"¡Jud! ¡Señorita Demelza!" Había pasado solo un momento desde que Garrick se había ido corriendo hacia el acantilado. Bajo la lluvia, y sin saber qué hacer, Demelza se había dirigido hacia el establo para ensillar a Morena y así dirigirse hacia ese lugar ella también, para ayudar a Ross a arrear a los animales de vuelta a casa. Allí estaba cuando escuchó los gritos de Jim Carter. Demelza volvió a asomarse sobre la cerca de piedra, Jud llegó junto a ella también, intrigado por los gritos del joven y rodeado de gallinas. "¡Jud! ¡Señorita Demelza! Ross…" dijo cuando ya estaba lo suficientemente cerca de la casa para ser oído y señalando hacia la costa. Jim cayó rendido de rodillas en medio de un charco. Demelza corrió hacia él, mojándose también de pies a cabeza, la lluvia no daba tregua.

"¿Jim, que sucedió? ¿Adonde esta Ross?"

Jim tuvo que tomar unas cuantas bocanadas de aire antes de poder hablar, agitado como estaba. Demelza estaba a punto de perder la paciencia por la preocupación. "¡Dime, Jim!"

"La lluvia nos sorprendió, no tuvimos tiempo de agrupar a los animales. Hubo un rayo… la cabra se debe haber asustado y salió disparada derechito al acantilado que da a la playa de Hendrawna. Ross salió corriendo detrás de ella… se debe haber patinado, se cayó…"

"¡¿Qué?! ¿Adonde está?"

"Creo que se golpeó la cabeza. Cayó a un rellano unos pocos metros por debajo, pero esta inconsciente y yo solo no lo puedo mover."

"¡Judas!" Una ola de pánico invadió a Demelza por un momento ¿Estaría muy mal herido? ¡¿Estaría vivo?! Un momento, solo un momento y un respiro profundo. Debía ir a él, tenía que ayudarlo. En lo que Jim terminó de contar lo que había sucedido, Jud llegó finalmente adonde estaban. "Yo iré a pie, será más rápido. Jud, busca una soga y termina se ensillar a Morena y ven con Jim."

"¿Adonde pues?"

"El muchacho está herido. ¡Apresurense!" Demelza tuvo la intención de ordenarle a Jim que volviera con ella, pero en el estado en que estaba lo único que haría sería retrasarla. Demelza corrió contra el viento hacia la pequeña colina, el agua fría golpeando su cara. Si Ross no había muerto lo más probable era que Jim lo hiciera por la neumonía que seguro iba a coger agitado como estaba bajo esa lluvia. Pero ahora no tenía tiempo de pensar en él, el muchacho era todo lo que importaba. Ross. Al pasar una saliente vio su ganado, las vacas dispersas en la verde tierra. Algunas seguían pastando, al parecer inmunes al terrible temporal. Demelza se acercó a ellas mirando para todos lados, no había ningún rastro de Ross. Unos metros más allá vio a otros animales y al acercarse vio a Blanquita. Parada junto al risco, parecía estar contemplando el mar. Demelza volvió a subir por el terreno inclinado y se aproximó a ella con cuidado de no asustarla, "Sshhh… Blanquita." Susurró acariciando su lana mojada, entonces lo vio. El terreno que parecía en subida de repente se interrumpía y caía bruscamente hacia la playa, aunque la caída no era directa. Unos pocos metros por debajo había una saliente. Demelza se asomó sobre el risco y allí lo vio, tirado sobre la saliente, Garrick recostado a su lado."¡Ross! !Ross!" gritó, pero no obtuvo respuesta más que un par de ladridos del perro que levantó la cabeza al escucharla. Desesperada observó a su alrededor y hacia abajo, un poco más allá encontró un angosto camino que descendía hacia el rellano, seguramente era un atajo hacia la playa y el camino por el que Garrick había descendido. Demelza bajó con cuidado sujetándose de las paredes del acantilado, la lluvia no cesaba. Pronto estuvo arrodillada junto a él. "Ross…" intentó despertarlo de nuevo sacudiendo su cuerpo - "¡Muchacho!" - pero de nuevo no tuvo éxito. Demelza lo revisó. Su camisa estaba rasgada y en su frente tenía un golpe, la piel ya de color morado estaba hinchada, pero no se había cortado y no había sangre. Había perdido la consciencia por el golpe. La lluvia seguía empapándola y el estaba helado. Jud y Jim llegarían pronto, pensó Demelza, y lo llevarían a casa, pero mientras tanto debía tratar de protegerlo. Un poco más allá en el rellano el risco tenía una saliente que les serviría de refugio hasta que ellos llegaran, hacia allí lo arrastró Demelza. El cuerpo pesado de Ross parecía inamovible pero luego de un gran esfuerzo logró llegar y cayó sentada junto a la pared debajo de la piedra. Arrastró a Ross hacia ella subió su torso a su regazo. Con la falda de su vestido, aunque también estaba empapado, cubrió como pudo sus piernas, y con sus brazos envolvió sus hombros y su pecho, para darle calor. Garrick se acurrucó a su lado.

