16. Nuestros lazos y una promesa.
—Sakuraaaa, vamos a jugar. —comentó Naruto, enfurruñado. Se había topado por mera casualidad con Sakura, aunque él estaba de espalda, haciendo movimientos suaves y desde hace diez minutos que le estaba hablando, este nada más no volteaba. —Sakuraaaa…
Una pelota rodó a los pies de Naruto, quién la miró con ilusión al ver que varios niños se acercaban a ellos dos.
— ¡Sakura, mira, podemos unirnos a ellos! —comentó emocionado, tomando el balón.
De nuevo su amigo no le hizo caso, Naruto escuchó un quedo no en el aire.
— ¿Podemos jugar con ustedes? —preguntó Naruto, sonriendo. — ¡Somos realmente buenos cuando se trata de jugar con el balón!
El niño lleno de pecas en la cara hizo una mueca, mirando a los demás que negaron de inmediato. Sus padres les habían advertido que se mantuvieran alejados de ese chico. Sasuke y Shikamaru que estaban más alejados fruncieron la boca al ver esa reacción en los contrarios; no es que Sasuke estuviera ahí porque quisiera, sino que el Hokage que había estado presente antes, le pidió jugar con los niños de su edad.
—Mi padre me dijo que me mantuviera alejado de ti. —dijo el pecoso, arrebatándole el balón. —Y sobre Sakura, no aceptamos niñas en nuestro grupo. —se burló.
—Naruto y Sakura hacen la pareja perfecta. —comentó otro, riendo. —Ustedes dos deberían estar por siempre solos. —Naruto agachó la mirada, sintiéndose herido por el comentario. Él no quería estar así toda su vida, quería ser querido por los demás.
—No hacen más que estorbar al mundo, ¿por qué no desaparecen? —murmuró otro, lleno de desprecio. Justo cuando iba darle un empujón a Naruto, Sakura le tomó el brazo con la suficiente fuerza para lanzarlo hacía atrás, haciéndolo chocar con el pecoso.
Naruto abrió los ojos sorprendido, al igual que Sasuke y Shikamaru, Sakura se veía enojado y con rastros bajo sus ojos de haber llorado. Ahora comprendía porque no le estaba contestando.
— ¿¡Qué demonios, Sakura!? —reprochó este, buscando pegarle. Sakura le estrelló su puño en medio del rostro, apartándolo.
—Un debilucho como tú debería aprender su posición aquí. —bufó el pecoso, soltando el balón. —Mi padre dice que el clan Haruno es un asco, que ni siquiera deberían ser shinobis.
—Tú padre es el mismo que sale por las noches a encontrarse con otra mujer. —contestó Sakura con enojo. —Lo vi el otro día mientras iba de regreso con mi padre del entrenamiento.
— ¿¡Qué!?
Shikamaru entonces hizo uso de la técnica Nara, impidiendo el golpe a Sakura. Sasuke también se acercó a ellos, fingiendo desinterés.
—Me voy.
— ¡Espera, Sasuke!
—Tanto que nos costó convencer al Hokage para que lo convenciera a él. —suspiró otro niño desde atrás.
— ¡Shikamaru suéltame! —reprochó el pecoso.
—Esto es una molestia. —respondió él, haciéndole caso y limpiándose la oreja con uno de sus dedos. —Yo también me retiro, tengo sueño.
Sakura no hizo caso, tomando del brazo a Naruto comenzó a ir por la ruta de Sasuke; sabía que Shikamaru había hecho para darles tiempo de irse. Sasuke miró detrás de él, alzando una ceja, frunció el ceño incomodándose, ¿ellos no pensarían que lo había hecho por ellos, verdad? Era mejor dejarles en claro eso para que lo dejaran en paz.
— ¡Sakura, a donde vamos! —preguntó Naruto, mientras el pelirrosa tiraba de él. —Mas importante, ¿por qué estabas llorando…? ¡Ah, Sasuke!
—Escuchen…
—Querías jugar, vamos a jugar. —contestó Sakura, pasando de largo a Sasuke. El Uchiha los miró sorprendido, luego notó la mirada casi gélida que Sakura le dio, aunque él no tenía ninguna conexión con ese niño al que todos molestaban, a parte de la que siempre tenía cuando le reprochaba a su amiga rubia por qué le gustaba alguien como él.
— ¡Ah, es Sasuke-kun! —gritaron un montón de niñas, corriendo a él, impidiendo que pensara demasiado en eso.
Naruto detuvo a Sakura en el parque, a esa hora la mayoría de los padres ya se llevaban a sus hijos. Sakura se subió a un columpio, balanceándose, Naruto lo imitó, sin parar de mirarlo.
