¿Hola? ¿Hay alguien aquí? Ay, primero que nada déjenme decirles que ¡Lo siento muchísimo!, sinceramente nunca pensé que me tardaría tanto en actualizar, pero el tiempo pasa volando y no tenía inspiración y cuando menos lo pensé ya había pasado más de un año sin actualizar, pensé algunas veces en dejar la historia así y abandonarla, pero nunca les haría eso a ustedes mis queridos lectores, entonces me obligué a darme el tiempo, forcé a mi musa a darme inspiración y aquí me tienen, apenada pero presente.
Quisiera agradecer a todas las personas que siguen pendientes de esta historia, a los que me dejan comentarios y a los que se preocuparon por mí y por mi ausencia, ustedes son mi motivación y motor para seguir escribiendo. También quiero agradecer al grupo KakaSaku Spanish que me ha dado muy buenos amigos y mi dosis diaria de KakaSaku para que nunca me olvide que formo parte de esta increíble OTP
Y ya para no darles más largas, el capítulo que tanto habían estado esperando, ¡que lo disfruten!
Era una mañana nublada y sombría en Konoha, el verano estaba llegando a su fin dando paso al otoño con sus lluvias heladas y aire melancólico, una estación con la que el líder de la aldea podía identificarse totalmente, en la habitación principal de la mansión del hokage dicho peliplata se encontraba acostado, observando con aire ausente las nubes cargadas de agua mientras su mente se encontraba en otro lado.
Desde que había decido ponerle un alto a las visitas mañaneras de la pelirosa sus días comenzaban de manera tediosa y ordinaria, ya no se levantaba con el delicioso aroma de su desayuno esperándolo, ni con la resplandeciente sonrisa de una de las kunochis más hermosa de la aldea, pero sinceramente lo que más extraña era su calor en la cama, su aroma rodeándolo al momento despertar y la mirada cargada de cariño cada vez que le decía "buenos días hokage-sama" sabiendo perfectamente lo que provocaba en él esa frase. Dejarla ir había sido una de las cosas más difíciles que había hecho en su vida y todas las mañanas tenía que luchar contra su egoísmo para no ir y recuperarla, mandando al diablo la aldea y sus obligaciones.
Pero no podía.
No importaba cuanto se dijera a si mismo que lo merecía y que ya era hora de que tuviera un poco de felicidad después de tanto sufrimiento en su vida, sabía perfectamente que la aldea venía antes que cualquier sueño de final feliz que tuviera para él, el trabajo de un ninja nunca terminaba, mucho menos siendo kage, ese título solamente significaba que su sacrificio tenía que ser aún más grande y con mayor obligación.
En las últimas semanas había estado saliendo con las mujeres sugeridas por los ancianos, aunque a esas salidas difícilmente se le podían llamar citas, cada una había sido un desastre mayor que el anterior, siempre pasaba algo, alguna interrupción o accidente, que provocaba que las reuniones terminaran antes y en tono sombrío. Aunque si era sincero con él mismo la verdad es que no le importaba tanto, ninguna de ellas tenía el encanto que tenía la pelirosa, y no es que no fueran hermosas, claro que lo eran, y en el pasado puede que no tuviera ningún problema en salir con ellas, pero ahora se encontraba hipnotizado y siempre se encontraba comparándolas; ninguna tenía unas encantadoras pecas adornando su respingada nariz, ninguna de ellas tenía una expresiva mirada color jade, ninguna tenía ese sedoso color coral que cada día extrañaba más y más.
Se encontraba total y perdidamente enamorado de la pelirosa.
Y ese era el problema, porque al final del día tendría que casarse con una mujer que casi no conocía estando enamorado de otra, y ningún matrimonio prosperaba de esa manera, no era justo para su futura esposa estar en esa situación.
