44. Cuenta regresiva.

La salida de la aldea fue más ruidosa de lo que Sakura se hubiera esperado, con tan solo dos horas para prepararse por completo, Tsunade la acompañó hasta el lugar donde residían ambas, Shizune solo pudo despedirse de Sakura al pasar por el pasillo, deseándole suerte en su misión.

—Incluso Masamune parece querer ir a la misión. —dijo Tsunade, el pájaro ya no estaba en la cabeza de Sakura, seguía en su hombro, aunque a veces aleteaba y volaba por la habitación, buscando cosas que sabía que Sakura podría necesitar.

—Hemos estamos muy aburrido, Tsunade-sama. —comentó Sakura, terminando de empacar. Ya había pasado una hora, por lo que Tsunade ya tenía preparado algo abajo para Sakura.

—Baja a comer, necesitaras fuerzas.

— ¿Cocinó? —preguntó sorprendida su alumna; usualmente la Hokage prefería dejarle ese trabajo a Shizune y Sakura.

—Sí, ya que Shizune no está. —carraspeó ella, bajando de inmediato.

Sakura sonrió al ver la comida, era suficiente para dos personas y un cuervo, así que no tardó en sentarse frente a Tsunade. Una vez que dieron las gracias por la comida, lo que siguió fue un agradable silencio entre ambas, solo con el sonar de los palillos y los platos cada que se ponían en la mesa.

Al terminar, Tsunade fue la primera en tomar la palabra.

—Saldrás después de mucho tiempo, ¿estás nerviosa? —preguntó, cruzando sus brazos sobre el pecho.

—Un poco, sí. —confesó Sakura, bajando la mirada a la mesa. —Pero estaré bien, Tsunade-sama, lo prometo. Me hace muy feliz que me haya mandado a esta misión con mi equipo.

—Ten mucho cuidado, después de todo es de Akatsuki de quien estamos hablando. —dijo Tsunade, seria. —Me interesa que recuerdes que Itachi Uchiha te está buscando.

—Lo sé. —contestó Sakura, dándole una suave mirada a Masamune. —También el tipo cara de pez.

—Aún no sabemos si es Itachi quién fue detrás de Gaara, pero cualquiera que pertenezca a esa organización es peligroso, así que ten mucho cuidado si te llegas a enfrentar a uno de ellos. Aún no desarrollas por completo el Byakugo, así que será contraproducente si no regulas la cantidad de chakra necesario.

—Dudo mucho que me enfrente con alguno de ellos. —cortó Sakura. —Un ninja medico siempre tiene que cubrirle la espalda a sus compañeros.

—Es cierto, pero…

—Gracias por preocuparse por mí, maestra. —Sakura volvió a intervenir, dándole una sincera sonrisa. Tsunade frunció las cejas, esperando a que prosiguiera. —Todo este tiempo he estado muy agradecida con usted, me ha enseñado cosas más importantes que los jutsus médicos o el control de chakra. Pase lo que pase seguiré repitiendo el conocimiento que usted me ha dado hasta el final, los valores y la amabilidad que usted me brindó no serán olvidados.

—Sakura.

—Es momento que me deje crecer, Tsunade-sama. —pidió Sakura, tomándole la mano por encima de la mesa. —Quizás no llegue a sentirse orgullosa de mí como Jiraya-sama de Naruto, pero le prometeré algo.

— ¿Qué es?

—Seguiré viviendo como ahora. Sin retroceder, sin mirar atrás y levantándome cada que me pongan el pie. —afirmó apretando la mano de Tsunade. —No importa lo que pase, no me dejaré vencer por nada ni por nadie.

Tsunade la contempló asombrada unos momentos largos, casi eternos. Los ojos de Sakura reflejaban una intensidad como nunca antes, era increíblemente maravilloso que por fin lucieran tan seguros de sí mismos, como si cada desición que tomara a partir de ese instante fuera lo mejor para ella. Y ciertamente, Tsunade esperaba que así fuera.

No obstante, ¿por qué sus palabras sonaban como si ella no fuera a estar allí para ver crecer a su niña?

—Sakura.

