Hola chicos,
Lo sé, no tengo perdón. Para ya no retrasarlos más, les dejo el siguiente capítulo.
Los personajes como siempre pertenecen a la gran Rumiko Takahashi. Espero les guste. Nos leemos abajo.
Capitulo 3
La noche cayo sin piedad y el viento estaba más fuerte que nunca, no había traído guantes ni gorro para cubrirme, cuando salí de casa no sabía que esta excursión terminaría de esta forma; pero ya había llegado hasta allí y no me iría sin conseguir respuestas
-Supongo que será bueno que armemos una fogata, hace algo de frío- sugirió Ranma, mientras me miraba, lo decía por mí lo sabía, ya que era la única del grupo que estaba temblando, aunque si lo pienso bien creo que era más por todo lo que sucedía que por el clima.
En ese momento Ryoga golpeó el suelo con un movimiento de sus manos y un montículo de madera listo para encender se formó ante nosotros, inmediatamente Shampoo extendió su palma abierta hacia la madera y esta prendió en llamas
Todo eso me dejo sin palabras y confieso que me dio un poco de miedo. Mire a Ukyo con la duda en mis ojos, ella no se había sorprendido por lo que Shampoo y Ryoga habían hecho, al ver mi intranquilidad solo me sonrió dándome a entender que todo estaría bien.
- Verás- empezó a decir Ryoga serio- Kasumi es la madre Tierra, ella vela por la naturaleza y todo lo que vive en ella, su misión es conservar el equilibrio en el planeta- Después hizo una pequeña pausa como tratando de buscar las palabras adecuadas, todos esperábamos expectantes- ella siente que una guerra pronto se desatará, una que puede poner en peligro a toda la humanidad y romper el balance del planeta, esta guerra será diferente a las demás no se luchará con armas ya que la misma naturaleza estará involucrada. Por su naturaleza bondadosa ella no pude entrar en enfrentamientos ni lastimar a nadie, por eso decidió concentrar los cuatro elementos naturales en pequeños dijes que darán a su portador el poder de controlarlos.
- Agua, tierra, fuego, aire- intervino Ranma enseñándome un medallón que tenía colgado y que hasta el momento estaba escondido dentro de su camisa, nunca antes había visto algo parecido puse atención en el dije que tenía y pequeños espirales que simbolizaban corrientes estaban grabadas en él. El resto hizo lo mismo, el dije de Ukyo tenía grabado una gran gota de agua que resplandecía en el medio. Ryoga, una roca sólida y fuerte; y aunque Shampoo de mala gana enseño el suyo, el rojo del fuego que estaba en él era imponente
- Cuatro elementos, cuatro dijes- continúo Ryoga, mostrando su colmillo - los cuales se esparcieron por el planeta buscando a personas que pudieran controlarlos. Poniendo a prueba el corazón y la destreza de los elegidos y dándoles una gran misión.
De pronto todos me miraron, supuse que esperaban un comentario mío, pero aún intentaba procesar toda la información que recibía.
- No entiendo- dije después de unos segundos, Shampoo bufo con desdén pero simplemente no hice caso- Si solo son cuatro elementos yo…
- Tranquila- dijo Ranma cuando entendío el hilo de mis pensamientos, sonrió por primera vez desde que lo había visto, nunca vi a un chico sonreír de esa forma tan abierta con esos enormes ojos azules destellando confianza, y cuando puso una mano sobre mi hombro no pude evitar sonrojarme un poco, pero su voz me saco de mis alocados pensamientos- Cuando Kasumi creó los dijes- continuó- pasó algo que ella no esperaba. Los elementos concentrados se juntaron en un gran destello de luz y crearon un quinto dije.
- Ese es el que tú tienes, Akane- me dijo alegre Ukyo
Baje mi mirada hacia mi propio medallón, hasta el momento no me había detenido a verlo con detalle. Era un pequeño círculo labrado en plata, y vi los mismo símbolos que tenían ellos en sus dijes, estaban los cuatro distribuidos allí y eso no era todo en el centro un pequeño agujero en forma de corazón.
- Como tu dije no lo creo Kasumi no sabíamos exactamente que poder tenía- me explico Ukyo- pero has demostrado que puedes controlar los cuatro elementos.
