35. Cadenas que no terminan.
— ¿¡UNA MUJEEEER!?
El rugido de Naruto estalló por todo el hospital, resonando por las paredes del cuarto hasta volver a sus oídos y a lo de los demás. Sakura asintió con la cabeza, aún con la mano de Ino sobre la suya que era suficiente para darle todo el apoyo que necesitaba. Kakashi y Sasuke se descubrieron los oídos, el primero con una mirada de orgullo dirigida hacia su estudiante; mientras que Sasuke también la observaba con sorpresa, como si le hubieran dicho una mala broma.
— ¿A qué te refieres con mujer? —cuestionó Naruto, acercándose cada vez más a Sakura, prácticamente ya estaba encima de ella. — ¿Te cambiaste de sexo? ¿Es un jutsu prohibido?
A Ino le crispó una ceja al escuchar semejante idiotez y de un manotazo apartó al rubio hasta hacerlo retroceder.
— ¡Ella ha sido una mujer desde que nació! —reprochó Ino, poniendo una mano delante de Sakura. — ¿¡Hay alguna queja con ello!?
—Ino…
—No la hay. —respondieron los tres de inmediato.
—Vamos Ino, es normal que estén sorprendidos. —comentó Sakura, buscando calmarla. Ino refunfuñó por lo bajo algunas maldiciones, casi queriendo matar a Naruto con la mirada. —Lo lamento, les estuve mintiendo todo este tiempo… quizás están moles-
—Sakura. —llamó Sasuke, inclinándose ligeramente, tenía un brillo especial en los ojos que tranquilizaron a la chica. — ¡Gracias por decirnos!
Kakashi sonrió, ahí estaban las palabras que Sakura necesitaba oír.
—Eh… sí. —contestó torpemente. — ¿N-No están molestos?
—Juntaste un gran valor para poder decírnoslos, Sakura. —sonrió Kakashi, revolviéndole el cabello con cariño. —Nosotros no estamos aquí para juzgarte, entendemos que no es que tu hayas querido mentirnos si no que tenías que hacerlo. Lo comprendemos.
—Kakashi-san, no luces sorprendido. —comentó Ino, alzando una ceja.
— ¡Oh, lo estoy, definitivamente lo estoy! —mintió él, agitando las manos para liberarse de cualquier sospecha, seguro que no se quitaría ni a Naruto ni a Sasuke si decía que él ya lo sabía.
—Ya, ya. —se metió Tsunade. —Sakura tiene que descansar, además sí Lee sabe que ya despertó querrá venir corriendo a saludarlo y es otro de mis pacientes que necesito mantener bajo control.
— ¿No se puede quedar nadie? —preguntó Ino, triste.
—Solo dejaré a una persona para que vigile a Sakura, sugiero que sea Kaka-
—Lo haré yo. —sentenció Sasuke, cruzado de brazos. Sakura se volteó a él, haciendo revolotear sus cabellos. —Kakashi-sensei permaneció despierto toda la noche, igual Ino, necesitan ir a descansar.
—Pero…—Ino miró a Sakura y esta le sonrió con las cejas decaídas, la rubia suspiró, no quería causarle molestias a su amiga. —Vendré mañana por la mañana, ¿de acuerdo?
Mientras Jiraya y Kakashi se despedían de Sakura, Sasuke aprovechó para apartar a Naruto, llevándolo a fuera con la vaga excusa de que irían a comprar algo para Sakura. La chica miró a su mejor amigo marcharse con tristeza, Naruto ya no había vuelto a pronunciar palabra, apenas y la miró de reojo, ni siquiera se inmutó cuando Sasuke fue el primero en ofrecerse a cuidarla.
¿Había hecho mal en decirle? ¿Se sentiría herido?
— ¿Se puede saber qué demonios te pasa? —reprochó Sasuke, metiendo varias monedas en la maquina y apretando cinco botones de corrido. En automático los productos comenzaron a caer uno tras otro. —Quita esa cara antes de que te golpee, idiota.
—No lo entiendes…—murmuró Naruto, sin mirarlo.
— ¿Tanto te afecta que Sakura no sea un chico? —bufó Sasuke, tomando las lechitas que habían caído. — ¿O es porque definitivamente te van los hombres?
— ¡Claro que no, idiota! —balbuceó Naruto, ruborizado. —Es solo que… me siento un poco herido. Sakura y yo hemos sido amigos desde que éramos niños, me duele un poco que no me lo haya dicho, siempre nos contábamos todo.
