20. El cuervo que miraba las estrellas.
Sakura dejó caer su cabeza en el libro que estaba leyendo, haciendo rebotar la taza de té que desde hace horas estaba fría. En cuanto comenzó a cerrar los ojos, el sueño lo embriago por completo, sumergiéndolo en la oscuridad total; despertó pasada la tarde, cuando todo estaba oscurecido y el frío le hizo tiritar, a pesar de que él no había encendido las luces, dos velas estaban iluminando donde estaba estudiando y otra, donde provenía el rico olor.
—Itachi-san, ¿Cuándo llegaste? —preguntó, tallándose los ojos y bostezando. El nombrado se giró al menor, analizando su respuesta.
—Llegue antes de que oscureciera. —dijo encogiéndose de hombros. —Como te vi tan dormido no quise interrumpir tu sueño, así que preparé la cena de una vez.
—Te dije que no era necesario. —bostezó de nuevo Sakura, cerrando los libros. — ¿Y qué paso? ¿Hoy pudiste encontrar a tu hermano? —preguntó. Itachi negó con la cabeza.
Desde que se habían encontrado en el bosque ya había pasado dos semanas, los exámenes finales Chunnin se acercaban cada vez más, y aunque al principio Sakura desconfió por completo de ese chico, a medida que fueron pasado los días este le demostró no ser en absoluto una mala persona, solo era un chico en busca de su hermano; además, le estaba ayudando a entrenar, pese que Itachi le dijo que hace mucho que había dejado de ser un ninja.
No estaba muy seguro, pero que afortunado era el chico que tenía por hermano a Itachi.
—Es una aldea grande, seguro que lo encuentras en los exámenes. —comentó Sakura, mirando la comida preparada, los alimentos preparados por Itachi siempre le hacían babear. —O a menos que haya muerto en el bosque de la muerte…
—No, él es muy fuerte. —respondió él con simpleza, como siempre. —Hay algo que siempre lo mantendrá vivo.
— ¿Y qué es eso?
—Yo. —se señaló con una sonrisa en el rostro.
Sakura alzó una ceja por lo cursi que había sonado eso, sin embargo, se encogió de hombros y rápidamente corrió a limpiar la mesa para poner los alimentos.
— ¿Qué hay de ti? ¿Encontraste algo nuevo? —preguntó.
—Sí, las células del primer Hokage. —comentó Sakura tomando las verduras y masticándolas. —Son bastante interesantes, al menos puedo comenzar un punto de partida desde ahí antes de empezar a indagar por los ninjas médicos. Desde los exámenes Chunnin en el bosque de la muerte me di cuenta lo importante que es tener uno en el equipo, Naruto y Sasuke siempre acaban lastimándose, al igual que Lee.
Itachi dio un largo sorbo a su bebida.
— ¿Entonces tomaras el entrenamiento de ninja medico?
—Primero necesito encontrar un buen tutor. —suspiró Sakura. —Después de eso lo tomaré. Si la cura no viene a mí, yo crearé la cura.
—Conozco a alguien que seguro puede averiguar quién es el mejor ninja medico del mundo. —comentó, pensativo. —Pero seguro cobrará una fortuna por decírtelo, le gusta mucho el dinero. O podrías unirte a un culto macabro para ser inmortal.
—Me estoy preocupando por la gente que frecuentas, Itachi-san. —comentó Sakura, mirándolo raro. El soltó una pequeña risa, causando satisfacción en Sakura, Itachi tenía muy bonitas sonrisas.
—Está bien, realmente no son personas que pueda considerar familia, pero son iguales a mí.
Sakura se quedó confundido un poco por aquellas palabras, ¿iguales que Itachi? De ninguna manera, sonaba a que uno de ellos era un avaro y el otro pertenecía a una secta, además la vez pasada le comentó que uno de ellos tenía por amigos a varios títeres, eso no era muy normal. ¿O sí?
—Por cierto, Itachi-san. —llamó, cambiando de tema. — ¿Crees que sería buena idea ir a entrenar más allá del bosque? Incluso podríamos quedarnos a dormir allá, será más complicado, pero hay mejores lugares para escalar y hacer estrategias.
—Está bien para mí, Sakura. Buscaré a mi hermano hasta los exámenes.
— ¡Y te presentaré a Naruto y Sasuke! —comentó el pelirrosa, emocionado. —Será grandioso, te reirás un montón con lo gracioso que es Naruto y aunque Sasuke no habla mucho, seguro que le caes de maravilla.
— ¿Sasuke es muy reservado? —preguntó con calma, mirando el fuego de la vela.
