19. Sakura y Uchiha, parte 1.

Sakura miró a Naruto delante de él, el pobre chico tenía ramitas por el cabello y arañazos en la cara, de hecho se había quedado dormido cuando Sakura apenas preparó la comida. No tuvo el valor para despertarlo. A pesar de que se notaba lo duro de su entrenamiento, Naruto siempre estaba ahí para la cena y el desayuno, llegando a prisas, jadeante y sucio; esto puso a pensar al otro, sobre lo inconveniente que estaba resultando para Naruto que él estuviera ahí.

Además de eso, ese día en específico, al ir a visitar a Sasuke y Lee, las enfermeras le informaron que el primero había escapado del hospital, hace unos días precisamente. Aunque Sakura podía suponer donde se encontraba, es decir, entrenando ya fuera con Kakashi, que era lo más probable, o por su cuenta.

Dando un suspiro, terminando su propia comida, tomó a Naruto con cuidado y lo puso sobre la cama, dejándolo descansar. Preparó el almuerzo que el rubio llevaría al día siguiente y apagó las luces, mirando la mochila que Naruto le había puesto al fondo, como si esta se fuera a quedar mucho tiempo ahí.

—Lo siento, Naruto. No quiero detener tu entrenamiento. —suspiró, acariciándole los cabellos, colocándole el gorro que usaba para dormir. —Buscaré un nuevo lugar donde quedarme.

Al despertar, Naruto bostezó perezosamente, gracias a su motivación por el entrenamiento había acostumbrado a su cuerpo a levantarse temprano.

— ¿Sakura? —miró a la silueta que estaba arreglando sus cosas en la mochila. — ¡Sakura! ¿A dónde vas?

—Oh, conseguí un lugar en el hospital. —mintió, sin voltear a verlo para que no descubriera su mentira. —Me quedaré por un tiempo allá, será mejor por todo lo que tengo que estudiar.

— ¿No vendrás más a mi casa? —preguntó el rubio, decaído. — ¿No desayunaremos ni cenaremos más juntos?

Sakura suspiró, mirando la caja de almuerzo que preparó para Naruto. Definitivamente no le salía bien mentirle a él.

— ¡Claro que lo haremos! —dijo volteándose, caminando a Naruto y sentándose en la cama. Este lo miró sin creerle. —Escucha, he notado que estás gastándote de más, forzando a venir para comer conmigo. Quizás lo mejor sea que entrenes por completo con ese tal viejo pervertido del que me hablaste, de esa forma, no me sentiré como una molestia para ti.

— ¡No eres para nada una molestia, Sakura! —reprochó Naruto inclinándose a él. — ¿Alguien lo ha dicho? ¡Lo golpearé!

—Nadie lo ha dicho, tranquilo. —pidió él, haciendo ademanes con las manos. —Pero no me gusta que no estés dando todo en tu entrenamiento, ese no es el Naruto que yo conozco. Dijiste que ese viejo es muy fuerte, entonces debes aprovecharlo al máximo.

—Pero…

—Sasuke está haciendo lo mismo. —dijo Sakura, sabiendo que palabras ocupar. Naruto dejó de protestar entonces. —Realmente no puedo apoyar a uno más que al otro, sin embargo, creo que esa rivalidad que tienen en fantástica, los hace superarse una y otra vez.

—Quiero pelear con Sasuke. —Dijo Naruto, serio.

—Lo sé. Por eso mismo quiero que entiendas que tu entrenamiento es lo más importante de ahora. —continuó Sakura. —No te preocupes, en cuanto acabe tu entrenamiento y los exámenes finales Chunnin, lo más probable es que vuelva aquí. Dejarte vivir solo sería un tremendo error, y más con la limpieza de fondo que hice hace dos días, me niego a que el departamento vuelva a quedar así. —reprochó, recordando la ropa interior que encontró detrás del refrigerador.

— ¿Lo prometes? —preguntó Naruto, más tímido, agachando la mirada a la sábanas.

Un latido intenso se hizo presente en el pecho de Sakura, que carraspeó, ruborizándose por Naruto y la escena tan bonita que vio.