Así estuvo un buen rato, presionando las palmas de sus manos contra su pecho, su mejilla ligeramente apoyada sobre sus cabellos, sus propias piernas y brazos comenzando a entumecerse debido al frío del agua que había mojado todo su cuerpo. El cuerpo inerte de Ross no hacía nada para protegerla a ella, pero esperaba que el poco calor que ella tenía lo pudiera compartir con él.

Garrick levantó sus orejas, "¡¿Señorita Demelza?!" escucho a alguien llamar desde arriba.

"¡Si, estamos aquí!"

Jud, Jim y Morena había llegado al fin. La cuerda no había sido necesaria. Los hombres también habían podido bajar al rellano y entre los tres subieron a Ross de nuevo al acantilado y luego, con mucho trabajo, al lomo de Morena. Lo más importante era llevarlo a casa, llevarlo al calor de un hogar. Temblando, Demelza volvió a ordenar a sus sirvientes. Ella no podría sostener a Ross en el caballo sola y Jim no podría volver corriendo de nuevo a Nampara, había comenzado toser y Demelza temía que una ráfaga de viento se lo llevara como una hoja. "Jim, sube con Ross en Morena. Jud, tu guía el caballo lo más rápido que puedas, yo me adelantaré de nuevo y encenderé las chimeneas y tendré todo listo para cuando lleguen." Jud tuvo intención de protestar, pero para cuando abrió la boca Demelza ya se había ido.

Demelza corrió terreno abajo, y con esfuerzo subió la leve colina hacia su casa. En el camino cayó otro fuerte rayo que vio estallar mar adentro y así como la lluvia había empezado, se detuvo, dejando el aire cargado y con una densa humedad que parecía querer impedir su avance. Casi jadeando se asomó finalmente a la puerta, Garrick había vuelto con ella y fue él quien entró ladrando a la casa para dar aviso a Prudie y a Jinny que no tenían idea de lo que había sucedido. Ambas se miraron sorprendidas cuando Demelza apareció blanca como un fantasma, con la ropa sucia y mojada y sus cabellos aplastados en su frente.

"¡Judas, niña! ¿Qué fue lo que te pasó?" pero Demelza no tenía tiempo para muchas explicaciones.

"Jinny, ve a encender el fuego en mi habitación y ve que la cama esté hecha con frazadas extra, luego enciende el fuego en el salón. Jim necesitará de tu cuidado. Prudie, ayúdame a quitarme esto y luego pon agua al fuego. El muchacho tuvo un accidente, Jud y Jim lo están trayendo." Dijo mientras tironeaba de los ganchos para liberarse de su vestido.

