7. Sonrisa.

Sakura recordó que al salir de su casa, su padre y madre estaba de pie en la puerta, observándolo con orgullo. Ambos abrazados, asintiendo con la cabeza, dándole la indicación de que podía marcharse y más le valía regresar con la aprobación del examen. Se sintió tan vacía en ese momento. Eso no la hizo feliz, sabía que su padre no estaba orgulloso de ella, al menos no completamente, él sólo quería decir que su hijo novato fue aprobado para los exámenes chunnin, que ahí estaba la esperanza de los Haruno que algún día se convertiría en Hokage.

Quizás fue por eso que la caricia que Kakashi le hizo en la cabeza, le hizo sentir conmovida, que aquel orgullo que demostraba su sensei hacía él, era autentico.

—Me alegra que estés con ellos, Sakura. —dijo Kakashi, con una sonrisa. —Los dos son unos cabezas duras, necesitan a alguien razonable a su lado.

— ¡Escuché eso, Kakashi-sensei! —reclamó Naruto, lleno de energía. — ¡No diría lo mismo si le digo que Sakura se pensó la declaración de un chico!

— ¡Ah, Naruto idiota era mi momento especial! —gritó Sakura, metiéndole un porrazo en la cabeza. Naruto se lo devolvió y ambos comenzaron a pelear.

—Ya comenzaron…—gruñó Sasuke.

— ¿A qué se refiere Naruto? —preguntó Kakashi, confundido. — ¿Alguien lo confundió con una chica?

—Un tal Rock Lee. —murmulló el Uchiha, molesto. —Dijo que le daba igual que Sakura fuera hombre o mujer, es todo un rarito.

Kakashi miró sorprendido a Sasuke, el Uchiha miraba la pelea de Naruto y Sakura con molestia, aunque no parecía que fuera por ellos, de hecho, su mirada se centraba más en el chico de cabello rosa al cual Naruto le jalaba el cabello con fuerza mientras que él le apachurraba las mejillas al rubio.

Era curioso, desde la tierra de las olas, Sasuke había cambiado su mirada hacía Sakura. Aunque quizás él todavía fuera incapaz de comprenderlo.

—Bien, dejen de pelear. Ahora tienen algo más importante aquí. —ordenó Kakashi, separándolos. Sakura y Naruto se miraron jadeantes, con arañazos y el cabello despeinado, se volvieron a sonreír.

—Te dejaré ir por esta vez, Sakura. —sonrió Naruto, cruzando los brazos sobre su pecho. —Todos mis enemigos ahora, están acá dentro.

—Lo mismo digo.

Ambos miraron a Sasuke, él sonrió y se colocó en medio de ellos; Kakashi observó sus espaldas y al momento en que Sasuke abrió la puerta, él desapareció en una nube de humo, deseándoles las mejores de las suertes.

—Hay un montón de gente. —dijo Sakura, sorprendida. Todos dirigían sus miradas a ellos, observándolos con dureza, preguntándose porque tres niños estaban ahí.

— ¡Sasuke~! —la voz cantarina de Ino llegó a los oídos de los tres. La rubia no tardó en lazarse sobre Sasuke, dándole un besito en la mejilla que terminó por irritar al otro. —No sabes cuánto te he extrañado.

Sakura miró con desagrado la escena, aunque luego sonrío con aire de superioridad. —Parece que estás más gorda, Ino. —escupió con burla.

— ¿Qué estás diciendo, frentón? —reprochó ella, sin soltar al Uchiha. — ¡Sólo estás celoso porque estoy abrazando a Sasuke!

— ¡Cómo si me importara! —gritó Sakura, molesta.

Para Sasuke la relación de Ino y Sakura parecía banal, es decir, nunca le tomó la suficiente importancia debido a que ambos sujetos jamás fueron importantes para él. Hasta ahora. En los días de la academia, fueron varias veces que interactuó con Sakura, debido a que los dos eran "admirados" por varias chicas, aunque luego eso cambió y toda la atención se centro en él. Si no mal recordaba, fue desde que Ino y Sakura comenzaron a pelear, llevándose peor cada día cuando antes se les veía juntos todo el tiempo, incluso tomados de la mano.

