38. Por el futuro.
— ¡Masamune! —gritó Sakura con una enorme sonrisa y los ojos brillándole con euforia. — ¡Estás vivo!
Hace una semana que Sakura había recuperado el movimiento de su cuerpo, por lo que Tsunade recomendó que diera caminatas pequeñas por el jardín del hospital, pese a que Sakura no sabía que Kakashi la estaba observando siendo vigilada hasta que tuvieran que marcharse.
El cuervo aleteó a su alrededor emocionado de ver de nuevo a su amiga, Sakura estiró sus brazos a él, abrazándolo con cariño, teniendo especial cuidado en no lastimar su ala vendada.
—Te extrañe mucho. —dijo ella, dejándolo volar de nuevo. —Pensé que te habían dejado en el bosque, cuando Ino fue a revisar me dijo que ya no te encontró.
Masamune movió su cuello, dándole un cariño con el pico a Sakura en la mano.
—Hey, cuervo maldito, no te hagas el desentendido. —de pronto Sakura cambió su mirada a una furia total, tomando la pequeña cabeza del cuervo apretándola con la fuerza suficiente para que él comenzara a aletear. —Me has engañado todo este tiempo fingiendo que no podías hablar, pero he escuchado claramente lo que me has dicho antes de irte.
Kakashi puso los ojos en blanco al ver semejante escena.
—Te has hecho un nido en mi cabeza, incluso una vez llegaste a hacerte en ella. —protestó. — ¿Qué tienes que decir en tu defensa, Ma-sa-mu-ne?
—Me alegra verte, Sakura. —contestó él.
Sakura sintió los ojos llorosos en ese momento y sin pensárselo dos veces volvió a abrazar al cuervo que comenzó a quejarse por ser asfixiado. Kakashi en cambio observó la escena con recelo, las sospechas de Jiraya después de todo fueron acertadas, aquel cuervo pertenecía a una invocación.
— ¿Por qué no me hablaste antes? —preguntó Sakura, sentándose en una banca. —Habría sido divertido si supiera que podías hablar.
—Mi amo me ordenó que no lo hiciera.
— ¿Puedo saber quién es tu amo y por qué me protege tanto? —Sakura estaba mirando al frente, no parecía verdaderamente curiosa.
—Es muy temprano para que lo sepas.
—Entiendo. —suspiró, ya se había hecho la idea de que la respuesta sería similar a esa.
— ¡Sakura! —gritó Naruto corriendo a ella, Sasuke venía detrás con una de sus manos en el bolsillo y la otra sosteniendo una bolsa con algunos dulces para ella.
Sakura alternó por unos segundo miradas entre Masamune y Sasuke, así que lo más lógico que pudo hacer en ese momento fue esconder bruscamente al cuervo entre su espalda y la banca.
—Sa-Saku…
—Shhh. No hables. —murmuró antes de que Naruto terminara de llegar con un brinco, delante de ella.
—Al fin te has animado a salir. —sonrió Naruto, sentándose a su lado. —Le hemos preguntado a Shizune donde estabas.
—Q-Quería un poco de aire fresco. —comentó con una mueca forzada en el rostro. —Nunca ha sido mi cosa favorita estar encerrada.
—Trajimos algunos dulces, Sasuke insistió en comprar estas leches no sé para qué si pasa del medio día. —dijo Naruto, mirando una de ellas.
—Son para ti, tarado, de lo contrario te quedarás enano por el resto de tu vida. —reprochó Sasuke, arrebatándole la bolsa. —Naruto quiso traerte esto. —bufó, mostrándole tres tipos de ramen instantáneos diferentes.
— ¿Ramen? ¿Y leche?—preguntó Sakura, tomando los tazones. —Estos dos no se ponen de acuerdo en nada, es la peor combinación que me pudieron dar.
—Ah, yo también traje algo, Sakura. —Kakashi hizo como si apareciera recientemente, trayendo otra bolsa, aunque más pequeña. —Todo lo que te traen estos dos es pura comida chatarra, las enfermeras te regañaran.
— ¿Por qué una berenjena, Kakashi-sensei? Incluso hay un pescado crudo. ¿Dónde demonios voy a cocinar esto? —pensó ella, llevando una mano a su frente.