- "El quinto caerá de las alturas, los guiará y liberará el poder oculto que protegerá…"- empezó a recitar Ryoga hasta que lo interrumpí
-Espera ¿Qué?- pregunte sorprendida
-Es la profecía, era lo único que sabíamos sobre el quinto dije- respondió con tranquilidad
- Ya has probado tu valor ante el dije, pasaste la prueba, tú nos guiarás- dijo Ukyo- ahora solo tienes que aprender a dominarlo y aunque falta muy poco para el equinoccio, estoy segura que podrás…
- No
Mi voz sono tan decidida que todos se sorprendieron de oírla y me miraron pasmados, incluso Shampoo estaba sorprendida por unos breves instantes, después cambio su gesto a uno de satisfacción y burla. Pero no me importaba, nada importaba… Todo estaba pasando muy rápido, el dije, controlar los elementos, prepararse para una guerra y además esperán que yo de algún modo los guíe. No entiendo a lo que Ukyo esta jugando al meterse en todo eso pero definitivamente yo no pienso hacerlo.
-Akane…- empezó a decir mi amiga temerosa
- No, Ukyo, no cuenten conmigo- dije firme mientras me paraba, los demás me imitaron- Esto debe ser una broma, todo lo que dicen… Vamos ¿Cómo esperan salvar al mundo? Mira a tu alrededor, nadie aquí supera la mayoría de edad… eso de controlar los elementos y una guerra que se acerca. El mundo ya es suficientemente malo de por sí, hay guerras todos los días en él y…
-Sé que es un poco difícil de creer, Akane- dijo ella intentando acercarse- pero tienes que confiar y tener fe, tu has sido elegida, solo tienes miedo, todos lo tuvimos cuando…
-Se equivocaron de chica- respondí- yo no soy esa persona de la que hablan. Solo soy Akane Tendo, vivo con mi padre y mi hermana en un dojo, en una ciudad tranquila, lo más interesante de mi vida fue aprender artes marciales… Yo no puedo guiarlos…yo…
- Quizá no te lo explicamos de la mejor forma- intervino Ryoga- siéntate un momento por favor…
-No- respondí firme, aún no sabía el porqué de mi negativa pero Ukyo tenía razón, tenía miedo, no ha dominar el dije y lo que sea que eso lleve, soy fuerte y lo sé, tenía miedo a fallar… lo que me han dicho es una gran responsabilidad si fallo… no quiero ni pensar en lo que pasaría. Los vi por ultima vez y vi decepción en sus rostros, no añadí nada má y me gire para regresar por donde vine.
- Espera- grito Shampoo molesta- No me importa que lo hagas ni a donde vayas pero antes dame dije
- ¿Lo quieres?- respondí sin amilanarme- pues tenlo yo no lo quiero- Subí la mano para sacármelo del cuello Pero en cuanto lo toque sentí una pequeña chispa como si fuera electricidad, lo intente de nuevo y paso lo mismo no podía quitármelo
-¿qué esperas?- volvió a repetir- entrégamelo
-¿no ves que eso intento?- dije volviéndolo a intentar con el mismo pobre resultado- esto no se quita
- ¿Acaso no te lo puedes quitar?- pregunto Ukyo preocupada
- Eso es inusual- añadió Ryoga taciturno
- Espera- grito Shampoo al ver que ya estaba caminando con el resto- Dije que me lo entregaras- ordeno
No sé porque pero en ese momento sentí fuego en su mirada, todos mis sentidos se alertaron y automáticamente me puse en posición de combate
-Basta, Shampoo, déjala tranquila- Dijo Ranma desde su posición
-Akane, por favor…- se escucho la voz de Ukyo
- Jah! ¿Crees que puedes ganarme?- pregunto Shampoo con desdén- Pues intentanlo- sentenció intentando darme un golpe que esquive por poco
Y entonces la pelea comenzó, siempre me había considerado muy buena en las artes marciales, después de todo mi padre me había enseñado desde niña y a diferencia de mi hermana a mi me sentó muy bien aprenderme todas esas katas y movimientos. Entonces si soy tan buena ¿Por qué esta completa desconocida me esta ganando fácilmente? Ya casi no puedo esquivar sus golpes, así que solo me dedico a recibirlos sin demostrar lo mucho que duelen, ni hablar de poder aunque sea atinarle uno.
- SUFICIENTE, SHAMPOO- interviene Ryoga, agarrándola de la muñeca
Ella se libera fácilmente de un movimiento y se acomoda su largo cabello, ligeramente fuera de lugar por el combate.
