2. Equipo 7.
Sakura no pudo evitar una risita al ver lo fácil que había caído Naruto con Kakashi. Aunque tenía que pensar en una estrategia pronto si quería conseguir un cascabel.
— ¡Usted dijo que no desayunáramos! —reprochó Naruto. — ¿Cómo puedo pelear cuando me estoy muriendo de hambre?
La chica escuchó a su estómago llorar ante la mención de comida. — ¿Desayunar? Mi padre no me permitió ni cenar, lo último que comí fue ese ramen con Naruto. —lloró en su mente.
—Pasaré este examen. —dijo Naruto, tornándose serio. —No voy a volver a la academia.
El agua entonces comenzó a hacer movimiento, liberando a los multiclones de sombra de Naruto. Sakura lo miró asombrada, ¿era posible? En clase Naruto apenas podía crear un clon, además, ¿Cuándo había aprendido semejante técnica? ¡Era sorprendente! Una sonrisa se plantó en su boca, quizás más tarde Naruto podría enseñársela. Antes de que Sakura pudiera seguir pensando, Kakashi se transformó en un Naruto, dando pauta a una pelea entre los siete Narutos que estaban ahí.
Genial, Naruto había perdido toda su genialidad en un instante.
Y no solo eso, también había sido vencido por una trampa sencilla que colocó Kakashi, dejándolo amarrado debajo de un árbol. Kakashi se puso a discutir con él, mejor dicho, a burlarse de él; Sakura notó que quizás ese era un buen momento para atacar, su padre siempre le decía que atacara cuando los oponentes estuvieran distraídos o ella no fuera su centro de atención. Sin embargo, al parecer ella no fue la única que lo notó, pues Sasuke, escondido entre las yerbas, lanzó varios shuriken que impactaron con el cuerpo de Kakashi.
— ¡Ahora sí te pasaste, Sasuke! —gritó Naruto.
— ¿No lo esquivó? —murmuró Sakura, sorprendida. — ¡Además Sasuke ahora es un asesino! ¡Lejos de regresarlo a la academia ahora lo llevarán a prisión!
El jutsu de sustitución se dio a la vista, tranquilizando los corazones de todos. No obstante Sakura escuchó algunos ruidos en los arbustos, suponiendo que sería Sasuke pues el ataque no se dio muy lejos de donde ella estaba, aunque también cabía la posibilidad de que fuera Kakashi y ahora él haya decidido atacarlos. Quedarse ahí era peligroso, aunque no podía dejar a Naruto colgando ahí; los ruidos volvieron a escucharse, haciéndola correr, Naruto ya se las arreglaría.
Ahora tenía que buscar un sitio alto, para darse una mejor visión de las cosas. Podría ver a Kakshi y ocultarse de manera fácil si este volteaba a su dirección. Sakura pensó en su padre, en su cara enojada cuando le dijera que había vuelto a la academia, además… ella se sentiría muy mal de dejar a Sasuke y Naruto afuera.
—Estás muy concentrado en tus propios pensamientos, Sakura. —dijo Kakashi, al lado de ella.
El grito dado por Sakura estaba seguro que se había escuchado por todo el bosque, además había sonado demasiado femenino pero ¿qué podía hacer? ¡Le había asustado demasiado!
Pero a pesar de eso, cuando volvió a conciencia, ya no había nadie a su lado. Sakura miró por todos lados, esperando una señal, ¿qué acababa de pasar? Tenía en blanco la mente, además, ¿qué no se había encontrado con Kakashi? ¿Dónde estaba? ¿Por qué no la había atacado? ¿Qué estaba pasando? ¿Era una broma?
—Sakura. —llamó Sasuke, desde atrás.
— ¿Sasuke? —murmuró ella, volteando a su dirección. Al verlo sintió que la sangre se le drenaba poco a poco de la cabeza a los pies. — ¿S-SASUKE?
El chico estaba muy herido, con varios kunais clavados en todas partes de su cuerpo. El corazón de la chica se paralizó, llevando una mano a su pecho, apretó con fuerza su puño.
—Sasuke…—pasó saliva, dando un paso a él. Era la primera vez que veía tanta sangre, sangre que no le pertenecía a ella o a su padre. Sakura mordió sus labios y en un movimiento rápido, sacó un kunai y se lo clavó en la pierna. Deshaciendo el genjutsu con dolor.
