Los personajes perteneces a la gran Rumiko Takahashi, esta historia es original y no tiene fines de lucro.
Capítulo 10
Durante el vuelo se siente un silencio tenso, le pregunto a Ranma como se hizo cargo del posible huracán tan rápido para despejar un poco el ambiente. El me narra que al comienzo era muy difícil incluso respirar estando tan cerca así que intento crear otro ventarrón de igual dimensión con aire caliente para que al colisionar no lo absorbiera, sino que la diferencia de temperaturas haga bajar el volumen del original y así poder controlarlo o al menos desviarlo. Me pareció un plan muy bueno y bien pensado pero no se lo dije, lo último que quería era agrandar más su ego. Ranma me comento que al comienzo parecía funcionar pero que al parecer nuestros enemigos estaban reforzando aún más el huracán original con consecuencias poco favorables pero así como empezó el gran torrente de aire desapareció repentinamente y fue allí donde supo que las cosas no marchaban bien y después de cerciorarse que la población se encontraba a salvo, salió en nuestra búsqueda.
Me hubiera gustado preguntarle más cosas pero no pude ya que llegamos al lugar del epicentro del terremoto y escenario era simplemente devastador, no había casa ni edificio en pie y lo poco que queda se encuentra inundado por el posterior tsunami; los cuerpos de las victimas estaba tendido en el suelo, esperando a ser identificados: veo a niños, jóvenes y ancianos entre ellos. No muy lejos de allí se encuentran los heridos que son atendidos lo mejor que se puede pero no lo suficientemente rápido, los niños gritan buscando a sus padres y los adultos derraman lagrimas silenciosas.
Cuando aterrizamos me dirijo al lugar donde se encuentran los niños heridos de gravedad sin decir una palabra y comienzo a sanar sus heridas uno a uno, sé que ellos no notan mi presencia pero casi puedo jurar que cuando se sienten mejor me sonríen como agradecimiento así que continúo mi tarea.
- No encuentro a Ryoga ni a Ukyo- Dice Shampoo, quien después de dejar a Mousse en tierra ha vuelto a emprender vuelo para buscar a nuestros amigos
Ranma, quien estaba ayudando a quitar los escombros junto con Mousse, arruga el ceño ante la noticia, sé que eso no puede ser nada bueno.
- Akane y yo nos quedaremos a ayudar, ustedes vayan y encuéntrenlos- dice Mousse mirándolo firmemente
Veo a Ranma intentar abrir la boca para replicar así que me adelanto.
- No puedo dejar a los niños- digo firme- si no son atendidos a tiempo morirán.
- Pero van tras de ti ahora que saben que estas con vida- replica el chico de la trenza
- Yo protegeré a Akane- interviene Mousse con mirada seria directamente a Ranma, y puedo sentir la determinación de su voz.
Ranma lo analiza por un segundo y después de mirar en mi dirección asiente y se transforma.
- No tardaremos - agrega antes de partir
Mousse y yo nos ponemos manos a la obra y silenciosamente continuamos con nuestra labor, tampoco hay mucho que se pueda decir en situaciones como esta. El tiempo pasa a pasos agigantados y aún no hay señales de nuestros compañeros; he terminado de atender a los niños en estado más crítico y cuando me dispongo a seguir mi labor con los adultos un enorme rayo azul ilumina el lugar.
Veo la corriente de luz salir disparada desde algún lugar en el mar y directo hacia el cielo sin final; el dije en mi pecho quema y todo se vuelve borroso alrededor, mi vista se nubla como si el rayo hubiera ido a parar directo a mi retina hasta que poco a poco la poderosa luz da paso a borrosas imágenes alternadas que cada vez se hacen más nítidas. Veo una isla, a Kuno y Ranma peleando, arboles marchitos, los restos de lo que alguna vez fue un hermoso césped convertido en tierra arrida, Ukyo con Shampoo tratando de esquivar miles de rosas negras que alguien de algún lugar lanza desde el cielo como espirales, y sandias… sandia desperdigadas por todo el suelo, algunas enteras, otras marchitas y otras quebradas en mil pedazos. También puedo escuchar la risa de una mujer de forma desagradable, resuena como un eco dentro de mi cabeza y a lo lejos veo a Ryoga tendido en el suelo sin señales de poder levantarse una gran mancha roja se extiende en el suelo donde esta apoyado ¿serán sandias o será acaso sangre? De pronto la visión se desvanece y estoy de nuevo en el lugar con los heridos, Mousse al frente con expresión preocupada.
- ¿Qué paso? - pregunta, pero en este momento estoy un poco confundida para darle una respuesta, parpadeo un par de veces para asimilar todo lo que acabo de ver y ante mi silencio añade- tu dije se ilumino, tus ojos se iluminaron mirando al vacío
- Yo… están en peligro- susurro más para mi que para él materializando mi temor de que la visión sea cierta- Mousse están en peligro, ¡los están atacando! - esta vez mi voz sale fuerte y llena de angustia.
