Hola, perdonen la tardanza pero no estaba muy inspirada espero que sepan perdonarme, espero les guste.
Todo era oscuridad, pero Mikey no tenía miedo, era una oscuridad que lo alejaba del mundo, una oscuridad reconfortante. No estaba completamente inconsciente, podía captar algunos destellos de la realidad pero no estaba seguro hasta qué punto eran sueños y lo que era la realidad.
Escuchaba murmullos incomprensibles para él, no distinguía de la realidad del sueño.
-….key….- poco a poco fue regresando a la realidad.
Sintió el metal bajo el, el olor extraño del laboratorio de Donnie y la mano de alguien en la suya, mientas todo lentamente cobraba sentido escucho el susurro de una voz y Mikey no pudo distinguir si era hombre o mujer quien le hablaba pero supo que lo había oído.
-Prepárate Miguel Ángel.
-Mikey ¿Puedes oírme?-preguntó la voz de Donnie, arrastrándolo a la consciencia.
-¿Don?-preguntó confundido, pestañó-¿Qué fue lo que paso?
Donnie lo abrazó fuertemente.
-Salvaste a Raph de ser atropellado- respondió con voz temblorosa- Nos diste un buen susto.
-Lo siento Donnie- intentó levantarse pero Donnie lo detuvo.
-Ouo Mikey tómalo con calma- Se dio vuelta-Les diré a los demás que ya has despertado.
-Jess ¿Estás bien?
La cazadora se volteo para ver a Castiel, este estaba a su lado, el cabello estaba completamente despeinado.
-Si Cass solo estoy cansada.
Cansada era poco decir, sentía que si pudiese dormir lo haría por un mes y medio lo haría. Lo cual era casi verdad.
-Deberías dormir más Jess.
Jess sonrío sombríamente.
-Si pudiera hacerlo ¿No crees que ya lo habría hecho?
-¡Es cierto! Siento ser un olvidadizo.
Jess suspiro y no pudo evitar sonreír. A esa hora la cantidad de gente en las calles seguía siendo mucha pero no tanta como para que ella lo describiera como un ejército.
Miró el cielo, no faltaba mucho para la noche.
Le tomó bastante a Mikey convencer a su familia que estaba bien como para ir al patrullaje.
Incluso cuando salieron sus hermanos se mostraban inseguros. Durante toda la noche Mikey buscó un momento para quedarse solo, si sus hermanos se enteraban de que estaba buscando a una chica que posiblemente no existiera lo matarían.
Para su suerte los hermanos se separaron y terminó con Donnie.
-Donnie en verdad estoy bien- replicó cuando por decimonovena vez Donnie le preguntó cómo estaba.
-Mikey estuviste inconsciente toda la noche porque te golpeo una camioneta pudiste…
Mikey nunca supo que pudo haberle pasado porque en ese momento una criatura deforme se apareció frente a ellos.
-¿Qué caparazones es esa cosa?-exclamó Donnie mientras la cosa se acercaba.
Fue entonces que una imagen pasó en su mente, Mikey retrocedió agarrando su cabeza. No comprendía porque sucedida eso ni que era esa cosa pero su cuerpo le gritaba que se alejara.
-¡¿Mikey?!- exclamó Donnie pero él apenas le prestó atención, estaba demasiado aturdido para hacerlo. Se sentó y era vagamente consiente que Donnie estaba a su lado.
Jess llegó a tiempo, había detectado la presencia de un bikimer y fue a hacer su trabajo.
No esperó encontrarse con la tortuga, Mikey, allí. Lo peor era que no estaba solo había otro como él a su lado, agradeció el hecho de tener la capucha puesta pero maldijo el que Castiel se hubiera ido ¿Por qué siempre tenía que irse en el momento más importuno?
No había tiempo para maldecir, Jess se encargó del demonio pero no antes de asegurarse de que esos dos estuvieran bien, se volteó por un segundo con la mano brillando y formó un escudo a su alrededor.
-No se muevan- gruñó mientras sacaba su arma.
Los bikimer eran algo difícil de manejar, no carecían completamente de forma pero podían poseer a las personas mediante humo lo cual dificultaba todo.
El demonio se balanceó hacía ella, pero Jess siempre mantuvo la distancia. Si se acercaba demasiado era peligroso.
Jess usó su magia para alejarlo aunque no resultó fácil. Un hechizo bastante complicado para un demonio complicado.
-Veo que llegué cuando ya no era necesario- dijo una voz.
Jess se volvió hacía la conocida voz de Castiel y se llevó la mano al pecho ¡El maldito…!
-Maldita sea Castiel- exclamó- ¿Quieres que me dé un infarto?
-Lo siento- se disculpó- ¿Ese es el chico?
Jess se volvió hacia Mikey y el otro chico. Miraban a Castiel totalmente asombrados. Aunque Mikey parecía más cerca de la inconsciencia.
-¿Ustedes no lo vieron antes verdad?-preguntó recuperando el aliento.
-No- respondió el chico.
-Si me permiten- dijo Castiel fastidiado-Jess ¿Es o no es?
-Lo es- respondió la cazadora- Y parece que el Bikemer lo afectó. Tenemos que llevarlo a un lugar seguro, la noche es bastante movida.
Castiel asintió, Jess desactivó el escudo y se acercó amable a ambos.
-Tu amigo necesita atención especial podemos ayudarlo- dijo amable. El chico se levantó y quedaron cerca, para sorpresa de Jess era bastante alto.
-No es mi amigo es mi hermano y a menos que te expliques qué diablos pasa no dejaré que lo toques.
Antes que Jess pudiera decir algo, el chico cayó sobre ella.
-¡Castiel!- Exclamó sosteniendo al chico.
-Siento demonios acercase- dijo tomando al chico inconsciente- Tu llévate el iniciado al bunker yo me encargo de él.
Jess asintió y fue hacía Mikey, no creía que Castiel fuera el mejor para ocuparse del chico pero no podía discutir. Prefería que fuera ella la que se encargara del nuevo.
Después de todo Castiel no tenía ninguna experiencia en aquello.
Tomó a Mikey del hombro y usó su magia para llevarlo más rápido al bunker. No podía arriesgarse a usar un portal, podría poner a Mikey peor.
-¿Quién eres?-preguntó Mikey semi consciente.
Jess sonrió mientras lo sostenía contra ella.
-Una aliada.