—Eso fue demasiado extremo. —murmuró Kakashi, notando la cantidad de sangre que comenzaba a emanar. —Pero… ¿cómo pudo ver a través de él? Pensé que sería más dramático y se desmayaría.
—Me duele. —murmuró Sakura, rompiendo un pedazo de su camisa para colocarlo rodeando la pierna, evitando el flujo de sangre. —Kakashi-sensei no debe estar lejos de aquí, será mejor que me mueva.
—Es muy perceptivo. —sonrió Kakashi. —Aunque con esa pierna, dudo que pueda llegar muy lejos. Mientras se cura, iré con Sasuke.
Sakura con cuidado llegó al río para limpiarse la herida. Estaba sorprendida de que Kakashi no la hubiese atacado más, sin embargo, le alegró, de esa manera podía curarse un poco antes de seguir. Mientras el tiempo pasaba, Sakura no pudo evitar recordar las veces en las que su clan entrenaba a sus niños con genjutsus, preparándolos mentalmente para lo peor; odiaba las ilusiones por eso era muy fácil reconocerlas si pensaba lógicamente, Kakashi estaba ahí para entrenarlos, no para matarlos, además, si hubiese un ataque el jounin sería el primero en detener la prueba y mantenerlos a salvo. O al menos eso quería creer. Aun le costaba salir de las ilusiones, no obstante, no media la fuerza aplicada cada que se hería para salir de ellas. Esta vez se había pasado de la raya.
Al seguir avanzando, llegó a un punto muerto, donde toda estaba descubierto, sólo algo sobresalía de la tierra: la cabeza de Sasuke. Sakura se talló los ojos y de hecho pensó en hacerse una nueva herida, ¿no era posible que Kakashi hubiese visto a través de ella, verdad? ¿por qué todas sus trampas involucraban a Sasuke? Lo mejor sería ignorarlo para saber que no le afectaba lo que le pasara o dejara de pasar a ese chico.
Había pensado eso, pero, ella presionó su herida causando más dolor todavía. Al parecer el Sasuke enterrado era verdadero. Así que de forma muy cautelosa, con kunai en la mano, se fue acercando a él.
— ¿Qué estás haciendo ahí, Sasuke? —preguntó preocupado. — ¿Kakashi-sensei lo hizo?
—Sí ya sabes no debes de preguntar. —rezongó él. —Sigue tu camino, no te necesito para salir de aquí.
— ¿Ehh? —Sakura puso una cara graciosa, burlándose del contrario. — ¿El grandioso Sasuke-sama puede hacerlo? —ella se metió un dedo en la nariz, simulando desinterés. —Por supuesto, Sasuke-sama puede hacerlo todo.
— ¿Te estás metiendo conmigo? —preguntó él, irritado.
—Ah, pero Sasuke-sama no puede vencer al sensei. —siguió Sakura, danzando en modo cómico a su alrededor.
Sasuke crispó una de sus cejas, saliendo de la tierra en un brinco. Sakura pegó un saltito, asustada, ¿no iba a golpearla, cierto? No debió burlase de él, pero aún se sentía molesta porque Sasuke le dijo fastidiosa. Sasuke se pasó derecho, aliviando a Sakura, aunque este se detuvo unos centímetros después volviendo a la tensión que tenía la chica momentos atrás. ¿Siempre sí iba a golpearla?
— ¿Qué te paso en la pierna? —preguntó, mirándola.
—Ah… tuve que salir de un genjutsu que aplicó Kakashi-sensei. —contestó encogiéndose de hombros.
— ¿Hiriéndote?
—Es la única forma. —dijo Sakura, tocándose la herida superficialmente. —Los genjutsus dan mucho miedo ¿no crees? Te hacen ver lo que quieren que veas, no importa cuando te lastime eso.
—Sí…—Sasuke pareció meterse en su propio mundo, como si estuviera recordando algo importante. —La única persona que puede detenerlo, soy yo.
— ¿Te refieres al sensei?
—Aquella vez yo estaba llorando, pero ahora es diferente. —sentenció, frío. —Y para llevar a cabo mi venganza, no necesito que idiotas como ustedes me retrocedan.
