40. Y tres años pasaron.

Sakura miró el espejo delante de ella, acariciándose el cabello que hasta ahora mantuvo al margen cortándolo hasta su hombro. La banda que le regaló Ino aún seguía adornando su cabeza como un listón, incluso su ropa de nuevo había sido elegida por su mejor amiga, aunque sin el símbolo del clan Haruno detrás de su espalda. Al mirarse fijamente a los ojos, inconscientemente apartó la mirada, sentía como si estuviera viendo a una nueva persona en el espejo, una que aún no reconocía.

—Sakura. —Shizune tocó una vez la puerta, antes de entrar. —Desayunaremos ahora, ¿quieres acompañarnos? Tsunade-sama tiene mucho trabajo hoy.

— ¿No puede entrenarme hoy? —preguntó Sakura, apartándose del espejo y caminando hacía su otra tutora.

Shizune negó, apartándose de la puerta para permitirle la salida. —Yo tampoco, tendrás que entrenar tu sola.

—Está bien, iré a mi ritmo. —sonrió, tranquilizando a Shizune. Tsunade ya estaba en la mesa, esperando por ellas; al ver a sus dos alumnas bajar, una mueca de felicidad invadió su cara. —Tsunade-sama, buenos días.

—Buenos días, Sakura. —dijo ella. Sakura como siempre se sentó a su lado. — ¿Dónde está Masamune?

—Dormido en la cama. —bufó Sakura, tomando los palillos. —Me ha corrido de mi almohada así que ahora debo de utilizar una sudadera para apoyar mi cabeza, dijo algo sobre que tenía que tenerle respeto a los viejos y que el día que muriera recordaría esa almohada con mucho cariño o algo así.

—No cambia en nada. —comentó Shizune. —Pero estoy segura que bajará cuando estés por irte.

—Toma. —dijo Tsunade, cambiando de tema. —Hice una serie de ejercicios para que practiques sola, es el entrenamiento previo que hay que hacer. También Rock Lee me dijo que te estaría esperando en el campo de entrenamiento, así que date prisa para no dejarlo esperando.

— ¡¿Lee vendrá?! —exclamó Sakura, contenta. —Pensé que estaba en una misión con Guy-sensei.

—Sí… la completaron antes de tiempo. —contestó la Hokage . —No dejaba de repetir que como Ino tampoco estaba, no quería dejarte mucho tiempo sola.

—Siempre tan amable, Lee. —expresó Shizune. —Seguro que está preocupado por la tardanza de Naruto y Sasuke.

—Bueno, aún no pasan los tres años. Faltan varios meses. —comentó Sakura, removiendo sus palillos entre en arroz. —Deben de estar tan ocupados que ni siquiera se han de dar cuenta del tiempo.

—Son medio idiotas, pero ya regresarán, así que no te preocupes. —alentó Tsunade, Sakura la miró y le dio gratitud con la mirada.

Desde hace dos meses que había llegado de nuevo a Konoha convertida en una auténtica chica, el primer mes fue difícil, pese a vivir con Tsunade y Shizune, aún no le era del todo permitido pasearse por toda la aldea, tampoco que fuera más lejos sin autorización o compañía, ni siquiera hablar de sus actividades como ninja, había sido reducido a puro entrenamiento médico y personal. De vez en cuando Lee o Ino solían acompañarla y eran los días en la que mejor se la pasaba.

Tsunade le había prometido que en cuanto se reuniera de nuevo todo el equipo siete, le daría mucha más libertad. Pero mientras que una parte de Sakura estaba contenta por tener de nuevo a su equipo, otra estaba asustada, no sabía cómo reaccionar, fue muy poco tiempo el que estuvieron interactuando con ella como mujer; Ino solía decirle que no se preocupara, que tenía que actuar como normalmente lo hacía. Rock Lee en cambio, acariciaba su cabeza con gentileza y le aseguraba que ellos la seguirían amando a pesar de eso.

— ¡Sakura! —llamó Lee, desde en medio del campo de entrenamiento. Estaba sudado, seguro había entrenado desde la madrugada. —Masamune.

—Sólo me cansó de verlo. —comentó el cuervo, encima de la cabeza de Sakura. —Se la pasa entrenando todo el día, por eso no tiene novia.

— ¡Masamune!

—Está bien, Sakura, —sonrió Lee; la chica puso los ojos en blanco al notar de nuevo la rivalidad entre Masamune y Lee. —hasta el día que llegue a romper sus alas de acero, no podré ser tu novio. —rechazó, centrándose en el cuervo.

