5. Determinación.
Sakura bostezó perezosamente, viendo como Tazuna trabajaba. Este se había burlado de él por ser precisamente quien lo cuidaba, Sakura bufó molesta, la estaba poniendo como la más débil entre Naruto y Sasuke, aunque a decir verdad fue culpa de ella por no hacer las cosas bien. Y, aunque quisiera probarle al viejo que tan fuerte era, ella de verdad estaba esperando no tener que hacerlo; significaría que la vida de todos correría de nuevo peligro.
Una vez que se dedicaron a comprar la cena, Sakura notó las condiciones horribles del lugar, era un sitio oscuro donde vivían niños, personas que intentaban salir adelante. Sakura entonces pensó en sus padres, a pesar de la carga a la que era sometida, ella los tenía, era diferente también en ese aspecto a Naruto y Sasuke; ella tenía todo, a pesar de no merecerlo. Incluso si su padre la obligaba a entrenar hasta casi desfallecer, ella sabía que podía contar con él.
Entre tanta gente, mientras seguían avanzando, pudo mirar al mismo hombre de dos noches atrás, caminando y viendo a los niños que estaban en las calles. Una mirada agria se colocó en su rostro, recordando aquella asquerosa sensación.
—Tazuna-san. —llamó con una sonrisa. — ¿Podríamos volver a casa?
—Sí, supongo. —este comentó extrañado. —Ya he comprado todo lo que necesito.
Lo primero que hizo Sakura al llegar a la casa de Tazuna fue asegurarse de que nadie estuviera en los alrededores, por la seguridad del mismo. Una vez que lo hizo, decidió decirle a Kakashi que iría rápidamente a ver el entrenamiento de Naruto y Sasuke, para ver su progreso, debido a que este seguía agotado por el uso del sharingan incluso le agradeció. Sakura meditó un momento, si no iba y ambos volvían, Kakashi descubriría su mentira, así que optó por ir rápidamente a ellos.
Al llegar notó que ambos seguían entrenando con todas las ganas, sorprendiéndola. Tenían una determinación increíble. Cuando estaba a punto de interrumpirlos, se detuvo entre las sombras, mirando con una sonrisa a Naruto que seguro acababa de reprocharse estar pensando en Sasuke, quería llevar a cabo el consejo antes dicho por Sakura, por lo que esta se sintió feliz de poderlo ayudar.
Y aunque la acción de Naruto la hizo sentir útil y feliz, su corazón comenzó a bombear con fuerza cuando Sasuke, ruborizado, llamó a Naruto.
— ¡¿Cuál es tu maldito problema, Sasuke?! —rechistó Naruto al verse desconcentrado. — ¡Estoy intentando concentrarme!
—Bueno… humm…
— ¿Qué pasa? —Naruto extrañado se cruzó de brazos.
— ¿Qu… Qué fue lo que te dijo Sakura? —preguntó esquivándole la mirada. Fue en ese preciso momento que Sakura sintió sus mejillas arder, ¿cómo ese chico podía ser tan adorable y serio al mismo tiempo? Era increíblemente lindo.
— ¿Eh? —sonrió Naruto de manera gatuna. —No te diré.
Sakura soltó una risita, queriendo matar a Naruto pero al mismo tiempo, estaba segura que ella también hubiese agarrado la oportunidad para tomarle el pelo a Sasuke.
— ¿Sasuke-sama no sabe cómo hacerlo? —preguntó Sakura, saliendo de su escondite. Ambos chicos voltearon a él, sorprendidos, el rubor de Sasuke incrementó hasta sus orejas, pese que él seguía con su semblante serio, fingiendo no tenerlo. —Me pregunto, ¿si digo esto a las chicas me ascenderán al chico más genial de la escuela?
— ¡Ese soy yo! —reprochó Naruto.
— ¿Qué haces aquí, Sakura? —preguntó Sasuke, molesto, apartando la mirada de ambos.
—Kakashi-sensei me dijo que los llamara para la cena, aunque bueno, estará como en una hora y media más menos. —sonrió, dándose la vuelta. —Así que los dejaré para que sigan entrenando. Si llegan antes que yo, díganle al sensei que fui al pueblo y volveré enseguida.
