8. Orochimaru.
—Ya decía yo que el beso de Sasuke no fue casualidad. —reprochó Ino, molesta.
—Lo sabía. —se burló Kiba. —Siempre has sido medio rarito con el Uchiha.
— ¿Por qué lo emparejan conmigo? —preguntó Sasuke, a la defensiva.
—Sakura jamás se fijaría en él. —contestó Kiba, simplón. — A pesar de tener esa cara de niña, ¿qué no ves la novia que tuvo antes? —preguntó señalando a Ino. Ella infló las mejillas, reclamándole aquello.
— ¡Quién estuvo con esa cerda! —reprochó Sakura, reclamándole también.
Sasuke miró a Naruto molesto de ser emparejado con él, sin embargo el rubio tenía un rubor en las mejillas, observando a Sakura. De nuevo aquella sensación de malestar se hizo presente en él y observó su mano con cierta curiosidad, seguía sintiendo la calidez, aunque luego comenzó a sentir peligro, cuando Anko dio un paso a ellos.
—Sabía que no debíamos aceptar mocosos. —gruñó ella, con un aura oscura. — ¡Presten atención críos o yo misma me encargaré de asesinarlos antes de que si quiera piensen en entrar! —gritó.
Los nueve novatos se pusieron rectos, temiendo la furia de la instructora.
—Escucha, mocoso. —dijo Anko, poniéndose detrás de Naruto luego de haberle lanzado un kunai que le rasgó la cara al rubio. —Estoy segura que tu serás el primero en morir allá adentro.
Sakura la miró sorprendida, aquella mujer era demasiado rápida, digna de un élite. Fue entonces que un nuevo sujeto apareció y le causo un escalofrío a la chica; ese sujeto de lengua increíblemente larga sostenía el kunai antes lanzado por la profesora. Cuando aquel chico pasó a su lado, Sakura se sintió muy pequeño ante él, no solo en altura; era un tipo que de verdad no quería encontrarse allá adentro.
— ¿Te encuentras bien, Naruto? —preguntó Sakura, acercándose con las hojas antes dadas por Anko. —Tenemos que firmar esto.
—Sí, no duele nada…—murmulló sin verla.
—Tenemos que planear una estrategia antes de entrar. —dijo Sasuke, dándole a Sakura la hoja ya firmada al igual que Naruto. —Todos lucen bastante fuertes.
—Irán a por nosotros, al menos la mayoría de ellos. —comentó Sakura. —Somos los nueve novatos. ¿Hay algo más débil que eso? E incluso, estoy seguro que Shikamaru y Kiba están pensando lo mismo, ir por nosotros en específico.
Naruto entonces alzó una ceja sin comprender.
—Somos los más débiles a su mirar. —farfulló Sakura, dejando caer sus hombros. —Me guste o no, Kiba tiene un buen equipo y el equipo de la cerda de Ino se conoce mejor que todos dado a que sus padres siempre han trabajado juntos.
— ¡Yo no soy nada débil, Sakura! —reprochó Naruto, poniéndose de pie. — ¡Les mostraré con una patada en la cara si quieren venir por mí!
Sasuke le pegó un golpe a Naruto, silenciándolo. —Maldita sea, ¿tienes que ir gritando todo? —reprochó con los brazos cruzados.
—Eso solo es su perspectiva, Naruto. —recriminó Sakura. —Escuchen, conozco a dos de los miembros de esos equipos mejor que nadie. Así que quizás tengamos una oportunidad.
— ¡Equipo siete, vengan por su rollo! —gritó uno de los guardias, llamándolos.
Sakura miró a Naruto y a Sasuke, alzando un puño para darle fuerza al equipo. Naruto aún con todas las dudas que tenía en su cabeza le correspondió igual de animado y Sasuke sonrió, contagiándose de ese par de tontos que tenía por compañeros de equipo.