— ¡Quién dijo que quiero que seas mi novio! —rechistó ella.

Muy tarde, Masamune había hecho crecer su tamaño, similar al de un gorila, cerrando sus alas y comenzando a recibir los golpes de Lee. Sakura sintió un tic en el ojo, quería golpearlos tanto, pero mejor no desconcentrarlos antes de calentar, la última vez le habían dolido todos los músculos por tres días. Además Rock Lee siempre terminaba lastimado de las piernas y brazos, al igual que Masamune de sus alas, por lo que podría practicar de nuevo en ninjutsu médico.

Un ave pasó volando por encima de las copas de los árboles trayendo consigo un cálido viento con olor a primavera.

—.—.—.—.—

— ¡Waa, ver estás puertas siempre me traen buenos recuerdos! —gritó Naruto, estirando los brazos al cielo. Al posar sus ojos en él, notó a un ave volando, hasta que se alejó por completo de la aldea de la hoja en dirección al bosque. Naruto siguió su camino, atrayendo la atención de los dos guardias que se encontraban ahí.

La aldea casi no había cambiado en nada, seguía con la brillantes de siempre, los puestos de siempre. Emocionado, subió a un enorme pilar que le permitía apreciar con más magnitud todo ese lugar que llamaba hogar. Miró a todas las personas que pasaban debajo de sus pies, esperando encontrar algún rostro conocido.

Espero un buen rato, pero no había nadie más que los aldeanos y uno que otro ninja.

— ¡Baja de ahí! ¿Cuánto tiempo me vas a hacer esperar? —reclamó Jiraya.

—Quería ver si encontraba alguien. —murmulló Naruto, decepcionado. —Pensé que todos estarían felices de verme.

—Deben tener ocupaciones, —dijo Jiraya, dándole un suave golpe en la cabeza. —ni siquiera les avisaste que llegarías por esta semana. Hubieran estado atentos de ser así.

—Quería darles la sorpresa.

—Será mejor que vayamos con Tsunade, seguro ves a más caras conocidas en lo que llegamos allá. —le alentó, consiguiendo una sonrisa de Naruto. — ¿Estás emocionado por ver a Sakurita? —le picó con el codo, logrando ruborizarlo.

— ¡Estoy emocionado por ver a todos, Ero-sennin! —gritó Naruto, atrayendo la atención de todos en la calle. — ¡Además aún no sabemos si Sakura y Sasuke han regresado a la aldea!

Una mirada pícara se posó en el rostro del sannin, quién miró con sospecha la vergüenza de su alumno. No había cambiado casi nada en todo ese tiempo, él más que nadie sabía que Naruto estaba demasiado emocionado con volver a ver a sus amigos.

— ¿Qué le dirás cuando la veas? —preguntó. Ambos seguían caminando.

— ¡Ya te dije que no es así!

— ¿Te le declararás de nuevo?

— ¡Te golpearé! —reprochó Naruto, con las orejas y parte del cuello rojo, se detuvo delante del sannin, alzando los puños. Jiraya hizo lo mismo frente a él, esperando a que lanzará el primer golpe.

— ¡Hermano Naruto! —gritó Konohamaru, corriendo a él. Distrayéndolos de la posible pelea.

—Konohamaru.

— ¡Mira esto, soy ahora todo un ninja! —gritó señalando la banda en su cabeza. Naruto le sonrió, orgulloso de él. — ¡Así que no te descuides o te arrebataré el puesto de Hokage antes de que te des cuenta!

— ¡Quiero ver que lo intentes! —gritó.

Luego de un duelo de justus sexys, donde Jiraya perdió más de medio litro de sangre, las cosas volvieron a tranquilizarse.

— ¿Sakura? —preguntó Konohamaru. —Lo he visto un par de veces en la aldea, siempre va en compañía de Ino o ese tipo que tiene unas cejas enormes. El otra vez le golpeé con cariño la espalda baja e incluso lo invité a bañarse con nosotros, pero ese chico me persiguió por toda la aldea. —reprochó el niño, enfurruñado.

— ¿A quién golpeaste, Konohamaru? —cuestionó Naruto, con una ceja crispándole.

—A Sakura, por los viejos tiempos de cuando nos ayudaba a jugar a ser ninjas. —comentó él, sin entender. Naruto contuvo su mano, repitiéndose que el nieto del tercer Hokage todavía no entendía que Sakura era una chica. —Ahora mismo debe estar entrenando, solemos irlo a visitar para que nos ayude.

