-Uau. Eso sí que es interesante- dijo Anna- ¿Estas segura que te vio?
Jess la miró, luego de haber pasado horas en el edificio, las cazadoras se habían ido cuando ya no hubo nada más que buscar. Emma y Castiel les habían asegurado que la mujer y los niños ya estaban en un hospital. Seguros.
Las cazadoras y los ángeles habían decidido volver cuando se escucharon sirenas de la policía y voces.
Ahora estaban en la casa de Jess, ella había tenido que devolver a sus dos mascotas porque Castiel decía que los perros pequeños eran traicioneros y porque Jess solamente los había estado cuidando por meses para una vecina que había vuelto hacía dos semanas.
-Si estoy segura Ann- respondió Jess – Me vio pero sus hermanos o lo que sean los que lo acompañaban no.
-¿Has tenido sueños con él?-preguntó Emma.
-Solo una vez hace meses- Jess tomó su vaso- Creo que de cierta forma nuestro sueños se conectaron
-Si ese chico es un cazador debemos asegurarnos de ello- dijo Castiel.
Mikey se recostó en su cama mirando el techo.
No podía dejar de pensar en aquella chica de cabello rojo, inclinada sobre el borde la azotea.
Se preguntó si había sido real o si había sido su imaginación, ninguno de sus hermanos la había visto, ni siquiera Shinigami, quien se había aparecido de golpe cuando estaban por ocuparse de Cara de pez, parecía haber visto a nadie.
La chica le había parecido conocida, no sabía de dónde pero en cierto modo Mikey sentía que la conocía. También le había parecido que algo no estaba bien con ella, algo no era normal en ella. No podía ponerle nombre a la sensación pero era muy extraño.
Cerró los ojos, necesitaba dormir, había sido una noche larga.
-Entonces ¿Puede que esté despertando?-inquirio Beca
-Puede ser, tenía un gran potencial- respondió Jess.
-Ahora mismo creo que debemos enfocarnos en los ataques- intervino Emma- No podemos concentrarnos en un niño que ni siquiera sabemos si es o no un cazador.
-Un cazador fuera de control es una amenaza igual que un demonio- le recordó Castiel-Por ahora tendremos que tener los ojos abiertos.
-Entonces ¿Alguien tiene alguna pista de por qué los demonios son cada vez más?-preguntó Beca.
-Bueno pude que sea algún brujo que está convocando muchos demonios- dijo Anna
-Eso sigue sin explicar el comportamiento- replico Jess- Además ese tal Cara de pez intentó llevarse a esos niños. Lo cual es mucho más peligroso si hay alguien cazando a licántropos.
-Otro motivo por el cual tenemos que mantener abiertos los ojos- dijo Castiel- Creo que debemos averiguar si ha habido ataques similares.
Jess se levantó de la silla.
-Voy a hacer café. Mientras ustedes comiencen a buscar algún indicio de que diablos está sucediendo- dijo mientras iba a preparar café.
Otra noche sin dormir.
Si Jess era completamente sincera ella estaba un poco cansada de no poder cerrar los ojos en su cama, ahora se despertaba en el lugar donde se había quedado dormida, enfrente de la computadora o de un libro.
Esa era la forma en la que siempre buscaban información, libros antiguos, libros sobre magia en las bibliotecas, antiguos textos y páginas de Internet, aunque a Jess nunca le parecían confiables.
Jess agradecía esos momentos seguir teniendo el loft, aunque ellos siempre estaban de viaje, el loft se había convertido en su refugio, aun si tenían las casas subterráneas el loft era más familiar.
También agradecía el hecho de que solo tenía dos vecinos y ambos casi nunca estaban en el edificio. Esa mañana se despertó con Castiel entrando a la sala.
-Veo que no tuviste un sueño placentero ¿Verdad?-dijo Castiel mirándola.
-¿Tu qué crees?- Jess se incorporó y se sonó los huesos del cuerpo-Aunque debo admitir que espero que alguna vez pueda volver a dormir en una cama.
Castiel dejo bolsas con desayuno enfrente de Jess y se fue en dirección a los baños. Jess miró a sus amigas, Becca estaba dormido en la silla delante de ella, mientras que Anna y Bella dormían en el sofá en una posición incómoda y Emma estaba dormida en la mesa junto a Becca y Jess.
