Hay una parte, donde está un dialogo entre comillas y letra cursiva, que es lo que le dice a Hinata mientras pelean. Que vendrían siendo algo así como lo que siente Sakura en ese momento.
17. Sonrisas para ahogar el llanto.
Naruto se limpió la sangre que le escurría por la cara, mirando como transportaban a Kiba en la camilla. Había sido declarado ganador en el duelo, sin embargo, no se sentía contento del todo, es decir, cerrarle la boca por primera vez al idiota de Inuzuka lo ponía tremendamente contento, esas veces donde fue humillado por él quedaron saldadas, pero Sakura no estaba para compartir su alegría.
Nadie estaba.
—Naruto…—murmuró Hinata, medio a trabas porque la voz le tardó mucho en salir. — ¡Naruto!
— ¿Qué pasa, Hinata? —preguntó él, mostrándose desinteresado. La chica de ojos blanco pasó saliva con dificultad, con las manos temblándole, Naruto se detuvo a su lado observándola extrañado; ella se dio media vuelta, aún con todos los nervios en su contra, le extendió el botecito con ungüento. Shino la miró sorprendido por su valentía, aunque luego una sonrisa se plantó en su rostro. — ¿Qué es?
—… medicina. —respondió bajito, Naruto se inclinó a ella, sin escucharla. — ¡E-Es para tus heridas, Naruto!
— ¡Ah, que amable eres Hinata! —respondió el rubio, tomándolo rápidamente entre sus manos. — ¡Sin duda todo lo contrario al idiota de Kiba!
—Espero que te ayude con tus heridas. —dijo medio ruborizada. —Felicidades por haber ganado.
Naruto la miró con una sonrisa cálida, que le terminó de poner roja la cara a Hinata, ahí estaba alguien con quién podía compartir la alegría de haber ganado, alguien que estaba feliz por él. El rubio entonces comenzó a tararear una canción, yendo hasta donde Kakashi, viendo como sus heridas sanaban rápidamente.
— ¡Mira Lee, esto funciona de inmediato! —gritó emocionado. —Kakashi-sensei, deberíamos ir con Sakura y Sasuke, seguro que se curan de inmediato.
Kakashi formó una queda sonrisa ante la ingenuidad de su alumno, aún no entendía que era por el kyubi que llevaba dentro. Sin embargo, comprendía que intentaba animarse de cualquier manera para pensar que sus amigos estaban bien; debió ser una victoria semi-vacía para él, sin nadie con quién festejar.
—Bien hecho, Naruto. —celebró Lee, chocando palmas con él. —No podía esperar menos de uno de mis rivales.
— ¿Rivales? —preguntó Naruto, confundido. Luego una sonrisa apareció en su rostro, emocionado. — ¡Por supuesto cejotas! ¡Jamás perdería contra ese idiota, solo deja que Sakura lo sepa, se pondrá tan feliz!
Lee sonrió al saber que Naruto no entendió del todo lo de rival, sin embargo, podía comprender al rubio en cuando a no dejar de pensar en Sakura. También estaba preocupado, pero debía aguantar, si se iba ahora, entonces Sakura se decepcionaría de él por haber abandonado. No obstante, con la victoria de Naruto y la de él, seguro que Sakura se emocionaría mucho y se pondría mejor.
—Siguiente batalla, Neji Hyuga y Hinata Hyuga. —anunció Hayate.
Sakura no estaba segura de cuando le comenzó a gustar el Uchiha. Es decir, por las hormonas en su cabeza siempre le parecía un chico lindo; pero antes de eso, le tenía rencor porque sentía que él lo había apartado de Ino además de que siempre rechazó lo que él y Naruto buscaban, el cariño de las personas. Cada vez que lo miraba no podía evitar que sus ojos lo siguieran, buscar cualquier excusa para caminar donde había caminado. Sin embargo, esos sentimientos eran de dientes para afuera, porque en el fondo quería aferrarse a algo que jamás podría ser: una chica. Sus sentimientos por Sasuke siempre fueron superficiales, sintiendo que le tenía que gustar a la fuerza porque a todas las chicas les gustaba.
Así que no entendía porque tenía toda la cara roja cuando despertó y llevó su mano disponible al rostro, avergonzado de la situación.
Sasuke estaba tomando su mano, ambos con los dedos entrelazados; una táctica de Sasuke para no soltarlo mientras dormía.
¿Qué había pasado cuando estuvo inconsciente?
"Hinata-sama, no eres más que una niña mimada del clan Hyuga. ¡Las personas no pueden cambiar su naturaleza!"
Sakura miró por la ventana, al ponerse de pie soltó con cuidado la mano de Sasuke para no despertarlo, lo colocó bien en la cama y lo cubrió con la sábanas blancas. Al sentir el aire fresco del bosque se sintió mucho más reconfortado, no entendía bien lo que había pasado, recordó un dolor intenso similar a cuando Orochimaru lo golpeó con la cola de la serpiente, pero después dejó de sentirlo, como si fuera absorbido por una imparable oscuridad.
