46. El camino que elegimos seguir.

— ¡Devuélveme a Gaara! —gritó Naruto, con las marcas del kyubi extendiéndose por su rostro. Kakashi se mordió los labios debajo de la máscara, Naruto estaba perdiendo el control mucho más fácilmente. No sabía cómo Jiraya trabajó con él, pero en esa cuestión, con Sasuke, Anko y él se enfocaron tres años, para que pudiera mantener bajo control la marca de Orochimaru.

Y bueno, después de todo, Naruto era mucho más impulsivo que Sasuke.

— ¿Estás seguro de poder usarlo? —preguntó Sasuke a Kakashi, viendo como él se descubría el ojo.

—No te preocupes, te recuerdo que no fuiste el único que entrenaste en estos tres años.

— ¿De qué están hablando ustedes dos? —cuestionó Naruto. — ¿Una nueva técnica?

—Está lista.

El mangekyo sharingan fue activado distorsionando toda la realidad de alrededor, provocando el frenado instantáneo de Naruto y Sasuke, para evitar que fueran arrastrados al dojutsu. Naruto se quedó observando asombrado la nueva capacidad que desarrolló Kakashi, en el fondo se permitió preguntarse si Sasuke la desarrolló también. Sin embargo, Kakashi no pudo soportar la técnica por demasiado tiempo, provocando así que solo el brazo de Deidara fuera apresado y eliminado.

El Akatsuki chasqueó la boca, agarrando su brazo con fuerza encima del pájaro de arcilla. No sabía si el tiempo que le consiguió a Sasori e Itachi fue suficiente, pero era claro que debía salir de ahí. El que tuviera ahí a dos portadores del sharingan lo ponía en una visible desventaja.

— ¡Rasengan! —el gritó de Naruto hizo que pusiera atención, a su mala suerte no pudo esquivarlo y quedó estampado en un árbol; siendo Sasuke quién capturó el cuerpo de Gaara.

Sasuke maldijo por lo bajo al ser el primero en notar que Naruto estaba perdiendo el control del zorro otra vez, ahora podía visualizarse el chakra rojo saliendo de él con la forma de un zorro. Los ojos de Naruto asustaban, no parecía haber alguna conciencia en ellos, solo ira. Una parte de Sasuke se alegró de que Sakura no pudiera verlo en ese estado.

Casi de inmediato, Kakashi colocó el sello que le proporcionó Jiraya antes de marcharse en la frente de Naruto, sellando el chakra momentáneamente.

Deidara aprovechó ese momento para esconderse de ellos, haciendo que su mente trabajara al cien por ciento si quería salir con vida de ahí. Itachi y Sasori no irían por él, pero justo en el instante que se estaba por marchar hacia otro lado, Guy y su equipo apareció de pronto, el primero felicitando a Neji por haberlo localizado.

—Mierda.

Deidara dio un enorme brincó hacía donde estaba su paloma de arcilla, observando con rencor a los recién llegados. También a los otros tres que se mantenían listos para atacar en cualquier momento, una sonrisa mezquina apareció en su rostro, crispando las cejas de Sasuke.

—Te tenemos acorralado. —dijo Ten Ten. —No puedes ir a ninguna parte, ni hacernos daño, resistirse sería perder la vida.

—No busqué hacerles daño desde un principio. —contestó Deidara, con una calma que comenzó a ponerles a todos los nervios de punta. —Ellos son el objetivo de Itachi. —señaló a Sasuke y Naruto. — ¿Meterse con Itachi Uchiha? Paren que quiero vivir, gracias.

— ¿De qué hablas? —jadeó Sasuke. Una voz de alerta comenzó a sonar en su cabeza, más y más potente. — ¿No todos van tras Naruto?

—Por supuesto. —afirmó el rubio. —Pero… Naruto no era el único objetivo de Itachi, ¿verdad?

El rostro de los tres pasó de confusión a una paranoia total, Deidara sonrió gustoso, el color del rostro de ellos podía asemejarse con el blanco de su arcilla. Los primeros en dar un paso atrás, fueron Naruto y Sasuke, seguido de dos y tres más hasta que recibieron el golpe más fuerte cuando sus mentes terminaron de enlazar todo.

—Corran, corran que no llegan a tiempo. —se despidió Deidara, haciéndose explotar.

