4. Kakashi.
Sakura cerró los ojos, concentrando su chakra en sus pies, al momento que sus orbes verdes volvieron a abrirse ya se encontraba encima del árbol, en un ángulo de noventa grados. Sonrió, aquello sin duda había resultado mejor de lo que esperaba, así que decidió pasarse encima de la rama que estaba a su lado, escuchando como Naruto caía estruendosamente como siempre y Sasuke marcaba el árbol.
—No hay nada de difícil en esto. —murmuró alzando una ceja, de hecho, ella pensó que al menos Sasuke se encontraría más arriba del árbol. Sakura iba a soltar un comentario sarcástico, burlándose de ambos pero entonces su mente le trajo un desagradable recuerdo, ella quedándose atrás de todos, mirando como Naruto y Sasuke arriesgaban la vida para salvar a Kakashi.
Infló las mejillas, queriendo eliminar esa sensación de inferioridad que tenía. ¿Qué le diría a su padre cuando volviera a la aldea y este le preguntara a Kakashi su desempeño? ¡Lo mataría entrenando el triple cada día hasta que esa cobardía desapareciera! Ugh, estaba muerta.
— ¿Dónde está Sakura? —preguntó Kakashi, confundido de no verla abajo. —Oh, ahí estás. Bien hecho, Sakura.
Naruto y Sasuke dirigieron la mirada a donde su compañero se encontraba, encima de la rama de un árbol, poniendo cara de dolor de estómago.
— ¿Quién lo diría, verdad? —sonrió Kakashi. —El menos imponente del grupo fue el mejor. Supongo que el sueño de ser Hokage no está tan lejos de tu alcance, Sakura. Eso significa que los Haruno están encima del clan Uchiha, ¿no crees?
— ¡No los provoque! —gritó Sakura notando que sus compañeros querían matarlo con la mirada.
El entrenamiento de Kakashi siguió, sin embargo, Sakura no pudo evitar darse cuenta que ponía más atención en Naruto y Sasuke, por lo que de momento para no sentirse todavía más mal de lo que ya lo hacía, lo atribuyó a que era porque él estaba siendo bueno en su manejo de chakra. Miró de nuevo al frente, concentrándose en su árbol, este no tenía rayaduras hasta casi la punta más alta.
—Sakura. —llamó Naruto, desconcentrándola. — ¿Puedes ayudarme? —murmuró en voz baja. —Pero no le digas a Sasuke.
— ¿Ayudarte? —murmuró confundida.
—Sí, darme un consejo o algo. —pidió casi en súplica. —Tu eres muy bueno en esto.
—Oh… de acuerdo. —sonrió, asintiendo con la cabeza. —Primero que nada, tienes que tranquilizarte, no vas a conseguir nada si sigues maldiciendo al árbol como hasta ahora. —reprendió. —El chakra es energía espiritual, por lo que no sirve de nada que estés ansioso, funciona inversamente.
— ¿Inversamente?
—Exacto, tienes que mantenerte relajado y concentrarte lo mejor que puedas, llevando tu chakra a la planta de los pies. Después concéntrate en el árbol, manteniéndote siempre relajado. Y así funcionará.
— ¡Ahhh, lo sabía! ¡Eres de lo mejor Sakura! —sonrió Naruto, abrazándolo por los hombros. — ¡Muy diferente al imbécil de Sasuke!
— ¡Escuché eso, tarado! —gritó este.
—Apestas a sudor, muévete. —dijo Sakura, poniendo una mueca de asco para quitárselo de encima.
Siguieron entrenando un largo rato hasta que Sakura pudo llegar a la cima del árbol, una vez que logró bajar hizo oídos sordos a las quejas de Naruto y vista gorda a las miradas irritadas de Sasuke. Ya que había completado el entrenamiento de Kakashi, supuso que era hora de despejar su mente de todos esos pensamientos que se estaban apoderando de ella.
—Kakashi-sensei. —llamó, poniéndose delante. Él estaba leyendo aquel libro erótico.
— ¿Qué pasa, Sakura?
—Quiero ir a darme un baño. —pidió. —Ya he llegado a la cima de la punta tres veces, no sé qué más puedo hacer.
— ¡Deja de andar de presumido! —reprochó Naruto.
—Sí, Sasuke y Naruto no te dejan de ver, así que también eres un distractor. Anda, ve. —autorizó él. —Volveremos en dos horas aproximadamente.
