¡Hola! A decir verdad es la primera vez que publico por aquí, y lo cierto es que ¡estoy nerviosa y emocionada al mismo tiempo! Sin embargo, una de las cuestiones por las que heme aquí escribiendo es, como ya muchos sabrán, la plataforma de Potterfics cerrará sus puertas :(. Quizá algunos ya la empezaron a leer en esa plataforma, y por ello mi esperanza de que ¡no lo he abandonado! Ya tengo varios capítulos escritos solo que por falta de tiempo, entre la uni y el trabajo, el tiempo se me va volando. Para los que aún no me han leído espero que de verdad les guste la historia y le den una oportunidad.
Cabe mencionar que obvio es un Dramione, adoro esa pareja, no diré que es el Draco auténtico que muchos fics han sabido mantener esa parte, sin embargo tampoco es tan..., diré excesivamente romántico, solo aclaro esa parte.
Los personajes no pertenecen, son propiedad de J.K Rowling
Lo peor que podía pasarle. ¿Es que acaso Merlín no tenía compasión por ella? Suspiró con pesar. Iba caminando sumergida en sus pensamientos, recordando de qué manera su vida se fue por el caño.
Ella nunca había creído en esas estúpidas cosas del amor, le repugnaban y hasta ahora eso no ha cambiado, pero ¡maldita sea! Todo fue su culpa, la culpa de él. Después de la guerra ella fue la única que regresó a su colegio, sus mejores amigos aceptaron sin dudar la generosa oferta del ministro pero ella tan obstinada y firme con las reglas rechazó amablemente la oferta, alegando que quería estar más preparada logrando que sus amigos rodaran los ojos con burla. Sí tan sólo hubiera aceptado la oferta ¡pero no! ¡ella y su jodida afición por las reglas! Y fue ahí, es su séptimo año donde lo conoció. No sabría decir con exactitud qué es lo que llamó su atención, ella estaba, como siempre, concentrada en su clase de runas antiguas cuando al voltear hacia atrás se encontró con unos ojos cafés oscuro protegidos por unos lentes rectangulares color negro. No supo cuánto tiempo se perdió en aquella mirada, intrigada porque su dueño fuera tan misterioso. al final retiró su mirada de él, extrañada por su insistencia de voltear nuevamente. Y con el paso de los días su subconsciente hacía lo posible por encontrárselo en los pasillos o en el Gran Comedor, como una chiquilla enamorada.
Tardó un tiempo en conocer el nombre de aquel muchacho poseedor de unos ojos misteriosos y cuando lo hizo decidió hablar con él, algo raro dado que ella no era tan sociable. Se dio cuenta que él era un chico inteligente, culto, apasionado de las runas antiguas, algo tímido pero simpático y también descubrió que uno de sus pasatiempos era escuchar música muggle que casualmente era una de las preferidas de ella. Para ella descubrir alguien así después del horror que sucedió hace un año fue cautivador, porque, pese que había salido una vez con el jugador más famoso, Krum, ella no sintió nada similar a lo que él provocaba.
Fue a principios de abril cuando comenzaron a salir, su relación era algo tímida y él la respetaba, era agradable charlar horas sobre runas o cualquier otra materia pues, su novio no se aburría y aunque ella seguía su rutina diaria de ir a la biblioteca para leer no era impedimento para estar con él. ¿Cuándo se enamoró de ese muchacho? Ni ella misma lo supo. Era un conflicto que a veces se preguntaba porque era tan extraño por fin descubrir por sí misma lo que era el amor, las cursilerías de las que tanto se burlaba. Lo que sí sabía era que él era diferente, él podía ver en su interior como ninguna otra persona, él podía ver sus mayores defectos y quedarse ahí, podía percibir su estado y abrirse paso para sacar la fragilidad que tenía, no necesitaba hacer preguntas y cuando las hacía era únicamente porque ella se rehusaba a decirle lo que pasaba, ya sea la trágica muerte de su madre o las novelas románticas que por culpa de él empezó a leer. Y eso, era tan horrible como lo mejor que pudo haberle pasado. No se arrepintió cuando se entregó a él porque ella lo amaba y él lo hacía, se lo demostraba día a día y aunque fue precipitado y no disfrutó tanto era feliz.
