¡HOLAAAAA! Aquí estamos de nuevo! He tardado, me lo he tomado con calma, lo sé, pero son cosas que a veces pasan con la inspiración. A ver si engraso los engranajes y consigo que las musas se pongan a trabajar. Mientras tanto, no sé si seguirá alguien aquí o si mi voz se extenderá en la noche y recibiré eco... Pero, si queda alguien ahí, aquí va un nuevo OS :)
Pero antes de nada, sé que han pasado muchos meses (tantos que igual casi parece un año :P) pero no puedo dejar de hablar de esa increíble y maravillosa convención a la que estaba apunto de asistir en el último fic! No importa la organización, ni los problemas legales del streaming, ni siquiera que fuese en un parking (Sí, no es coña, OS LO JURO XD Pero eso la hará aún más inolvidable. Sobre todo para los actores XDDD Los rumores son ciertos, casi les caga una paloma durante los paneles. Wonderful). ¡Igualmente fue increíble!
Como se vaticinaba, nos encontramos (y reencontramos) medio mundo! Entre las Swen que ya nos conocíamos de antes, las que conocimos por todo Castedefells, las que venían de todas partes del mundo... Nos juntamos, qué sé yo, 60... 80... 100 swens... Indescriptible! Alguna que otra Swen más habría por ahí, supongo, pero vamos, que con todas las que nos llegamos a reunir hicimos una maravillosa e imparable marabunta swanqueen :P Hasta nos hacinamos no sé cuantas juntas en un apartamento a ver el capítulo de esa semana y deprimirnos en comuna T_T Puede que la serie cada vez nos de menos alegrías, pero el fandom nunca falla!
Dicho esto, dos cosas importantes! He leído todos los RW, incluidos los de los fics anteriores, no sé cómo agradeceros que hayáis seguido apoyando todas las historias! Y segundo, sé que tengo Privados pendientes, no me he olvidado de ellos, prometo contestar en condiciones en cuanto pueda! :)
Sobre el fic sólo decir que esta idea surgió a raíz de una conversación grupal swen, hablando de nuestra visión sobre cierto capitulo. En breves veréis cual con claridad. La cuestión es que me puse a delirar sobre mi punto de vista... y aquí estamos! Así que ojalá que os guste este regreso, ojalá ojalá ojalá! ^^
Me callo y... ¡a leer! ^^
Lo que más quieres
Los extremos nácar que enmarcan el pergamino brillan cuando Henry extiende su mano. Toda una maldición, una ciudad, miles de vidas, todos sus destinos condensados en ese diminuto y delicado objeto. Tan pequeño que los dedos de Henry lo cubren por completo hasta que se abren para mostrarlo.
Un símbolo de victoria. Al fin una buena noticia.
Pero la sola idea de todo lo que aguarda entre cada una de sus hebras es suficiente para oprimir los pulmones de Regina. Contiene su respiración y permanece inmóvil y es Emma quien se lanza a por él ante sus ojos. El inquieto carácter de la salvadora necesita tocarlo para que el éxito de su misión se convierta en realidad. Y es por esa misma naturaleza por la que un segundo después se lo tiende nerviosa a Regina.
Como si fuera el testigo que ha de cederle para ganar una carrera contra el tiempo.
Es tan inocente e inflexible a la vez que Regina responde tendiendo su propia mano con docilidad. Siente ese pequeño peso igual que toneladas cayendo sobre sí misma. Y la voz de Emma, tan confiada y suave, es la losa que termina de enterrarla bajo una carga que amenaza con desbordarla. "Ahora depende de ti"
Tan sencillo, tan difícil.
Advierte la presencia de todos. Snow y David mirándola, Henry de pie frente a ella y los ojos de Emma clavados en su rostro. Pero Regina ni siquiera les devuelve la mirada. Así es más fácil… No va a fallar, no puede permitirse fallar. Pero si les mira, si pone rostro a todos los que confían en ella, a quienes dependen de su magia… El vértigo se acrecienta y no puede consentir esa distracción.
Gira el pergamino entre sus dedos y busca el delicado comienzo, imaginando las letras del manuscrito apareciendo al rodar sobre los ejes de nácar.
