3. Uchiha y Uzumaki.

—Así que esos son tus compañeros de equipo. —dijo su padre, sirviéndose otro poco de sake. Sakura al frente de él, asintió con la cabeza, aunque a decir verdad sus ojos querían cerrarse debido al cansancio, además al día siguiente tenía una misión temprano.

—Uzumaki Naruto. El hijo del cuarto Hokage. —comentó su madre que cortaba algunas flores. —Sakura, ¿qué tal está ese chico?

—Oh… Naruto es Naruto. —murmuró Sakura, sin saber que responder. —Es algo idiota pero un buen sujeto. Realmente se la pasa retándome a cada cosa. —se quejó. —El otra vez me llevó a los baños intentando que midiéramos…

— ¿Y en poder? —intervino su madre. — ¿Qué tan fuerte es?

—No lo sé. —Sakura se encogió de hombros, como si no fuese importante. —Es difícil ahora.

— ¿Ahora? —preguntaron ambos, curiosos.

—En clase él no podía crear ningún clon o hacer una sustitución simple, pero… cuando entrenábamos con Kakashi-sensei, fue distinto. ¡Pudo crear siete Narutos solidos! —contestó asombrada. —Aun así sensei le ganó como era de esperarse.

— ¿No sacó otro poder?

— ¿Otro poder? —preguntó Sakura extrañada. —No que yo sepa, realmente nos dividimos cuando inicio la prueba.

—Mantente al margen con él. —dijo su padre, firme. —Es bastante malo ya que estés en ese equipo. Debes esforzarte mucho más que cualquiera de esos dos, ¿te queda claro?

— ¿Eh? —Sakura cerró los ojos por un momento, dormitando.

— ¡Sakura! —reprendió su madre, golpeando la mesa, causándole un susto. — ¡Esto es serio!

Mi sueño también es serio. —pensó ella, irritada. — ¿Por qué lo dices? Naruto es un buen chico, no tienes por qué preocuparte por él, ni por Sasuke, ni por Kakashi-sensei.

—Al menos con tu sensei estoy conforme. —sonrió su padre, orgulloso. —El ninja copia puede ser suficientemente bueno para ti. Iré a hablar con él después.

— ¡No lo hagas, es vergonzoso! —reprochó Sakura, más despierta.

—Tienes al último Uchiha y al único hijo del cuarto Hokage. Además de un ninja de élite. ¿Crees que no debería estar preocupado de que seas un inútil para ellos? —preguntó su padre, haciéndolo pequeño; Sakura desvió la mirada a un lado, asintiendo con la cabeza. — ¡Debes ser lo suficientemente bueno para levantar al clan Haruno!

—Sí.

—Ve a dormir, Sakura. Hemos terminado. —sentenció su madre.

Sakura se levantó con cuidado, pasando de largo a sus padres, al cerrar la puerta detrás de ella, miró su pierna, ninguno de los dos le había preguntado por su herida. Bueno, ¿qué podría hacerse?

¡El clan Haruno era más importante que su hija!

Al llegar al sitio acordado por Kakashi notó que todavía no estaba nadie, no le extrañaba, llegó una hora más temprano para así evitar a sus padres en la mañana. Sin muchos ánimos se sentó y comenzó a tomar el desayuno mirando los árboles. Miró pasar a varias personas de la aldea que iban a sus locales, otras que se dirigían a hacer sus compras; una minoría se dirigía a la salida de la aldea, con sus cosas para comerciar fuera de esta, con aldeas vecinas. Sakura imaginó por ese instante lo lindo que sería salir de la aldea, no como un ninja a misiones peligrosas sino como un transeúnte normal, disfrutando de su vida.

—Sakura. —llamó Sasuke, llegando. —Buenos días.

—Buenos días, Sasuke. —sonrió ella, feliz de ser lo primero que viera esa mañana. ¿Cuándo le había comenzado a gustar Sasuke? Bueno, Sakura no lo recordaba con exactitud quizás solo era por su rostro fino o por ser el más popular de la aldea, en una excusa para evadir su realidad.

— ¿Estabas desayunando?