Demelza estuvo seca y cambiada para cuando Garrick volvió a avisar que habían llegado. Ross aún estaba inconsciente y Jud lo llevaba cargado sobre su espalda como una bolsa de papas mientras que Jim sostenía sus piernas por detrás sin que eso ayudara en algo. "Ay, pobre Jud…" Lo escuchó refunfuñar mientras que Jinny y Prudie contenían el aire acongojadas al verlos. "A mi habitación, la cama y el fuego ya están listos."

Subir la escalera fue toda una odisea y Jud cayó sentado en su trasero junto a la cama apenas pudo tirar a Ross sobre ella. Demelza y Prudie habían subido tras ellos, Jinny se había quedado en la sala ayudando a Jim que parecía que iba a morir de la tos y el frío.

"Hay que quitarle la ropa mojada." Dijo Prudie. Y entre las dos tironearon de la ropa. Demelza tuvo que rasgar la camisa para poder quitársela. Su pecho, el que ella había visto varias veces bronceado y sudoroso bajo los rayos del sol, estaba ahora muy pálido y frío. "Jud, aviva más el fuego." Dijo Demelza. Prudie ya había quitado los pantalones y estaba quitando los calzoncillos que estaban empapados y pegados a su piel. En un momento Ross estuvo sin ropas sobre su cama, y Demelza vio por primera vez a un hombre desnudo. No tuvo tiempo de desviar la mirada, Prudie lo secaba mecánicamente y un instante después lo cubrió con las mantas. "Necesita calor." Dijo su dama de compañía. "Oh… sí." Murmuró ella distraída y subió las mantas hasta su cuello e inspeccionó de nuevo el golpe en la cabeza.

"Tiene un chichón en la frente. ¿Crees… crees que estará bien? Deberíamos llamar al doctor Choake…"

"¿Y quién lo va a ir a buscar? Nadie está en condiciones en este momento, y el doctor gruñón ese no creo que salga de su casa con este clima, menos por un sirviente. Se dio un golpe, ya despertará. Solo hay que procurar mantenerlo caliente… ¡Judas! Iré a ver al otro enfermo. Los hombres, buenos para nada. Hay que encargarse de todo… y tú no te quedes ahí sentado holgazán y ve a traer a los animales de vuelta al granero."

Los animales, si. En la conmoción Demelza se había olvidado que sus vacas, las tres ovejas y Blanquita aún estaban sueltas en los páramos. Jud la miró, y ella asintió para que cumpliera la orden de su esposa. Jud los traería de vuelta. La tos de Jim resonaba en toda la casa, mientras que Ross estaba inmóvil e inconsciente y apenas respiraba. Demelza había bajado con Prudie, había tenido la idea de buscar un par de ladrillos del horno y envolverlos en trapos y toallas y ponerlos bajo las mantas para calentar el cuerpo del muchacho. Allí se quedó sentada en una silla junto a la cama esperando que despertara. De tanto en tanto tocaba su mano, estaba fría aún, pero no tanto como antes. Por momentos Demelza tenía la idea de meterse en la cama con él, para darle el calor de su cuerpo, si es que eso lo ayudaba. Habían pasado varias horas. Ya había cambiado los ladrillos un par de veces pero el muchacho aún no se movía. Jim parecía que iba a sobrevivir, aunque también estaba en cama, en la pequeña habitación junto a la biblioteca, cubierto de mantas y bebiendo te con miel. Jinny no lo había dejado solo ni por un momento. Tenía algo de fiebre, y si a Ross había que darle calor, a Jim había que bajarle la temperatura.

Al caer la tarde n extraño silencio cubría toda la casa. El ambiente había permanecido cargado, las pesadas nubes tan bajas que uno parecía poder tocarlas si levantaba las manos. Demelza encendió unas velas en la habitación y bajó a buscar otro ladrillo caliente. De camino a la cocina, se asomó a la pequeña pieza. Jim dormía y Jinny se había recostado a su lado y se había dormido también. Ojalá Prudie no los viera o les daría flor de sermón. Jud, cuando regresó de traer a los animales también había dicho que estaba helao y que ya había tenido suficiente jaleo por un día y se había ido al gallinero con una botella de ron bajo su brazo, para entrar en calor, había dicho. Y Prudie estaba dormitando también agotada junto al fuego en la cocina. En puntas de pie para lo despertarla, Demelza intercambió los ladrillos y volvió a su habitación.

