42. Un plato de ramen.

— ¡Ah, pero si son Naruto y Sasuke! —saludó Shikamaru, al lado de Temari y Choji. — ¿Cómo han estado?

—Kakashi-sensei volvió a escaparse de invitarnos comida. —murmuró Sakura, llegando al lado de Naruto. Sasuke en cambió miró los puestos de comida, esperando encontrar algo que le atrajera la atención, pero a decir verdad, sí se le había antojado el ramen, solo que no quería estar de acuerdo con Naruto.

Al mirar la burla que le estaban dando a Shikamaru por la chica de la arena, se sintió contento de estar de nuevo con esos dos que no parecían haber cambiado en nada. Sin embargo, cuando escuchó que Gaara se volvió Kazekage de la aldea de la arena, igual que a Naruto, algo picó su orgullo.

Se despidieron de ellos para seguir avanzando, si bien Sasuke se había dado cuenta que atraía las miradas de varias personas, comenzaba a ser mucho más evidente y le molestaba. Sobre todo porque Sakura y Naruto habían puesto esa sonrisa pícara, dirigida a él.

—Sasuke hasta los viejos te están mirando. —sonrió Naruto, picándole el codo.

—Es demasiado popular, estoy segura que de noche lee los libros Icha-Icha. —se burló Sakura, simulando susurrarle a Naruto al oído, pese a que lo decía con un tono bastante elevado para que los aldeanos escucharan.

Una ceja crispó en Sasuke, quién ya quería tomar la espada detrás de su cintura para practicar un par de movimientos con ellos. Y ahora esos dos estaban murmurándose cosas entre sí, dándole la espalda, pero mirándolo de vez en cuando para después burlarse y asentir con la cabeza.

Seguro que la quinta podría curarlos de la paliza que les daría.

— ¡Pero si son Naruto y Sasuke! —gritó Ino, corriendo a ellos con un ramo de girasoles.

Justo a tiempo pues Sakura y Naruto ya le estaban rogando piedad al Uchiha que los tenía tomados de la ropa, con una mirada gélida en su rostro.

—Cuanto tiempo sin verlos. —sonrió ella, dándole un manotazo a la palma de Sasuke, para que soltara a Sakura, sin borrar la sonrisa en su rostro. Naruto solo soltó un quedo, ¿y yo qué? — ¿Cuándo regresaron?

—Ayer por la mañana. —respondió Naruto, sobándose la cabeza del chichón que seguro se le formaría pronto. —Pero tan pronto llegamos, la vieja bruja nos acaparó.

—Sí, algo así escuché de Lee.

—Por cierto, no hemos visto a los demás. —comentó Naruto, recordándolos. — ¿Están en alguna misión?

—No que yo sepa. —y se encogió de hombros. —Tengo que ir a dejar este encargo, pero seguro van a Ichiraku Ramen, ¿cierto?

Los tres asintieron con la cabeza.

—Los veré allá, llevaré a todos los que me encuentre de los antiguos novatos. —sonrió, despidiéndose con la mano.

—Si ves a Lee, asegúrate de invitarlo. —pidió Sakura, despidiéndose de ella.

—Oye… Sakura. —llamó Naruto, mirándola con el ceño fruncido y los brazos cruzados. — ¿No crees que has estado muy pegada al cejotas?

Sasuke también puso atención, era algo de lo que ya se había percatado.

—Sí, bueno…, —Sakura mordió sus labios. —Lee es muy bueno conmigo, además me ha hecho mucha compañía.

— ¿AHHH? ¡No me digas que te gusta ese cejotas! —reclamó Naruto, zarandeando a la chica. Una vena creció en la frente de su mejor amiga, soportó unos segundos más del movimiento brusco y terminó por estrellar su puño en Naruto, lazándolo varios metros lejos.

—Vamos, Sasuke. —reprochó ella, sacando humo de la cabeza.

—Te lo buscaste, tarado. —sonrió Sasuke, caminando al lado de la chica.

— ¡Ah, Sasuke, bastardo! —gritó Naruto, corriendo a alcanzarlo para volver a pelear con él.

Cuando llegaron a Ichiraku Ramen, después de que el dueño les diera una cálida bienvenida a todos, pues desde que Sakura volvió a la aldea, no había visitado el pequeño restaurante tampoco. Tanto Sakura y Sasuke se sentaron a ambos lados de Naruto, haciendo que este formara una pequeña sonrisa baja, recordando un poco de la niñez que los tres compartieron.

