*Lo siento, no es actualización, tuve que borrar y volver a subir el capítulo por detalles tecnicos*

¡Hola a todos y muy felices fiestas! ¿Cómo se la pasaron? Desgraciadamente yo me la pasé trabajando y no tuve vacaciones, es por eso que aunque mi intención era actualizar mis fics antes de que se acabara el año no pude. Espero de todo corazón que hayan disfrutado estas fiestas en compañía de todos sus seres queridos y que se hayan sentido llenos de paz y amor.

Es la primera vez que actualizo It Takes a Village antes que Blame it to Tumblr, pero desde el capítulo pasado me la he pasado en ideas y conversaciones y no puedo dejar que se me olviden. Muchas gracias a todos por sus comentarios, sus favoritos y sus follow, me hacen muy muy muy feliz. Para los que aún no han comentado, vamos, no sean tímidos, me encantaría saber que piensan, sus ideas sobre la historia, si les gusta cómo está escrito o le hace falta algo, ustedes piensan que su comentario no hace la diferencia, pero todos sus comentarios me animan y me ayudan a mejorar. The more the marrier.


Sakura acariciaba distraídamente la tapa del popular libro naranja mientras pensaba en el extraño comportamiento del peliplata y su abrupta escapada del lago. Su ex sensei siempre había sido algo excéntrico, pero su comportamiento nunca había sido tan errático como hace algunos momentos. Algo raro estaba pasando con Kakashi y le preocupaba de sobremanera. ¿Sería acaso que la presión de ser Hokage lo estaba rompiendo? ¿Todos esos años de servicio como shinobi lo estaban alcanzando y se estaba volviendo paranoico e impredecible?

No, no era eso, ella estaba todos los días con él en la oficina y aunque definitivamente el trabajo era estresante y extenuante, no lo era tanto como para hacerlo perder la cabeza de ese modo. Sakura sabía también que aunque el peliplata tenía un oscuro pasado que había sido una carga por la mayor parte de su vida, después de la guerra y su plática de corazón a corazón con Obito, había hecho las paces consigo mismo y cada día más dejaba de cargar esa culpa bajo sus hombros.

Era algo totalmente diferente, algo de lo que ella no estaba enterada y eso la frustraba de sobremanera. Se puso a analizar detalladamente su interacción con Kakashi momentos antes, su cuerpo tenso, su mandíbula apretada y el brillo en su mirada mientras la sostenía que no supo reconocer, esa mirada que la ponía nerviosa y hacia que algo caliente y extraño se retorciera en su interior.

Se tapó el rostro con las manos, se dejó caer totalmente sobre la longitud del sillón de su sala y soltó un grito de frustración, si no descubría pronto lo que le pasaba ella era la que se volvería loca. Estaba a punto de soltar otro grito lleno de frustración y unos cuantos insultos muy coloridos para cierto peliplata cuando el fuerte golpeteo de su puerta la distrajo.

-¡Frente de Marquesina! ¿Estas decente y vestida? – se escuchó la fuerte voz de su mejor amiga del otro lado de la puerta, segundos después la puerta se abrió estrepitosamente, dando paso a su despampanante y rubia amiga – No importa, ya estoy adentro.- Ino se abrió paso dentro de su departamento, dejó unas bolsas sobre el mostrador de su cocina y regresó a la sala para observarla con ojo crítico.

-No sólo estás vestida, también te ves miserable – con una expresión condescendiente se encogió de hombros – entonces es un sábado típico para ti. Lástima. – Sakura la miró con expresión furibunda. – Hey, no trates de matarme con la mirada y mejor cuéntame lo que te tiene en ese estado.

Ino fue hacia su pequeña cocina y comenzó a calentar agua en una tetera mientras sacaba unos contenedores de las bolsas que había colocado sobre el mostrador. El silencio se extendió entre ellas al estar Sakura renuente de contarle sus problemas; No es que no confiara en ella, después de todo Ino era su mejor amiga desde la infancia y sabía que podía decirle lo que fuera y nunca sería juzgada, es sólo que no quería admitir que su problema eran los problemas de cierto peliplata, sonaría obsesionada y no estaba dispuesta a traer ese tema bajo el ojo crítico de su amiga, terminaría pensando cosas que no eran.

