10. Hasta los huesos, hasta las cenizas… hasta los recuerdos de esos días.
Ino corrió hacía él, con una enorme sonrisa en el rostro, Sakura estaba haciendo movimientos con las manos simulando golpear; estaba entrenando. Ino se detuvo un momento observándolo en silencio, a decir verdad, ahora que todos pensaban que Sakura salía con él, las personas rodeaban con más facilidad a Sakura. Y a Ino no le molestaba que pensaran eso de ellos, después de Sasuke, Sakura era el chico que más le gustaba. Lástima que las demás chicas también se comenzaban a interesar en él; muy lentamente, pero el botón de cerezo estaba floreciendo.
—Oye Sakura. —llamó Ino, nerviosa. Ese definitivamente era el día en que le diría sus sentimientos, sin importar que, o que Sasuke fuera el niño más popular, si era con Sakura, entonces estaba bien.
—Ino, tengo que decirte algo. —comentó él, jugando con los bordes largos de su listón rojo atado a su frente que colgaban sobre sus hombros.
— ¿Qué es? —preguntó ella, acercándose mucho más. Seguro que compartía sus sentimientos.
—Yo…
— ¿Sí?
—Soy una chica.
— ¡Ya te dije que esos truquitos no van a servir de nada! —reprochó Zaku, revotando de nuevos sus ataques.
—Hay un legendario guerrero—dijo Sakura, desde encima de un árbol, mirando a sus oponentes—que se enfrentó a los legendarios sannis con eso que tú llamas, trucos baratos.
Sin pensárselo mucho se lanzó de nuevo a Zaku, lanzando otro kunai, impulsándose más a él con ayuda de unos hilos que quedaron sobre sus manos de los kunais anteriores, logró que otro llegara por la espalda de su oponente, clavándoselo en el hombro.
— ¡Maldito!
—Te olvidas de mí, niño. —dijo Dasu, descubriendo de nuevo su brazo y mandando a volar a Sakura contra un árbol donde con mucho esfuerzo tuvo que tomar una rama, rasgándose de más la mano. La sangre no tardó en brotar, haciéndole ver que por ese instante aquella mano estaba inservible; o al menos eso le pedía su cuerpo.
Sakura ahora mismo no estaba escuchando sus temores o limitantes. Eso solo lo distraería de su objetivo.
¡Una vez más! ¡Hasta hacerlos caer!
Sakura se deslizó por el tronco, corriendo de nuevo a Zaku, se barrió por el suelo evitando su ataque del sonido que a gracia de Sakura solo apuntaba a una dirección. Lástima que el de Dasu no, pues este de nuevo la lanzó ahora por el suelo hasta uno de los arbustos cercanos.
— ¡Ríndete de una vez, ni siquiera puedes tocarnos!
— ¡Una vez más!
—Sakura…—Ino sintió las lágrimas al borde de sus ojos, mirando cómo se levantaba de nuevo.
Sakura estaba llorando, a duras penas se podía limpiar las lágrimas. Su padre le había abandonado ahí diciéndole que mientras no pudiera aceptar la petición de su clan, no podría volver con ellos.
—Oye, ¿tú eres el niño del que todos se burlan por parecer niña? —preguntó Ino, apareciendo de pronto. —Con ese fleco tan feo es normal que se burlen de ti.
—V-Vete. —murmuró Sakura.
—Vamos, ¿no has visto a los chicos geniales? —siguió Ino, hincándose a su lado. —Por ejemplo Sasuke, ¿viste cómo lleva el cabello? Se ve muy bien, ¿no?
— ¿Q-Quién eres tú? —cuestionó Sakura, alzando la mirada.
—Ehh, es imposible que no me conozcas. Soy Ino Yamanaka, la más bonita de la clase. —le guiñó el ojo, sacándole la lengua. —De verdad, estás mucho tiempo en tu mundo, debes pasar más tiempo con los demás. ¿Cuál es tu nombre?
—S-Sakura… Haruno, Sakura.
—Tú cara sí parece la de una niña. —comentó ella, alzando su flequillo. —Esperan, tengo algo para ti. —la calmó antes de que volviera a ponerse a llorar. —Eres un chico, sé que los chicos también lloran pero no puedes lagrimear frente a los demás, por eso te consideran débil.
— ¿Qué… qué es?
—Es una banda para tu frente. —sonrió Ino, amarrando el listón rojo detrás de ella. —De esta forma te ves un poco mejor, ya que tu cabello se acomoda. Y no se ve que eres un perro con el cabello sobre tus ojos.
—Yamanaka…
—Llámame Ino, Yamanaka es muy formal. —sonrió ella, acomodándole el último mechón. —Ven a jugar mañana conmigo, quizás los niños te empiecen a aceptar si ven que juegas con nosotras.
— ¿Eh?
—No te preocupes, Sakura, a partir de ahora… ¡Yo cuidaré de ti!