— ¿Por qué estabas llorando? —preguntó Naruto al fin, luego de sentir las miradas de desaprobación de los demás en su persona.
—Ino… ya no quiere ser más mi amiga. —dijo al fin, sintiendo que las lágrimas volvían a acumularse. —Me ignora todo el tiempo, y me ve feo. Todo es mi culpa.
—Sakura…
—Naruto, ¿soy una mala persona? ¿por qué nadie quiere ser mi amigo? —sollozó, deteniendo el columpio, limpiándose cada lágrima que seguía cayendo. —Papá dice que así es mejor, que puedo concentrarme en mis entrenamientos todavía más, pero… duele mucho cuando no tengo a nadie a mi alrededor.
Naruto bajó la mirada, al menos Sakura tenía a sus padres.
—Sakura, ¿Por qué sigues juntándote conmigo? —preguntó él, mirándolo de reojo. —También tu padre te ha dicho que ya no estés más conmigo.
—Eres raro. —contestó él, haciéndole poner los ojos en blanco a Naruto. —Pero aunque seas raro, a ti no te importa lo que digan los demás de mí. Así que a mí tampoco me importa lo que digan de ti.
Naruto hizo un puchero y luego al ver que Sakura continuaba llorando, él también comenzó a llorar, ahora atrayendo la miradas curiosas de todos. Había dos niños sin ningún padre o amigo que corriera a ver que les pasaba, nadie se quería acercar al Kyubi, y nadie tomaba en cuenta a los Haruno para arriesgarse a ir.
Fue hasta que Iruka pasaba por ahí que se llevó a Naruto consigo, buscando consolarlo de la mejor manera que sabía, comprándole ramen. Sakura entonces, prometiendo que iría pronto a casa, se quedó sola, balanceándose en el columpio hasta que decidió que era tiempo de ir a casa, dejando el columpio balanceándose solo.
Algún día, esperaba que para Naruto y para ella, las cosas cambiaran.
—Sakura.—Ino la miró asombrada, al tiempo en que un sentimiento de tristeza la embriagó. Ahí estaba la respuesta que tanto temía.
Naruto que solía ser un tonto para darse cuenta de las cosas, comprendió casi al instante el acto que hizo Sakura. Entendió las palabras dichas por Sakura ese día en la cueva, ya había aceptado su destino, un sueño que no le pertenecía, ¿por qué? ¿acaso sus palabras no fueron suficientes para motivarlo? No, claro que vio los ojos iluminados de Sakura al decirle que ambos podían enfrentar a sus padres; pero entonces también captó algo al instante, había sido estúpido al decirlo de esa manera tan simplona.
Para Sakura renunciar a ese sueño que no le pertenecía, era renunciar a su clan.
—Lo siento, Sakura. —murmuró, apretando las manos en el barandal.
—Esta en tu respuesta. —dijo Ino, apretando los labios. —Bien, entonces ya no tengo más porque contenerme ante ti. —Ino quería decirle que era una cobarde, pero realmente no era así, ¿verdad? Aceptar un destino que no te pertenecía no te hacía una cobarde. —Te hace un reverendo estúpido. —escupió con acidez.
Sakura ya no dijo nada, lanzó un kunai de inmediato, seguido de una shuriken y creo dos clones de sobras que fueron a una distraída Ino que esquivaba los objetos lanzados. Cuando se dio cuenta de los clones tomó una posición defensiva, observando con detalle a cada uno de ellos, no obstante, Sakura aplicó chakra a sus pies, derribando a Ino de una patada al no lograr diferenciar a los clones.
En lo que Ino rodó por el suelo, Sakura corrió de nuevo a ella, buscando golpearle el rostro; Ino tomó su mano en el aire, dándole una patada que lo mandó unos metros lejos de ella, lo suficiente para darle tiempo de levantarse y contratacar los golpes de Sakura; ¿desde cuándo había mejorado tanto? Bien, los entrenamientos de sus padres eran constantes, pero ahora había algo diferente y no era que por lo de hace unos momentos.
El cuerpo de Sakura rotó, esquivando el puño de Ino y con fuerza la tomó de su largo cabello, jalándola hacía atrás para darle un puñetazo en el rostro. El labio de Ino se partió de la esquina inferior derecha, sacándole sangre que escupió a un lado, la respiración de Sakura comenzó a agitarse debido al cansancio ya acumulado, Ino aprovechó eso para lanzarse sobre él, derribándolo en el suelo con un golpe seco. Sakura ahogó un gemido de dolor, volteando a Ino estrelló su puño contra el suelo cuando la rubia lo esquivo, dándole un cabezazo a Sakura justo donde estaba la banda, hiriéndose la frente en el proceso, aunque funcionó, Sakura ya no estaba encima.