Demelza observó al muchacho. Se lo veía un poco mejor, con un poco más de color en su piel, aunque su frente estaba más morada que antes. Tocó su mano, estaba tibia. Todos dormían en la casa y Demelza parada junto a la cama titubeó por un momento, pero luego se agachó sobre la cama, tomó en sus manos el borde de las mantas y lo destapó completamente.

Primero miró su rostro, para asegurarse de que aún dormía. Era la primera vez que lo veía dormir, pensó. Su ceño, generalmente fruncido y constantemente preocupado, estaba relajado y sus labios ligeramente entreabiertos. Demelza lo había visto algunas veces afeitarse por las mañanas muy temprano, un pequeño espejo junto a la ventana de su habitación y una afilada navaja rozando cuidadosamente su piel, pero para esta hora del día la barba en su rostro ya había vuelto a crecer y creaba una sombra en su mentón y mejillas. Cuidadosamente, Demelza rozó su rostro con sus dedos, la corta barba hacia cosquillas en su piel. Ross aún no despertaba. El pecho de Demelza subía y bajaba inquieto cuando bajó su vista hacia su torso desnudo. Su piel ya no estaba tan pálida y había recobrado algo del color dorado que ella conocía. Una masa de pelo negro lo cubría, ancha en el pecho y luego se enangostaba hacia su estómago, como señalando un camino. Demelza lo siguió con ojos entrecerrados. Su cintura era estrecha y la piel se tornaba más clara a medida que sus ojos se dirigían más al sur, menos bronceada. Avergonzada, Demelza miró la sábanas bajo su trasero un momento, salteado la parte que quería realmente ver y volvió a levantar la vista para observar sus piernas. Sus fuertes muslos y pantorrillas también cubiertas de vello oscuro. Demelza miró rápidamente su cara de nuevo. Aún dormía. Ella cerró los ojos, para juntar coraje. Cuando los volvió a abrir fijó su mirada en su abdomen y volvió a seguir el rastro oscuro, pero esta vez no desvió la mirada. Demelza lo vio. La base cubierta de vello también, yacía lánguido entre el ápice de sus piernas. Se suponía que debía causarle aprensión, vergüenza, pero ahora que lo había visto solo le causaba curiosidad. Demelza acercó un poco su rostro para observarlo mejor, inclinando su cuerpo sobre la cama. ¿Adonde se suponía que iba eso?... ¿Y cómo iba a entrar? Sin darse cuenta, Demelza apoyó una rodilla sobre el colchón y Ross emitió un gruñido al moverse la cama bajo su peso. De prisa y con la cara más colorada que las frutillas que había plantado junto a la cerca, Demelza casi que tiró el ladrillo sobre el colchón. Tuvo suerte de que no cayera sobre él, y lo volvió a cubrir con las mantas. Demelza se quedó de pie consternada junto a la cama observándolo. Ross aún no se había despertado pero su respiración parecía más agitada que antes. Luego de un momento un sonido volvió a salir de sus labios, estaba volviendo en sí. "Ross… Ross." Demelza dijo junto a su oído. "Ross, tuviste un accidente, ya estás en casa ahora. Descansa un poco más." Si él la escuchó o no ella no lo supo, pero Ross volvió a respirar normalmente y pareció calmarse. Demelza, sin saber muy bien qué hacer y aún avergonzada por lo que había hecho, se acomodó a su lado, apoyó su cabeza en la almohada con cuidado de no tocarlo, y ella también se quedó dormida.


NA: Este fue un capítulo capítulo corto porque es continuación del anterior, o primera parte del que sigue...

En fin, espero que les esté gustando esta historia y siempre gracias por leer!