13. Kabuto.

Cuatro días habían pasado en un abrir y cerrar de ojos; Sakura sentía que se estaban atrasando cada vez más por su culpa y al paso que iban no conseguirían llegar hasta dentro de tres días más. E incluso si lograban llegar en ese día que les quedaba, no tenían otro rollo consigo.

— ¡No te preocupes, Sakura! —dijo Naruto la noche del tercer día, dándole suaves golpecitos en su espalda. —Nos las arreglaremos de una y otra forma para conseguir un rollo.

Sasuke parecía de acuerdo con él, sin embargo, Sakura sintió que por primera vez la sonrisa de Naruto no le animó del todo. No había nada peor que sentirse un estorbo con las personas que quería que lo reconocieran. Quizás fue por tener eso en mente que no dudó en tantear el terreno la mañana del cuarto día, buscando un equipo al cual robarle un rollo del cielo.

Lo único que consiguió fue abrirse el apetito mucho antes de que Naruto y Sasuke despertaran, nadie andaba por los alrededores, lo cual también la alarmó. ¿Sería acaso que ya todos los equipos habrían ingresado a la torre? Miró a su equipo con culpabilidad, quitándose la camisa comenzó a cambiarse las vendas para lavar las que tenía antes de que alguno de los dos despertara; intentaba mantener al margen sus heridas, no obstante, estas volvían a abrirse cada cierto tiempo.

Aún no entendía como Naruto se pudo curar tan rápido, es decir, lo entendía por el lado de Sasuke ya que podía deducir que el poder de Orochimaru le daba esa habilidad, pero del lado de Naruto, ¿sería por el sello que le había puesto el mismo antes de que Naruto quedara inconsciente?

Luego de cambiarse las vendas, con esa duda en mente se acercó a gatas a Naruto, observando a los dos chicos que parecían estar en su séptimo sueño, no los culpaba, incluso ella estaba al borde del colapso. Movió a Naruto suavemente, asegurándose de que estuviera profundamente dormido y comenzó a desabrochar el cierre de su chaqueta. Sakura puso los ojos en blanco al ver la malla que llevaba debajo de esta, por los agujeros podía ver unas marcas, pero no lo suficiente para entender que llevaba escrito Naruto ahí.

Naruto se removió por el frío que la abertura le causo, poniéndose de costado, de espalda a Sakura; ella puso los ojos en blanco, había estado muy cerca de traducir una frase. Volviendo la vista a Sasuke, después a Naruto, tiró del rubio, colocándose encima de él, subiendo la malla que limitaba su visión.

El rubio volvió a estremecerse, lo suficiente para comenzar a abrir los ojos y saber porque tenía tanto frio. Lo primero que notó fue algo rosa, que se balanceaba suavemente con el frío viento de la mañana, lo segundo fueron los enormes ojos de Sakura que comenzaron a girar por todos lados, buscando perderlo de vista, mientras que el color rojo bañaba sus mejillas. Naruto se talló un ojo entonces, bostezando ruidosamente, provocando que Sakura le tapara la boca en un instante, ordenándole silencio.

Ahí fue cuando Naruto se dio cuenta en qué situación se encontraban. Sakura estaba encima de él, con el pecho descubierto lleno de vendas y únicamente sus pantalones negros que le llegaban por debajo de la rodilla haciéndole compañía.

Fue el turno de Naruto para que su cabeza comenzara a quedarse en blanco, y que toda su cara se pusiera tan roja como la de Sakura en esos momentos.

— ¡QUÉ ESTÁS HACIENDO, PERVERTIDO! —bramó Uzumaki haciendo retumbar toda la cueva y tirando a Sakura para el costado quién se cubrió el rostro, totalmente avergonzado.

— ¿Ahora qué pasa? —preguntó Sasuke, despertando rápidamente, totalmente alerta. Al ver a un Sakura en el suelo, con el rostro cubierto y las orejas rojas, más un Naruto que estaba escondido detrás de una roca, observando en esa dirección con aura amenazante, supo que debió ser un estupidez. —Tienen mucha energía el día de hoy. —bufó Sasuke, poniéndole a Sakura su camiseta roja en la cabeza. Sonrió al notar que sus orejas tenían el mismo color que esta.