Sasuke suspiró, metiendo la pajita en el orificio de la cajita de leche. —Aunque te sientas así, debes pensar más en los sentimientos de ella ahora. —dijo, serio. Naruto lo miró sin comprender. — ¿Cómo crees que se sienta si de repente te comportas así después de que contara su mayor secreto? ¡Claro que yo también estoy molesto, idiota! Pensé que Sakura me contaría todo, pero… si pienso todo lo que tuvo que pasar hasta ahora, sé que solo la pondré triste si reveló como me siento.
—Sasuke…
—Como sea, no es como si fuera una criminal o algo así. Solo es una mujer. —sentenció.
Naruto le sonrió, asintiendo con la cabeza frenéticamente, había sido un completo idiota. Seguro que Sakura tenía más de una razón para no poder contarle ese secreto, y con el clan Haruno no le sonaba tan descabellada la idea si se lo ponía a pensar.
—Realmente te gusta Sakura, ¿verdad? —preguntó Naruto, feliz. Sasuke escupió la leche a un lado, sonrojándose. —Ah, pero solo me agarraste con la guardia baja, Sasuke. ¡Recuperaré esos puntos que perdí en un instante!
Y se echó a correr rumbo a la habitación.
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—Sasuke dijo que quedó de irse con ellos mañana por la noche. —explicó Kakashi. Jiraya asintió con la cabeza, mientras que Tsunade seguía reposando en la cama, habían sido dos noches muy largas. —No dudo que si no cumple con su palabra intenten hacerle algo a Naruto y Sakura, incluso a los otros novatos.
—Orochimaru…—gruñó ella. —Me alegra que Sasuke nos haya contado, así que enviaré a un equipo especial para atraparlos.
— ¿Usaremos a Sasuke como señuelo? —preguntó Jiraya.
—No, es decir, no al Sasuke verdadero, sería un peligro si alguno llegara a atraparlo. Usaremos el jutsu de transformación para engañar a los ninjas, por lo que necesitamos —comentó Tsunade. —De todas formas, solo necesitamos que se acerquen a él, luego los atraparemos.
—Yo seré el señuelo. —dijo Kakashi. —Será más convincente debido a que yo he estado más tiempo tratando a Sasuke.
—Bien, enviaré a Guy y algunos anbu contigo. Tendrás al equipo contigo hoy en la tarde, quedas a cargo, Kakashi.
—Como ordene, Tsunade-sama.
—Con respecto a lo que comenté de Sakura. —se metió Jiraya, cambiando de tema. — ¿De verdad creen que hayan sido esos que dijo Sasuke? —ironizó. —No me lo tomen a mal, si pudiera no desconfiar de ellos lo haría, pero el clan Haruno me da mala espina.
—No tenemos pruebas de que su padre o alguien más del clan lo haya hecho. —comentó Tsunade, sentándose. —Y si comenzamos indagar de más en los clanes, puede que se voltee en nuestra contra. —suspiró. —A mí también me interesa saber quién le hizo eso a Sakura, pero ella ya ha dicho que no recuerda quién la atacó, será un problema si inculpamos a su clan solo por no querer venir a verla.
—De todas formas, ¿Sakura se paseará por la aldea como mujer? —preguntó Jiraya, serio. —No sé si clan esté muy conforme con ello, cuando fui con Naruto dijeron que ya estaba excomulgada de su clan, no tiene ni donde quedarse.
—Puede quedarse conmigo. —se señaló Kakashi. —Aunque seguro que Naruto y Sasuke también le deben estar ofreciendo su hogar en este momento.
—No puede quedarse con Naruto. —intervino Jiraya antes que Tsunade. —En poco tiempo partiremos de la aldea.
— ¿Qué?
—Es inseguro para él y para la aldea, los Akatsuki lo buscan y no sabemos si seremos capaz de pararlos si llegasen a venir todos en conjunto, que tengan a Itachi Uchiha y a ese hombre Kisame es demasiado peligroso. —suspiró él, cruzándose de brazos. —Además, quiero entrenarlo, que llegue a ser tan bueno o mejor que su padre.
—Jiraya… —Tsunade bajó la mirada, aunque luego entendió los motivos y asintió con la cabeza. —Si están en constante movimiento será más difícil para ellos localizarlos. Es una buena idea, aunque Sakura se pondrá muy triste cuando todo su equipo se vaya.