—Sí, Sasuke es increíble. —dijo Sakura, pensando en él. —A pesar de que es muy solitario, siempre está cuando uno lo necesita. No le importa arriesgar su vida por las personas que considera importantes, como Naruto, a pesar de lo mucho que dicen detestarse yo sé que ambos se tienen un gran aprecio. Son rivales.
— ¿Es amable contigo?
Sakura asintió con la cabeza, contento. —Se preocupo mucho por mí cuando me vio lastimado en el bosque de la muerte, realmente pensé que había perdido al Sasuke que conocía, me alegra que no fue así.
—Suena que ustedes tres tienen un lazo realmente fuerte.
— ¡Por supuesto! —exclamo más feliz. — ¡Somos una familia!
—Entonces, Sakura…—dijo más serio, atrayendo la atención del chico por el cambio en su voz. — ¿los protegerás no es así?
— ¿A qué te refieres, Itachi-san?
—Si algo malo les ocurriera, ¿los protegerías?
—De eso no hay duda. Los quiero a ambos demasiado, no dudaría ni un segundo de saltar al fuego por ellos. —explicó apretando su puño derecho. —Por eso quiero volverme mucho más fuerte, ese es mi camino ninja.
—Es bueno escucharlo. —Itachi estiró una de sus manos, acariciándole la cabeza.
— ¿Itachi-san? —Sakura comenzó a ver borroso y a sentir que todo le giraba alrededor, hasta que su cuerpo se inclinó hacía adelante, siendo la cabeza sostenida por Itachi para evitar que volviera a golpearse.
—Te encargaré a Sasuke. —murmuró, haciendo que ambos salieran del genjutsu.
Desde que había topado con Sakura lo pudo reconocer de aquella vez en la tierra de las olas, Kisame le dijo que era mejor matarlo, sin embargo, aquella vez que buscaban al kyubi, se dio cuenta de que Sasuke pertenecía al mismo lugar que ese chico de cabello rosa. Por lo que no pudo evitar querer saber acerca de su hermano menor, ¿Sasuke estaría comiendo bien? ¿Sasuke tendría amigos? ¿Sasuke lo recordaría con la misma intensidad que él lo recordaba cada día de su vida?
Por lo que no pudo evitar acercarse a Sakura, no obstante preguntarle de frente todas esas cosas pondría al chico de cabello rosa mucho más a la defensiva de lo que ya estaba. Así que había recurrido a los genjutsus, para sacarle la información al chico.
Sakura ahora sólo lo veía como el chico de sus sueños, con el cual podía platicar acerca de todo.
—Eres de gran utilidad. —dijo Itachi, mirando a Sakura tirado a su lado, en un profundo sueño. —Pero pronto perderás todo lo que amas por mí.
Sakura sintió que había dormido demasiado, al despertar se encontraba mirando las estrellas, se había quedado dormido leyendo de nuevo, se incorporó soñoliento, rascándose la cabeza, últimamente tenía sueños constantes acerca de ese chico de cabello negro. ¿Sería que extrañaba a Sasuke y por eso estaba pensando en él? Era confuso, aunque ya quedaba menos para poder ver a Naruto y Sasuke.
Quizás con ayuda de los dos podría avanzar más rápido en su investigación, además, dependiendo de las misiones, podría indagar en las librerías de otras aldeas.
—Lo mejor será que vaya a dormir. —murmuró Sakura, poniéndose de pie. Cada que tomaba una siesta en la tarde se sentía más agotado que al momento de dormir.
Y aunque Sakura no conocía la razón, Itachi sabía que en el subconciente del chico, había una lucha para liberarse del genjutsu.
Cuando Sakura volvió a soñar, se encontró ahora en la cabaña despertando de la siesta donde antes Itachi y Sakura habían dejado su plática.
— ¡Itachi-san, lo siento, me he dormido de pronto! —comentó Sakura, ruborizado. —Era mi turno de limpiar.
—Está bien, Sakura. —dijo él, con ya todo limpio. — ¿Quieres ir a entrenar?
— ¡Sí!
Se internaron por completo en el bosque, en dirección a un risco que los ayudaría en su entrenamiento. Sakura admiraba los movimientos de Itachi, eran sutiles y rápidos, como una flecha silenciosa. Mientras entrenaban, no sentía que se desgastara el chakra, lo único que sentía era un agotamiento más mental que físico, seguro por la rara enfermedad que tenía.
Itachi le entrenaba con precisión, sabiendo que fallaba mucho en un combate mano a mano comenzaron a enfocarse en eso. A pesar de que se encontraban en un genjutsu, el Uchiha estaba seguro de que Sakura recordaría esos movimientos al momentos de despertar.