Lo que más le extrañó de todo es que al fin se sintió en paz.
El sol le daba en su piel pero no le quemaba, era un contacto extraño pero reconfortante. No tenía idea de que había pasado, pero cualquier cosa estaba seguro de poder superarlo; al fin había elegido qué camino seguir, ya no tenía que tener más dudas al respecto.
"Los inútiles siguen siendo inútiles. No puedes cambiar ni tu carácter ni tu personalidad. "
—Ah, eres Sakura-san, ¿verdad? —preguntó la enfermera llegando. El chico de cabellera rosa volteó con una sonrisa, asintiendo con la cabeza. —Pensé que tardarías más en despertar, debería ir por tu sensei.
—No, está bien. —dijo de inmediato, negando con las manos y poniendo un dedo en sus labios, señalando a Sasuke. —Si estoy aquí significa que perdí. Además Kakashi-sensei debe estar apoyando a Naruto, yo también debería ir. —alzó un puño al aire, lleno de energía.
Al ver como la mirada de la enfermera se ponía triste, Sakura bajó el puño, confundido.
—Lo siento, te tenemos que mantener bajo observación. —explicó. —No puedes irte a menos que el medico responsable o el Hokage-sama lo autoricen.
— ¿Bajo observación? —preguntó Sakura. —Creo que se está confundiendo de chico, él es Sasuke, él tiene la marca en el cuello, no yo.
—Lo sé, querido, pero tengo indicaciones de no dejar ir a ninguno de los dos.
Sakura frunció el ceño al verla marcharse, rascándose la cabeza. ¿Por qué él también tenía que estar ahí? ¿Orochimaru lo habría marcado sin darse cuenta? Ante ese pensamiento se retiró rápido la camiseta, corriendo a un espejo, observando su cuerpo detalladamente; lo único que tenía eran leves heridas que ya había curado, además a Sasuke lo mordió, Sakura solo obtuvo una paliza de su parte.
— ¿Qué estás haciendo, Sakura? —preguntó Sasuke, mirándolo desde atrás con una gota de sudor resbalándole por la mejilla al ver como el pelirrosa buscaba algo por todo su cuerpo, incluso estaba a punto de bajarse los pantalones.
— ¡Ah, Sasuke! —gritó Sakura, ruborizado. — ¿¡Por qué despertaste!?
—Escuche voces.
—Tienes el sueño muy ligero. —bufó Sakura, poniéndose de nuevo la camisa. — ¿Cómo te sientes?
—Yo no soy lo importante ahora. —dijo Sasuke, seriamente. Sakura detuvo sus pasos a él, curioso de sus palabras. —Hay algo que está sucediendo en tu cuerpo.
—Claro, los cambios de la pubertad. —respondió con una sonrisa. Sasuke suspiró, indicándole a Sakura que no estaba de humor para bromas. — ¿Qué pasa…? ¿Es por eso que los médicos no me dejan ir a apoyar a Naruto?
—Morirás si vuelves a quedarte sin chakra. —escupió sin tapujos, sorprendiendo a Sakura.
—Sasuke-san, esa información no le corresponde a usted proporcionarla. —regañó el médico, entrando. Sakura pasó saliva, fijándose en él. —Sakura-san, por favor, necesito que me acompañe. Hay que hacerle unos estudios.
"En el fondo de tu corazón, sabes la verdad, sabes que eres incapaz de cambiar."
Sakura miró fijamente la banda en sus manos, se la habían devuelto luego de los estudios realizados, diciéndole que podía regresar a donde Sasuke. También le dijeron todo acerca de la enfermedad que tenía, sobre cómo no había una cura efectiva para esta.
Se formó una curva en sus labios, mientras se dejaba resbalar por el borde de la pared antes de llegar al pasillo, por este mismo paso una camilla a toda velocidad, con Kurenai nombrando a Hinata una y otra vez, no queriendo perderla. Sakura miró a la chica que iba en la camilla, llevaba una sonrisa en su rostro, como si hubiera visto lo último que quería antes de cerrarlos.
Y Sakura quiso hacer lo mismo.
Puso su banda de nuevo en la frente, escondiéndose de entre los médicos y enfermeras que pasaban por ahí, corrió a la salida de la enfermería, con una enorme sonrisa en su rostro. Ese no era el final, definitivamente que no. Tenía fuerzas para seguirse levantando, amigos que lo apoyaban, a Kakashi-sensei. Y únicamente tenía que procurar no agotar sus fuerzas, podría seguir siendo un ninja, convertirse en Hokage.
Su padre no debería estar decepcionado de él.