Sasuke sintió que el abrazo de Ino se deshacía cuando Kiba y los demás llegaron a molestar a Naruto, ella estaba mirando la mano de Sakura, justo donde tenía su inseparable listón rojo, cubriéndole la mano; sin que se pudiera evitar Ino formó una sonrisa en su rostro, desviando la mirada a un costado de Sakura, poniéndose mucho más feliz que cuando se había lanzado a abrazar a Sasuke.

¿Por qué se ponía tan feliz por un simple listón?; Sasuke suspiró, calmando sus sentimientos que buscaban explicación a todo.

—Te has vuelto mucho más femenino todavía. —dijo Kiba, olfateando a Sakura.

— ¡Viejo, eres repulsivo! —reprochó Naruto, con desagrado. —No vayas a confesártele tú también.

— ¿Yo también? —preguntó Kiba, confundido. Sakura comenzó a formar un aura oscura a su alrededor, tronándose los dedos, lista para golpear a su compañero de equipo. La cara de Kiba entonces comenzó a cambiar una de burla total, golpeando la espalda de Sakura se comenzó a reír estruendosamente. — ¡No me digas que te sigue pasando! ¡Eres todo un idiota, Sakura!

— ¡Cierra la boca, aliento de perro! —rechistó ella, ruborizada.

Kiba era un sujeto que a Sakura no le terminaba de agradar, es decir, gracias a que sus clanes se llevaban bien fueron "amigos" de infancia; aunque eso no era del todo correcto, debido a que el chico siempre se la pasaba ordenándole cosas a Sakura, como si él fuera el rey. Sakura recordaba con desagrado aquellos días donde tenía que servir en todo a Kiba, justo como Naruto, el maldito Inuzuka se aprovechaba de todos.

—Naruto…—murmuró Hinata, atrayendo la atención del rubio. —Buena suerte.

— ¡No la necesito, Hinata! Aunque gracias. —sonrió el rubio, despreocupado. —Mejor dicho, yo te deseo suerte desde que te tocó con este desubicado.

— ¿¡A quién le llamas así, idiota!? —bufó Kiba, pegándole un porrazo a Naruto.

—Es verdad, Hinata. —llamó Sakura, preocupada. — ¿Este idiota no te hace hacerle favores, verdad? ¡Lo pondremos en su lugar de ser así!

— ¡Dejen de ponerme como el malo del cuento! —gritó Kiba.

— ¡Lo eres! —secundaron ambos.

Hinata se llevó una mano a la boca, sonriendo de que Naruto estuviera preocupado por ella. —No, Kiba es muy buena persona.

— ¿Qué le diste a la pobre de Hinata? —preguntaron Naruto y Sakura, mirando feo al castaño. Akamaru en su cabeza ladró, moviendo la cola, feliz de volver a ver a aquellos dos.

Sasuke sonrió, con que aquella niña era Hinata. Parecía estar enamorada de Naruto, pobre chica, seguro que sus sentimientos jamás serían comprendidos por el estúpido y despistado de Naruto.

—Deberían de dejar de hacer tanto escándalo, novatos. —dijo Kabuto, apareciendo. —Todos los están mirando.

Después del pequeño enfrentamiento con los ninjas del sonido y Kabuto, Sakura se sintió más preocupada; había un montón de oponentes fuertes, además, según Kabuto ya era su séptima vez en el examen, él se veía un tipo poderoso, ¿entonces qué tan fuerte tenía que llegar a ser para lograr pasarlo?

Aunque a su suerte, una prueba escrita llegó, en cuanto Ibiki dijo que solo pasarían los tres integrantes o nadie, sintió lastima por el pobre Naruto. Es decir, se le veía de lejos como estaba intentando no impacientarse, sobre todo cuando leyó el examen y Sakura estuvo completamente segura que él no le entendería nada.