—Oh, sí. —sonrió ella, guardando sus palillos pues ya no había más comida. Al ver la ceja alzada del Uchiha, supuso que estaría esperando un: ¿por qué? —Humm… me gusta desayunar al aire libre. —mintió. —Me despeja la mente.

Sasuke la miró extrañado un rato aunque al final le terminó por restar importancia.

—Ayer…—Sasuke aclaró su garganta, atrayendo la mirada contraria. — ¿pudiste comer algo?

¡Ahh, Sasuke! —los ojos de Sakura brillaron con alegría, formando una enorme sonrisa en el rostro que Sasuke evitó con la mirada. —Sí, muchas gracias. Naruto y tú fueron amables en decir eso, mi padre no me hubiese dejado cenar de lo contrario. Es muy estricto.

—Sí, Kakashi-sensei estaba hablando de eso ayer.

—El clan Haruno espera mucho de su generación. —suspiró Sakura. —Es fastidioso. Cada generación es peor. Los abuelos presionan a los padres y los padres a los hijos, no sé a quién se le ocurrió la magnífica idea de que todos teníamos que tener el mismo sueño de ser Hokage. —bufó, hastiado.

—Pensé que era tu sueño. Igual que el tarado de Naruto. —comentó Sasuke, sorprendido.

—Ah… —Sakura desvió rápidamente la mirada, queriendo que su mente buscara la mejor excusa. — ¡Ya sabes! He escuchado niños de mi clan decirlo. —mintió, tosiendo. —Supongo que todos presionan al otro con la mirada, esperando que alguno se vuelva Hokage para que ellos puedan concentrarse en sus verdaderos sueños.

— ¡Sakura, Sasuke! —Naruto gritó desde más lejos, distrayendo a Sakura. Sasuke en cambió pareció interesado en los pensamientos de este y se quedó meditando sus palabras. — ¿Tienen mucho esperando? ¡Se me hizo tarde!

— ¿Tarde? —preguntó Sakura.

— ¿No ha llegado el sensei?

—No.

—Espera… no me digas que… ¿se repetirá lo de ayer? —temió Naruto, mordiéndose las uñas. — ¡Otras seis horas aquí!

—Al menos esta vez, desayunamos. —murmuró Sakura, sentándose al lado de Sasuke.

Sakura comenzó a dormitar poco a poco, escuchando como Naruto le proponía retos extremos a Sasuke de un rato a otro, a veces el Uchiha aceptaba el reto, humillando al rubio. Otras veces simplemente desaparecía de la vista de Naruto, quedándose encima de un árbol que le daba una vista plena de donde se encontraban; en una de esas veces pudo observar con claridad como Naruto se sentaba al lado de Sakura, dejándole su hombro para dormir. Sasuke estaba confundido, no es que hubiese tratado mucho con Sakura pero su instinto le ponía alerta, pero no de peligro, Sakura era extraño no solo por su rostro, esa historia de su clan también lo era. Usualmente los clan para mantener la sangre pura se mezclaban entre ellos, evitando las personas de afuera; sin embargo, los Haruno solo tenían varones, algo que de por sí ya era raro, a los Haruno no les parecía importar el linaje de sangre.

— ¿Qué observas, Sasuke? —preguntó Kakashi, a su lado.

— ¡Ah!

—No te asustes, solo soy yo. —sonrió él, desapareciendo de nuevo, apareciendo delante de Naruto cargando a Sasuke bajo su brazo.

— ¡Llega tarde! —se quejó Naruto, apuntándolo con el dedo. — ¡Incluso Sakura ya se quedó dormido!

—Lo siento, me detuve a ayudar a una abuelita con sus compras. —se excusó, encogiéndose de hombros. —Despierten a Sakura, tenemos una misión y ya vamos retrasados.

— ¡De quién es la culpa! —gritó Naruto.

Sakura le pegó en el rostro buscando que se callara, tallando un ojo logró visualizar a Kakashi y Sasuke parados delante.

— ¡Llega tarde! —se quejó, acusándolo.

— ¡Sakura, idiota, me golpeaste! —Naruto devolvió el golpe, pegándole en la mejilla. — ¡Todavía que te ofrezco mi hombro!