Al terminar ambos decidieron tomar el descanso en la punta del risco, la noche ya caía sobre ellos pero esta era cálida, casi parecía que la luna los estaba cuidando. Sakura jamás había visto una luna tan brillante, quizás porque esta no era opacada por las luces de la aldea. Naruto y Sasuke seguro que también estarían encantados con ella.
— ¿El cuervo que miraba a las estrellas? —preguntó Sakura, confundido en cuanto Itachi mencionó la leyenda de su antigua aldea. Sakura lo miró curioso, el titulo era ya lo suficientemente interesante.
Itachi se recostó a su lado, poniendo las manos detrás de su cabeza, observando el cielo. Cuando Sakura comprendió que él le contaría la historia, imitó la dirección a la que miraba.
—La leyenda dice que hace mucho tiempo existió un hombre que no encontraba el propósito en su vida, buscaba y buscaba pero no lo podía encontrar. Intentó seguir el camino de la felicidad común, tener amigos, familia, una persona que lo amara con la cual pasar el resto de su vida, pero no funcionó; entonces al morir el cielo le dio una nueva oportunidad, "volverás a la Tierra y está vez asegúrate de encontrarlo" fue lo que le dijo. Sin embargo, no funcionó, a pesar de haber vivido de manera distinta aún no entendía porque existía, ¿para qué existía? El cielo, al morir él, entonces le respondió: "te dejaré vivir de nuevo, asegúrate de encontrarlo". Y el ciclo volvió a repetirse, hasta que en la novena vez, el Cielo le dijo: "está será la última vez que revivas, si no lo encuentras está vez, entonces me demostrarás que no hay ningún sentido en vivir."
—El hombre cansado de vivir tantas veces aceptó el trato del Cielo, tal vez así lo dejara perecer para siempre. Tal vez la muerte tendría más sentido que la vida. Así que volvió a nacer, cada que él nacía olvidaba lo de sus anteriores vidas, un intento del Cielo por hacerlo buscar un propósito. Cuando nació, el Cielo se encargó de ponerlo en una bandeja de oro.
— ¿Bandeja de oro? —preguntó Sakura, sin entender.
—Es decir que le dio todo. —explicó Itachi, cerrando los ojos. —Lo puso en la mejor de las aldeas, en el país más importante de todos, lo dio a luz una hermosa familia que era la representante de uno de los clanes más poderosos que existían. Sin embargo, a medida que el hombre fue creciendo, comenzó a tener los mismos pensamientos que en sus anteriores vidas. ¿Por qué vivo? ¿Cuál es mi propósito? ¿Soy útil en este mundo o solo un peón más que el Cielo mueve a su antojo? El hombre al concluir con esos pensamientos tomó una decisión, se quitaría la vida a su corta edad, porque él lo entendía, no había nada que quisiera hacer, nada a lo cual proteger.
Sakura observó de reojo a Itachi, él parecía sumergido en la historia.
— ¿Entonces? —preguntó Sakura, curioso por la historia.
—Entonces conoció a la persona que cambió toda su vida. —dijo Itachi, sonriendo.
— ¿Una mujer?
—No. Su pequeño hermano menor. —explicó. —Al momento de verlo el hombre no sintió nada, era un niño más, nadie importante. No obstante, cuando el pequeño bebé le sonrió y tomó uno de sus dedos en su manita, lo comprendió, eso era lo que estaba buscando, lo que anheló en sus nueve vidas pasadas.
— ¿Un hermano?
—Alguien por el que quisiera dar su vida, pero al mismo tiempo alguien por el que no quería perderla. —Sakura pensó por un momento que ese hombre de la historia había encontrado lo mismo que ella con Naruto y Sasuke. —Su hermano era su propósito en la vida. Y aunque sonaba descabellado, a partir de ese momento pudo ver todo lo que tenía a su alrededor y nunca antes fue capaz de ver. De pronto el hombre que no tenía ningún propósito en la vida, se llenó de ellos, comenzó a relacionarse con las personas por las que nunca mostró interés, conoció a su mejor amigo, a una mujer que lo hacía sentir feliz. Su hermano le iluminó la vida.
—Aun no entiendo el porqué del cuervo. —dijo Sakura, meditando. — ¿No sería mejor llamarla "el chico que se llenó de estrellas"?
—Tu eres muy inteligente Sakura, seguro conoces que para tener luz hay que tener una oscuridad a la par que la sustente.
—Así es.