Ino llevó un plato lleno de pasteles y panes dulces junto con dos tazas de té y los colocó en la mesa de la sala, Sakura la miró interrogante.

-Estaba caminando por la calle cuando vi que la Sra. Araka estaba colocando panes recién salidos del horno en su mostrador y no pude resistirme a comprar algunos. Después recordé que estoy a dieta y me sentiré menos mal si tú comes la mitad- La pelirrosa se encogió de hombros y bajó del sillón para sentarse en el suelo junto a su amiga, tomó uno de los pastelillos todavía un poco calientes y gimió de puro placer al probarlo, realmente la Sra. Araka era la mejor panadera de toda Konoha, Ino le pateó una de sus piernas – No gimas de esa manera, los rumores entre nosotras ya son suficientes, no los fomentes.

La pelirrosa la ignoró mientras seguía disfrutando el manjar que tenía en su mano pensando en que tan difícil sería poder casarse con comida y que tan loca la juzgarían por hacerlo, a su lado Ino soltó un suspiro satisfecho mientras también comía uno de los bocadillos, estuvieron así por algunos minutos hasta que la rubia volvió a hablar.

- Esta bien, si no me cuentas qué es lo que te aflige, entonces lo adivinaré – fingió analizarla durante unos segundos y luego dijo con voz cantarina – Ya sé lo que te pasa, te hace falta sexo – Sakura escupió todo el té que había estado tomando hace unos momentos y comenzó a toser mientras la miraba enojada.

-Cerda, ¿por qué todo es sexo contigo? – gruñó, ahora era turno de la rubia para encogerse de hombros.

- No intentes negarlo, la falta de sexo te hace ver más pálida.

- Mi vida sexual es privada, y mi tono de piel no ha cambiado, gracias.

-¿Entonces eres así de pálida todo el tiempo? trágico; Además ¿cómo puede ser privado algo que no existe? ¿Hace cuánto no tienes sexo?

- No pienso compartir esa información contigo.

- Meses seguramente, por eso estas tan gruñona – Sakura murmuró algo por lo bajo - ¿Qué fue eso? – la pelirrosa volvió a hablar por lo bajo – Frente, cariño, si no abres la boca cuando hablas la gente no entenderá lo que dices, tómalo como consejo de vida.

- En realidad fue hace más de dos años – trató de sonar despreocupada mientras que Ino la miraba con los ojos totalmente abiertos por el asombro

- ¡¿Hace más de dos años?! – grito incrédulamente, la ojijade la miró de mala manera.

-Cerda, no seas escandalosa, no es para tanto.

-¿Cómo es posible que aún no hayas caído muerta por falta de actividad sexual? ¿Eso quiere decir que tu última vez fue con Jiro, el interno guapo del hospital? ¿El que su guapura debería haber sido un indicativo para saber que era como un bloque de madera en la cama? Pobre, con razón estas tan pálida, no sólo hace dos años que no tienes sexo, si no que tu última experiencia te dejó frustrada.

- ¡Que mi tono de piel no tiene que ver con mi vida sexual! Además, Jiro no era… tienes razón, Jiro era realmente malo, era como hacer el amor con un árbol, no puedo defenderlo.

-¿Estas consiente de que si alguien te hubiera matado en la guerra hubieras muerto frustrada sexualmente?, seguramente tu alma no hubiera encontrado descanso y andaría vagando por ahí, asustando a todas las parejas que lo estén haciendo y dejándolos frustrados también- Sakura la miró de forma extraña pero decidió seguirle la corriente a su loca mejor amiga.

-Si eso fuera posible y mi alma hubiera vagado en éste mundo, ¿cómo encuentra la paz eterna un fantasma frustrado sexualmente?

-No la encuentra, lo que me lleva a mi siguiente punto; amiga mía, la vida de un shinobi es impredecible y nunca sabes con certeza lo que pasará, tenemos que hacer que te acuestes con alguien antes de que mueras en alguna misión y se hagan realidad nuestras predicciones- A ninguna de las dos se les ocurrió que Sakura ya no salía tanto a misiones como antes.