— ¡No me golpees, idiota! —reprochó Sakura, volviéndolo a golpear.

—No se peleen. —calmó Kakashi, deteniendo los puños de Naruto.

—Parecen niños pequeños. —se burló Sasuke. —Me tocó el equipo más idiota sin duda.

— ¡¿Qué dijiste?! —exclamaron ambos, enojados.

—Cállate, Sasuke. —pidió Kakashi.

—.—.—.—.—

— ¡Atrapar a un gato arañón no es lo que un ninja debería hacer! —protestó Naruto, sacudiendo al gato que le saltó de nuevo encima, rasguñándolo. — ¡Un ninja como yo debería estar descifrando códigos secretos o descubriendo traidores!

—Estoy seguro que en lo primero apestarías. —dijo Sakura, negando con la cabeza, quitándole al gato de encima. —Aunque estoy de acuerdo contigo.

—No lo secundes, Sakura. —regañó Kakashi. —Ya les dije que como son…

—…gennis tienen que cumplir misiones de rango D. —completaron Naruto y Sakura, haciendo gestos.

—Tal vez debería aplastar su cabeza contra el muro de allá. —sonrió Kakashi.

— ¿Qué pasa, Sasuke? ¡También quéjate! —reprochó Naruto.

— ¡No lo molestes, Naruto! —intercedió Sakura sorprendiendo al contrario, aunque luego el rostro de Sasuke cambió a uno de molestia al notar el rostro burlón de Sakura. — ¡Sasuke-sama siempre hace todo lo que le piden!

—Sakura, ¿crees que te puedes burlar cuando fuiste el peor de todos? —preguntó Kakashi. Sakura sintió que una roca le cayó en la cabeza al ver el rostro de autosuficiencia de Sasuke. — ¿Por qué no dormiste bien si sabías que hoy estaríamos ocupados todo el día?

—He estado ocupado. —murmuró Sakura por lo bajo, abrazando al gato que buscaba escaparse de nuevo. —Con los entrenamientos.

—Tienes que moderarte con eso, no puedes seguir interfiriendo con el trabajo de Naruto y Sasuke. —comentó Kakashi. — ¿Entendido?

—Sí, sensei. —respondió desanimada.

Mejor ni ver la cara de Naruto y Sasuke que se estaban burlando por lo bajo. Pero, ¿qué podía hacer? Esos entrenamientos con su padre la estaban desgastando mucho y no podía decirle que bajaran el nivel de entrenamiento o él lo tomaría como un reto y lo subiría mucho más. Suspiró antes de meterse en la oficina que supervisaba las misiones, donde la dueña del gato estaba esperando, ese día en particular eran supervisados por el Hokage así que Sakura suspiró al menos otras cinco veces antes de entrar.

—Estás muy agitado, Sakura. —dijo Sasuke, alzando una ceja.

—No es eso. —murmuró, incomodo.

Naruto los miró algo extrañados pero no dijo nada al respecto, simplemente pasó junto a Kakashi.

—Qué alegría que hayan resuelto su misión. —dijo Iruka, al verlos entrar. —Por favor, entreguen el gato a la señora.

— ¡Nooo! —comenzó Naruto, enojado. — ¡Yo quiero estar en una misión real! ¡Algo retador y emocionante no estas cosas de niños!

Tiene razón. —pensó Sasuke.

—Sembrar patatas no suena tan mal. —murmuró Sakura, mirando el techo. Sasuke afiló la mirada a ella, casi sin creerlo.

Una vez que Iruka comenzó a gritar, Sakura encorvó sus cejas decaída, a decir verdad también le gustaría una misión más retadora, sin embargo, ¿cómo decirlo? Aquellas pequeñas misiones donde no era necesarias sus técnicas ninjas también le ponían feliz, como si aquello de tener una vida normal no fuera tan malo. Entonces, Sakura notó que Naruto ignorando al Hokage, como ella lo estaba haciendo, comenzó una plática acerca del ramen.

— ¡Yo quiero una misión ninja! —se quejó el rubio, molesto, haciendo un berrinche. —Además, ahora que lo veo, viejo, has estado observando mucho a Sakura. —reprochó Naruto al tercer Hokage. — ¿Tienes algún problema con él o algo así?

