Antes de nada, Holiiiiii! Este pequeño parón ha sido debido a mis vacaciones de Navidad (soy así de pringui y me las tengo que coger así de tarde, sí...) Y entre prepararlas, irme, disfrutarlas, volver, llorar y sufrir, serenarme, regresar a la rutina... Pues aquí estamos, casi un mes después! :P Pero os he echado mucho de menos, tenía muchas ganas de volver a subir fic, de deciros hola y de dar la bienvenida a todas las recién llegadas! :) Hola a esas nuevas lectoras, reviewdoras (no existe, lo sé), seguidoras y favoriteadoras, y bienvenidas! ^^

También quiero decir que las vacaciones han sido por el Caribe (más exactamente Santo Domingo, San Martín/Sint Maarten/Saint-Martin, Santa Lucía, Barbados, La Antigua y La Romana) y no sé si tenemos por aquí a alguien de allí, pero he de decir que aquello es el auténtico paraíso en la tierra! La gente maravillosa, en cada sitio en el que estuvimos, más increíbles que en el anterior, pero los lugares... madre mía. Dan igual las palabras, las fotos y todo, eso es indescriptible y una auténtica maravilla de la naturaleza, increíble, de verdad. Han sido unos días perfectos y no podíamos haber elegido mejor destino. Hemos vuelto enamoradas :) (Y atadas de pies y manos, porque tratamos de agarrarnos a una palmera y tuvieron que traernos de vuelta a rastras... todo un espectáculo)

Sea como sea ya estoy de vuelta y los one shot también! Muchas reconoceréis el titulo, pero para las que no, es el nombre del último capítulo emitido (sí, ese que me tiene robado el corazón y que me podría ver en bucle cada noche). Y el OS es mi visión de qué ha sucedido tras ese incierto final! Espero que os guste muy mucho porque aunque es de los breves, también es de mis favoritos (Sí, es breve. BREVE. El Caribe me ha cambiado). Y después del anterior twoshot (qué os pareció?), creo que este es una buena opción... Sólo añadir que, al final del todo, os he dejado una preguntita y estaré encantada de saber vuestra opinión!

Dicho esto, me callo, os dejo leer y... ¡Ojalá que os guste!


Wish you were here...

"Estás enfadada"

"No, no lo estoy…"

"Sí lo estás, lo noto…"

"Em-ma" murmura controlándose para no dejar salir un Miss Swan grave y solemne. "No lo estoy. Y ahora duérmete, mañana nos espera un día complicado"

"¿Crees que Rumpelstiltskin nos va a ayudar?"

"Supongo…"

"¿Pero?"

"Es Gold. No lo hará desinteresadamente"

"¿Temes que pida un precio muy alto?"

"Quién sabe…" resopla tapándose con la manta hasta el cuello.

"¿Uno que no podamos pagar?"

"Lo dudo…"

"¿Y no te dan miedo las consecuencias?"

"No"

"Regina… ¿Ves cómo estás enfadada?"

"No estoy enfadada. Y no temo a las consecuencias porque en cuanto dejemos atrás esta falsa realidad no tendremos que pagar el precio que se le haya ocurrido al maldito duende" masculla convocando una segunda manta sobre su cuerpo. "Emma, duérmete"

"¿Tienes frío?"

"Un poco"

"Deberíamos buscar refugio"

"Ya hemos hablado de esto…"

"Pero puedes cambiarnos el aspecto"

"Emma…"

"Podemos parecer cualquier otra persona. Hasta dos hombres. Y cambiarnos los nombres y…"

"Emma" interrumpe girándose hacia la salvadora y arrastrando las mantas con ella. "No es no"

"Pero…"

"¿Crees que esta cueva es mi hotel favorito de todo el bosque encantado?"

"Pues busquemos algo" suplica arrastrándose como un gusanito moviendo sus mantas consigo y acercándose a Regina. "Una cabaña abandonada, un hospedaje en mitad de la nada, algo. Disfrazadas no nos encontrarán"

"Emma, Henry habrá movilizado a todo el Bosque Encantado" resopla rascándose la frente, saturada y cansada. Fuera las estrellas brillan desde hace más de dos horas y ella está aquí, despierta, manteniendo una conversación frustrante e inútil. Y sólo quiere dormir de una puñetera vez. "Eso significa que habrá cientos de hadas, brujas y otros tantos seres mágicos buscándome por el asesinato de los reales monarcas y el supuesto secuestro de su princesita. No duraríamos ni dos minutos si buscásemos un refugio" Emma abre la boca, pero Regina levanta su mano, exigiéndola silencio. "Ni siquiera con un sortilegio de ocultamiento. Cualquier ser mágico podría ver a través de él o advertir que hay algo extraño y estaríamos expuestas"

Emma cierra la boca lentamente, pero termina por murmurar. "Pero tienes frío"

"Y mantas" replica señalando las dos que la cubren de pies a cabeza. Aunque el frío siga ahí, atenazando su cuerpo. Cuando Emma no mire hará aparecer una tercera puñetera manta. "Y tendrá que valer"

"¿No hay nadie a quien podamos pedir ayuda?"

"¿No fui lo suficientemente explicita sobre cómo huyeron los enanitos cuando me vieron aparecer?" pregunta retórica. "Aquí no contamos con ninguno de nuestros amigos y aliados. Y con los que sí podría contar la Reina Malvada no nos convienen en absoluto. Créeme"

"¿Y qué podemos hacer entonces?"