Una vez que estuvieron en su puerta indicada, esperando el momento, Sakura comenzó a sentirse intranquila. Justo hace unos momentos, mientras seguían a su ninja que los llevaría a donde estaban, volvieron a toparse con aquel sujeto de lengua larga, este le dio una profunda mirada a Sasuke, pero debido a que él solía ser el centro de atención en todos lados, no le dio importancia. Fue en ese justo momento que Sakura recordó donde había sentido una sensación similar, en la Tierra de las Olas, cuando fue sometido por aquellos dos con capas de nubes rojas.
— ¿Sakura? —llamó Naruto. — ¿Estás nervioso? — Sasuke la miró con una ceja alzada.
No, no podía preocupar a sus compañeros de equipo con conjeturas que no tenían fundamento ni sentido. Simplemente estaba paranoica por ser su primera vez en esos exámenes.
—Para nada. —sonrió. El ninja encargado abrió las puertas, dejándolos entrar.
— ¡Muy bien, entonces! ¡Adelante! —gritó Naruto, más animado, con Sakura y Sasuke entrando a sus costados.
Lo primero que hicieron fue colocarse en un sitio que Sasuke denominó "estratégico" debido a los montones de árboles que los rodeaban. Según sus cálculos, lo primero que tenían que hacer era abastecerse de comida y evitar cualquier enfrentamiento directo por ahora, en máximo dos días, la mayoría de los participantes se abrían reducido, además que por consiguiente, los restantes estarían agotados de tantas batallas.
—Tengo ganas de hacer del baño desde hace mucho rato. —sonrió Naruto, bajándose el cierre del pantalón, aunque en el proceso se detuvo y dirigió la mirada a Sakura que ya estaba mirando a otro lado, ignorándolo. — ¡Mejor iré detrás del arbusto!
— ¡E-espera…!—gritó Sakura, aunque el rubio ya se había marchado. — ¿Qué demonios le pasa? Ha estado raro desde que llegamos con Anko.
—Parece que todavía es un mocoso. —murmuró Sasuke.
—Sasuke… ¿Cuántos años tienes para decir eso? —Sakura puso los ojos en blanco. —Como sea, me alegra no tener que verlo hacer del baño.
—Oye, Sakura. —llamó Sasuke, carraspeando la voz lo cual llamó más la atención del de cabello rosa. —Ino y tú…
— ¿Qué tiene que ver esa cerda conmigo? —gruñó ella, irritada. ¿Por qué Sasuke estaba curioso acerca de ella? ¿Podría ser que le gustara? ¡Imposible, Ino no era del tipo de Sasuke! Es decir, no sabía cual era su tipo, pero seguro que Ino no lo era.
—No lo hace. —respondió el Uchiha, alzando una ceja. — ¿Te molestaría que así fuera?
— ¡Por supuesto! —contestó en su mente y en voz alta; Sasuke la miró sorprendido mientras que el rojo de la cara de Sakura casi igualaba al tono de su ropa. —E-Es decir… no, no… eso no…—balbuceó, mordiéndose las uñas al no saber que decir. — ¡Ino no pega nada de nada contigo! No me gusta como se ven juntos… pero… si ella te gusta… —Sakura bajó la mirada, decepcionada.
Era obvio que jamás le gustaría a Sasuke; además, si él quería a Ino, tenía que apoyarlo. Ino era hermosa, ¿cómo podría culparlo?
—Te dije que no me gusta. —dijo Sasuke serio, pegándole suavemente en la cabeza con el puño. Sakura llevó sus manos a ella, aún con aquella mirada en sus ojos que molesto al otro. —No me gusta nadie.
— ¿¡De verdad!? —exclamó ahora ella, mucho más animada; Sasuke casi podía ver brillitos saliendo de su alrededor, haciéndolo sonreír, ¿por qué se ponía tan feliz?
— ¡Al fin logré sacar todo lo que llevaba dentro! —sonrió Naruto, saliendo de los arbustos. — ¡Me siento más a gusto!
—Eres asqueroso. —suspiró Sakura, frustrado.
El puñetazo que le dio Sasuke a Naruto le erizó la piel a Sakura, que dio dos pasos atrás sorprendida.