Sakura pasó saliva al sentir su mirada, recordando la presentación que hicieron. ¿A qué se refería Sasuke con eso? ¿Quería eliminar a alguien? Además, él no parecía tener la menor intención de relacionarse con Naruto o con ella, aquello debía ser demasiado importante para él, si solo estaba concentrado en eso. Ojalá Sasuke pudiera sentir confianza en ella.
La campana que anunciaba el almuerzo sonó, alertando a ambos. ¡Habían pasado demasiado tiempo platicando!
—Sasuke…—antes de que Sakura pudiera decir algo para alentarlo, él ya había dado marcha olvidándose por completo de ella.
Una vez que notaron que Naruto estaba amarrado en el tronco, Sakura miró las cajas de almuerzo, debido a que perdió la suya, su madre le había comprado una mucho más fea que la anterior. Los tres tenían hambre, así que era inevitable que sus estómagos hicieran ruido y Kakashi parecía estar divirtiéndose con ello, aunque quizás esto solo era la percepción de Sakura al estar de mal humor.
—Por cierto, con respecto a este ejercicio. —habló Kakashi, atrayendo la atención de los tres. —He decidido no regresar a ninguno de ustedes de vuelta a la academia.
Sakura miró con cierto asombro a su sensei, Naruto ya estaba festejando por su lado y la cara de Sasuke como siempre seguía neutral. ¿Había pasado? ¡Eso era genial! Ahora no tendría que soportar los reclamos de nadie, además, eso significaba que podría estar con Sasuke un poco más de tiempo. Así que sin pensárselo mucho comenzó a festejar con Naruto.
—Significa que los tres…—sonrió Naruto, esperanzado.
—Serán expulsados del programa. Permanentemente. —completó Kakashi, dejándolos mudos.
Sakura sintió un frío recorrerla, la punzada en su pierna se hizo más fuerte y comenzó a temblar, aguantando las ganas de llorar. No, no podían expulsarla. Eso significaba que jamás podría convertirse en ninja, por ende, hasta sería expulsada de su clan, no podía permitir semejante cosa.
—Ustedes no piensan como ninjas. —dijo Kakashi a Naruto cuando este comenzó a reclamar las mismas cosas que Sakura quería. —Son solo niños mimados.
Sasuke entonces decidió que era buena idea atacar a Kakashi, por el frente, justo como Naruto al principio de la prueba. Era obvio que Kakashi lo acabaría sometiendo contra el suelo.
Ahora el jounin parecía molesto.
—Tú crees que todo es por ti. —dijo Kakashi hacía Sasuke, con el pie aplastando su cabeza. —Ninguno de los tres sabe lo que realmente es ser un ninja, solo piensan que es un juego. Piénselo un momento, ¿por qué creen que los pusimos en equipos?
— ¡Sólo dígalo de una buena vez! —reprochó Naruto.
— ¡Sakura! —llamó Kakashi, ella se tensó queriendo que la tierra se la tragara ahí mismo. — Tú fuiste el que más se acercó a ello, vi como quisiste ayudar a Naruto pero al final lo dejaste colgado para que él pudiera liberarse por sí mismo. Tal y como ocurrió con Sasuke, preferiste burlarte de él, antes de que ayudarlo. Entre estos dos que trabajaron por sí mismos, tú fuiste el peor de los tres.
— ¡Hey, eso ha sido muy cruel, sensei! —reprochó Naruto, molesto, retorciéndose en sus amarres. — ¿Cómo íbamos a saber lo que usted quería que hiciéramos?
—Era solo trabajo en equipo. —murmuró Sakura.
— ¡Era solo trabajo en equipo! —secundó Kakashi. — ¿Tan difícil era pensar algo como eso? Si los tres hubiesen venido a mí, tal vez hubiesen tenido una oportunidad, pero no fue así.
—Aun así…—comenzó Sakura. — ¡Sólo había dos cascabeles! Si terminábamos haciendo lo que usted quería, entonces acabaríamos peleados.