— ¿Somos tus mensajeros? —preguntó Naruto, cruzado de brazos.
—Tómalo como pago al favor que te hice de no revelarle el secreto a Sasuke-sama. —se burló Sakura.
— ¡No lo necesito! —reprochó él, girándose a Sakura que ya se estaba alejando despidiéndose con la mano.
Siguió escuchando los kunais de Naruto y Sasuke clavarse contra el árbol, al alejarse por completo de esto, Sakura comenzó a moverse mucho más rápido. Por supuesto que iría al pueblo, para encargarse de ese idiota. Aunque ella ni de chiste podría ser tan sigilosa como un anbu, siempre tenía una técnica infalible. Aquel sujeto no había visto si pertenecían a la tierras de las olas, Sakura no llevaba su banda porque estaba a punto de bañarse y Kakashi tampoco la llevaba esa noche. Así que no podrían saber quién le metió la paliza de su vida.
Se escabulló por los techos de las casas, tal cual ninja, observando por todos lados por si lograba verlo; ahí estaba, caminando con un niño a su lado que parecía bastante contento por tener dulces en sus manos. Sakura sintió un enojo terrible dentro de ella, si no fuera por Gato, esos niños no confiarían en el primer sujeto que les ofreciera algo de comida.
Los siguió por un buen rato, observándolos en silencio, la mirada de Sakura era fría y ya tenía un kunai en la mano, dispuesta a lanzárselo a la cabeza en cuanto se atreviera a meterse a algún sitio. Así que ni siquiera sintió cuando fue tomada de los cabellos, sometiéndola contra el techo.
—Me pregunto, ¿qué hace un niño de Konoha aquí? —preguntó el sujeto, sentándose encima de Sakura, poniendo la mano que tenía el kunai contra su espalda. Sakura se aterró por la presencia de esos dos, emanaban algo siniestro, que casi le hacía orinarse del miedo.
—Supongo que sigue a nuestra presa. —dijo el otro, oculto entre las sombras. — ¿No es así?
—Mi amigo te pregunto algo. —sonrió quién la tenía sometida, mostrando sus dientes en forma de tiburón.
— ¡Suéltame! —ordenó Sakura, retorciéndose. Él lo volvió a tomar de la cabeza, estrellándola con fuerza contra el tejado.
—Pequeño perdedor. —habló, con solo su voz, se le erizaba toda la piel a Sakura. —Tienes un cabello curioso, pero nada valioso.
Entre la luna llena, los ojos acuosos de Sakura a causa del golpe pudieron notar a la otra figura por insignificantes segundos, era un muchacho de cabello largo y negro, vestido con nubes rojas.
—Suéltalo Kisame. —ordenó él, indiferente. —Nuestro trabajo aquí ha terminado.
—Pensé que iríamos por…
—Será en otra ocasión. —sentenció, dando media vuelta. Sakura dejó de sentir presión en su cuerpo, y en poco tiempo ambos sujetos se marcharon de su vista. Con cuidado se sentó en el tejado, llevándose una mano al pecho, aquello sin duda fue mucho peor que cuando conoció a Zabusa.
Sin embargo, al escuchar los llantos del niño provenir de adentro del edificio su cordura volvió a ella y tomando el kunai que estaba a unos centímetros, no dejó que su mente procesara con exactitud lo que acababa de pasar, simplemente corrió para a la bodega.
La escena que miró la dejó de nuevo horrorizada, había sangre y tripas por todos lados debido al cuerpo desmembrado del sujeto que ella misma quiso asesinar. El niño que estaba ahí corrió, abrazándola con fuerza, llorando de miedo. Y no podía culparlo, Sakura también quería hacerlo.
— ¿Qué fue lo qué pasó?
—U-Unos sujetos…vinieron… lo mataron…—balbuceó él. Sakura se inclinó a su altura, notando que el pequeño tenía un golpe en la mejilla, seguro producto del ahora muerto cuando intentó forcejar con él.
Un momento, ¿unos sujetos?
— ¿Acaso ellos hicieron esto? —murmuró Sakura, aferrándose inconscientemente al niño.
