Los personajes pertenecen a la gran Rumiko Takahashi, esta historia es original y no tiene fines de lucro.

Capítulo 11

Despierto con un molesto ruido que no se detiene sin importar cuanto lo ignore, me siento tan cómoda que no quiero abrir mis ojos, pero los rayos de sol me alumbran directo el rostro y no tengo otra alternativa que separarlos perezosamente. Me toma unos minutos darme cuenta donde estoy cuando la voz de mi padre se escucha en la parte baja de la casa descolgando el teléfono que minutos antes me ha despertado.

Estoy en mi habitación, en mi cómoda cama y tapada con mi caliente frazada. Ahora entiendo porque me ha costado tanto levantarme, la semana pasada fue un caos, un desastre tras otro en el cual ni siquiera pudimos descansar como se debe.

Después de nuestra última batalla agote hasta las últimas de mis energías, eso me lo dijo posteriormente Kasumi cuando por fin pude abrir los ojos, puse en peligro mi vida al haber usado casi toda mi fuerza vital; no me había dado cuenta de que entre más usaba mis poderes curativos o hacia barreras purificadoras menos energía me quedaba, pero como iba a ponerme a pensar en eso en aquel momento ¡Estábamos luchando por nuestras vidas! Y no exagero, no fue ni por el mundo ni por el resto de las personas fue por salvar la vida de mis amigos y la mía propia. No me arrepiento de haberlo hecho, si tuviera que hacerlo nuevamente repetiría todo otra vez.

Kasumi también nos contó que ella misma desconoce todos los poderes que posee mi dije y que cantidad de energía puede extraer de mi fuerza vital. No es como el de los demás, que se funden con el portador y se vuelven una extensión de su energía y al agotar toda tu energía lo máximo que te puede pasar es que estés cansado y ya no puedas seguir usando tus poderes, pero en definitiva no roba tu fuerza de vida para seguir luchando. Se notaba realmente preocupada y después de eso desapareció para dimensionar el daño de los desastres causados por nuestros enemigos.

Ukyo nos refugió en su casa esa noche, la verdad como su padre viaja mucho por trabajo prácticamente vive sola, no me extraña que no haya notado las frecuentes ausencias de su hija. No sé cómo hemos logrado llegar hasta allí cuando me levante al día siguiente era la única cómodamente acostada en un futón mientras el resto comía en silencio. Los chicos estaban cansados y puedo decir que hasta asustados, nadie hablaba y solo se limitaban a alimentarse y mirar el suelo cabizbajos hasta que apareció Kasumi y eso pareció animarlos un poco.

Después de ese triste intento de desayuno, le dije a Ukyo que lo mejor era que regresara a mi casa, mi padre debía estar terriblemente angustiado ya que solo pedí permiso para ausentarme un fin de semana y había desaparecido una semana entera, seguro no seria fácil explicar eso.

Lo sabes ¿verdad? – Me pregunta Ukyo, y en su triste mirada supe lo que intentaba decirme. Sabía lo que me estaba pidiendo sin necesidad que lo pronunciara, Sus ojos siempre han sido de un azul claro pero que en este momento estén tan pálidos me parece casi irreal parece que el sufrimiento de estar pronunciando aquello le afecta más a ella que a mi.

Lo sé – le respondo lo más firme posible e intento esbozar una sonrisa para que vea que estaré bien aunque diste mucho de estarlo. Lo que ella intenta pronunciar y no se atreve por temor a ser escuchadas es que para continuar este viaje, debo dejar a mi familia. ¿Cómo no saberlo? Lo he sabido desde el primer día, las mentiras, los engaños y todo lo que he hecho hasta este momento ha sido para protegerlos, pero teniéndoles cerca no hago más que arriesgar sus vidas. Esto es mucho más grande que nosotros y ya desde hace tiempo el control se me ha escapado de las manos.

Voy contigo – dice decidida. Esa es una de las cosas que admiro de Ukyo no importa que tan difícil, complicada o fácil sea la situación ella no deja a un amigo. No dejo a Ryoga cuando lo atacaron y no me dejara a mi mientras me despido con mi familia. No puedo estar más que agradecida y muevo mi cabeza en un asentimiento.

¿A dónde vas? – pregunta Shampoo cuando me ve recoger las pocas cosas que aún tengo conmigo.

A mi casa – respondo lo más neutra que puedo no tengo ganas de discutir en estos momentos.

No te puedes ir – vuelve a decir cruzándose los brazos y frunciendo la mirada.

Tengo que irme – digo poniéndome mi mochila en los hombros y parándome en frente de ella. Si cree que me intimida se equivoca, no puedo creer que siga con estas estúpidas rivalidades después de todo lo que ha pasado.