—Los tres se han puesto muy bien parecidos. —dijo Teuchi, sirviéndoles. Y dio una pausa muy larga cuando observó a Sakura, ella desvió la mirada, apretando los palillos en su mano. —Sakura, ¿es mi imaginación o te has vestido como una chica?

— ¡Soy una chica! —reprochó ella, ruborizándose.

— ¿Seguro?

— ¡Completamente!

— ¡Yo ya lo comprobé! —gritó Naruto alzando la mano, provocando que Sasuke le estrellara la cabeza en la barra de madera. Sakura suspiró, de vez en cuando solía pasar eso en la aldea, sobre todo el los locales que más frecuentó de niña.

Una vez que Naruto comenzó a comer, pareció no prestarle nada más que atención a su ramen, había extrañado tanto ese sabor que nadie lo igualaba. Sakura y Sasuke se alejaron un poco, debido a que estaban siendo salpicados por el caldo de Naruto; una vez que conectaron miradas, se sonrieron mutuamente, observándose con gentileza.

Sakura entendía que a Sasuke no se le daban del todo las palabras, sin embargo, cuando sus miradas se conectaban, se podría decir que podía leerlas, una tras otra. Esos ojos negros volvían a hundirla en el recuerdo de una noche cálida y tranquila, pareciera que Sasuke quería que se viera toda la vida reflejada en ellos.

Elígeme a mí.

El recuerdo la golpeó abruptamente, provocando que su cara comenzar a escalar diferentes tonalidades de rojo. Sasuke alzó una ceja, extrañado, no obstante al ver que Sakura apretó los labios y se volteó por completo a su nuevo plato de comida, se dio una idea de lo que había pensado.

Esa niña jugaba de forma sucia.

Cuando Sakura miró de reojo a Sasuke de nuevo, se sintió todavía más exaltada, pues el prodigio Uchiha tenía las orejas ruborizadas.

Naruto alzó el rostro de su plato en cuanto sintió una ligera incomodidad en el ambiente, primero entrecerró los ojos, mirando a una parte del techo para pensar que quizás sería su imaginación; luego de que Sasuke carraspeara suavemente, pues el caldo del ramen pasó con mucha fuerza por su garganta, se dio cuenta que no era su imaginación. Así que ahora miró a los dos lados, alternándose entre Sakura y Sasuke. Los dos tenían un tono rosado en sus mejillas, ¿sería por el calor del ramen?

— ¡NARUTO! —gritó Kiba cayendo encima de él, haciendo que se golpeara con el plato.

— ¡Ahh, Kiba, estaba pensando en algo importante! —reprochó el rubio, molesto.

Sasuke y Sakura miraron al frente, poco a poco todo el pequeño local se fue llenando de un montón de adolescentes. El equipo ocho estaba presente, el equipo de Lee, y a excepción de Shikamaru, Ino y Choji estaban con ellos.

—Ni siquiera avisaron que ya estaban aquí. —reclamó Ten Ten. —Les habríamos dado una fiesta de bienvenida. ¿Los tres llegaron al mismo tiempo?

— ¿Eh? Sakura lleva aquí…

—Llegó unas horas antes que ellos. —se metió Lee, restándole importancia. —Lo bueno es que ya todos estamos reunidos aquí.

— ¡Quítate, Kiba, apestas más a perro que antes! —gritó Naruto, aventándolo a un lado. —Ino, Choji, Ten Ten, Neji, Cejotas, Kiba y Hinata.

—También estoy aquí. —reprochó Shino.

—Me alegra que volvieran. —comentó Hinata, observando tímidamente a los tres. —T-Todos los extrañábamos mucho, ¿verdad?

—Pero Hinata seguro que extrañaba más a alguien. —comento Ino al aire.

— ¡Ino!

Sasuke dio un suave suspiro, seguía reiterando que esa chica no tenía buenos gustos en fijarse en ese idiota de Naruto.

— ¿Es verdad? —preguntó Naruto. Ahora todos les estaban prestando atención. — ¿A quién?

Choji y Kiba se dieron una palmada en la cabeza, incrédulos de que la estupidez de su amigo, en vez de haber bajado parecía que había evolucionado.