— ¿¡SASUKE!?
— ¿Qué diablos te pasa? —preguntó Naruto, limpiándose la sangre de la mejilla.
—C-Cálmate Sasuke, no es para…
— ¿Dónde está el verdadero Naruto? —cortó Sasuke, poniéndose delante de Sakura. Ella dirigió su mirada al rubio que tenía una ceja alzada, ahora que caía en cuenta, el rasguño que le proporciono Anko a Naruto antes de entrar no estaba. Digno de Sasuke darse cuenta justo a tiempo.
Una vez que Sasuke comenzó a pelear con el otro sujeto, Sakura hizo lo propio, brincando a un árbol miró a los alrededores hasta localizar a Naruto que estaba atado detrás de otros arbustos, removiéndose como oruga. Miró en dirección a Sasuke al momento en que un explosivo se activó, por suerte el Uchiha logró sobreponerse como siempre y siguió la persecución con aquel chico.
—Demonios, Naruto. —bufó Sakura, desatándolo. —La próxima vez no te vayas tan lejos. Ahora, vayamos a ayudar a Sasuke.
Cuando ambos voltearon, Sasuke había clavado el kunai en el otro sujeto, hiriéndole fuertemente el brazo. Tanto Sakura como Naruto se tensaron en su lugar la ver la sangre, es decir, ya habían estado en una pelea real cuando combatieron contra Zabusa, sin embargo, volver a verla tan de cerca a ambos les causaba una amarga sensación. Por una pequeña distracción de Sasuke el ninja logró escapar hasta perderse por completo.
—Sasuke, ¿estás bien? —preguntó Sakura, corriendo a él.
—Tenemos que mantenernos alertas, no estamos seguros aquí. Hay que movernos.
—Tienes sangre en el rostro. —comentó ella.
—No es mía. —respondió. Sakura miró a Naruto, este se encogió de hombros sin saber muy bien que decir, así que siguieron avanzando hasta localizar otro punto más escondido.
—Tengo los nervios muy alterados. —dijo Sakura, suspirando. —Necesito relajarme, siento que nos están siguiendo a cada paso que damos.
—Vamos, Sakura, no me digas que tienes miedo. —comentó Naruto.
—No son tus nervios. —sonrió Sasuke, deteniéndose. — ¿Por qué no se muestran de una vez? —gritó.
Sakura dio un paso atrás, luego dos y tres; esa sensación la hacía temblar. No, definitivamente no eran capaces de enfrentar a esos oponentes. Debían escapar.
—Iré yo solo. —dijo el del cabello largo, avanzando a ellos.
Una explosión logró separarlos, Sakura subió corriendo a un árbol con el entrenamiento que Kakashi les había mostrado, observando desde la rama más alta los demás árboles, no lograba ver más que un espeso bosque que no parecía tener fin. Bajó cautelosamente, brincando de árbol en árbol hasta tocar el suelo, incluso ahí se movió lentamente, esperando ver a uno de sus compañeros; debía estar pendiente, reconocerlos.
—Sakura. —llamó Sasuke, saliendo detrás de un árbol. Ella sacó un kunai, afilando la mirada. —Soy yo.
—Lo siento Sasuke, tengo que comprobarlo de alguna forma. —dijo ella, sin moverse, con todos los sentidos alerta.
—Te diré algo que solo yo sé a cambio tu dime algo que solo tu sepas. —dijo Sasuke, también alerta. Tampoco estaba totalmente seguro de que aquel fuera Sakura. —Ese listón en la mano te lo dio Ino.
Sakura sonrió, asintiendo con la cabeza, relajando sus músculos. —Le preguntaste a Naruto acerca del consejo que le di en la Tierra de las Olas. —se burló de nuevo, haciendo que la ceja de Sasuke crispara.
— ¿No están demasiado relajados? —preguntó aquel ninja, apareciendo a unos cuantos metros delante de ellos. —Tienen un enemigo justo aquí.
