Buenas tardes mis queridos, amados, adoradísimos lectores y lectoras, siento que esta vez no he tardado tanto en actualizar, fueron solamente dos meses, lo cual es realmente rápido viendo la cantidad de trabajo que he tenido últimamente.

Muchas gracias por el montón de comentarios que me dejaron el capítulo, les juro que me sentí súper especial y querida; cada uno lo leí mínimo 5 veces, me hace realmente feliz el saber que disfrutan leer esta historia tanto como yo disfruto escribiéndola. Para las personas que no se animan a dejar un comentario solo puedo decirles: ¡háganlo!, no saben la enorme satisfacción y las ganas de que me dan de continuar la historia cada vez que me envían sus opiniones.

Por cierto, HOY ES MI CUMPLEAÑOS, cumplo 25 años bien vividos (ya casi soy una abuela en estos mundos del fandom) así que espero todos los reviews del mundo deseándome feliz cumpleaños :D


Sólo había una palabra para describir lo que Sakura sentía en ese momento, frustración. La pelirosa se sentía total, completa e irremediablemente frustrada.

Al principio de su plan de seducción había disfrutado de los sonrojos y miradas lujuriosas que recibía por parte de su querido jefe, estaba totalmente segura de que no tardaría en quebrarse y caer dentro de sus redes, casi había podido saborearlo, estaba segura de que la deseaba casi tanto como ella lo deseaba a él, pero de repente todo había cambiado, algo había pasado que había hecho que el peliplata cambiara de actitud.

Ahora cada vez que contoneaba su trasero o se agachaba sólo recibía una mirada rápida de su parte para luego volver a lo que estaba haciendo sin más, los botones de su ajustada blusa que "accidentalmente" se abrían y dejaban ver parte de sus sostén no hacían más que atraer sus ojos sólo unos segundos para luego respetuosamente enfocar su mirada sobre su rostro, por más que lo tocaba provocativamente, dejando que sus manos vagaran más tiempo de lo necesario sobre sus hombros, brazos y pecho lo único que obtenía de él eran pequeños escalofríos que acababan tan rápido como empezaban, sus palabras coquetas y miradas lujuriosas eran respondidas con sonrisas, palmaditas en la cabeza y un frustrante "eres tan linda Sakura-chan".

Ninguna de sus tácticas estaban dando resultado, había releído todos y cada uno de los libros de la colección de Icha Icha, buscando alguna idea nueva para poder implementar sobre su sensual ex sensei, pero lo único que había provocado era que todas las escenas que leía fueran protagonizadas por ella y su flamante jefe, lo que la dejaba excitada y frustrada sexualmente.

Había tratado de liberar un poco la tensión con la ayuda de su imaginación y unos cuantos juguetes que tenía guardados en el fondo de su cajón, pero sus pequeñas manos no se podían comparar con las grandes y callosas manos de Kakashi y su vibrador no podía darle la pasión y excitación que ansiaba recibir del peliplata, por lo que la mayoría de las noches terminaba insatisfecha y anhelante de lo que estaba segura sería el mejor sexo de su vida, si tan sólo Kakashi cediera un poco.

Parada detrás de la puerta de sus aposentos privados tomó aire y enderezándose fortaleció su resolución, hoy era un nuevo día, intentaría seducirlo de otras maneras y tal vez, sólo tal vez, hoy sería el día en el que su querido Hokage perdiera la compostura y le diera lo que tanto había fantaseado. Balanceando la bandeja del desayuno entre sus manos abrió la puerta pensando en levantar a su jefe susurrándole unas cuantas insinuaciones al oído cuando la visión frente a ella casi la hace tirar la bandeja de la impresión.

Los dioses la amaban, estaba segura de ello, si no la amaran entonces no tendría a su perfecto y totalmente comible ex sensei dándole un espectáculo que estaba segura no olvidaría jamás, porque delante de ella se encontraba Hatake Kakashi vistiendo sólo unos boxers que no escondían nada de su anatomía. Su vista paseo por sus largas y musculosas piernas, fijándose en su perfecto trasero que estaba segura estaba hecho de puro musculo, todo su cuerpo parecía estar hecho de puro musculo, sus brazos definidos, su abdomen cuadriculado, tragó grueso al fijarse en la delgada línea de vello plateado que bajaba desde su ombligo hasta llegar a un gran bulto cubierto por una fina y apretada tela. Sintió el rubor esparcirse por todo su rostro pero no retiró su mirada, pensando en que si los cálculos no le fallaban entonces su queridísimo jefe debía estar bien dotado, MUY bien dotado, volvió a tragar grueso.