-Akane ¿estás bien?- pregunta preocupada Ukyo, yo solo me limito a quedarme callada y no dar ni la más mínima muestra de dolor
- Solo dame el dije, niña- ordena Shampo- y nadie saldrá herida ¿o es que acaso no te enseñaron que no debes jugar con fuego? – dice mientras en su mano una gran llama aparece y ella ríe al ver mi cara de asombro
El estilo de mi familia es el Combate Estilo libre Tendo, todo se vale, todo esta permitido… no, definitivamente, no voy a dejar que me gané
- No te tengo miedo- le respondo con una voz mucho más firme de lo que en verdad siento
Shampoo lanza un bola de fuego directo a mi dirección tan rápido que no me da tiempo de esquivarla, cierro los ojos preparándome para el impacto pero nunca llega, en su lugar siento el aire agitar mis cabellos.
Al abrir mis ojos veo como Ranma está delante de mí y de Ukyo con las manos extendidas y fulminando a Shampoo con la mirada, ella le sostiene la mirada en desafío. Ukyo a mi lado se coloca junto a él y Ryoga se une a ellos, él silencio a caído sobre nosotros, están dando un mensaje: ellos están de mi lado, me están defendiendo…
Vergüenza eso es lo que siento, deshonor y humillación, yo soy una artista marcial… fui entrenada desde pequeña para hacerlo y ahora tengo que aguardar detrás para ser protegida… definitivamente no puedo tolerarlo, mi orgullo no me lo permite… esta es mi batalla y nadie la peleará en mi lugar.
Decidida, doy unos pasos adelante, caminando entre ellos que me miran estupefactos.
- Akane no…- comienza a decir Ukyo, pero yo le lanzo una mirada para silenciarla, lo ha entendido, lo sé, me conoce lo suficiente para saberlo. Asiente resignada.
- Pero…- intenta decir Ryoga, Ukyo simplemente niega con la cabeza cuando él intenta acercarse
- Que chica más tonta- escucho la voz de Ranma a mis espaldas, parece verdaderamente molesto
- Todo se vale…- digo firme mirando directamente a Shampoo, quien me observa con satisfacción. Una extraña sonrisa se forma en sus labios
-Como tu digas…- es lo único que responde, sujeta su dije y veo como todo su cuerpo se envuelve en llamas. Sus cabellos ya no son lilas son rojo fuego, una llama viva que la envuelve, sus ropas chinas se han transformado en pequeñas llamaradas que la cubren y sus ojos, ahora si no hay duda, ya no son purpuras son rojos.
-¿Qué?- dice con suficiencia al ver la mirada de los chicos- ella dijo todo se vale- agrega sonriendo, de veras debe encontrar esto verdaderamente cómico, mientras yo aun me pregunto porque aun no puedo aprender a mantener la boca cerrada, definitivamente no saldré ganadora de esto ni tampoco ilesa, pero ya di mi palabra y no me pienso retractar
-Adelante- digo, con el último pedazo de valor que tengo dentro.
Ella se eleva por los aires, calentando el viento alrededor y desde lo altos comienza a lanzar bolas de fuegos hacia donde estoy.
Maldita tramposa- pienso- ni siquiera se va a molestar en bajar a enfrentarme sino que piensa derrotarme sin darme un solo golpe, pues esta muy equivocada si piensa que soy tan débil.
Esquivo los misiles como puedo saltando de un lado a otro, debe haber un modo de llegar a ella y de pronto lo veo, vislumbro una técnica que vi usar a mi padre junto con un antiguo amigo suyo. Fue hace mucho tiempo atrás, cuando solo era una niña de 4 años. No recuerdo el rostro del hombre ni tampoco el del pequeño niño que lo acompañaba, pero sí recuerdo los movimientos que ambos hicieron.
"El río que fluye" fue el nombre que gritaron, mientras se enlazaban por los codos y giraban en círculos esquivando obstáculos y alzándose en el aire.
Vale, no tengo compañero y tampoco nunca lo he intentado, pero es la única alternativa en la que puedo pensar ahora. Cierro mis ojos y me concentro en tratar de recordar todos los movimientos.
Lo que sucede a continuación casi no lo recuerdo del todo, paso tan rápido que los detalles se vuelven borrosos. Recuerdo haber esquivado las llamaradas saltar por las ramas de los arboles cercanos camuflándome en ellos, Shampoo dejo de lanzar bolas de fuego y las cambio por cuchillas rojas como el hierro hirviendo, una de ella me rosó el brazo por eso recuerdo el dolor de mi piel quemándose, recuerdo que alguien grito una advertencia desde la parte de abajo, recuerdo llegar de un solo salto hasta la altura de mi contrincante y lanzarle un golpe que no se espero, lo siguiente son más cuchillas de fuego cortando mi uniforme y arañándome la piel. Luego caí, recuerdo unos brazos sostenerme en el aire y depositarme suavemente sobre la tierra, donde me apoyo con mis brazos y rodillas intentando recuperar el aire, levanto la vista y veo algo que no esperaba.