—Kakashi-sensei es muy malo eligiendo regalos. —reprochó Naruto. — ¿Quién regala verduras cuando puedes regalar ramen?
—No, de hecho los tres son muy malos regalos. —continuó Sakura, con una mirada perdida en los obsequios.
—Solo los idiotas regalan ramen. —se metió Sasuke, cruzándose de brazos. — ¿Qué tienes en el cerebro, tarado, una plato de ramen?
— ¡Ah, repítelo!
—Tarado. —obedeció Sasuke, poniéndole una mano en la frente a Naruto deteniendo sus golpes lanzados al aire. —Lo que más necesita Sakura es fortalecer sus huesos, no pescado crudo. Ni siquiera es sushi, ¿dónde demonios lo va a cocinar, Kakashi?
—Soy tú sensei, deberías hablarme con respeto, Sasuke-enamorado-sama. —respondió Kakashi con una sonrisa juguetona que Naruto no tardó en imitar.
— ¡Cállense dúo de idiotas! —reprochó.
Sakura miró con cariño la comida recién entregada, a pesar de lo malos que eran, ellos compraron todo eso pensando en ella y en como se sentiría recibiendo eso. Ese trío era único definitivamente. Cuando Sasuke comenzó a pelear con Naruto y Kakashi a solo atrapar todos los golpes que le daba, Sakura se puso de pie dejando al fin respirar al pobre cuervo que mejor se fue a esconder en la rama de un árbol.
—Dejen de pelear, molestan a los pacientes. —dijo Sakura, pateando el trasero de Naruto dado a que este ya había sido derrotado por Sasuke.
— ¿Por qué solo me pateas a mí, Sakura? —preguntó Naruto con una lagrimita en su ojo.
—Sólo inténtalo. —rezongó Sasuke con un aura oscura, al ver que Sakura estaba apuntando su pierna a él.
— ¡No me retes, príncipe idiota! —gritó Sakura, buscando pegarle a como dé lugar, Naruto claro no tardó nada en unirse a ella, tomando a Sasuke por debajo de los brazos, permitiendo un ataque continuo en el estomago del Uchiha, al menos hasta los dos primeros golpes pues luego intercambió lugares con el rubio.
—Ah, por cierto, Sakura, Tsunade-sama me pidió que fueras a la habitación, dijo que Ino estaba esperándote.
— ¿Ino? —Sakura miró a Naruto y Sasuke, estos se encogieron de hombros. —De acuerdo.
Cuando los cuatro llegaron a la habitación, Tsunade, Shizune e Ino se encontraban ahí, con una vestimenta en medio de la cama.
—Sakura, es el día en que te daremos de alta. —comentó el Hokage. —Así que Ino se ofreció en buscar ropa para ti.
— ¿Me van a dar de alta? Nunca escuché nada de eso, Tsunade-sama. —murmuró Sakura.
—Ya que soy la chica más bonita que conoces, traje un atuendo adecuado para ti. —sonrió Ino, corriendo y apartando a Sakura de su equipo la llevó hasta la cama; Kakashi bostezó, mientras que Naruto y Sasuke se asomaron curiosos por la espalda de la rubia.
—Dado a que tus ropas quedaron arruinadas, pensé que era buen momento para cambiar ese estilo tan soso que tenías.
— ¿Cómo que soso? —preguntó Sakura, ofendida.
—Tsunade-sama me dio la importante tarea de buscarte un nuevo estilo.
—No, jamás dije eso. —dijo Tsunade. ¿Qué tanta importancia le daba Ino a la ropa? Solo debía mostrarla y ya, los médicos necesitaban la habitación para otros pacientes.
—Lo hiciste por ti misma, ¿verdad? —preguntó Sakura. Ino desvió la mirada a un lado, ignorándola. — ¡Definitivamente lo hiciste!
—Como sea, ¡mira esto, Sakura!
Hubo un silencio profundo al momento en que Ino extendió la nueva ropa de Sakura, incluso Kakashi que no estaba prestando demasiada atención se quedó mudo ante lo mostrado por la chica. Una diminuta playera que parecían vendas y que por mucho solo le cubrirían el pecho, unida por dos tirantes a los costados a una diminuta falda color rosa.