—Exacto. Yo quería confrontarlos. Y ver si eran capaces de poner a su equipo antes que a ustedes. Un gennin debe tener un instinto natural para trabajo en equipo. Pero a ustedes, a pesar de tener a dos prodigios en su equipo, ni les cruzo por la cabeza. No, mejor dicho, a uno le cruzo por la cabeza pero igual lo ignoró.
Al parecer no se cansaría de remarcárselo.
—Sakura, te heriste de una pierna a diestra y siniestra, sin pensar en las repercusiones que eso traería a tu equipo, y claro, las cosas que ya comenté en un principio. —Sakura cerró los ojos, decaída. —Naruto, tú hiciste todo solo, absolutamente todo, y en cuanto a ti, Sasuke, tú crees que los otros están por debajo de ti. No eres tan grandioso. Las misiones ninjas se llevan a cabo en equipo, por supuesto que sus habilidades individuales son importantes, pero el trabajo en equipo es lo más esencial.
Kakashi siguió reprendiéndolos poniendo de ejemplo de rehén a Sasuke. Luego de soltarlo fue hasta la piedra que estaba cerca de ellos, diciéndoles que aquellos eran los nombres de los ninjas que fueron honrados, luego de que Naruto dijera que él escribiría su nombre en esa piedra y que se diera cuenta que aquellos ninjas eran los caídos en batalla, Kakashi decidió darles una nueva oportunidad.
Solo había una condición, no alimentar a Naruto.
—No puedo…—Sakura apretó su almuerzo contra su cuerpo, nerviosa. Si faltaba a esa única regla no sólo sería expulsada para siempre del programa, sino que incluso quedaría expulsada de su clan.
Pero… Naruto…
— ¡Estoy muy feliz que nos haya tocado juntos, Sakura! —dijo extendiendo su puño, justo donde ambos debían de separarse para ir a sus propias casas. — ¡De ahora en adelante tendremos un montón de aventuras juntos! ¡Aunque sea con ese sensei raro y el idiota de Sasuke! ¡Será muy divertido!
—Naruto…
— ¡No volveremos a estar solos!
—Come un poco. —dijo Sasuke, extendiéndole la comida. Justo antes de que Sakura pudiera hacerlo. —Necesitas energía. Como él dijo, necesitamos ir contra él los tres, no servirá de mucho si tienes hambre.
—Pero… Sasuke, tú realmente eres un buen tipo. —balbuceó Naruto, llorando. —No tengo manos, tendrás que darme de comer tú.
—Ni de broma. —respondió Sasuke.
—Yo lo haré. —comentó Sakura, inspirada por las palabras del Uchiha. —Sigue comiendo Sasuke, a pesar de todo, creo que eres el más fuerte de los tres por lo que tú tienes que mantener tus energías al máximo.
—Sakura, eso fue cruel. —murmuró Naruto.
—Nos dividiremos mi almuerzo, Naruto. —sonrió él, abriendo la caja. Hubo un silencio incomodo cuando los tres miraron el contenido de esta.
—Sakura, tu almuerzo es muy lindo. —se burló Naruto, notando las florecitas hechas con hierbas, las salchichas con forma de pulpo, las manzanas con formas de conejo y el arroz con pétalos de Sakura, simulando ser él.
— ¡M-Me lo regaló una chica!
— ¿A las cinco de la mañana? —preguntó Sasuke, alzando una ceja.
—N-No… me lo dio por la noche. —sonrió nerviosa. —Tú debes entender de eso, Sasuke.
— ¿Qué se supone que significa eso? —cuestionó Naruto, mirándola feo. — ¿Dices que nunca nadie me ha regalado un almuerzo?
— ¡Cierra la boca y comételo! —reprochó ella, ruborizada.
— ¡Cómo lo haré si tengo la boca cerrada! ¡De por sí no es nada lindo que un tipo me de comida en la boca!
— ¡¿Ah?! ¡Muchos morirían porque yo lo hiciera! —gritó Sakura, metiéndole un poco de arroz a la boca con fuerza.
El aire comenzó alborotar todo, tirando el almuerzo de Sakura que puso los ojos en blanco, ya iban dos almuerzos desperdiciados. Al menos esperaba que el sensei pagara por eso, o su madre la mataría por decirle que no comió nada, ¡y al llegar todavía tenía el entrenamiento de su padre! ¿Cómo se supone que aguantara todo el día? ¡Tenía ganas de matar a Kakashi!
