24. ¿Te hizo feliz?

Naruto bajó la mirada a un costado, apretando las delgadas sábanas entre su puño, el corazón comenzó a latirle con fuerza. No sabía que decir, ¿habría algo que decir en todo caso? Sasuke había tenido la confianza para declararle sus sentimientos, y una parte de él, quizás la que más comenzaba a madurar, se dio cuenta que no era solo por la rivalidad que mantenían ambos, sino también, por el lazo tan fuerte que ya los unía.

—Es todo lo que tenía que decir. —comentó Sasuke, dando media vuelta para salir por la ventana de nuevo.

¿No puede salir y entrar por la puerta como un persona normal? —se preguntó Naruto, con los ojos en blanco. —Espera, Sasuke.

Este se detuvo a medio salto, volteando a ver a su rival.

— ¿Qué pasa? ¿Me reclamaras? —preguntó él. Naruto lo observó preocupado, su mirada se notaba culpable, como si se sintiera mal al respecto.

—No te avergüences de tus sentimientos, tonto. —reprochó el rubio, cruzándose de brazos. —Tu mismo lo acabas de decir.

—Naruto…

—Cuando lo dije… me hizo feliz que tu estuvieras ahí. —continuó Naruto, asintiendo con la cabeza. —No me malentiendas, me moría de la vergüenza, pero ahora comprendo porque.

Sasuke volvió a meterse, contemplándolo en silencio, confundido.

— ¡A mí me gusta Sakura! —confesó de nuevo, firme.

— ¿Por qué…?

—Darte cuenta de tus sentimientos por Sakura, ¿acaso no te puso inseguro? —preguntó él, rascándose la nariz. —Yo sentí que era un bicho raro porque me gustaba un chico. Y cuando lo acepte, me dio tanta pena que no podía ni pensar en él sin ruborizarme.

— ¡No me importa, Naruto! —contratacó a la defensiva.

—Entonces, ¿por qué viniste a decírmelo? —cuestionó Naruto con los ojos clavados en él. Sasuke pasó saliva. —No es para declararme la competencia por él, ¿verdad?

—Por supuesto que no, tarado. Sakura no es un objeto que se pueda ganar. —reprochó el Uchiha.

—Te hubiera golpeado si contestabas otra cosa. —sonrió Naruto. Luego se quedó callado un momento y cuando tomó la palabra de nuevo, lo hizo mucho más tímido. — ¿A ti no te hizo feliz decírmelo?

Sasuke se quedó callado, observando a su mejor amigo que era alumbrado apenas por la luz de la luna, Naruto le estaba sonriendo sinceramente, como si aquel secreto de los dos los uniera todavía más. Sasuke dejó de sentir culpa entonces, también los sentimientos destructivos se detuvieron.

¿Por qué ese idiota era tan amable?

¿Estás solo? preguntó detrás de él Naruto, tímidamente. ¿Cómo te llamas?

Bien, Itachi le dijo que no debía hablar con extraños pero él era un niño así que no debería estar mal, ¿verdad? Sasuke alzó la mirada, encontrándose con los ojos brillosos de Naruto que esperaban su respuesta. Uchiha... Sasuke.murmuró.

¡Yo soy Uzumaki Naruto!se presentó contento. Naruto se sentó a su lado, balanceando los pies al ras del puente, justo como Sasuke. ¿Qué haces aquí solo?

Estoy esperando a mi hermano. contestó, simple. Me prometió ayudarme con un jutsu.

Ya veo… Naruto se quedó callado un momento, así que él tenía familia, fue extraño, pensó que se podrían divertir juntos. Bueno, tengo que ir a otro lugar. comentó, poniéndose de pie.

Sasuke asintió con la cabeza, justo cuando Naruto ya iba más adelantado, Sasuke se puso de pie y corrió a él.

P-Podemos jugar a los columpios. dijo medio avergonzado. Mi hermano parece que de nuevo se va a tardar.

La cara contraria se iluminó, sorprendiendo al contrario que asintió gustoso y tomándolo de la mano se echó a correr. Sasuke miró por un segundo arriba, alguien los estaba observando; una cabellera rosa que en cuanto sintió la mirada, corrió a esconderse. Sin prestarle ninguna atención, Sasuke se dejó llevar por el contrario.