—El Cielo entonces se dio cuenta de que el hombre al fin había encontrado eso que tanto intentaba mostrarle, pero después de tanto tiempo, el Cielo comprendió que el hombre nunca mereció esas oportunidades, que jamás hizo nada para ganárselas. Que no merecía ser feliz. Fue como una tormenta acercándose poco a poco, una que le arrebato el alma a aquel hombre. Resulta que aquel hombre era uno de los más fuertes de su aldea, era reconocido por ser un miembro de la élite, así que la aldea le dio una misión secreta. Asesinar a su clan.
— ¿Por qué lo harían? —preguntó Sakura, sorprendido, incorporándose.
—Porque su clan pensaba traicionar a la aldea. —respondió, imitando a Sakura, sentados en el suelo un ligero aire removió el cabello de ambos. —Pero si el hombre aceptaba, significaba perder todos los propósitos que había encontrado, significaba que su vida no tendría sentido otra vez.
—Por ende no aceptó.
—Al principio rogó al Cielo, imploró tantas veces que le sangraron las rodillas por estar hincado tanto tiempo, su garganta se cerró por gritar llamándolo, sus lágrimas se secaron cuando comprendió que no había nadie ahí para él. El Cielo no lo ayudaría, no escucharía ni siquiera sus lamentos.
—Así que…
—Aceptó. —corrigió Itachi. —Porque al mismo tiempo, pensó que si se unía con su clan para adueñarse de la aldea, su hermano crecería en guerra, no sería feliz. No obstante, si él crecía odiándolo, el hombre podría volverlo un héroe para la aldea cuando su hermano menor lo asesinara.
Sakura se llevó una mano a la boca, sintiendo las lágrimas comenzar a escurrir de sus ojos.
—Pudo matar a todos, incluso a los padres que lo amaron tanto, a la mujer que se ganó su corazón. —dijo poniendo una mano en la cabeza de Sakura. —Lo único que no pudo hacer fue matar a su hermano menor, su motivo de vivir. Así su hermano creció, creció y creció hasta volverse un hombre poderoso, lleno de odio hacía él, lo encontró y entonces el hombre vio que su hermano había crecido fuerte y saludable, aceptó su muerte con una sonrisa e intentó volver al Cielo, donde pertenecía. Pero este no lo permitió, cansado de ese hombre, lo selló en un cuervo negro que deambula por el mundo, ese cuervo negro miró a su hermano morir de viejo, miró al mundo perecer y renacer una y otra vez. Nunca pudo morir, así que siempre mira al cielo.
— ¿Esperando volver a él?
—No. Él ya no quiere ir a ese lugar, al cuervo le gusta mirar las estrellas.
— ¿Por qué?
—Porque cada una de ellas es el recuerdo vivo de lo que una vez amó.
Sakura siguió la mirada de Itachi, observando el mar de estrellas que se desplegaban por el cielo, al estar en un risco y en medio del bosque podían ver con claridad aquella hermosura de panorama plantada arriba de ellos; Sakura lo veía a través de las lágrimas. No entendía porque estaba llorando tanto, si solo se trataba de una vieja leyenda, pero el sentimiento que Itachi le transmitió fue tan profundo que le rasgó una parte de su alma.
—Itachi-san.
— ¿Qué pasa, Sakura?
—Si algún día te pierdo, ¿puedo buscarte en las estrellas? —preguntó poniendo una mano encima de la contraria. Itachi lo observó sorprendido, era imposible que Sakura pudiera ver a través de su historia.
—Tu no eres un cuervo, Sakura. Tienes toda una vida por delante, no hay nada que ver en las estrellas.
—Pero… si yo me perdiera, me gustaría que tu lo hicieras. —expresó volviendo la vista al cielo. Itachi notó que la luna iluminaba por completo el rostro de Sakura, casi como si fuera atraída por él. Por un momento sintió que veía a otra persona delante de él, alguien que escondía tantos secretos como él, que aunque no sufrió todo lo contado, simpatizaba con él a pesar de tener el propio.
Sasuke sí que había encontrado algo maravilloso ahí.
—Lo haré. —respondió Itachi, revolviéndole los cabellos. —Sakura, serás una de mis estrellas.
— ¡Pido esa! —gritó él más entusiasta, señalando el cielo.
—Entonces yo pediré esa. —señaló Itachi señalando una más brillante.
— ¡No, entonces la mía será la otra!
Y sin que el Uchiha se diera cuenta, había caído en su propio genjutsu.
—.—.—.—.—
— ¿No te quedaste demasiado tiempo allá dentro? —protestó Kisame, observando al chico dormido en los brazos de Itachi. — ¿Qué pudiste saber? ¿Dónde está el kyubi?