Con un suspiro resignado restregó su cara cansadamente con sus manos decidiendo dejar de estar pensando en cosas tan lúgubres y por fin levantarse para comenzar con su día, no es como si tuviera muchas ganas, desde el día en que le había dicho a la ojijade que lo suyo no podía seguir Sakura había hecho varios intentos para hablar de la situación con él y hacerlo cambiar de parecer, pero Kakashi la interrumpía antes de que eso pasara, no porque no quisiera escucharla, si no por qué sabía que si la escuchaba su decisión de hacer lo correcto se haría pedazos y se quedaría con ella, y eso no podía suceder. Después de un par de días sin resultados la pelirosa había decidido no seguir intentándolo más, por lo que el ambiente en ambiente se volvió pesado y triste en la oficina, en vez de las alegres discusiones y pláticas que eran normales el lugar se encontraba envuelto en un silencio escalofriante en donde nadie hablaba si no era necesario; ya no la escuchaba tararear alegremente, ya no había gritos dando instrucciones a diestra y siniestra, hasta había cambiado su forma de vestir, ya no utiliza esos maravillosos tacones que le estilizaban las piernas ni esas apretadas faldas y camisas que hacían de su figura una tentación. Eso a su parecer había sido la mayor pérdida de todas.
El peliplata se dio un rápido baño de agua congelante para terminar de despertase y pasó por las cocinas para agarrar un par de insípidos panes tostados, ni siquiera le veía la importancia de ponerle un poco de sabor a su comida, desde aquella reunión con los ancianos las cosas sencillas como los sabores, olores y vistas dejaron de parecerle importantes, se alimentaba porque era necesario y lo que antes le parecía hermoso y hogareño de su aldea ahora le parecía de lo más cotidiano.
Izumo y Kotetsu le dieron los buenos días distraídamente desde sus respectivos lugares, ambos sumergidos en escritorios rebosantes de papeles por revisar y clasificar, Kakashi suspiró sufridamente imaginando el montón de papeles que lo estaban esperando en su propio escritorio, y al entrar no pudo evitar sentir una leve molestia al descubrir que no se había equivocado, sobre su escritorio se encontraban montones de papeles, carpetas, rollos de misiones y mensajes.
Pasó su vista por toda su oficina buscando algún rastro de su pelirosa asistente pero la única evidencia que había dejado de su paso por ahí era que sobre su escritorio se encontraba una taza de té caliente y una nota avisando que tendría que ausentarse esa mañana y recordándole las cosas más urgentes por resolver. Volvió a soltar otro suspiro, tal vez así era mejor, verla todos los días y no poder estar cerca de ella era una tortura que quebraría hasta al más duro de los shinobis, tal vez después de casarse tendría que buscar una nueva asistente, pero mientras eso pasaba disfrutaría sus últimos momentos con ella.
Decidiendo que no avanzaría si no se concentraba en sus obligaciones comenzó a realizar metódicamente todos sus pendientes, poco a poco comenzó a perderse en la cotidianidad de sus obligaciones y sin darse cuenta el tiempo se le fue volando de las manos, solamente pausando cuando uno de los cocineros de la torre le trajo de comer bajo las ordenes de su asistente que sabía que cuando verdaderamente trabajaba no se movía de su escritorio por horas. Aprovechó su pausa para comer para estirar sus músculos y caminó hacia el gran ventanal de su oficina, las grises nubes que había observado en la mañana ahora se encontraban cargadas de agua listas para comenzar una lluvia torrencial en cualquier momento, en las calles los civiles apresuraban sus compras para no ser sorprendidos por el agua y los vendedores comenzaban a prepararse para que la temporada de lluvias no afectara tanto sus negocios, algunos genins cumplían sus misiones rango D dentro de la aldea y varios shinobis corrían por los techos cumpliendo sus propias obligaciones.
Esta era la aldea que tanto amaba, por la que estaba dispuesto a sacrificar su felicidad para que siguiera creciendo y prosperando.
