12. Decisión.

Desde el día que comenzó a tener conciencia sobre su persona Sakura recordaba que siempre se la pasaba a su padre. Al nacer, le dijeron que era un chico y como ella no distinguía uno del otro, lo aceptó. Lo duro fue cuando, después de leer un montón de libros que tenía el clan Haruno, los libros de la biblioteca de la Academia y alguno que otro prestado por Iruka-sensei, se dio cuenta que su cuerpo era totalmente diferente al de un chico.

Y fue en ese tiempo, que entendió por qué su padre le estaba enseñando un jutsu para cambiar su cuerpo.

Sakura desde el principio se dio cuenta que podía razonar más rápido que sus compañeros, por eso comprendió casi de inmediato que solo a ella le ocurría eso, que no era normal. Y cuando habló con su padre de ello, él le ordenó mantenerlo en secreto y si no podía hacerlo, entonces debería buscar otro lugar al cual pertenecer.

Ese día fue el que conoció a Ino.

Desde entonces Ino comenzó a abrirle los ojos al mundo, que existía algo más que las absurdas reglas del clan Haruno. Y conoció a Naruto y Sasuke; la primera vez que Sakura vio a este último, se encontraba con Ino y sus amigas, jugando a las escondidas, las niñas tímidamente le preguntaban si quería jugar con ellas a lo que el Uchiha las ignoró por completo y siguió su camino. Sakura pensó que era un chico muy grosero y altanero, ¿por qué rechazaba la compañía de las personas cuando ella estaba buscando justo eso? ¿a quién le gustaba estar sólo en realidad?

La siguiente vez que lo vio, de nuevo se encontraba solo, aunque Naruto llegó corriendo a Sasuke para retarlo. Sakura desde el barandal donde lo observaba, sonrió cuando ambos comenzaron a pelear. Después de todo no se encontraba tan solo y eso le alegró.

Fue ahí que comenzó a observarlo cada vez más, hasta que entendió sus sentimientos, ese chico Sasuke, le gustaba.

Sakura sintió que cada parte de su cuerpo dolía más que la anterior, las punzadas se iban extendiendo por cada centímetro de su piel y despertó gracias a eso. Pese a que sólo pudo abrir uno de sus ojos y entreabrir el otro; lo primero que notó fue que se encontraban en una pequeña cueva, a fuera estaba oscuro y lo único que iluminaba era la luz de la luna que se filtraba por los árboles.

De lo primero que se dio cuenta, es que gracias al cielo, el jutsu para cambiar de cuerpo no había desaparecido. Suspiró aliviada, al menos pudo guardar esa pequeña energía que necesitaba para mantenerlo.

— ¿Sasuke…Naruto? —llamó en voz baja; si estaba capturado por aquel equipo del sonido, no les quería dar la noticia que ya había despertado.

Tanteando poco a poco, guiándose por los pequeños rayos de luna que entraban en la cueva, comenzó a sentir un cuerpo que estaba acostado de lado. No tardó nada para que aquel sujeto le tomara la mano, apretándola con fuerza cuando intentó apartarla.

—Tranquilo, Sakura, soy yo. —dijo Sasuke, poniéndose entre la poca luz para que lograra distinguir su rostro. Sakura se relajó, sonriéndole.

—Me alegra. —comentó. Sakura se extrañó entonces de que Sasuke no hubiera soltado su mano, por lo que volvió a tirar de ella, buscando apartarla; se comenzaba a poner colorada, demonios, maldito Uchiha de cara bonita. Sin embargo, pese a ese intento, Sasuke no lo soltó. — ¿Sa…?

—No tenías que hacerlo, Sakura. —intervino Sasuke, mirando la mano con el listón rojo desgastado; la mano de Sakura era suave, blanquecina. —Terminaste lastimándote mucho.

— ¿Qué dices, Sasuke? —preguntó ella, acercándose un poquito más a él, sin retirar el contacto. —Lo hice porque esos sujetos trataban de matarte.

—Pero llegar a ese límite…

—Gracias a eso descubrí mi camino. —aseguró él, mirándolo a los ojos. Las orbes verdes de Sakura, observaban a Sasuke sin ninguna pizca de duda o resentimiento. —Quiero proteger lo que es importante para mí, Sasuke. Y tú entras en esa categoría.

—Sakura. —Sasuke entonces soltó su mano, retirándola como si el contacto le quemara. Sakura lo miró sorprendido, comenzando a ponerse rojo al igual que Sasuke justo ahora; la cara de ambos debería competir con la luz de la luna para ver cual alumbraba más.

— ¡C-Cómo amigo! —reprochó ella, cubriéndose el rostro. — ¡Definitivamente lo dije como amigo!

— ¡Ya lo sé, tonto! —gritó Sasuke, con una mano en sus ojos.