Su concentración se quebró cuando unos pantalones taparon lo que tanto anhelaba, sacudiendo un poco la cabeza trató de volver a concentrarse, a lo lejos una voz la llamaba y sabía que debía contestarle así que con toda la fuerza de voluntad que tenía levantó su mirada hacía el rostro del peligris frente a ella, sólo para que su cerebro volviera a sufrir otro corto circuito, pues en donde debería estar su usual y vieja máscara no se encontraba nada, absolutamente nada; nada obscurecía la imagen del hermoso rostro de su ex sensei.

Estaba segura de que su boca estaba ligeramente abierta pero en ese momento no podía pensar en nada ¿Por qué Kakashi sentía la necesidad de tapar su rostro? Ciertamente era uno de los hombres más guapos de Konoha, con un rostro atractivo y masculino, mandíbula cuadrada y pomulos sobresalientes, labios delgados pero con una forma perfecta, una aristocrática nariz ligeramente desviada (seguramente por un golpe recibido en su juventud) y enseguida de sus labios el más perfecto y adorable lunar que hubiera visto en su vida.

Estaba consciente de que Kakashi estaba acercándose a ella y que le estaba diciendo algo, pero sólo palabras distorsionadas llegaban a sus oídos y en lo único que podía enfocarse era en seguir mirando ese rostro tan perfecto, sus labios se estiraron en una sonrisa ladeada que dejaban a la vista una hilera de blancos y perfectos dientes y sintió sus rodillas debilitarse, si su rostro normal era atractivo entonces su rostro sonriente era simplemente devastador, le estaba costando bastante concentrarse en lo que el peliplata le estaba diciendo.

—¿Sakura?¿Me estas escuchando? — Sakura asintió distraídamente y Kakashi soltó una ligera risa que hizo que le faltara el aire, lo vio acercarse aún más hasta que su aroma invadió todos sus sentidos, el peliplata tomó la bandeja de sus manos — ¿Está todo listo para la visita de Kirigakure?

—¿La visita? —preguntó todavía un poco distraída mientras lo miraba dejar la bandeja en una mesa y empezar a ponerse la camisa siguiendo el camino de sus dedos al ir cerrando botones.

—Sí, de Kirigakure

—¿Kirigakure?

—Kirigakure, la Aldea de la Neblina, en el país del Agua, vienen a renovar los tratados de paz ¿Están todos los papeles listos? — Sakura asintió distraídamente, Kakashi volvió a soltar una pequeña risa y acercándose a ella la tomó de los hombros — Muchas gracias por traerme mi desayuno Sakura-chan — dijo mientras la dirigía a hacia la puerta de la habitación — Terminaré de alistarme, puedes esperarme en la oficina — y con eso la sacó de la habitación cerrándola detrás de ella.

Sakura comenzó a caminar hacía la oficina con un andar distraído y con el rostro totalmente sonrojado, regresando con aire ausente los saludos que le mandaban las personas que se encontraba por el camino, al llegar a la oficina se encontró con Izumo y Kotetsu arreglando todos los papeles necesarios para la visita de los mandatarios de Kirigakure.

—¿Hokage-sama estaba despierto y preparado para la visita? — preguntó Izumo al verla llegar haciendo que Sakura se sobresaltara

—¿Qué? Ah, sí, está preparado, muy preparado — ambos shinobis voltearon a verla extrañados, la pelirosa carraspeo avergonzada — Estará aquí a tiempo para la reunión, hay que seguir preparando todo. — dándoles la espalda decidió salir a tomar un poco de aire y despejarse para regresar a un estado de normalidad sin darse cuenta de la mirada conocedora que compartieron Izumo y Kotetsu.

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—Bienvenidos Mizukage-sama, Chōjūrō-san — recibió Sakura inclinándose formalmente frente la comitiva del país vecino — por favor síganme, los llevaré con Hokage-sama.

Empezó a guiarlos por algunos pasillos llenos de shinobis de la aldea que se inclinaban respetuosamente al encontrarse con ellos, finalmente llegó a la oficina principal donde Izumo y Kotetsu los esperaban resguardando la puerta, dándoles un asentimiento de cabeza Kotetsu abrió la puerta dejándolos pasar para después cerrarla suavemente, Sakura caminó hasta colocarse en su lugar a la derecha de Kakashi quien se encontraba esperándolos de pie.

