21. Sakura y Uchiha, parte 2.

— ¡Hinata! —llamó Naruto corriendo a ella, está en el campo de entrenamiento se sobresaltó volteando tímidamente hacía el joven rubio. Se veía agitado e incluso preocupado, seguro que estaba nervioso por su pelea con Neji.

—Naruto…

— ¿Qué haces aquí sola? —preguntó él, parándose.

—Estoy esperando a Kiba, iremos juntos a ver la conclusión de los exámenes. —comentó Hinata, ruborizada; Naruto mantenía sus ojos en ella y la ponía nerviosa. —Buena suerte.

—Sí, te aseguro que cumpliré la promesa que te hice. —sonrió afirmando al alzar el puño. —Neji y tú son primos ¿verdad? ¿Es tan fuerte en realidad?

—Sí. —suspiró ella, decaída.

— ¿Crees que pueda ganarle? —la duda rondó en su cabeza toda la noche, tanto que apenas pudo conciliar el sueño, más aparte lo otro que le preocupaba.

—Será difícil, pero sé que si alguien puede hacerlo, eres tú, Naruto. —afirmó ella, seria.

— ¿De verdad lo crees? —preguntó con sorpresa.

—Sí. Cada vez que te vuelves a levantar, te haces más fuerte, es lo que siempre he admirado de ti. —susurró ella, más tímida, sin embargo él pudo escucharla y una enorme sonrisa se plantó en su rostro. —Naruto… no vas a perder. —afirmó.

— ¡Muchas gracias, Hinata! —gritó desbordando felicidad. —No pensé que tus palabras fueran a alegrarme tanto, de verdad que ya me lo creí. ¡Definitivamente no daré paso atrás a mi palabra!

Le hicieron felices mis palabras. —pensó Hinata, mordiéndose el labio inferior, sintiendo que el corazón comenzaba a latirle con más intensidad. Naruto lograba que sus peores días cambiaran a mejores.

—Como sea, me alegro de haber charlado contigo. Comenzaba a inquietarme. —dijo más despreocupado. Hinata estaba feliz, a punto de decirle algo que lo animara mucho más, pero Naruto la interrumpió. —Por cierto, Hinata, ¿has visto a Sakura? Estoy muy preocupado, Sakura suele mantener sus promesas, así que cuando regrese de mi entrenamiento con el viejo pervertido fui a buscarlo al hospital pero no se encontraba ahí.

— ¿Sakura está herido? —preguntó confundida.

—No, bueno no superficialmente. —Naruto barbulló un poco antes de volver a hablar para su amiga. —Realmente no quiero pensar que se fue de nuevo con el clan Haruno, sería ver su cara triste de nuevo.

Hinata miró a Naruto fijamente, había algo diferente cada que hablaba de Sakura, aunque no podía descifrar que era todavía. Aunque sí se veía preocupado por su compañero, quizás fuera solo eso y ella estuviera maginando cosas.

—Prometimos que viviríamos juntos una vez que regresara. —ladeó la boca, insatisfecho, cruzándose de brazos. —Si ha vuelto con su clan, pero conozco muy bien a Sakura, dudo que lo haya hecho.

— ¿Vi… vivir juntos? —preguntó sorprendida Hinata.

— ¡Es lo que los amigos hacen también! ¿No crees? —comentó Naruto, poniendo los brazos detrás de su cabeza. —Será divertido cuando lo hagamos, deberíamos visitarnos un día, Sakura cocina muy rico, aunque es muy exigente con la limpieza.

—Sakura… te hace muy feliz, Naruto.

— ¿Ehh? ¡Para nada! ¡Qué cosas dices, Hinata! —Naruto se rascó la nariz, avergonzado por el comentario; aunque sí que era verdad. — ¡Es solo que Sakura es una de mis personas importantes al igual que Iruka-sensei!

Hinata apretó la boca en una línea, asintiendo con la cabeza, una vez que Naruto se despidió de ella gritando que era tarde, lo observó por la espalda, marchándose. Las reacciones eran diferentes que antes, eso Hinata lo sabía, ella era quién más observaba a Naruto. Sakura y Naruto al principio de la academia se miraban cautelosos, como si en cualquier momento uno se fuera a lanzar sobre el otro, mientras esta fue pasando el lazo de amistad de estrechó más; que a pesar de los gestos de Sakura cada que Naruto lo retaba a algo, sabía que el pelirrosa en el fondo lo disfrutaba casi tanto como Naruto. Y al parecer este vínculo se siguió fortaleciendo ahora que estaban en el mismo equipo.