Sakura volvió a crear dos clones de sombras, aunque esta vez algo falló pues sintió un dolor potente dentro de él. No, debía ser el cansancio. Ahora no tenía permitido descansar hasta que ganara, tenía que seguir intentándolo.
Ino miró aquella acción, incluso un clon había desaparecido. Sin embargo, antes de poder razonarlo por completo, Sakura se estaba lanzando de nuevo, buscando atacarla, esta vez lanzó seis kunais de cada clon, por distintas direcciones, Ino mordió sus labios cuando uno le rozó el brazo, lastimándola. A este paso Sakura terminaría ganando, debía buscar un plan lo suficientemente bueno para hacerlo perder.
Sakura concentró chakra en sus pies para correr más rápido, al igual que en sus palmas, una vez que estuvo lo suficiente cerca de Ino la golpeó con fuerza, estrellándola con el muro. Ino se quejó, al ver que Sakura volvía a acercarse a esa velocidad, sacó un kunai de inmediato y cuando Sakura intentó golpear, Ino clavó el kunai en la mano de Sakura; salpicando la sangre en ambos rostros.
— ¡Sakura! —gritaron Lee y Naruto, preocupados.
El pelirrosa se apartó, agarrándose la mano con fuerza la sangre seguía emanando por la profundidad de la herida. Con una mueca en el rostro observó a Ino, estaba igual de agitada, esperaba que le diera un respiro, pero eso no pasaría. Ya no.
— ¿Qué pasa, Ino? —aun así no pudo evitar burlarse, en lo que rasgaba su camisa y con ella vendaba su mano. — ¿No puedes con una pelea real? Estoy seguro que si habláramos de productos para el cabello ya hace rato que me hubieras derrotado.
— ¿¡QUÉ!?
—Sakura, deja de provocarla. —murmuró Naruto, temeroso de la reacción de la rubia. —Ino esta emanando fuego de los ojos.
—A Sasuke no le gustan las chicas huecas como tú. —continuó Sakura con burla.
—Ino está cayendo por completo en su trampa. —bufó Shikamaru. —Si tienes la cabeza caliente no puedes pensar en absoluto.
— ¡Ya te morirías por tener una chica como yo! —reprochó Ino, señalando a Sakura.
—Lo siento, desde hace mucho que no correspondo tus sentimientos. —sonrió Sakura, causando un incremento en la ira de la rubia.
Naruto abrió los ojos con sorpresa, así que era eso, Sakura había rechazado a Ino, por eso la chica parecía tenerle tanto coraje y se llevaban tan mal. Eso por alguna razón le hizo formar una sonrisa en el rostro, aquello significaba que Sakura no tenía sentimientos más que de amistad por Ino.
— ¡Vamos, Sakura, acaba con ella de una vez! —apoyo Naruto.
—Ahora que tienes a Sasuke y a ese fastidioso te sientes muy por encima de mí. —comentó Ino. —Aunque a mi parecer sigues siento el mismo perdedor de la frente enorme.
Sakura metió un dedo en su oído, simulando limpiarlo. Al ver la cara de enojo de Ino, alzó una ceja. — ¿Dijiste algo? Solo escuche los lloriqueos de un cerdo.
— ¡YO TE MATO! —gritó Ino irradiando llamas.
—La perdimos. —murmuró Shikamaru.
— ¡Te mostraré que yo también estoy al nivel de todos aquí! —gritó Ino, colocándose la banda en su frente de una buena vez por todas.
—Ay, Ino, sigues estando igual de débil con la frente en la cintura o en la cabeza. —comentó Sakura, desinteresado.
Entonces la rubia tomó un kunai demasiado rápido, trozando la coleta de su cabello, aventándole los cabellos largos a Sakura.
— ¡Ahora mira que yo no necesito nada de eso, idiota! —gritó. — ¡Me importa una mierda todo esto, soy una kunoichi que es más fuerte que tú!
Sakura miró los cabellos de Ino, y de pronto comenzó a reía de buenas a primeras. Ino apretó los puños, si todo salía bien la que reiría al último sería ella.
— ¿Qué estás haciendo, tonta? —preguntó Sakura, mirando con sorpresa la posición de sus manos. —Eso no va a funcionarte.
— ¿Y tú qué sabes? —reprochó Ino. —Veremos quién es más rápido, frentón, si mi jutsu o tus pies bañados en chakra. El cual por cierto es un truco muy barato.
—Que tú no puedes hacer. —completó Sakura, haciendo enojar más a Ino, si es que todavía se podía.