-Eso es ridículo además de imposible; Para empezar los hombres tienen un problema con las mujeres que son más poderosas que ellos, se sienten intimidados, y los que no, mis maravillosos y frustrantes compañeros de equipo se encargan de espantarlos. ¿Cómo piensas encontrar a algún hombre al que no le importe ninguno de esos dos aspectos? Por qué el cielo sabe que lo he buscado y no he tenido suerte. – Ambas sabían que la ojijade había salido en más de una decena de citas que resultaban ser un desastre, si no era porque los hombres con los que salía resultaban ser unos patanes era porque sus compañeros de equipo se encargaban de intervenir y arruinarla.

- Es por qué no has buscado en los lugares correctos querida frente de marquesina.

-Y podrías decirme ¡oh toda poderosa cerda! ¿Cuáles son los lugares correctos?

-Pero claro, te compartiré un poco de mi sabiduría infinita, el único lugar donde no has buscado es dentro de tu círculo de amigos – Sakura le miró de forma inexpresiva.

-Kiba huele a perro, Shino es demasiado serio, Sasuke tiene una poco sana obsesión con su hermano que no creo que sea buena para ninguna relación y todos los demás ya tienen pareja, así que tu sabiduría infinita es pura patraña. – Ino la miraba con gesto de saber un secreto que ella ignoraba y disfrutaba mucho de su sufrimiento, mientras que Sakura le mandó una mirada impaciente.

-No estaba hablando de ninguno de ellos frente, hablo de alguien al que no le podrás poner ninguna objeción y tan fantástico que prácticamente hará que los demás hombres desaparezcan para ti – Hizo una pausa dramática para luego añadir teatralmente – ¡Nuestro querido y honorable Hokage!- Sakura la miró de manera horrorizada.

-¡Cerda! ¿Cómo puedes decir algo así? Es mi sensei, aparte de mi jefe – La rubio le lanzó una mirada exasperada.

-¡Ay frente, por favor! Hokage-sama dejó de ser tu sensei hace muchos años, los suficientes como para dejar de verlo de esa manera. Y sí, es tu jefe, pero eso hace que las probabilidades de sexo en la oficina crezcan.-dijo levantando las cejas sugestivamente.

-¡Cerda! – gritó la pelirrosa de forma escandalizada.

-No te hagas la puritana ahora, no puedes negar que Kakashi está más bueno que el pan. ¿Has visto el trasero tan espectacular que tiene? ¿O la manera en la que sus músculos definidos sobresalen de sus camisas? Tienes que ser ciega como para ignorar a un espécimen así todos los días de tu vida.

-Ceeerdaaa- Gruñó exasperada e Ino levantó las manos en señal de paz mientras se levantaba

-Esta bien, esta bien, ya no te diré nada, pero piensalo por lo menos- en un instante la expresión de la rubia se volvió totalmente seria- Sé que piensas que no necesitas a nadie, y que estas perfectamente sola, pero yo te conozco mejor que a nadie y sé que la soledad que sientes te está consumiendo poco a poco. Sólo, no te niegues a oportunidades sólo porque al principio te parecen inconcebibles.- Sakura la miró asombrada y no pudo más que asentir ante el discurso tan emotivo de su amiga; inmediatamente la rubia cambió su expresión y la seriedad en el aire se desvaneció

-Bien, me voy, Sai regresará de entrenar pronto y me gustaría estar decentemente depilada para recibirlo - la ojijade le lanzó un cojín que la rubia esquivo sin ningún esfuerzo

-Eres una cerda, lárgate de mi departamento.- La risa cantarina de Ino le llegó desde la puerta

-No te desquites con los demás sólo porque a ti te falta sexo, nosotros no tenemos la culpa - salió por la puerta lanzándole una mirada picara - Sé que tienes mucho en que pensar, o mejor dicho, en quién, adiós - y dando un portazo la pelirrosa se volvió a quedar sola en su departamento. Sólo que en esta ocasión sus pensamientos eran más confusos que antes.

xoxoxo

-Sakura, Sakura, ¡SAKURA! - La pelirrosa salió abruptamente de sus pensamientos mientras que Kakashi la miraba de forma extraña - Has estado muy distraída esta semana ¿te encuentras bien? - La pelirrosa se sonrojó de pies a cabeza, y negó enérgicamente con la cabeza

-¡No!, no pasa nada - el sonrojo en su rostro aumentaba cada vez más - Estoy perfectamente bien.