Siguió mirando por la ventaba, comiendo distraídamente mientras pensaba como sería su vida su fuera un shinobi más, lo suficientemente bueno para no morir, pero no tan extraordinario como para llegar a donde estaba hoy, sin que sus obligaciones interfirieran con su vida, sin tener la responsabilidad de toda una villa sobre sus hombros, seguramente tendría otro equipo a quien enseñar, podría pasar sus días leyendo y saliendo con cierta joven directora del hospital, la sacaría a citas, simples y llenas de pláticas sobre sus días, y luego irían a casa donde harían el amor hasta cansarse y despertarían abrazados juntos comenzando un nuevo día, algunos días variarían y llevaría a sus pequeños alumnos a comer a casa donde la pelirosa los esperaría con una deliciosa comida, bañarían a sus perros bajo el caliente sol de verano, se acurrucarían en el sillón leyendo plácidamente en los días de lluvia y descansarían frente la chimenea durante las tormentas de invierno mientras él acariciaba su abultado vientre con amor. Sacudió la cabeza suavemente, no podía seguir torturándose con lo que no podía tener. Su imaginación cambió todo eso por imágenes más lúgubres de él comiendo incómodamente con una mujer sin rostro, despidiéndose secamente para ir a dormir a una fría habitación él solo.
Un ruido detrás de él lo alertó de un nuevo visitante y volteando la mirada se encontró con la dueña de todas sus fantasías. Sakura lo miraba desde la puerta, cargando un montón de papeles en sus definidos brazos mientras lo miraba con preocupación.
—Kakashi ¿Estás bien? — preguntó suavemente, el peliplata sintió algo estrujarse dentro de su pecho, cada día que pasaba le era más difícil ser indiferente a la situación y estar lejos de ella.
—No pasa nada Sakura, solamente soy un viejo que se pone melancólico por la lluvia — respondió con una suave sonrisa, Sakura lo observó con un brillo en su mirada que no supo interpretar, así que decidió cambiar de tema — No te he visto en todo el día ¿Está todo bien? ¿Hubo algún problema en el hospital del que no me he enterado?
—No, ningún problema en el hospital, pero hay una reunión extraordinaria con el consejo en 10min, pero supuse que con todos los pendientes dejarías de lado la notificación sin leerla así que vine por ti para asegurarme de que llegaras a tiempo.
—¿Reunión extraordinaria? — Preguntó confundido — ¿Pasó algo? Generalmente no tenemos sesiones extraordinarias a menos de que sean asuntos de mucha urgencia.
Sakura comenzó a caminar aún con el montón de papeles en sus brazos y Kakashi la siguió intrigado y un poco preocupado.
—Se podría decir que el asunto es un asunto de mucha delicadeza que si no se atiende pronto podría ser perjudicial para la aldea. — respondió la pelirosa sin dejar de caminar, su respuesta preocupó mucho más al peliplata ¿Había pasado algo en su aldea y no se había enterado? ¿Qué rayos estaba pasando?. Estaba a punto de expresar todas esas dudas en voz alta pero antes de poder decir nada habían llegado a la sala de reuniones y Sakura abría la puerta mirándolo con una ceja alzada esperando que pasara para poder volverla a cerrar. Dentro de la sala de reuniones le esperaba todo el consejo de ancianos igual de confundidos que él, la única que parecía calmada y hasta un poco satisfecha era Tsunade.
—¿Qué es todo esto? ¿Por qué nos llamaron aquí bajo las premisas de una emergencia? — preguntó bruscamente Honoru mientras los miraba con sus pequeños y astutos ojos, Kakashi se alzó de hombros y se sentó en su lugar correspondiente, para su sorpresa Sakura no lo siguió y en vez de sentarse a su lado como era costumbre fue hacía el frente de la sala y tomó lugar sobre el podio de exposiciones, Kakashi la miró cerrar los ojos y respirar profundamente varias veces, susurrando unas cuantas palabras al aire, para luego volver a abrir sus orbes verdes con una mirada de determinación.
—Los he llamado esta tarde porque hay un asunto de vital importancia a tratar, algo tan delicado que si no se maneja de la mejor manera significará el colapso de esta máquina bien aceitada llamada Konoha. — dijo mirando a todos los ancianos de manera dura.
—¿Podría explicarnos de qué está hablando señorita Haruno? No hay ninguna emergencia en estos momentos, no que nos hayamos enterado. — preguntó con gentileza Masaki, Sakura lo miró y asintió.
—Claro, estoy hablando, obviamente, del colapso social que habrá en la aldea si Kakashi se casa con cualquiera de las candidatas de la lista que le dieron.