Sakura al ver Ino iba a comenzar intentó moverse a un lado, siendo detenido de inmediato por los cabellos de Ino que le sostenían los pies. Ino le sonrió del otro lado, una sonrisa de victoria y entonces su cuerpo fue tomado.
Lo primero que sintió Ino al estar dentro fue que le pesaba demasiado el cuerpo, que le dolía cada parte de él y cuando abrió los ojos jade de Sakura, colapso en el suelo. Jadeante, busco levantarse, mientras que sus oídos escuchaban los gritos de Naruto y Lee, preocupados.
—Sakura…—Kakashi que ya había notado la transferencia de cuerpos, también se dio cuenta en ese momento de los conflictos que Ino tenía para manejar el cuerpo de Sakura. Y no era porque el jutsu estuviera fallando, de hecho era todo lo contrario, estaba funcionando en perfecto estado, lo que estaba fallando era el cuerpo de Sakura.
— ¿Qué está pasando? —preguntó Naruto, confundido. — ¿Por qué Sakura de repente cayó al suelo?
—Ino ya ha tomado posesión del cuerpo de Sakura. —explicó Kakashi, detallando también el jutsu de Ino. —Sin embargo,…, que Ino no pueda manejar el cuerpo de Sakura…
—… significa que el cuerpo de Sakura está completamente agotado. —concluyó Lee. —Sakura se estaba moviendo con pura fuerza de voluntad.
—Pero hace unos momentos estaba bien, Kakashi-sensei. —dijo Naruto, extrañado. —Kabuto le curó las heridas, todo estaba mejor, quizás el cuerpo de Sakura estuviera cansado pero no tiene que reaccionar así.
—Es verdad, Sakura estaba mucho mejor. De lo contrario le hubiera impedido pelear. —afirmó Lee. —Neji mismo me lo confirmó. ¿No es así, Neji?
El chico asintió con la cabeza, aunque luego volvió a activar el Byakugan. —Algo raro está pasando dentro de su cuerpo.
— ¿Es debido a la invasión de Ino?
—No. Es diferente.
En la pelea, Ino consiguió levantarse con mucho esfuerzo, ¿cómo demonios se estaba moviendo Sakura tan bien en la pelea? Aunque era cierto que a medida que fue avanzando, los ataques se hicieron más lentos y predecibles. Aunque no importaba, ya se preocuparía por él después, ahora lo importante era hacer que se rindiera.
—Yo, me estoy dando por…
— ¡SAKURA, NO! —gritó Naruto al ver sus intenciones. — ¡NO LO HAGAS, DIJIMOS QUE AMBOS LLEGARÍAMOS JUNTOS HASTA EL FINAL!
Ino chasqueó la lengua, molesta por la intromisión.
—No va a funcionar, mocoso tonto. —farfulló, volviendo a tomar la palabra. —Como decía, yo me doy…
— ¡Como si fuera a dejar que Naruto anduviera solo por el examen! —gritó la voz interna de Sakura, dentro de su cabeza. — ¡Es tan idiota que lo expulsaran antes de llegar!
—Sakura… imposible.
— ¡¿Cómo que imposible, tonta?! ¡Ahora mismo, Ino, acabo de superarte! —dijo apresándola desde su propia mente. — ¡No soy más el niño llorón de antes!
Ino entonces se sintió demasiado débil para seguir dentro del cuerpo contrario, deshaciendo el jutsu de inmediato. Hacer aquello le había costado un montón de chakra, al igual que a Sakura deshacerse del jutsu. Sakura entonces cayó de rodillas en la explanada, buscando regularizar su respiración. ¿Por qué demonios comenzó a dolerle a montones el cuerpo? Se supone que el ninjutsu medico de Kabuto pudo ayudarle.
— ¿Cómo puedes seguirte moviendo? —comentó Ino, poniéndose de pie con dificultad. —No deberías ser capaz de hacerlo.
—Ahora ves cuanto quiero derrotarte. —dijo Sakura, buscando imitarla. Caería en cualquier momento, así que eso tenía que terminar ya.
Lee frunció sus cejas, extrañado del comportamiento de Ino al estar dentro de Sakura. Algo andaba mal con Sakura, podía sentirlo. Así que, cuando corrieron a darse el golpe final, Lee agradeció que eso acabara al fin, de esa manera Sakura podría descansar de una vez por todas.
—Ino…—llamó Sakura, mientras Ino seguía curándole las heridas que le causaron algunos niños.
— ¿Qué pasa? —preguntó Ino, poniendo alcohol en la herida, Sakura cerró un ojo, quejándose por el contacto.