—De acuerdo, gracias. —sonrió, caminando en dirección contraria a ellos, escuchando de fondo los kunai de Naruto y Sasuke chocar con los árboles.
Cuando estuvo en un punto bastante alejado de ellos, Sakura apretó los puños con fuerza, visualizando los árboles a su alrededor que la tenían rodeada, estaba tan sumergida en el pequeño bosque que apenas se podía ver el cielo que ya estaba tomando colores naranjas. A decir verdad, ella ya estaba algo acostumbrada a ese clima, era más por las tardes cuando su padre la ponía a entrenar sin descanso por al menos cinco horas. A su suerte, al menos esta vez podría ir a su ritmo y, sobre todo, concentrarse en lo que quería.
Debía imaginarse a Zabusa o a cualquier ninja malo, tenía que meterse en un Genjutsu de ser necesario para afrontar el miedo que sintió. Aunque sus habilidades no eran tan avanzadas como para hacer eso sola, además, sentía vergüenza de pedírselo a Kakashi, después de todo ella se quedó solo observando y queriendo huir.
Mientras practicaba su shuriken y sus movimientos con el kunai además de unos jutsus y ninjutsus simples, pensó que ella no tenía un motivo real para convertirse en ninja, es más, se ilusionaba al pensar en lo bueno que sería no tener que serlo. Ella no era como Naruto, no tenía el enorme sueño de ser Hokage, tampoco como Sasuke que aunque no le quedaban claros sus motivos al menos sabía que tenía uno. Igual Ino y Kiba.
Sakura cayó rendida en la fría tierra, jadeante, estaba demasiado acostumbrada a los entrenamientos de su padre que sin darse cuenta se presionó a ese límite. Ni siquiera se había dado cuenta que ya había oscurecido.
Un momento. ¿¡Ya había oscurecido!? ¡Kakashi iba a matarla!
Llegó corriendo a la casa de Tazuna, que aún tenía las luces encendidas. Pasó saliva algo temerosa, abriendo la puertita del jardín, se escuchaban algunos gritos dentro, seguro Naruto discutiendo con Sasuke mientras este lo ignoraba abiertamente.
—Vaya, alguien decidió aparecer. —dijo Kakashi, saliendo. — ¿Has recorr…? ¿Estabas entrenando?
La chica notó como la cara neutral de Kakashi por haber pensado que estaba en el pueblo recorriendo tiendas cambió a una de curiosidad ante la última pregunta.
—Sí. Mi padre me matará si llego y aguanto menos de cuando me fui. —sonrió ella, rascándose la cabeza. — ¿Qué tal Naruto y Sasuke?
—Siguen igual. —respondió él, dejándolo pasar. —Deberías tomar un baño.
— ¡Sakura! —sonrió Naruto al verlo llegar. — ¡Iremos a los baños públicos! ¿Quieres venir?
—Seguro. Un baño me caería perfecto. —dijo oliéndose. Naruto hizo lo mismo, haciendo una cara de repulsión que consiguió un puñetazo por parte de Sakura.
Kakashi que estaba detrás atrajo la atención de Sasuke, estaba mirando a Sakura de forma extraña, no podía identificar como pero parecía algo incómodo.
Al llegar a los baños públicos Sasuke seguía observando a Kakashi, estaba más neutral pero de vez en cuando veía a Sakura y volvía a poner esa cara extraña.
—Hey, Sakura, ¿qué tal una competencia para ver quien talla mejor al sensei? —preguntó Naruto, emocionado. Kakashi pasó saliva.
—Sólo a ti se te ocurren esas cosas. —comentó Sakura, poniendo mala cara. Aunque luego alzó un puño con una sonrisa. — ¡Te demostraré que tan fuerte puedo ser, cuando Kakashi-sensei salga del baño entonces ningún germen se le volverá a pegar!
—Temo por mi espalda. —suspiró Kakashi.
Sasuke entonces se detuvo después de pasar por la cortina, Naruto ya se estaba quitando la ropa tarareando una canción pegajosa. Sin embargo, ni Sakura ni Kakashi parecían tener las más mínimas intenciones de entrar.
—Hey, tarado.
— ¿Qué pasa? —preguntó Naruto, a medio quitarse el pantalón. — ¡No me digas tarado! —reprochó al captar.
—Ni Sakura ni Kakashi-sensei han entrado.