Aquella sería la primera vez que Sakura se encontrara con Itachi Uchiha, solo que ella aún no lo sabía.
Cuando Sakura se aseguró que el niño estuviera en un sitio seguro, caminó de nuevo a la casa de Tazuna, temblando. Tenía muchas ganas de vomitar y llorar, era la primera vez que presenciaba una muerte, de hecho, ella ni siquiera estaba segura de haber podido matar a ese sujeto, solo quería asustarlo para que no pudiera dañar a nadie.
—Llegas tarde. —dijo Sasuke, cruzado de brazos en las escaleras que subían a la entrada principal. — ¿Dónde estabas?
—Sasuke…—.
—Oye, estás muy pálido. —comentó él, acercándose. Sakura dejó que lo hiciera, ahora que lo notaba, la diferencia de altura entre ella y Sasuke era casi nula, podía ver su rostro a centímetros del suyo, no lucía preocupado pero tampoco le era indiferente. — ¿Sucedió algo?
Sakura entonces pensó en aquellos sujetos de capas de nubes rojas, sintió tanto miedo de que fueran a matarla en ese momento. Su mente le jugó una mala pasada, al imaginarse a ella, de la misma forma que aquel viejo pervertido, masacrada, descuartizada. Un escalofrió recorrió su cuerpo, y sin pensárselo mucho, tomó la mano de Sasuke, aferrándose a ella con fuerza.
— ¿Qué te pasa? —Sasuke en un reflejo intentó apartarla, pero Sakura no lo dejó.
—Sólo un poco Sasuke… sólo un poco. —murmuró, escondiendo sus ojos entre el otro brazo suelto, buscando controlar sus emociones, un ninja no tenía permitido llorar.
Sakura Haruno, no tenía permitido llorar.
Sasuke exhaló, apartando la mirada a otro lado al tiempo en que correspondió el apretón de Sakura, dándole a entender que estaba a su lado.
—.—.—.—.—
Al llegar al puente Sakura pasó saliva, todos los empleados habían sido atacados y estaban al borde de la muerte. Y, cuando fueron rodeados por los clones de Zabusa, Sakura notó que el malo tenía razón, Sasuke estaba temblando, ¿qué podría esperarse? Zabusa también era aterrador.
—Esto es por la excitación. —sonrió Sasuke, lanzando las shurikens para desaparecerlos ante la autorización de Kakashi.
El chico de la máscara que anteriormente había asesinado a Zabusa, estaba ahí, y el mismo Zabusa reconocía a Sasuke como un rival para él.
—Yo voy a luchar con él. —dijo Sasuke, impresionándola. Él era capaz de decir eso de manera tan simplona, como si no tuviera ningún miedo.
Entre tanto, por orden de Kakashi, Sakura de nuevo fue la que tuvo que cuidar a Tazuna. Era una situación de emergencia, por lo que no pudo protestar nada, además, Naruto no estaba. Pero cuando Sasuke fue encerrado en una prisión que parecía estar echa por espejos, Sakura se armó de valor por un segundo, atacando esta misma pero sin ningún efecto, al menos no suyo, pero Naruto sí que había podido, metiéndose al final con Sasuke.
Mientras Sakura veía desde afuera como Sasuke y Naruto luchaban contra ese chico llamado Haku, sintió de nuevo esa impotencia embargarla. De nuevo estaba siendo dejada atrás.
No pertenecía ahí.
La niebla comenzó a rodearlos a todos, incluso con el sharingan, Kakashi se movía precavido como si Zabusa pudiera ver a través de él y no él a través de Zabusa. Todos se estaban esforzando, buscando proteger lo que debía ser protegido.
Pero… ¿qué era eso que todos protegían y ella no era capaz de ver?
—Deja de ser un llorica. —murmuró Sakura, atrayendo la atención de Tazuna. —Tú no eres el más débil aquí.
— ¡No! —despertó al escuchar el grito de Kakashi apuntando a su dirección.
Sakura sonrió, haciendo un movimiento veloz con las manos; al instante en que Kakashi apareció delante de ellos, buscando protegerlos, ella intercambió lugares con él, recibiendo el corte muy, pero muy cerca del cuello, a la altura de la clavícula.
— ¡Sakura!
