36. Hinata Hyuga.
Hinata se tiró en la fría madera del cuarto de entrenamiento, agotada por las horas que llevaba practicando, su padre había salido con Hanabi luego de tres horas de práctica con el Byakugan, incluso el hombre se mostró orgulloso de ella por seguir practicando. No hace mucho Hinata entabló una conversación con él, sobre convertirse en la próxima heredera Hyuga, lo cual su padre negó al principio, no obstante Hinata podía darse cuenta que a medida que pasaban los días Hiashi comenzaba a entender que la petición iba enserio.
La chica se permitió cerrar un momento los ojos, recordando el día en el hospital que habló con Naruto.
—Si no hubiéramos estado peleando, Sakura no estaría lastimado en este momento. —reprochó Naruto, apretando los puños. —No debí tomar enserio la pelea con Sasuke, no solo salió herido emocionalmente… si no que ahora ocurre esto.
—N-No deberías castigarte tanto, Naruto.—murmuró Hinata, queriendo tocar su hombro aunque al final mejor bajó la mano. —Era imposible que supieras que iba a pasar con Sakura, los únicos que tienen la culpa son los que lo lastimaron.
—Siempre pasa lo mismo. —Naruto cerró los ojos, mordiéndose el labio. —Con Zabusa, con Gaara, incluso con la vieja Tsunade; Sakura sale herido y acaba demasiado grave.
—Naruto.
—Tengo tanto miedo que algún día cierre los ojos y no vuelva a abrirlos. —jadeó, molesto. —Todo porque ni Sasuke ni yo somos demasiado fuertes para protegerlo, con esa enfermedad que tiene nos pusimos a pensar primero en nuestra rivalidad que en él, lastimamos sus sentimientos cuando nos prometimos que los protegeríamos.
Hinata miró de reojo a Naruto, parecía a punto de llorar.
—Hay cosas que incluso los ninjas no pueden proteger siempre. —murmuró ella, atrayendo la atención de Naruto. —Habrá veces en donde cometemos errores, que incluso pueden costar a un amigo.
—Hinata, eso no es un gran consuelo.
—Me refiero a que aun no cometes ese error, Naruto. —aún sin darle la mirada, Naruto sintió que Hinata le estaba hablando con seriedad. —Es de humanos equivocarse, pero es de ninjas aprender de esos errores y no volver a cometerlos.
—Sí, creo que sí.
—Sakura despertará, cuando lo haga podrás disculparte con él. —la heredera del clan Hyuga sonrió. —Entonces Sakura probablemente dirá que eres un tonto.
— ¿Eh?
— ¡No, no era mi intención decir eso! —gritó ella, con la cara tan roja que incluso cubría sus orejas. — ¡Y-Yo sólo pensé que Sakura diría algo así, definitivamente no pienso eso de ti, Naruto!
Una hermosa risa embriagó los oídos de Hinata, poniendo en peligro su corazón pues volvió a latir tan intensamente con tan solo mirar al chico delante de ella, su sonrisa era tan bonita, le lograba erizar la piel cuando su voz salía tan cantarina como siempre, cada detalle se le quedaba grabado en la mente y sentía que jamás sería capaz de olvidarla.
— ¡Tienes razón, Hinata! ¡Muy probablemente diría eso! —siguió Naruto, más animado. — ¡Gracias por escucharme!
Le había dado las gracias, Hinata llevó una mano a su mejilla, midiendo la temperatura de su cuerpo, seguro se podía freír algo sobre su cabeza y este quedaría hecho carbón.
— ¡Sólo tengo que esforzarme mucho más! —dijo Naruto, alzando un puño. — ¡Me volveré tan fuerte que seré capaz de proteger a toda Konoha!
—Naruto…
—Eres increíble, Hinata, deberías hablar más.
La chica entonces apretó los puños sobre sus rodillas, cerrando los ojos con fuerza, logrando confundir a Naruto; Hinata era bastante rara incluso después de haber sido genial.
—Naruto.