— ¡Naruto! —reprochó Sakura. — ¡O-Olvídelo, está un poco mal de la cabeza por los rasguños del gato!

— ¡Ese viejo te está viendo muy raro, Sakura! ¡Debe ser porque pareces mujer!

— ¡Naruto, tenle más respeto al Hokage! —reprochó Iruka, golpeando la mesa.

— ¡Cómo puedo tenerle respeto a un viejo que me está subestimando! —gritó Naruto, volviendo a concentrar el tema en él. — ¡Quiero una misión de Rango C al menos!

— ¡Eres un gennin todavía!

—Espera, Iruka. —sonrió el Hokage. —Tal vez por hoy debamos hacerle caso a Naruto.

— ¿Qué? ¿De verdad? —preguntó Naruto, sorprendido. — ¡Lo sabía!

—Eso, claro, si todo su equipo está de acuerdo. —sonrió el Hokage, mirando a los demás. —Debes de dejar ser tan egoísta Naruto, y pensar en los demás.

—Yo estoy de acuerdo. —dijo Sasuke de inmediato.

—A mí me da igual. —completó Kakashi.

— ¿Lo ve? ¡Todos estamos de acuerdo! —sonrió Naruto, alzando los puños. — ¡Tendremos una misión de rango C!

—Falta alguien.

—Estoy totalmente de acuerdo. —respondió Sakura, seria. El tercer Hokage suspiró, aunque luego dibujó una sonrisa en sus labios, era claro que el pájaro quería liberarse de su jaula de oro.

—Bien, entonces serán escoltas de nuestro invitado.

Mientras Iruka explicaba los detalles de la misión, Sakura no pudo evitar desviar sus ojos hacia el tercer Hokage que justo estaba saliendo. Quería alcanzarlo, pero Kakashi y los demás lo verían demasiado sospechoso así que mejor lo dejó para después; si les decía a sus padres que era una misión impuesta por el mismo Hokage, entonces no podrían negarse, incluso hasta había la posibilidad de que la felicitaran por eso, aunque esto último lo veía como un sueño lejano.

Al salir de la sala, el Hokage todavía no había vuelto por lo que Sakura dijo una pequeña mentira sobre ir a buscar a otra persona de ese mismo edificio, dejando ir a sus otros tres compañeros. Sakura caminó un largo rato hasta que encontró al Hokage, él estaba mirando el cielo.

—Pensé que te negarías a la misión.

—Usted sabe mejor que nadie que no lo haría. —reprochó Sakura. —Quiero salir de aquí.

—Me pregunto cómo lo tomará tu clan.

—Desde hace tiempo vengo pensando en tomar mis propias decisiones. —dijo Sakura, firme, haciendo que el Hokage volteara a verla. —Yo… veo a Naruto y Sasuke, ellos son demasiado independientes.

—Es porque ninguno de los dos tiene un clan. Tú sí lo tienes.

— ¡Pero…!

—Sakura, no estoy intentando decirte que hacer con tu vida. —dijo él, poniendo una mano en su cabeza. —Si te soy sincero yo más que nadie quisiera ver esa linda cabellera rosa, con adornos o peinados distintos. O que pudieras vestirte como lo que realmente eres.

—Aunque eso pasara, sería difícil poderme acostumbrar a esa vida. —murmuró Sakura.

El Hokage, al igual que Ino, habían descubierto su verdadera identidad cuando era una niña. Debido a este incidente, aunque realmente sus padres solo sabían que el Hokage conocía el secreto, la matarían si se enteraban que Ino también; fue encerrada dentro de su clan hasta que tuvo la edad suficiente para comprender su rol en ese mundo, hasta que juro por cielo, mar y tierra que jamás se lo volvería a decir a nadie.

Él había tratado de intervenir pidiendo que dejaran a Sakura ser ella misma, sin embargo, su clan no escuchó razones. Por lo que el Hokage siempre tenía esa mirada dirigida a ella, una de tristeza y comprensión. Sakura estaba agradecida con él, pero al mismo tiempo su mirada le lastimaba.