La heredera del clan Hyuga suspiró algo decaída por eso, si tan solo hubiera quedado en el equipo siete, quizás, solo quizás ella y Naruto hubieran sido mucho más cercanos en esos momentos.

—Perdón por la demora, Hinata. —comentó Kiba, llegando junto a un ladrido de Akamaru. — ¡Oye! ¿Qué pasa? ¿Estás bien? —preguntó asomándose, mirando que la chica tenía el rostro con la nariz fruncida, evitando así que sus ojos se aguaran. — ¿Te duele algo?

—No es nada, Kiba, Akamaru. Estoy bien. —respondió Hinata, limpiándose rápidamente los ojos. —Deberíamos apurarnos para ir apoyar a Shino.

Justo cuando iba a avanzar Kiba puso una mano en la cabeza de la chica, dándole una sonrisa.

— ¿Kiba…?

—No soy bueno para estas cosas, pero anímate. Decidí que como soy muy bueno te ayudaré con ese idiota. —dijo cruzándose de brazos. —Aunque podrías tener mejor ojo para los chicos, podría entender que te gustara Sakura o Sasuke, pero ¿Naruto?

— ¡Ki-…Kiba!

Inozuka rió abiertamente al ver el sonrojo exuberante en el rostro de su amiga, así como los constantes balbuceos que comenzó a dar intentando mentir acerca de sus sentimientos.

—Sólo espera y verás, no habrá nadie que se resista a Hinata Hyuga, ¡ni el mismísimo Sasuke!

Está tan motivado que ni siquiera me va dejar negarme. —pensó Hinata, siguiendo a Kiba.

—.—.—.—.—

Sakura miró fijamente a su captor, este estaba comiendo toda la comida que él se negó a probar, debido a que seguramente tenía una píldora para volverlo a dormir, aunque que él estuviera comiéndolo tan naturalmente solo podía significar dos cosas, que no tenía nada esa comida o que ese sujeto lo subestimaba y pensaba que no escaparía. Sakura ya había deshecho el primer nudo de la cuerda, en cualquier oportunidad podría deshacer las cuerdas que ataban sus manos y usar el jutsu de sustitución con algún objeto que se encontrara en el alcance, como aquella roca alejada, no le aseguraría su escape pero era mejor que no hacer nada.

—Si tienes hambre solo debiste haberlo tomado. —reprochó Kisame, terminando. —Aunque bueno, comer dos platos siempre es fantástico.

Kisame le miró, esperando que contestara algo pero al parecer al chico le habían robado la lengua. ¿Podría fastidiarlo un poco? Seguro que a Itachi no le molestaría.

El pelirrosa jaló más cautelosamente la cuerda, observando que el hombre con cara de pez se acercaba cada vez más, hasta invadir su espacio personal. Olía todavía a comida por lo que le produjo un gruñido a Sakura en el estómago.

—Tu cabello me causa curiosidad. —dijo al fin, tomando uno de sus mechones, retirando la banda que Ino le obsequió. —He viajado por muchos sitios, he visto cabellos azules, naranjas, rojos e incluso blancos, pero es la primera vez que veo un cabello rosa y sobre todo en un chico. ¿De qué clan eres?

Sakura lo observó afilando la mirada, echando la cara hacía atrás, evitando cualquier otro contacto.

—Ya veo, no vas a hablar. —Kisame se acercó un poco más, ahora observando sus ojos. —Tu cabello y ojos hacen una buena combinación, lástima que no te sirvan para ser un buen guerrero. Fue muy fácil atraparte.

— ¿Para qué me quieres? —dijo al fin, sintiendo que las cuerdas estaban al fin liberadas.

—Eso a ti no te importa. —contestó Kisame, recostándose en la roca.

Haruno mordió sus labios, le faltaba agua, pero ahora eso no era importante. Dio un diminuto suspiró antes de soltarse por completo de las cuerdas y hacer lo más rápido que pudo el jutsu de sustitución. Kisame abrió la boca en forma de o cuando vio el escape del chico, rascó debajo de su oreja y bostezo.

Al menos podría darle la ventaja de cinco segundos.

Sakura tomó la roca más afila que encontró cerca y cortó con ella las cuerdas, comenzando a correr trepando entre los árboles. El sujeto no parecía estar persiguiéndolo, ¿para qué capturarlo entonces? Fue hasta que llegó jadeante a un árbol que volvieron a someterlo en la rama, con el cuerpo de Kisame sentado sobre él.

—Eso fue rápido. —dijo él en forma burlona. —Debes saber que esas tácticas tan básicas no sirven para un ninja de mi nivel. Te atrapé en segundos, como ya pudiste ver.