—Terumi-sama, Chōjūrō-san, sean bienvenidos, espero que hayan tenido un viaje placentero — empezó el peliplata dando haciendo una pequeña reverencia que el espadachín peliazul respondió educadamente, la mencionada pelirroja por otra parte le mandó una mirada apreciativa para luego moldear su bello rostro en un falso puchero.

—Kakashi, deja las formalidades y llámame Mei o pensaré que no me quieres — lanzándole una sonrisa pícara agregó — después de todo lo que pasamos juntos en la guerra se podría decir que ya somos bastante cercanos ¿no crees?

Sakura entrecerró los ojos, si no se equivoca podría jurar que la Mizukage estaba coqueteando descaradamente con Kakashi, dirigió su vista hacia donde se encontraba el peliplata quien se rascaba el cuello en un gesto un poco incómodo.

—Lo siento Mei, pero tenemos que ser un poco formales al menos, no queremos que la gente empiece a crear rumores por ahí

—Oh cariño, si es contigo no me importan los rumores en absoluto — respondió en un tono sensual que hizo que Sakura se tensara completamente, ella conocía perfectamente ese tono, era el mismo que utilizaba cada vez que intentaba seducir a ese mismo hombre. —Ven aquí y dame un abrazo.

—Mei….

—Nada de eso — y con un caminar sensual se acercó hacía el peliplata quien resignado se quedó dónde estaba no haciendo nada por intentar abrazarla de vuelta, la pelirroja presionó sus grandes senos contra su torso y casi parecía ronronear de gusto. Sakura la miró con todo el odio del mundo mientras que Chōjūrō se removía incómodo.

Los segundos parecían alargarse más de lo necesario y el maldito abrazo no acababa, la pelirrosa apretó sus pequeñas manos en puños y trató de controlar su respiración porque sabía que si no lo hacía terminaría golpeando a alguien, muy probablemente a la pelirroja que se encontraba pegada a Kakashi como sanguijuela, y por el amor de Dios ¿enserio no pensaba separarse ya? Ese abrazo ya debía estar dentro de la lista de los abrazos más largos de la historia, decidida a terminar con ese espectáculo carraspeó de manera molesta llamando la atención de todos, miró duramente a la Mizukage que aún seguía pegada al torso del peliplata.

—Si no le molesta Mizukage-sama es hora de comenzar con la reunión, hay muchos puntos por tratar y poco tiempo. —La susodicha volvió a formar un falso puchero mientras se separaba con resignación del Hokage.

—Tú sí que sabes cortar la diversión Sakura-chan, pero tienes razón, primero vienen los negocios y después puede venir el placer — volvió a dirigir una mirada coqueta a Kakashi quien tragó nervioso y un ligero sonrojo podía verse a los márgenes de su máscara, la pelirosa lo miró con incredulidad y luego con resentimiento. Ella había estado tratando de sacar reacciones como esas durante semanas sin ningún resultado y con unas cuantas acciones la Mizukage lograba hacer que se sonrojara.

Sakura trató de relajarse un poco, si la reunión seguía así estaba segura de que necesitaría una botella helada de sake cuando terminara.

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Diez horas, esa maldita reunión había durado unas largas e irritantes diez horas, diez horas de coqueteo incesante por parte de la Mizukage, diez horas en las que Kakashi no había hecho o dicho nada para detenerla, diez horas en las que Sakura tuvo que quedarse cruzada de brazos, mordiéndose la lengua para no decir o hacer nada que pudiera provocar una guerra, diez horas en las que la burbujeante furia y frustración que sentía dentro de ella empezaron a crecer exponencialmente.

Cuando al fin se quedaron solos (con la Mizukage alegando que le encantaría quedarse pero tenía otro compromiso que atender) ya era bastante tarde por lo que probablemente los shinobis que trabajaban dentro de la torre ya habían retirado a sus hogares lo que provocó que la oficina quedara sumergida en un silencio sepulcral.

—Siento que dentro de todo la reunión fue bastante bien, ¿tú qué opinas Sakura-chan? — Dijo Kakashi rompiendo el silencio, pero no recibió ninguna respuesta por parte de la pelirosa — ¿Sakura? — volvieron a pasar unos segundos en donde no recibió respuesta alguna — ¿Sakura te encuentras bien? — preguntó mirándola con preocupación, la susodicha se encontraba con la cabeza en dirección al suelo, haciendo que sus hebras rosadas obstruyeran su rostro. —¿Sakura? Si te sientes cansada puedes ir a tu casa, ya has hecho bastante por el día de hoy.

