22. Sakura y Uchiha, parte III.
Un largo silencio se propagó por la montaña, donde solo el aire revoloteó momentáneamente los cabellos de las dos personas que se encontraban ahí. Itachi no despegó los ojos de Sakura, atento a cualquier ataque que pudiera lanzar el muchacho, sin embargo, pronto comprendió que él no tenía ni la más mínima intención de hacerlo.
— ¿Desde cuándo lo sabes? —preguntó él, serio.
—Hoy me di cuenta. —explicó. —Pero solo mi mente lo sabe, es extraño, no puedo recordar nada cuando despierto, estoy seguro de eso.
— ¿Por qué lo sabes?
—Porque tampoco puedo recordar la última vez que aprendí algo diferente. —dijo Sakura, analizándolo. —A estas alturas debí estar más avanzado en mis estudios. Aunque bueno, eso no fue por lo que me di cuenta, simplemente creo que me liberé parcialmente de las cadenas que me ataban al genjutsu.
— ¿Por qué no intentar liberarte?
—No funcionaría, Itachi-san, si eres tan poderoso como creo que eres, no podría salir del genjutsu por mi propia voluntad. —dijo Sakura, tomando asiento. —Así que Itachi-san, por favor.
—Te ves demasiado relajado para saber lo que está pasando.
—Si tu me quisieras matar lo pudiste haber hecho todo este tiempo. —contestó Sakura. Luego volvió a ponerse serio, haciendo temblar su rodilla. —Por favor. Necesito correr a mi hogar.
— ¿Lo has sentido?
—El lazo que tenemos Sasuke, Naruto y yo, es demasiado fuerte. —dijo él, agarrándose el cabello por la desesperación. —Sé que algo malo está ocurriendo en Konoha. ¿Tú no estás preocupado?
— ¿Qué…?
—Por Sasuke. —finalizó Sakura, angustiado.
Itachi observó a Sakura con sorpresa y de pronto estalló una pequeña risa, que se convirtió en una más sincera a medida que pasaron los segundos. Sakura lo observó casi embelesado, ahí estaba seguramente el hermano que Sasuke tanto extrañaba.
—Te subestime, demasiado. —dijo Itachi, avanzando a él y poniéndole una mano en la cabeza. —Ahora entiendo porque atrajiste la atención de Sasuke.
—Itachi-san…
— ¿Cómo lo supiste?
—No soy idiota, Itachi-san, todos conocen la leyenda de la masacre Uchiha. Los Haruno son buenos obteniendo información por eso una gran parte de ellos son convertidos en Anbu. ¿Cómo no podría deducir que tú eres el cuervo que está observando las estrellas? —explicó, muy orgulloso de él.
Itachi entonces negó con la cabeza, poniéndose a la altura de Sakura. —No puedo dejarte ir con esa información.
—No voy a recordarla cuando despierte.
— ¿Cómo podría confiar en ti?
— ¿No es lo que hemos hecho todo este tiempo? —preguntó Sakura, ladeando el rostro. No se veía asustado, ni cohibido, tampoco parecía estar fingiendo para salvarse.
Él sabía que no le haría ningún daño.
—Lo siento, no. —negó Itachi, apartándose. Sakura tomó su mano antes de que pudiera despertarlo del genjutsu para volverlo a sumergir a uno más poderoso.
—Tienes que dejarme ir.
—Es mi última palabra, Sakura.
—Entonces…—Sakura hizo una pausa, Itachi que no le daba la cara todavía, no pudo observar el rostro de absoluta tristeza que puso el chico en ese momento; aceptando lo que venía, maldiciendo su destino. —Hagamos un trato, Itachi-san.
— ¿Qué? —al momento que Itachi volteó, se encontró con la mirada determinada de Sakura.
—Si me dejas ir ahora para salvar a mis amigos… me iré contigo. —dijo firme, sin un rastro de titubeo o miedo en su voz. —Cuando quieras.
—Acabas de decir que no recordaras nada una vez que despiertes.