— ¡Por supuesto! —contestó, poniéndose rápidamente de pie, yendo de nuevo a sus cosas. —Así que cuando regreses de tu entrenamiento búscame en el hospital, vendré a preparar algo rico de comer, ¡cómo esto! —y tomó el almuerzo, mostrándoselo y dándose de nuevo la vuelta a Naruto.

Lo que no esperó fue que el rubio ya estuviera centímetros de él, con las manos alzadas para colocarle el gorro para dormir en su cabeza. En ese pequeño instante, ambos fueron consientes del otro, de la cercanía que había entre ellos y que por alguna razón a Sakura nunca le incómodo. Naruto cerró la escena poniéndole en la cabeza el gorro a Sakura, mirándolo fijamente a los ojos, azul contra verde.

—Te dará frío en esas lúgubres bibliotecas. —dijo Naruto, sin apartar los ojos. —Esto te protegerá, regrésamelo cuando vuelva, Sakura.

—Eh… sí. —balbuceó, adquiriendo un carmín en las mejillas. Naruto entonces tomó el almuerzo que Sakura le tendió y lo dejó con cuidado en la mesa.

—Me daré un baño rápido, no te vayas sin mí.

—Claro. —Sakura escuchó la puerta del baño cerrarse y de inmediato los colores resaltaron en su cara, casi del mismo tono que su banda y camisa. — ¿Qué demonios acaba de pasar? —murmuró para sí, agarrando el borde del gorro de Naruto y estirándolo para cubrir sus ojos, producto de la vergüenza.

Mientras tanto, Naruto en el baño estaba recargado en la puerta, con las manos cubriendo su rostro. ¡Demasiado cerca! ¡Había estado demasiado cerca de Sakura! Con cuidado despego sus manos, ahora cubriéndose con una sola y la otra llevándola a su pecho, cerca del corazón.

¿Sakura habría escuchado los latidos incesantes de su corazón?

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Sasuke miró el árbol en el que estaba refugiándose, las hojas estaba quietas al igual que todo a su alrededor, cerró los ojos, llevaba una hora esperando y al parecer ese día Sakura tampoco iría. No lo culpaba, salirse del hospital de buenas a primeras no fue su mejor idea, sin embargo, tampoco es que Sakura y él hubieran quedado en algo concreto antes de que Naruto apareciera ese día en el hospital.

No era culpa de Sakura no llegar a donde dijo que lo estaría esperando.

—Solo me gustaría al menos verlo antes de irme a mi entrenamiento. —suspiró, rotando la hoja que tenía en su mano. Kakashi le había advertido que no podrían tomarse más tiempo de descanso, así que ese era el último día que tenía antes de que desapareciera todo el tiempo restante a los exámenes finales.

La técnica nueva necesitaba todo el tiempo invertido posible.

— ¿Sasuke? —preguntó Ino, sorprendida de verlo ahí. El Uchiha alzó la mirada de la hoja, serio como siempre. — ¿Qué haces aquí? ¿Ya te dieron de alta del hospital?

—Digamos que es así. —respondió simple, sin darle importancia a la rubia.

Ino infló ligeramente las mejillas al verse ignorada por Sasuke, a decir verdad ella ni siquiera se había percatado de cuando sus sentimientos desaparecieron por el chico. Así que sin darle más importancia, se encogió de hombros y prosiguió con su camino.

—Espera. —Sasuke se puso de pie, algo incómodo, cosa que no paso desapercibida por Ino. — ¿Sabes dónde está Sakura?

Ino se quedó callada por unos momentos, como queriendo evaluar la situación, pero no había nada raro en ello, ¿cierto? Era su compañero de equipo. —Iban rumbo al hospital, me los encontré hace un momento.

— ¿Los?

—A Naruto y Sakura, ambos llevaban una mochila muy grande. —comentó Ino, recordando. Sasuke sin poderlo evitar frunció el ceño. —Por cierto, Sasuke…

— ¿Qué?