Se sintió por un momento desfallecer, pero pudo mantenerse en pie, justo cuando pensó que Zabusa lo remataría, tanto Kakashi como él parecieron percibir algo, logrando que el primero se alejara. Fue entonces que Kakashi, aún preocupado, la sostuvo por los hombros.
— ¿Por qué hiciste eso? ¡Pudo matarte! —reprochó él, rasgando la playera de Sakura y ordenándole a Tazuna hacer presión en la herida.
—Sensei… usted es la parte elemental del equipo. —balbuceó ella, sonriendo. —Si usted muere, ¿qué vamos a hacer?
— ¡Sakura! —gritó Kakashi, preocupado.
Sakura miró a un costado, al igual que Kakashi, el hielo de Haku se había roto.
Kakashi por supuesto no perdió tiempo, en cuanto pudo activó el jutsu de los colmillos de tierra, apresando a Zabusa con los perros que salieron de ella. Cuando Kakashi intentó atacar a Zabusa con el chidori, entonces Haku se interpuso con ambos, sacrificándose en el proceso.
—Tú no te metas, Naruto. —ordenó Kakashi, siguiendo su pelea con Zabusa.
Naruto entonces miró más allá de eso, observando como Tazuna estaba de rodillas delante de un cuerpo. El rubio sintió que la sangre ahora no le hervía, como con Sasuke, esta vez, se le drenaba del cuerpo, y sin pensarlo ni un solo segundo, corrió a ellos, recitando el nombre de Sakura una y otra vez hasta llegar a él.
—Que ruidoso eres. —murmuró Sakura, en una pequeña sonrisa.
—Intercedió un ataque de Zabusa a tu maestro. —explicó Tazuna. —Antes de eso dijo algo estúpido como "Deja de ser un llorica." Justo como lo que le dijiste a mi nieto.
—Sakura…
— ¿Y Sasuke? —preguntó ella, buscando incorporarse. —Dejarme ver así por el príncipe idiota, es algo que mi orgullo jamás me permitiría.
— ¡No te muevas, recuéstate! —regañó Tazuna.
Naruto se quedó en silencio, pasmado, mirándola con esos grandes ojos azules cargados de culpa. Sakura sintió que sus ojos volvían a arder, esta vez no por el dolor de la herida, ignorando las advertencias del viejo intentó una vez más reincorporarse, luchando contra él para arrastrarse de ser necesario y ver que Sasuke estuviera bien.
—Yo te llevaré. —dijo Naruto, tomando la mano con el listón rojo de Sakura y subiéndola a su espalda. —Usted también viejo, nosotros debemos protegerlo.
Tazuna corrió con Naruto, Sakura apretó mucho más su herida, manteniéndose despierta; necesitaba llegar a Sasuke.
Naruto no le volvió a dar la cara a Sakura en cuanto lo bajó, acomodándolo con cuidado al lado de Sasuke, les dio la espalda, incapaz de ver a sus dos amigos heridos mientras él tenía unos cuantos rasguños. Sabía que tenía que tratar la herida de Sakura, él podría morir, pero…
—Un ninja no debe llorar. —murmuró Sakura, haciendo que Naruto se encogiera en sí mismo, incapaz de voltear. —Sakura Haruno… no debe llorar.
En cuanto Naruto escuchó los primero llantos de Sakura se cayó de rodillas, mirando la pelea de adelante, perteneciente a Kakashi y Zabusa. Eran tantos los amigos que se perdían en las batallas, que se estaba cuestionando si de verdad valía el sacrificio.
— ¡Oye, mocoso! —el gritó de Tazuna lo distrajo, haciéndolo voltear, de repente ya no escuchaba a Sakura. Naruto se giró de inmediato, notando como el de pelo rosa había desfallecido en el cuerpo de Sasuke.
— ¡Sakura!
—Por eso le dije que no se moviera tanto. —Tazuna tomó a Sakura, notando con sorpresa que el chico había tomado la mano de Sasuke y aún seguía enlazado a ella.
—Tengo esto para curarlo. —dijo Naruto, sacando su equipo médico junto con el de Sakura. —Debe ser suficiente.