Kisame lo tomó por la cabeza, dándole un fuerte golpe en el estómago que le dejo inconsciente. Sakura, justo antes de desmayarse, comenzó a ser consciente de que se encontraba en un grave peligro, y para cómo iban las cosas, tal vez nadie en Konoha se diera cuenta hasta que fuera demasiado tarde.

"Naruto…Sasuke… sensei…"

—Deja de jugar con él. —reprochó Itachi apareciendo en el árbol más cercano.

—Estaba aburrido, y no quiso comer. —comentó Kisame, lanzándole a Sakura. Itachi lo atrapó rápidamente, cargándolo en su espalda. —No sirvo para ser niñera.

Itachi suspiró, mirando a su compañero, si no tenía cuidado con Kisame seguro que acababa lastimando a Sakura. Una vez que volvieron al pequeño campamento que montaron, Itachi le dio a beber agua a Sakura como pudo, tenía los labios muy deshidratados. Kisame miró a un cuervo acercarse, posándose en el hombro de Itachi.

— ¿Qué pasa?

—Algo está a punto de suceder en Konoha. Es cuestión de tiempo. —murmuró, disipando al cuervo. —Sasuke…

— ¿Tiempo para qué?

—Para que aparezca Orochimaru.

—.—.—.—.—

Ino miró preocupada la pelea de Naruto, miró a ambos lados nuevamente antes de darse por vencida de encontrar una cabellera rosa. ¿Dónde estaba Sakura? ¿Estaría en otros asientos más alejados? Era una cantidad enorme de gente, pero su cabello era tan distinguible a kilómetros que le extrañaba no verlo.

Antes de que iniciara todo se topó con Naruto, quién angustiado le pregunto si sabía donde se encontraba Sakura, que él prometió comer con él en cuanto regresara del entrenamiento con Jiraya. Ino negó con la cabeza, tranquilizando al rubio para que se concentrara en la pelea, estaba segura que Sakura aparecería en cualquier momento, gritando y apoyando a Naruto como siempre, incluso a Sasuke.

¿Verdad?

Ino puso una mano en su pecho, apretando con fuerza su camisa, sintiendo que el corazón bombeaba con más fuerza.

Tranquilízate Ino. Estás siendo paranoica. —se dijo ella misma, minimizando el sentimiento que desde hace días se apoderó de ella cuando no encontró a Sakura por ningún lado. —Se debió quedar dormido en los libros como el cerebrito que es. Vendrá enseguida.

Naruto en cambio seguía escuchando la historia del clan Hyuga, de todo lo que Hinata también estaba soportando. ¿Cómo podría decirle a Neji que no era el único que estaba sufriendo? Que cada uno de ellos, tenía un demonio con quién lidíar, y no solo se estaba refiriendo al zorro apestoso que estaba dentro de él, hasta el sujeto que consideraban más débil de la generación, tenía algo de lo cual preocuparse.

Fue instantáneo, como una flecha pasando a través de su cerebro, y antes de que pudiera reflexionar que había sido eso que sintió Neji lo derribó con el puño suave.

—.—.—.—.—

Sakura despertó en el sueño, Itachi estaba a su lado pero veía a la distancia como si algo le preocupara. Seguro que era por su hermano menor.

— ¿Itachi-san? —llamó, bostezando. — ¿Piensas en tu hermano?

El pareció sorprendido de que estuviera despierto, sin embargo, pronto recobró la compostura y asintió con la cabeza.

—Siento que está en peligro.

—No te preocupes, los ninjas de Konoha no permitirán que le pase algo malo. —sonrió alzando los puños. —Pero si quieres podemos ir a la aldea, hay que buscarlo.

Itachi negó con la cabeza. —Es innecesario, sé que él puede cuidarse solo.

—Ya veo. ¿Quieres entrenar entonces? —preguntó Sakura. Itachi asintió.

Cuando estuvieron encima de una pequeña montaña, Sakura junto sus manos, haciendo una reverencia a Itachi; no estaba seguro del porqué, debido a que eran ninjas, eso era cosa de artes marciales según lo que había aprendido en la academia, sin embargo, Itachi le había enseñado que así se iniciaba una pelea o entrenamiento formal. A Sakura le gustó por lo que no objetó nada.

—Sé que no puedes gastar mucho chakra, así que quizás deberíamos enfocarnos en el taijutsu. —dijo Itachi, analizando la situación. A parte, Sakura de por sí estaba gastando chakra inconscientemente por querer salir del genjutsu, no podía pedirle que gastara más.

— ¿Qué tal si me enseñas algún jutsu? —preguntó Sakura, viendo que Itachi le estaba dando como a elegir. — ¡Seguro que sabes uno impresionante!

