23. Los diluvios se pueden transformar en tormentas.
Sasuke acarició los cabellos de Sakura con cuidado, una vez que la arena que lo rodeaba desapareció. Pakkun estaba a su lado, preocupado también por el chico de cabello rosa, el cuervo de Sakura revoloteó sus alas, esperando así despertar a Sakura. El Uchiha menor miró al cuervo con curiosidad, a él no le gustaban los cuervos, sin embargo, lo ignoró por el momento, a pesar de que este no parecía uno normal, ¿sería una invocación acaso?
—La pelea de Naruto y Gaara ya debió haber terminado. —dijo Pakkun. —Puedes confiarme a Sakura, cuidaré de él. Además, Kakashi debe venir en camino, estoy seguro.
—Kakashi-sensei y los demás jounin están en la aldea, peleando. —contestó Sasuke, subiendo a Sakura a su espalda, no estaba muy seguro de que tan confiable sería eso pero no podía darse el lujo de que llegara alguien de la arena, para rematar a su compañero de equipo. —Yo cuidaré de él.
Pakkun lo siguió de cerca, el cuervo se acomodó en la cabeza de Sakura, durmiéndose mientras Sasuke andaba con el peso de ambos.
Mientras iban de árbol en árbol, Sasuke recordó más las palabras de Naruto, haciéndole un eco en la cabeza que le llenaba de inseguridades. ¿Su mejor amigo estaba enamorado de Sakura? ¿O es que lo había dicho en manera de amigos? Sasuke bufó con sorna, su cerebro le estaba negando ver la realidad.
Naruto no solo ya le había superado, sino que también se había enamorado de la misma persona que él.
Al llegar notaron que Naruto yacía inconsciente, mientras Gaara lo observaba con una diminuta sonrisa. Vaya, con que incluso él podía sonreír así, además, parecía una nueva persona. Naruto consiguió llegar hasta él. Antes de que Sasuke pudiera avanzar, Temari y Kankuro se interpusieron frente a él.
—La pelea ya termino. —dijo Temari; Sasuke incluso pudo notar que ella estaba dispuesta para luchar por su hermano. —Déjalo.
—A nosotros solo nos ordenaron esto. —se metió Kankuro. —Gaara, mi hermano…, solo seguía ordenes de nuestro padre.
—… ¿Él…?—la voz de Gaara era queda, Sasuke pudo notar que estaba mirando a Sakura en su espalda. — ¿está… bien?
— ¿Por qué te importa? —musitó Sasuke, a la defensiva.
—Porque… Naruto dijo… que es su persona especial. —murmuró Gaara. —Si lo mate…
Sasuke pudo imaginar las palabras que venían después del silencio. "Si lo mate… Naruto quedara destruido".
—Se repondrá. —contestó Sasuke, sin muchas ganas. —Él es casi tan idiota como Naruto, así que no te preocupes, no te guardará rencor, estoy seguro de eso.
—Ya veo.
Entonces Temari y Kankuro tomaron a Gaara entre sus brazos, llevándoselo de ahí. Sasuke los observó marcharse, Temari dio una corta mirada hacia atrás, agradeciéndole.
—Su persona especial…—dijo Sasuke, subiendo más a Sakura en su espalda ya que estaba resbalando. —Es su persona especial.
— ¿También es la tuya? —preguntó Pakkun, lamiéndose la pata. Sasuke paso saliva, observándolo sorprendido. —Soy un perro listo y bonito, el más listo que puede invocar Kakashi.
—Cielos, un perro me leyó por completo. —suspiró Sasuke.
—Es lindo que los dos se hayan enamorado de ella. —comentó Pakkun. —Suena a las novelas que escribe ese tonto de Jiraya pero con más adorable y menos perversión.
—Es un él. —carraspeó Sasuke, ruborizado. Pakkun se quedó estoico, el olor de Sakura era de mujer, era imposible que su olfato estuviera fallando. —Y sí, es una de las dos personas más importantes que tengo en mi vida, justo ahora.
— ¿Y quién es el otro?