A suerte de Guy y su equipo, Kakashi fue capaz de usar el mangekyo una vez más.

El corazón de ambos comenzó a latir como loco, mientras que Naruto sostenía con dos clones de sombra el cuerpo de Gaara, esperando que hubiera salvación para él, estaba pensando en qué pasaría si al llegar a la cueva solo hubiera penumbra.

Por favor, que lleguemos y todo esté bien. Que lleguemos y Sakura esté ahí, esperando por nosotros, con esa sonrisa esplendorosa en el rostro. —pensó Naruto al borde de las lágrimas. —Por favor, si existe un Dios… que ella esté bien.

Sasuke en cambió dejó de escuchar los sonidos que le rodeaban, apresurando cada vez más sus saltos al grado en que estuvo a punto de resbalar del árbol, siendo sostenido por Neji. Ellos tres seguían asegurándole al equipo Kakashi que nada pudo haber ocurrido, porque Lee estaba con ella.

Entre la distancia pudieron visualizar la cueva, la piedra de la entrada seguía destrozada pero no se escuchaba más que los sonidos que la naturaleza producía.

Sasuke fue el primero en quedar frente a la cueva.

Todo está bien, ella estará ahí y estará bien. —pensó Sasuke adentrándose a la cueva, seguido de los pasos apresurados de Naruto.

— ¡SAKURA! —el rugido del rubio estalló, haciendo un eco en la cueva que regresó a los oídos de todos.

Y después de eso, reino el silencio. Como si alguien hubiera puesto mute incluso a sus pensamientos, la cara de todos cambió a una desesperanza total al ver que solo había un cuerpo en esa enorme cueva, el cual al verlos, comenzó a arrastrarse lentamente, con la mirada fija en Gaara.

— ¡Abuela! ¿Dónde está Sakura? —preguntó de inmediato Naruto, siendo el primero en reaccionar, tomándola entre sus brazos.

—Llévame a Gaara.

— ¡¿Dónde está…?!

—No hay demasiado tiempo. —dijo ella, tosiendo sangre. —Si no hago algo, tu preciado amigo morirá.

Sasuke caminó hasta el medio de la cueva, los rastros de pelea seguían ahí, esperó encontrar algo, lo que fuera. Su banda, sus guantes, su maletín, pero no, era como si Sakura se hubiera esfumado por completo. Se olvidó de Gaara, de Naruto y de Kakashi, y cuando al fin pudo visualizar algo en lo más profundo de la cueva, el sentimiento de odio comenzó a invadirlo una vez más.

Era algo simple, que pasaría desapercibido por cualquiera, una pluma negra.

— ¿Qué es eso, Sasuke? —preguntó Neji. Él, al igual que Sasuke estaba buscando algún rastro de Rock Lee.

—Una pluma.

—El cuervo de Sakura.

— ¡Gaara! —el grito de Naruto más el cuerpo de Ten Ten barriéndose para atrapar a Chiyo entre sus brazos, distrajo a ambos chicos de su plática.

—Naruto…—murmuró el Kazekage observando a todos, sin comprender del todo que sucedía ahí.

—Ella no dijo nada. —Sasuke observó el cuerpo inerte de la anciana y apretó con todas sus fuerzas la pluma en su puño.

—Sasuke.

Neji suspiró al ver el sharingan activado en sus ojos, pese a que Sasuke no dio indicios de quebrarse, Neji pudo entender todo lo que estaría pensando en ese momento. Y, antes de que Sasuke pudiera irse de ahí, Neji lo tomó del hombro apretándolo con fuerza, indicándole que lo ayudaría.

—No debe de estar lejos, será más fácil encontrarla con mi Byakugan. —dijo, activándolo.

—.—.—.—.—

—Apresuren más el paso. —ordenó Itachi. —Todavía no es tiempo de bajar la guardia.

Lee miró la espalda de Sakura, no había volteado atrás en ningún momento y eso lo lastimaba. Sabía que no debería estar ahí, quizás sería mejor dejarla marchar por su cuenta pero al mismo tiempo que tenía esos pensamientos, esos eran suprimidos por unos más intensos, que le exigían quedarse, porque ella lo necesitaba. Es más, Sakura pudo negarse, pedirle a Itachi que se encargara de él y para cuando despertara, Sakura ya estaría muy lejos de Konoha y del equipo siete.