— ¡Ahh! ¡Sakura debe estar haciendo un complot contra mía! —gritó Naruto, volviéndose a poner el pantalón. — ¡Debe estar sobornando al sensei para que diga que es el mejor!
Aunque de hecho, Kakashi fue quién detuvo a Sakura después de meditarlo mucho tiempo en su mente.
— ¿Qué pasa, Sensei? Sólo estaba jugando, no se preocupe. —sonrió ella, pensando que era por la competencia con Naruto. —Lo haré con Sasuke aunque él no quiera. —y sus ojos brillaron con macabra diversión.
—Acabo de recordar algo, Sakura. —dijo Kakashi, pensativo. —Necesito que me hagas un favor.
— ¿Eh? ¿Justo ahora lo acaba de recordar? ¡Apesto a sudor!
—Es algo importante.
Sakura miró con cierta sospecha a Kakashi, pero realmente no podía encontrar algún motivo oculto que pudiese tener. Y obviamente jamás pensaría que ya había sido descubierta, debido a que siempre tenía el jutsu de transformación, que la convertía en hombre, por lo que no había nada que temer.
—De acuerdo. —suspiró al final. — ¿Qué necesita?
Al entrar en los guardarropa, Sasuke fue el primero en notar la ausencia del cabello rosado.
— ¿Y Sakura? —preguntó alzando una ceja.
—Tuvo que hacerme un encargo, él vendrá luego a bañarse.
Sakura por supuesto, estaba a punto de estallar en ira. ¿Por qué demonios Kakashi le había mandado a preguntarle a Tazuna y a su irritante nieto si querían ir con ellos a bañarse todos juntos? ¡Era obvio que se negarían! Además, la casa de Tazuna estaba a veinte minutos de ahí, y Sakura ya estaba lo suficientemente agotado como para correr en modo ninja.
Ella se detuvo a medio camino, preocupada; Kakashi era un jounin de elite, tenía ese sharingan y era muy perceptivo, ¿podría ser que se hubiese dado cuenta de su identidad?
No, no, no. ¿O sí?
—Nosotros tenemos un baño aquí. —dijo Tazuna. — ¿Por qué demonios quisiéramos ir a bañarnos con ustedes?
Bien, tal y como lo imaginó ahí estaba la respuesta esperada.
Esta vez volvió mucho más lento, pensando en las posibilidades que había para que Kakashi la hubiese descubierto, y de ser así que medidas podría tomar para remediarlo. ¿Él lo entendería? ¿Hablaría con su padre respecto a eso? Aunque bueno, a Kakashi no le tendría porque importar lo que hacía o dejaran de hacer en su clan.
Al llegar a los baños, notó que Naruto y Sasuke ya iban de regreso, extrañamente no estaban peleando.
— ¿Dónde estabas? —preguntó Naruto al verlo.
—Kakashi-sensei me mandó a preguntarle algo a Tazuna. —dijo decaído. —Como sea, ahora que Naruto no está supongo que puedo tomar un baño más tranquilo.
— ¡Escuche eso!
Sakura le sacó la lengua, despidiéndose con la mano al pasarlos de largo. Seguro que Kakashi había decidido esperarlo y así ella podría reprocharle y de paso, indagar sobre la duda que tenía. Pero al llegar se topó con la sorpresa de que ya casi no había nadie en los baños. Una sonrisa apareció en su rostro, pese a estar enojada con su sensei le daba satisfacción no tener que verlos desnudos, aunque ya su padre la había entrenado con esas situaciones, por lo que ya no le daba tanta vergüenza como antes. Y quizás eso podría significar que podría bañarse como una chica.
Kakashi que estaba oculto en las sombras sonrió al ver que Sakura se dirigía al baño de hombres, tarareando la misma canción que Naruto antes. Quizás solo necesitaba tiempo. Cuando estaba a punto de retirarse pensando en que si era buena idea invitarle algo de comer para compensarla, parecía feliz al tratarse de comida; un hombre bastante desagradable comenzó a acercarse a los baños, con una sonrisa en el rostro al ver al chico entrar en este mismo.
Era muy tarde por lo que seguramente nadie se acercaría a los baños, aparte la anciana que se encargaba de ellos acababa de salir a la tienda, dejando a ese chico tan bonito solo. Lo menos que podía hacer era hacerle compañía, además, Gato lo protegería de cualquier incidente.
El jounin lo miró con recelo, en completo silencio.