—Naruto.
Pakkun suspiró, poniendo una pata en la cara del rubio. —¿Y qué piensa Sakura?
— ¿Por qué estoy hablando de mis sentimientos con un perro? —gruñó Sasuke, poniendo el brazo de Naruto alrededor de su hombro, el rostro de Sakura se acomodó en el brazo del rubio.
— ¿Tienes a alguien mejor a quién contarle? —preguntó el perro, yéndose con él. — ¿No te han dicho que el perro es el mejor amigo del hombre?
—Quisiera un perro menos ruidoso, gracias. —suspiró.
—No le diré a Kakashi si eso te preocupa. Tampoco a Sakura, aunque con esa frente tan grande me extraña que no se haya dado cuenta.
—Solo cállate. —respondió Sasuke, comenzando a ruborizarse.
Lo primero que hizo el Uchiha al llegar fue llevarlos de inmediato al hospital de Konoha, este estaba repleto de ninjas, de personas llorando y sobre todo un silencio catastrófico resonaba en la aldea. No tardó nada en enterarse de que el Hokage había muerto a manos de Orochimaru.
— ¡Sasuke! —gritó Lee, siendo apoyado por Ten Ten para ir a donde él. — ¿Qué le paso a Naruto y Sakura? ¿Están bien?
—Sí. —respondió, dejando que los médicos se encargaran de ambos. —Naruto peleó contra Gaara. Ganó.
— ¿Le ganó a Gaara? —Ten Ten observó a Lee, no parecía que le importaba mucho, de hecho parecía más preocupado por otra cosa.
— ¿Y Sakura?
La chica hizo un pequeño mohín, a Lee le preocupaba demasiado Sakura, ¿de verdad que le gustaba un chico? Aún no podía creerlo, no obstante, dejando eso de lado, ¿eso no le traería problemas en el futuro? Si Sakura volvía a estar en peligro de muerte, Lee se sacrificaría de nuevo, sin dudarlo.
—Gaara le apresó en arena, se golpeó la cabeza con fuerza.
Lee apretó los labios, al igual que sus puños, de nuevo no pudo defender lo que más quería. Todo por esa estúpida condición casi paralitica.
— ¿No crees que sería bueno avisar a sus padres? —preguntó Ten Ten, rompiendo el silencio formado. —Estarán preocupados por Sakura si no aparece.
Sasuke y Lee se miraron, haciendo un mohín, no estaban tan seguros de que eso fuera correcto. Kakashi apareció de pronto, poniéndose al lado de Sasuke.
—No es necesario, las personas que se preocupan por ellos, están aquí. —dijo mirando a Sasuke.
Cuando Sakura despertó notó el techo blanco del hospital, olía mucho a medicinas y los médicos parecían ajetreados. Se incorporó suavemente, escuchando el barbotar de las alas del cuervo que lo acompañó todo ese tiempo, se encontraba en el suelo del hospital con una manta debajo de él al igual que los pocos que le rodeaban.
— ¡Sakura, despertaste! —sonrió Lee, caminando hacia él con ayuda de sus muletas, parecía estar repartiendo agua entre los heridos.
—Lee… deberías descansar. —murmuró preocupado, parándose de inmediato para tomar lo que él ofrecía. —Yo haré esto.
—Estás herido.
—No me duele para nada. —negó de inmediato, buscando quitarle las preocupaciones. Rock Lee entonces puso una mano en su cabeza, acariciándola con cariño.
—Debes descansar, tu cara está pálida además ese golpe en la cabeza fue muy peligroso.
— ¿Y Sasuke? —preguntó de inmediato, recordando el último momento.
—Está ayudando con los otros heridos más graves. —dijo Lee, haciendo que al menos Sakura volviera a sentarse. —Naruto y él, todos están bien, no tienes de que preocuparte.
—Qué bueno. —sonrió más aliviado. —Eso quiere decir que…
—Le ganamos a Orochimaru, fue él quién orquesto para que la arena y la hoja se enfrentaran. —suspiró. —Naruto venció a Gaara, así que todo está bien ahora.