— ¡Ustedes faltaron a la única regla que había, prepárense para las consecuencias!
— ¡Usted dijo que nosotros éramos tres, es por eso que Sakura y… Sasuke…!
—Estamos juntos en esto. —remató Sasuke.
— ¡Es verdad! ¡No podíamos dejar a Naruto así como así! —reprochó Sakura, molesta.
— ¿Es así?
— ¡Sí! —respondieron los tres al unísono.
—De acuerdo, aprobaron. —sonrió Kakashi, relajando su pose.
— ¿Eh?
—Que están aprobados.
— ¿Qué quiere decir con eso? ¿Es una trampa? —preguntó Sakura, cautelosa.
—No, ustedes son el primer equipo que yo apruebo. Hicieron exactamente lo contrario a lo que les decía, no pensaban por sí mismos. Si bien, muchos dirían que aquellos que rompen las reglas son escoria, pero los que abandonan a sus amigos, son peor que escoria.
—Sensei…—murmuró Naruto, con lágrimas en los ojos. —Usted es genial.
—El equipo siete comenzará su misión mañana.
Mientras decía esto, Sakura aprovechó para desatar a Naruto y sin querer volvió a pisar una de sus salchichas que salió volando, recordándole que aquello se había echado a perder por su sensei.
—Vámonos a casa.
—Sensei…—llamó Sakura, con la cajita de su almuerzo en sus manos. — ¿¡Nos llevará a comer, verdad!?
— ¿Eh?
— ¡Usted acaba de tirar todo mi almuerzo hace un momento! —chilló energéticamente, apuntándolo con el dedo. — ¡Qué no sabe que tengo que entrenar con mi padre después de esto! ¡Me matará si llego a desmayarme en su entrenamiento! ¿Cree que el de usted fue duro? ¡No me haga reír!
— ¿Sa… Sakura? —llamó Kakashi, poniendo las manos al frente. Sasuke y Naruto si bien miraban sorprendidos la temeridad de Sakura, ellos también esperaban su respuesta, aún no estaban de todo satisfechos.
— ¡Ayer usted y Sasuke-príncipe-idiota se largaron sin más! ¡Escuché de Ino y Kiba que los demás equipos fueron a comer juntos para conocerse mejor! —reprochó.
— ¿Príncipe idiota? —pensó el Uchiha, molesto.
—Me encantaría invitarte, pero tengo cosas que hacer. —sonrió Kakashi, nervioso. —Además te regale un broche muy bonito, ¿no crees?
— ¡Soy un hombre! ¡Esas cosas no me van! ¡Quiero comida!
—Naruto… Sasuke…
—Él tiene razón, sensei. Tenemos hambre. —continuó Naruto. — ¡Hay que ir a comer ramen!
— ¡De todas las cosas que puedes pedir solo a un idiota se le ocurre pedir ramen! —reprochó Sakura, en modo monstruo. — ¡Ayer acabamos de comer ramen! ¿Qué tienes en la cabeza, narudiota? ¿Ramen?
— ¿Narudiota? —reclamó ofendido.
—De acuerdo, de acuerdo, Sakura. Vayamos a comer algo. —sonrió Kakashi, quitándosela de encima. — ¿Qué se les antoja?
— ¡Carne! —respondieron al unísono.
Caminar con su equipo era más gratificante de lo que pensó. Sakura iba orgullosa, en medio de ellos, guiándolos al mejor sitió de carne que conocía, patrocinio de Choji que una vez lo llevó a comer ahí para que las chicas dejaran de seguirlo. Desgraciadamente su padre se había dado cuenta que estaba engordando y lo puso a entrenar al máximo, prohibiéndole ir a ese lugar. Aunque hoy era casi una festividad, ¿no? Incluso su padre lo aprobaría.
—Oh, es a donde viene a comer Choji. ¿No? —comentó Naruto.
—Sí, este lugar tiene la mejor carne del mundo. —sonrió Sakura, babeando. — ¡Así que Kakashi-sensei, no puede echarse para atrás!
—Uff. Preferiría que ustedes pagaran por su propia comida. —respondió él, aunque los ojos en llamas de Sakura fueron lo suficiente para que se retractara. —No he dicho nada.