La pelirosa lentamente comenzó a levantar su cabeza para fijar sus penetrantes y brillantes ojos verdes en él, Kakashi volvió a tragar grueso, extrañamente se sintió como una presa frente a su depredador.

—¿Todo lo que vivieron en la guerra? — preguntó suavemente, Kakashi la miró confundido pero antes de que pudiera decir algo Sakura volvió a hablar — ¿Son bastantes cercanos por todo lo que vivieron juntos en la guerra? — Kakashi recordó vagamente las palabras de Mei al principio de la reunión pero la pelirosa comenzó a caminar hacia él lentamente con un suave contoneo de caderas haciendo que se le quedara viendo hipnotizado. — Por qué según recuerdo tú y yo estuvimos juntos durante toda la maldita guerra — siguió mirándolo fijamente mientras avanzaba haciendo que el peliplata empezara a retroceder inconscientemente — Yo estuve a tú lado curándote cuando Obito te quitó el ojo — seguía avanzando y Kakashi retrocediendo — Estábamos espalda con espalda cuando todos cayeron el Tsukuyomi eterno, y luchamos juntos contra esa maldita diosa, toda la guerra estuvimos juntos — el peliplata topó contra la orilla del escritorio pero la pelirosa siguió avanzando hasta invadir su espacio personal.

—¿Sakura? — preguntó incierto

—¿Qué no lo entiendes? Pensé que era bastante claro, durante todas estas semanas he tratado de hacértelo saber pero no haces nada, parece que voy a tener que demostrártelo—dijo mirandolo fijamente, el peliplata comenzó a sentirse nervioso— tú eres mío Kakashi — el susodicho abrió los ojos sorprendido — mío y de nadie más, y ni la Mizukage con sus grandes pechos ni nadie puede robarte de mi lado.

Con una rapidez alarmante bajó la máscara que cubría su rostro y estampó sus labios contra los de él, besándolo de manera pasional y desesperada enterró sus manos dentro de su sedoso cabello obligándolo a ladear su cabeza para poder profundizar el beso, después de unos segundos de titubeo Kakashi comenzó a responder con igual pasión, colocando una mano sobre su cintura y otra en su espalda atrayéndola más hacía el y haciendo que la distancia que los separaba fuera casi inexistente. Siguieron besándose de manera desesperada hasta que tuvieron que separarse por falta de aire.

—¿No tienes nada que responderme? — preguntó Sakura con los ojos nublados de excitación, Kakashi la miraba de la misma manera mientras le daba una sonrisa cargada de satisfacción

—Al fin.

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En un bar lleno de actividad en los barrios nocturnos de la ciudad de Konoha se encontraban dos hermosas mujeres rodeadas de botellas de sake

—Sabes, debería de dejarte con toda la cuenta — comenzó a decir Mei mientras jugaba con la copa de alcohol entre sus manos— cuando me pediste que coqueteara abiertamente con Kakashi nunca mencionaste que probablemente moriría asesinada a manos de una pequeña pelirosa — su acompañante soltó una sonora carcajada

—¿Se veía enojada? —preguntó Tsunade con una sonrisa.

—Furiosa — la mirada complacida de la rubia le dijo todo lo que necesitaba saber.

—Nada como una buena dosis de celos para hacer que las montañas se muevan — tragando los contenidos de su copa de un solo trago Tsunade le guiñó un ojo a Mei mientras le gritaba estruendosamente al cantinero — Sirve una ronda para todo el bar, que hoy celebramos una victoria para Konoha — todos los presentes empezaron a festejar alegremente ante la oportunidad de obtener alcohol gratis.

Tsunade sonrió con satisfacción, si todo salía como pensaba entonces muy prontamente tendría una boda que planear. Volvió a llenar su copa de sake.

No podía esperar a tener pequeños peligrises con ojos verdes corriendo por toda la aldea.


¡No me maten! Sé que esperaban lemon pero decidí esperar hasta el siguiente capítulo, para hacerlo un poco más especial. Calmen un poco sus ansías, yo también quiero ver que ambos se den hasta desfallecer, pero eso tendrá que esperar un poco. ¿Qué les pareció? ¿Les gustó? Estoy segura de que no se esperaban que Sakura fuera la primera en romperse. Diganme todo lo piensan, quiero leer todos sus comentarios, los estaré esperando con ansías.

Por cierto ¿ya se pasaron por mi otra historia Blame it Tumblr? Subí un capítulo especial que estoy segura que les va a encantar.