Kakashi se atragantó con su saliva y comenzó a toser desesperadamente mientras los ancianos comenzaban a alzar la voz, detrás de él pudo escuchar la risa triunfante de Tsunade y le hubiera prestado más atención si no estuviera ocupado tratando de no morir, respirando profundamente pudo poco a poco volver a la normalidad mientras que la pelirosa esperaba sin éxito a que las personas en la sala se calmaran, cuando vio que eso no sucedería pronto volvió a tomar aire.
—¡SILENCIO! — gritó a todo pulmón logrando su objetivo, no sin recibir las duras miradas del consejo — Si me permiten les puedo explicar la situación y la catástrofe que se nos avecinaría. La idea de continuar el linaje Hatake es buena, y estoy segura de que lo hicieron con buenas intenciones, pero también me doy cuenta que lo hicieron sin tener en cuenta a las candidatas, no sus vidas ni sus sentimientos — cuando los ancianos estaban a punto de volver a protestar la pelirosa levantó sus manos pidiendo silencio — déjenme explicarles.
De la nada la luz de la sala de apagó y la única fuente era de luz era la que emitía el cañón de presentaciones, que proyectaba una gigantesca imagen de Hana Inuzuka con una sonrisa feroz.
—Comencemos con Hana Inuzuka, hermosa, talentosa, heredera de uno de los clanes más influyentes de la aldea, fiel a Konoha hasta la médula ¿Una opción bastante aceptable no es cierto? Con la unión entre ella y Kakashi habría una alza en los ánimos de la población ninja, verdaderamente una pareja de poder, sus hijos serían los mejores y más letales rastreadores que jamás haya ofrecido esta villa, así que es una candidata bastante lógica ¿Cierto? — Preguntó Sakura mientras los ancianos asentían dándole la razón, Hana realmente era una de las mejores candidatas — sería una lástima que Hana ya estuviera en una relación ¿no? O mucho peor, que ni siquiera le gustaran los hombres— La imagen sonriente de Hana cambió a una donde la susodicha se encontraba bajo la sombra de un frondoso árbol, con una menuda y rubia chica en un regazo dándole un tierno beso en la mejilla, los ancianos hicieron un ruido sorprendido y al fondo se escucuhó una tos que sonaba extrañamente a una risa — y no solamente con cualquier persona, sino con la heredera de una de las mejores familias fabricantes de armas shinobis, la misma familia que suple el 80% de nuestras armas. ¿Imaginan el colapso en nuestras fuerzas si dicha familia decidiera irse de la aldea? Nos dejaría vulnerable ante los demás, ¿siguen pensando que Hana es la mejor opción? ¿Ya no tanto? No se preocupen, todavía nos quedan otras candidatas. — dijo con falsa voz dulce mientras que la imagen volvía a cambiar en el proyector, esta vez dando paso al serio y cincelado rostro de Yugao.
—Ahora pasemos a Yugao Uzuki, también hermosa, también talentosa, una de las mejores ANBUS que la aldea puede ofrecer, ambos han sido parte de las fuerzas especiales así que pueden tener una relación basada en el respeto y empatía, ni hablar de sus hijos, eficientes, poderosos y letales ¿Nada podría salir mal no? — los ancianos se removieron incómodos en sus asientos ante la pregunta — Es una lástima que su rápida carrera ascendente en ANBU se vea cortada para poder tener hijos, que su único objetivo desde que murió Hayate se vea cortado de raíz por tener que entrar a un matrimonio obligado, también sería una lástima que sus avances en su salud mental se retrocedieran y vuelva a sus tendencias suicidas. ¿Qué pasaría si un día simplemente no aguanta más y se quita la vida? ¿Qué pasará con sus hijos? ¿Qué pasará con nuestro querido Hokage al tener que pasar por esto, otra vez? — Kakashi frunció el ceño con dolor, si lo pensaba bien no podría con la culpa de saber que sus decisiones habían llevado a una compañera muy querida a quitarse la vida, el dolor de saber que sus hijos pasarían por lo mismo que había pasado él, Sakura continuo hablando como si su discurso no afectara en lo más mínimo a los presentes — Eso sin hablar de que molestarían uno de los grupos más poderosos de la aldea, Yugao es una de las personas más apreciadas en la división ANBU, y todos aquí sabemos que ANBU es cómo una gran familia, fieles hasta la médula, ¿Cómo creen que comenzarían a comportarse si sienten que le robamos sus sueños a la que muchos creen será la próxima comandante de sus fuerzas? Todo puede escalar a una guerra civil. — Sakura hizo una pausa dramática, tomándose tiempo para mirarlos a todos a los ojos, dejando en claro que aún no estaba ni cerca de terminar, dando un click al aparato que tenía en la mano la fotografía proyectada volvió a cambiar, esta vez dando paso a la imagen de una tierna y sonriente peliazul.