— ¿¡Qué demonios hacías!? —gritó Naruto desde lejos, con el corazón bombeándole a mil por hora. Sasuke pareció confundido por su reclamo.

— ¡E-Es un malentendido! —contestó Sakura, colocándose su camisa rápidamente. — ¡Definitivamente es un malentendido, Naruto!

— ¡Sí cómo no! —reprochó, señalándolo con un dedo juzgador. Sakura agachó la mirada, volviéndose a cubrir el rostro, podría ser la más inteligente de la escuela pero su torpeza no la superaba nadie; al menos, que bueno que Sasuke no había visto eso. ¡Y más le valía a Naruto no decirlo!

— ¿Qué sucede? —Sasuke picó la cabeza de Sakura, queriendo que alguien le explicara de una buena vez. — ¿Qué le hiciste al tarado de Naruto?

— ¡Aléjate de él, Sasuke! —gritó Naruto, aun señalándolo de arriba para abajo. — ¡Él estaba…!

— ¡Quería ver la marca que te puso Orochimaru! —respondió Sakura de inmediato, evitando así que Naruto le dijera a Sasuke. Vaya a saber qué pensaría el Uchiha de eso.

— ¿Marca? —preguntó Naruto, ladeando la cabeza. Alzándose la malla, solo vio el tatuaje que desde pequeño tuvo incorporado.

—Antes de que te desmayaras vi cómo te puso la mano en el estómago. —dijo, acercándose a Naruto y sacándolo de la roca. Este seguía mirando su estómago, buscando nuevas marcas, a decir verdad no solía mirarse mucho, sentía que por tener eso nadie en la aldea lo quería. Sakura intentó imitar la misma pose de Orochimaru, colocándola de nuevo en el estómago de Naruto.

Sasuke se llevó una mano al cuello, recordando la marca que le había puesto Orochimaru al morderlo. Seguía punzándole, llegando a un punto donde todo lo quería hacer por la noche era dormir.

—También a Sasuke le puso una marca en el cuello. —dijo Sakura, señalando al nombrado que lo miró con sorpresa. — ¿Te duele todavía, Sasuke?

—No.

—Debió ser solo para asustarnos. —comentó Naruto, pensativo. —Sí, ¿qué tal a ti, Sakura?

—Sólo me dejó heridas. —bufó él. —Si era para asustarnos entonces Sasuke no habría liberado ese tipo de poder, estoy preocupado por eso. Deberíamos decirle a esa instructora loca o a Kakashi-sensei cuando ingresemos a la torre.

—Supongo que tienes razón. —dijo Naruto, cruzado de brazos.

Sasuke puso una mano en su cuello, pensativo. Cuando las marcas tomaron control de él comprendió que ese era el poder que necesitaba para derrotar a su hermano de una vez por todas, vengar a su clan; sin embargo, cada que recordaba esa escena, también veía a Sakura, intentando llegar a él con todo el esfuerzo del mundo, pidiéndole que parara, que ese sujeto no era él. Y algo le decía que tenía razón, que no debía tomar lo que le fue ofrecido.

—Toma. —Sakura le ofreció la última de las bayas que le quedaban en su bolsillo a Naruto, quién de inmediato la tomó, agradeciendo.

—Por un momento pensé que el cejotas te había contagiado lo rarito. —comentó Naruto.

— ¡No te metas con Lee! —reprochó Sakura, pegándole un golpe en la cabeza, provocando que Naruto escupiera la baya y esta rodara hasta los pies de Sasuke, que les volvió a prestar atención. — ¡Él hizo un gran esfuerzo para protegernos!

—Me golpeaste muy duro, tonto. —dijo Naruto, buscando devolverle el golpe, Sakura le detuvo ambos brazos, y el rubio comenzó a manotear, buscando alcanzarlo. — ¡Déjame golpearte!