— ¿Sí?

—Siempre podrás contar conmigo, ¿te queda claro? Si algo te supera, buscaremos juntas una solución.

—Lo sé, maestra. —sonrió ella, soltando su mano.

Cuando salieron de la casa, Sakura dio una ligera mirada atrás, a donde estaba su habitación, suspiró y volvió la vista al camino.

No había tiempo de seguir mirando al pasado.

—.—.—.—.—

Sasuke escuchó claramente los consejos de Jiraya a Naruto, sobre todo el que involucraba a Akatsuki y la captura del Kyubi. Su hermano junto con la organización comenzaron a moverse, en la narices de todos, atacaron en un instante y salieron victoriosos. ¿Acaso nadie más veía lo que significaba eso? Podrían atacar en cualquier momento a Konoha, acabarla en un segundo quizás si venían todos, y llevarse a Naruto, para siempre.

Kakashi puso una mano en el hombro de su alumno, buscando reconfortarlo.

—No vamos a permitir que le pase nada, ¿está claro?

—Lo sé…—y hubo una pequeña duda en su voz. —Sólo me pregunto por qué esperaron tanto tiempo para atacar.

—No es lo importante aquí. —dijo Tsunade llegando. —Nuestra prioridad es que no lastimen ni a Konoha, ni a su gente, ni a sus aliados.

Sasuke se quedó callado, cruzándose de brazos. Sabía mejor que nadie la prioridad, pero bueno, sería mejor apurarse para tener oportunidad de rescatar a Gaara. Naruto se veía demasiado preocupado por él, eso en cierta forma le alegró, ver que seguía siendo el mismo tonto que se preocupaba a morir por sus amigos.

—Andando, no perdamos más tiempo. —ordenó Kakashi. — ¡El equipo Kakashi va en marcha!

— ¿Por qué lleva su nombre? —bufó Naruto, aún molesto por el hecho de que no hayan elegido el suyo para el equipo.

—Te recuerdo que era el equipo Kakashi, el equipo ramen o el equipo tomate. —comentó Sakura, mientras los cuatro se perdían por el bosque.

Tsunade suspiró con una ceja crispándole, observando la espalda de su alumna y los ojos de ese cuervo que no había dejado de mirarla.

— ¿Por qué tienes esa cara? —preguntó Jiraya, preocupado.

—Tengo un mal presentimiento. —ella volteó hacía atrás, mirando a su querida Konoha. —Lee tomó un descanso para cuidar a Sakura, seguro que se sentirá emocionado si lo mando a una misión… aunque otra vez es cuidarla a ella.

—Yo digo que se sentirá muy feliz. —sonrió Jiraya.

—Lo enviaré con su equipo, Guy, Neji y Ten Ten justo está mañana recibieron una misión, deberían regresar pasado mañana. —suspiró, andando de nuevo a su oficina. —Sólo espero que lleguen a tiempo.

—.—.—.—.—

—Sakura, ¿estás bien? —preguntó Naruto, asomándose por encima de la cabeza de la chica. —Podemos descansar más si quieres.

—Estoy bien, Naruto. —dijo Sakura, levantándose. —No hay momentos para descansos cuando Gaara está en peligro, nos falta medio día para llegar a la aldea de la arena, si nos apresuramos puede que lleguemos incluso antes.

—Entonces seguiremos, chicos. —ordenó Kakashi, haciendo una seña para que comenzaran a correr.

Debido a que se habían encontrado con Temari en el camino, ella les mostraba los pequeños atajos que había entre ambas aldeas. Sasuke y Kakashi iban conversando, pidiéndole la información necesaria acerca de como moverse en la aldea.

Antes de que Naruto pudiera avanzar, Sakura le tomó de la chamarra, jalándolo ligeramente.

— ¿Qué pasa, Sakura?

—Anda conmigo. —pidió con una sonrisa. Naruto la observó confundido aunque no tardó en aceptar con una gran sonrisa en el rostro.