—Demos paso a Izuki Nii, ¿Ella es bastante inocua no? Civil, formal, su familia no es lo suficientemente poderosa e influyente como para causar un desbalance de poder pero sí lo suficiente para que las facciones shinobis y civiles estén más unidas que nunca. Tampoco hay peligro de truncar una carrera por que como segunda hija no carga el peso de ser la heredera de su familia y fue criada para ser una mujer astuta desde su rol de esposa, no es una mala persona así que los niños crecerán en un ambiente agradable con el cariño de ambos padres, gracias las relaciones comerciales de su familia la importación y exportación de productos crecerá y junto con ellos la economía de Konoha, la candidata ideal, si no fuera por sólo un pequeñísimo detalle, el hijo del Daimyō está perdidamente enamorado de ella y estaba esperando el momento adecuado para solicitar a sus padres permiso para cortejarla — a estas alturas los ancianos ya se rascaban en cabello o pasaban las manos por sus caras frustrados, sabiendo lo que venía, la pelirosa los miró con superioridad — No creo que necesite recordarles que pasaría ni dejamos de tener el apoyo del Daimyō, pero lo primero que viene a mi mente sería un colapso económico en la aldea, así que podemos descartar esta candidata inmediatamente.
Sakura apagó el proyector y volvió a prender las luces de la sala, observando como los ancianos comenzaban a murmurar entre sí preocupados, pero ella era una mujer con una misión, y no descansaría hasta verla completa.
—Podría continuar así con todas las candidatas, pero sinceramente no tenemos tiempo y aún no hemos observado el caso de la candidata más importante — los ancianos guardaron silencio completamente y la miraron expectantes, incluso Kakashi podía admitir que tenía una extraña mezcla de sentimientos en su pecho que oscilaban entre alivio, angustia y curiosidad, alivio porque poco a poco desaparecían sus opciones para casarse, angustia porque eso significaba que tendría que pasar por el tedioso proceso de las citas otra vez y curiosidad de saber cuál era el punto de Sakura en involucrarse de esa manera, él también estaba expectante de saber quién era la candidata más importante y cuál era su caso, la pelirosa al ver que volvía a tener la atención de todos se estiró todo lo que su corta estatura le permitía y los miró con determinación para luego continuar con seguridad — YO.
Kakashi sintió que le faltaba el aliento.
—Señorita Haruno, usted no es una candidata — habló con petulancia la anciana Kaori, mirándola con el ceño fruncido, Sakura no se amedrentó ante su tono y continuo con firmeza.
—No lo soy, y ese es el problema — el peliplata observó con un nudo en la garganta como la pelirosa buscaba su mirada, transmitiendo con sus ojos jades todo lo que habían tratado de callar las últimas semanas, aún sin dejar de mirarlo habló —no soy candidata y estoy perdidamente enamorada de él.
Kakashi pudo escuchar a los lejos un jadeo sorprendido que después identificaría como suyo, pero en esos momentos lo único que podía pensar era que esa mujer, esa hermosa, maravillosa y amable mujer estaba enamorada de él.
La mujer de la que estaba enamorado lo amaba también.
Alguien detrás de él le sugirió que respirara, pero en esos momentos no le pareció tan importante como seguir mirando a la mujer frente a él temiendo que todo fuera un sueño y pronto desapareciera.