—Es suficiente de los juegos. —recriminó Sasuke, quitándose la mano del cuello. —Todavía nos queda un rollo que buscar y estamos con el tiempo a los limites. Tenemos que darnos prisa.

—Yo puedo ayudarles con eso. —dijo Kabuto, apareciendo en el margen de la cueva, recargado.

— ¿Cuándo? —gritaron los tres sorprendidos.

Mientras Kabuto los llevaba por el bosque, después de que Naruto y Sakura ayudaron a tranquilizar a Sasuke para que no comenzara a pelear, el chico de cabello griseo les regalaba sonrisas de vez en cuando que Sakura sentía bastante tranquilas. Al menos encontrar más aliados en ese bosque donde la mayoría era enemigos, y sobre todo, se encontraba ese tal Orochimaru, era agradable.

Pese a eso, Sakura pudo notar que la mayoría del tiempo Kabuto inspeccionaba a Sasuke. No era de extrañarse después de todo, su compañero de equipo después de todo lo había atacado, a lo mejor estaba pensando que en cuanto él se distrajera le quitaría su rollo.

—Sakura. —murmuró Sasuke a su lado, mientras Naruto platicaba con Kabuto acerca de los distintos tipos de ramen.

— ¿Qué sucede, Sasuke? ¿Quieres agua? —preguntó, ofreciéndole la garrafa, ella era la encargada de la comida y los suministros.

—No. —él negó con la cabeza. —Es sobre la marca.

— ¿Te duele? —preguntó preocupada.

—No es eso. —evadió la pregunta, frunciendo la boca.

—¿Entonces?

—Acerca de lo que dijiste de decirle a Kakashi y los demás. —comentó Sasuke, mirándolo de reojo. —Preferiría que no lo hicieras.

— ¿De qué estás hablando? —preguntó Sakura, confundida. —Es muy importante, no puedes mantenerlo en secreto.

—Quiero ser yo quién decida eso. —dijo Sasuke, tornándose serio. —Esto no te corresponde.

— ¿Qué? —Sakura formó una sonrisa molesta en el rostro, con una vena que comenzó a marcársele en el rostro. — ¡Por supuesto que me concierne!

Kabuto y Naruto voltearon a ellos, sin saber que estaba pasando.

— ¿Por qué están peleando? —preguntó Naruto, acercándose. —Le están dando mala impresión a Kabuto.

—No se molesten por mí, pero sí deberíamos guardar silencio, estamos cerca de los recolectores de rollos.

—No lo hace. —espetó Sasuke, dándose media vuelta. —Es mi decisión. Así que tú mantén la boca cerrada.

—Tú no me vas a estar dando órdenes. —contestó Sakura, irritada. Sasuke se volteó a él con las cejas fruncidas, intentando intimidarlo. Un escalofrío de enojo recorrió todo el cuerpo de Sakura, erizándole cada vello de su piel. ¡Lo que le faltaba! — ¿Ves esto, Sasuke? —preguntó, señalando la banda en su frente.

—Sí. Siempre la estás cambiando de lugar.

¿Qué tenía que ver eso con lo otro?

—La he puesto en mi frente porque ya no la pienso cambiar nunca más de ahí. —dijo Sakura, firme. —Y eso es porque al protegerlos decidí que nunca más les vería la espalda. Ni a ti, ni a Naruto, ni a nadie más.

Sasuke lo miró interrogante, sin comprender a que se refería.

—Quiero decir, que no me fracture tres costillas para que ahora vengas tú a decirme lo que puedo y no puedo hacer. —escupió enojado. Naruto pasó saliva, Sakura daba miedo. —Ahora estoy a tu nivel, Sasuke, no te atrevas a rebajarme a donde estaba antes.

—No estoy haciendo eso. —reprochó el Uchiha, dándole la cara.

—Bien, entonces, voy a hacer lo que considere necesario para proteger a mis amigos. Y eso, te guste o no, te incluye. —bufó, pasándolo derecho, a pasos firmes y molestos.