A unos pasos de mi, hay tiras de cabello azulado desperdigadas por el piso, levanto mis manos y me toco la punta de mis cabellos, mi peor temor se ha cumplido, me enfurece, tengo ganas de llorar pero no dejaré que me vean hacerlo. Me tomó mucho tiempo dejarme crecer el cabello al igual que Ukyo, lo hice cuando una vez Shinosuke alabo su hermoso cabello castaño "me gusta tu cabello lago, Ukyo" fue lo que él dijo. Yo desde niña siempre lo tenía corto, nunca paso la altura de mis hombros, pero al escuchar eso, solo quería gustarle también, tomó tiempo pero al final pude igualar el largo cabello de mi amiga, y aunque me cueste admitirlo tomo tiempo y dedicación cuidarlo; aunque Shinosuke nunca me obsequio un halago o un comentario sobre eso. Y ahora que lo he perdido nunca lo hará.
Cojo un mechón de mis azulado cabellos que descansa en el suelo, y el dolor se hace palpable, la rabia y frustración se apoderan de mi, tanto tiempo y esfuerzo, para que en un momento esta loca piromaníaca acabe con todo, me levanto con fuerzas que desconozco
¿Quién es esta chica, que comienza a arrojar piedra tras piedra a su adversario como si no pesaran?¿quién es esta chica que ha conseguido mojar a Shampoo con el agua a su alrededor y después convertirla en hielo, apagando el poder de su enemiga al instante?¿quién es esta chica que se eleva en un remolino, levantando todo a su alrededor y está a punto de acabar con su oponente?
Definitivamente no soy yo, no me reconozco, yo no soy así ¿Qué ha sucedido? ¿Qué diablos voy a hacer?
Cuando me doy cuenta, la rabia se desvanece y con ella todas esas cosas que parecen imposibles que yo las haya hecho.
Mis pies tocan el suelo, y agacho mi mirada avergonzada del espectáculo que acabo de dar. Miro el mechón de cabello que aun sostengo en mis manos y mis lágrimas caen silenciosas.
- Lo siento- digo muy bajito, mientras mis dedos sueltan mi mechón azulado dejándolo ir por completo. Oculto mi mirada en mi flequillo, no me atrevo a mirar a nadie a la cara.
Escucho como Shampoo grita un maldición y amenaza con acabar conmigo, supongo que he vuelto a ser vulnerable. Escucho a Ranma y Ryoga tratar de detenerla. Pero es la voz de Ukyo la que me trae de vuelta a la realidad.
- Es hora de regresar, Akane- dice, mientras me toma de la mano y me guía por el bosque
No objeto, no pregunto, no digo nada. Solo me dejo guiar como una marioneta.
"Soy un monstruo, perdí mi autocontrol, primera regla de las artes marciales, no sé que me paso"
Llegamos al campamento más rápido de lo que me esperaba, o quizá no, el tiempo ya no transcurre para mí, mi mente ha quedado atrapada en los últimos acontecimientos. Ukyo intenta decirme algo pero su voz se escucha distante y difusa, yo simplemente camino sin levantar la vista.
Escucho las palabras de asombro del profesor y de mis compañeros, la pobre excusa de Ukyo que tropecé por un pequeño acantilado. Veo como Shinosuke se acerca a nosotras y envuelve a Ukyo en un abrazo que ella rechaza, después pregunta cómo me encuentro a lo que solo logro asentir en señal de afirmación. El bus esta reparado, nos subimos en los asientos que ocupábamos anteriormente, toco involuntariamente el extraño dije que aún cuelga de mi cuello lo siento tan pesado, cierro los ojos y me rindo ante el sueño, estoy muy cansada.
Han pasado 4 días en los que me he rehusado a salir de mi casa, primero fingí que me había torcido el tobillo en mi supuesta caída en la excursión, después un pequeño resfrío… Sé que no podre esconderme por siempre, me he negado ver a Ukyo y a mis amigos, incluso a Shinosuke. Solo quiero estar sola y pensar con claridad en lo que paso en esa extraña excursión.