Después de lo que parecieron años alguien carraspeo lo que causó que Sakura rompiera la conexión de miradas y se sonrojara profundamente, después de un momento de titubeo continuó.
—¿En qué afecta que yo esté enamorada de él? Se preguntarán, y déjenme les explico la serie de eventos desafortunados que sucederían si Hokage-sama se casara por obligación con alguien más. Primero, me rompería el corazón verlo con alguien más y que a pesar de estar enamorados no poder estar juntos, por lo que tendría que renunciar a mi puesto como asistente para no tener que verlo todo el día, mi renuncia significaría una reducción de la productividad de la torre en un 45%, mi concentración y dedicación como médico disminuirían también por lo que tendría que renunciar a mi puesto de directora del hospital, el tiempo y esfuerzo que llevaría reemplazarme en ambos puestos crearían un caos que podría ser muy perjudicial. Aunado a eso tendría que irme para poner distancia entre nosotros y tratar de sanar mi corazón, por lo que la aldea se quedará sin una de sus mejores kunoichis y, con el atrevimiento de decirlo frente a Tsunade- shishou, sin la mejor médico ninja del mundo. La cantidad de médicos en la aldea ha aumentado considerablemente, es cierto, pero ninguno lo suficientemente preparado para lidiar con las emergencias más delicadas, y aunque shishuo y Shizune estarán en la aldea ambas están lo suficientemente ocupadas en otras actividades como para también agregar el hospital, por lo que se crearía una crisis de salud. Podría seguir, pero creo que mi punto está claro.
Tomando un gran trago de agua de una botella que salió de la nada, agarró aire para continuar con su discurso, pero esta vez se aseguró de mirar a Kakashi directamente a los ojos, haciéndolo sentir que a pesar de la audiencia, esta parte era solamente para él.
—Pero, si me dan la oportunidad y me hacen candidata, prometo esforzarme todos los días por hacerlo feliz, por conocerlo realmente y amarlo por cada una de esas cosas extrañas y maravillosas que lo hacen él, prometo hacerlo sentir amado y deseado, darle un hogar y eventualmente una familia, una familia llena de amor, prometo ayudarle a soltar pedazo a pedazo la soledad que embarga su alma y darle una razón para disfrutar todos los días por el resto de su vida. Prometo amarlo hasta que se me vaya el aliento, prometo estar ahí siempre, en lo bueno, en lo malo y en lo maravilloso, apoyarnos mutuamente y hacer crecer nuestro amor cada día.
El rostro de Sakura comenzó a llenarse de cristalinas lágrimas y Kakashi podía sentir humedad en sus propios ojos tratando de desbordarse, la pelirosa no dudó en acercarse a él, tan cerca que sus agitadas respiraciones se mezclaban, Sakura tomó delicadamente su callosa mano con una de sus manos mientras la otra se deslizaba a su bolsillo sacando una hermosa y brillante banda de compromiso que deslizo lentamente por su dedo anular.
Todo a su alrededor se volvió ruido estático.
—Y, sí me das la oportunidad y me aceptas como tu esposa — continuó la pelirosa — prometo luchar cada día por hacerte el hombre más feliz del mundo y regresarte toda la felicidad que la vida te ha quitado, porque eres el hombre más maravilloso que he conocido, y planeo demostrártelo por el resto de mi vida.
Kakashi ahogó un sollozó, esta vez llorando libremente.
—Sí— susurró — Sí acepto
OMG! Todos los sentimientos del mundo, nuestra chica tiró la casa por la ventana con su confesión, ¿A que no se lo esperaban? ¡DÍGANME COSAS! Quiero saber qué les pareció el capítulo, si les gustó, si no les gustó, sus opiniones son muy importantes para mí y sus comentarios me ayudan a continuar en los tiempos más difíciles, si ya han dejado comentarios antes vuélvanlo a hacer y regañenme por tardar tanto, si no han dejado comentarios antes entonces no sean tímidos, ustedes también pueden regañarme por tardar tanto, y no se preocupen, no pienso ausentarme por mucho tiempo nuevamente, ya tengo la mitad del epilogo escrito.
Los amo muchísimo, nos leemos pronto.