— ¿Entrenando? —preguntó Naruto, aunque luego sonrió, olvidándose del coraje. — ¿Sabes dónde puedo encontrarle?

—En el campo de entrenamiento del ala norte. —señaló Konohamaru hacía aquella dirección. —Estará ahí hasta la tarde, ¡así que vayamos a comer ramen para festejar tu regreso!

Justo cuando Naruto iba aceptar la propuesta con los ojos iluminados, una sombra pasó corriendo causando una ráfaga de aire.

—Cuanto tiempo. —saludó Kakashi, alzando una mano. — ¿También acaban de llegar a la aldea?

—Ah, no puede ser… —Naruto volvió la mirada a la rápida sombra que se movía entre las personas. — ¡SASUKEEE!

—Extrañaba eso. —sonrió Kakashi, mientras obtenía la firma de Jiraya en el libro más reciente que había obtenido.

—.—.—.—.—

Unos momentos antes de que pasara corriendo al lado de Naruto; el equipo de Sasuke seguía por el bosque, el camino a la aldea estaba bastante cerca, pero Anko, estricta como siempre, seguía entrenando a Sasuke entre los árboles, poniéndole obstáculos de alta dificultad que el chico a veces esquivaba con facilidad, otras solía salir casi con suerte. Detrás de ellos, Kakashi suspiraba cada que él tenía que esquivar un ataque también.

— ¡No solo los esquives, ya te he dicho que los elimines! —reprochó Anko, lanzándole un tronco.

—Los esquivo porque no son objetos que puedan lastimarme con severidad. —contestó Sasuke, serio. —También te lo he dicho.

— ¡Deja de responderme!

—Ahí van de nuevo. —suspiró Kakashi. Habían sido dos años y medio demasiado intensos. Anko tenía un carácter de los mil demonios y Sasuke tampoco es que fuera una pera en dulce. Pero al menos ya estarían en casa, podría relajarse un rato y pedir que la próxima vez le tocara Sakura como alumna.

La misma ave que observaron Naruto y Sakura, pasó por encima del restante equipo siete, Sasuke sonrió al igual que Kakashi.

—Vienen entrenando. —suspiraron Kotetsu e Izumo, con una gotita recorriendo su sien.

Anko chocó con un kunai la espada de Sasuke, Kakashi venía detrás, cargando la mayoría del equipaje. Al cruzar la puerta de Konoha, Anko se relajó, quitándole el peso de encima al ninja copia.

—Bueno, fue divertido. —comentó ella. —Pero ya pase dos años y medio con ustedes, estaré feliz si no vuelvo a ver sus rostros nunca más.

Que dura. —pensó Izumo.

—Si se les ocurre morir en una misión después de todo el tiempo que pasamos juntos, los reviviré y los volveré a matar. ¿Les queda claro? —reprochó ella, señalándolos con severidad.

— ¿No tienes una tienda de dulces que asaltar? —reprochó Sasuke, con el ceño fruncido. Ella chasqueó la lengua, haciendo un ademán con la mano como si no le importara.

Kakashi pese a todo siguió avanzando con Sasuke, quién parecía estar buscando algo entre toda la gente que miraba al apuesto chico recién llegado, sobre todo las mujeres. Caminaron en silencio hasta notar una cabellera blanca que sobresalía de entre todos, gritando al sujeto arriba del poste que bajó de un salto, desanimado.

Sasuke apresuró a camuflarse, jalando consigo a Kakashi.

— ¿Estás nervioso por Naruto? —preguntó Kakashi, con una gotita de sudor bajándole por el cien. —Pensé que estabas interesado en Sakura.

El Uchiha apretó la barbilla de su maestro, con varias venas hinchadas en su frente, amenazándolo incluso con su espada.

— ¿Sakura? —dijo Konohamaru, atrayendo la atención de Sasuke, haciendo que soltara a Kakashi. —Está en el campo de entrenamiento del ala norte.

Sasuke sonrió, había estado esperando esa información, no obstante el maldito de Kakashi se le había adelantado por lo que no tuvo de otra que echarse a correr, atrayendo la atención de Naruto en el proceso. Al escuchar su grito, Sasuke sonrió arrogante, esta vez, ya no dejaría que Naruto le ganara.

Tardó unos minutos en llegar al campo de entrenamiento, escondiéndose entre los arbustos para que Naruto no lo descubriera de inmediato.