—Pero no debes de gastar chakra…—Itachi desvió la mirada, había pasado poco tiempo, no obstante, ya reconocía algunas facetas de Sakura; por ejemplo, esa que venía acercándose significaba que el chico le insistiría hasta que aceptara.

— ¡Sólo dime que jutsu conoces y no preguntaré nada más!

—Eso dijiste la vez pasada con los movimientos del taijutsu. —suspiró Itachi, rascándose la nuca. — ¿Crees que no me doy cuenta de tus intenciones?

—Uno solo, no gastaré mucho chakra, lo prometo. —rogó Sakura, juntando sus manos en modo de plegaria. — ¡Todos conocen buenos jutsus menos yo! Incluso esos ninjas del sonido alardearon sobre eso. —y apretó su puño, molesto de recordar. —Si tengo uno, aunque sea uno solo… —Sakura hizo una pausa, haciendo que Itachi volteara a él. —quizás puedan reconocerme.

—Tonto.

— ¡Ah, Itachi-san, ¿por qué me pegas?! —gritó Sakura, sobándose la cabeza. — ¡Le has dado muy duro!

—Es para que entre en esa frentesota tuya. —explicó, provocando que Sakura comenzara a refunfuñar a todo pulmón. Itachi puso una mano en su cabeza, haciendo que le prestara atención de nuevo. —Un ninja no se define por el nivel de jutsus que domine, Sakura, tampoco por sus genjutsus. Si no, por lo que son capaces de proteger.

—Eso ya lo sé, Itachi-san. —bufó él, sobándose todavía la cabeza.

Itachi entonces se cruzó de brazos y Sakura pasó saliva, había puesto una mirada seria que significaba un sermón. Ahora entendía a Naruto cuando era regañado por el Hokage.

— ¿Por qué ese comentario entonces?

—Itachi-san, aunque tú no lo creas yo me he dado cuenta. —dijo Sakura, dejando que sus brazos cayeran a su costado. —Eres muy bueno en los entrenamientos, estoy seguro que tienes muchos jutsus escondidos, también gejutsus. —suspiró. —Seguro vienes de un clan muy fuerte.

—Sakura…

—Como ya te he contado, mi clan no cuenta con grandes habilidades, tampoco es que tengamos un jutsu especial que pase por generaciones. —suspiró Sakura. Aunque bueno, eso era una mentira, tenían el jutsu especial para cambiar de género, pero esa cosa no iba a servir de nada si te encontrabas con el enemigo. —Me da un poco de envidia, es todo.

—Pero sabes que puedes llegar lejos.

— ¡Lo sé, por supuesto que lo sé! —Sakura formó una sonrisa, poniendo una mano en su pecho, recordando. —Lee me ha enseñado eso.

— ¿Lee? —peguntó Itachi. —Es la primera vez que lo mencionas.

—Imposible. —secundó Sakura de inmediato.

—Sólo has hablado de Naruto, Sasuke y Kakashi. —explicó. Itachi pensó que quizás eso fuera en parte su culpa, después de todo él es quién manejaba parcialmente la mente de Sakura.

—Lee fue el que me salvó de los ninjas del sonido. —dijo Sakura. —Se ha vuelto alguien muy importante para mí. Pero ahora se encuentra lastimado, ¡también por eso quiero saber ninjutsu medico! —explicó. —Estoy seguro de que nunca dejaré que dañen a otra persona tan importante para mí.

— ¿Ese Lee es tan sorprendente?

— ¡Por supuesto! ¡Se enfrentó a un tipo super poderoso, estoy seguro de que ni Sasuke le habría podido ganar!

— ¿Es más sorprendente que Sasuke?

—Humm… creo que Lee está a su nivel. —explicó, encogiéndose de hombros. —Como sea, Naruto y Sasuke lo ven como un rival o algo así. Para mí es un gran amigo.

—Es bueno que tengas grandes personas a tu lado. —dijo Itachi, sonriendo. Sakura volvió a llevarse una mano al pecho, confundiendo al Uchiha. — ¿Sakura?

—En efecto, Itachi-san. —sonrió, aunque era una sonrisa nerviosa, casi temerosa. —Tengo buenas personas a mi lado, que me quieren y que yo quiero. Konoha es el sitio al que pertenezco.

—Ya veo. —¿por qué le estaba diciendo todas esas cosas?

—Así que… Itachi-san…

— ¿Sí?

— ¿Podrías liberarme de este genjutsu, por favor? —pidió plantándole cara, con aquellos ojos verdes llenos de seriedad.