26. Príncipe idiota.
Sakura suspiró al ver a su padre marcharse entre la gente, Naruto unos pasos más adelante alzaba un puño con firmeza, Sasuke en cambio le puso una mano en su hombro, dándole algo de soporte. Si bien la ultima frase le lastimo el corazón, saber que sus amigos aún estaban ahí para él y que por ellos sacó valor, le hacía un poco más feliz.
— ¿Estás bien, Sakura? —preguntó Naruto, volteándose a él. Jiraya los observaba en silencio, analizando la situación.
—Tranquilo, estoy seguro de que él no hablaba enserio. —suspiró Sakura, tallándose el brazo. —Mi padre tiende a ser muy duro solamente. Gracias por defenderme, chichos, de nuevo gracias a ustedes pude enfrentar un poco mis miedos. Ah, también a usted, Jiraya-sama.
—No es nada, no es nada. —sonrió él, acariciándole la cabeza a Sakura. —Pero Naruto tiene razón, una vez que encontremos a la gruñona de Tsunade, seguro te pondrás mejor.
— ¿Debería acompañarlos? —preguntó Sasuke.
— ¡Eh, ni hablar! —rechistó Naruto. — ¡El sabio pervertido va a entrenarme, Sasuke! ¡Y cuando vuelva seré más fuerte que tú!
—Quisiera ver eso, enano. —murmuró Sasuke, ácido. —Además yo también estaré ocupado entrenando con Kakashi-sensei.
Sakura y Jiraya se encogieron de hombros al notar los roces entre ambos; el chico de cabello rosa, hizo uno de sus mechones para detrás de su oreja, no estaba muy seguro de que la legendaria Tsunade quisiera ayudarlo, aún así, tal vez debería ir con Naruto.
— ¿Yo podría acompañarlos? —preguntó Sakura, deteniendo a ambos de su pelea. —Si ella va a curarme, quisiera ser yo quién se lo pida.
— ¡Claro que s-!
—No puedes, Sakura. —cortó Jiraya antes de que Naruto aceptara. Los tres chicos se giraron a él, insatisfechos. —Sé que estás preocupado por tu enfermedad, pero confía en Naruto y en mí, por supuesto, más en mí. Traeremos a Tsunade para que pueda curarte.
—Eso no es…
— ¿Por qué Sakura no puede-?
—Hora de marcharnos, Naruto. —dijo Jiraya, avanzando. —Nos veremos después, pequeñitos.
Naruto intercaló miradas rápidas entre sus amigos y Jiraya, luego de Sakura a Sasuke mordiéndose los labios por tener que alejarse así de su persona favorita. Antes de que Ero-sennin se perdiera entre la multitud, Naruto se apresuró a alzar su pulgar con una enorme sonrisa.
—Confía en mí Sakura, ¡definitivamente te ayudaré!
—Naruto.
—Tú también, Sasuke. Cuida de Sakura. —comentó más serio.
—No tienes que pedírmelo, idiota. —bufó el Uchiha, cruzándose de brazos. Naruto les volvió a sonreír a ambos, antes de despedirse y se echó a correr para alcanzar a su maestro.
Sakura y Sasuke se quedaron observándolo con afecto, uno más visible que el otro; en cierta manera a Sasuke le alegraba que Naruto siguiera confiando en él, tanto como para encargarle a Sakura, después de todo lo acontecido. Comenzaron a avanzar de nuevo, Sakura en momentos miraba a Sasuke sin poder decirle que no tenía donde quedarse y que probablemente Naruto se había olvidado de eso al estar preparando las cosas para Jiraya, además, había prometido ir a donde Kakashi por lo que no sabía si decirle que era hora de marcharse; Sasuke parecía querer estar más tiempo acompañado.
—Eh, Sasuke…
—Quédate conmigo. —dijo al llegar a una calle desértica, la noche ya estaba sobre ellos por lo que podían escuchar a los primeros grillos cantar entre las hierbas. Sakura se atragantó con saliva que no sabía que estaba tragando, rompiendo el silencio de la noche.
Sasuke alzó una ceja, girándose por completo a Sakura por la falta de respuesta. Sakura apretó sus puños detrás de su espalda, recordando la conversación en la banca del hospital, de nuevo su corazón estaba como loco por las palabras contrarias.
—De acuerdo. —masculló, apretando los labios. Sasuke le hizo una señal con la cabeza, pidiéndole que lo siguiera.
Al llegar al lugar, Sakura subió las escaleras en silencio, al parecer Sasuke vivía en el último piso, seguro que era difícil vivir solo, tal como Naruto. Sería muy gracioso ver al serio Sasuke desordenado, pero al abrir la puerta notó que todo el lugar estaba en perfecto estado; la cama era bastante amplia y bien tendida, los vidrios estaban relucientes al igual que el piso, vamos, ni siquiera él tenía tan bien su propia habitación.