- ¿Dónde? - pregunta directo, no interroga como lo se sino da por hecho que lo que digo es cierto y se prepara para ayudar.
- Había una isla- respondo intentando recordar todas esas imágenes que pasaron tan rápido por mi cabeza- …arboles …..y sandias
- La isla de la sandía- nos interrumpe la voz de un niño que se ha separado del resto, y nos señala una dirección en el mar, reconozco al pequeño fue uno de los niños que me sonrió cuando cure sus heridas, no se cuando dejamos de ser invisibles pero le agradecemos la información y salimos hacia donde nos indica.
Al llegar al mar, cristalizo el agua de una parte de la superficie para que sirva a modo de balsa y comienzo a mover la marea a mi alrededor para poder llegar a la isla; en otra circunstancia me esforzaría en hacer una burbuja e ir por debajo para que nadie note a dos extraños remando sobre el océano, pero supongo que después de un tsunami lo último en que se fijarían es quien se atreve a meterse al mar nuevamente y si lo que he visto es cierto tenemos muy poco tiempo para llegar.
Suspiro aliviada cuando después de un rato podemos divisar la enorme isla que se alza frente a nosotros como una enorme colina en forma redonda y no solo eso, por alguna razón tiene un aspecto tenebroso, enormes nubes negras se amotinan sobre ella mientras que el viento y las aguas son cada vez más turbulentas a medida que nos acercamos a nuestro objetivo.
Al llegar a tierra lo primero que nos llama la atención es que el suelo no es estable parece como si estuviera en una constante vibración y nunca supieras cuando llegará la gran sacudida, otra cosa que dificulta nuestro camino son las sandias que salen rodando colina abajo hacia el mar por todo el movimiento, comenzamos a subir colina arriba sin saber muy bien a donde nos dirigimos pero siguiendo los constantes movimientos de la tierra y cuando estamos justo por llegar a la cima vemos como nuevamente el rayo azul se alza en el cielo.
Corro lo más rápido que me dan las piernas y al llegar no puedo creer lo que ven mis ojos, varios encapuchados atacando a nuestros amigos; Ranma atrapado en una especie de cerca eléctrica sin oportunidad de salir, Shampoo luchando con una masa de lodo que le ha inmovilizado las piernas y una malherida Ukyo que con un solo brazo trata de apartar millones de pétalos de rosas negras del cuerpo de Ryoga, lastimándose a cada roce de ese veneno.
Después, veo pasar todo a cámara lenta, el rayo que Kuno lanzo al cielo baja potente en dirección al cuerpo de Ryoga, Ukyo se da cuenta e intenta ponerse sobre él para protegerlo, pero Ryoga quien hasta el momento luchaba por mantener la conciencia y respira con dificultad, hace su último esfuerzo y usa sus poderes para lanzar a Ukyo a unos metros de allí y ponerla a salvo de aquel mortal ataque, la mujer en el aire cubierta por una capucha ríe ante la situación, Ukyo grita el nombre de Ryoga y yo veo descender el rayo cada vez más y más rápido.
De mi garganta sale un grito de impotencia y lo siguiente que sé es que yo misma me encuentro en frente de Ryoga, no sé en qué momento de todo esto comencé a correr, pero he llegado a tiempo, a tiempo para escuchar la voz sin fuerza de Ryoga que me pide que me parte, a tiempo para ver como todos nuestros enemigos se giran a verme, a tiempo para escuchar la maldición que suelta Ranma al darse cuenta de la situación, y a tiempo para extender mis manos sobre aquel horrible rayo deseando con todas mis fuerzas poder crear una barrera alrededor para proteger a Ryoga, como lo hice en el estallido del hospital.
El rayo rebota y vuelve al cielo; al ver eso Kuno y los demás encapuchados lanzan rayos pero esta vez de forma directa y veo que rosas negras como puñales intentan pasar la barrera, es mucha presión siento que no podré con todo; entonces mi dije se ilumina como aquella primera vez cuando lo encontré en otro bosque parecido a este, siento la energía se expande desde su centro hacia todas mis extremidades y un calor reconfortante me llena.
Entonces devuelvo el ataque con mucha más fuerza y los rayos se transforman en resplandeciente luz, incluidos los que tenían prisionero a Ranma y los pétalos negros se vuelven blancos. A lo lejos veo a Shampoo aun enterrada en aquel lodo y a Mousse tratando de ayudarla, me inclino y toco la tierra la cual vuelve a su normalidad. Todos se ha quedado sorprendidos a mi alrededor incluidos mis amigos, pero no tenemos tiempo para eso, nos superan en número es imposible que podamos ganarles, al menos no ahora que hemos pasado malanoche y estamos cansados de luchar todo el día, yo misma siento toda mi fuerza desvanecerse.