— ¡Sakura! —Naruto se metió de pronto a la cueva, luego de escuchar su voz, a base de tropezones.

—Naruto…

Bueno, al menos el rubio había aligerado el ambiente.

— ¡Qué bueno que despertaste! —sonrió él, poniendo la mano en su frente y mejillas. — ¿Cómo te sientes? ¿Todavía te duele algo? Ya ocupamos todas nuestras medicinas, pero podemos conseguir plantas medicinales ahora que estás despierto.

—E-Estoy bien. —balbuceó ella, sorprendida de las atenciones de Naruto. No estaba a costumbrada a eso, de hecho pensó que Naruto le daría un golpe por ser tan imprudente, aunque bueno, si de imprudencias hablamos, Naruto era el peor. —Sólo me duele el cuerpo, pero es por las heridas, se me pasará por la mañana.

— ¿Estás seguro? —preguntó Naruto, inclinándose a él, lo suficiente para que Sakura pasará saliva y se pegará contra la pared de la cueva. Quizás fuera por la luna, pero los ojos de Naruto resaltaban mucho más en la noche que en el día; como si aquella luz que se transmitía a través de ellos te pudiera salvar de ser absorbido por toda la oscuridad.

—Ya te dijo que está bien. —dijo Sasuke, apartándolo, poniéndole una mano en la cabeza de Naruto y echándolo para atrás, sentándolo. —Deja de invadir el espacio personal de las personas.

—Tsk, tú también estabas todo preocupado. Cargaste a Sakura en tu espalda todo el rato. —comentó Naruto, cruzándose de brazos. —Debes de tener hambre, Sasuke y yo pescamos en un río cercano, todavía quedaron dos. —dijo Naruto tanteando el suelo para tomar los peces que se encontraban en las hojas. —Sasuke prende fuego.

—Estás loco, revelaría nuestra posición de inmediato. —se quejó él, negándose a hacerlo, mirando a Naruto como si fuera la persona más tonta del mundo. Sakura sonrió por lo bajo, Sasuke de vez en cuando hacía caras muy graciosas.

—No seas tacaño, Sakura no ha comido nada. —contratacó el rubio, inflando las mejillas.

—Aun así…

—Yo estoy…—las palabras de Sakura entonces fueron interrumpidas por el ruido de su estómago, atrayendo la atención de sus dos compañeros.

Cuando menos se dio cuenta Sasuke ya tenía un fuego bajo encendido, asando los peces que quedaban con ayuda de Naruto.

—Mira Sakura, recogimos estás plantas, según el idiota de Sasuke esto es comible.

—Te estoy escuchando, tarado.

—Sí, son comestibles. —reafirmó Sakura. —Deberías aprender que es comestible en el bosque, después de todo eres un ninja. —reprochó Sakura, sentándose en forma de mariposa al lado de Naruto.

—Esas cosas no me van. —dijo Naruto, con las manos detrás de su cabeza.

— ¿Cómo vas a sobrevivir las misiones entonces? —volvió a protestar Sakura, inflando las mejillas.

— ¿Qué dices? Es obvio que siempre estaré contigo, Sakura. —sonrió, abrazándolo por los hombros. —Si tú estás a mi lado entonces no tengo que temer nada.

—Idiota. —barbulló él, feliz de sus palabras.

Naruto comenzó a reír ruidosamente, sacando uno de los pescados que ya estaba cocidos y dándoselo a Sakura. Sasuke los miró con una ceja alzada, sintiéndose extraño por la sensación de ver a Naruto y Sakura sonriéndose. Así que diciendo que iría a hacer guardia, salió de la cueva, escuchando las risas de fondo de su compañero por los chistes que estaba contando Naruto.

—Ese listón esta todo deshecho. —comentó Naruto, mordiendo el otro pescado. Sakura lo miró con los ojos en blanco, bueno, al menos tenía la fruta para complementar su comida. — ¿Por qué no te lo quitas de una vez?

—Me lo regaló Ino. —dijo Sakura, masticando la carne.

Ino…—pensó Naruto, recordando con cierto temor la cara de la chica cuando Sasuke y él se quedaron con Sakura, estuvo volteando constantemente mirándolos enojada. — ¿Entonces es una prueba de su relación?

—Sigues con eso. —suspiró ella, decaída. —Ella y yo jamás hemos tenido una relación. Solo que…—Naruto observó confundido a Sakura, se había quedado en silencio y miraba seriamente el listón rojo de su mano. —me recuerda lo que soy de verdad.

— ¿Lo que eres de verdad? —secundó él, alzando una ceja.

—El día en que me lo quite, entonces será el día en que haya aceptado mi destino. —siguió Sakura, rozando el listón con su dedo.

— ¿De qué hablas, Sakura?

—Naruto…, yo no quiero ser Hokage. —confesó él, sorprendiendo al rubio. —Jamás he tenido ese sueño.