Es peligroso – dice enfurruñada – podrían atacarte o peor. Lo mejor es que permanezcamos unidos hasta recuperar energías.

Parpadeo un par de veces para procesar lo que ha dicho. ¿Acaso estaba preocupada por mi? Miro a mi alrededor y veo a un malherido Ryoga viéndome desde el suelo, a Ranma mirar con ojos cansados apoyado en una pared y Mousse sentado en un rincón en silencio.

Que egoísta he sido, solo estoy pensando en mi, en ver a mi padre y a mis hermanas una última vez antes de partir hasta Dios sabe cuando y eso sin contar que pueda regresar algún día. Pero al ver a mis compañeros veo que también están sufriendo ¿no me dijo Ranma que él tuvo que abandonar la vida que había planeado, a su padre e incluso renunciar al reencuentro con su madre para luchar junto a nosotros? ¿Cuánto más ha tenido que abandonar el resto? ¿Cuánto han sacrificado todos los que me miran querer marcharme con mi familia?

Sin embargo, yo no puedo desaparecer, así como así, simplemente no puedo. Conozco a mi padre, y después de la muerte de mi madre no soportaría que me marche sin decir nada y conociendo bien a Nabiki movería cielo y tierra por alguna información de mi paradero. Ellos son la única familia que tengo, lo único que he conocido hasta el momento, no puedo solo desaparecer, no puedo marcharme sin decir adiós.

No puedo…– respondo ocultando mis ojos con mi flequillo, no quiero que vean la debilidad en mi rostro.

Escuchen, yo acompañare a Akane a casa – interviene Ukyo – me asegurare que llegue a salvo, además no esta lejos y mañana podemos continuar el viaje.

De acuerdo, yo también iré entonces – Responde Ranma separándose del muro en el que estaba – y ni se te ocurra negarte – añade al ver mi gesto de responder.

Ni hablar – lo corta, Ukyo – el señor Tendo no te conoce y si comienza con sus extrañas teorías nos será mucho más difícil explicar la situación …- empieza a contar enérgicamente Ukyo como mi padre puede llegar a ser muy exagerado y sobreprotector que no teme llegar incluso a los llantos extremos y a los escándalos descomunales, lo cual hará mucho más fácil que nos localicen. Yo asiento enérgicamente a cada palabra que ella menciona que siento que en cualquier momento se me dislocara el cuello de tanto moverlo de arriba hacia abajo.

De acuerdo, pero no pensarán que irán las dos solas – responde Ranma ya un poco molesto, la verdad me siento en deuda con él, fue quien me protegió durante todo el combate y me trajo a salvo a pesar de su cansancio, no he podido si quiera poder hablar con él desde que he despertado.

Yo puedo ir – se ofrece Shampoo como quien no quiere la cosa, estoy a punto de aceptar cuando Ukyo vuelve a hablar.

La verdad, creo que nos serviría mucho más que Mousse nos acompañe – menciona tomándose la barbilla con una mano como pensando.

¿Mousse? – preguntan todos al mismo tiempo, yo misma lo he hecho sin meditarlo.

Si – responde con energía, creo que esta en esos momentos de brillantes que solo ella entiende. Me toma de la mano y me jala hasta estar a un paso del chico de anteojos quien retrocede cohibido ante nuestra presencia – Observa bien Akane, imagínatelo con lentes oscuros, el cabello recogido en una coleta alta, el cerquillo peinado para atrás, yukata marrón con gris, los kanjis de mi familia pintados en su frente y….

Es…es..es… – digo mientras parpadeo varias veces, nunca me había dado cuenta del parecido - Es tu padre.

Ukyo asiente emocionada mientras viene corriendo con un montón de ropa del Sr. Kuonji para que Mousse se la pruebe. Todos ríen por la semejanza, pero veo que a Mousse no le esta siendo la mayor gracia.

Yo no soy un anciano – dice indignado, mientras Ukyo lo esta arreglando para que se vea lo más parecido posible, creo que ya tengo una idea de lo que planea decir mi amiga en cuanto lleguemos a mi casa.

Después de explicar todo el plan y de dejarle instrucciones a los muchachos para que puedan ir preparando el almuerzo, los tres nos dirigimos hacia mi hogar entre risas y quejas por parte de Mousse que no deja de mencionar las diferencias entre él y el padre de Ukyo, a quien por cierto no conoce, mientras ella se limitaba en decir exactamente como debía actuar para que todo esto funcione.