Cuando terminaron de jugar, Naruto nunca se sintió tan feliz, pudo correr todo lo que quiso, empujar al otro por la resbaladilla e incluso compartieron un helado juntos. Sasuke tampoco parecía molesto por su presencia, ni mucho menos parecía que le diría que jamás se volviera acercar a él.

Fue al momento de que el hermano de Sasuke se acercó que Naruto sintió miedo, los adultos siempre les prohibían a sus hijos acercarse a ellos, seguro que con ese chico era igual.

Sasuke, te estuve esperando en el puente. dijo Itachi, saludando a su hermano.

Me cansé de esperar, hermano. protestó, inflando las mejillas. Seguro acabas de llegar, ¿verdad?

Lo siento, tuve mucho trabajo. suspiró, triste por decepcionarlo. Pero mañana tendré el día libre, papá quiere que entrenemos con él. ¿Qué te parece? Seguro que mamá nos recibe con una comida maravillosa.

Ah, que bonito sonaba tener una familia.

Itachi miró a Naruto, estaba callado, jugando con sus dedos. El mayor de los Uchiha ofreció su espalda a su hermano, quién aceptó casi encantado.

Despídete, Sasuke.

Nos veremos, Naruto. Sasuke sacudió su mano en señal de despedida, sonriéndole. Hay que volver a jugar.

Gracias por ser amigo de mi hermano. sonrió Itachi, acariciándole la cabeza a Naruto. Nos veremos después, pequeño.

Naruto sonrió, recibiendo con cariño el gesto, no muchos adultos lo trataban con amabilidad. Mientras veía a Sasuke irse en la espalda de su hermano, se sintió feliz por el nuevo amigo que acababa de hacer, era bueno que él no estuviera completamente solo.

Sasuke bufó con gracia al recordar, negando con la cabeza lo estúpidamente bueno que podía ser Naruto. Y estaba seguro de que Sakura también lo sabía.

— ¿Por qué me haría feliz contártelo, tarado? —reprochó, cruzando sus brazos, con un suave color rosa en sus mejillas. —Claro que no.

—Ya veo.

—No te perdonaré si no das tu mayor esfuerzo. —remarcó Sasuke, mirándolo. — ¿Te queda claro?

— ¡Lo mismo digo!

Ante esto Sasuke salió por la ventana, apresurado. Naruto entonces comenzó a borrar la sonrisa de su rostro, clavando los ojos en donde se marchó Sasuke sintió que las lágrimas comenzaban a bajar por sus mejillas.

— ¿Eh? Vamos, ¿qué es esto? —se preguntó, limpiándolas rápidamente, pese a no surgir ningún efecto, mientras más las limpiaba, más salían. —Dije que estaba bien, de verás que está bien cerebro, deja de llorar.

Los sollozos se escucharon por toda la habitación, dejando que el viento frío de la noche se los llevara por toda la aldea. Naruto se había sentido muy feliz todo este tiempo que compartieron los cuatro en el equipo siete, con las tardanzas de Kakashi, las peleas con Sasuke y los juegos con Sakura; no pensó que eso pudiera cambiar, que sus sentimientos por Sakura fueran a alejarlo de Sasuke. Lo que siempre deseó, lo que siempre anheló fue una familia, y ahora la tenía.

Ya no recordaba como estar solo.

—Naruto, te traje un par de bocadillos. —dijo Sakura, entrando por la ventana. —Así no te sentirás solo, seguro que tienes hambre.

—Sakura…—las últimas dos lágrimas recorrieron sus mejillas, sorprendiendo al contrario. — ¿¡Qué nadie sabe entrar por la puerta?! —preguntó, enfurruñado, limpiándose rápidamente las lágrimas.

Sasuke llevó sus manos a su rostro, sentado en la banca donde usualmente se encontraba con Sakura, le dolía la cabeza. Aquella conversación con Naruto no lo había relajado en absoluto, ¿cómo se supone que ignoraría los sentimientos de Naruto y egoístamente se dedicaría a los suyos? Demonios, ¿por qué todo lo que lo rodeaba tenía que ser tan complicado?