Con un ligero suspiro y se dispuso a despertar a sus amigas.
Mikey se despertó con los sonidos apagados de las voces de Leo y Donnie.
No se sentía bien, la sensación extraña en su cuerpo se había tornado aún más extraña, sentía todo su cuerpo extrañamente liviano y pesado a la vez, y se sentía un poco mareado.
Se levantó y fue hacia su puerta, escuchó parte de la conversación
-Si pero algo pasa- dijo Leo
-Pero no creo…
Mikey abrió la puerta y sus dos hermanos se voltearon a verlo. Les sonrió.
-Hola chicos ¿Qué pasa?-preguntó.
-Nada Mikey todo está bien pero…¿Tú te sientes bien?-respondió Leo poniendo una mano en la frente de Mikey, era en esos momento que odiaba ser tan bajo en comparación a sus hermanos-Estas algo caliente.
-Solo me duele un poco la cabeza, anoche no dormí bien- replico Mikey restándole importancia, no era del todo una mentira ya que no había podido dormir bien en la noche por dos razones.
-¿Pesadillas?-inquirió Donnie
-No sueños extraños y bizarros- Mikey se separó un poco de sus hermanos cuando Leo lo tomo de la mano.
-Mikey, no creo que debas entrenar hoy- Leo lo soltó cuando Mikey se volvió hacia ellos-Vuelve a la cama, Sensei lo entenderá.
-Está bien, gracias hermano pero de todas formas necesito ir al baño- respondió Mikey sonriendo.
Ese día Mikey no hizo mucho, descansó casi la mayor parte del día y logró convencer a su familia de que se sentía mejor como para salir de la guarida.
-Saben cómo esto siga así, creo que nos terminaremos durmiendo – opinó Donnie mientras bostezaba.
Mikey no podía estar más de acuerdo, a pesar de que la sensación extraña en su cuerpo no había desaparecido, el aburrimiento se anteponía ante todo.
Eso quedó olvidado cuando se escucharon varias alarmas de diferentes lados.
-Bueno al fin algo de acción- exclamó Raph.
-Separémonos Donnie ven conmigo, Raph tú con Mikey- ordenó Leo, Raph maldijo en voz baja pero Mikey lo escuchó y lo siguió.
Llegaron a un banco, había hombres vestidos de negro saliendo del banco.
-Creo que….-Mikey no pudo terminar de hablar cuando su hermano saltó hacia ellos- podemos hacer eso.
Siguió a Raph a la batalla, No supuso ningún problema luchar contra los ladrones.
-Parece que debieron haberlo pensarlo dos veces- estaba diciendo Raph pero Mikey no lo escuchaba, una sensación lo recorrió, algo andaba muy mal.
-Raph creo que- Mikey miró a su hermano y abrió los ojos como platos- ¡RAPH CUIDADO!
Raph se dio vuelta para mirar a su hermano cuando vio una gran camioneta yendo hacia él. Mikey corrió hacia él y lo empujo lejos al momento en que la camioneta estaba prácticamente en su cara.
Mikey cubrió su cara con sus manos, pudo distinguir un destello de luz tras sus brazos, una sensación extraña lo embargó antes de que todo se volviera negro.
-Muy bien Jess- dijo Emma mirando la escena-Tenías razón ese chico es uno de los tuyos.
Jess no sonrió, miró a Mikey inconsciente en el suelo, la otra tortuga a su lado hablando por teléfono, a su alrededor hombres que corrían en diferentes direcciones.
-No hay nada de bueno en que haya tenido razón- respondió la cazadora-Esperaba haberme equivocado.
-Pues ahora debemos ocuparnos de él- dijo Emma-¿Alguna idea?
-Creo que ya nos ha visto- señaló Jess, Mikey tenía los ojos entre abiertos mirando en su dirección, sus labios se movían pero Jess no escuchaba lo que decía- Solo tenemos que hablar con él cuando esté solo.
-Es un cazador- repitió Emma- Espero que puedas con él en estos momentos.
-Es una persona- replico Jess- Y tú eres la última para opinar sobre eso Em.
-Solo esperemos que pueda soportar esta nueva carga- murmuró Emma. Jess sonrió cansadamente.
-Esa es una lección que creo que ya ha aprendido.