—Orochimaru…—murmuró, al menos no había conseguido a Sasuke.
Lee miró a su amigo, se había quedado sumergido en sus pensamientos, por lo que tomó con cuidado su mano, sorprendiendo al contrario. —Sakura, el tercer Hokage…
No hizo falta que Lee terminara su oración, Sakura supo que seguía en ese instante, fue como si el corazón se le hubiera roto en pedazos. Una de las pocas personas que conocían su secreto ya no estaba, Sakura soltó un suspiro, no dejando que las lágrimas corrieran por sus mejillas; debía ser fuerte, el tercer Hokage no había dado su vida por nada, él la uso para proteger a la aldea, así que no había porque llorar. Es más, debían sentirse orgullosos.
— ¡Sakura! —llamó Sasuke, corriendo a él. El chico de cabello rosa sonrió, poniendo celoso a Lee. — ¿Hace cuánto que despertaste?
—No hace mucho. —dijo él.
— ¿Te duele algo? ¿Estás bien? —el Uchiha se puso de cuclillas a él, inspeccionándolo con la mirada. Lee retiró suavemente la mano de Sakura, sintiendo que sobraba en esa escena.
—Deja de preocuparte tanto, no va contigo. —rechistó Sakura, apartándose de Sasuke. —Pensé que me regañarías en el instante que me despertara por haberte salvado. ¿Eh? ¿Lee?
—Se acabo el agua, voy por más. —sonrió mostrando el tazón con agua. —Volveré enseguida, Sakura.
—Yo puedo…
Lee no lo dejó terminar e incluso apresuró su paso. Sasuke lo observó extrañado, sin embargo, de nuevo enfocó su atención en Sakura.
— ¿Y Naruto?
—Acaba de despertar también, quería venir casi corriendo hacía acá, pero Kakashi-sensei no lo dejo. —dijo él, sentándose a su lado. Sakura comenzó a notar con extrañeza que el cabello de Sasuke comenzó a removerse, donde parecía llevar un bulto, no fue hasta que el cuervo abrió los ojos que pudo reconocerlo.
— ¡Tienes un pájaro en el cabello! —señaló sorprendido. El cuervo no tardó en batir sus alas e ir al cabello de Sakura, volviendo a echarse. — ¿Será que me siguió hasta acá?
— ¿Dónde lo conseguiste?
Sakura miró a los lados, había ninjas y médicos corriendo de un lado a otro pero ninguno parecía prestarles atención. Haruno apretó la manta debajo de ellos, nervioso de lo que le contaría a Sasuke, no sabía si el chico iba a creerle y sobre todo, si accedería a no contarle a Kakashi.
— ¿Sakura?
—Vayamos afuera, Sasuke. —pidió. El Uchiha se percató casi de inmediato que algo iba mal con Sakura.
Mientras Lee iba de regreso observó que Sakura y Sasuke ya iban rumbo a la salida, él hizo una mueca de tristeza, desviando la mirada al suelo. Luego apretó el puño en el agarre de su muleta con fuerza, prendiendo una chispa en sus ojos. ¡Gai-sensei no se daría por vencido por algo así, por lo tanto él tampoco lo haría!
— ¡Prepárate, Sasuke! —dijo determinado.
—Ni siquiera te has recuperado por completo y ya estás queriendo retar a Sasuke de nuevo. —suspiró Neji, arrebatándole el caso con agua. Lee le sonrió, aprovechando el momento para declararle la guerra a él también.
Naruto en su habitación miró por la ventana, aburrido, Kakashi le había prohibido salir de ahí y si lo cumplía le invitaría dos tazones de miso ramen. —Jujuju, comeré ramen después de salir del hospital. —sonrió, entonando una cancioncita. —Ah, esos son…
El rubio pasó saliva, ruborizándose por completo, ahora que lo recordaba había sido muy estúpido por ir declarando su amor a diestra y siniestra, sin temerle a nada, Sasuke le escuchó, estaba seguro. Por supuesto, no habían tocado el tema para nada, pero… ¿Sasuke no iba a decirle a Sakura, cierto? ¡No podía!