—Naruto, no molestes a Hinata-sama. —reclamó Neji, apretando la cabeza del rubio.

— ¡Hermano Neji!

— ¿¡Por qué todos me están golpeando hoy!? ¡Es mi regreso! —chilló Naruto, pataleando para que Neji lo soltara.

Al final del escandalo formado, todos se sentaron a ordenar más platos de ramen, Naruto siendo el más feliz del equipo siete fue acaparado por Kiba, Hinata, Shino, Choji y Neji. Mientras que Sakura por Ten Ten y Lee, pese a que la pelirrosa pensó que su mejor amiga también iría con ella, Ino se sentó al lado de Sasuke dándole una sonrisa.

— ¿Qué?

— ¿No te sientes solito? —se burló Ino, riendo con una mano en su boca. —Aunque bueno, estoy segura de que Naruto te hubiera jalado en cuestión de nada.

— ¿No tienes que ir a donde Sakura? —preguntó Sasuke, desviando la mirada, tomando el vaso con agua.

—Ya he estado mucho con ella, incluso nos hemos bañado en el lago… jun-tas. —la última palabra la dijo entrecortada, dándole una sonrisa felina a Sasuke.

— ¿Qué mierda le estás diciendo a Sasuke, puerca? —preguntó Sakura, apareciendo detrás del Uchiha con un aura oscura rodeándola.

—Solo la verdad, seguro que está más que satisfecho con esa respuesta. —siguió Ino, sin temer a la mirada de Sakura.

—Eso no me interesa. —dijo Sasuke, poniéndose de pie. La tarde ya estaba en su apogeo y su cuerpo le pedía un merecido descanso.

— ¿Eh? ¿Enserio?

Sakura apretó las mejillas de su mejor amiga, buscando reventarlas.

—Prefiero ver su sonrisa mil veces, antes que su cuerpo. —sentenció, con voz neutral, que entre el bullicio se perdió y fue a dar únicamente a las dos chicas a quienes iba dirigida.

Incluso Ino se quedó sin palabras, con la boca seca y el calor subiendo por su piel, se le había erizado el cuerpo entero. ¿Por qué ese idiota Uchiha tenía que ser tan guapo y decía las palabras que ella siempre quiso escuchar? Odiaba que todavía le pareciera atractivo, porque Sakura era su mejor amiga y…

Oh, maldita sea.

Sakura tenía la cara pegada al suelo y el cuerpo hecho gelatina, con una mano en su cuello, buscando sentir el pulso pues por un momento sintió que se lo habían robado.

Ino sonrió.

Si Sakura ponía esa cara tan bonita, ¿cómo no iba a querer dejar sus sentimientos de lado solo por ver los de ella un poco más? Así que sin que Sakura se diera cuenta, Ino salió en silencio del restaurante, siguiendo a Sasuke.

Mientras que la kunoichi del equipo siete, volvió a sentarse en la banca de antes, ignorando las preguntas de Lee acerca de si se sentía mal.

—Si dices algo como eso, será muy peligroso para mí, idiota. —bufó Sakura, pidiendo el reto del ramen super picante, retando a Lee en el proceso.

—.—.—.—.—

— ¡Espera, Sasuke! —pidió Ino, adelantándose a él para evitar que siguiera avanzando. —Lamento lo que te dije, solo buscaba molestarte un poco.

—No me importa. —contestó él, indiferente.

—Ya no te retendré más tiempo, solo quiero decirte que estoy feliz de que los dos estén aquí, Naruto y tú. —sonrió Ino. Sasuke asintió con la cabeza, sin cambiar la expresión estoica de su cara. —Sakura tendrá más libertad ahora.

— ¿A qué te refieres?

—Bueno, Tsunade-sama estaba preocupada por su seguridad debido a lo que paso. —dijo Ino, llevándose una mano a la cara, preocupada. —Aún no sabíamos si era un trabajo interno o externo, muchas conjeturas se han dado últimamente ¿sabes? Así que Sakura tuvo que aceptar la propuesta de Tsunade-sama, sobre no salir sola o tener extra cuidado en algunos casos. Ha estado muy atrapada.

