25. Cuida lo que te hace feliz.
Sakura restregó sus ojos con cansancio, era muy tarde, Kakashi dormía más allá en su futón sin molestarle la pequeña vela que tenía el Haruno. Después de comer, presintiendo que se encontraría con su padre, el sensei del equipo siete decidió que era buena idea decirle que tenía algunos libros de medicina, de hecho, los favoritos de la difunta Rin. Sakura pareció emocionado, así que lo siguió sin dudar.
—Debo dormir un poco. —comentó Sakura, pasando una última hoja. —Sasuke seguro se enojara si me retraso, además le prometí a Lee que iría a verlo más seguido. Supongo que podría llevar una nueva flor, el narciso ya debió marchitarse.
Se recostó por un momento en los libros, observando la luz de la vela, la pequeña llama se movía de un lado a otro por las diminutas corrientes de aire que se pasaban por la ventana. Sakura entrecerró los ojos, acercando su mano al fuego, viendo la proyección que hacía en la pared.
— ¿Por qué estás llorando? —preguntó Sakura, preocupado. — ¿Te duele algo?
—No estoy llorando. —reprochó Naruto, con la voz quebrada. —Se me metió algo en el ojo es todo.
— ¿Es por el tercer Hokage?
—No… sé que el abuelito donde quiera que este, estará orgulloso de todos nosotros. —murmuró Naruto, sin darle la cara todavía. —Sakura…
— ¿Qué pasa? —Sakura tomó asiento a su lado, dándole una cálida sonrisa.
— ¿Crees que estaremos mucho tiempo juntos? —preguntó serio. — ¿El equipo siete permanecerán juntos para siempre?
— ¡Claro que sí! —contestó él de inmediato, con los ojos iluminados. — ¡Ustedes fueron quienes me dijeron que nos teníamos los unos a los otros! —reprochó, apuntándole con el dedo, picando una de sus mejillas repetidamente. —Ahora, ¿se están arrepintiendo?
—Por supuesto que no. —exclamó Naruto, cerrando su ojo izquierdo por los piquetes de Sakura. —Sólo… que nosotros vamos a crecer, nos vamos a enamorar y…
—Naruto, ¿me estás diciendo que no me vas a invitar a tu boda? —se mofó Sakura, simulando ofensa. —Te golpearé.
—Es que… ¿si nosotros nos enamoramos de la misma persona, qué pasaría? ¿se acaba la amistad? —preguntó comprimiéndose en sí mismo. Sakura dejó de molestarlo, sorprendiéndose por sus palabras; realmente dudaba que pasara, no obstante, Naruto parecía estarlo debatiendo con seriedad.
—Que pregunta más complicada. —murmuró Sakura. Luego pareció recordar algo, pues se quedó perdido en sus pensamientos algunos minutos. —Supongo que va a ser muy estresante para ambas personas, supongo que ambos estarían compitiendo por la atención de ella, así que a veces podrían pelearse. Y cuando, al final, ella escoja a la persona que más quiere, se sentirá muy feo pero si es tu amigo de verdad, entonces también estaría feliz por ti. Y por supuesto, por ella, después de todo, estará feliz.
Naruto ablando su mirada entonces, acercando su mano vendada, acarició los cabellos de Sakura con cariño.
—El día que te enamores de alguien, sin duda esa persona será muy afortunada, Sakura.
— ¿¡Qué-!? ¡A qué ha venido eso! —reprochó completamente ruborizado, apartándose del Naruto que comenzó a reír al ver su reacción.
—De verdad… ¿a qué vino eso? —murmuró Sakura, volviendo a sonrojarse. —Naruto es un tonto.
—.—.—.—.—
Naruto salió del hospital bastante contento, la pequeña charla con Sakura mas los bocadillos le subieron el ánimo, así que lo mejor era comer un ramen de miso, lo pondría mucho más contento. Al dar la vuelta, notó a dos personas bastante familiares platicando, por lo que volvió a esconderse.
Neji y Hinata.
— ¿Qué querrá Neji con la pobre de Hinata? —se preguntó Naruto, asomándose por detrás de la pared. —Si veo que la intenta atacar, lo golpearé.
—Concuerdo. —dijo Kiba detrás de él, observando también.