— ¿Qué pasa? —preguntó Sasuke al ver que Sakura se detenía en la puerta de entrada.
—No, nada. —sonrió, pasando. —Esperaba otra cosa, es todo.
— ¿Otra cosa?
—Ya sabes, desorden, como Naruto. —contestó Sakura observando el lugar, incluso Sasuke tenía un balcón bastante espacioso. —Cuando fui a su casa todo era un desorden, aunque era bastante acogedora, me gustó mucho estar ahí.
—Sakura.
— ¿Sí?
Sasuke dio varios pasos a él, pegándole de manera suave con un dedo en la nariz, los ojos de Sakura se ampliaron sintiendo la boca seca. ¿Acaso Sasuke no era consciente de lo terriblemente lindo que podía ser? No, muy probable lo supiera, y seguro que le encantaba tomarle el pelo de esa forma.
—Yo no soy Naruto. —completó.
—De eso cualquiera se da cuenta, tonto. —bufó Sakura, cruzándose de brazos. —Como sea, si Naruto y Jiraya parten mañana será mejor que me de prisa para no perderlos.
— ¿Piensas seguir a Naruto? —preguntó Sasuke, sentándose en la cama. —Es muy probable que se enoje, dirá algo como que no confiaste en él.
Sakura hizo un mohín, sentándose al lado de Sasuke, luego suspiró, agachando la cabeza. —Sasuke… me siento un inútil. Aunque intento mejorar, sigo siendo débil, mucho más ahora que nunca.
—Pero no fue tu culpa, fue de Orochimaru.
—Sigo pensando, que si hubiera sido más fuerte, él no les habría hecho daño ni a Naruto ni a ti. No te hubiera marcado. También, Naruto no habría salido tan lastimado de pelear con Gaara. Tampoco Lee o Ino tendrían que preocuparse tanto por mí. —suspiró Sakura. Sasuke contrajo las cejas, angustiado por él, estaba llevando demasiada presión en sus hombros. Aunque algo en aquella confesión comenzó a clavarse en su cabeza como una pequeña espinita.
—Soy el único…
—Cuando Lee me salvo en el bosque de la muerte dijo que me protegería con su vida, entonces pensé, que él de verdad me amaba. —prosiguió Sakura, poniendo las manos encima del colchón. —No das tu vida por cualquiera, puedes confesarte, decir las palabras pero al final, cuando es la hora de la verdad muy pocas personas lo hacen en realidad; desde entonces Lee se convirtió en una de mis personas más especiales, aunque no puedo corresponderle, sé que puedo contar con él cuando sea y claro, puede contar conmigo para lo que sea. Lo mismo sucede con Ino, ver a esa tonta intentar protegerme, me hizo terriblemente feliz.
— ¿Y qué hay de Naruto? —preguntó Sasuke.
Sakura entreabrió la boca, para después formar una delicada mueca en su rostro, contrayendo el corazón de Sasuke. ¿Por qué lucía mucho más especial que los dos anteriores?
—Yo… admiro mucho a Naruto. —explicó Sakura. —Cada que lo veo, sé que por más que me caiga podre mantenerme en pie, fue mi primera persona especial. El único que me miró cuando nadie más lo hacía. Incluso antes de Ino.
—Pero ahora ya no es así. —intervino Sasuke, poniendo su mano encima de la de Sakura; él se volteó con sorpresa. —Ya tienes a más personas a tu lado.
—Bueno, es cierto, pero Naruto es diferente.
— ¿Diferente?
—A Naruto no le importa dar su vida por mí. Y por supuesto, a mí tampoco me importa dar mi vida por él si es necesario para salvarlo. Nosotros dos tenemos esa clase de relación, un lazo espe- ¡S-Sasuke!
"¡Soy el único que nunca hace nada para protegerlo!"
Sasuke pasó la mano que tenía disponible por detrás del cuello de Sakura, sin demasiada fuerza pero con la suficiente para que el contrario no reaccionara de inmediato para retroceder, fue un impulso, casi un accidente cuando Sasuke pegó sus labios con los de Sakura, de hecho había sido terrible, solo apresó el labio superior entre los suyos, logrando que sus orejas se pusieran rojas. En ese fugaz momento sintió que la mano de Sakura que estaba apresada entre la suya se apretaba en un puño, pero no dispuesto a golpearlo, esta le temblaba por el nerviosismo, Sasuke pudo escuchar los latidos de ambos, casi incontrolables.
Lo sabía, eso fue hacer trampa para el pequeño acuerdo entre Naruto y él, a la vez que era injusto para el propio Sakura. ¿Qué pasaría si se iba? ¿Qué pasaría si le permitía a Naruto hacer eso pero no a él?
—Saku-
— ¡CHICO! —gritó de inmediato, separándose de él, con el rostro ruborizado y las manos temblándole. Incluso cayó de la cama, por lo que ahora observaba a Sasuke desde abajo, con ambas manos sobre sus labios en forma de equis. — ¡SASUKE YO SOY UN CHICO!