—Hokage…sama, —murmuró, poniendo su cabeza sobre el pecho contrario. —gracias.

Él sonrió, acariciándola con cariño. Sakura estaba segura que esa clase de afecto vendría siendo el de un abuelo, ojalá pudiera estar segura porque lo estaba confundiendo con el afecto de un padre. Y eso no estaba bien, ella tenía una familia, su padre podría ser muy estricto pero en el fondo la quería. Solo que le gustaría que de vez en cuando, tuviera esa clase de gestos con ella.

—.—.—.—.—

— ¡SÍ! —gritó Naruto, extendiendo sus manos al cielo. — ¡Muy bien!

— ¿Dónde está Sakura? —preguntó Kakashi, mirando a todos lados. —Hace cinco minutos que debería estar aquí.

— ¡Estoy muy impaciente por iniciar! —exclamó Naruto. — ¡No puedo creer que Sakura se haya quedado dormido cuando estamos a punto de partir de la aldea!

— ¡K-Kakashi-sensei… espérenme…!—jadeó, llegando.

En automático los cuatro hombres que estaban ahí, sintieron una especie de escalofrío, como si acabaran de ver un fantasma. El cabello de Sakura estaba alborotado por todos lados, no lucía bien peinado como siempre, además sus ojos tenían enormes ojeras, y estaban rojos. Por otro lado, su ropa estaba desarreglada y lo único que llevaba bien era el listón rojo atado en su mano derecha y la banda de la aldea en el cuello. Esta usualmente estaba rotando por cualquier parte de su cuerpo, ya que Sakura no parecía decidida en ponerla en su frente todavía.

— ¡Sakura! —reprendió Kakashi. —Llegas tarde.

—Ayer, no pude dormir por la emoción. —contestó ella, bostezando. Sasuke a su lado soltó una risa burlona, sonrojándola. — ¡E-Es mi primera vez saliendo de la aldea!

— ¡También la mía, Sakura! —contestó Naruto, emocionado. — ¡Ahora seremos todos unos viajeros!

— ¿¡Verdad que sí!? —respondió ella, igual de emocionada. —¡Esto será tan divertido!

—Vamos a una misión, no ha divertirnos. —dijo Kakashi, avanzando. —Sakura, luego de esta misión tu y yo hablaremos muy seriamente.

—Sí… Kakashi-sensei. —murmuró, decaída.

—Ahora, sube a mi espalda. —ordenó Kakashi, ofreciéndose. Sasuke y Naruto se miraron sin comprender. —Si sigues de esa manera, colapsarás y solo nos quitarás tiempo. Duerme un poco en mi espalda, cuando despiertes y como castigo, tú harás la primera guardia cuando tengamos que dormir. También, no habrá postre para ti.

¡Me está tratando como un niño de cinco años! —pensó Sakura.

—Andando, que no tenemos todo el día.

Sakura, mirando apenada a los demás no tuvo más opción que obedecer. Dejándole sus cosas a Sasuke por petición de Kakashi. Naruto iba adelante, discutiendo con el cliente. Mientras Sasuke iba detrás, observando el paisaje, mirando a ratos a Sakura que no había tardado nada en caer dormido. ¿De verdad ese chico aspiraba para ser Hokage? Incluso Naruto sería mejor.

Además, Sakura era un chico muy extraño. Si se lo ponía a pensar, Sasuke en la academia había tratado muy poco con él, de hecho, Sakura usualmente se burlaba de él cada que se lo topaba, sin embargo, podía sentir su mirada desde lejos, siguiéndolo. Aunque supuso que era lo normal, Sakura no tenía amigos, al igual que él y Naruto, solo personas a las que les hablaba pero nada especial.

Al estar sumido en sus pensamientos no notó como aquellas cadenas se acercaban, envolviendo a Kakashi que no dudó en lanzar a Sakura lejos para mantenerlo a salvo. El chico de cabello rosa rodó, despertándose al pegarse con un árbol.

— ¡Qué rayos! —gritó Naruto, al ver como Kakashi era destrozado. — ¡Kakashi-sensei!