Avanzaron a un paso más lento después de las primeras dos horas, el sol hacía que se agotaran mucho más rápido de lo que estaban acostumbrados. En todo ese tiempo, pese a que iban rápido, Naruto no se alejó ningún momento de Sakura, e incluso cuando Sasuke volteó a verlos, le sacó la lengua a posta.

Sakura en cambió en un momento tomó la mano de Naruto entre la suya, justo como cuando niños.

— ¿Q-Qué estás haciendo…?

Ella le puso la mano en la boca, esperando que ninguno de los otros tres volteara.

—Que poco sutil. —bufó ella, Naruto aun la observaba sonrosado, tragando saliva. —Vayamos así un poco más, ya casi estamos en la aldea.

Naruto de verdad esperaba que ni Sasuke, ni Temari, ni Kakashi voltearan, era su momento con su persona más importante, quería extenderlo tanto como le fuera posible. Porque caminar con Sakura tomándole la mano, se sentía increíblemente reconfortante, como si fuera el gesto que necesitaba para saber que todo estaría bien.

Masamune observó en silencio la escena, volando al lado de Sakura debido al calor que hacía se permitió mirar más allá de ellos. No estaba seguro de que tan correcto era seguir con eso.

Llegaron a la aldea una hora después, siendo recibidos por unos alarmados ninjas que volvieron a informar a todos sobre la situación, en especial el estado de Kankurou.

—Temari, no te preocupes. —pidió Sakura. —Solo indícame donde está él e iré a examinarlo de inmediato.

Cuando los cinco llegaron corriendo a la habitación, Sakura pasó corriendo, ignorando todo el alboroto que la vieja Chiyo causo por el colmillo blanco. Sasuke y Naruto se quedaron en silencio, observando el trabajo de su compañera que parecía manejarlo con suma facilidad, como si hubiera hecho eso cientos de veces. Una sensación cálida invadió el pecho de los tres hombres del antiguo equipo siete, se llenaron de orgullo al solo contemplar esa escena.

Masamune se posó en la ventana, observando el cielo, por un segundo dio un vistazo a Sakura que le daba el antídoto a Kankurou y las indicaciones que debía seguir después de ello, al lado de ella, Naruto y Sasuke se volvían a preparar para partir. Y Kakashi comenzó a reunir información acerca de ese tipo llamado Sasori.

—Masamune, es hora de irse. —llamó Sakura haciéndole una seña.

El cuervo extendió sus alas, y entonces partió.

Sasuke esperó ver al cuervo cuando llegaron afuera de la aldea, pero de hecho, ni siquiera observó al animal por el cielo, era como si se hubiera marchado de verdad.

— ¿Dónde está? —preguntó Sasuke, yendo al lado de Sakura.

— ¿Quién?

—El cuervo, no ha venido contigo. —reprochó él.

—Oh, lo sé. —contestó Sakura, sonriendo. —Lo mandé a investigar las áreas del bosque, regresará pronto, no tienes de que preocuparte, Sasuke.

—Ya veo.

Siguieron avanzando por los alrededores de la arena, hasta llegar de nuevo al bosque. Naruto iba con la mirada perdida, pensando en Gaara y todas las cosas malas que le habían ocurrido, Kakashi y Chiyo iban en silencio, el primero pensando en las estrategias que podían llevar a cabo y la segunda en Sasori.

— ¡Deténganse! —ordenó Kakashi.

Entre el camino de rocas, una figura de gabardina negra y nubes rojas estaba parado delante de ellos. Sasuke apretó la empuñadura de su espalda, buscando mantener la compostura, Anko le había enseñado a no dejarse llevar por los instintos más salvajes después de todo. Naruto, Chiyo y Kakashi se pusieron por completo a la ofensiva, siendo Kakashi quién se mantenía por delante de todos.

Sakura miró el cielo por unos segundos, esperando encontrar a Masamune, sin embargo, él no estaba ahí.

— ¡Hijo de puta! —bramó Naruto, enojado. — ¡También ibas por Gaara!

—Respira. —murmuró Sasuke, activando el sharingan.

— ¡No, Sasuke! —se metió Kakashi, poniendo una mano frente a ellos. —Yo seré quien me enfrente a él.