—Ya que ahora eres mujer, creo que sería bueno resaltar sus atributos. —y le guiñó el ojo.
— ¡Como si fuéramos a permitir que usara eso! —gritaron Naruto y Sasuke, bajando de golpe la mano de Ino.
— ¿Eh? ¿¡Por qué no!? ¿No serían los más satisfechos por ello? —preguntó Ino, sonrojando a ambos.
— ¡No me tomes el pelo, cerda! —gritó Sakura, tomándola de la blusa, una vena palpitaba en su frente y amenazaba con estallar. Ino en cambió solo sonrió disfrutando aquello. — ¡¿Quién en su sano juicio usaría eso para las misiones ninja?! ¿Quieres que te mande al mundo de los cerdos, puerca?
— ¿Mundo de los cerdos? —pensó Shizune, pensando en Tonton.
— ¡Usted también dígale algo, Kakashi-sensei! —chillaron Naruto y Sakura, acusándola.
—Creo que había un atuendo así en los libros de Jiraya-sama, la rival de la protagonista la utilizaba, sería un buen disfraz.
— ¡¿Eso es lo que le preocupa?! —y está vez, incluso Sasuke y Tsunade se unieron al grito.
—Ya, ya. —calmó Ino, dejando la ropa en la cama. —Era una broma, Sakura no usaría eso ni aunque le cortara cada dedo de la mano.
—Demasiado detallado. —murmuró Sakura.
—Esta es la verdadera. —Ino sacó una caja con la ropa, debajo de la cama. —Intenté pensar en tu mal sentido de la moda cuando lo compré, así que creo que estarás satisfecha con el resultado.
— ¿Qué están esperando para salir ustedes tres? —regañó Tsunade, invitándolos a salir. Naruto y Sasuke salieron a regañadientes, dándole una mirada de advertencia a la rubia quien se las devolvió sacándoles la lengua, abrazando a Sakura.
Una vez que terminaron, Naruto pasó saliva al escuchar el grito enternecedor de Ino a toda potencia.
— ¡Sakura, estás tan linda! —chilló, terminando de acomodarle el cabello. —Definitivamente fui la mejor para esta misión.
—No fue una misión. —suspiró Tsunade.
—Ah, desde ahora intenta ponerte la banda como si llevaras un listón en el cabello. —dijo Ino, sacando estrellitas de todos lados. Luego su mirada cambió a una más enternecedora. —Nunca pensé que este día llegaría.
— ¿De qué hablas, cerda? —reprochó Sakura, con los ojos en blanco. —Solo cambiaste el pantalón por un short.
—Pusiste una camisa negra debajo de la camiseta sin mangas que ya llevaba Sakura. —siguió Shizune. —Tampoco veo mucha diferencia de lo usual.
—Intenta buscar ropa que le combine a esta frente de marquesita. —bufó Ino, cruzándose de brazos. —Tsk, tuve que recorrer dos tiendas apenas para apagarme a su estilo.
—Sacaste tu verdadera naturaleza. —dijo Sakura. —Ya me extrañaba que te comportaras tan linda conmigo.
—Ya pueden pasar, chicos. —gritó Ino, con una voz cantarina. Sakura suspiró, así que ese había sido su plan desde el principio.
— ¡Ah, Sakura, quiero ver que tan linda quedó! —Naruto se metió corriendo, deteniéndose a medio camino; Sasuke en cambio alzó una ceja, descubriendo el plan de Ino en el proceso.
—Naruto idiota. —bufó, con las manos dentro del pantalón.
—¡No hay ninguna diferencia! —protestó Naruto, apuntándole con el dedo a Ino. — ¿¡Para qué demonios me alborotaron tanto con ese grito!?
—Así que el primer atuendo no luce tan mal, ¿verdad? —preguntó Ino, mostrándoselo de nuevo.
— ¡Definitivamente, Sakura, por favor ponte esto! —pidió Naruto. Solo bastaron dos segundos para que un golpe conjunto de Sakura y Sasuke ya lo tuvieran en el suelo.