—Sí, en eso tienes razón. —Sakura formó una sonrisa, triste. Itachi lo miró, ahora indiferente, seguro que se estaba preocupado por las consecuencias que eso traería. —Será triste no recordarte, Itachi-san. —dijo él, causando que el Uchiha se quedara sin palabras. —Pero… lo recordaré.
—No lo harás.
—Eventualmente, cuando me encuentre contigo de nuevo, recordaré esta promesa. —siguió Sakura, volviendo a ponerse de pie. —No olvidaré nunca el favor que me hiciste.
Itachi parecía estarlo meditando, Sakura miró el cielo, cerrando los ojos; ojalá pudiera llegar pronto para ayudar a sus queridos amigos. Itachi lo observó en silencio, Sakura sabía a la perfección las repercusiones que traería ese trato a su vida, sabía que él era poderoso, pero no tenía miedo, tampoco de que le pidiera abandonar todo lo que amaba.
—Quiero salvar a Sasuke. —dijo Sakura, aún con los ojos cerrados. —No quiero que vaya con Orochimaru. No quiero que Sasuke se hunda en la oscuridad, Itachi-san.
—No puedes decidir por Sasuke. Él hará lo que crea más conveniente para él.
—Lo sé.
— ¿Entonces…?
—Quiero ser lo más conveniente para él. —afirmó Sakura, volviendo a abrir los ojos. Itachi puso una mano en su hombro, activando el sharingan, haciendo que sus palabras tuvieran el suficiente efecto en el contrario.
—Estás haciendo un pacto peligroso, Sakura. Vendré cuando quiera por ti y no podrás negarte. —dijo serio, sin dejar de mirarlo. Sakura asintió. — ¿Lo entiendes? Te ordenaré cualquier cosa y no podrás negarte.
—Tengo de aquí a que tu regreses, para salvar a mis amigos.
— ¿Y qué pasa si vengo por ellos? ¿Me obedecerás cuando quiera eliminarlos?
Sakura paso saliva, queriendo apartar el hombro donde Itachi tenía colocada su mano pero él no lo dejó, e incluso hizo más presión. El menor entonces comprendió en que clase de trato de había metido, uno increíblemente peligroso que hasta ese momento le causo un escalofrío en la espalda, no obstante, volvió a sostenerle la mirada a Itachi.
—Si eso sucede, entonces… Itachi-san… me importaría menos que un pepinillo, ser maldecido. —dijo Sakura, firme. —Así este dando mi último aliento de vida, así sea arrastrado al mismísimo infierno, protegeré lo que juré proteger.
— ¿Tanto así te importan esos dos?
Sakura sonrió, asintiendo con la cabeza. —Una vez que decides proteger algo, lo proteges hasta el final. ¿Verdad?
—.—.—.—.—
Naruto siguió Pakkun, totalmente preocupado, Shikamaru se había quedado atrás un momento, queriendo detener a los ninjas que los perseguían. ¿Dónde estaba Sakura? Estaba seguro que su mejor amigo al ver que Sasuke se marchaba del campo de arena tras Gaara, saldría en su dirección, ¿o podría ser que nunca había estado en el campo?
—Oye, no sé que estás pensando, pero concéntrate. —regañó Pakkun.
Aún así no pudo evitar sentirse decepcionado, ¿por qué Sakura no habría ido a verle? ¿Estaría bien ahora?
— ¡Ah, Sasuke! —Naruto por supuesto llegó con una patada directo en la cara de Gaara antes de que pudiera llegar a Sasuke, que estaba luchando contra su maldición para moverse.
—Naruto…
— ¿Qué pasa? ¿No puedes moverte? —preguntó Naruto, confundido. — ¿Quién ese ese sujeto?
Sasuke aun inmóvil pensó en lo idiota que era el rubio.
—Ese es Gaara. —dijo Pakkun. —Por cierto, ¿si sabes que no puedo luchar, verdad?
— ¡Debiste decir eso dese el principio, perro pulgoso! —gritó Naruto, buscando tomar a Sasuke, este se removió ante el dolor del sello haciéndole más imposible el agarre a Naruto.