—Sí, ya lo noté. —comentó él, con la voz sacudida. Por todos los cielos, ¿qué hizo? ¿Por qué su cabeza no pensó frío en esos momentos?
¿Qué había hecho?
— ¿Por qué…?
Sasuke se hincó en el suelo, a pocos metros de Sakura que pasó saliva, en cuando Sasuke tomó su mano el chico de cabello rosa volvió a balbucear incoherencias, mirando a todos lados para encontrar la ruta más rápida de escape. La cara le ardía, sus manos parecían no querer dejar de sacudirse y el corazón golpeaba su pecho tan fuerte que sentía que en cualquier momento se le saldría del pecho.
—Sí que eres un idiota.
— ¿Por qué de repente estoy siendo insultado? —murmuró Sakura, desanimado.
—Seas hombre o mujer, eso no tiene nada que ver con nuestra relación. —dijo Sasuke, serio. —Así que más que Lee, más que Ino y mucho más que Naruto…
— ¿Sasuke?
— ¡Elígeme a mí!
Sakura observó de nuevo desde el barandal a aquel chico de cabello negro que solía comer en solitario, reprochándose internamente que era demasiado tonto, ahora mismo podría estar comiendo con las demás chicas que estaban rodeándolo, queriendo hablar con él. Aún seguía sin comprender que tenía de especial.
—Es el único que está solo. —murmuró Sakura, incluso Naruto y él estaban comiendo con Shikamaru y Choji. —A este paso su infancia será muy triste y no tendrá buenos recuerdos que contarle a su familia.
Las niñas no tardaron en formar una pelea por ver a quién escogía Sasuke para comer en el almuerzo, peleando por el lugar a su lado. Sakura puso los ojos en blanco, incluso los profesores estaban interviniendo pero Sasuke no parecía prestarles la más mínima atención.
—Parece todo un príncipe eligiendo princesa, ni siquiera voltea a ver a ninguna. —la mirada de Sakura entonces se dirigió a la niña que comía también apartada de los demás, aunque era por su timidez. Hinata Hyuga. —Y entonces aparece la princesa, la introvertida Hinata.
Sasuke harto de todo el bullicio ignoró todo de nuevo, subiendo las escaleras que daban con el lugar donde estaba Sakura con los demás chicos, Sasuke al ver a Naruto puso mala cara pero debido a que esa era la zona de almuerzo no tuvo de otra más que acercarse al barandal, ligeramente más alejado de Sakura que mordió un pedazo de onigiri, haciendo una cara graciosa para burlarse de Sasuke.
—Idiota. —dijo Sasuke, ignorándolo.
—Príncipe idiota. —murmuró ella, apartando la mirada, notando que el príncipe eligió a una princesa disfrazada de príncipe.
— ¿Te queda claro? —gritó Sasuke, con la voz temblándole, estaba rojo de pies a cabeza, jamás lo había visto tan nervioso.
Sakura sabía que era peligroso, podría delatarse en cualquier momento, si su padre se enteraba estaría desterrado quizás de la aldea misma, pero por un momento, por un segundo quería olvidarse de todo y seguir aquellos latidos incesantes de su corazón.
—Como ordene su majestad. —sonrió con sorna, haciendo que Sasuke abriera la boca en reproche y Sakura aprovechara para inclinarse al frente y devolverle el beso.
Cuando se quedaron dormidos, ambos en cada extremo de la cama por lo avergonzados que estaban, Masamune se hizo presente colándose por una pequeña abertura de la ventana de Sasuke. Al mirar a ambos el cuervo revoloteó hasta la almohada de Sakura, echándose en ella.
—Lo siento, Sakura. —dijo el cuervo, dándole un ligero picotazo que causo un gruñido en el contrario. —Él no quiere que olvides tu promesa.
Sakura comenzó entonces a removerse, sin percatarse del genjutsu al que estaba siendo sumergido, no era algo malo, el cuervo Masamune sabía que Itachi no quería dañarlo, ni porque quisiera que Sakura no olvidara su promesa, todas esas eran excusas para conectarse en sueños con él. Porque quería saber de Sasuke, se le había vuelto como un pasatiempo peligroso al Uchiha.
Sakura despertó y al ver en donde se encontraba suspiró, de nuevo estaba ahí, siendo observado por Itachi que lo esperaba con una sonrisa en el rostro.
—Itachi-san.
— ¿Puedes contarme tu día, Sakura?
—Te alegrará saber que hoy pase mucho tiempo con Sasuke. —comentó Sakura, corriendo a él, dejando que el viento falso del sueño, hondeara su largo cabello rosa.
Por sí no se comprendió la ultima escena, Sakura aparece como mujer debido a que Itachi la deja hacer lo que quiera sin someterla. Y el cuervo (Masamune) es utilizado para que Sakura pueda sumergirse en los genjutsus de Itachi, aunque no recuerda nada cuando despierta.