—Ah, Sasuke. —saludó Kakashi, pasando con una bolsa de productos. — ¿Qué haces aquí tan solito y en la noche?

—Sensei…—una de las últimas personas que quería ver.

—Tienes una cara muy deprimida, me pregunto si es por Sakura. —sonrió detrás de su máscara, un tic apareció en la ceja de Sasuke. — ¿Sabes? Sakura es un muy buen chico, se preocupa por el equipo y es muy inteligente.

— ¿A dónde quiere llegar? —preguntó, intuyendo que tenía intenciones ocultas.

—No, nada, todos son muy jóvenes aún. —comentó Kakashi, encogiéndose de hombros. Sasuke afiló la mirada a él, insatisfecho por su respuesta.— ¿No crees que es lindo?

— ¡Kakashi!

—Yo solo decía. —siguió encogiéndose de hombros. —Escuché que ustedes dos eran bastante populares en la academia ninja.

—Sí, claro. —comentó Sasuke, sospechando. —Como sea, iré a mi casa.

—No lo sé, Sasuke, creo que te convendría quedarme un poco más. —dijo Kakashi, despidiéndose. —Los veré después chicos, adiós.

— ¿Los veré?

— ¿También viniste a ver a Naruto? —preguntó Sakura, asomándose por el hombro de Sasuke, despidiéndose de Kakashi con la otra mano. Este alzó un pulgar, contento. —Ya se ha quedado dormido, así que tendrás que esperarhasta mañana. —dijo él, sentándose al lado de Sasuke.

—Viniste muy tarde. —murmuró Sasuke.

—Las enfermeras no me dejarían darle bocadillos, son muy estrictas. —suspiró Sakura. — ¿Y qué dices, quieres ir a comer algo? Naruto solo me compartió la mitad de uno. —suspiró.

—Es un glotón.

Sasuke se puso de pie, haciéndole una señal a Sakura para que le acompañara, este sonrió trotando hacía él para alcanzarlo. Mientras caminaban por el lugar, las farolas apenas iluminaban su camino, bajo la enorme luna ambos comenzaron a platicar de trivialidades.

Antes de que llegaran a toda la luminosidad de la aldea y alguien pudiera darse cuenta de que ellos estaban ahí, Sasuke carraspeó, atrayendo la atención del contrario.

— ¿Qué pasa, Sasuke?

—Mi padre… me enseño que tengo que pagar los favores. —dijo él, tomándolo del brazo para detenerlo. —Esa vez que me salvaste…

—Eres un miembro de mi equipo, y un amigo, ¿cómo podría dejar que murieras? No fue un favor. —reprochó Sakura, poniendo las manos en la cintura.

— ¡Cómo sea! ¡Mañana, a las diez de la mañana, frente a los campos de entrenamiento! ¿Te queda claro?

—Más que una pregunta, parece una orden. —reprochó Sakura, alzando una ceja.

—Te veré mañana entonces. —y dio un salto, perdiéndose entre la multitud, avergonzado de lo dicho.

—La comida… —suspiró Sakura, con una mano en el aire.

—Vamos, yo te invitaré algo de comer. —dijo Kakashi, apareciendo de pronto. Sakura lo observó con estrellas en los ojos, que luego fueron cambiados por desgrado.

— ¿Sensei, nos estuvo siguiendo desde allá?

—Me perdí. —mintió Kakashi, rascándose la mejilla.

—Sí, como no. —protestó Sakura, pese a eso, Kakashi notó como comenzó a seguirlo rumbo a la comida.

Mientras comían, Kakashi pensó que a Naruto se le podía sobornar con ramen, a Sakura con cualquier tipo de dulces, ¿entonces a Sasuke podría sobornarlo con Sakura's?

— ¿De qué se ríe, Kakashi-sensei?

—Solo hice un juego de palabras en mi mente. —comentó sin darle importancia. Sakura decidió mejor no decir nada, siguió comiendo, dándole de comer de vez en cuando migajas al cuervo. Mientras los dos miembros del equipo siete seguían comiendo, solo Kakashi pudo percatarse de que alguien los estaba observando desde el otro lado, con una cara de total desaprobación.

El padre de Sakura.


¡Muchisimas gracias por todos sus comentarios, me hicieron muy feliz!