—Aquella vez… no te mate. —dijo Gaara, atrayendo la atención. —Hoy será diferente.
—Demonios… él de verdad va enserio. —pensó Naruto, mirando a todos lados. Tenían que ir a donde Kakashi, estaba seguro que él podría controlar lo que le pasaba a Sasuke.
— ¡Viene hacía acá! —gritó Pakkun.
Era demasiado tarde para esquivarlo, Naruto entonces protegió a Sasuke con su cuerpo, esperando recibir el golpe de Gaara. Una explosión lo detuvo justo a tiempo, haciéndole retroceder al tiempo en que Naruto sintió como era jalado a otro árbol al mismo tiempo que Sasuke y Pakkun.
Un graznido resonó mientras el humo se disipaba.
— ¡Sakura! —gritó Naruto, viendo al chico recién llegado, pero la sonrisa que apareció en su rostro poco a poco se fue borrando al ver lo agotado que estaba; producto de la fuerza que utilizó en el genjutsu de Itachi.
—Hey, bájenme, esto seguro quiere comerme. Soy pequeño y adorable, él va a comerme. —dijo Pakkun, rotando de derecha a izquierda, siendo sostenido por el pico de un cuervo casi de su mismo tamaño.
—Gracias, puedes bajarlo. —pidió Sakura, el cuervo obedeció tirando al perro encima de la rama del árbol y subiendo al hombro de Sakura.
—Sakura… ¿ese cuervo?
—No lo sé. Me ha estado siguiendo desde que me desperté a las afueras de la aldea. —dijo él, mirándolo. —No parece que quiera apartarse de mí.
—Agh…ghhh
— ¡Sasuke! —gritaron ambos, preocupados.
—Es el sello de nuevo. —murmuró Sakura, preocupado. —Hay que ir a donde Kakashi.
—Él seguro que no la va a dejar tan fácil. —dijo Naruto, señalando con la cabeza a Gaara, que veía con odio en dirección a ellos.
—Esta vez sin interrupciones. —murmuró Gaara, volviendo hacía ellos. Naruto apenas era capaz de leer sus movimientos, demonios, tenía que proteger a sus amigos.
— ¡Muévete, Naruto! —gritó Sakura, tomándolo del cuello de su chaqueta y poniendo a Sasuke en su espalda logró que Gaara los matara ahí mismo, aplicando más chakra en sus pies se dio el lujo de posicionarse en el árbol. Pakkun observó preocupado que comenzaba a salirle sangre de la nariz y de la boca.
—Ese es un estorbo. —murmuró Gaara.
El cuervo comenzó a revolotear alrededor de Sakura, como si quisiera decirle algo. Naruto observó que casi en un santiamén Gaara había derribado el árbol donde estaban, dada su posición no podía hacer mucho, sus pies no alcanzaban a tocar el tronco del árbol y Sakura estaba demasiado concentrado en mantener el equilibrio como para balancearlo.
— ¡Denme a Uchiha Sasuke!
— ¡Nunca! —respondieron a coro Naruto y Sakura.
Sasuke aun en la espalda de Sakura, notó la sangre del chico, el sello de nuevo retumbo. ¿Qué estaba haciendo? Ellos dos necesitaban más ayuda que nunca, no podía seguir dándoles problemas, tenía que controlarlo.
—Sasuke, ¿me escuchas? —preguntó el pelirrosa, mirando debajo de él, Naruto comenzó a balancearse dispuesto a tocar el árbol. Lo que el rubio no veía es que Gaara ya estaba preparando un nuevo ataque.
—Sakura…
—Con que lo haces. —sonrió. —El peso del árbol no resistirá otro ataque, él ya viene y es a ti a quién quiere. Voy a soltarte, no te preocupes, Naruto va a atraparte.
—Es un plan peligroso. —dijo Pakkun en la cabeza de Sasuke. — ¡Ahí viene!