Pero no llega a ocurrir.
Los extremos relucen sobre su mano. Pestañea inconscientemente ante su suave brillo. Y no vuelve a abrir los ojos. Su cuerpo se desploma contra el suelo y su mente se sumerge en una oscuridad inesperada. Fuera de sí los gritos se redoblan a cada segundo, dentro de ella sólo el silencio más absoluto.
Y aún más oscuridad.
Sus ojos se abren. Metafóricamente. Continúa sumida en esas tinieblas que no existen. Siente que no está en ninguna parte y, al mismo tiempo, está. Y de alguna forma es consciente de que todo nace de ese pergamino. El mismo que su mano aún aferra con fuerza aunque el resto de su cuerpo haya perdido sus fuerzas, como una marioneta sin hilos.
Has de pagar un precio…
La nada habla y Regina siente que la voz resuena dentro de su cuerpo, no en sus oídos. Es una sensación invasiva, pegajosa y perturbadora, pero retorcerse no sirve de nada. Cala hasta sus huesos y tira de ella, exigiendo una respuesta.
¿Pagarás?
"Pagaré" rechina entre dientes. "Estoy aquí para pagarlo. ¿Qué es lo quieres?"
Lo quiero todo.
Resopla encrespándose con sólo escuchar su respuesta y chasquea la lengua irritada: "Tendrás que ser más específico"
La oscuridad se contorsiona dentro de ella sin consideración y sacude su cuerpo hasta que las arcadas la dominan. No va a permitirle juegos. Pero aun así termina respondiendo a Regina.
Quiero todo, quiero lo que más amas
La lengua de Regina empuja rebelde contra sus dientes, muriéndose por salir a pasear con un ácido Qué original, que no es más que el ruido de su corazón al partirse en mil trozos convertido en palabras.
"No mataré a Henry" susurra con tan poca voz como fuerzas, todo su ser quebrándose ante el recuerdo de la primera maldición.
No, no lo harás…
Regina tartamudea dubitativa y fuera de lugar. Sus energías estaban concentradas en iniciar una sangrienta negociación que no será necesaria. Y lo único que puede pensar es que no se le ocurre peor precio a pagar. Pero la oscuridad jamás concede por nada.
"Qué quieres entonces"
Matar es temporal. E imperdonable. Es un precio… delicioso. Pero quiero más.
Su cara se contrae con un gesto de asco, aun confusa pero retorciéndose ante esa apreciación. "Pues dispara"
Quiero que dejes atrás lo que más quieres.
"¿Qué?"
La muerte es un fin. Pero dejar marchar a quién amas, abandonarle y desconocer su suerte, querer a quien no sabe ni quién eres, no significar nada para quien lo es todo… ese es el auténtico sacrificio para alguien que sí sabe amar.
Henry. Ha de abandonar a Henry. Cierra los ojos y se repite una y otra vez que es mejor. Que este precio sí está a su alcance. Que no se verán abocados a la maldición con las condiciones de Peter Pan. Pero su corazón sólo quiere llorar y, aunque su cuerpo no esté ahí, siente sus rodillas temblar.
"¿Henry no regresará con nosotros…?" gruñe entre dientes.
Más
"¡¿Qué más?!" chilla furiosa y la oscuridad replica con un latigazo directo a su cuello, como un peso muerto que se clava contra su nuca con un golpe seco, obligándola a bajar la cabeza y cerrar los ojos del dolor. "¿Qué más quieres?" repite sin aliento, imaginando a Henry solo, a su suerte, sin recordarles, sin quererles.
Pero de pronto, la imagen del libro de cuentos se dibuja en su mente en finas líneas. Como un bosquejo de un plan, como su salida para ese tormento. Su hijo no necesita mucho más. Si pudo descifrar el enigma una vez, podrá hacerlo una segunda. No tiene por qué ser una despedida. Sólo una prueba más que lograrán superar.