Sakura y Sasuke se juntaron más, poniéndose a la defensiva. La chica estaba buscando la forma de salir lo más rápido de aquella situación, sin embargo, ¿dónde estaba Naruto? No podían abandonarlo ahí.
—Ustedes desean el rollo de la Tierra, ¿no es verdad? —preguntó. —Dado a que tienen uno del Cielo.
Haruno miró con cierta incredulidad como aquel tipo se tragaba el rollo, como una serpiente lo haría.
—Vengan por él entonces. A costa de sus vidas. —dijo con una sonrisa.
Vio su vida ser arrebatada una y otra vez, cumpliendo todos sus miedos. Sakura tembló ante su muerte, no quería morir ahí, aún no. Debía encontrar a Naruto, ver el sueño de su mejor amigo cumplido; además también estaba Sasuke, quería vivir una vida a su lado aunque solo fuera como un amigo cercano.
—S-Sakura…—murmuró Sasuke, su cuerpo también estaba paralizado. Tenía miedo.
No obstante, cuando miró que Sakura también buscaba alcanzar un kunai, supo que él estaba luchando para no morir ahí. Sasuke giro el kunai al mismo tiempo que Sakura, ambos clavándoselo en su propia pierna izquierda, saliendo de la parálisis momentánea a la que fueron sometidos.
Llegaron jadeantes a la cima de un grueso árbol, Sasuke estaba tembloroso y Sakura sintió que ella debía estar mucho peor que el Uchiha.
—Pensé que te quedarías quieto. —jadeó Sasuke, cerrando los ojos, su sharingan estaba activado.
—Mi padre me ha encerrado en muchos genjutsus. —contestó ella, preocupada. —Pero esta vez… de verdad tengo miedo. —admitió.
Sasuke lo miró, Sakura al igual que él estaba temblando, pero antes de que pudiera decir algo ambos voltearon a un costado, esquivando lo mejor que pudieron el ataque de aquella enorme serpiente que nunca sintieron acercarse.
—Parecen dos pequeños conejos asustados. —dijo el atacante, saliendo de la serpiente después de que Sasuke lo atacó con los kunais. —Aunque no los culpo en absoluto, después de todo se están enfrentando a su verdugo.
Una parvada de shurikens y kunais descendió del cielo, directo al otro ataque que había formado el ninja. Este los esquivo, aunque igual lució sorprendido de ver a Naruto ahí, defendiendo y sonriendo.
— ¡De nuevo tengo que llegar a salvarlos! —gritó más animado.
— ¡Lárgate de aquí, Naruto! —reprochó Sasuke. — ¡No es un tipo que puedas enfrentar!
Sakura miró con sorpresa a su compañero de equipo, parecía estar al borde de la histeria; aunque fuera verdad lo que estaba diciendo, debido a que ella también podía sentir que ni de broma podrían ganarle, aquel chico que gritaba incontrolablemente, que estaba ofreciendo el rollo a su enemigo para que los dejara marcharse, no era del Sasuke que se había enamorado.
— ¡Serás imbécil! —gritó Naruto, pegándole un puñetazo. — ¡Eres un maldito cobarde!
— ¡Naruto!
— ¡Sakura, llévate al gallina de aquí! ¡Yo me haré cargo de este ninjita de la hierba! —protestó Naruto, molesto con él también. — ¡Ustedes dos no serían más que estorbos!
Al momento en que Naruto volvió a atacar, una enorme serpiente apareció, con su larga cola mandó al rubio a estrellarse contra un enorme árbol, logrando incluso romper su corteza. Naruto descendió, con la mirada atónita de Sakura que deseaba correr a salvarlo, cuando dio un paso al frente, Sasuke le tomó del brazo, mirándolo con temor; no quería que muriera.