Justo cuando estaba pasando al lado de Naruto y Kabuto para tomar la delantera, este último lo tomó bruscamente del brazo, deteniendo su avance. Sakura giró a él más molesto, aunque al mirar a través de sus lentes, notó un destello fugaz de maldad. ¿Qué estaba pensando? Sakura se llevó una mano a la cabeza, sacudiendo sus ideas, estaba demasiado molesta y ahora sentía que todo el mundo la quería atacar.

—Estás muy herido, ¿no es verdad? —preguntó Kabuto, soltándolo, con la misma sonrisa que mostraba tranquilidad. —Caminas lento, además de ves en cuando te agarras los costados y eso de las tres costillas puede que sea verdad.

—Bueno…

—Yo puedo ayudarte, sé ninjutsu médico. —dijo Kabuto, con las manos en la cintura. —Si nos encontramos con los recolectores de rollos tendremos que librar una batalla, así que no es bueno que estés así.

— ¿No es genial, Sakura? —preguntó Naruto, alzando las manos feliz. —Podrás curarte.

—Aún no soy muy bueno. —comentó el de pelo gris, rascándose la nuca. —Puede que haya algunos efectos secundarios.

—Hazlo Kabuto. —dijo Naruto, animándolo. —Mientras Sasuke y yo iremos por unas plantas medicinales y algo de comer.

—Esperen, no se alejen mucho. —reprochó él. —Pueden estar cerca.

—No lo haremos. —Naruto comenzó a empujar a Sasuke, a pesar de las quejas de este, llevándoselo de ahí.

—Ven, Sakura. —dijo Kabuto, sentándolo al pie de un árbol. Sus manos comenzaron a colorearse con chakra verde, el cual fue esparciendo en el pecho de Sakura.

—Lo lamento, Kabuto, a pesar de que nos estás ayudando hemos montado toda una escenita. —dijo ella, aspirando hondo al sentir como algo se removía dentro.

—Vamos, todos los equipos se pelean de vez en cuando. —siguió él, sin darle importancia. —Además Sasuke parece ser algo terco, normal que te saque de tus casillas al igual que Naruto.

—Son buenos a pesar de todo, por eso quiero estar a su igual. —comentó Sakura, mordiéndose la mano para no gritar. El jutsu medico dolía más de lo esperado. —Son mis mejores amigos, no quiero perderlos.

— ¿De verdad? —sonrió Kabuto, haciendo más presión en una herida; Sakura se retorció, cerrando los ojos con fuerza. —Yo no me podría imaginar nunca que los tres se separaran.

— ¡Claro que no! —dijo ella, en un jadeo. —Naruto lo ha dicho. Ya no estamos más solos. Ni Sasuke, ni Naruto, ni yo, ahora tenemos a Kakashi-sensei también.

—Me alegro. Ya verás que siempre será así. —Sakura notó la sonrisa de Kabuto al terminar, era algo burda, y no le transmitía la misma tranquilidad de antes pero tal vez solo fuera el efecto del cansancio que el ninjutsu médico le provocó.

—Ya volvimos. —dijo Naruto, llegando con un Sasuke más irritado que nunca. Ambos llevaban un golpe en la mejilla, cosa que alertó a Sakura. —Nos apareció un enemigo, nada que no pudiéramos vencer, ¿verdad, Sasuke? —preguntó hacía él, este asintió con la cabeza, mirando a otro lado.

—Me alegro. Sakura ya está en mejores condiciones. —comentó Kabuto. —Es hora de seguir avanzando.

Sakura se sintió con su energía renovada, ya no sentía ese dolor en las costillas y podía moverse con más libertad. Ahora a la par de Naruto que comenzó a hablar sobre tomar un baño una vez que estuvieran en la torre o volvieran a sus casas, miró de reojo a Sasuke que le evitó la mirada descaradamente, agarrando platica con Kabuto.

Este último sonrió internamente al ver aquella reacción en el Uchiha.

Sakura no esperaba lo que vendría, pobre chico idiota; al menos esperaba que si lo que le había hecho a su cuerpo no lo mataba, la despedida de Sasuke Uchiha y la captura del kyubi por Akatsuki lo rematara por completo.