Cuando llegamos al dojo no habíamos exagerado con la reacción de mi padre pero al ver al callado y convenientemente resfriado "Sr. Kuonji", a quien mi padre no veía hacia varios años, se tranquilizó considerablemente. Ukyo invento una muy convincente excusa de nuestro retraso, la cual aparentemente se vio obstaculizada por los inexplicables cambios climáticos surgido últimamente, lo cual no dejaba de ser verdad en parte. Mi padre no dudo ni por un segundo en nuestra historia pero Nabiki nunca fue fácil de engañar y no dejaba de hacer preguntas u otras observaciones, pero al haber estado en el lugar de los hechos y vivido en carne propia los desastres causados, los detalles que dábamos eran tan precisos que al final nuestro relato no podía ser cuestionada ni por la lengua venenosa de mi hermana.

Habíamos pasado la primera prueba y ahora venía la parte complicada: la despedida. Después de las explicaciones y de compartir juntos el té y unas cuantas galletas, el falso padre de Ukyo empezó a decir las palabras que había memorizado en el corto camino hasta aquí mientras miles de emociones y millones de preguntas surgían por parte de mi familia hacia Ukyo y "su padre".

Les resumiré un poco la historia para no alejarnos de la aventura original. Todo se remonta a la época en la que Ukyo y yo éramos niñas y mi padre comenzó a diferenciar entre el talento innato que tenía mi amiga para la cocina y mi don especial para envenenar todo lo que preparo. Fue cuando le suplico al Sr. Kuonji que por favor "me curara" de ese mal y así termine viviendo todo ese verano en la casa de mi amiga, lo cual para ser sincera no me molestaba en absoluto. Pero como todo tiene su final la esperanza de mi padre fue apagándose poco a poco y al final se tuvo que resignar a aceptar a su poco talentosa, culinariamente hablando, hija menor. Después el Sr. Kuonji empezó a viajar y cada vez que regresaba intentaba enseñarme una receta nueva fallando estrepitosamente en el intento mientras mi padre se resignaba aún más a quererme tal como soy. Y ahora muchos años después aparece este buen amigo diciendo que no olvido su promesa y que inscribirá a Ukyo en el mejor internado de arte culinario que pudo encontrar viajando muy muy en el centro de las aldeas más antiguas de China, las cuales los nombres y las referencias lo manejaba a la perfección, y le gustaría que la pequeña Akane también entrará ya que aseguraban "la cura para la maldición" cualquiera sea la circunstancia. Mi padre emocionado y asustado a la vez comenzó a llorar de nuevo y no se si de felicidad o tristeza, mientras que Ukyo explicaba los detalles del "internado", ya saben no comunicación, disciplina estricta, no visitas entre otros. Nabiki obviamente olía a gato encerrado y empezó a buscar en su ordenador los datos que dieron, la verdad si Mousse no fuera nativo de ese pueblo las preguntas de Nabiki hubieran hecho dudar al más seguro. Bueno, después de todo ese alboroto al parecer la esperanza fue más fuerte que el miedo y partiría al día siguiente hacía mi "salvación culinaria"

Y es así como he llegado a descansar en mi alcoba después de muchos altibajos y emociones al límite. Hoy debo partir de mi hogar quizá para siempre y eso me entristece más de lo que quisiera admitir, pero sé que es lo correcto. Me cambio presurosa y reviso mi equipaje que empaque la noche anterior, mientras salgo intento recordar cada detalle de mi habitación, de la casa, de las escaleras, del patio y de mi querido dojo. Le doy un abrazo muy fuerte a mi papá y un beso en la mejilla, entierro mi cara más de lo necesario, quiero recordar su aroma, sus brazos, el cosquilleo de su tupido bigote en mi mejilla, quiero recordarlo todo.

Esfuérzate, hija mía – dice mientras llora con cataratas de lágrimas.

Daré lo mejor de mi – respondo sonriente, aunque no es a lo que él se refiere, acabo de hacerle un juramento silencioso. "Me esforzare, papá. Te lo prometo".

Nabiki insistió en llevarme hasta la casa de Ukyo ya que ella iba camino a la universidad, no esta contenta con la absurda historia que hemos inventado aunque intenta disimularlo, pero la conozco demasiado para que me engañe. Cuando llegamos a la casa de los Kuonji, me detiene antes de entrar, me pone ambas manos en los hombros y me gira para verla directo a los ojos.

No creas que me creí todo el cuento del internado culinario – dice mientras abro mis ojos en sorpresa traicionando mi actuación anterior, cuando abro la boca para refutarle ella alza una mano para indicarme que me mantenga callada – Y antes de que intentes mentirme descaradamente en mi cara otra vez, te recuerdo que soy tu hermana mayor te conozco más que nadie y aunque aún no sepa el motivo, sé que necesitas alejarte de aquí y necesitas hacerlo de inmediato. También sé que no lo harías a menos que fuera absolutamente necesario y que en tu tonta mente esta es la única opción que tienes.