Mi hermana Nabiki, obviamente no es tonta, mientras me emparejaba mi desordenado cabello, el cual ahora me llega poco más bajo de las orejas, no dejaba de preguntarme un sinfín de cosas y se dio cuenta que pasaba algo mucho más grande de lo que me negaba a contar, eso y gracias a la insistencia de mi padre accedí esa tarde a ver al médico de la familia, el Dr. Tofu, quién me dijo lo que ya sabía, que estaba en perfectas condiciones de volver a la escuela
- Debes cuidarte, Akane, no querrás pasar tus 16 años en casa ¿no?
Solamente sonreí, tenía razón a tan solo 4 días de mi cumpleaños debía dejar de comportarme como una niña. Pero supongo que un día más no me hará mal, así que me el regreso a mi casa me la pase corriendo y escondiéndome en las calles para evitar toparme con alguien conocido, más específicamente con alguien que tenga uno de esos dichosos dijes; quizá si me hubiera puesto a pensarlo detenidamente hubiera sabido que era inútil pero como no lo hice digamos que perdí mucho tiempo en eso.
Estaba recuperando el aliento en una de las calles camino al dojo, tuve que correr las ultimas 4 cuadras ya que sentía que alguien me seguía pero al voltear no había señas de nadie, la calle estaba desierta
- Creo que estoy sobreactuando- dije para mi misma
- Creo que sí- se escucho una voz a mis espaldas
Abrí mucho los ojos, frente a mi se encontraba Ranma, recostado en forma relajada sobre la pared del callejón, con la misma camisa china color rojo con que lo vi la última vez.
- El río que fluye- dijo sin mirarme, como si estuviera conversando con una amiga de años
-¿Eh?- no podía seguir el hilo de sus pensamientos
- Esa fue la técnica que usaste para esquivar los ataques de Shampoo y llegar hasta su altura- continuo su explicación sin mirarme, ¿Cómo es que él sabía de esa técnica?
-Yo…- empecé a decir
-Sabes, esa es una técnica secreta del combate estilo libre- dijo sin siquiera hacerme el menor caso- así que empecé a preguntarme cómo una chica tan torpe, cabezota, marimacho y nada habilidosa como tú pudo saberlo o mejor aún hacer un vago intento de aplicarlo…
-Oye, yo tú no sé quien seas pero no puedes hablarme de esa forma…- empecé a enojarme
- Es entonces, cuando comencé a atar cabos sueltos- dijo caminando directo hacia a mi e ignorando completamente lo que había dicho- Eres la hija de Soun Tendo
Aquello me dejo sin habla ¿Cómo podía saber eso? ¿Acaso Ukyo se lo dijo?
- Solo existen 2 escuelas en el mundo que practican el combate estilo libre, o como tú misma le dijiste a Shampoo: todo se vale… Una de ellas es la Saotome y la otra es la Tendo, nuestros padres entrenaron juntos de jóvenes. El mío me enseño esa y muchas otras técnicas durante mi entrenamiento y una vez me la demostró con…
-¡No puede ser!- exclame- Tu eres aquel niño, tu padre es… Oh santo cielo- dije tocándome la cabeza para no desmallar por esa extraña casualidad
Ranma, sonrió enigmático y con un gesto me indico que lo siguiera. Accedí.
Llegamos a las faldas de la montaña, el lugar que en varias ocasiones había ido para entrenar, pero que en esta vez no quería si quiera entrar, la sensación de estar de nuevo en un bosque aun era insoportable. Ranma se dio cuenta de eso y se sentó debajo de un gran árbol, yo lo imite.
Después de un largo silencio, él comenzó a hablar.
- Mi padre y yo hemos entrenado desde que tengo memoria, hemos visitado muchas ciudades y conocido mucha gente. Él me contaba todas las noches las aventuras que vivió junto a su maestro y su amigo Tendo, cuando aún eran muy jóvenes- decía mirando al vacío- una vez, en una de esas tantas excursiones nos encontramos su antiguo amigo y su pequeña hija, entrenando justo en estas montañas y fue cuando por primera vez vi la técnica que usaste- continúo y me sonrió, yo también lo recordaba, aunque no con tanta claridad- Hace un año y medio, me enteré que mi madre estaba viva, todo lo contrario a lo que yo creía, al parecer mi padre le había hecho una promesa "A los 16 años, Ranma será un hombre entre los hombres o ambos nos someteríamos al sepuku", el plazo ya estaba por cumplirse, obviamente yo no tenía miedo ya que, bueno solo hay que mirarme para saber que el viejo cumplió con su parte del trato jejeje- se rió nervioso antes de continuar- pero antes de regresar programamos un último lugar de entrenamiento: Jusenkyo, dicen que la dificultad radica en que las posas que existen allí están malditas. Llegamos a China nadando y fue durante el camino a Jusenkyo que encontré mi dije.