—Ah. Eso es…
Kakashi fue el más sorprendido de los tres cuando notó el pequeño broche de cerezas puesto sobre el listón de la bandana de Konoha.
—Al fin puedo usarlo, Kakashi-sensei. —sonrió Sakura, tintineando las cerezas. —Gracias por el regalo.
—Oye, Kakashi. —llamó Sasuke, soltando un aura oscura a su alrededor.
— ¿Qué significa eso? —preguntó Naruto, igualando a su rival. — ¿No querrá decir que ya lo sabías desde antes, verdad?
—Claro que no, chicos, fue una coincidencia…
— ¡Como si fuéramos a creer eso! —rechistaron ambos, totalmente furiosos. — ¿¡Por qué el primero en saberlo fue este sensei despreocupado!?
—Siguen gritando y hacen que me duela la cabeza. —suspiró Tsunade. —En fin, es hora de irnos, Sakura.
—Eh… sí.
Naruto y Sasuke dejaron de atacar a Kakashi en ese momento, ambos con preocupación en sus ojos, las tres mujeres restantes salieron de ahí, dejando al equipo siete en soledad.
—Ya lo saben, ¿verdad? Tsunade-sama va a entrenarme en un lugar secreto. No es necesario que se preocupen por mí, estaré bien, ¿de acuerdo? Concéntrense en sus entrenamientos.
—Es triste que tengamos que separarnos tan pronto. —suspiró Naruto, sentándose al lado de ella. —Pensé que íbamos a tener un montón de misiones juntas a partir de ahora.
— ¿Qué dices, tarado? —regañó Sasuke, sentándose del otro lado, también junto a Sakura. —Simplemente tenemos que volver ilesos y llenarnos de misiones juntos una vez que volvamos.
—Que te pongas sentimental me da escalofríos. —dijo Naruto, abrazándose.
—Cierra la boca, tarado.
—Estoy muy orgulloso de ti, Sakura. —comentó Kakashi, interrumpiendo la pelea de ambos, colocándose en cuclillas se puso justo enfrente de su única alumna. —Por enfrentarte a tu padre, a tu clan, a ti misma.
—Sensei…
—No olvides que no perteneces al clan Haruno. —dijo él, sonriéndole. —El lugar donde perteneces es el equipo siete.
— ¡Claro que sí, Kakashi-sensei!
—Vamos, Sasuke, Naruto seguro quiere hablar con ella a solas. —pidió Kakashi, halándolo.
— ¿Por qué Naruto tiene que hablar primero? —reprochó, aun así siguió avanzando.
Una vez que la puerta se cerró, Naruto tomó aire, no obstante antes de que pudiera hablar, Sakura tomó la palabra.
—Lo siento, Naruto… aún no puedo dar una respuesta clara. —se disculpó, bajando la cabeza.
—Ya te dije que me la darás después de dar todo mi esfuerzo. —le recordó él, alzándole un pulgar. —Siéntete libre de no pensar en eso todo el tiempo que no nos veamos, —pidió, serio. —porque cuando nos volvamos a ver, definitivamente haré que te enamores de mí.
—Naruto.
— ¡Me gustas, realmente me gustas mucho! —gritó Naruto, sorprendiéndola. — ¡Por eso… por ti y por Sasuke, voy a convertirme en un hombre mucho más fuerte!
—Estoy ansiosa por verlo. —sonrió ella, revolviéndole los cabellos. —Yo también, seré una mujer digna de estar en el equipo siete.
—Jamás he pensado diferente, Sakura. —afirmó él, alzando un puño en el aire, luego comenzó a bajarlo con cuidado hasta extenderlo a ella. —Esto es un regalo de despedida momentánea. —e hizo énfasis sobre todo en la última palabra. —No tenía mucho dinero, pero espero te guste.
Sakura tomó con cuidado la pequeña flor de sakura cubierta con un papel transparente que la protegía de ambos lados, era un amuleto de la suerte. Naruto se rascó la mejilla, avergonzado, no era bueno en esas cosas manuales.
—Me encanta. —dijo ella, con absoluta dulzura.