"¡Yo algún día seré Hokage!"

Era un sueño muy lejano, sin embargo, Sakura le tenía cierta envidia a Naruto pues él tenía uno. Y aunque los motivos de Sasuke no quedaban claros, él también lo tenía.

Mientras estaba contestando las preguntas, apoyando el lápiz una y otra vez sobre la hoja, mirando los ejercicios y analizándolos rápidamente, una nueva pregunta llegó a su cabeza, mucho más importante que cualquiera que estuviera escrita, mucho más importante que esa decima pregunta que en quince minutos le dirían.

¿Por qué quería ser un ninja?

Justo cuando iba a buscar la respuesta, el jutsu de Ino invadió su cuerpo.

Sakura miró detrás de ella, lanzándole una mirada matadora a la rubia que le sacó la lengua y le guiñó el ojo. Ya se las pagaría al salir del examen, le pondría el pie y le diría fea un montón de veces.

Volvió a centrar su vista en Naruto, luego en el reloj que estaba en la escuela. Ya había llegado la hora.

—Aquí está la Décima pregunta. —Ibiki comenzó a explicar los lineamientos de la pregunta, sobre que eran libres de tomarla o no y como afectaría esto a cada uno de los integrantes de los equipos.

Ojalá tuviera un jutsu como el de Ino para contestar por Naruto.

Sakura de verdad quería ver ese sueño de su mejor amigo realizado, porque todo el mundo se iluminaba cuando Naruto Uzumaki sonreía y Sakura sentía que todas sus penas se iban. Quería a Naruto, demasiado, por eso cuando Ibiki dijo que jamás podrían volver a presentar el examen, Sakura se tentó a alzar la mano; aunque eso conllevara a muchas consecuencias por su clan. No importaba.

Siempre y cuando pudiera ver la sonrisa de Naruto.

— ¿Qué…?

Ahí estaba él, alzando una mano temblorosa, frente a la incredulidad de la chica y Sasuke.

—Naruto…

— ¡QUIÉN DEMONIOS RENUNCIARÍA! —rechistó Naruto, golpeando la mesa con fuerza. — ¡NO INTENTES ACOJONARME, JAMÁS HUÍRÍA NI RENUNCIARÍA! ¡ME IMPORTA POCO SI ME QUEDO COMO GENNIN EL RESTO DE MI VIDA, YO UN DÍA SERÉ HOKAGE!

Sakura contrajo su mano, sorprendida, aunque luego una cálida mirada a Naruto fue dirigida. Negó con la cabeza, golpeándose con dos dedos la frente, es que, ¡Como se podía ser tan tonta! ¡Naruto jamás huiría de algo! Porque esa era la clase de idiota que era, él tenía una meta clara y no importaba como, llegaría a ella.

—Esto afecta tu futuro, todavía estás a tiempo de retirarte. —dijo Ibiki, serio.

—Jamás retractaré mi palabra, porque este es mi camino ninja.

Camino ninja… camino ninja…

Sakura se llevó esa pregunta hasta que finalizó el examen. Después de que Anko llegara con su entrada toda extravagante a la par de Naruto, la joven de cabello rosa siguió reproduciendo la frase de Naruto en su mente, relacionándola con la pregunta que antes ella misma se había hecho.

— ¡Entramos, entramos! —gritó Naruto, brincando por todos lados. Sasuke a su lado mantenía una sonrisa. — ¡Te lo dije, Sakura, seremos los mejores!

Los ojos azules de Naruto destellaron con sorpresa al ver a su mejor amigo; Sakura comenzó formando una sonrisa, luego comenzó a reír tímidamente con una mano cubriendo su boca, con el viento danzándole en los cabellos, revoloteándolos como pétalos de cerezo.

— ¡Nunca más dudaré de ti, Naruto! —comentó ella, sin borrar aquel magnifico gesto que quedó tatuado en el corazón del rubio.