— ¡Será mejor que vaya! —cuando estaba a punto de brincar por la ventana, la puerta de su habitación se abrió, impidiéndoselo.
— ¿Qué demonios haces, descerebrado? —preguntó Kiba viendo como tenía un pie encima del marco. Hinata venía a su lado con una pequeña cesta de frutas. — ¿Tan rápido quieres morirte?
—Naruto, ¡no debes pensar en eso! —comentó Hinata, agitándose.
— ¡Quien está pensando en eso, tarado! ¡No hagas pensar a Hinata cosas extrañas! —reprochó Naruto, poniendo los ojos en blanco. — ¡Y tú Hinata, no le vayas creyendo a lo que dice este tarado!
— ¡A quién le dices tarado! —reprochó Kiba.
Hinata formó una pequeña sonrisa al ver la pelea entre esos dos; Kiba la había arrastrado, pese a las quejas del líder Hyuga, a visitar a Naruto, pero en el fondo Hinata sabía que Kiba no lo estaba haciendo únicamente por ella, sino también por él, quería llevarse bien con Naruto a partir de ahora. Ya que según él sería su "cuñado".
—Hinata, estás roja. —señaló Naruto. Ella negó frenéticamente con la cabeza, borrándose ese pensamiento de la cabeza.
Kiba y Naruto entonces comenzaron a bromear sobre la madurez que debía tener un tomate para llegar al color de Hinata. Ella incluso pareció más cómoda, acercándose a ellos y pasándoles un par de manzanas que disfrutaron los tres; con Kiba ahí no era tan complicado hablarle a Naruto.
—Oh, por cierto, debo ir a visitar a Shino también. —comentó Kiba, como si lo hubiese recordado de repente. —Parece que está estable, pero por si las dudas le llevaré también un par de frutas.
—Iré contigo, Kiba. —Hinata casi se atragantó con su manzana, buscando correr para alcanzarlo.
—No es necesario, además, Shino ni siquiera debe estar despierto. Tu quédate y platica con Naruto. —sonrió él, despidiéndose rápidamente. —Ten vendré a buscar en un rato para irnos.
—Kiba…—la chica del clan Hyuga paso rápidamente saliva, observando la puerta cerrarse.
Naruto observó a la chica un poco decaído, pensaba que Hinata no lo rechazaría, es decir, jamás lo hizo. ¿Sería porque últimamente estaba liberando el chakra del nueve colas? ¿Estaría asustada?
—Hinata.
Ella se puso recta, poniéndose mucho más nerviosa.
—No voy a hacerte daño. —musitó Naruto, sobándose su brazo vendado. —No tienes que temerme.
El tono en que lo pronuncio, mandó una señal a la cabeza de Hinata que volteó de inmediato, observando los ojos tristes del rubio que estaban mirando el suelo. ¿Ella lo había hecho sentir mal? ¿Lo había lastimado?; Naruto entonces enfocó de nuevo su mirada en la ventana, Sasuke y Sakura estaban más allá, platicando. ¿Por qué no iban con él?
— ¡No, Naruto! ¡Jamás tendría miedo de ti! —gritó Hinata, atrayendo la atención de rubio casi de inmediato. Era la primera vez que ella alzaba la voz. — ¡Ja…más…! —balbuceó, más avergonzada de gritarle.
—Hinata.
—Lamento haberte hecho pensar eso. —murmuró, jugando con sus pulgares. —Pero no pienses eso. Yo… realmente… cada vez que te veo, haces que me arme de valor para muchas cosas. En la batalla contra mi primo Neji fue igual, si no hubiera sido por ti, entonces no habría podido levantarme.
Naruto se quedó callado un momento, observando como la chica frente a él le evitaba la mirada a toda costa, avergonzada por sus palabras. No era la primera vez que hablaba con Hinata, de hecho sus palabras en su batalla con Neji fueron lo suficientemente alentadoras para él, sin embargo, por primera vez era consiente de la persona que tenía delante de él.