— ¿Cómo mierda llamas a eso un trabajo en equipo? —preguntó Naruto, molesto.

—Quiere decir que lo vamos a estar cubriendo por detrás. —dijo Sakura, colocándose los guantes. — ¿No es así, Kakashi-sensei?

—Exacto.

—Sasuke, ¿recuerdas lo que te dije aquella ocasión? —preguntó Itachi, centrándose en su hermano. —Tanto tu maestro, como tu mejor amigo y la persona que amas, volverán a caer por mí. Porque no quisiste hacerte más fuerte.

—Me hice más fuerte, Itachi. —comentó Sasuke. —Por ellos.

—Veremos si eres capaz de proteger a todos ellos.

Lo primero que hizo Kakashi fue lanzarse a Itachi moviéndose con el viento, buscó atacar primero con una shuriken que de inmediato fue detenida por el mayor de los Uchiha; siendo Sasuke el segundo en moverse, apareciendo detrás de la espalda de su hermano, dispuesto a clavarle la espalda, Itachi tomó el brazo de Sasuke, dando una patada hacía atrás, logró darle una maroma, Sasuke como pudo se liberó como pudo del agarre, dando tres brincos hacía atrás; de lo contrario su hermano le hubiera roto el brazo.

—Sasuke, como lo practicamos con Anko.

—Entendido.

—Katon: Gōkakyū no Jutsu.

La enorme llamarada que dio Itachi, logró que tanto Naruto como Sakura se fueran hacía atrás, Kakashi se camufló por debajo de la tierra, logrando darle un golpe a Itachi justo en la barbilla al momento de salir de esta. Mientras Sasuke ya estaba por detrás, formando la misma técnica que su hermano momentos antes.

La gran bola de fuego impactó por detrás a Itachi, quién aún con eso pudo sucumbir a Kakashi en un genjutsu bastante débil que el hijo del colmillo blanco fue capaz de diluir en un instante debido a la técnica de clonación, pues Kakashi pudo mantenerse en la tierra antes de que Itachi lograra sumergirlo en la ilusión.

—Impresionante. —dijo Itachi. —Te mueves demasiado rápido.

—No es el único que lo hace. —protestó Sasuke, atravesando con el chidori el cuerpo de Itachi.

Naruto se quedó callado por varios momentos, observando la sincronización de esos dos. Una media sonrisa se formó al sentir que por fin él y Sasuke estaban a la par.

— ¿No era el verdadero Itachi? —preguntó Chiyo, frunciendo la boca. —Era uno de los nuestros.

—Solo nos quitó tiempo ese bastado. —bramó Sasuke, enojado.

— ¡Hay que darnos prisa, Gaara está muy cerca! —dijo Naruto, corriendo detrás de Kakashi.

Sakura miró por momentos el cuerpo que yacía tirado, apretando los puños al costado, pasó saliva. Desde hace mucho tiempo que no sentía tanto miedo como ahora.

Sakura a veces pensaba que la vida era muy injusta con las personas buenas y benevolente con quienes no lo merecían. Un claro ejemplo era su equipo que parecía estar destinado desde el primer momento a la desgracia, con Naruto siendo rechazado, Sasuke viendo como asesinaban a todo su clan, Kakashi aunque aún no sabía cómo, se veía el dolor en sus ojos cada que hablaba de sus antiguos camaradas. A decir verdad, ella era quién tuvo la vida más agraciada, solo fue privada de su libertad, no era algo tan grave y quizás pudo vivir con ello más tiempo, pudo haber salvado a su madre de morir todo ese tiempo, si hubiese sido más lista.

Su mente solía pensar mucho en eso.

Cada que se levantaba, vestía, comía, reía, entrenaba y dormía. Era un ciclo constante de auto tortura, no es como si ella quisiera pensarlo, venía a su mente por sí solo.

"De haber sido más fuerte, no habrían marcado a Sasuke. De haber sido más fuerte, Naruto no hubiera sufrido tanto. De haber sido más fuerte, hubiera protegido lo que juré proteger."

—Masamune. —sonrió ella al verlo posarse sobre su hombro.