— ¿Qué pasa, Hinata? ¿Te sientes mal?
—Y-yo… voy protegerte. —dijo al fin, luego de un largo silencio; Hinata había agarrado fuerzas de donde pudo, aún con el corazón latiéndole como loco y su mente que no escucha de razones para callarse, lo consiguió. —Y a todo lo que amas también.
Naruto se quedó pasmado en ese instante, sorprendido de las palabras contrarias que nunca en su vida se hubiera esperado, ni siquiera sabía de decir, su mente se había puesto en blanco automáticamente. Al parpadear, solo pudo mdio reaccionar cuando la chica salió corriendo en dirección a la salida, sin voltear atrás.
—Las chicas son raras. —bufó Naruto, poniendo a calentar agua. —Dicen cosas que no entiendo, me pregunto si Sakura comenzará a ser igual.
Al recordarla, Naruto tomó entre sus dedos la foto del equipo siete, con Sakura en medio de ambos alzando un puño mientras Sasuke y él se miraban feo. Rascó su cabeza con confusión y dejó la foto de lado, aún no entendía muy bien como o porqué pasaron las cosas, pero le alegraba que Sakura luciera ligeramente más feliz, ya no tenía que volver a esa horrible prisión llamada clan, con un padre como ese.
Suspiró, cada que pensaba en aquel hombre que se hacía llamar padre de Sakura comenzaba a hervirle la sangre.
—El ramen aliviará mi enojo. —murmuró para sí mismo. —Lo bueno es que Sakura ya está mejor.
Mientras sorbía el caldo de ramen, las palabras de Hinata volvieron a su cabeza, distrayéndolo.
—Quizás si le pregunto a Kiba, sepa a lo que se refería Hinata. —se dijo, asintiendo muchas veces con la cabeza en señal de estar de acuerdo.
—.—.—.—.—
—Me alegra que estés bien, Lee. —sonrió Sakura, tomando con felicidad el jugo de frutas dado por el chico; después de todas las leches que le compró Sasuke, un cambio no estaba mal. —Lamento no haber estado contigo cuando te operaron, hubiera sido la primera en correr para felicitarte.
Una mirada de completa calidez se posó en los ojos de su amigo, quién le sonrió con infinita ternura.
—A mí me alegra poder verte en tu verdadero yo, al fin. —dijo, alzando un pulgar. —Estás tan bonita.
— ¿Qué dices? —balbuceó Sakura, sonrosada. —Mi aspecto no ha cambiado mucho, incluso tengo el cabello tan corto como de chico, no he cambiado en nada.
—Lo has hecho. —selló Lee, serio, pero sin perder el cariño en sus ojos. —Quizás tu no puedas verlo, Sakura, pero definitivamente algo ha cambiado.
—No siento que sea así. —comentó Sakura, agachando la mirada. —Sigo siendo el mismo niño débil e idiota que antes, siempre dependo de los demás para salvarme, incluso he perdido a Masamune.
—Sakura.
—Lo siento, he dicho cosas raras. —comentó Sakura, sacudiendo las manos.
—No son raras, Sakura. —dijo Lee. —Preferiría que no callaras nunca más tus sentimientos, puedes confiar en mí por si quieres hablar, siempre estaré disponible para ti.
—Lee.
—Sea príncipe o princesa, Sakura siempre contará con el guerrero Rock Lee para ayudarla. —expresó bastante contento.
—Solo tú puedes decir cosas tan vergonzosas. —susurró Sakura, con la cara ardiéndole por la vergüenza.
La puerta se recorrió, atrayendo la atención de ambos, Sakura se sorprendió al ver a Hinata Hyuga asomándose por la puerta con una cesta de fruta en forma de regalo.
— ¿Hinata?
—Lo siento por visitarte tan repentinamente. —sonrió ella, timida como siempre. —Quería saber cómo estabas, Sakura.
—Está bien, está bien, gracias por preocuparte. —Sakura tomó la canasta de frutas, la comida del hospital sabía muy mal así que le alegraba poder comer algo diferente, aun no se podía poner de pie para ir a la cafetería, Tsunade se lo tenía prohibido por la cantidad de esfuerzo que la Hokage veía que ponía.