—Eres especial, Naruto. —dijo Hinata, con una mano encima de la boca, buscando retirar su sonrojo a duras penas. —No creo que sea la única que lo piense.
—Creo que es la primera vez que hablamos tanto, Hinata. —comentó Naruto, separándose de la ventana y sentándose en la cama, ofreciendo con una mano el asiento al lado a la chica Hyuga. —No sabes como me alegra escuchar que no me tienes miedo.
Mientras tanto afuera de la habitación, Kiba estaba pegado a la puerta, escuchando la conversación de adentro. Akamaru abajo lo miraba con desaprobación. No fue hasta que ladró que Kiba le prestó atención, asustándolo.
—Shhh. Akamaru. —un nuevo ladrido hizo que Kiba se despegara de la puerta. —Es normal que este preocupado por ella, Naruto es un idiota insensible. —bufó, cargando a su amigo. —Hay que ir a ver a Shino, seguro se pondrá triste si no lo hacemos.
Afuera del hospital, momentos atrás, Sasuke y Sakura tomaron asiento sin percatarse que el rubio estaba observándolos. Sakura suspiró, ¿por qué estás cosas estaban pasándole a él? Ni siquiera terminaba un problema para meterse en otro.
— ¿Qué pasa, Sakura?
—Fui llevado por un sujeto con cara de pez. —dijo al fin, luego de un rato callado. Sasuke alzó una ceja sin entenderle, seguro creía que estaba bromeando con él.—Pedí permiso al tercer Hokage para estudiar cerca de los bordes de la aldea, cerca del bosque, él me lo concedió. Y eso estuve haciendo todo este tiempo, busque hallar la cura a mi enfermedad… cabe destacar que estoy en el punto donde comencé. —y soltó un respingo.
—Aún no entiendo lo del hombre con la cara de pez.
—Su cara tiene esa forma, que se yo. —comentó Sakura encogiéndose de hombros. —Supongo que hay toda clase de personas en este mundo.
— ¿Y fuiste llevado por él?
—Sasuke… sé que suena estúpido. —remarcó Sakura, irritándose porque el rostro de Sasuke remarcaba que creía que todo era un sueño. —Pero… no sé qué rayos pasa conmigo.
— ¿A qué te refieres?
—No logro recordar más que pequeños fragmentos de este último mes. —dijo Sakura, agarrándose la cabeza. —Recuerdo cuando estuve con Naruto, cuando me quede en la cabaña, hasta cuando fui a recoger mis primeras flores medicinales, todo es claro… luego de eso…
— ¿Luego de eso?
—No hay nada en mi cabeza. —Sakura talló su frente, estaba comenzando a sudar. —Tampoco puedo encontrar una explicación lógica para el hecho de que fui secuestrado pero luego liberado. ¿Por qué no me llevó con él? No iba a poder escapar por más que lo intentara, él me lo dejó muy claro cuando lo intente.
—Sakura, tranquilízate.
—Me sentía demasiado débil cada que me despertaba, y cuando desperté afuera de la villa, y vi todo el ataque a Konoha. —Sasuke notó como su compañero comenzaba a respirar con dificultad, totalmente ansioso por no poder conectar todo en su mente. —Estaba estúpidamente preocupado por ustedes, como si ya supiera que estaban en peligro. Y también…
— ¿También?
—Estaba muy agotado, como si acabara de tener una pelea que utilizo demasiado chakra aunque lo más extraño es que no tenía más que las marcas que me dejó ese sujeto en el cuello. —dijo Sakura, señalando la venda en su cuello, Sasuke ahora entendía porque la llevaba. —No entiendo que está pasando conmigo, ¿qué paso para que no recuerde nada?
Sakura se cubrió el rostro con sus manos, la cabeza le dolía, estaba a punto de reventarle. A decir verdad, a Sasuke le pareció una historia muy rebuscada, pero dado a lo ansioso que estaba Sakura, era imposible no creerle, él siempre intentaba mantenerse al margen, era imposible que inventara una historia como esa.