- Hora de irnos- digo lo más fuerte que puedo para emprender la retirada mientras creo otra barrera a mi alrededor, los ataques no tardan en volver a comenzar.
Mousse viene con Shampoo mientras Ranma va en búsqueda de Ukyo esquivando los nuevos pétalos negros que nos rodean y reunirse con nosotros. Una vez que ya estamos todos transformo la barrera en una esfera de luz alrededor de nosotros, levantándonos un poco de la superficie.
- Ranma…- digo mirándolo directo a los ojos y ruego a todos los dioses que entienda lo que trato de decirle ya que tengo que volver a concentrarme en los nuevos ataques que quieren dañarnos.
Felizmente él lo ha entendido y crea una corriente que pueda arrastrar a nuestra esfera lejos del peligro.
Lo último que veo es a Kuno querer seguirnos pero una mujer encapuchada lo detiene mientras se descubre el rostro, su rostro es hermoso enmarcado con un largo cabello negro como la noche que lo sujeta en una coleta alta de lado, sus ojos son como dos enormes agujeros negros y casi puedes ver todo la maldad reunida en ellos, su sonrisa enmarcada en un carmín como la misma sangre simplemente me causa escalofríos.
Ranma nos ha llevado nuevamente a la orilla alejándonos lo suficiente de aquella isla, o al menos eso espero ya que casi no tengo fuerzas para seguir sosteniendo la barrera, la cual se desvanece apenas aterrizamos, mis rodillas caen al suelo pero aún así me arrastro hacia Ryoga y Ukyo para curar sus heridas. Veo como poco a poco se recuperan pero no me siento en la posibilidad de trasmitirle más energías, cuando termino pregunto si alguien más a resultado herido y para mi fortuna el resto niega débilmente. Toda la fuerza que tenía antes me ha abandonado y ahora mi cuerpo se siente extremadamente frágil creo que no hubiera podido curar a alguien más aunque lo quisiera, quiero tirarme en esa playa y dejarme llevar por la inconsciencia, pero se que no es momento para ponerse a descansar.
Todos nos levantamos como podemos y emprendemos la búsqueda de un lugar seguro, a estas alturas nadie tiene fuerzas para transformarse. Mousse sostiene a Ryoga quien ha resultado el más afectado del ataque mientras nos guía en lo que parece una caminata silenciosa y me obligo a seguir a pesar del cansancio, mis pies pesan mientras se mueven uno tras otro, arrastrándolos a cada paso.
Sube - es la voz de Ranma la que me hace salir del trance en que me encuentro, ofreciéndome su espalda como un bote salvavidas.
Lo miro por un segundo para darme cuenta de que él también está cansado, es el que menos ha dormido de todos nosotros y el que en más batallas a estado, es muy fuerte para seguir de pie y aunque todas mis extremidades gritan que acepte su oferta, no puedo darle más carga así que niego levemente con la cabeza e intentando sonreír lo mejor que puedo le susurro que estoy bien y doy unos pasos para demostrarle mi punto.
Escucho un bufido de su parte mientras siento como unos fuertes brazos me levantan en el aire, me aferro al cuello de Ranma para no caer y levanto mi mirada en sorpresa.
Eres muy terca – dice él sin mirarme.
Ya no replico solo me sujeto más fuerte para no caer, allí es cuando noto que una pequeña hilera de sangre corre desde su sien hasta instalarse entre su cuello y su clavícula. Ese tonto si había resultado herido después de todo pero es demasiado orgulloso para decirlo. Así que levanto una mano apartando sus cabellos para ver mejor la herida, paso mis dedos sobre ella viendo como sana bajo mi toque. Él me mira desconcertado y arruga el entrecejo, está a punto de reclamarme la acción, será malagradecido. En su lugar susurro un pequeño gracias y acomodo mi cabeza en su pecho la respiración de Ranma me resulta hipnótica, siento como mis ojos se cierran de a pocos, y sé que al menos por este instante puedo ceder ante el cansancio.
Continuará…..
Hola queridos lectores,
Se que no hay excusa posible así que solo puedo darles mis más sinceras disculpas a todos y cada uno de los lectores. He decidido retomar esta historia porque es mi manera de contribuir al enorme esfuerzo que se esta haciendo alrededor del mundo mediante esta cuarentena. Espero que esta pequeña lectura pueda mantenerlos entretenidos mientras pasa este difícil momento. Resistan, sean valientes y protejamos a los que más queremos.
Por favor #QuedateEnCasa
Un abrazo virtual enorme a todos.
Nita.