— ¿Todos? —preguntó Kakashi, extrañado. —Sasuke…
—Anko y tú se encargaran de entrenarlo. —pidió Tsunade, firme. — Al principio pensé en dejarlos aquí en la aldea, pero después de tantas cosas que han pasado, y ahora con eso de que Orochimaru mandó a esos ninjas a traer a Sasuke, no es seguro para él, no sabemos en qué momento pueden atacarlo.
—No creo que Sasuke esté muy de acuerdo con eso. —reprochó Kakashi. —Querrá estar donde Sakura.
—De Sakura me encargaré yo. —suspiró Tsunade, rascándose la cabeza. —Aunque no podamos culpar directamente al clan por lo de Sakura, no sabemos que tipo de represalias se tomen contra Sakura, por lo que es más seguro para ella quedarse conmigo y Shizune. La entrenaré.
— ¿Y qué hay con los Haruno?
—Sakura tendrá que esperar un poco más para poder salir a la aldea como realmente es. —murmuró Tsunade, frunciendo el ceño. Le dolía ponerle más cadenas encima cuando recién se acababa de liberar de la principal.
—Sakura no merece…
—Es por su propia seguridad. —prosiguió la Hokage, molesta. —No sabes cuando yo quisiera que ella fuera totalmente libre.
—De acuerdo, Tsunade-sama. —dijo Kakashi, en un tono muy apagado. —Iré a ponerme de acuerdo con Anko, en cuanto tengamos la información de donde estaremos, se la haremos saber.
—Memoriza los logares, después yo lo haré, de esa manera nada quedará por escrito. —ordenó y Kakashi desapareció en una nube de humo. Cuando se fue hubo un leve silencio, Jiraya la estaba observando con preocupación. — ¿Crees que es lo correcto?
—Es lo mejor para Sakura en estos momentos. —dijo el sannin, sentándose al lado de ella. —Para poder ser completamente libre, necesitará algo más que deslindarse de su clan.
—Una niña tan pequeña no debería sufrir tanto.
—Quizás la infancia de los tres chicos no haya sido la mejor. —comentó Jiraya poniendo una mano en el hombro de su amiga. —Pero, su futuro comienza a serlo.
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— ¿Hablabas enserio cuando dijiste que no sabías quién lo hizo? —preguntó Sasuke, dejando la cajita de jugo vacía sobre la mesa de noche que estaba al lado de Sakura.
Sakura asintió con la cabeza, encogiéndose de hombros, miró a Sasuke. —Me he golpeado demasiado fuerte la cabeza, no recuerdo nada. Ni siquiera recuerdo qué pasó con Masamune. —comentó ella, Sasuke de inmediato de puso a la defensiva.
—Me alegra. —murmuró, atrayendo la atención de la chica. —Ese cuervo, si vuelve a parecer, aléjalo de ti.
— ¿Eh? Pero Masamune… no es un cuervo malo. —dijo ella, apretando la boca en una delgada línea.
—Aún así, prefiero que no este cerca de ti. —reprochó él. —No sabemos si es por su culpa también te hayan atacado.
Cuando Sasuke se levantó para ir al baño, la mirada verdosa de Sakura lo siguió por toda la habitación hasta que él se perdió por la puerta. Sakura exhaló aire, mirando el cielo de la ventana, según Ino, Masamune había desaparecido en cuanto les dio el aviso de donde estaba; Sakura, por supuesto, no había perdido ninguna de sus memorias, sabía a la perfección quién la atacó y así mismo la promesa que hizo el cuervo con ella.
"Por mi honor que no dejaré que tú te conviertas en una de ellas."
—Se supone que tengo que estar de luto. —se murmuró ella misma, enterrándose las uñas en sus palmas.
Ni siquiera se sentía por haber perdido a su madre, tampoco por ser exiliada de su clan o que su padre la hubiese intentado matar…
… simplemente se sentía vacía.
Más allá de tener un lugar donde pertenecer, Sakura comprendió al momento de despertar que ese lugar que llamaba hogar no dudaría demasiado, Sasuke, Naruto y Kakashi la amaban y ella los amaba a ellos, no obstante, por más que quisiera aferrarse a ellos con fuerza él vendría a buscarla, su padre vendría a buscarla y quizás todo el clan Haruno también.
"Has sido una deshonra desde el primer momento en que naciste…"
— ¿Por qué será que no me siento ni un poquito libre?
Sasuke recorrió de nuevo la puerta, entrando con otra cantidad enorme de lechitas sacada de las maquinas expendedoras. Sakura puso los ojos en blanco, todo el bote de basura estaba repleto de ellas.
— ¡¿CUÁNTO SE SUPONE QUE TOME, PRINCIPE IDIOTA?! —reprochó ella, apuntándole con el dedo. — ¡Hay un límite para lo que mi cuerpo puede soportar!