Mientras iba rumbo a la explanada, se tuvo que ocultar rápidamente de Iruka que seguro había ido al baño, una mueca se formó en la boca de Sakura. ¿Qué tal si Naruto era elegido para pelear justo ahora? ¡Debería quedarse a apoyarlo! Unos momentos después de que se fuera su ex tutor, Sakura sintió como la tierra tembló ligeramente en sus pies, quien quiera que fuera, debió usar un jutsu poderoso.
Se asomó lentamente por la puerta, notando que el piso estaba quebrado y todos observaban la explanada. Alguien dio un salto hacía atrás, reconocería eras mallas en cualquier parte, era Lee. Sakura apretó el puño firmemente, celebrando en su interior, si utilizó el loto escondido entonces era obvia su victoria.
— ¡Muy bien, Lee! ¡Eres el mejor! —sonrió, volviéndose a esconder para pegar un par de brinquitos de emoción.
Cuando volvió a asomarse, su rostro cambió de una alegría total al terror mismo. ¿Por qué en pocos segundos todo podía ser diferente? Sin embargo, no pasó mucho tiempo para que la sonrisa de Lee volviera a su rostro, atrayendo la atención de Sakura, Kakashi y Gai parecían estar hablando referente a eso.
Al momento que Lee gritó la abertura de la cuarta puerta, Sakura tuvo que ocultarse de nuevo tras el muro para que las rocas del suelo no terminaran estrellándose en ella. Por todos los cielos, ¿qué era eso? Sus ojos se iluminaron con admiración, Lee era un ser increíble.
Comenzó a darle una paliza a ese tal Gaara en cuestión de segundos, elevándolo en el aire. Parecía estar haciendo un verdadero esfuerzo por esa técnica; Sakura se preocupó al mismo tiempo, ¿no sería demasiado peligroso? ¿Lee estaría bien al terminar la prueba?
— ¡Flor de loto escondido!
Sakura observó incrédula, que ya al estar en el suelo ese sujeto aún pudiera moverse. Debía ser una broma, después de semejante ataque, ¿cómo era posible? ¿Era humano? Escuchó el grito desgarrador de Lee cuando Gaara usó el sarcófago de arena, provocando que Sakura apartará la mirada con dolor, deberían de parar la pelea de una vez.
Y como si plegaria fuera escuchada, Gai intervino.
Haruno entonces se dejó resbalar por el muro de afuera, ocultando la cabeza entre sus piernas. No debería intervenir, pero en cuanto escuchó los gritos de Naruto, volvió a asomarse; entonces como si su cuerpo le rogara hacerlo, corrió hasta Lee, sorprendido a Kakashi de verlo ahí.
— ¿Sakura…?
—Él ya no podrá volver a ser ninja. —dijo el medico a Gai, pasmando al instructor.
— ¡Claro que va a poder! —reprochó Sakura, tomando la mano de Lee. Kakashi entonces, con Naruto bajó el brazo, tomó también a Sakura. — ¡Lee no va acabar así! ¡Él será uno de los mejores ninjas del mundo! ¡Ya lo ha demostrado!
—Basta, Sakura. —reprendió Kakashi. Naruto observó a su amigo con tristeza, parecía que Lee y él habían formado un verdadero vinculo.
—Menuda molestia el verlos. —gruñó Gaara, avanzando. —Los perdedores se van con los perdedores.
—Aún así te ha metido la paliza de tu vida. —gruñó Sakura, soltándose de Kakashi; este volvió a tomarlo del brazo, impidiendo que atacara al pelirrojo.
Los médicos no perdieron más tiempo, comenzaron a llevar Lee a la enfermería acompañado de Gai. Sakura fue llevado por Kakashi de nuevo a la habitación de Sasuke, dejando a Naruto solo para escuchar las siguientes instrucciones del examen.
—Me estaba preguntando donde estaban. —dijo Sasuke, alzando una ceja. —Los médicos dijeron que te mandaron de vuelta aquí y se pusieron como locos cuando no te encontraron. ¿Y Naruto?
—Paso el examen. —respondió Kakashi. — ¿Se puede saber por qué no obedeciste a los médicos, Sakura? Tú situación es muy delicada.
— ¡No me interesa, quiero ir a donde Lee! —reprochó, queriendo ponerse de pie. Sasuke prestó atención al escucharlo decir eso.
—Incluso si vas ahora, no vas a poder hacer nada. —suspiró Kakashi. —Entiendo que estés preocupado, pero Lee lo que menos necesita es que tú le tengas lastima.
—Kakashi-sensei, intente repetir eso otra vez. —dijo Sakura, clavándole la mirada con furia.
—Parece ser que la he enrollado. —pensó Kakashi, contrariado, Sakura parecía verdaderamente molesto. —Sobre tu situación actual, lo mejor es que descansaras por un tiempo, después de todo Naruto y Sasuke son los únicos que han pasado, así que hablaré con tu padre para que te deje estar.