—Si te juntas conmigo puede que esos niños también quieran molestarte a ti. —comentó preocupado. —No quiero que por mi culpa te hieran.
— ¿¡Qué estás diciendo?! —reprochó ella con las manos en la cintura, mirándolo con severidad. — ¡Los únicos tontos que necesitan sentirse mal son ellos, no tú! —bufó. —Sólo deja que intenten ponerme una mano encima, con el jutsu de transferencia de mentes les haré pasar la peor humillación de su vida.
Sakura sonrió al ver la valentía de su amiga, tocó el borde del listón que le colgaba en sus hombros, llenándose de cariño.
"Ino… gracias por ser mi amiga."
Al momento en que cayeron al suelo, Sakura sintió que toda la oscuridad la envolvía pero no solo era eso, algo en su interior comenzó a quemarla de adentro hacía afuera, tanto que comenzó a retorcerse con fuerza después de que Hayate declara un empate.
— ¡Sakura! —gritó Naruto, preocupado.
Hayate se acercó al chico, extrañado por lo que veía, no había sido un combate demasiado peligroso. ¿Qué iba mal entonces? En pocos segundos, Kakashi y Asuma ya se encontraban ahí, este último tomó el cuerpo de Ino que solo se encontraba inconsciente, mientras que Kakashi que buscó a hacer lo mismo se detuvo abruptamente cuando a Sakura comenzó a llenársele la boca de sangre.
Naruto observó con horror la escena, bajando hasta donde estaba Sakura, Asuma lo apartó, diciéndole que el chico necesitaba espacio.
— ¿Ino le hizo esto? —preguntó.
No, Ino a pesar de sus peleas se notaba que le tenía afecto a su amigo. ¿Entonces? Orochimaru llegó de pronto a la cabeza de Naruto, él le había golpeado con la cola de la enorme serpiente y aunque Kabuto intentó curarlo, había dicho que sus habilidades todavía no eran buenas, el efecto del ninjutsu debió haber pasado.
—Naruto, lo llevaré a la enfermería, quédate aquí. —dijo Kakashi, partiendo de inmediato.
Naruto volvió a subir con Asuma, que deposito a Ino en el suelo, mientras Hayate indicaba que continuarían las peleas. Lee le puso una mano en el hombro, también preocupado por la persona que más quería; en cuanto los combates siguieron dándose, Naruto cada vez se sentía más alterado de no ver a Kakashi regresar.
¿Qué estaba pasando? ¿Por qué de repente Sasuke y Sakura parecían estar en constante peligro?
Mientras tanto, Sasuke observó con curia el ajetreo que había causado un nuevo paciente. ¿Quién habría sido tan tonto para lastimarse o mejor dicho, quién era tan fuerte para lastimar tan grave? Según lo escuchado por los médicos el paciente estaba escupiendo sangre, y de hecho tuvieron que voltearlo para que no se atragantara con ella. ¿Le habrían roto algo interno?
Aunque bueno, lo mejor era volverse a recostar, aún se sentía cansado por el sello impuesto, además Kakashi le dijo que no volviera, debía reposar, así no angustiaría más a Sakura y Naruto. Escuchó que su cortina se recorrió un poco e instintivamente cerró los ojos, sin querer que los médicos lo molestaran, al cerrarse la cortina de nuevo, volvió a abrirlos, mirando la pared blanca del frente.
—No lo sé. —Sasuke entonces se extrañó al escuchar la voz de Kakashi. —Después de la pelea, cayó al suelo y comenzó a convulsionarse.
Ahora sí que puso total atención, por la voz preocupada de su sensei, o era Naruto… o era Sakura. ¿Por quién más estaría presente el sensei del equipo 7? ¿Qué había ocurrido mientras estaba inconsciente?
—Ahora un médico especial lo está atendiendo, es bastante extraño si dice que llegó bien a la torre. Esos síntomas ya se hubieran presentado, incluso en la pelea. —dijo el médico. —No tenía ningún hueso roto o una herida de gravedad en los tejidos vitales.
— ¿Será un jutsu avanzado?
—Es probable.
Sasuke se mordió los labios, a causa de la incertidumbre, sabía que si llegaba a moverse entonces Kakashi se iría de ahí para no preocuparlo. Esperaba estar en un error de hecho, ojalá que Kakashi estuviera ahí por algún otro sujeto, no por Naruto ni Sakura. Ya había reconocido al rubio al fin, ¿sería tan tonto para haber perdido? Y Sakura, después de por fin reconciliarse, no podía estar debatiéndose la vida en estos momentos.
Se negaba a creer que alguno de los dos fuera.
—Hemos conseguido que pare de escupir sangre. —una enfermera llegó, abriendo con suavidad la puerta. —Pero, Kakashi-san, hay un problema.