Si ese era el caso, entonces Sakura había sido atacado mientras él entrenaba, Sakura casi fue llevado y oh, ahora aquella sensación tan horrible que sintió junto a Kakashi tenía más sentido que nunca.
Si Sakura hubiera desaparecido, ¿hasta cuando se habrían dado cuenta?
—Estoy asustado, Sasuke. —comentó Sakura, abrazándose. —Me asusta… que quizás llegue a olvidarlos.
Sakura entonces se encogió en sus hombros, recibiendo el golpe suave en su cabeza por parte de Sasuke. Al alzar la mirada notó que aquel príncipe idiota estaba molesto, pero también algo ruborizado.
— ¿Crees que Naruto y Kakashi van a dejar que eso ocurra? —preguntó Sasuke; Sakura se quedó callado, agachando la mirada. —Para Naruto eres una de sus personas más importantes, no importa cuanto te esfuerces, él no va a permitir que lo olvides.
"¡Nadie lastima a la persona que amo y se queda intacto!"
—Tenlo por seguro. —murmuró el Uchiha, apartando la mirada de Sakura, recordando la confesión de su mejor amigo.
— ¿Y tú, Sasuke? —Sakura puso las manos en sus propias rodillas, apretándolas. —¿Tú me dejarías olvidarte?
Hubo un silencio bastante prolongado, Sasuke estaba carraspeando varias veces, buscando la respuesta más adecuada; incluso sus orejas se habían puesto lo suficientemente rojas para hacerla resaltar entre su cabello negro. Maldita sea, tonto y más tonto Sakura, ¿por qué se le había ocurrido preguntar eso? ¿es que no se daba cuenta en la situación que lo ponía? ¡Debería golpearlo!
—Supongo que sí. —barbulló Haruno, haciendo un mohín. Aún no era lo suficientemente importante para Sasuke, debía esforzarse más, de esa manera, le haría quedarse.
—No hay manera de que puedas olvidarme.
—Eso es amor propio. —contestó Sakura, mirándolo con los ojos entrecerrados y una gotita bajando de su sien.
—Es decir… voy a pasar el resto de mi vida a tu lado, así que puedes olvidarte de quién quieras, menos de mí. Te lo prohíbo. —a cada palabra de Sasuke, este se iba dando la vuelta más y más, hasta que le dio la espalda a Sakura por completo, evitando que viera su rostro.
Sakura comenzó a ponerse rojo también, y puso una mano cubriéndole la mitad de la cara, ocultando sus labios y apretando sus mejillas sonrosadas.
¿Por qué ese idiota Uchiha comenzaba a decir palabras tan vergonzosas?
—Así que… Sakura… no te preocupes más.
— ¿Eh?
Pese a la vergüenza que ambos sentían, volvieron a mirarse y a apartar la mirada a la velocidad de un rayo. Sasuke lo observó de reojo, el rostro avergonzado de Sakura combinaba con toda su vestimenta y hacía relucir más el tono verde de sus ojos. Era mil veces mejor que verlo llorando.
Sasuke apretó en un puño la mano que Sakura aquella vez tomó en la tierra de las olas. Era ese momento, tenía que decirlo, antes que su valor desapareciera. Desde el día que ingresaron al equipo siete muchas cosas habían cambiado, para bien o para mal, Sasuke estaba seguro que quizás ese momento fuera un nuevo comienzo para algo mejor.
—Yo… voy a protegerte de ahora en adelante. —Sasuke se rascó la mejilla, volviendo la mirada a Sakura que lo observaba asombrado. —Así que no le confíes tu vida a nadie más.
—.—.—.—.—
Naruto bostezó, ese día había estado muy agitado todo por el hospital, el siguiente sería el funeral del Hokage. Además, Sakura y Sasuke llegaron un par de minutos después de que Hinata se fuera, ambos casi caminando a paso de robot, bastantes separados del otro; lucían bien, Sakura lucía bien y eso le alegró infinitamente.