— ¡Un dos tres! —contó Sakura, volviéndose más rápida para esquivar el ataque de Dasu. El de Zaku logró rozarle los cabellos, sacando a volar la banda de su frente. — ¡Ahora!
Lanzó un shuriken a dirección de Dasu, él lo revotó con su viento y Sakura a pesar de las heridas que eso causo en su cuerpo, se sostuvo con chakra en los pies, metiéndose en el aire de Dasu desvió el shuriken con un kunai en dirección a Zaku, rasgándole la cara.
— ¡Estás muerto!
Sakura no dejó que ninguno de ellos recapacitara, aun usando el viento de Dasu se hizo ir en dirección a Zaku clavándole un kunai en el pecho, aferrándose a él, derribándolo. Zaku por supuesto le propino un golpe que lo hizo ver borroso, sin embargo, lejos de soltarlo, Sakura abrió la boca, mordiendo lo más fuerte que pudo el hombro del contrario, tirando de él en busca de arrancar un pedazo de piel.
Sí, estaba al borde de la desesperación.
El recuerdo de Ino entonces cambió, a cuando la presentó con sus amigas.
—Waa, es un niño muy lindo. —comentó una de las niñas. —Aunque no supera a Sasuke.
—Es verdad, aunque Sasuke no parece interesado en ninguna niña. —bufó otra. —Vamos a pasar el rato con él. ¿Cómo te llamas?
—Sakura Haruno. —respondió, escondido detrás de la espalda de Ino.
— ¿Es tu novio, Ino?
—Claro que no. —sonrió.
En aquel tiempo Sakura siempre estuvo pegada a ella, incluso cuando Ino no sabía que era mujer, ella intentó apoyarlo lo máximo que pudo.
—Sakura… ya no quiero que estés más con nosotras. —dijo Ino, seria. —Mis amigas y yo pensamos que deberías juntarte más con chicos.
— ¿Qué? —Sakura dio un paso a ella, desconcertada. —Pero es muy divertido estar con ustedes.
—Tu padre pensará que eres raro. —dijo ella, desviando la mirada. —Además, tú estás enamorado de Sasuke, ¿no es así?
Sakura tensó sus músculos, negando inmediatamente con la cabeza.
—No lo niegues, ya me di cuenta. —reprochó Ino. —Sasuke jamás se fijaría en ti, ¿eres consciente de eso, verdad?
—Sí…
—Busca nuevos amigos, Sakura. —pidió Ino, aunque antes de voltearse miró el listón rojo en la mano de Sakura, desde hace mucho tiempo que ya no lo llevaba en la frente, quizás porque ya no le quedaba sin embargo, le hacía feliz que Sakura aún lo conservara con él.
—Déjalo ya. —gruñó el ninja, dándole una patada justo en el estómago, mandándola unos centímetros lejos. —Jamás podrás ganarnos.
Sakura escupió sangre, con los brazos temblándole logró sostener unos centímetros su cuerpo del suelo, luego con la ayuda de su pierna, pudo tambalearse y ponerse de pie.
—Podemos acabar contigo en un instante, pero quiero ver tu cara de dolor cuando mate a tus amigos.
Ella con una mano en el estómago y jadeos constantes, volvió a tomar una postura defensiva, donde justo detrás de ella se encontraban Sasuke, Lee y Naruto.
—Aún no…
—Solo encárgate de él de una buena vez.
—Hasta que me rompas todos los huesos, hasta que solo queden cenizas, seguiré poniéndome de pie. —sonrió Sakura, escupiendo la sangre que se le había acumulado en su boca a un lado, con aquella sonrisa adornando su rostro. Después citó las palabras de su mejor amigo. —Porque este es mi camino ninja.
Con las manos temblorosas, sacó un kunai, apuntándolo hacía ellos.
Podría ser que les causara gracia, podría ser que ellos no sintieran menor temor de ella, pero esa mirada en sus ojos a cada uno de los presentes les causaba admiración.
Ino escuchó dentro de ella las últimas palabras que le había dicho Sakura antes de que fueran divididos en equipos.
"Jamás perderé contra ti."
Quizás fue por eso que de pronto, cuando el cuerpo de Sakura se sentía desfallecer, fue sostenido con fuerza por un abrazo que reconoció al instante.
— ¿Qué pasa, frentón? Te estás yendo a dormir en la parte más importante. —sonrió Ino, poniéndole una mano en la cabeza.
Sakura sintió que en su rostro se le acumulaban lágrimas, que Ino limpió con el pulgar de su dedo, con aquellas sonrisas de esos días de infancia que se estaban alejando cada vez más.
—Es muy romántico y todo. —dijo Shikamaru, desinteresado. —Pero, Ino, tenemos un problema aquí.
—Ino…
—Descansa, Sakura. —con cuidado su amiga la puso en el suelo, no sin antes darle una caricia en el cabello. —Yo cuidaré de ti.
Sakura abrió los ojos con sorpresa, dejando que una sonrisa se colocara en su rostro, aquella frase era la misma que cuando Ino le habló por primera vez.