Sakura bajó la mirada, molesto con su sensei, a pesar de tener razón quería estar ahí para saber si Lee despertaba. Cuando Kakashi se excusó, diciendo que iría con Naruto aunque de hecho fue a pelear con Kabuto que ya se encontraba afuera, esperando el momento para atacar a Sasuke.
—… Lee… es alguien fuerte… se repondrá. —tosió Sasuke, atrayendo la atención del otro que ya se había sumido en sus pensamientos. —No tienes de que preocuparte.
—Fue maravilloso, Sasuke. —dijo Sakura, sonriendo. —Lee es maravilloso. Y si él se recupera, sé que yo también podré hacerlo.
— ¿Maravilloso? —una mueca se formó en Sasuke, contrayendo las cejas. — ¿Cómo que maravilloso?
Los ojos de Sakura entonces se iluminaron y comenzó a relatarle a Sasuke toda la pelea de Lee con Gaara, a cada palabra que daba, Sasuke pudo apreciar el afecto que ya le tenía al chico de cabeza de hongo. No es que le molestara, para nada, pero él también era muy fuerte y Sakura no se había emocionado tanto.
—Y ahora se está debatiendo entre la vida y la muerte.
—Deberías preocuparte más por ti. —dijo Sasuke.
—Estoy buscando no pensar en eso, por eso fui a donde Naruto. —explicó Sakura, mirando el techo. —Si alguien puede ponerme feliz, es él.
Sasuke entonces apretó las mantas en sus manos, molestándose por el comentario.
—Espero que nos digan que podemos ir a casa de una vez, Lee estará mejor en el hospital de Konoha.
— ¡Sakura!
— ¡Hiii! ¡No me grites así, me asustaste!
—En cuanto nos dejen salir de aquí, al día siguiente te estaré esperando en la banca de aquella vez, donde Naruto se disfrazó de mí. —dijo de pronto, sorprendiendo al contrario.
— ¿Por qué tienes que recordar esas cosas? —bufó Sakura. —Además, no es seguro que nos liberen el mismo día. Y…—Sasuke alzó el rostro, notando que la mirada de Sakura estaba perdida en un punto del suelo.
— ¿Y?
— ¡No quiero pasarme todo el día con el llanto de las chicas detrás de mí por salir con el príncipe idiota-Sasuke-sama! —rio de pronto, estruendosamente.
Sasuke bufó, ya se esperaba una contestación así, cuando iba a contestarle algo, la puerta se volvió a abrir, revelando a Naruto que tenía una sonrisa retadora en la boca. Miró a Sasuke de reojo y le sacó la lengua sin que Sakura se diera cuenta.
— ¿Qué haces aquí, Naruto? ¿Y las pruebas?
—Lo harán dentro de un mes. —explicó él, encogiéndose de hombros. —Kakashi-sensei no está, Sakura, Sasuke.
— ¿A qué te refieres?
— ¿Por qué esperar hasta que los den de alta? ¡El ungüento de Hinata es maravilloso, les pondré de ese en sus heridas y quedaran como nuevos!
—Ni de coña me pongo lo que tu me ofrezcas. —dijo Sasuke, mirándolo raro y también avergonzado, ¿qué tanto habría escuchado? ¿por qué se le ocurrió decirle a Sakura eso justo en ese momento?
— ¿Y qué les parece si lo hacemos ahora? —preguntó Naruto, mostrando su puño en el aire. Sakura y Sasuke se miraron sin saber que decir. Naruto entonces corrió hasta Sasuke y halándolo, tomó del brazo a Sakura también.
— ¿Qué haces, Naru—?
Sasuke ni siquiera vio venir lo siguiente, Naruto con todas sus fuerzas se impulsó por la ventana llevándose a ambos consigo.
— ¡AÚN NOS ENCONTRAMOS EN EL BOSQUE DE LA MUERTE, TARADO! —gritó Sakura con los ojos en blanco.
—Oye, Kakashi, ¿esos no son tus alumnos? —preguntó Asuma, señalando hacía afuera mientras la cabellera inconfundible de Sakura se perdía de su vista.
— ¡Sakura! —Ino corrió hacía la ventana, observando ahora como los tres estaban cayendo.
—Si que son unos idiotas. —suspiró Shikamaru.
Sin duda la estupidez de Naruto era contagiosa.
Aunque mientras los tres iban cayendo tomados de la mano con Naruto en medio de ellos, comenzaron a reír sinceramente, felices de haber terminado una prueba por fin. Y mientras Kakashi los salvaba, pensando que quizás debería comenzar a cobrar por ser niñero de esos tres, Sakura pensó que quedarse para siempre de esa forma con ellos, sería grandioso.
¡Muchas gracias por sus comentarios, me pone muy feliz que les guste la historia!