— ¿Entonces?

—Como ha dicho Kakashi-sensei, mi clan es muy estricto, quieren demostrar que pueden ser los mejores. Pero, mi clan no tiene buenas habilidades, dependemos mucho del taijutsu, del ninjutsu básico y muy pocos genjutsus, estos dos últimos son los que más nos cuestan dominar; aunque bueno, manejamos bien el chakra a nuestro favor. —explicó mordiendo otro pedazo de pescado. —Desde pequeños nos obligan a aceptar un sueño que no nos pertenece, a ser algo que no somos.

— ¿Y por qué no te vas? —preguntó Naruto, terminándose el pescado. Que Sakura haya tenido el valor de confesarle ese secreto, le hacía feliz, pero también intranquilo por su amigo.

—No tengo otro sitio a donde pertenecer. —escupió Sakura, mirando al fuego. Naruto apretó los labios, molesto por ese comentario.

— ¿¡QUÉ ESTÁS DICIENDO, IDIOTA!? —reprochó poniéndose de pie, haciendo que Sakura se atragantara con el pescado. — ¡¿NOSOTROS QUÉ DEMONIOS SOMOS ENTONCES!?

—Dejen de hacer tanto ruido, tarados. —dijo Sasuke, descendiendo e incorporándose a la cueva.

— ¡Sasuke! ¡Este idiota cree que nosotros no somos el lugar al que pertenece! —reprochó Naruto, cruzado de brazos. Sakura lo miró con gracia, podía ver que el rubio refunfuñaba por lo bajo, maldiciendo a todo lo existente.

— ¿Qué estás diciendo? —preguntó Sasuke a Naruto. Sakura suspiró, aceptando que Sasuke no diría algo tan así como Naruto. —Sakura, ¿qué estás diciendo?

— ¿Eh?

— ¿Te tiraron de cabeza cuando bebé como a este idiota? —preguntó Sasuke, señalando a Naruto.

— ¡Qué se supone que eso significa! —reprochó Naruto, haciendo berrinche.

—Que tienes razón. —aceptó Sasuke, mirando a Sakura fijamente. —Tú mismo lo dijiste, ya no estamos solos.

Naruto y Sakura observaron con sorpresa a Sasuke, mientras que el Uchiha con las orejas rojas se salía de nuevo de la cueva, apenado de sus palabras.

— ¿Qué mosco le pico ahora? —preguntó Naruto aún pasmado. —Pero tiene razón, Sakura. ¡Ahora nos tienes a nosotros y nosotros a ti!

Sakura entonces tomó a Naruto por debajo de su brazo, con los nudillos paso una y otra vez en la cabeza del rubio, alborotándole todos los cabellos y haciendo que este se quejara.

¿Por qué esos dos idiotas estaban siendo tan adorables?

Paso la noche, Sakura miró a Naruto dormido, Sasuke le había ordenado dormir también, sin embargo, su cuerpo le decía que ya tenía el descanso suficiente así que fue a donde el Uchiha, quién estaba mirando como el sol del amanecer comenzaba a elevarse en el cielo.

—Naruto ha caído como roca. —comentó ella al llegar.

—No ha dormido casi nada. —dijo Sasuke, atrayendo la atención de Sakura. —Dijo que si venía un enemigo, él lo enfrentaría para que yo pudiera escapar contigo. Ya no confía en mí. —suspiró al final, mirando en dirección al sol que comenzaba a salir.

—Yo confió en ti. —habló Sakura, abrazando sus piernas.

Sasuke volteó a él, Sakura reposaba su barbilla en sus rodillas, mirando a la misma dirección que él anteriormente.

—Y Naruto también, solo que es orgulloso contigo para decirlo en voz alta. —siguió. Los pequeños rayos de sol que los estaban alcanzando, dándoles una agradable sensación cálida, se reflejaban en los ojos verdes de Sakura haciéndolos más brillantes. —Sasuke…

— ¿Sí?

—Me gusta mucho estar en este equipo. —sonrió, contagiando al Uchiha. Él también comenzaba a pensar igual, tener a Naruto y Sakura de compañeros, no era tan desagradable como lo imaginó.

Mientras que Sasuke bajaba de la roca para llevarse a Naruto, Sakura lo observó en silencio; recordando que antes de desmayarse, Sasuke tenía esas marcas en su cuerpo, regalo de Orochimaru, le daban escalofríos cada que pensaba en eso, temiendo que las palabras se ese sujeto fueran reales y Sasuke terminara buscándolo; no obstante, ese día, Sasuke sonrió muchas más veces que las anteriores y eso a ella le encantaba, aquella sonrisa de Sasuke, la llenaba de alegría casi igual que la de Naruto, así que no importaba cuanto le costara, salvaría a Sasuke de aquella oscuridad a la que se dirigía.