Siguieron avanzando toda la tarde, justo después de marcharse de la cueva, Sakura se encargó de todo para cubrir la enorme mentira que diría. Lee tuvo que observar en silencio como su amiga hacía un jutsu sobre cuerpos muertos, y con ayuda de Itachi lograron que se parecieran a ellos.

Ya no había marcha atrás.

Al caer la noche Itachi ordenó seguir avanzando, solo se detuvieron a descansar por cinco minutos máximo en tres tiempos. Ni siquiera probaron bocado, aunque a decir verdad, Lee ni sentía hambre y estaba seguro que Sakura estaría igual. El agujero que tenían en su estómago no se llenaría con comida.

Itachi solo les daba instrucciones a ambos de cómo moverse o a donde ir, tampoco habló con Sakura durante todo el trayecto y ni siquiera le prestaba demasiada atención. Quizás era por él, porque estorbaba en su relación, pero pronto se dio cuenta que no era así, Sakura e Itachi parecían haber conversado durante mucho tiempo, y aunque tenían mucho que decir, Lee pudo percatarse que no llevaban prisa en hablar. Era como si supieran que tenían toda una vida para hacerlo.

Cuando al fin pudieron tomar un descanso de veinte minutos, luego de estar fuera del alcance de la aldea de la arena, adentrándose a los espesos bosques que ni Sakura ni Lee habían visto antes, Itachi se permitió hablar.

—Que tú estés aquí es un contratiempo, el líder de Akatsuki dio la orden precisa de que Sakura se uniría si podía derrotar a Sasori.

—Pero no lo derroto. —comentó Lee. —Y él no se ve que vaya a aparecer por un tiempo.

—Vendrá. —expresó Itachi. —Sin embargo, antes de ir a Akatsuki, debemos hacer algo.

— ¿Sakura? —Lee la miró, ella desvió los ojos a un lado, incapaz de darle la cara. ¿Cómo podría? Lee era su preciado amigo y terminó haciéndole eso, traicionar a su aldea y a sus amigos, solo por ella. No podrían regresar, si los descubrían serían traidores de la hoja y terminarían siendo buscados hasta su exterminio.

—Le diste un problema enorme al venir con ella. —se metió Masamune, ahora en la cabeza de Itachi. —No deberías estar aquí, Lee.

—No podía abandonarla. —contestó de inmediato, poniéndose firme. —Sakura ha pasado por mucho… —la voz se fue reduciendo hasta que de pronto no quedó casi nada de ella.

— ¿Lo hiciste por lastima? —preguntó Itachi, serio. —Ella no necesita que le cuides la espalda, no es la niña que conociste en la aldea de la hoja, Sakura…

—Itachi-san. —cortó Lee, alzando una mano para pedir la palabra. —No hables de Sakura como si entendieras como se siente.

— ¡Rock Lee! —regañó Masamune, aleteando.

Sakura miró de reojo a su amigo, con las lágrimas a punto de escapársele de los ojos se mordió los labios y apretó las manos sobre sus brazos que estaban cruzados en su pecho, clavándose las uñas con fuerza, o al menos lo poco que le permitían los guantes.

—Yo tampoco lo hago. —dijo Lee, dando un suspiro. —No sé como te has comunicado con Sakura todo este tiempo, pero deduzco que fue por Masamune. Y está bien, respetaré la relación que tienen ustedes dos, así como cualquier decisión que tome Sakura de ahora en adelante.

— ¿Por qué estás haciendo esto? Eres un traidor de la hoja justo ahora, ese sujeto que te entrenó… ¿estarás bien con ello cuando se entere?

—Puede que vaya contra los principios de todos los ninjas, traicionar a tu pueblo y a esos amigos que forme en él, sin embargo, no van contra los principios con los que Guy-sensei me formó. —exclamó Lee. —No hay nada de lo que me pueda arrepentir justo ahora.

—Lee…—Sakura murmuró su nombre, entre lágrimas.

—Porque la razón por la que vine no fue por lastima, ni porque no confiara en que Sakura regresaría, tampoco por cualquier cosa que se te venga a la cabeza, Itachi-san. —dijo Lee, apretando los puños. —Yo simplemente soy el guerrero que juró proteger a su princesa con su vida.

— ¿Qué?