-¿Segura? - preguntó el peliplata con incertidumbre- Si estás cansada puedes irte a tu casa a dormir un poco, después de todo falta sólo un poco para terminar los asuntos pendientes del día. Tal vez te venga bien descansar, como dije antes, has estado muy distraida toda la semana.

Sakura se cortaría una pierna sin anestesia antes de admitir que la razón por la que estaba tan distraía era por que no podía dejar de pensar en las palabras de su rubia amiga.

Y los ciertas que estas resultaron ser.

El condenado sí estaba más bueno que el pan; muchísimo más bueno que el pan, pero eso Sakura ya lo sabía. Todas las mañanas disfrutaba el espectáculo que era ver despertar a Kakashi y poder apreciar su excelente condición física sin la restricción de una camisa (todas las mañanas daba gracias a Kami por el hecho de que su ex sensei nunca podía dormir con una camisa puesta); pero siempre lo había visto como eso, un espectáculo solamente.

Las palabras de su amiga habían hecho mella en ella y ya no solamente disfrutaba la vista, ahora también se encontraba deseando poder pasar sus manos por el definido pecho del peliplata, acariciar su cabello y saber si ese par de nalgas eran realmente tan firmes como el resto de su cuerpo.

Y todo eso la volvía un manojo de distracción dentro de la oficina. Ahora cada vez que se acercaba a él no podía evitar desear pegarse un poco más y preguntarse como se sentirían sus grandes manos sobre su cuerpo; Cada vez que se inclinaba frente su escritorio no podía dejar se fantasear en que Kakashi la levantaría, la pondría sobre éste y la besaría hasta que ninguno de los dos pudiera pensar coherentemente.

Se estaba volviendo total y absolutamente loca de la desesperación.

-Sabes qué- dijo meditando un poco sus palabras- tienes toda la razón, he estado demasiado distraída últimamente, tal vez una pequeña siesta me haga estar un poco más alerta.

-Me agrada saber que aún tomas los consejos de tu viejo sensei Sakura-chan

-No eres viejo y hace mucho que dejaste de ser mi sensei-dijo automáticamente, Kakashi la miró de forma extraña por uno segundos sólo para luego cerrar su ojo en un gesto feliz y responder alegremente.

-Eres demasiado buena con este viejo hombre, es cierto que hace mucho que dejé de ser tu sensei, pero el recordármelo sólo me hace sentir más viejo aún.

-Tienes 34 años, eso difícilmente se considera viejo.

-¿Estas tratando de ganarme una discusión Sakura-chan? No lo lograrás, soy un viejo muy obstinado...

-Que no eres viejo - replicó la pelirosa, pero Kakashi siguió como si no la hubiera escuchado.

-... Y estaríamos aquí horas hasta que aceptaras la derrota, mejor ve a tu departamento y descansa un poco, yo terminaré todo por aquí.

-Muy bien, muchas gracias Hokage-sama - La ojijade lo miró estremecerse un poco, raro, pensó, pero no le dio menor importancia y empezó a realizar los signos correspondientes para la transportación a su casa.

Apareciendo en medio de su sala, lazó sus zapatillas de tacón al otro de lado de la habitación y se tiró boca abajo en el sofá sintiendo toda la tensión del día deslizarse de sus hombros, Kakashi tenía razón, una pequeña siesta no le caería nada mal.

Xoxoxoxo

-Kakashi, ¿qué estas haciendo?- preguntó la pelirosa nerviosamente al verse atrapada entre la pared y el caliente cuerpo del peliplata, quien estaba repartiendo pequeños besos y mordidas por toda la longitud de su cuello haciendo que soltara pequeños suspiros de placer.

-Ssshhh, Sakura - le respondió con su suave voz de tenor y la pelirosa sentía que se derretía un poco más por dentro - deja de pensar y sólo déjate llevar, te prometo que lo disfrutarás - dijo para finalizar dándole un pequeño mordisco al lóbulo de su oreja que la hizo emitir un gemido de lo más vergonzoso.