—También puedes tomar una Lee. —ofreció Hinata.
—Eres muy amable, gracias.
Pasaron alrededor de una hora platicando entre ellos, hasta que Lee informó que debía irse a sus terapias de recuperación, con un beso en la mano que volvió a ruborizar toda la cara de Sakura se despidió de ambas.
—Lo siento, Lee es muy raro. —se disculpó Sakura. —Cuando menos me lo espero ya esta haciendo algo.
—Creo que te quiere mucho, Sakura. —dijo Hinata, sentada a su lado. —Se preocupa mucho por ti, al igual que todo tu equipo.
—Bueno, así es él. —sonrió Sakura.
"Te protegeré con mi vida."
—Él te agrada mucho, ¿verdad? —preguntó Hinata, linda, como siempre. —Lee incluso no parece afectado de que seas una chica, es como si ya lo hubiera sabido desde antes.
—Ah, lo sabes. —espetó Sakura, incomoda.
—Los rumores viajan rápido. —siguió ella, más tímida. —Lo he escuchado de un miembro del clan Hyuga esta mañana, que el clan Haruno tenía a una mujer haciéndose pasar por hombre, a levantado algunas sospechas en la aldea sobre que los Haruno mantenían mucho más secretos que esos.
—Sin duda.
—Lamento si te incomode, Sakura.
—Está bien, no te disculpes. —expresó Sakura, quitándole el peso de encima. —Hables de otra cosa.
Hinata entonces apretó los labios, era más que nada eso a lo que había venido, no podía echarse para atrás ahora.
— ¿Podría hacerte una pregunta?
Sakura desvió la mirada a un lado, mucho más incómoda, incluso Hinata podía tener curiosidad acerca de su clan, muchos médicos y enfermeras habían querido cuchichear acerca de ello hasta que Shizune les puso un alto.
—Claro, Hinata.
— ¿Qué sientes por Naruto? —preguntó, seria. Sakura de inmediato le devolvió la mirada, sorprendida por la clase de pregunta, había esperado cualquier cosa menos eso.
— ¿A qué viene esa pregunta tan de repente?
—Contéstame, por favor. —pidió, haciendo una reverencia. Sakura se hizo unos milímetros hacía atrás, era muy pronto para que su corazón supiera como responder.
—Tú… ¿estás enamorada de Naruto? —sintió que le habían pegado fuertemente en el estomago cuando se hizo esa pregunta. La cara de Hinata en un segundo había tomado un color tan rojo que esa fue su respuesta. —Ya veo.
— ¿Entonces?
— ¿Qué harás cuando sepas lo que siento? —reprochó algo a la defensiva. Hinata pasó saliva sin saber que contestar. —Si digo que lo quiero, ¿por qué te incumbe a ti?
—No lo hace. —susurró Hinata, bajando la cabeza. —Pero aun así, quisiera saberlo.
— ¿Te harás a un lado?
—Sería lo mejor.
Sakura suspiró, negando con la cabeza, es verdad que Naruto se le había declarado pero todavía no tenía cabeza para pensar en esas cosas. Por todos los cielos, deberían dejarla respirar aunque solo fuera un poco, ¡ni siquiera llevaba dos días de despierta!
—Aún no entiendo de todo lo que siento por Naruto. —expresó Sakura, haciendo un mohín. —Pedirme que responda lo más rápido que pueda, sería no tener en consideración los sentimientos de él, así que no voy a hacerlo, Hinata.
—Sakura.
—Sé que tus sentimientos son importantes, pero… aunque suene egoísta, me importan mucho más los de Naruto. —dijo firme, arrugando las sábanas en su puño. —Voy a tomarme mi tiempo para decidir si quiero a Naruto de otra forma, él me pidió que lo dejará dar su máximo, y eso haré.
— ¿Su máximo…?
—Quizás es tiempo de que tu también lo des. —sentenció.