"Lo que ya estamos haciendo. Dormir" Dormir de una maldita vez "Y mañana negociar una nueva vía de escape con Rumpelstiltskin. Eso es lo que podemos hacer"

"Ves cómo estás enfadada…"

"Em-ma"

"Haces que parezca que mi nombre tiene tres sílabas"

"Eso es imposible y no, no estoy enfadada" espeta al aire.

"¡Pero si ni siquiera me miras!" suplica intentando demostrar su argumento. "Regina…"

"¡¿Qué?!" exclama agitando sus brazos bajo las mantas.

"Ves… Estás enfadada"

"¿Cómo quieres que no lo esté?" espeta intentando controlarse a pesar de haber terminado por estallar. "¡Dejaste que el portal se cerrara! ¿Cómo pudiste permitirlo? Era nuestra única escapatoria y dejaste que desapareciese"

"Yo no pretendía…"

"Sé que también tengo culpa, pero, si por una vez yo pierdo la cabeza, era de esperar que tú respondieras por las dos. Viste el portal, eras consciente de que iba a cerrarse. No debiste permitirlo. Así que sí, estoy enfadada" admite con un susurro que roza el grito. "Ahora Storybrooke, tus padres, Henry, todos, están a merced de esa maldita y psicópata reina y nosotras, que somos su principal arma mágica, estamos encerradas en este mundo ridículo y sin sentido"

"Pero parecías tan ilusionada al verle aparecer que yo…"

"Sorprendida, Emma, estaba sorprendida" Y aliviada… Por un pequeño momento, un diminuto e insignificante momento, creí que era él realmente. Que estaba vivo. Y por un pequeño, diminuto e insignificante momento me abandonó esa culpabilidad con la que cargo. Esa culpa por haber dejado a Roland huérfano y haber llevado a Robin a la muerte por permitirle que me siguiese al Inframundo, mientras yo te seguía ciegamente a ti. Durante un segundo pensé que no había muerto por mi culpa. Eso es lo que viste. No era ilusión, era alivio. "¿Y eso qué más da? Ni siquiera se asemejaba realmente a él, no articulaba más de dos palabras seguidas y parecía casi de cartón. ¡Tenías que haber tirado de mí, haberme hecho regresar a la realidad, lo que fuera, pero…!"

"¡No podía cargar con ese peso!" exclama sobresaltándola. Regina cierra la boca por la sorpresa y Emma niega con la cabeza, mirando sus pies antes de volver a alzar sus ojos. "No podía con la idea de romperte el corazón de nuevo. Yo traje a Marian de vuelta, Robin tuvo que marcharse a Nueva York por culpa de mi batalla con la Reina de las Nieves y murió en tus brazos por mi misión en el Inframundo" Habla de carrerilla y sin respirar y Regina está casi segura de que lo hace porque si no se le escaparían un par de lágrimas que parece contener. Y se le encoge el corazón ante la visión de una salvadora de ojos brillantes y voz estrangulada. Y sobre todo ante esa confesión. "No podía volver a separarte de tu amor verdadero, ni aunque eso supusiera quedáramos aquí atrapadas" susurra sorbiendo los mocos.

Los ojos de Regina están abiertos como platos y respira a duras penas, pillada con la guardia baja. Casi a ras del suelo. Sin saber qué decir, sin saber cómo reaccionar, sin haber imaginado jamás la razón que se escondía tras el error de Emma.

Pero su enfurruñamiento sigue latente.

Precisamente lo que ha conseguido es lo contrario, es separarla de su amor verdadero. Ese que tiene 15 años y está sólo ante el peligro, a merced de la Reina malvada en Storybrooke.

Bueno… al menos una mitad de su amor verdadero.

La otra mitad está tumbada a unos metros.

Bajo una manta, en mitad de esa cochambrosa cueva.

Así que entiende perfectamente el sentimiento de culpabilidad. Pero resulta ridículo. Emma se siente culpable por haberla separado de Hood. Y Regina se siente culpable porque Robin murió por seguirla al inframundo, lugar al que ella fue siguiendo a Emma sin dudarlo. Como una tonta enamorada.

Las dos son tontas… por no decir algo peor.

"Pero estás en lo cierto, quizás debí haberlo pensado mejor, haber reaccionado… ¿Podrás perdonarme?" suspira Emma acongojada.

"Yo… no estoy enfadada" murmura volviendo a la realidad y Emma frunce el ceño, decepcionada, pensando que esa fase había quedado atrás. "Ahora lo digo en serio, de verdad" musita intentando media sonrisa que no sale. "Sólo estoy enfurruñada… Pero es por el miedo, por la impotencia de vernos aquí atrapadas. Yo… entiendo por qué lo hiciste"

"Mañana estaremos de vuelta, ya lo verás"

"Seguro que sí"

Regina querría contagiarse de su genuina inocencia, pero el nudo del estómago se lo impide y apenas logra dedicarle media sonrisa que a Emma le sabe a poco.

"¿Hay algo que pueda hacer para animarte…?"

Regina chasquea la lengua, en el gesto más divertido que Emma recuerda en horas, y murmura guasona. "Sí, dormirte de una vez…"

"Está bien…" cede suspirando hacia el techo de la cueva. Se arropa y cierra los ojos, intentando obedecer y Regina termina por sonreír. "Buenas noches, Regina"

"Descansa, Emma"

Sigue enfadada.

Un poquito al menos.

Pero es que esa idiota de Emma se lo pone muy difícil.

Fin


Creo que me han gustado estas dos pequeñas y solitarias visitantes en un mundo tan igual y diferente al Bosque Encantado... Quizás se podrían seguir sus andanzas, así, en pequeñas pildoritas. No sé, ¿cómo lo veis?