— ¡N-No son para ti! —gritó Sasuke a la defensiva, ruborizándose. — ¡Nadie te iba a compartir, tonta!
— ¡Por eso es que has salido cuatro veces al baño!
— ¡Cállate!
Sasuke volvió a sentarse, dejando las lechitas en la cama de Sakura que pronto vio la mitad de sus piernas sumergida en ellas.
— ¿Vaciaste toda la maquina acaso? —preguntó con una gotita bajando por su frente. —Incluso hay sabores que no conocía.
—Toma esto. —dijo Sasuke, después de ponerle la pajita a una leche de fresa. —Te hará bien.
—No, ya te dije que…
—Es lo único que puedo hacer por ti. —balbuceó Sasuke, apretando el cartón. Sakura alzó la mirada, cambiándola a una sorprendida. —Nunca, nunca puedo llegar a tiempo para salvarte… nunca puedo rescatarte.
—Sasuke.
La frente de Sasuke estaba arrugada, queriendo ocultar el gesto de preocupación para no delatarse delante de ella, Sakura entreabrió la boca, formando una curva en sus labios. Antes de que Sasuke pudiera apartar su mano, ella tomó la lechita, atrapando la mano en el proceso.
— ¿Sakura?
—Cuando tomo tu mano no tengo miedo, Sasuke. —explicó Sakura. —Aquella vez en nuestra primera misión lejos de la aldea, estaba asustada pero tú no me apartaste de ti cuando tomé tu mano, desde ese entonces, cada que me siento con miedo recuerdo esa sensación, el reconforte que me diste y eso hace que pueda seguir adelante. No necesito que me rescates, Sasuke, solo con tenerte a mi lado basta.
—Sakura. —llamó él, observándola directamente a los ojos; verla era como observar un hermoso lago en un día de primavera con las flores de cerezo bailando con el viento. —Si yo me quisiera ir de aquí, ¿vendrías conmigo?
— ¡Por supuesto! —respondió ella, de inmediato, con un brillo espectacular en los hombros. — ¡Jamás te dejaría vagar solo por el mundo, Sasuke!
—Ya veo. —una diminuta sonrisa se formó en su rostro, bebiendo un poco de la pajilla, dejó que su mente se imaginara un viaje con ella.
—Ah, pero no podemos ir a un sitio sin ramen, Naruto no lo soportaría. —continuó Sakura, haciendo que Sasuke volteara a ella aún con la lechita en la mano. —Y también tiene que haber librerías, para que Kakashi-sensei pueda comprar sus libros raros.
— ¿Naruto y Kakashi?
—Claro, somos el equipo siete. —sonrió, alzándole el pulgar, soltando su mano. —Me pregunto a qué lugar podríamos ir. Una temporada sin ramen le caería bien al cerebro de Naruto. —murmuró mirando al suelo.
—Suena bien. —concluyó él, dejando que su imaginación pusiera a Naruto y a Kakashi al lado de ellos.
—Oye, ¿de verdad vas a tomarte todo esto? —preguntó Sakura volviendo a mirar las leches. —Si me vuelto intolerante a la lactosa, te culparé a ti.
Una vida con ellos tres, esta vez, se aferraría a ella.
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—Así que Sasuke no vendrá, ¿eh? —murmuró ella, justo a fuera de la habitación de Sakura. —Estaba tan emocionada cuando Orochimaru-sama dijo que él vendría, todo por esa chica, ¿qué tiene de bueno?
—Deja de hablar sola, cuatro ojos. —pidió Seigetsu, mirando por la ventana de Sakura, con una indiferencia absoluta. —Deberíamos alertar a los demás para que vengan a buscarlo.
—Por supuesto que no. —dijo Karin, seria, alzándose los lentes y avanzando a la salida del hospital. —Solo vine de paso, aún tenemos que completar la misión que Kabuto nos dio.
—La alerta no nos tomará nada, puede que incluso les estén tendiendo una trampa para atraparlos.
—Lo sé. ¿Por quién me tomas? —reprochó ella, como si fuera lo más evidente del mundo.
— ¿Entonces?
—Cuando ellos fallen, Orochimaru-sama nos mandará a nosotros, Seigetsu. —sonrió ella, emocionada. —Y cuando eso suceda Sasuke será al fin todo mío.
Seigetsu la miró con recelo, la mirada que tenía Karin en ese momento, seguro que le ponía la piel de gallina a más de uno.