—Sí. Iremos por él en cuanto acaben los exámenes Chunnin. —dijo Itachi.
— ¿Y qué harás con ese mocoso por lo mientras? —comentó él, extrañado de que Itachi está vez no lo hubiese abandonado.
—Tengo la intención de llevarlo conmigo. —dijo, haciendo que Kisame escupiera el agua que estaba tomando.
— ¿Estás loco? ¡En cuanto despierte no estará tan tranquilo como en tus genjutsus! Además, dijiste que ese mocoso era amigo del kyubi.
—Sé lo que dije, como también sé que será un señuelo perfecto para que él no olvide su venganza. —dijo Itachi. —No te preocupes por los estragos de Sakura, estará en mi genjutsu la mayoría del tiempo.
Kisame se rascó la cabeza sin comprender las intenciones de su compañero, no obstante se encogió de hombros, suponiendo que aquel niño sería el juguete de Itachi a partir de ese momento, aunque una duda surgió en su cabeza.
— ¿Y cómo vas a alimentarlo? Se morirá de hambre si lo mantienes en una ilusión, también tiene que hacer sus necesidades.
—De eso te encargarás tú. —dijo con una simpleza arrolladora, Kisame abrió la boca para protestar pero Itachi lo calló con una mirada. —Fingirás ser su captor.
—Que extrañas formas tienes de relacionarte con la gente. —murmuró Kisame. —Él sabrá de ti en cuanto lleguemos a la guarida o traigamos al nueve colas con nosotros.
—Me encargaré de eso cuando sea el momento.
Así dio por terminada la conversación, cubriendo con la capa de Akatsuki a Sakura lo protegió del aire, mientras que en la ilusión la noche era cálida en la realidad era fría que hasta podría congelarte los huesos. Itachi alzó el rostro, por las copas de los arboles no se podía ver más que una parte del cielo, sin embargo, encontró una pequeña abertura que le permitía ver aquellos magníficos puntos luminosos en el cielo.
—Aún no quiero que se haga realidad que me tengas que buscar en las estrellas. —dijo Itachi, cerrando los ojos sucumbiendo al sueño.
—.—.—.—.—
— ¿Qué pasa, Naruto? —preguntó Jiraya empacando sus cosas, Naruto se había quedado quieto de pronto, observando a los lados como si estuviera buscando algo.
—Sentí una especie de tirón. —comentó extrañado. —Debe ser que estoy ansioso por los exámenes ¡un buen ramen de Ichiraku me caería super bien!
Jiraya asintió con la cabeza, volviendo a lo suyo. —Si tanto insistes te acompañaré para dar un buen inicio a los exámenes, aunque tú tendrás que pagar.
— ¡Viejo tacaño! ¡Los adultos deben de pagarle a los niños! —se quejó Naruto, enfurruñado.
—.—.—.—.—
Sasuke miró a Kakashi con cierta comprensión, de pronto ambos sintieron algo extraño, y habían parado el entrenamiento a pesar de que la técnica ya estaba a punto de ser dominada. Incluso Kakashi dio una vuelta a los alrededores, y le aseguró que no había nadie más que ellos dos en ese lugar.
—Será mejor que descansemos un poco, el cansancio ya debe estarnos afectando a ambos. —dijo Kakashi, rascándose la barbilla.
—Tienes razón, estoy hambriento. —Sasuke comenzó a avanzar, hasta que una pequeña luciérnaga le hizo mirar el cielo, pues sin percatarse comenzó a seguirle con la mirada.
El cielo estaba repleto de estrellas, parecía que una nube entre morada y azul cruzaba la negrura del cielo y se dedicaba a esparcir miles de estrellas, opacando a la luna. Sasuke sonrió, hundiendo las manos en los bolsillos del pantaloncillo.
Ojalá Sakura también las estuviera viendo esa noche.
Quiero aclarar unas cosas en este capitulo.
La primera es que sí, desde el capitulo anterior que Itachi habló con Sakura estaba en un genjutsu, ya que Itachi sí la reconoció de la tierra de las olas, no se iba a arriesgar a que Sakura también lo hiciera.
La segunda es que Sakura pudo hablar con más naturalidad en el genjutsu porque Itachi le hizo creer que ya habían formado un lazo de confianza.
Tercero, como Sakura no recuerda muy bien los "sueños" también Itachi pudo hablar con más franquesa.
Cuarto, Itachi también fue victima de su propio genjutsu, debido a que creyó que podía ser feliz (pero solo fue por un momento, regresó a sus cabales después xd)
¡Muchas gracias por sus comentarios!