Además, cuando la maldición acepte su tributo, ella podrá controlar todos los detalles del nuevo mundo. Los recuerdos de cada uno. Ellos regresarán a casa libres de amnesias, mientras que Henry tendrá que hacerlo en blanco. Pero puede dejar alguna pista. Puede ayudarle a encontrar el camino de vuelta…
¡NO!
El grito retumba dentro de su cabeza igual que si estuviera en ella y entonces tiembla una vez más, consciente de que es precisamente eso. Sus pensamientos son un libro abierto para esa oscuridad. Así es cómo la maldición reclama el precio. Leyendo su alma sin ningún tener ningún refugio en el que esconderse.
"¿No qué?"
¡Dejarás todo atrás! Sin recuerdos. Sin objetos. Sin nada de ti. Jamás habrás existido. No para quien más amas.
"Vale…" gime sintiendo la oscuridad clavarse contra su nuca, aunque lo más doloroso es el lento crepitar de su corazón contra sus costillas. "¡VALE!" grita rota ante el cruel hostigamiento de la maldición.
En cuanto lo hace siente el peso desaparecer de su cabeza.
¿Lo harás?
"Sí…" musita. "Dejaré atrás a Henry" lloriquea sin voz. Pero qué más da. No necesita hablar para que la oscuridad escuche su respuesta
Más, ruge grave y aletargada.
Aprieta los puños, cierra los ojos que ya lloran de furia y dolor, y enseña los colmillos. "Borraré su memoria, no habrá recuerdos, no habrá libro, no habrá souvenirs, ¡NO HABRÁ NADA!"
Un silencio tan mortecino y crepitante que destroza los nervios de Regina, hasta que la maldición vuelve a escucharse.
¡No es suficiente!
"¡¿Qué?!" chilla sumida en un desconsuelo que se transforma en vacilación.
Más…, gruñe con una furia latente
"¡Dejaré atrás a mi hijo! Saldremos de su vida. ¡No quedará nada a nuestra espalda!"
¡MUCHO MÁS!
"No hay más, ¡NO TENGO MÁS!" grita fuera de sí increpando a la nada con tal frustración y tormento que se le quiebra la voz.
¿Realmente lo crees, verdad?
"Es la realidad…"
No, no lo es
"Tendrás que ser más específico..." responde con un vibrato que rompe contra sus palabras mientras sus ojos miran a todas partes, como si así pudiera dar con la respuesta.
No tratas de engañarme…
"¿Qué?" inquiere Regina preguntándose si están siquiera manteniendo la misma conversación.
No quiero sólo lo que tienes. Quiero lo que amas. Todo lo que amas.
Su respiración vuelve a fallar y su instinto suplica que cierre los ojos y se prepare para un nuevo golpe. Pero ella está perdida, más perdida que nunca en medio de esa nada. Igual que una niña abandonada a su suerte. Y en medio de esa inocencia confusa, vuelve a hablar, temiendo sin saber a qué.
"¿Qué más he de dar? Lo haré…" musita derrotada en una súplica.
Tampoco regresará
"¿Quién?" susurra aturdida.
Esas son las condiciones. Lo quiero todo. Todo lo que amas…
"Todo lo que amo" repite como un eco sin vida, mirando sus pies, frunciendo las cejas.
Así sea.
Y suena a veredicto. Está casi segura de que acaba de cerrar el trato. Pero sin entender sus términos. Va a perder a Henry. Siente que va a regresar a casa con el pecho abierto y su corazón palpitando fuera de él, a un mundo de distancia. Y el sacrificio no acaba ahí. Trata de pensar, pero el dolor se mezcla con la oscuridad, y su mente se embrolla aunque trate de concentrarse.
Todo a su alrededor está cambiando.
Continúa en penumbras. No hay nada más que la nada. Pero está regresando. Lo presiente. La oscuridad resuena de nuevo, pero esta vez igual que un eco mortecino.
La maldición te pertenece. Y a cambio ambos se quedarán.
Ambos. Dos personas. Ha de perder a dos personas. Ha de entregar todo lo que ama. A Henry. A su hijo. Y…
Toma aire como si fuera la primera vez en su vida que lo hace. El sol de Storybrooke resplandece contra su rostro y abre los ojos. "EMMA."
Fin.