A pesar de estar enamorada ella nunca creyó en los finales felices y su caso no fue la excepción; fue corto el romance ¿pero a quién le importa el tiempo? Ahí fue cuando descubrió que no hay necesidad de pasar años con alguien porque el sentimiento no tiene límite de tiempo y ella lo supo más que nadie.
Sacudió la cabeza haciendo una mueca, sí, eso había sido hace cinco años en los que ella recién empezó a superarlo, lo que no contaba era con que en esos cinco años hubiera cambiado tanto su vida.
- ¡Hermione!- exclamó una voz masculina.
Y ahí estaba, uno de esos tantos cambios, sentado en una mesa sonriendo mientras señalaba su reloj y negaba con la cabeza.
- Hola Theo, lamento el retraso- se disculpó la morena y pidió un café solo.
- No te preocupes, es una suerte que llegaras ya está comenzando a llover.
Y era cierto, septiembre se acercaba con las lluvias y el tráfico que hacía era desesperante. La mesera trajo el café con unas galletas de vainilla, sus preferidas.
- ¿Qué tal el trabajo?- preguntó el chico.
- Bastante bien, he de decir que nunca creí terminar trabajando con Harry, los aurores están preocupados por un caso en particular-comentó agarrando una galleta y darle una mordida, tenía tanta hambre que quizá unas galletas no serían suficiente.
- ¿Y a qué se debe tal alboroto? Teniendo a alguien como tú trabajando con ellos es pan comido- la halago.
Nott siempre solía resaltar su inteligencia de la mujer que tenía en frente. Su amistad comenzó al salir del colegio dado que él estaba indeciso sobre qué ejercer y ella, de alguna extraña manera porque nunca se habían hablado y a la casa que pertenecía era su enemiga le ofreció ayuda. Al final había decidido seguir con su empresa pero necesitaba a un guía para sacarla al mundo muggle y fue ahí donde ella le apoyó, dejando sorprendido al heredero Nott al saber que las rivalidades escolares se quedaron en el colegio, una nueva etapa.
- Gracias Theo- se sonrojó a pesar de estar algo acostumbrada a ese tipo de cosas, algunas cosas de ella no cambiaban.- El caso que estamos investigando es sobre un mago que al parecer tiene una habilidad de "controlar" las mentes. Ha llegado gente diciendo que fueron obligados a entregarse, ya sean mortífagos o gente que aún sigue teniendo creencias sobre la sangre pura.- tomó un sorbo del café.- El problema es que, no fue por la maldición imperius, no a violado la ley hasta cierto punto.-añadió frunciendo el ceño.
- Creo que tenemos un héroe. Ya le están quitando a Harry su título.-se burló.- Realmente no entiendo por qué están tan preocupados por eso.
- El ministro cree que es una amenaza, no sólo porque como tú, la comunidad mágica se burlarían de los aurores sino que si es capaz de eso ¿de qué más podría ser capaz? A pesar de sus buenas acciones no quita el hecho de que puede ser peligroso y aún más sin saber su identidad.
Él meditó su respuesta por un largo tiempo, ella tenía razón en algún punto pero desacreditar a un hombre que les ahorraba el trabajo era...denigrante. Si bien, por lo visto el dichoso Controlador no tenía intenciones de ser famoso y ése era una interrogante que él no podía pasar desapercibido.
- ¿Cuál crees que sea realmente el motivo por el cuál él no se ha mostrado públicamente?
- Posiblemente porque no quiera la fama o quizá que no quiera ser un fenómeno y al descubrirse su identidad el ministerio lo enviaría a San Mungo para hacerle pruebas. Pero en definitiva creo que esta persona quiere algo, nada es gratis- concluyó.
Para ella, hubo un cambio después de la guerra, antes creía fielmente en la bondad absoluta de cada individuo y que dar algo sin nada a cambio era un modelo firme en la mayoría de las personas, pero la guerra acabó con tal pensamiento, el horror que dejó gran cantidad de sangre derramada siendo ya indiferente si era sangre pura o no hizo un cambio a su perspectiva. Sólo faltaba que el Controlador le diera un motivo por el cual estaba haciendo tan heroica misión.