— ¿Qué sucede?
—Aún no entendemos como, sin embargo, alguien ha aplicado un jutsu especial en él. —comentó la enfermera, buscando las palabras adecuadas. El médico que atendió a Sakura entonces entró, seguido de una camilla que traía al enfermo ya limpio, pasándolo justo al lado de la cama de Sasuke.
—Yo lo explicaré. —dijo él. —Es un jutsu especial y muy raro que pocos pueden dominar, de hecho, se creía extinto por la complejidad del mismo. Debido al informe presentado por Anko-sama, este chico pertenece al equipo que fue atacado por Orochimaru, por lo que podemos deducir que fue quién lo puso.
Era Naruto.
Sasuke sintió que su corazón comenzó a bombear con fuerza, tanto que tuvo que cerrar los ojos para tranquilizarlo; Orochimaru le había puesto ese sello en el estómago, seguro que era por eso. Maldición, todo era su culpa, si tan solo no hubiera actuado como un cobarde en ese momento, Naruto no estaría en peligro.
— ¿De qué trata el jutsu?
—Como sabrás, nuestra cantidad de chakra es limitada, aunque bien, una vez que se nos termine quedamos inconscientes hasta que volvemos a recuperar el chakra suficiente; usualmente nuestra vida, aunque depende de este, no es tan elemental sino, más bien es como la energía que alimenta nuestro cuerpo y que vuelve a regenerarse en un ciclo. —el medico suspiró, mirando al chico en la camilla. —El problema con este jutsu, es que une ambas cosas.
— ¿Eso es posible? —preguntó Kakashi, angustiado.
—Sí, en cierta forma. Si bien es cierto todo lo que acabo de explicar, también es verdad que cuando el cuerpo acumula un cansancio absoluto desfallece y la persona muere. Es lo que este jutsu especial hace, enredó el chakra en tal manera a los puntos vitales que terminó fundiéndolos con los mismos, algo similar a lo que hace el Byakugan cuando bloquean la circulación del chakra, solo que aquí es mucho peor.
— ¿Qué quiere decir con eso?
—Lo que quiero decir es que el jutsu provoca que la reducción del chakra sea tres veces mayor a la de una persona normal y que la estabilidad de este, sea cinco veces más lenta al promedio. Por lo que, si usa demasiada energía, perderá el triple de la misma y si agota todas sus energías…
—Morirá. —completó Kakashi en shock.
—Así es, por eso estaba convulsionándose en la explanada, ya no contaba con casi nada de chakra. Logramos salvarlo administrando varias vitaminas y un pergamino especial para transferir cierta cantidad de chakra, hay un enfermero que quedó inconsciente por ayudar a salvar al chico.
—Entonces solo tenemos que buscar la forma de ayudarlo.
El medico negó con la cabeza, arrebatándole las esperanzas a Kakashi. —Debido a que es un jutsu que se creía extinto, hace décadas que se dejó la investigación por lo cual, no hay una cura conocida. —completó. —Lo siento mucho, Kakashi.
Una nube de humo apareció, agitando la cortina de Sasuke. —Kakashi, es el turno de Naruto para pelear. —dijo Asuma, mirando a Sakura, parecía tener un mejor color en el rostro. —Sé que estas preocupado por los otros dos, pero creo que debes ir a apoyarlo, está muy alterado porque no ha recibido noticias de Sakura.
Todo quedó en silencio para Sasuke desde que Asuma pronunció el nombre de Naruto. Ya ni siquiera le importo si era descubierto o no, comenzó a respirar agitadamente, luego de todo lo escuchado y el nombre de Sakura resonándole en la cabeza con fuerza, buscó tranquilizarse, decirse que todo estaría bien; que debía ser una pesadilla.
No escuchó cuando todos salieron de la habitación, por impulsó haló la cortina para permitirse ver a quién estaba recostado en la cama contraria.
Ahí estaba Sakura, con el rostro apacible, respirando en forma calmada. No tenía rastros de sangre y todas las manchas de suciedad de su cara y cuerpo habían sido removidas, lo único que tenía alborotado era el cabello, ni siquiera llevaba la banda de Konoha. Y también faltaba algo muy importante en su mano, el listón de Ino.
—Sakura. —llamó pero no hubo contestación. Dos, tres, cinco, diez veces pero seguía sin surtir efecto, no parecía querer despertar.
Sasuke buscó levantarse pero aún seguía débil así que cayó de nuevo en la cama, mirando a su compañero en el otro lado, no podía llegar a él. Se sentía culpable de que esto estuviera pasando, Orochimaru en algún momento le había hecho daño a Sakura y él no pudo evitarlo.