Los ninjas comenzaron el ataque al instante, corriendo y apareciendo al instante detrás de Naruto. Sasuke fue el primero en reaccionar pegando un salto y lanzándoles los shuriken que hicieron ruido al estamparse con las cadenas, luego rematando con un kunai para atrapar estas mismas en un árbol, limitando el movimiento de los dos atacantes. Ambos no tardaron nada en liberarse de ellos, yendo a donde Tazuna estaba.

Sakura, que hasta ahora estaba impresionada por los movimientos del Uchiha, no dudó en ponerse de pie en un segundo, corriendo hasta Tazuna, sacando uno de sus kunais para protegerlo. Tenía que pensar rápido, la mejor forma de confrontar a ambos y reagruparse era una distracción; sin embargo, antes de que ella pudiera idealizar alguna, Sasuke se puso delante de ellos, extendiendo las manos en su dirección.

Obviamente antes de que si quiera pudieran alcanzar a Sasuke, Kakashi intervino, deteniendo a ambos.

— ¡Sensei! —gritó Sakura, emocionada. Aunque luego volvió a ver todo borroso, y cayó de sentón en el suelo, justo a los pies de Tazuna.

— ¿Sakura?

—Déjenlo dormir. —dijo Kakashi, en un suspiro. El chico de cabello rosa rodó sobre sí mismo, acomodándose en el camino. — ¡Ya se acomodó! —Kakashi puso los ojos en blanco. —Naruto, por cierto, tienes que sacar el veneno de tu sangre, las garras de estos ninjas tenían veneno.

— ¿Eh?

Kakashi miró a Naruto, seguía pasmado, observando a Sasuke mientras este observaba a Sakura y lo pateaba un poco, queriendo que se despertara. Una vez que Kakashi comenzó a hablar con Tazuna, exhibiendo las pruebas de lo peligrosa que resultaba la misión para unos gennis como ellos, Naruto comenzó a impacientarse por lo molesto de la situación.

—Deberíamos regresar a la aldea. —dijo Kakashi. —Sakura está muy agotado, además la mano de Naruto puede ser un problema.

—Deberíamos abandonarlo aquí mismo. —reprochó Uchiha, refiriéndose a Sakura. Aún seguía moviéndolo con el pie. —Y pensar en si debe seguir en nuestro equipo, obviamente solo resulta un estorbo.

—Yo no diría eso, Sasuke. A pesar de todo, él reaccionó a tiempo para que no atacaran al cliente.

La herida que entonces se hizo Naruto, distrajo a todos de Sakura quién no se enteró de nada por estar dormida.

—.—.—.—.—

— ¡SAKURA, DESPIERTA! —gritó Naruto.

Despertó encima de un barco, en un ambiente lleno de neblina que por un momento le hizo creer que seguía dormida. Lo primero que vio fue la cara sonriente de Naruto, seguida de la espalda de Sasuke, Tazuna y Kakashi, en la orilla de la canoa, al sujeto que remaba para ellos.

—Al fin, llevas dormido desde que salimos. —comentó Naruto, frunciendo la boca. —Solo te despertaste para ayudar y caíste dormido de nuevo.

—No fuiste de mucha ayuda de todas formas. —dijo Sasuke, cruzado de brazos.

—Déjenlo. —dijo Kakashi, al notar que ya estaba despierto. —Mintió al decir que se quedó despierto por la emoción, una noche en vela no te deja en tan mal estado. Debió haber sido presionado hasta su límite.

—Kakashi-sensei…—murmuró ella, apenada. —Lo siento, Naruto, Sasuke.

—Shh, ya les dije que no hagan ruido. —dijo el que remaba, molesto.

Kakashi entonces, comenzó a hablar en voz baja, pidiéndole una explicación a Tazuna de aquellos que lo perseguían diciendo que terminaría la misión si él no quería hablar. Sakura entonces recordó vagamente que había hecho un impulso, colocándose delante de Tazuna con un kunai en la mano, buscando salvarlo, aunque al final Sasuke había hecho lo mismo con ella.

Se llevó sin querer una mano al rostro, sonrosado al pensar en eso. No, no, era normal. Sasuke y él eran compañeros de equipo. Había hecho lo mismo con Naruto según recordaba.