—Inténtalo un poco más, Sakura. —pidió Lee, esquivando los golpes de la chica.

Una media sonrisa se formó en su rostro, ella seguía entrenando, volviéndose mucho más fuerte. Además, era todavía más bonita de lo que recordaba, incluso podía ver el reflejo de sus ojos brillando desde ese ángulo. No es que sintiera que su corazón le palpitaba como loco o alguna de esas cursis, sino que se sentía absorto por todo lo que esa chica era, seguía tan enamorado de ella como el día que se fue.

Sasuke tocó sus labios, recordando con una sonrisa el beso de la despedida. Quería volver a tocarla, a ver su sonrisa, esa fue una de sus principales motivaciones mientras entrenaba, y cuando pudo ver los resultados de su entrenamiento se sintió completamente capaz. Esta vez la protegería como era debido.

Justo cuando se iba a levantar para ir con ella, notó que unos metros, parado en medio de los arbustos a plena vista se encontraba el color naranja de Naruto resaltando por los tonos verdes. Sasuke se giró de nuevo a Sakura, después de todo, no era el único que la observaba.

Naruto paró al verla, olvidándose por un momento de perseguir a Sasuke. Sakura estaba persiguiendo a Lee, buscando darle un puñetazo. De un pronto una sonrisa tan grande como el sol apareció en su rostro, ahí estaba la Sakura que tanto quería, dando su mayor esfuerzo. Naruto tocó su corazón, latía agitado, como si hubiera corrido unos mil kilómetros y le hubieran robado todo el aliento.

A pesar de tanto tiempo y de la distancia, los sentimientos estaban presentes, mucho más fuertes. ¿Cuántos días no soñó con ella? Y ahora estaba ahí, frente a él. Se sentía demasiado afortunado.

— ¡E-Espera, Sakura! —gritó Rock Lee, girando sobre el suelo.

Sakura intentó parar su puño, pero no lo logró a tiempo provocando un enorme estruendo que resonó por todo el lugar, removió el suelo y lo hizo temblar a los pies de los chicos escondidos en las plantas. Naruto abrió la boca al ver la semejante destrucción delante de él, mientras que Sasuke solo se quedó mirando al centro de la fractura, notando que Sakura volvía alzarse sin ningún rasguño y rascándose la cabeza al ver el caos.

— ¡Tsunade-sama va a matarme! —gritó agarrándose la cabeza con ambas manos. — ¡Ya van tres campos de entrenamiento que rompo!

— ¿Eh? —Sasuke parpadeó, bueno, , estaba roto literalmente.

— ¿EHHHH? ¿SAKURAAA? —gritó Naruto completamente alarmado, atrayendo la atención de todos.

Sakura se quedó mirando un largo momento, podía ver a aquel pequeño niño en el hospital que le dio aquella flor de cerezo que duraría para siempre. A pesar de llevar ese naranja que se notaría a kilómetros, al menos ya no era combinado con ese azul que lo hacía relucir mucho más. La estaba mirando con asombro y terror en el rostro, había destrozado todo el campo de entrenamiento, era normal que estuviera asustado.

Aun así, pese a la vergüenza que sintió, una enorme sonrisa se le fue formando y corrió lo más rápido que pudo a él. Naruto le devolvió el gesto, estirando los brazos para darle un enorme abrazo, no obstante, a medio camino Sakura apenas pudo reaccionar cuando un kunai fue lanzado, interponiéndose en su camino.

— ¿¡Kunai!? —gritó Rock Lee, mirando en aquella dirección.

Sakura hizo lo mismo al igual que Naruto, quién al ver al sujeto parado entre los arbustos comenzó a gritar un montón de maldiciones referente a él.

— ¿¡Me lanzaste un kunai!? —gritó Sakura, apuntándole con el dedo, interrumpiendo a Naruto. — ¡Hay muchas formas de reencontrarse con alguien y no es asesinándolo!

—Sabía que no serías tan tonta como para no esquivarlo. —comentó Sasuke, saliendo de las plantas. Sakura y Naruto pusieron los ojos en blanco, ¿eso era un cumplido? —Es bueno verte, Sakura.

— "¡Es bueno verte, Sakura!" ¡Mi trasero! —regañó aún furiosa. Naruto alzó una ceja, en algunas de sus fantasías Sakura se había vuelto un poco más femenina, pero en cierta forma le alegraba que no fuera así. — ¡Vuelve a lanzarme un kunai y te golpearé! ¡Ya viste lo que puedo hacer!