— ¡Qué haces aquí! —susurró Naruto en forma de grito, Kiba le ordeno silencio, concentrándose en la platica de los Hyuga.
—Lo siento mucho, Hinata-sama. —se disculpó Neji, haciendo una reverencia. Tanto Naruto como Kiba abrieron completamente la boca, sorprendidos por la reacción del contrario; Hinata en cambió dio un paso atrás, que luego volvió a retomar cuando buscó que Neji dejará de hacer eso.
—No tienes que disculparte, el clan Hyuga…
—El clan Hyuga y usted, son dos cosas distintas. —dijo Neji, poniéndose derecho. —La lastime física y mentalmente, Hinata-sama. Al fin he comprendido, que no soy un ave enjaulada, puedo volar.
—Neji dice cada frase…—pensó Kiba.
—Si usted requiere que no me acerque más, lo haré.
—No digas esas cosas. —pidió ella, negando con las manos. —Ya hemos estado mucho tiempo separados, será muy triste si te pierdo otra vez.
—Hinata-sama…
Ella sonrió, logrando ruborizar a Neji que tosió, apartando la mirada a un lado. Kiba y Naruto sonrieron, mientras veían marcharse a ambos, comenzando a platicar sobre las cosas que lo rodeaban.
—Parece que esos dos tienen mucho de qué hablar. —dijo Naruto, poniendo las manos detrás de su cabeza.
—Naruto…, gracias por proteger a Hinata. —comentó Kiba, tallándose la nariz. —Si no hubiera sido por ti, quizás se habría rendido al instante. Yo no pude apoyarla como debía, es más incluso le dije que renunciara, pero gracias a ti, Hinata comienza a cambiar.
— ¿De qué hablas?
—Se va haciendo cada día más fuerte. —explicó sonriendo. —Algún día será sin duda, la cabeza del clan Hyuga.
Naruto miró la dirección donde se habían ido los dos primos, una pequeña sonrisa se formó en su rostro, Hinata era una buena chica, definitivamente, sería importante para la aldea algún día.
Kiba tosió un momento, atrayendo la atención de Naruto. — ¿Qué tal si vamos por un poco de ramen?
— ¿Eh? No quiero, seguro me lo haces pagar. —bufó Naruto. Kiba sonrió internamente, tanto Naruto como Sakura habían crecido un montón en el equipo siete, quizás por su sensei, quizás por Sasuke; lo que tenía en claro el castaño, era que definitivamente, quería a Naruto en su vida, como su amigo, y le demostraría que ya no era el mismo niño estúpido embarrado de mocos que lo hacía sentir mal de niños.
—Ah, qué mal, —dijo Kiba, caminando en dirección a Ichiraku Ramen. —tenía un cupón de descuento, valido para cinco ramens y uno gratis, pero supongo que me los tendré que acabar yo solo, ¿o invito a Sasuke?
— ¡A Sasuke no le gusta tanto el ramen como a mí! —chilló el rubio, corriendo a alcanzarlo. —
—Oye Kiba, yo también tengo ese cupón, ¿deberíamos pedir todos de una vez? —preguntó Naruto, serio, analizando cuanto tenían que pagar entre ambos.
— ¿Eh? —Kiba se dio cuenta muy tarde que había cometido un error y su bolsillo lo pagaría caro. Aunque luego de ver la emoción de Naruto, y que lo retara para ver quién llegaba primero, aquel pensamiento se le esfumo de la cabeza.
Akamaru mientras los perseguía, ladró feliz de que su dueño estuviera contento.
—.—.—.—.—
Al día siguiente Sakura se despidió de Kakashi, diciéndole que lo vería por la tarde para seguir leyendo los textos. Mientras avanzaba por la aldea, escuchó a un par de niños hablar acerca de los sueños o pesadillas que habían tenido, Sakura se detuvo un momento, observándolos en silencio, no fue hasta que el cuervo que parecía haber anidado en su cabeza lo picoteó que siguió su camino. Hace mucho que él no recordaba sus sueños, solo tenía la sensación de haberlo hecho, a lo mucho cuando forzaba su mente solo venía una imagen de una cascada rodeada de árboles y flores, donde algunos cabellos negros revoloteaban por el frente de sus ojos, pero nunca podía recordar a quién pertenecían. Debía ser una mujer debido a lo largo de estos.