Yamanaka pensó en decirle la situación de Sakura, pero lo más probable es que al Uchiha no le importara, no parecía estar tan conectado a él. Además esa decisión no le correspondía a ella, si Sakura le quería decir a Sasuke, se lo diría.

—No, nada. Sólo tienes una hoja en la cabeza. —sonrió y se marchó.

Sasuke tomó la hoja de su cabello, mirándola, era color naranja. Sin pensarlo más corrió rumbo al hospital.

Cuando llegó notó que Naruto y Sakura iban por la calle principal, mientras que él en una aledaña, así que ninguno de los dos pareció notarlo. Naruto iba sonriente como siempre, platicando alegremente, Ino tenía razón, ambos llevaban mochilas grandes.

—Entonces aquí me quedaré. —sonrió Sakura, rascándose la mejilla. —Suerte en tu entrenamiento.

— ¡Ya verás Sakura, no te decepcionaré! —dijo Naruto estirando los brazos al cielo, con su característica energía de siempre. Sasuke sonrió ante eso, Naruto era igual de tonto que siempre, ¿por qué pensó que sería algo diferente entre ellos?

Justo cuando iba a simular encontrárselos por casualidad, sin importarle que eso conllevará a los reclamos de ambos por irse del hospital, Naruto volvió a hablar.

— ¡Y volverás a vivir conmigo!

— ¡Preparé la comida más deliciosa antes del examen! —gritó Sakura, secundando su grito.

Ambos chocaron puños, y Sakura despidió a Naruto con la mano mientras el rubio se iba por donde llegó. Sasuke comenzó a sentir la molestia crecer dentro de él, ¿por qué Sakura se estaba quedando en la casa de Naruto? ¿por qué ambos habían estrechado más sus lazos en el poco tiempo que no estuvo presente?

Al ver que Naruto se perdía de su vista, Sakura suspiró, dándose media vuelta rumbo al hospital. Ya vería por la noche si le permitían dormir en la biblioteca.

Sasuke lo siguió con la mirada hasta la entrada del hospital. La verdad es que Sakura era un chico como cualquier otro, no sabía porque le llamaba tanto la atención.

—Oh, Sasuke, tu sharingan está activado. —dijo Kakashi, apareciendo a su lado.

— ¿Desde hace cuánto que…?

La sonrisa que le dio su sensei en ese momento hizo al Uchiha pasar saliva, así que no le volvió a dar la cara. Kakashi en cambió miró por donde se perdió Sakura, con una ceja alzada y después caminó junto a Sasuke.

Juju. —rió, viendo las orejas de Sasuke arder en color rojo al momento en que lo hizo.

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—Saldremos de la aldea este día. —dijo Jiraya, observando la mochila de su alumno. —De esa forma podemos entrenar mucho más duro. ¿Por qué te decidiste hasta hoy, mocoso?

—Había alguien esperando por mí. —comentó Naruto, sacando el almuerzo, ya pasaban de las cinco de la tarde.

Jiraya lo miró, esperando a que continuara. — ¿Es ese tal Iruka del que me hablaste?

—No, Iruka-sensei está en una pequeña misión. —comentó Naruto. —Me refería a otra persona. Sakura.

—La chica que te gusta. —sonrió Jiraya en forma picara, con una mano en su boca, ocultando sus risas. Naruto se ruborizó, respondiendo a la afirmación.

— ¡C-Claro que no! Además Sakura es un…

— ¿Entonces? ¿Terminó contigo?

— ¡No estamos saliendo! —gritó Naruto, haciendo ademanes con los brazos, moviéndolos de arriba hacía abajo, buscando explicar la situación . —Me dijo que me concentrará en mi entrenamiento. —suspiró Naruto, decaído, volviendo a sentarse al pensar en sus palabras. —Sé que no quiere ser un estorbo para mí, no soy tonto, pero me gustaba cuando cenábamos y desayunábamos juntos. Además era bonito observar las estrellas con él a mi lado.

Este mocoso ha conseguido lo que yo no en toda mi vida. —el aura de Jiraya entonces se volvió negra, mirándolo con rayitos saliendo de sus ojos.