Tomo el medallón entre sus manos y lentamente se lo saco del cuello para verlo mejor, después lo balanceo frente a mis ojos, y lo volvió a colocar en su lugar. ¿Por qué el sí podía sacarse y ponerse el dichoso medallón a su antojo y yo no?
- Superé la prueba con facilidad, después apareció Kasumi para explicarme junto a Ryoga y Ukyo sobre la tarea que representaba. Si te soy sincero, al principio yo también me rehusé, por eso no puedo juzgarte por salir huyendo- dijo sonriendo nuevamente- me enfrasque en una pelea con Ryoga, de la cual obviamente yo le gané con mucha ventaja- comenzó a vanagloriarse, mientras yo rodaba los ojos ¿Cómo puede existir un tipo tan creído?- Bueno a lo que quiero llegar es a que, yo ya tenía una vida hecha, tenía un plan, iría con mi padre a entrenar a Jusenkyo, al regresar me reencontraría con mi madre, después mi padre hablo de ir a visitar a su antiguo amigo para cumplir una promesa o no sé qué, pero el punto es que ya tenía una vida, una meta: sería el mejor artista marcial de Japón, de China, del mundo entero y no quería renunciar a eso para ponerme a aprender un poco de aire y meterme en una guerra que no me incumbía…
-¿Y qué pasó?- pregunté asombrada por su confesión
- Tomó tiempo, pero comprendí que estaba siendo egoísta. Akane, yo perdí mucho tiempo decidiendo, así que te lo resumiré si nosotros no peleamos mi madre, mi padre y todos a los que alguna vez conocí pagarán las consecuencias. Esto no parece justo, pero es real, y por alguna razón nosotros fuimos los escogidos, es nuestro deber protegerlos.
En ese momento me miro con una intensidad quemando en sus ojos cobalto, pensé en mi padre, mi hermana, el Dr. Tofu, Shinosuke, todos mis amigos del instituto, pensé en mi madre ¿Qué es lo que hubiera opinado ella de todo esto?
Ranma tiene razón en una cosa: huí como una cobarde. Mi madre no estaría orgullosa.
-¿Tan serio es el asunto?- pregunté
-Más serio de lo que te imaginas, Akane-san- dijo Ryoga, apareciendo desde atrás con Ukyo y Shampoo a su alrededor
-Y casi ya no hay tiempo- agrego Ukyo mirándome suplicante
Ranma se levanto de donde estaba y yo hice lo mismo, mire a esos extraños chicos que estaban frente a mí.
Durante toda mi vida, cada vez que veía a alguien que necesitaba de mi ayuda nunca pensé dos veces antes de ayudarlo ¿Por qué ahora es tan difícil?¿A que le tengo tanto miedo?
Suspiré cansada mientras todas las opciones se presentaban ante mí, y la escena que sucedió hace apenas 4 días parecía ya tan lejana.
-Lo haré- dije mirándolos directo- Si me necesitan, ayudaré
Ryoga, Ukyo y Ranma sonrieron complacidos; Shampoo, hizo su típica muestra de indiferencia. Y yo, sin saberlo, acababa de iniciar un nuevo camino… un camino que no sabía lo difícil que sería pero tenía 4 nuevos amigos para acompañarme.
Hola nuevamente ¿y bien? ¿qué opinan?
Espero les haya gustado, y haya valido la pena la espera, a casi tres semanas de la última actualización no hay excusa que valga pero créanme que trabajo muy duro para poder actualizarlo lo más pronto que puedo. Sé que no es justo pero con el trabajo, los deberes, la universidad el tiempo es muy limitado, pero no se preocupen seguiré haciendo un esfuerzo por todos ustedes.
Gracias a todos los que me dejaron un review, en el próximo capitulo prometo contestar todos y cada uno de ellos.
Y a todos los lectores sileciosos, gracias por entrar y darle una oportunidad a la historia.
Si les gusto, déjenme saber que opinan estoy abierta a comentarios, críticas constructivas y destructivas también jejeje, pero en verdad verdad me gustaría saber como están llevando la historia.
Abrazos a todos,
Nita