—Lo siento, Sakura.
Sakura entonces pareció estar teniendo una pesadilla pues se removió ligeramente, dejando que una de sus manos cayera por el costado de la cama; Sasuke al ver eso extendió su propia mano a Sakura, moviendo su propia cama para estar un poco más cerca de él. Al momento que tomó su mano, volvió a sentir esa calidez embriagadora que lo hacía sentir reconfortado y también pareció ayudar a Sakura pues dejó de respirar agitadamente.
Sasuke cerró los ojos, sin retirar la mano de Sakura.
—Mientras yo este a tu lado, nunca nadie va a volver a herirte. Lo prometo. —murmuró, cerrando los ojos frunciendo el gesto para contener la tristeza que fluía en él.
Al sentir como la mano de Sakura se cerraba en la propia, formó una sonrisa en su rostro y pudo dormir más tranquilamente.
—Naruto, ¿qué estás haciendo? —preguntó Sakura, llegando comiendo una paleta, asomándose a donde el rubio. Este tenía una alcancía de rana, lista para ser abierta.
—Estoy juntando dinero. —explicó él, Sakura se sentó a su lado mirándolo con curiosidad. Naruto miró su dulce, provocando que Sakura inflara las mejillas y le dejara morder un pedazo.
—Podrías comprarte una tu con todo el dinero que tengas dentro.
—Este dinero no es para mí…—dijo Naruto, masticando. —escuché decir a los chicos que querían ir a comer a ramen pero sus padres no los dejan ni les dan dinero para eso.
Sakura abrió los ojos sorprendido, emocionándose también. — ¿Y piensas invitarlos a todos? ¡Será mucho dinero!
—Bueno… quizás así acepten jugar conmigo. —sonrió. Sakura asintió con la cabeza, dejando que Naruto mordiera otro pedazo de su paleta. — ¡Yo también iré, espérame aquí, regreso enseguida!
Naruto así lo hizo, abrazando su alcancía de rana, pues no quería romperla hasta que Sakura estuviera presente; deseaba presumirle todo el dinero que había ahorrado para comprarse un pastel en su cumpleaños, aunque bueno, ya no podría hacerlo.
— ¿Qué estás haciendo aquí, tonto? —preguntó Sasuke, deteniéndose al verlo. Naruto alzó la cara, frunciendo la boca.
— ¡Sasuke, a ti no te invitaré nada! —le dijo de inmediato, apuntándolo con el dedo. — ¡Aún recuerdo como me dejaste colgado en esa rama de árbol!
—Eso paso hace un mes. —se burló el Uchiha. —Al parecer tu cerebro no puede captar otra cosa.
— ¿¡Quieres pelea!?
— ¡Ah, el príncipe idiota también está aquí! —gritó Sakura, señalándolo. Sasuke puso los ojos en blanco, como odiaba ese mote impuesto.
— ¿Quién dijiste que eras? —preguntó con aire de superioridad; aunque bueno, la verdad es que nunca había escuchado el nombre de ese niño que se la pasaba insultándolo solo por no querer a las niñas. — ¿Por qué los dos tienen sus alcancías?
Naruto se asomó por el hombro de Sasuke, observando la de Sakura, era un cerdito sonriendo. — ¡No te diremos! —dijeron ambos, sacándole la lengua.
Sasuke frunció las cejas, soltando su tan característico "hmp". —No es como si me importara de todas maneras lo que unos idiotas hagan.
Mientras Sasuke los vio marcharse a la banca más alejada, notando como los dos rompían sus alcancías y guardaban todo el dinero en sus bolsas, chocando palmas, se encogió de hombros y se fue de ahí. No tenía que importarle. Sin embargo, mientras daba la vuelta por la aldea al no tener nada más que hacer, pues ya se había cansado de entrenar todo el día, se volvió a topar con Naruto y Sakura, los dos iban acompañados de al menos ocho niños, lo cual a primera instancia le extraño.
Ellos nunca estaban rodeados de nadie. Y cuando se metieron al ramen de Ichiraku supo enlazar correctamente todas las piezas.
—Que tontos. —dijo al aire, siguiendo su camino. —Así todos se aprovecharan de ellos.
En cuanto a Naruto y Sakura comenzaron a intentar bromear con los demás, pero se vieron dejados de lado en cuestión de tiempo. El dueño y su hija miraron con desaprobación a los niños, sabiendo que Naruto había dicho que él pagaría por todos. ¿Iruka sabría de eso?
— ¿Qué tal si nos reunimos para jugar todos el domingo? —preguntó Naruto, emocionado. — ¡Será muy divertido!