Sasuke entonces percibió como Naruto se volteó rápidamente, con la mano justo a donde se encontraba el corazón, diciendo que tenía que ir al baño se marchó corriendo. El Uchiha afiló su mirada en su dirección, ¿por qué se le había coloreado todo el rostro a aquel idiota?

Naruto siguió corriendo hasta parar cerca de la reja que daba con el bosque de la muerte, sentía que el corazón se le iba a brotar, que explotaría o que podría morir de una vez ahí y él estaría feliz. Había visto un montón de veces la sonrisa de Sakura, jugado con él e incluso peleado; sin embargo, ¿qué iba mal con él? ¿por qué sentía calor en su cara con aquella tímida sonrisa que le dio hace unos momentos?

— ¿Naruto? —llamó Hinata, preocupada. Más alejados estaban Kiba y Shino, mirándolo con extrañeza. — ¿Te encuentras bien?

—¿Hinata?

—Bueno… vi… que llegaste corriendo y… me preocupé. —a cada palabra dada, la voz de la chica iba disminuyendo hasta que solo se escuchó un murmullo.

— ¡HINATA! —gritó Naruto, poniéndose justo delante de ella, a unos milímetros de que sus narices chocaran. — ¡Déjame verte un segundo!

—E-Estás muy cerca… Na…Naruto-kun. —murmuró ella, ruborizada. Más allá, Shino detenía a Kiba de ir a golpear a Naruto por acercarse a su compañera de esa forma.

"No siento nada…" pensó confundido el rubio. —A lo mejor si sonríes, Hinata. —dicho esto, con dos dedos alzó las comisuras de los labios de Hinata, forzándole una sonrisa.

— ¿N-Na-Naruto…?

—Bah, olvídalo. —suspiró, dejándola en paz. —Dime Hinata, ¿qué piensas de Sakura?

—Es alguien amable. —respondió Hinata, buscando normalizar su respiración. Se sentía estallar de felicidad.

— ¿Y de Sasuke?

—Bueno… es alguien serio.

— ¿Te gusta alguno de los dos? —preguntó Naruto, más prudente. Ella se ruborizó, negando con la cabeza. — ¿Eh? ¿¡De verdad!?

—S-Sí.

— ¿Y quién te gusta? —siguió el rubio, ahora curioso. —Dado a que no te gusta Sasuke como a las demás, debe ser alguien bueno, sí, no te imagino saliendo con el idiota de Kiba.

— ¿Quién me gusta…?—balbuceó ella, volviéndose a poner colorada. —Bueno… verás… la persona que me gusta…

— ¡Júntense todos para dar las indicaciones! —gritó Anko, apareciendo de pronto.

—Oh, será mejor que vuelva con mi equipo. —dijo Naruto, interrumpiéndola. — ¡Nos veremos después, Hinata!

—Cielos, Hinata, parece que te ibas a desmayar. —comentó Kiba, alzando una ceja. Hinata suspiró, se le acababa de ir una magnifica oportunidad. —No te preocupes, aunque le hubieras dicho es tan cabezota que no hubiese entendido. —animó.

—Kiba…—una decaída Hinata siguió a su equipo; aunque luego la sonrisa volvió a ella cuando Shino puso una mariposa en su nariz para darle ánimos.

Su equipo sin duda era maravilloso, pese a que Kiba era considerado como un egoísta egocéntrico se preocupaba por ella como un hermano mayor, al igual que Shino. Esa era su verdadera familia.

Naruto caminó mas lento a medida que se iba acercando a su equipo, mirando con cautela a Sakura que escuchaba la plática de Anko acerca del bosque de la muerte y porque era llamado así. Cuando Sakura lo miró, le volvió a sonreír justo como antes, de manera cálida y natural; volviendo a acelerar su corazón.

— ¡No, a mí no me gustan los chicos! —gritó Naruto, atrayendo la atención de todos. Y con ellos el enojo de Anko.

¡Maldito Sakura! ¿Qué no se daba cuenta?

¡Una flor de cerezo sonriendo tímidamente era jodidamente adorable!


¡Muchas gracias por sus comentarios!