— ¡Ay, no me picotees! —reprochó Sakura, buscando quitarse el cuervo de la cabeza.
Sasuke tiró una piedrita al lago cercano, haciéndola rebotar en el agua un par de veces antes de que se hundiera por completo. Al asomarse a su reflejo en el agua, aclaró rápidamente su garganta, se veía igual que siempre, quizás debió arreglarse un poco más.
—Lo siento, Sasuke, llego un poco tarde. —se disculpo Sakura, cargando una mochila en sus hombros. —Tuve que ir por mis cosas rápidamente a la montaña.
—Debiste decirme que te acompañara. —reprochó. — ¿Qué tal si volvía a aparecer ese sujeto con cara de pez?
—Tienes razón. —Sakura sonrió nervioso, dejando la mochila a un costado, en el pie del árbol. —Hoy hubo mucha neblina por la mañana, hacía mucho frío. ¿No crees? Cuando desperté, Kakashi-sensei ya tenía cinco cobijas encima de mí.
— ¿Kakashi-sensei?
—Ayer que te fuiste, me topé con él. Cuando me dijo que tenía varios libros de medicina no pude negarme a ir con él. —comentó, sentándose al lado de Sasuke.
Sasuke miró la mochila detrás de él, alzando una ceja extrañado. — ¿Por qué te estás quedando con Naruto?
— ¿Eh?
—Y también con Kakashi.
Sakura hizo una pequeña línea con sus labios, por todo el ajetreo se había olvidado de contarle a Sasuke acerca de aquella noche en el clan Haruno. La mirada negra de Sasuke era penetrante, sabía que si decía una mentira seria descubierto casi al instante.
—Yo… —Sakura le apartó la mirada, observándose en el lago; su cabello estaba desarreglado por la corrida, aparte el cuervo había traído pajitas y las tenía metidas ahí también. —Tengo que encontrar una cura para mi enfermedad. Quiero encontrarla, pero he desperdiciado todo un mes, incluso ahora me sé todas las partes del cuerpo humano y hasta ahora, no sé de dónde partir todavía.
— ¿Por eso te corrieron del clan?
—No… fue porque quería estar con ustedes. —respondió Sakura, echándose para atrás y dejando que en pasto la acariciara la nuca. El cuervo en su cabeza pareció molesto por la brusquedad y se fue a refugiar en la de Sasuke. —Mi padre no soporto eso, así que me obligo a irme, aunque no sé cuanto tiempo va a durar esto.
Sasuke subió una mano hasta el cuervo en su cabeza, misma que este picoteo e hizo que la apartara rápidamente.
—En fin, ¿deberíamos entrenar un poco? —preguntó Sakura, volviéndose a alzar. El cuervo afiló la mirada a él, volviendo a aterrizar en la cabeza de Sakura.
— ¿De qué hablas? No puedes gastar chakra así como así. —bufó Sasuke.
—Entonces,… ¿no fue por eso que me invitaste a venir? —Sakura lo observó fijamente, curioso. —Incluso preparé mis shurikens y mis kunais.
— ¡Claro que no!
Sasuke apretó los dedos sobre el pasto, arrancando bastante en un puño, ¿por qué ese niño era tan lento? Incluso en esos momentos todavía no entendía sus actos. ¿No se supone que era muy inteligente? ¿El más inteligente de la academia? ¡Deberían revaluarlo!
—Cambiando de tema. —Sakura entrecerró los ojos, aún no le respondía el porque lo había citado. — ¿Has encontrado algo de ese hombre pez?
—Oh, lo he hecho. —dijo Sakura, poniéndose de pie, corrió a su mochila para sacar un par de notas. —Son noticias bastante viejas, pero las hallé en la biblioteca. Su nombre es Kisame, viene de la aldea de la Niebla. —mostró un pedazo de papel a Sasuke, donde venía la foto del sujeto en cuestión.
De verdad que tenía cara de pez, Sakura no estaba hablando subjetivamente.
—No hay mucha información sobre el porque desertó, pero encontré esta otra nota, donde dice que perteneció a los Siete Espadachines Ninja de la Nibla, es un sujeto muy peligroso. Aunque ninguno de estos datos, me dijeron porque me secuestro ni mucho menos el porque me dejo libre.