Estorbo…
Sakura miró a Naruto, antes de que pudiera hacer algo él pegó un grito hacía su atacante; Sakura a pesar de lo cerca que estaba no comprendió por qué aquel sujeto desvió el ataque de su serpiente, dejando ir a Naruto al estrellarlo más allá de los árboles. Pero esa era su oportunidad, podía llevarse a Sasuke de ahí, ponerlo en un sitio seguro y volver para apoyar a Naruto. Justo cuando concentro el suficiente chackra, intentó tomar del hombro a Sasuke para desaparecer en un puff.
—Oh, no. No te lo llevarás de aquí. —dijo él, pegándole a Sakura con la cola de su serpiente.
— ¡SAKURA! —el grito de Naruto resonó por los oídos de Sasuke, que vio como el cuerpo de su compañero estaba tirado varios metros lejos de él, con sangre escurriendo de su boca.
El ataque de la serpiente entonces se dirigió a él, que aún pasmado no tuvo la fuerza para moverse.
— ¡Maldita sea, Sasuke! —murmuró Sakura, buscando incorporarse para ir a salvarlo.
La serpiente entonces se detuvo a un metro del Uchiha que observó a Naruto deteniendo a esta misma, con los ojos rojos y agudizados, con sus marcas de nacimiento mucho más marcadas. Justo como cuando se enfrentaron con Zabusa.
— ¿Estás herido? Miedosito. —sonrió, jadeante.
— ¡Naruto! —Sakura intentó levantarse en vano, escupiendo sangre. Tendría al menos una o dos costillas fracturadas por semejante golpe.
La lengua de la serpiente alzó a Naruto, Sakura avanzó lo más rápido que pudo a ellos, pero la visión se le estaba nublando. Aquel ser tan peligroso, que ella ya ni siquiera sabía si considerar como humano, hizo un sello con sus manos, poniéndolo justo en el estómago de Naruto que aún a lo lejos Sakura pudo ver que se encontraba con marcas de sellos, como si hubiesen escrito en él.
—No sirves. —dijo él mientras desechaba al rubio, ahora inconsciente.
— ¡Naruto! —como pudo, Sakura alcanzó a lanzar un kunai que sostuvo por suerte al rubio. —Maldita sea, maldita sea, maldita sea… —Sasuke aún seguía en trance, con Naruto inconsciente, no sabía que podía hacer. — ¡Sasuke!
Él fue incapaz de mirarla, haciéndola enojar.
—Ahora, por lo que vine. —sonrió hacía Sasuke, pero rápidamente esquivo un shuriken de Sakura que buscó alejarlo de su compañero de equipo.
Le causaba cierta gracia que aquel niño de cabello rosa a pesar de todas sus heridas internas, aunque apenas se podía mantener en pie, buscaba enfrentarlo. Si ni siquiera el Kyubi o un Uchiha podría pararlo, ¿qué le hacía creer a ese pequeño don nadie que si quiera tenía una oportunidad?
Con trabajo Sakura se puso delante de Sasuke, con un kunai en la mano, buscando defenderlo.
— ¿Qué…?
—Yo… solo pensé… que son ustedes a los que quiero proteger. —balbuceó ella, entre saliva mezclada con sangre. —Sasuke, no te pediré que lo enfrentes. Simplemente lleva a Naruto a un lugar seguro, iré pronto con ustedes, lo distraeré.
El ninja de la hierba comenzó a reír estruendosamente al escucharlo.
—Sakura…
—Yo también tengo miedo. —dijo ella. Sasuke miró que tenía una de sus manos rodeando su cuerpo, estaba demasiado lastimado. —Pero no soy un maldito cobarde. Mucho menos un estorbo. —sonrió, dejando de agarrarse, limpiándose la sangre que seguía escurriendo.
— ¡Sa…!
— ¡Cállate y lárgate! —bramó ella, interfiriendo un nuevo ataque.
Orochimaru sentía que lo estaban subestimando demasiado, incluso los Anbu tenían miedo de él, incluso el Hokage tendría miedo de él. Y a pesar de que ese pequeño bribón parecía estar mojando sus pantalones, lo seguía enfrentando, con su cuerpo roto, con esas heridas de gravedad.