Hubo un silencio sepulcral, antes de que Hinata supiera como contestarle eso, Sakura era tan segura de sí misma incluso cuando todo el mundo estaba encima de ella, cualquiera estaría en un punto de quiebre, pero Sakura estaba tomando enserio sus palabras, le estaba contando como resolvería la situación e incluso tomaba en cuenta sus propios sentimientos, tanto para darle un consejo. Ahora entendía porque Naruto estaba enamorado de ella, no era porque supiera que era mujer, siendo sinceros, Hinata conocía mejor que nadie el despiste del rubio, era imposible que se hubiera dado cuenta dado que el jutsu que utilizaba Sakura incluso podía engañar al Byakugan. Su genero no tenía nada que ver, era ella, Sakura; lo consiguió enamorar incluso como un chico, era increíble.
—Naruto, siempre se lastima intentando protegerte. —murmuró Hinata, con la cabeza gacha, aunque a decir verdad estaba hablando más para ella misma. —No me había percatado de sus sentimientos por ti, porque todo este tiempo creí que eras un chico, pero tiene sentido.
—Hinata.
—Estoy dando mi mayor esfuerzo para ser la próxima representante del clan Hyuga. —explicó Hinata, alzando la mirada, estaba determinada. —Por mí, por mi hermano Neji y por Naruto.
— ¿Por qué de repente me dices todo esto? —preguntó confundida, Hinata lucía muy tranquila, no obstante, la mirada que tenía en ese momento la tenía alarmada. — ¿Quieres que te ayude…?
—Le prometí a Naruto que lo protegería. —explicó. —Y eso conlleva a proteger todo lo que ama también.
—Wow. —Sakura no pudo evitar soltar un sonido de sorpresa, Hinata parecía nerviosa pues removía constantemente los dedos, pero sus palabras no tenían ninguna pizca de duda, ¿Cuánto valor no había juntado para decirle todo eso de golpe? Era digno de admirar.
—Así que Sakura, quiero pedirte un favor…
—Claro, dime. Yo también quiero proteger a Naru-
—No le rompas el corazón. —concluyó, interrumpiendo a Sakura. La chica de cabello rosa se quedó congelada en su lugar, deteniendo incluso por unos segundos su respiración.
—Hinata…
—Es todo lo que tenía que decir, gracias por escucharme y perdóname. —balbuceó torpemente, corriendo a la salida. Sakura solo reaccionó cuando la puerta se cerró, dando un suave brinco, observó la puerta los pasos de Hinata alejándose aún se escuchaban hasta que de repente no se escuchó ninguno.
Sakura se dejó caer en la cama, con los brazos extendidos, al cerrar los ojos sintió la brisa fría de la tarde. Era gracioso, casi irónico, toda su vida deseó no tener esa cadena que la ataba al clan Haruno; esa que era tan grande que le cubría todo el cuerpo, y cuando al fin logró zafarse de ella, pudo ver la estupidez en la que vivió toda su vida.
Cuando te librabas de una cadena, aparecían cinco más, pero estas tiraban de ti por diferentes lados.
Que terrorífico era llegar a la libertad.
—.—.—.—.—
— ¿Masamune…? ¿Por qué has salido tú de la invocación? —preguntó Itachi, sorprendido de ver a su cuervo, con un ala rota y el ojo derecho con una cicatriz que le impedía abrirlo. — ¡Sakura…!
—Puede que sea demasiado tarde, Itachi. —comentó él, bajando la cabeza. —No he podido cumplir con mi promesa, eres libre de hacer lo que quieras conmigo.
— ¿Está muerta?
—Comienza a estarlo. —murmuró el cuervo.
Lamento si Hinata me ha quedado algo fuera de personaje, pero como ya dije, me cuesta trabajo expresar a los personajes serios (como Sasuke) o demasiado tímidos (como Hinata), además, necesitaba que la muchacha hablará con Sakura y no todo se quedará en sus pensamientos, dado que se trata de Naruto, creo que sería capaz de hacerlo.