Sasuke miró el papel en su mano, arrugándolo. —Como sea, ese sujeto no podrá volver a tocarte nunca más.
—Sasuke.
—Encontré un lugar que recién abrieron en la aldea. —comentó, dejando el papel de lado. —Preparan varias cosas con tomates, así que vamos a comer algo.
— ¿Por qué tomates?
—Andando.
—Tsk, ya ni sé porque pregunto. —murmuró Sakura, poniéndose de pie. Antes de que pudiera tomar su mochila, Sasuke la cargo en su hombro, sin decir nada en absoluto.
Un tintineó llegó a los oídos de ambos que miraron de inmediato hacía atrás, confundidos. El cuervo en la cabeza de Sakura agitó las alas y despegó su vuelo, confundiendo a ambos chicos.
— ¿Se fue?
—Seguro fue a buscar más ramas para mí cabeza. —suspiró Sakura, quitándose una. Sasuke dio un paso a él, acomodándole el fleco despeinado.
—Tienes una aquí. —dijo, mostrándosela. Demasiado cerca… ¡demasiado cerca! —Andando.
Itachi desde el árbol dejó que el cuervo se sentara en su mano, observando el sonrojo creciente en la cara de Sakura. Ahora que iban por Naruto, ¿cómo reaccionaría Sakura? Sin duda su promesa estaba en pie todavía, no obstante, era muy temprano para cumplirla, ahora la misión de Akatsuki era prioridad.
—Escuché que ese tal Jiraya se lo llevará un rato. —comentó Kisame, llegando a su lado. —Seguro que podemos alcanzarlos antes de que partan.
—No, —Itachi acarició la cabeza de su cuervo. —será mejor atraparlos cuando no estén en Konoha.
— ¿Qué pasa? ¿No quieres que el mocoso rosado te vea?
—No los pierdas de vista, ¿te queda claro? —preguntó serio. Kisame hizo una seña con los dedos, despidiéndose, volviendo a donde Naruto.
Mientras Itachi se quedó mirando al cuervo de Sakura, este parecía más gordito por toda la comida dada. —Eres un glotón, Masamune. —reprochó.
—No es mi culpa que Sakura me alimente con todo lo que come. —respondió la invocación, bostezando. —Te lo dije, estoy cerca de mi retiro, Itachi.
—Solo un poco más, tienes que cuidar muy bien de él hasta que regrese.
— ¿Por qué tanto interés en él? Hasta ahora no he visto nada que lo haga alguien excepcional, solo es una buena persona.
—Quizás solo estoy encaprichado. —respondió Itachi, sincero. —Él es lo único que me puede mantener enlazado a Sasuke justo ahora.
—Creo que la matanza Uchiha los enlaza mucho más.
—A Sasuke parece gustarle. —siguió Itachi, recibiendo un "¡No me ignores!" por parte del pájaro. —Será mejor ir a donde Kisame, nos veremos Masamune.
Itachi comenzó a ir rumbo a su compañero, donde momentos después de encontraron con Kakashi, Azuma y Kurenai.
—Sasuke, estoy cansado. —murmuró Sakura, abatido. —Comimos tantos tomates que se me va a reventar el estómago, además, llevamos dando vueltas por la aldea desde hace tres horas. No tienes dinero para comprar, ¿verdad? Solo tienes que decirlo, no me burlaré de ti.
—Ya casi es de noche.
—Es por eso que tengo que ir a donde Kakashi-sensei. —murmuró enfurruñado. —Incluso no visite a Lee por seguirte todo el día. —protestó.
Sasuke miró a Sakura con molestia, ¿es que ese chico era tarado? ¿Por qué no se daba cuenta de sus intenciones de una vez por todas?
—Te quedarás hoy con…
—Sakura. —la voz que lo llamó fue lo suficientemente firme para erizar los cabellos de la nuca del chico de cabello rosa; Sasuke miró a un costado, frunciendo la boca. — ¿Se puede saber qué estás haciendo?
—Padre.
El Haruno mayor se acerco a los dos chicos, levantando una mano para pegarle una bofetada a su hijo, justo cuando Sakura se encogió en sus hombros para recibir el daño, la mano de aquel hombre que todos llamaban su padre, fue detenida por Sasuke, que lo miraba enojado.