—Me burlé de Naruto, pero es más divertido si él está aquí. —suspiró Sakura, frunciendo la boca. —Aunque dudo mucho que pudiera ver el cuerpo de Sasuke sin desmayarme.
Una sonrisa larga se formó en su rostro al imaginarse la escena, ruborizándose.
— ¡Controla tus impulsos, Sakura! —se reprochó, pegándose en las mejillas. —Sasuke es un chico y tú también.
—No tiene nada de malo que te gusten los chicos. —sonrió el hombre que acababa de ingresar. Sakura se ruborizó pues fue escuchada, con una risita nerviosa se giró a él.
—E-Escuchó mal…
—Estoy seguro que no lo hice.
Sakura se sintió incomoda, a pesar de que su jutsu lo transformó en un chico y por eso tenía solo una toalla en la cintura, el tipo parecía estar viéndolo con descaro, de pies a cabeza. Una mueca se formó en su rostro, Kakashi y los demás no estaban, si ese tipo intentaba pasarse de listo lo pondría en su lugar.
Pese a eso, no sintió ninguna gana de desnudarse frente a él. Lo mejor sería salir y esperar a que se fuera, no importaba si llegaba más tarde, podría platicar con la señora que atendía afuera.
— ¿Te irás? —preguntó, cerrándole el paso. Sakura frunció las cejas, dándole una advertencia con la mirada. —Si te quedas podemos ser amigos.
—Primero muerto.
—Quizás si hablo con Gato, se pueda arreglar. —sonrió el sujeto, tomándolo rápidamente del brazo. —Tengo protección.
— ¡No tiene protección de mí! —reprochó ella, metiéndole un golpe justo en la boca del estómago, doblándolo. — ¡Estúpido pervertido!
—Sakura…—murmuró Kakashi, sorprendido. Justo él iba a desmayarlo en ese momento.
— ¡Kakashi-sensei! Menos mal que está aquí. —suspiró Sakura, corriendo a él, resbalándose un poco por el suelo mojado. Kakashi logró sostenerle de los brazos, aun en todo ese show pudo notar algunas finas cicatrices en el cuerpo contrario. —Ese sujeto es muy raro, comenzó a hablarme de cosas extrañas e intentó tomarme del brazo. —acusó. — Jamás sentí tanto asco en mi vida.
—Lo siento, Sakura. —dijo Kakashi, poniéndole una mano en la cabeza. —Fue mi culpa que esto pasara.
— ¡Claro que no, sensei! —alegó ella. — ¡Toda la culpa la tiene este idiota! —bufó. —Quiero clavarle un kunai, pero sé que no debo hacerlo.
Kakashi entonces puso una mano en la cabeza del sujeto tirado que los miraba con odio. —Puedes seguir Sakura, me lo llevaré de aquí. —Y desapareció en una nube y humo. Sakura sonrió, sintiéndose feliz de aquello, quizás Kakashi no solo observaba a Sasuke y Naruto.
Cuando terminó de bañarse, Sakura salió mirando a todos lados, definitivamente si ese tipo seguía por ahí le clavaría una shuriken en su sitio más oscuro. Aunque sintió una mano en su cabeza, supo al instante que era conocida, y sonrió al ver a Kakashi ahí, esperando por ella.
—Pensé que se habría ido, sensei. —exclamó Sakura, caminando a su lado.
—Sí… me puse a pensar que si te dejaba solo no sería una buena persona. —dijo él, metiendo las manos en sus bolsillos. —Y quería pedirte otro favor.
— ¿Qué sucede?
—Ya que Sasuke y Naruto están en su entrenamiento, y por lo que veo seguirá costándoles trabajo, decidí encargarte la tarea a ti de proteger a Tazuna mañana. No te preocupes, iré entre horas para asegurarme que todo esté bien. —le enseñó el pulgar mostrándole confianza. — ¿Qué dices?
—Por mí está bien. —Sakura se encogió de hombros, restándole importancia.
—Además…
— ¿Eh?
—Una vez que volvamos a la aldea, te invitaré algo de carne en ese restaurante. —dijo Kakashi, mirando a otro lado. — ¿Qué dices?
—Que no le creo. —reprochó Sakura, adelantándose.
Kakashi alzó las cejas, sorprendido, aunque luego formó una sonrisa. Quizás Sakura no fuera de un clan tan imponente como el Uchiha o tuviera un kyubi dentro como Naruto, pero aun así era su preciada estudiante, y hasta que le tuviera la suficiente confianza para contarle su secreto, esperaría.