De nuevo los otros chicos se volvieron a centrar en ellos, ignorándolos. Una vez que terminaron de comer, dejaron sentados a Naruto y Sakura, escuchándolos irse pidiéndoles que los invitaran de nuevo.
—Ni quien lo haría. —bufó Sakura. —Solo querían comer gratis.
—Tal vez si lo hacemos de nuevo…
—Eres un tonto, Naruto. —reprochó Sakura, dejando el plato y dando las gracias para dejar todo el dinero de sus bolsillos en las manos del dueño. —Por eso los demás se aprovechan de ti. Yo ya no quiero ser un tonto. —dando un brinco bajó del asiento, metiendo las manos en sus bolsillos.
—Pero parece muy divertido cuando todos están juntos.
— ¿Qué tiene de divertido ser los idiotas que complacen a los tontos que nos empujan al barro? —comentó Sakura, enojado. — ¡Nada de nada!
—Me iré a casa, mi padre debe estar esperándome para castigarme después de haber salido corriendo con la alcancía en la mano. —suspiró, apretando el agarre del listón rojo en su cabeza. —No podré venir a jugar durante un tiempo. —susurró, dejando más triste a Naruto.
Sasuke miró al de cabello rosa marcharse, estaba escondido entre un callejón, observando el ramen de Ichiraku. Cuando volvió la vista al restaurante notó que Naruto seguía sentado, así que metió la mano en sus bolsas, tentando el dinero de su manutención; hizo un mohín y con las cejas fruncidas fue hasta allá, acercándose poco a poco.
—Oh, bienvenido. —saludó el dueño, sonriente de ver al pequeño nuevo. — ¿quieres comer algo?
—Dos platos de lo que estaba comiendo él. —Sasuke señaló a Naruto, sorprendiéndolo.
— ¿Sasuke?
—Nunca he comido aquí, mi papá no me dejaba comer ramen. Pero mamá dijo que la comida es mejor cuando se esta acompañado. —respondió, volteando su rostro para que no viera su vergüenza. Naruto comenzó a sonreír, recibiendo gustoso el plato nuevo que le ofrecieron.
Naruto en el interior se sintió infinitamente feliz, y ahí fue cuando comenzó a darse cuenta, que quizás no necesitaba que todos lo quisieran. Tenía a Iruka, al tercer Hokage, a Sakura y también a Sasuke, con ellos podría ser más que suficiente.
—Retira lo que dijiste. —ordenó Naruto, poniéndose de pie; Kiba hizo una mueca burlona, divirtiéndose con ver a ese chico perdedor tan enojado. —Kiba, retira lo que dijiste.
— ¿Por qué debería? —preguntó él, alzando una ceja. Kakashi miró con preocupación a Naruto, sabía que no le creyó completamente que Sakura se encontraba mejor, sin embargo, Kiba podría tener más tacto y no habérselo recordado. —Si es la verdad, Sakura estará muerto.
Naruto corrió a Kiba, con el puño alzado, misma que el Inuzuka le detuvo con una mano, torciéndole el brazo.
— ¡Sakura no es nada débil, idiota! ¡Está de lo mejor, Kakashi-sensei me lo ha dicho!
—El idiota eres tú si piensas que me refiero a lo que acaba de pasar. —dijo Kiba, pegándole con el puño cerrado, mandándolo varios metros lejos. —De todas maneras, ni tu y Sakura tienen lo que se necesita ser un ninja.
— ¿Y tu que sabes? —bufó Naruto, volviendo a ponerse de pie. —Tu jamás podrías entenderlo.
— ¿Qué pasa, Naruto? —se burló de nuevo, escupiendo a un lado. —Solo estoy diciendo la verdad, ¿por qué no vas a conseguirme unos dulces con aquel perdedor para que juegue un rato con ustedes? —sonrió. Shikamaru y Choji fruncieron la boca, recordando aquellos días. Naruto pareció aturdido por su comentario y el enojo comenzó a implantarse en su rostro, cada vez más. —Tú y ese idiota van alardeando por el mundo que van a ser Hokages, ¿cómo podrán serlo si nadie en la aldea los quiere?
—Solo lo está provocando. —suspiró Kakashi. —Pero desearía que dejara de hacerlo, Naruto puede perder el control del kyubi, de por sí sus pensamientos están al borde debido a la preocupación de Sasuke y Sakura.
—El equipo siete no está hecho más que de un montón de perdedores.
— ¡Deja de insultar a mis amigos! —estallo el rubio, pegándole un golpe en medio de la cara a Kiba que ni siquiera lo vio llegar.
¡Gracias por sus bonitos comentarios! :D