Tazuna comenzó a relatar la historia de Gato, el hombre que deseaba interrumpir la construcción del puente para seguir siendo dueño de la isla. Kakashi volvió a reclamar el hecho de haber ocultado lo peligroso de la misión, Tazuna explicó que incluso los feudales no contaban con suficiente dinero, por lo que no podían pagar una misión rango A o B. Este mismo comenzó un chantaje emocional con el uso de su nieto, por lo que no tuvieron otra opción más que aceptar aquello.

Una vez que entraron a la tierra de las olas, Sakura y Naruto como siempre fueron los más emocionados, debido a que el paisaje aunque era muy común, tenía cierta belleza que llamaba su atención.

Siguieron avanzando por un rato por un camino en el bosque, donde Naruto intentaba lucirse cada que podía. Atacando incluso un conejo.

— ¡Idiota, mira lo que hiciste! —reprochó Sakura con las manos en la cadera. — ¡Asustaste al conejo!

— ¡Lo siento conejito, lo siento! —dijo Naruto, corriendo a abrazarlo. Sakura sonrió al ver su abrazo sincero, intentando consolar al pobre conejo asustado; ella miró a Sasuke dándole una sonrisa, este miró a un lado, buscando ignorarlo.

— ¡Cuidado! —gritó Kakashi, atrayendo la atención de todos. De inmediato todos se echaron al suelo, protegiéndose de aquello que venía volando.

La espada de Zabusa, en la cual este se presentó cuando se clavó en un árbol. Sakura sintió como todo su cuerpo se tensaba, pasó saliva con dificultad, de inmediato todos se pusieron de pie, consternados. Kakashi detuvo a Naruto antes de que este decidiera intervenir, explicándole que ese sujeto estaba al nivel de un jounin; se llevó una mano a su banda que tapaba su ojo, liberando el sharingan.

— ¿Qué es eso…?—preguntó Naruto, confundido.

—El sharingan es una técnica que radica en los ojos. —explicó Sasuke, serio. —El que usa este jutsu visual puede leer y comprender cualquier ninjutsu, taijutsu y genjutsu. Y reflejar el ataque al atacante.

—Aparte de eso, el sharingan puede copiar la técnica del oponente e imitarla hasta en el más mínimo detalle. —completó Zabusa. —Así que basta de charla, voy a exterminar al viejo.

Obviamente sin que Kakashi se los tuviera que pedir, el equipo siete se movió por reflejo, posicionándose delante de Tazuna. Zabusa entonces hizo el jutsu de ocultarse en la neblina, seguida de la explicación de Kakashi sobre quien era y como atacaba, además de decir que el sharingan no le ayudaría del todo. Sakura pasó saliva, angustiada, ¿acaso no era demasiado peligroso? ¿Kakashi podría con él?

Una vez que Kakashi liberó chakra, atrayendo la atención de los tres gennis, sin embargo, cada uno ahí sentía la presión de no dejarse distraer demasiado.

— ¡Sasuke! Cálmate, yo te protegeré con mi vida. —dijo Kakashi, calmando en el proceso a los otros dos. —A todos ustedes. No permitiré que mis camaradas mueran, confía en mí. —le sonrió.

—Yo no estaría tan seguro. —se burló Zabusa, cayendo justo entre los tres gennis y Tazuna.

Kakashi se movió entonces rápidamente, logrando neutralizar a Zabusa con un clon de agua copiado gracias al sharingan. Sakura y los demás estaban tirados en el suelo, observando sorprendidos la escena, sin decir una palabra Kakashi acorraló a Zabusa con un kunai en el cuello. Eso hasta que Zabusa comenzó a reír y decir que jamás sería vencido por Kakashi.

Tengo miedo…—pensó Sakura, mirando como comenzaban a pelear, engañándose con los clones de agua. —Tengo mucho miedo y no puedo ayudar en nada.

Kakashi salió volando con una patada y Zabuza regresó al agua, encarcelando a Kakashi en una prisión de agua. Los clones se agua comenzaron a salir, dispuestos a atacarlo.

— ¡Naruto! —gritó Sakura, al ver cómo era derribado con una patada directo al rostro.