— ¡Naruto! —gritó Sakura, tomando le brazo de Sasuke lo aventó con todas sus fuerzas al rubio que recibió al moreno de forma instantánea, pegando un salto lo suficientemente fuerte para que ambos quedaran en una de las ramas gruesas de otro árbol.
— ¡Sakura!
Él no lo había conseguido, no obstante, lejos de que Gaara tuviera a Sakura en una de sus manos de arena y lo apresara hasta la muerte, un fuego negro consumió el brazo de arena de Gaara, haciendo que lo deshiciera y volviera a crear otro. Naruto miró asombrado aquello, al igual que Sakura que pegó un brinco, sosteniéndose en el tronco de un árbol.
Itachi desde las sombras observó al cuervo que fue de nuevo a donde Sakura.
— ¿Por qué lo has ayudado? —preguntó Kisame, interesado. —Primero dices que lo quieres, luego lo dejas ir y ahora lo ayudas. ¿Qué tiene ese don nadie de especial?
—Kisame, ¿Cuándo encuentras oro le vas contando a la gente donde lo hallaste?
—Por supuesto que no, sería estúpido.
Itachi sonrió. —Claro que lo sería. —secundó. —Es hora de irnos, si Orochimaru sabe que estamos aquí, será problemático.
—Sí, ese sujeto es muy raro.
Cuando dieron la espalda, Itachi dio un último vistazo hacia atrás; ese no era un adiós, ni siquiera una despedida momentánea, aquel fuego fue enviado para terminar de sellar su promesa eterna.
—Hasta el día que volvamos a mirar las estrellas, Sakura.
—.—.—.—.—
Naruto y Sakura, intentaron seguir esquivando los ataque de Gaara, no obstante cada vez Sakura se sentía más cansado y la sangre fluía con mucha más naturalidad preocupando a Naruto y Pakkun. El cuervo que seguía a Sakura a todos lados, revoloteó sus alas, buscando atraer la atención del chico pero no lo consiguió.
— ¡Sakura, cuidado!
Sakura intentó con todas sus fuerzas aplicar chakra para escalar más rápido el árbol o incluso correr más rápido, pero su cuerpo no respondió, en cuestión de segundos fue derribado por Gaara que lo hizo caer del árbol donde se encontraba, había unos veinte a treinta metros de altura, tenía que aferrarse de algo, lo que fuera. Naruto entonces logró atraparlo con varios hilos, sosteniéndolo con todas sus fuerzas.
Sasuke apretó los puños, jadeante, sus amigos estaban en peligro. Sakura estaba en peligro. ¿Por qué su cuerpo no le respondía?
— ¡MUERE, SASUKE!
Naruto miró hacia atrás lleno de pánico, Sakura con todas sus fuerzas dio un tirón a los cables, provocando que se diera el suficiente impulso para llegar a donde Naruto y Sasuke. Dio un empujón lo suficientemente fuerte para apartar a Naruto y se colocó enfrente del Uchiha, dispuesto a dar su vida por él.
¿Por qué? ¿Por qué ese chico se esforzaba tanto incluso arriesgando su propia vida?
— ¡MUERE!
— ¡Sakura!
Todo paso en un silencioso momento, debido al impacto que causo el ataque de Gaara, Sakura se golpeó la cabeza en contra del árbol, haciéndole perder el conocimiento. Gaara parecía estar perdiendo el control de nuevo, pero Naruto solo podía observar el cuerpo desfallecido de Sakura clavado en un árbol, siendo oprimido por un montón de arena.
Naruto se golpeó el rostro, poniendo mirada seria, era suficiente de estar huyendo.
—Pakkun, quédate con Sasuke.
—No podrás contra él tu solo, niño.
—Eso me tiene sin cuidado. —dijo Naruto, golpeando el puño contra su palma. — ¡Nadie lastima a la persona que amo y se queda intacto!
En ese momento, el tiempo dejó de correr para Sasuke, y sintió que el dolor que le causaba el sello de Orochimaru no era nada comparado con la agonía que le causaron las palabras de Naruto.