—Así que por eso estoy aquí, para asegurarme de que mi querida amiga, pueda seguir sonriendo. —concluyó, haciendo una reverencia a Itachi. —Por lo que estaré agradecido, si aceptas que vaya con ustedes, Uchiha Itachi.

—Para… Lee…—balbuceó Sakura, cayendo de rodillas, cubriéndose la cara con las manos. —No sabes que estás haciendo, no puedo hacerte eso.

Itachi se llevó una mano a la cabeza, la mirada determinada de Rock Lee era suficiente para decirle que no desistiría de ello.

Lee se puso de cuclillas ante Sakura, tocando con cariño su frente, ella sorbiendo sus lágrimas, le miró. El chico entonces sonrió, aprovechando para darle un suave golpecito con el dedo, en la nariz, limpiándole las lágrimas que escurrían por sus mejillas.

—Tomaste una decisión, Sakura. ¿Crees que fue la correcta? —preguntó.

Ella asintió con la cabeza.

—Entonces aférrate a ella. —pidió, buscando sus manos para poder apretarlas entre las suyas. Sakura le dio una suave sonrisa, dejando que otro par de lágrimas le escurrieran.

Itachi observó en silencio, ese chico era admirable. ¿Sasuke tendría amigos igual de importantes para él? Bueno, no podría saberlo, pero esperaba que fuera así. Que él, al matar a todo su clan, no le haya arrebatado todas las ganas de vivir. Aunque era estúpido pensar eso.

— ¿Quieres que me vaya? —preguntó Lee. Masamune abrió el pico para reprochar, sin embargo, la mano de Itachi apresó este.

Sakura observó un buen rato a Rock Lee, con la boca temblándole; él parecía que aceptaría cualquier respuesta que le diera, incluso cuando era seguro que ya habían encontrado los cuerpos, Lee no tendría algún lugar a donde regresar porque sería delatarla y él jamás haría eso. Simplemente quería que se sintiera segura, cómoda y Lee determinó que Itachi le podía dar todo eso, había aceptado que no era necesario si Sakura así lo quería.

—Quédate. —pidió Sakura, apretando las manos de Lee ahora entre las suyas. —Quédate conmigo, Lee.

Aunque pretendía ser fuerte, realmente Sakura se sentía como una cobarde, pretendiendo que nada de eso le importaba siempre y cuando pudiera palpar eso que llamaban libertad. Desde el momento que los recuerdos de la promesa de Itachi inundaron su mente, abrumándose uno tras otro, invadiendo hasta el rincón más recóndito de su cabeza, Sakura fingió ignorarlo, se forzó a emocionarse por el viaje que estaba a punto de hacer.

Al mirar en sus sueños a Itachi se preguntaba que quería hacer, la voz de su corazón le pedía estar con él; no por esa falsa libertad, sino porque quería intentar salvarlo, a Itachi… y a Sasuke.

Pero ahora que estaba ahí, con todo ya hecho, la verdad era más cruel de afrontar. No había marcha atrás después de eso, el tiempo no volvería, ella no volvería. Esos momentos que pasó con Sasuke, Naruto y Kakashi quedarían como un recuerdo hasta que envejeciera, las recordaría hasta sus últimos días; la sonrisa que iluminaba el cielo perteneciente a Naruto, los ojos negros que reflejaba la noche de Sasuke y los pequeños detalles de Kakashi. Esos días de juegos, de risas y de tristezas se irían alejando con el tiempo.

Ellos jamás sabrían su secreto.

—Sakura. —Itachi la llamó, apartando suavemente a Rock Lee que cedió sin reprochar nada. Sakura miró a Itachi, aferrándose a la capa de nubes rojas.

Esa noche trajo a la memoria de la kunoichi todos aquellos recuerdos distantes, con las estrellas brillando en el cielo y las cigarras cantando, Sakura se permitió llorar en el pecho de Itachi.

—Te tengo. —murmuró Itachi, correspondiendo el abrazo de la chica.

Ella abrió los ojos sorprendida, entre lo borroso de las lágrimas pudo notar a Rock Lee sentado al pie de una enorme roca, con Masamune a su lado, ambos observando las estrellas. Una pequeña sonrisa se formó en el rostro de Sakura, dejando que su cabeza se recostará en el hombro de Itachi.

—Tonto. —contestó en un susurro.

El cuervo no observaría las estrellas solo nunca más.