—Lo siento, Sakura, tardé un poco. —dijo el cuervo, guardando sus alas. —Pero estás segura ahora.

Sakura sonrió, y con la aprobación de todos, golpeó la enorme roca que cubría la guarida de los Akatsuki. Dejando ver a dos hombres dentro de ella, más un cuerpo inerte, que provocó el estallido de Naruto.

—Interesante. —murmuró Sasori.

— ¿Qué pasa, jefe? —preguntó Deidara, confundido por el extraño tono de su voz.

—Nada. Solo encárgate del jinchuurik. —ordenó Sasori. —No te atrevas a fallar, o yo mismo te aniquilaré.

Sasuke se adelantó a Naruto, dándole una mirada severa a su mejor amigo mientras sus enemigos parecían conversar de manera casual, subestimando a todos.

—Necesito saber que te controlarás. —dijo Sasuke, tomándolo de los hombros. Esos ojos dominados por el kyubi lo ponían a pensar que quizás era mejor ir con él, asegurarse de que estaría bien. Sin embargo, al mirar a Sakura, ella le dio una suave sonrisa, colocándose los guantes.

— ¡Se están llevando a Gaara! —gritó Naruto, soltándose de Sasuke.

—Maldita sea, el equipo de Guy no puede socorrernos. —rechistó Kakashi. —Iré con Naruto, tú quédate con Sakura y Chiyo, Sasuke.

No obstante, justo cuando Kakashi estaba por partir, Sasuke recibió un ligero empujón.

— ¿Sakura?

—Necesito saber que estará bien. —pidió Sakura, conectando sus ojos con los de Sasuke. Parecía que le quería decir un montón de cosas pero ninguna salía de sus labios. —Por favor, Sasuke.

—No voy a dejarte, no otra vez.

—Si ellos lo logran capturar, será el fin de todos nosotros, lo sabes, ¿verdad? —preguntó con los ojos llorosos. —Naruto es nuestra luz, y sin esa luz, ni tú ni yo sabremos como brillar de nuevo.

—Volveré lo más rápido que pueda. —afirmó Sasuke, poniendo una mano en su cabeza. Tenía una mala sensación en el estómago, tanto como por Naruto y por Sakura.

—Confía en mí. —pidió ella, alzando un puño.

Sasuke clavó su mirada en Masamune, quién al recibirla, agachó su cabeza en señal de respeto.

—La cuidaré con mi vida. —dijo Masamune, extendiendo sus alas. —No hay más de que preocuparte, Uchiha Sasuke.

Él pareció sorprendido, no obstante, decidió confiar en la persona que amaba, así que siguió su camino a donde iba a su mejor amigo. Después de todo, Sakura tenía razón, el que más estaba en peligro justo ahora era Naruto. Posiblemente fuera una trampa donde más miembros de Akatsuki se reunirían para atraparlo.

—Lee, ¿me escuchas? —preguntó Sasuke, desde el segundo auricular que Kakashi le dio por si el primero era dañado. Lo mismo sucedió con Guy y Lee.

—Fuerte y claro, Sasuke. —parecía agitado, seguramente por la batalla que estaba librando.

—Cuando tengas la oportunidad ve a donde Sakura, yo debo seguir al idiota de Naruto. —dijo. —Está en la cueva, peleando con un Akatsuki. La anciana Chiyo la está acompañando.

—No te preocupes, Sasuke. —hubo un momento de pausa, Lee estaba corriendo. —Iré a donde Sakura lo más rápido que pueda, concéntrate en tu pelea.

Sasuke divisó a la distancia a su equipo siguiendo a Deidara, justo cuando iba a correr a toda velocidad para alcanzarlos, miró un instante atrás, justo a la dirección de Sakura.

—Estará bien. —se dijo, avanzando directo a los otros dos.

Itachi observó a su hermano marcharse, oculto entre unas rocas de gran tamaño, tenía una perfecta primera fila para contemplar la batalla de Sakura. Esa era la última prueba, de eso dependía que Pain la dejara entrar o no a la organización.

—Ya no tendrás que mirar sola las estrellas nunca más, Sakura.