Naruto le dio una mirada llena de afecto, esa chica era tan especial que se sentía feliz de solo mirarla, se sentía hipnotizado por ella desde niño. Sin duda, acercase a ella aquel atardecer fue el mejor acto de valentía que pudo hacer, cada día se alegraba más que el anterior por tener a Sakura a su lado. La necesitaba en su vida tanto como Sakura lo necesitaba en la suya.
—Hasta volvernos a encontrar, Sakura. —se despidió al fin, saliendo por la puerta.
Sasuke se detuvo justo enfrente de él, medio avergonzado consiguió levantar su puño cerrado, con la otra mano metida en su pantalón.
—Vuélvete fuerte, Sasuke. —sonrió Naruto, iluminando el mundo, como siempre. —De esa forma seremos capaces de proteger todo.
—Lo mismo digo, tonto. —bufó, chocando su puño contra el de Naruto.
Al momento que lo vio entrar, Sakura apretó los labios, era difícil saber que Sasuke también se iría y que nadie quedaría en la aldea, junto a ella.
—Es raro que se turnen para hablar conmigo. —murmuró Sakura, luego de un corto silencio.
—Cada uno tiene cosas diferentes y personales que decirte. —comentó Sasuke, mirando por la ventana. —Kakashi leyó el ambiente.
—Eres afortunado, trabajaras con el sensei. —sonrió Sakura. —Asegúrate de no ser demasiado remilgoso, ¿de acuerdo? Anko-san te golpeará.
—No me intimida esa mujer.
—Por eso te digo que te golpeará. —se burló ella. — ¿Sabes? Me alegra que no te hayas ido con Orochimaru, hubo una parte de mí que dudo de ti por un instante, pensé que no ibas a elegirnos, pero ahora me siento una tonta por dudar de esa forma, debí confiar más en ti. Lo siento.
—No te equivocaste, Sakura. —dijo Sasuke, volteándola a ver con absoluta seriedad. —Así que no merezco las disculpas que me das.
— ¿A qué te refieres?
—Cuando me encontré con Itachi, pensé que debía tomar cualquier método para hacerme más fuerte, incluso me llene de rencor hacía Naruto solo porque mostraba más progreso que yo, sin importar si lo lastimaba o no, consideré egoístamente que solo yo podía ser el más fuerte. —explicó, Sakura entreabrió la boca, Sasuke parecía molesto de recordar sus acciones pero al mismo tiempo el brillo en sus ojos, le mostraba que intentaba superarlo todavía. —Te lastime, lo lastime a él. Quise buscar la salida más fácil pero…
— ¿Pero…?
—Cuando me dijeron que fuiste lastimada, pensé que si yo no estaba ahí para cuando despertaras, jamás me lo perdonaría. —sonrió a medias. —Fuiste quién me salvó de ir a esa oscuridad, Sakura.
—Sasuke.
—Por supuesto, vengarme de Itachi es algo que aún tengo en mente, no hay día que no recuerde la masacre de mi clan. —continuó. —No obstante, entre más paso el tiempo con ustedes, más siento que puedo ser alguien diferente. Quizás, en un futuro lejano, logré vengar las muertes de mi clan y al mismo tiempo, logré perdonarlo.
—Eres increíble, Sasuke.
—Así que hasta que llegue ese día, me volveré mucho más fuerte. —dijo, tomando la mano de Sakura. —Hasta que sea capaz de protegerte.
— ¡Yo también voy a protegerte! —reprochó Sakura. —También me volveré muy fuerte para no quedarme atrás de ustedes de nuevo.
—En fin, tengo que irme, Anko me golpeará de nuevo si llegamos tarde Kakashi y yo. —suspiró, poniéndose de pie.
—Buena suerte, príncipe idiota. —se burló Sakura una última vez.
Sasuke volteó a verla, justo cuando Sakura pensó que le golpearía la cabeza, Sasuke se inclinó a ella, depositándole un suave beso en los labios.
—Gracias por existir, Sakura. —concluyó al fin, dándole una sonrisa que detuvo al menos tres veces el corazón de Sakura.
Todos comenzaban a caminar por el sendero de un largo, largo futuro.
El siguiente capitulo es el final de Naruto "chiquito" a partir del capitulo 40 empezaré con shippuden. (¡Al fin!)
-aiuda-