Sasuke frunció las cejas, el clan Haruno había lastimado las alas de Sakura para no poder volar, pero ellos lograron curarlas hasta que pudo extenderlas de nuevo, sin embargo, ahora su misma maestra volvía a atárselas de manera suave, buscando protegerla. Pero al fin y al cabo, nunca obtenía lo que ella más quería. Ser libre.

—Por eso, gracias. —e hizo una reverencia. —Tú podrías pedirle a Sakura una cita…

Sin decir palabra, Sasuke volvió a seguir su camino, ignorando a la chica a posta.

— ¿Eh? ¿Sasuke? —llamó Ino molesta al verse ignorada. — ¡Te estaba hablando! Que grosero. —suspiró, haciendo un mohín.

—.—.—.—.—

Ya por la noche, Sakura terminó de colocarse la pijama, poniéndose el gorrito que Naruto le regaló de niños. Masamune ya estaba en su almohada, dispuesto a dormir luego de quejarse por veinte minutos acerca de que Sakura no le había dejado nada de comer. Y asustándola un poco al decirle que había comido carne humana, aunque esto último era una mentira, al menos por ese día.

—Mañana será un nuevo día, estoy emocionada. —sonrió Sakura, sentándose al borde de la cama. —Tsunade-sama nos ha dicho que nos darás pequeñas misiones por el momento, quizás pueda salir de la aldea.

Justo cuando apagó las luces, su ventana recibió unos suaves golpecitos.

— ¿Quién está tocando la ventana? —reprochó Masamune, removiéndose en la almohada. —Me lo comeré.

—Shhh. —Sakura hizo una mueca, sin saber si abrir o ir por Tsunade. Si fuera un ninja, entonces no se estaría molestando en tocar, pero podía ser una trampa.

Podría ser su padre de nuevo.

Un escalofrío recorrió su cuerpo y comenzó a sudar frío, respirando con agitación; al ver el cambió de variación en su respiración, Masamune despertó por completo, aleteando para ir a donde su amiga, preocupado por ella. Solía pasar de vez en cuando, Sakura recordaba aquella paliza y su cara se volvía tan blanca como la hoja de un papel, las primeras veces su cuerpo solía temblar pero ya había logrado dominar eso.

—Yo estoy aquí, Sakura. —consoló el cuervo. —Mis alas te protegerán.

Sakura miró al cuervo, asintiendo torpemente con la cabeza. Masamune voló en silencio a la ventana, metiendo poco a poco el pico hasta tener la cabeza entre la cortina y el vidrio, notando la silueta borrosa que pudo reconocer al instante.

Quería agarrar a picotazos la bonita cara de Sasuke Uchiha.

—Es el Uchiha.

— ¿Sasuke? —murmuró Sakura, sin entender. Masamune como pudo haló con fuerza una esquina de la cortina, revelando el rostro del chico. Este pareció confundido de ver que Sakura estaba delante de él sin hacer ningún movimiento mientras la cortina se habría, hasta que notó al cuervo.

Con una expresión seria en su rostro, abrió la ventana, dándole una mirada severa a Masamune que la ignoró con pereza y voló hasta su almohada favorita.

— ¿Qué haces tirada? —preguntó Sasuke, poniendo una mano en su cintura. Una ráfaga de viento fresco pasó por detrás de él.

—Nada. —respondió Sakura, levantándose en un salto. — ¿Qué haces en mi cuarto? Ya es de noche. ¿Qué no tienes sueño?

—Ven conmigo.

— ¿Ah?

—Quiero mostrarte algo. —continuó él, observando toda la habitación. Todo estaba muy ordenado y limpio, Sakura tenía varios libros de medicina apilados en el escritorio de enfrente, junto a un montón de notas en pergaminos u hojas sueltas.

—No puedo salir, Sasuke. Tsunade-sama tiene reglas. —comentó ella, negando con las manos y la cabeza. —Así que vete a… ¡Sasuke!

Masamune abrió uno de sus ojos, notando que el Uchiha ya se estaba llevando a Sakura cargada en sus brazos, pese a los reproches de esta.


No se extrañen si esta madre pasa de 2500 palabras (promedio) a 27,000. Suele suceder mucho con mis fics largos jajaja.

Aunque hasta ahora, no me ha dado mi fiebre por escribir como loca, pero no duden que en algún momento pueda pasar.

¡Gracias por su apoyo!