Animado por los sonidos que soltaba la ojijade las grandes manos del peliplata empezaron a deslizarse por todo tu cuerpo hasta llegar a sus nalgas, donde les dio un pequeño masaje mientras que la pelirosa movía sus brazos para envolverlos al rededor del su cuello y acariciar ese cabello con el que tanto había fantaseado mientras se besaban desenfrenadamente.

En un movimiento rápido la levantó del suelo y automáticamente la pelirosa envolvió sus piernas al rededor de su cintura haciendo que su ya su sensible centro se restregara contra el bulto creciente de sus pantalones. Ambos soltaron un gemido profundo para empezar a restregarse desesperadamente el uno contra el otro.

Unos golpes desesperados contra la puerta la sacaron un poco de la nube de placer en la que se encontraba. Dejando de besarlo para escuchar mejor de lo que se trataba trató de concentrarse en lo gritaban; ¿Esa era Ino? ¿Por qué Ino gritaría y golpearía la puerta de la torre del hokage? ¿Qué estaba pasando?

Lentamente todo a su alrededor empezó distorsionase como si estuviera hecho de humo y de pronto de encontró de nuevo en su departamento acostada en su sofa, con los golpes y gritos malhumorados de Ino a la estrada de su departamento. ¿Por qué habría soñado eso? ¿Y por que la tuvieron que interrumpir cuando estaba pasándola tan bien?.

Abrió los ojos sorprendida al darse cuenta de lo que estaba pasando y fue como rápidamente a abrirle la puerta a su mejor amiga, ansiosa de contarle su descubrimiento.

-Ino-gritó al instante de abrir, lo que provocó que la susodicha brincara asustada y la mirara de forma acusadora.

-¿Qué rayos te pasa? -la miró unos segundos y luego ella también abrió los ojos como plato -¡oh por kami!¡Quieres acostarte con Kakashi!- ahora era el turno de la pelirosa para verla sorprendida

-¿Cómo lo sabes?

-Cariño, leo mentes, de eso me gano la vida - emocionada la tomó del brazo y volvió a meterla dentro del departamento - Mejor dime algo más interesante ¿cómo lo lograrás?

La pelirrosa se desinfló un poco, no había pensado en eso. Miró a la nada durante algunos segundos hasta que un libro de portada naranja llamó su atención. Lentamente una sonrisa malvada empezó a formarse en su rostro y un brillo de emoción iluminó su mirada.

-Creo que eso es algo obvio- dijo aún mirando el libro sobre su mesa- Lo seduciré

Xoxoxoxo

Al salir del departamento de la ojijade después de una tarde llena de planeación, Ino tuvo que hacer uso de toda su fuerza de voluntad y no empezar a chillar emocionada y hacer el baile de la victoria ahí mismo.

No podía creer lo increíblemente fácil que había sido sembrar la semilla de la duda dentro de la pelirosa, lo que le indicaba que ya estaba ahí, lo único que había faltado todo este tiempo era darle un empujoncito en la dirección correcta, todo lo demás seguiría su curso. Aun reprimiendo su gesto emocionado sacó su celular para enviar un mensaje al comité, no podía esperar para contarles a todos el avance tan grande que habían tenido hoy, todos estarían muy felices de saber que el plan iba viento en popa.


Dios mio, alejen este teclado de mi vista, ¡3400 palabras! ¿qué rayos pasa conmigo? Este es oficialmente el capítulo más largo de todas mis historias de toda mi vida. Lo he subido sin revisarlo por que sinceramente es demasiado tarde y estoy muy cansada, si tiene algunas falta o errores, lo siento muchísimo, me aseguraré de corregirlos en cuanto tenga tiempo.

¿Qué?¿Pensaron que Ino no aparecería en la historía? ¡Pues pensaron mal! ¿No les encanta? Traté de hacer su interacción simulando un poco a la que tenemos yo y mi mejor amiga. Espero que este capítulo les haya gustado tanto como a mi. Diganmelo todo, comenten, ¡quiero saberlo todo!