—Pero también, tiene que hacer algo importante en lo que yo no puedo interferir tampoco. —continuó Naruto. —Mi deber es estar ahí para cuando necesite protección en lo que encuentra una cura.

— ¿Una cura?

—Un tal Orochimaru lo daño. —gruñó Naruto. —Y eso jamás se lo voy a perdonar, con Sakura nadie se mete.

Jiraya se quedó pensando un momento en el nombre dicho, cualquiera que fuera el motivo de Orochimaru, se consiguió a un enemigo que no retrocedería hasta hacerlo pagar.

— ¿Qué es eso? ¿Te lo preparó tu novia? —sonrió Jiraya, pegándose al chico, buscando cambiar de tema y que Naruto dejara de poner esa mirada tan seria. —Luce muy bien, dame un poco.

— ¡Eh, viejo, no! —reprochó Naruto, pegándole un codazo para apartarlo. —Este me lo han preparado a mí.

—Me extraña que te hayas conseguido una novia, con esa cara es incluso raro.

— ¡Que no! ¿¡Y qué se supone que signifique lo segundo!? —gritó Naruto, con los ojos en blanco y sonrosado.

—Una persona que prepara buenos almuerzos es sin duda el mejor tesoro que puedes encontrar. —dijo Jiraya, probando la comida de Sakura aún con los gritos de Naruto de fondo. —Tsunade es un asco para esto si no mal recuerdo.

— ¡Sakura lo preparó para mí! —reprochó Naruto, quitándole el obento.

—Naruto—Jiraya está ves habló serio, poniéndole una mano al enfurruñado rubio. —tienes algo bueno aquí, no dejes que ese tesoro se vaya de tus manos.

— ¿De qué hablas viejo?

—Ah, los niños son tan idiotas, por eso no me agradan. —suspiró Jiraya, alzando sus manos al cielo.

Naruto alzó una ceja confundido, mientras que Jiraya lo miró de reojo y sonrió, seguro que su alumno ya se daría cuenta en algún momento. Aunque por la reacción que tenía el rubio al momento de comer la comida preparada por "Sakura", el sannin no tardó en darse cuenta que Naruto entendía a la perfección sus sentimientos por la persona contraria; después de todo lo que sufrió su ahijado, esperaba que pronto eso terminara muy bien para los dos niños.

Naruto merecía toda la felicidad del mundo y esperaba que "Sakura" fuera una de las partes encargadas de darsela.

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—Sakura, ¿estás seguro? —preguntó Lee, preocupado. —No me agrada mucho que no tengas sitio donde quedarte, podrías quedarte en mi casa mientras no estoy ahí.

—No quiero darte molestias. —dijo Sakura, negando definitivamente. —Además, me la voy a pasar estudiando, si estoy en la casa de alguien no podré hacerlo, Lee. Me sentiré como un parasito si no hago nada.

—Pero las enfermeras dijeron que no puedes quedarte.

—Encontré un lugar. —afirmó alzando el puño. —Esta un poco alejado pero me permitieron llevarme bastantes libros, así que no vendré en algunos días. Tienes que prometerme que no entrenaras mientras tanto.

—Sakura…

—Yo no creo que tus días de shinobi hayan acabado. —expresó él, firme. Lee lo miró con tristeza. —Pero de nada sirve que yo lo crea si tu no haces un esfuerzo por mejorar, tienes que curar tus heridas primero. —regañó.

Lee sonrió, tomando la mano de Sakura que estaba en la cama. El pelirrosa le observó confundido, la mano vendada de Lee le impedía sentir la calidad del mismo.

—De acuerdo, Sakura, haré mi mayor esfuerzo para estar bien pronto. —sonrió él. —De esa manera, seré capaz de protegerte pase lo que pase.

—No necesito que me protejas, Lee. —reprochó Sakura, tomando la mano que el otro iba a retirar. —Quiero luchar con ustedes, lado a lado. Yo también voy a protegerte. A todos.

—Sakura…

—Me hice esa promesa, Lee. Ya no habrá más cobardía en mí. —y sonrió, apretando la mano contraria, recibiendo de vuelta el apretón con un sollozante Lee.