Sin embargo, a comparación con el Kyubi que había mandado a dormir hace unos momentos, a ese chico de cabello rosa, Akatsuki no lo estaba buscando.
Sakura sonrió, estaba a punto de hacerle un corte al fin; Orochimaru tomó la cabeza de la chica, deteniendo su ataque al sostenerle con la otra mano el brazo que buscaba atacarle.
—No reconozco la insignia de tu clan. —dijo Orochimaru, pegándole un rodillazo justo en la boca del estomago a Sakura quién volvió a escupir sangre. —No eres más que un don nadie, al igual que tu familia, al igual que tu clan.
Dejó a un lado a Sakura, retorciéndose a causa del dolor.
—Tú no me sirves, simplemente muere como el perro sin nombre que eres. —exclamó buscando atravesarle con el propio kunai que Sakura preparó para él.
Una nueva ráfaga de shurikens y kunais vinieron por todos lados esta vez, haciendo que Orochimaru prestara atención a su nuevo oponente. Se relamió los labios al verlo ahí, con el sharingan activado, enfrentándolo a mayor velocidad. Salvando a su compañero de equipo en cuestión de segundos.
—Al fin…—.
— ¡Te asesinaré! —gritó Sasuke, luego de notar las horribles heridas de Sakura. Orochimaru bufó, así que ese mocoso por alguna razón era importante para su objetivo.
Sakura entreabrió los ojos, notando el fuego de Sasuke que iba directo a aquella serpiente. Le dolía cada parte de su cuerpo, más allá se encontraba Naruto, aún inconsciente. Con mucho cuidado se incorporó hasta sentarse, tenía que curar sus heridas rápido o de lo contrario no podría ir a ayudar a Sasuke.
Definitivamente si lograba salir de esos exámenes vida, comenzaría a aprender ninjutsu médico. Las medicinas que tenía ahora en su botiquín no serían suficientes para los tres, aunque sí suficiente para que el dolor fuera soportable.
—Lo tengo ahora claro, te quiero a ti. —sonrió Orochimaru. —Eres mucho más interesante que tu hermano mayor.
¿Hermano mayor?
Sakura buscó ir a donde Sasuke, con las heridas aun punzándole era más fácil moverse gracias a las medicinas. Antes de que pudiera acercarse al Uchiha por completo, Orochimaru los volvió a paralizar, dándole una fea mirada a Sakura. Quemando un poco su banda, deshizo el símbolo de la hierba, remplazándolo por uno del sonido.
—Sé que vendrás a mí, Sasuke. Recuera mi nombre, Orochimaru, es el que te dará poder.
— ¡Cómo si fuera cierto! —respondió Sakura. — ¡Ninguno de nosotros quiere volver a verte!
—Eso no esta bien. —dijo Orochimaru. Sakura se tensó incluso en la parálisis, observando como el cuello de esa persona se extendía por completo, hasta alcanzar a Sasuke y morderlo, dejándole un sello en el cuello. —Sasuke vendrá a mí, porque está en busca de poder.
Sakura como pudo logró lanzar un kunai, moviéndose rápidamente hacía Sasuke.
Orochimaru entonces frunció las cejas, molestándose. No estaría bien matar a ese chico ahí, eso arruinaría todos los planes que tenía con el Uchiha; aunque una amenaza sí fue dada. —Si intentas interponerte entre Sasuke y yo, la próxima vez que te vea, desearás que te hubiese matado. —dijo Orochimaru, perdiéndose.
Sakura jadeó, dejándose caer de rodillas. Sasuke no tardó mucho en gritar de dolor, preocupando a Sakura que no tardó en echarse a temblar, mientras la luna adornaba el cielo, se abrazó a Sasuke totalmente aterrada, mirando a Naruto al fondo que tampoco parecía querer despertar.
Las lágrimas comenzaron a fluir desesperadamente por sus ojos.
Se suponía que Sakura Haruno no lloraba, pero… cuando acabas de salir del borde de la muerte, ¿qué más podías hacer?