—Eso creí…—murmuró ella, tronándose los dedos.
—Cuando se trata de comida Sakura da mucho miedo, ¿no crees, Sasuke? —preguntó Naruto, riendo.
—No me interesa, solo quiero comer algo e irme de aquí.
—No sé cómo logras ser popular con las chicas. —comentó él mismo, entrando al restaurante. —Sakura al menos trata a las chicas bien.
—Esas cosas no me interesan.
—Nada te interesa. —reprochó Naruto.
Cuando la carne llegó, Sakura fue la primera en ponerse a la defensiva, mirando alternadamente a sus rivales. Sasuke sentado al lado de ella, hizo una mueca de risa, parecía un animal salvaje a punto de echarse sobre su presa el cual sería quien tomara algún trozo de carne.
—Sakura, tranquilízate. Alcanzará para todos. —regañó Kakashi.
—Usted no lo entiende, sensei. —dijo ella, atrapando la primera carne, haciendo un gritito interno por el rico sabor. — ¡Hace mucho que no he probado nada que no sean las comidas de mi madre! Aunque ayer comí ramen con Naruto. También supo muy bien.
—El ramen sabe mejor si está acompañado. —sonrió Naruto. —Sakura me dijo que sus padres no le permiten comer nada que no sea balanceado con una dieta. Suena muy aburrido.
—El clan Haruno se le conoce por sus reglas estrictas. —comentó Kakashi. —Es natural que sus padres sean estrictos con él, lo son con todos los niños de su clan. Son entrenados arduamente, mental y físicamente, por eso Sakura es muy inteligente.
— ¿Eh? ¿Eso es verdad, Sakura? Con razón estás más avanzado que nosotros. —comentó Naruto, aunque su sonrisa se difumino al ver la cara triste del contrario. — ¿Qué te pasa?
—Tengo que ir al baño. —dijo, poniéndose de pie. —Volveré en un minuto.
— ¿Qué le pasa? —preguntó Naruto, extrañado. —Quizás deba hablar con él.
—No. Sólo necesita un momento. —siguió Kakashi. —Ustedes dos han estados solos la mayor parte de su vida, eso me queda claro. —dijo, consiguiendo que Naruto se volviera a sentar y Sasuke dejara de comer. —Pero Sakura, a pesar de estar rodeado de sus seres queridos toda su vida, ha estado solo.
"Existen diferentes tipos de soledad, Sasuke."
—Como dije, el clan Haruno es muy estricto, Sakura no solo tiene la presión de sus padres tiene la de todo un clan. Debe ser difícil para él.
—Al menos tiene a alguien que lo quiere. —murmuró Naruto.
—Bueno, eso es cierto. —sonrió Kakashi. —Así que todos ustedes llévense bien, ¿de acuerdo? Iré por allá, volveré en un momento.
—De acuerdo. —dijo Naruto, mirándolo marcharse. —Sasuke, ¿no te parece que Sakura se puso incomodo cuando Kakashi empezó a hablar de su clan?
—Debe ser porque no le gusta que lo presionen. —dijo Sasuke, indiferente. —Si tan solo supiera lo afortunado que es por tenerlos.
—Sí. —murmuró Naruto. —Pero él es bastante amable a pesar de todo.
— ¿Y Kakashi-sensei? —preguntó Sakura agitada, pues corrió al no verlo.
—Dijo que estaría por allá. —comentó Naruto, señalando, no había nadie ahí.
— ¿¡Se fue!?
—No te alarmes, debe estar por ahí…—Sasuke notó que Kakashi le sonreía desde el otro lado de la acera, despidiéndose con la mano. — ¡Se fue!
— ¡Solo tenían un trabajo, idiotas! —gritó Sakura, enfadada.
— ¡Si no te hubieras ido al baño todavía estaría aquí! —recriminó Naruto.
—Guarden silencio, tenemos que pensar como pagaremos esto. —dijo Sasuke, serio.
— ¿¡Pagar!? ¡Ustedes se acabaron toda la carne, solo probé dos trocitos!
— ¡Eso te pasa por irte! —gritaron Sasuke y Naruto al mismo tiempo.