Sakura salió del hospital ya por la noche, dejando a su amigo dormido, a pesar de que no había mentido al momento de decir que ya tenía un lugar donde quedarse, tampoco mencionó que este quedaba en los alrededores de la aldea, justo encima del monte que tenía los rostros de los Hokages. Sakura había encontrado una pequeña cabañita ahí, y con el permiso del Hokage, pudo instalarse ahí sin mucho problema.

No era lo más acogedor del mundo y tenía frío, pero era mejor que dormir en un bosque a la intemperie. Además tenía un extenso lugar para entrenar también, cosa que su padre le advirtió que no descuidara.

Los días comenzaron a pasar demasiado rápido para el disgusto de Sakura, a pesar de estudiar día y noche, sin contar los momentos de sus entrenamientos o sus platicas con Ino o Lee, no llegaba a ninguna parte. Lo poco que se sabía de la enfermedad es que se utilizó como herramienta ninja, cuando apenas las aldeas se comenzaban a formar, debido a que varios ninjas médicos intentaron utilizarlo para matar a personas de gran importancia, el uso del mismo fue prohibido, y aquellos que sabían el jutsu fueron vigilados hasta su extinción, sin dejar que lo pasaran a nuevas generaciones; además de que el procedimiento para realizarlo fue eliminado, así que desde ahí no tenía sitio de donde partir, solo las posibles curas para él, las cuales eran ilógicas o solo llevaban una cuarta parte de la receta.

Ese día, Sakura salió a caminar por los alrededores más alejados de la aldea, buscando una planta que le serviría para realizar una de las recetas e intentar ver que faltaba en la misma. Llevaba más de medio día buscando, hasta internarse en un bosque profundo, que le daba escalofríos. No obstante, por eso de las cuatro de la tarde, encontró lo que estaba buscando en una gran explanada en medio del bosque, había un montón de plantas.

Sakura comenzó a tararear una canción, feliz de al fin tener lo que buscó.

— ¿Qué es esto? —Sakura comenzó a oler la flor, una que estaba al lado de la elegida. —No es lo que estoy buscando. —y la desecho. —Aunque sería bueno buscar otras plantas medicinales ya que estoy aquí, podría preparar una pomada para Naruto y Sasuke.

—Si buscas flores medicinales, esta es una buena idea. —comentó alguien detrás de él. De inmediato al escuchar la voz, Sakura pegó varios brincos atrás, tomando dos shurikens y un kunai.

Al alzar la mirada se encontró con un joven hombre, que le sonreía, extendiendo una flor blanca. Sakura afiló la mirada, no lo había sentido aproximarse, ¿sería peligroso? Lo mejor sería distraerlo y escapar lo más rápido que pudiera, e ir donde el Hokage para dar aviso.

—No busco hacerte daño. —explicó él, alzando los brazos en señal de paz. Sakura sin despegar los ojos de él, se puso recto. —Pensé que necesitarías ayuda cuando te vi buscando y desechando varias plantas.

— ¿Cuál es tu nombre? ¿Eres de Konoha?

—No lo soy. —dijo serio. —Solo vengo de paso, a visitar a una persona importante para mí.

Sakura entonces comenzó a relajarse más, ese chico no parecía tener malas intenciones, incluso parecía que no era shinobi. No llevaba banda, ni un porta kunais. De hecho llevaba una pequeña mochila, justo como él, de donde salían asomándose algunos vegetales.

— ¿Vienes por los exámenes chunnin?

—Así es. —respondió, igual de calmado. —Sé que es extraño que me encuentres en un bosque, pero necesito tomar este camino.

Sakura guardó su kunai, suspirando. — ¿Alguien de tu familia está participando?

—Sí, mi hermano menor.

— ¿Cuál es su nombre? —preguntó curioso, aceptando la flor que le ofrecía el chico pero sin bajar la guardia. —El mío es Sakura Haruno.

—Puedes llamarme Itachi.


Jiraya es fan NaruSaku, mientras que Kakashi SasuSaku. xD

Gracias por sus lindos comentarios.