Sus palabras me han dejado helada boqueo inútilmente intentando articular alguna palabra coherente o al menos defenderme del insulto. Pero Nabiki me suelta en ese momento y respira resignada.

Has lo que tengas que hacer, solo promete que me contarás la verdad cuando regreses – dice guiñándome un ojo y sonriendo de medio lado, como cuando quería chantajearme con un secreto cuando éramos niñas. Respiro para mis adentro lo ha entendido y me esta apoyando, muy a su manera claro.

Cuídate Nabiki y cuida de papá – le respondo devolviendo la sonrisa. Su apoyo me hace hallar la valentía que creía haber perdido.

Nos mudaremos – responde sin más y yo me quedo aún sorprendida – sin ti por aquí no hay razón de seguir viviendo tan lejos de la universidad y no te preocupes desapareceremos del mapa, no te creas que soy tan ingenua. Solo tu podrás encontrarnos en sábado, claro – agrega alegre y se a lo que se refiere, ha empezado a hablar en clave solo como ella sabe hacerlo – Cuídate, Akane y regresa en una pieza, idiota– dice mientras me da un fugaz abrazo y se marcha hacia su destino, me tomo unos minutos para mirarla desaparecer en la esquina. Así de contradictoria es Nabiki.

Al tocar la puerta, veo como se abre lentamente como en una película de miedo y al entrar veo a Ukyo con delantal y una enorme espátula en la mano, a su lado se encuentra "su padre", el cual se nota que se ha puesto el yukata como ha podido al pensar que entrabamos, mientras que se escuchan unos cuchicheos saliendo de la cocina junto a unos ruidos de sartenes y ollas chocando entre si. Definitivamente si Nabiki hubiera decidido entrar, nuestra perfecta coarta se hubiera ido rodando por la calle junto a ella. Rio de buena gana mientras escucho a mi amiga seguirme y a los chicos salir lentamente de su "escondite".

Ya todo esta listo y se que no hay marcha atrás, mi familia a salvo y apoyándome ha sido como si me renovaran las fuerzas que creí perdidas, ha sido más sanador que mis poderes de purificación. Estoy lista para seguir. Noto que todos a mi alrededor me están mirando, esperan que los guíe y por primera vez desde que comenzó esta aventura me siento lista para hacerlo.

¡Andando! – digo decidida, voy a cumplir la promesa que le hice a mi familia voy a dar lo mejor de mi y voy a regresar a casa – tenemos un planeta que proteger.

Apenas he pronunciado estas palabras sus miradas cambian ya no están cansados, ya no tienen ese brillo de tristeza y resignación que tuvieron los últimos días, mis palabras les infunden valor y les he recordado el motivo por el que luchamos: proteger a la gente que amamos.

Veo a Ryoga ponerse al lado de Ukyo y ambos se dan una mirada significativa mientas asienten en señal de afirmación. Mousse se ha quitado el disfraz y ya está listo para continuar. Shampoo se acerca con ese brillo desafiante en sus ojos.

Tenemos que hacerles pagar todo el daño que han causado – dice mientras alarga su mano yo la estrecho en señal de alianza, sé que los juegos y las bromas han quedado atrás ahora todos estamos del mismo bando y tenemos un solo objetivo en mente.

¿Preparada? – pregunta Ranma poniendo una mano en el hombro.

Nunca estuve más lista – le respondo viéndolo con una enorme sonrisa en mi rostro – Vamos a volar – le digo sin apartar mi mirada de la suya.

Vamos a volar – responde devolviéndome la sonrisa.

Continuará…..

Hola queridos lectores,

Aquí les traigo otra actualización de la historia, gracias a Nikita Shinoda por no perder la esperanza y a todos aquellos que esperaron tanto tiempo por la continuación créanme que mi intención nunca ha sido abandonar la historia y me esforzaré para seguir actualizando.

Quiero aprovechar en invitar a mis colegas escritores en publicar sus creaciones para hacer más entretenido este difícil momento que todos estamos pasando. Todos estamos luchando contra un mismo enemigo y si podemos contribuir con un granito de arena compartiendo lo que más nos gusta es nuestro deber hacerlo. No importa si nunca lo has hecho, no importa si no te consideras lo suficientemente bueno. ¡Atrevete! Abre el Word y comienza a escribir, no hay nada que la práctica no mejore, todos aquellos fans que están en sus casas te lo agradecerán. Todos en este mundo estamos aprendiendo, yo me incluyo como primera en la lista, y si no me crees te invito a leer mis primeras historias, después de eso te sentirás con más confianza en ti mismo, pero por sobretodo:

Por favor #QuedateEnCasa

Nita.