—Hora de dormir. Seguro el tercero querrá despedirse de mí en mis sueños. —sonrió nostálgico.
—Naruto. —llamó Sasuke, apareciendo al pie de la ventana, con la luna iluminándole la espalda. El rubio pegó un grito, sorprendido.
— ¡Qué demonios, Sasuke!
—Cállate, ruidoso. —protestó dando un brinco a él y cubriéndole la boca. Naruto se apartó, haciendo un puchero.
— ¿Qué rayos haces aquí?
—Vine a hablar de Sakura. —dijo de inmediato, haciendo que las mejillas contrarias se colorearan; Naruto pasó saliva, ahora mismo quería usar el jutsu de sustitución. ¿Por qué era tan obvio? Irritaba al contrario, se le veía en el rostro a Sasuke. —Sabes a que me refiero, ¿verdad?
—Por supuesto que lo sé, yo y mi gran bocota. —bufó Naruto, abrazando su almohada. —Escucha, Sasuke, no voy a negar lo que dije. —el Uchiha lo miró sorprendido, esperaba que el rubio se pusiera a protestar, diciendo que fue una estupidez del momento; una parte de él, de verdad se aferró como loco a esa posibilidad.
— ¿Te gusta Sakura? ¿Aunque sea un chico?
—Eso no tiene nada que ver. —suspiró Naruto, afrontando la mirada calmada de Sasuke, aún así sus cejas estaban contraídas. ¿Le molestaba acaso que le gustara un hombre? —Quizás tu no puedas verlo, pero Sakura es una persona increíble, que siempre ha estado ahí para mí. Que sea hombre o mujer no cambia mis sentimientos, ya decidí que él es quién me gusta, y que está bien tener estos sentimientos por él.
Sasuke sintió que el aire le penetraba hasta los huesos, debió darse cuenta, quizás de esa manera pudo haber terminado con sus sentimientos cuando comenzaron a surgir. Naruto conocía mucho mejor a Sakura, de hecho, Sakura parecía mucho más cómodo con él, siempre bromeaban, se la pasaban bien juntos e incluso se preocupaban tanto el uno por el otro que ninguno dudaba en dar su vida.
Su mente le rogaba a gritos que razonara, que él tenía que concentrarse en su venganza, no en sentimientos absurdos que no iban a ser correspondidos. Sakura se enamoraría en cuestión de tiempo de Naruto, el rubio era un ser increíble, eso lo sabía mejor que nadie, Naruto era una de las luces más increíbles de Konoha.
No quería perder a su mejor amigo.
—Espero que no me odies, sé que es raro pero…
—No es raro, Naruto. —dijo Sasuke, interrumpiéndolo, escondiendo sus ojos tras su flequillo. —Claro que no lo es, idiota, así que no te avergüences de tus sentimientos.
— ¿¡De verdad!? —y la sonrisa de Naruto le iluminó toda la oscuridad que lo estaba rodeando. Así era él, un idiota adorable que merecía ser feliz de una vez por todas. —Me alegra que lo sepas, Sasuke. Era extraño no podérselo contar a alguien, tu también eres mi mejor amigo, así que si tu quieres contarme algo, lo que sea, lo escucharé sin rechistar.
Sasuke lo observó apacible. —Naruto. —llamó.
— ¿Qué pasa? —el rubio al ver la cara de su amigo se puso serio, sabiendo que diría algo que lo dejaría, en el mejor de los casos, pensando en el futuro del equipo siete.
Sasuke no pudo contenerse, fue como si las palabras le brotaran por si solas, como si fueran un veneno que debía escupir.
—Que a ti te guste Sakura, no significa que yo vaya a renunciar a él. —sentenció.
Perdón si Sasuke de repente parece algo Occ, pero se me dificulta un poco tratar con personajes bastantes serios como él. Aún así, creo que Sasuke es bastante tímido para demostrar sus sentimientos, básicamente se avergüenza con facilidad (algo así como un tsundere pero sin toda esa ira comprimida jaja).
Seh, Sasuke es tsundere.