— ¡Tienen que llevarse al constructor del puente y correr! —gritó Kakashi desde la prisión. — ¡Debido a que él está usando todo su poder para encerrarme ustedes solo tendrán al clon de agua, el cual no podrá alejarse mucho de su cuerpo! ¡Así que corran!

— ¿Correr? —murmuró Sakura, dando un paso atrás. Sí, tenía muchas ganas de hacer eso desde que apareció ese tipo.

Sakura miró a Sasuke, tenía una mirada de determinación en su rostro. ¿Cómo era posible eso? ¿No tenía miedo? Su mente parecía estar trabajando al cien por ciento, quizás ideando una forma de salir de ahí. Naruto estaba en el suelo, mirando con cierto terror a Zabusa.

— ¡Tenemos que hacerlo! —dijo Sasuke, yéndose directo a atacar a Zabusa lanzando shurikens.

— ¡Sasuke! —gritó Sakura cuando Zabusa lo tomó por el cuello. —Esto es malo, muy malo, Sakura… ¡tienes que hacer algo!

Ahora iba por Naruto.

Sakura se quedó muda y volvió a sentir aquella misma sensación que le provocó Naruto cuando lo conoció. Ahora en un sentimiento más fuerte llamado admiración, ese valor de ser tan idiota para ir corriendo a donde Zabusa. Obviamente fue lanzado de inmediato hacía ellos, lastimándolo.

— ¿¡Qué estás pensando!? —gritó por inercia. — ¡Va a matarte!

Sakura miró su mano, mirando la banda que Naruto tenía. No se había dado cuenta cuando Zabusa la quitó de su frente, pero al parecer era lo que Naruto quería conseguir. Con mucho esfuerzo el rubio logró mantenerse en pie de nuevo.

—Oye tú, rarito. —llamó Naruto a Zabusa. —Escribe esto en tu libro. El ninja que va a convertirse en Hokage de Konoha, —Naruto amarró su banda de nuevo en la frente, sin parar de hablar. — ¡Jamás retrocede! ¡Y su nombre es Naruto Uzumaki!

Naruto…—sonrió Sakura.

—Sasuke, ¿puedes escucharme? Tengo un plan. —sonrió. Sakura dio un paso hacía ellos, tal vez inspirada por las palabras del rubio, hasta que Naruto la detuvo. —Sakura, cuida a Tazuna.

— ¿Eh? —ella miró a Naruto, sorprendida. —Sí.

Sasuke y Naruto entonces comenzaron a pelear después del discurso de Zabusa. Ambos complementándose mutuamente, casi a la perfección. Sakura aunque tenía su kunai a la mano, debía concentrarse también en seguir los movimientos del contrario, por si este quería venir por Tazuna sin importar nada. Aunque en su interior un sentimiento de inferioridad comenzó a apoderarse de él, sacudió suavemente su cabeza, revoloteando sus cabellos, no era tiempo para eso, debía estar concentrada y atacar de ser necesario.

Una vez que Kakashi fue liberado de su prisión, Sakura logró relajarse por un segundo. Y cuando este mismo alabó el plan de Naruto, Sakura pensó que ellos se comprendían muy bien, incluso no necesitaron palabras para ello. Algo que evidentemente ella no tenía.

Casi al terminar la pelea con Kakashi, un nuevo ninja apareció, un rastreador de la aldea de la Neblina el cual al parecer asesinó a Zabusa. Naruto perdió el control con sus emociones, y Kakashi se desmayó.

En el transcurso de cuidar y llevar a Tazuna y Kakashi, Sakura, que iba a la par del primero miró por encima de su hombro a Naruto y Sasuke, bajando la vista al momento en que su mirada chocó con Naruto; no había conseguido ayudar en nada, solo se quedó mirando. ¿De qué demonios servía entonces los entrenamientos diarios que tenía? ¿En qué la hacían mejor si cuando era hora de la verdad se quedaba al fondo?

Ahora entendía las palabras de su padre. Uchiha Sasuke y Uzumaki Naruto eran personas extraordinarias.

Sakura apretó los dientes, molesta. La próxima vez, obtendría su revancha y brillaría tanto como ellos.