—Han perdido mucha sangre, necesitamos llevarlos a un hospital.
—Si Sakura y Sasuke mueren…
—Naruto…
— ¿¡Sasuke!? —gritó Naruto emocionado de verlo despierto. — ¡Estás vivo!
—No moriría antes que tú, imbécil. —sonrió él, provocando en el rubio lágrimas. Sasuke sintió una presión en su mano, se sentía cálida, era algo pequeño que embonaba casi perfecto en su mano. — ¿Sakura…? ¡Sa…!
—Esta inconsciente, Sasuke. —dijo el rubio, poniendo su mano entre la de ellos, encapsulando la mano de Sakura. —Pero si tu despertaste… estoy seguro que Sakura también lo hará. ¡Después de todo Sakura es mucho más fuerte que tú!
—Claro que no, imbécil. —reprochó el Uchiha. — ¡Quita tu mano! Tres chicos tomados de la mano es repulsivo.
— ¡Parecías muy cómodo cuando Sakura solo te estaba tomando la tuya! —reprochó el rubio, ayudándole a incorporarse.
Una vez que la pelea terminó, Sasuke miró el cuerpo de Haku tirado al lado del de Zabusa, con la mano de este extendida a su rostro. Sasuke entonces volteó a Sakura que estaba encima de la espalda de Naruto, después miró su mano, la calidez anterior aún seguía, al igual que la sensación de alegría que le causó salvar a Naruto y que Kakashi estuviera bien.
Era una sensación que le recordaba a su pasado, y que no sabía que quería volver a recuperar.
Cuando comenzó a despertar notó que hacía un poco de frío en la habitación, sentía una presión justo en la parte de su herida pero era soportable. Se incorporó con cuidado, observando a todos lados, abriendo los ojos con sorpresa cuando notó que los tres pertenecientes a su equipo estaban ahí, Sasuke y Naruto recargados en cada hombro de Kakashi mientras este mismo tenía el libro que siempre leía sobre su pecho, acompañándolos en su siesta.
Sakura notó que tenía otro cambio de ropa, ella suspiró, supuso entonces que ellos conocerían la verdad. Se levantó con menos ánimo, haciendo el menor ruido para no despertarlos, por sus ojeras parecían haberse turnado para cuidarla.
—Estás despierto. —dijo Tazuna con una sonrisa.
—Tazuna-san…—Sakura agachó la mirada. —Siento las molestias.
—De no ser por tu equipo, ya estaríamos muertos. —dijo él, poniéndole una mano en la cabeza.
—Yo…
—Mi hija te cambió. —explicó Tazuna, rascándose la cabeza. —Como agradecimiento de haberme salvado la vida, pensamos que no era nuestra obligación decir el secreto de alguien. Solo lo sabemos ella y yo.
Ella alzó la mirada sorprendida, sintiendo las lágrimas sobre sus ojos de nuevo se lanzó a abrazarlo, agradeciéndole infinitamente.
—Pensé que Sakura Haruno no lloraba.
— ¡No lo hace! —respondió ella con una enorme sonrisa.
—.—.—.—.—
— ¡Fue muy estúpido lo que hiciste, Sakura! —reprochó Kakashi, enojado.
— ¿Kakashi-sensei? —llamó Naruto, un poco acojonado de verlo así. Sasuke estaba casi igual, solo que él lo ocultaba mucho mejor. Sakura en cambio parecía un cachorro apaleado, buscando un lugar para esconderse.
— ¡Ibas a morir!
— ¡Nos dijo que confiáramos en usted! —gritó Naruto, poniéndose delante de Sakura. — ¡Eso fue lo que hicimos!
—Aunque me moleste, el tarado de Naruto tiene razón. —dijo Sasuke. —Sakura actuó como un verdadero ninja. —murmuró él, sin voltear a verla.
—Sasuke…—Sakura le sonrió, sorprendida de su respuesta. —Gracias.
—Oye, Sakura, yo te defendí primero. —se quejó Naruto, decaído.
Al irse de la tierra de las olas, Sakura vio la espalda de sus tres compañeros de equipo, aun le faltaba mucho camino por recorrer, sin embargo, con ese equipo unido, estaba segura de que podría hacerlo.