—Oigan, ¿qué se supone que significa eso? —reprochó el dueño del local, con una mano en el hombro de la chica. — ¿No tienen para pagar?
Los tres pusieron los ojos en blanco, pasando saliva. Nunca confiar en Kakashi, esa fue su primera lección como equipo.
Sakura suspiró decaída al igual que los otros dos, ya era de noche, acababan de limpiar todo el restaurante como pago a lo que comieron y aunque ella intentó decir que solo comió poquito, no fue liberada del castigo.
—Deberíamos ir por ramen. —murmuró Naruto. —Hacer tanto trabajo físico, me dio hambre.
—Dímelo a mí. —suspiró Sakura. —Ahora serán dos días donde no coma nada.
— ¿Dos días? —preguntó Naruto, confundido. Sasuke también puso atención a ello.
—Ayer solo comí el ramen. —dijo ella, escuchando sus tripas gruñir. —Mi padre me castigo por saltarme el entrenamiento así que después de este, dijo que no merecía comer nada y en la mañana no desayune porque sensei dijo que no lo hiciéramos. Y mi almuerzo quedó en el suelo… quizás debí recoger esas salchichas en el pasto.
Sasuke y Naruto se miraron, culpables.
—Supongo que mañana saldré más temprano de mi casa para comprar algo de comer. Cuidaré esa comida sobre todas las cosas, sensei no volverá a aplicármela. —dijo Sakura, apretando su puño en el aire.
—Sakura, tal vez sí debamos comer ramen. —comentó Naruto, con las manos detrás de su cabeza. —Como es barato, entre Sasuke y yo podemos comprarte un tazón.
Sakura corrió a él, tomándole las manos, con los ojos en forma de estrella. —¿¡Harías eso por mí!?
—Quítate viejo, eres repulsivo. —chilló este, alejándose.
—Sakura. —llamó una voz, antes de que Sasuke si quiera pudiera decir algo. Naruto sintió como las manos de su amigo se tensaban y aquella cara de felicidad se volvía una de incomodidad. — ¿Qué estás haciendo?
Sasuke miró al recién llegado, era un hombre adulto con voz gruesa, fornido. Su cabello era castaño y sus ojos verdes, como los de Sakura.
—P-padre. —sonrió ella, volteándose. —A-Acabamos de salir de nuestro entrenamiento, me dirigía a casa.
— ¿Ha tomado todo el día? —preguntó él, extrañado. —Yamanaka e Inuzuka llegaron a sus casas un poco después del mediodía.
—Es porque estamos en equipos diferentes. —añadió Sakura, apretando los puños detrás de su espalda. Acto que no pasó desapercibido por su equipo.
— ¿Quiénes son ellos? ¿Y su sensei?
—K-Kakashi-sensei se fue primero a casa. —explicó Naruto, nervioso. —Yo soy Naruto Uzumaki.
A Naruto no le agradó como el padre de Sakura lo miró, era igual que la demás gente que lo veía desde las sombras, juzgándolo en silencio por tener al Kyubi dentro de él.
—Sasuke Uchiha. —saludó Sasuke.
— ¿Uchiha? —murmuró el hombre. —Ya veo. Como sea, despídete de ellos y volvamos aún tenemos que entrenar nosotros. —le hizo una seña con la cabeza, para que lo siguiera. Sakura suspiró, escondiendo su rostro entre el flequillo.
—Nos veremos mañana, chicos. —se despidió Sakura, con una sonrisa falsa en su rostro.
— ¡E-Espera, Sakura! —detuvo Naruto, el padre de esa también se giró a él. —Disculpe, pero Sakura no ha comido nada en todo el día. En un descuido se calló su almuerzo por lo que tuvo que seguir así.
—Es verdad, esperábamos comer como equipo. —dijo Sasuke.
—Chicos… —una lágrimita se asomó por el ojo de Sakura, feliz de ver la preocupación de ambos.
—Eso no es de su incumbencia. —contestó el padre, tomando el brazo de su hijo para halarlo. —Yo me encargaré de eso, andando, Sakura.
—Se lo llevó. —suspiró Naruto. —Su padre da miedo, ¿no crees, Sasuke? ¿Sasuke? ¡Ahh, ese maldito también me abandonó! —chilló Naruto.