—Quisiera ver que lo intentaras. —dijo Sasuke con arrogancia, poniéndose una mano en la cintura.

Sakura dio el primer puñetazo, siendo esquivado con una sonrisa, intentó dar otro, seguido de una patada pero Sasuke seguía esquivando todos sus movimientos.

—Oigan, este no es el momento, ¡nos estamos reencontrando! —replicó Naruto, enfurruñado.

— ¿De verdad lo estás intentando? —comentó Sasuke, tomando sus puños, dando un paso más a ella. Tanto Rock Lee como Naruto estallaron en un grito al ver la cercanía de ambos.

Sakura se quedó a medio reproche cuando se permitió mirar completamente a Sasuke, seguía siendo mucho más alto que ella, su piel blanca combinada con aquel negro tan profundo de sus ojos y cabello daba una belleza simplemente exquisita. Era todavía más apuesto que antes.

Unos huesos tronados se escucharon, distrayendo a ambos de la pequeña burbuja en donde se sumergieron.

—Ustedes dos parecen tener un buen momento. —tronó Naruto, con una sonrisa en su rostro y una de sus palmas apretando el puño. — ¿Qué les parece si me uno a ello?

Sasuke soltó a Sakura con delicadeza, volviendo a mantener la distancia entre ellos, aunque solo unos tres pasos alejado de ella.

—Al parecer el entrenamiento te ayudo a crecer, tarado. —comentó Sasuke, burlón. Sakura caminó a Naruto, notando la diferencia de alturas con sus manos.

— ¡Por supuesto, estoy en mi plena forma! —gritó alegremente. — ¡Hay que comer ramen ya que estamos reunidos después de tanto tiempo!

—Hace mucho que no como el ramen de Ichiraku. —dijo Kakashi, apareciendo desde el sendero, alzando una mano. — ¡Cuánto tiempo, Naruto y Sakura!

— ¡Kakashi-sensei! —gritaron ambos, emocionados.

Masamune se posó con cuidado en la cabeza de Rock Lee, cruzando una mirada rápida con Sasuke quién pareció hacer un leve movimiento, como de querer atacarlo. El cuervo se infló en sus plumas, indicando que dormiría y no le prestó más atención al Uchiha. Sasuke volteó a Sakura, frunciendo las cejas, ¿por qué había conservado a ese cuervo maldito?

Pese a que quería la respuesta en ese mismo instante, desistió. Ese mismo cuervo sería quién lo llevara a Itachi.


Sé que dije que me tardaría más, pero la paciencia no es mi virtud, así que terminé este capitulo y lo quise publicar, porque en sí no afecta tanto a la trama que ya estoy planeando. (Falta afinarla un poco y todo pero va saliendo poco a poco, no se preocupen)

Bien, antes que nada, muchas gracias a todas las hermosas personas que me leyeron y me disculpo de antemano por si les llegase a molestar la decisión de la pareja que elegí.

La historia pasara a ser SasuSaku.

Esto, así mismo, no quiere decir que reduciré las escenas NaruSaku, amo esa pareja, la re-adoro, es una de mis otp en Naruto, pero creo que en este fic me gusta más la idea del SasuSaku, sobre todo porque la pareja que se formo en el anime-manga no me convence del todo; mientras que el NaruSaku me gusta porque es una pareja muy feliz, el SasuSaku me encanta por el drama que generan, pero en el cannon real, me gustan en la parte de Naruto chiquito y de ahí hasta que a Sasuki le pegan su madriza y reacciona, no sé, perdón si ofendo a su otp, pero creo que se pudo desarrollar mejor, es lo que pienso.

Bien, puesto el sartén en el fuego, quisiera preguntarles si quieren NaruHina, ahí si respetaré la decisión de la mayoría porque yo no lo veo como algo importante en mi fic, pero creo que podría darle un buen desarrollo si lo hago con tiempo, dado a que Hinata tendrá un papel semi-importante.

Perdón, a veces tengo problemas con algunos personajes de Kishimoto, sobre todo con las mujeres.

De nuevo me disculpo con las NaruSaku, pero en dado caso que quisieran leer una historia mía NaruSaku está "Efecto Mariposa". La podrán encontrar en mi perfil. (Porque yo no me quedo sin mi NaruSaku jajaja).

En fin, muchas gracias a todas las personitas que quizás me dejen de leer, pero me alegrará mucho más que se quedarán conmigo hasta el final.

Mis disculpas y agradecimientos.

Nos vemos en el próximo capitulo.