—Si lastimas a este chico de nuevo, no pienses que te dejaré ir tan tranquilo. —contratacó Sasuke, activando el sharingan.
— ¡Sasuke!
El padre de Sakura dio un tirón a la mano que el portador del sharingan tenía apresada. Sakura lo observaba casi escéptico, también nervioso de como su padre actuaría. Sasuke podría ser muy fuerte, pero su padre perteneció en algún momento a los cazadores Ambu, no podía permitir que Sasuke saliera herido por su culpa.
—Andando, Sakura. —gruñó él, haciéndole una seña con la cabeza. —Hablaremos de esto en casa.
—Él no irá a ninguna parte que no sea conmigo. —Sasuke más a la defensiva se interpuso entre ellos, retando con la mirada al contrario.
—Sasuke. —llamó Sakura, más intranquilo. —Estaré bien, lo prometo.
Sakura se puso al lado de su padre, calmando a duras penas al Uchiha, parecía que en cualquier momento Sasuke se lanzaría a su padre dispuesto a atacarlo. Cuando Sakura conectó los ojos verdes con los de su padre sintió que la sangre se le congelaba poco a poco; era una mirada tan penetrante, que le decía que no volvería a ver la aldea en mucho tiempo. Aún así, prefería eso a que Sasuke resultara herido.
—Vamos, padre.
—Espera, Saku-
—Sasuke ya dijo que no tienes que irte. —reprochó Naruto, apareciendo en un salto, tomando del brazo a Sakura justo antes que Sasuke para detenerlo. —Así que Sakura, quédate atrás por un momento. —pidió, halándolo y colocándolo detrás de él, estirando los brazos para protegerlo.
—Esto me da dolor de cabeza. —reprochó el padre de Sakura. —No lo volveré a repetir, deja de perder el tiempo diciendo que vas a buscar una cura, cuando se ve que ya has aceptado el hecho de estar moribundo.
— ¡Cierre la boca, viejo! —protestó Naruto, plantándole cara. — ¡Usted no tiene ni idea de lo que Sakura está pasando en este momento!
—Naruto.
— ¿Al menos le ha preguntado como se siente? ¿¡O si ha estado comiendo bien!? —reprochó Naruto.
El padre de Sakura suspiró, harto de esos dos mocosos que seguían influenciando la mente de Sakura. Él no era como ellos, tenía un régimen, tenía un clan.
—Nuestro clan se encargará de tu enfermedad de ahora en adelante.
— ¡Yo iré por la mismísima Tsunade! ¡Ella sin duda salvará a Sakura!
— ¿Por qué no lo dejamos aquí? Se ve que Sakura esta muy bien protegido. —comentó Jiraya, avanzando a ellos, había estado escuchando desde un callejón. —Además, lo que dice Naruto es verdad, Tsunade vendrá pronto, por lo que será conveniente para Sakura.
—Un sannin legendario…—murmuró Sakura, sorprendido.
—No confiaría la vida de mi hijo en una mujer. —contestó el padre de Sakura, molestando a Jiraya.
Sakura frunció las cejas, Naruto y Sasuke lo estaban defendiendo a capa y espada, incluso podría ser peligroso al tener a un sannin ahí, además, pese a no haber mucha gente varias personas estaban viendo el espectáculo. Pese a que sentía miedo de liberarse por completo de esas cadenas, sintió que esta vez podía llegar un centímetro más lejos de lo usual.
—Padre, no me iré a ningún lado. —dijo Sakura, bajando los brazos de Naruto y colocándose ahora delante de ellos. Jiraya alzó las cejas, feliz del valor del chico. —Mi camino está con Naruto y Sasuke, es mi última palabra.
—Ellos no son tu clan.
—Pero ellos me aceptaron más que mi clan. —sentenció, sorprendiendo a su padre. —Hasta no completar la meta que me propuse, que fue curar esta extraña enfermedad, no volveré al clan Haruno.
Jiraya se puso alerta, sentía aquella furia desde el adulto contrario, podría atacar a Sakura en un solo golpe y noquearlo. Pero al parecer se tranquilizo en ese instante, poniendo la mirada más fría que alguna vez vio dirigirle un padre a su hijo.
—Asegúrate, Sakura, que para entonces aún tengas un lugar al cual volver.
