47. ¿Terminará algún día?

Sintió como si hubiera caído al fondo del mar, el agua se metía en cada centímetro de su piel y la luz que se veía a través del agua comenzaba a verse cada vez más borrosa, hasta que llegó a un punto donde no pudo divisar absolutamente nada. Era un fondo sin salida. A su vez, miró a Sasuke a su lado, solo que él comenzaba a descender mucho más rápido, como si se estuviera dejando llevar; Naruto intentó estirar la mano a él, luchar contra aquello que jalaba a ambos a la oscuridad, ni siquiera pudo rozar los dedos de Sasuke antes de que este desapareciera de su vista.

Sasuke se dejó arrastrar al núcleo de la penumbra, sabiendo que no había nadie ahí para rescatarlo.

Naruto entonces se dejó ir también, mirando el pequeño destelló de luz que se visualizaba todavía, extendiendo una mano hacia él en busca de que alguien lo jalara y le permitiera ser salvado. Pero... ¿qué si llegaba a la superficie? ¿al salir de ese profundo mar el dolor acabaría? ¿podría ver con la misma intensidad la luz como antes?

¿Podría vivir como antes?

— ¡Naruto!

Al parpadear se encontró con Sakura delante de él, en su forma de niño, con el listón de Ino sobre su frente y una sonrisa tibia en el rostro, como solía dárselas.

—Sakura. —Naruto extendió su mano, intentando tocarlo, al instante el reflejo quedó difuminado.

— ¡Estoy acá, Narudiota! —se burló el mismo Sakura, apareciendo detrás de él, en una jugarreta como solían hacer antes. — ¡Un buen ninja sabe predecir los movimientos de su oponente! —decretó, alzando un dedo en señal de sabiduría. —Deberías prestar más atención a Iruka-sensei.

— ¡Sakura, perdón!

— ¿Quieres ir a entrenar? —preguntó con los ojos brillando. El corazón del Uzumaki se contrajo mucho más. — ¡He aprendido unos nuevos movimientos que opacarán los tuyos!

—No pude salvarte, Sakura...

— ¿Ehhh? ¡No quiero ir a comer ramen de nuevo! —protestó él, cruzándose de brazos. — ¡Debes ser un ninja sano y comer de vez en cuando buena comida!

—Lo siento, lo siento... perdóname. —Naruto se cubrió los oídos, queriendo dejar de escucharlo. —Yo me volví más fuerte, pero al final del día, sigo siendo el mismo perdedor de siempre. Perdóname.

— ¡NARUTO UZUMAKI NO ES UN PERDEDOR! —gritó el niño, dándole la espalda, con el emblema del clan Haruno marcado en la parte trasera de su camiseta. El listón rojo revoloteaba con el flujo del agua. Sakura parecía estarle gritando a alguien.

—No...

— ¡NARUTO UZUMAKI NO ES UN PERDEDOR!

—Sakura...

— ¡NARUTO UZUMAKI NO ES UN PERDEDOR!

— ¡Basta, Sakura, basta!

— ¡NARUTO UZUMAKI NO ES UN PERDEDOR!

— ¡DIJE QUE BASTA! —gritó haciendo revotar toda el agua de su alrededor, agitándola con fuerza, difuminando de nuevo la ilusión del pequeño Sakura.

Para dar paso a su propio reflejo, el kyubi de nueve colas.

De pronto ya no se encontraba rodeado de agua, estaba en una especie de cárcel y el agua se había reducido hasta solo sus talones. Frente a él una gran reja, con una luz amarillenta que apenas le permitía ver que había detrás de ella. Lo primero que notó fue unos ojos aterradores que lo miraban desde las sombras, estaban esperando por él impacientemente.

—Déjame salir y arreglaré todo. —pidió con una voz tenebrosa que erizó cada vello de Naruto. —La traeré de vuelta.

— ¿A quién? —preguntó Naruto sin alguna expresión en su rostro, no sabía como llegó ahí, ni porque se sentía triste.

—A Sakura.

— ¿Sakura?

—La chica que está en tus brazos. —respondió Kurama.

Naruto sintió que de repente toda la información volvía a él, una imagen tras otra, y saliendo del sello, de su mente, se encontró con él abrazando el cuerpo sin vida de Sakura Haruno mientras Neji sostenía el de Rock Lee. Luego de eso, cerró los ojos.

Y volvió a sumergirse en el mar, solo que ahora veía la oscuridad y a Sasuke a través de ella.

—Sasuke.

—Naruto, tienes que regresar. Me encargaré de esto. —pidió el Uchiha, desde el fondo, alejándose cada que Naruto se hundía más.

— ¿A dónde tengo que regresar? —preguntó Naruto, con una mueca dolorosa que causó estragos en Sasuke. —Dime, Sasuke... ¿dónde es mi hogar ahora que no están?

—Yo estoy, Naruto.

— ¿Por cuánto tiempo? —siguió, notando que unas gotas negras comenzaban a caer por el agua. Naruto se tocó el rostro, notando sus manos manchadas de negro, las lágrimas pertenecían a él. —Ambos sabemos que ninguno de los dos se quedará así después de esto.

—Lo mataré, te lo prometo.

— ¿Y después?

Hubo silencio.

— ¿Qué haremos después de que matemos al bastardo que nos la arrebató? —cuestionó, el agua comenzó a metérsele en la garganta, comenzando a ahogarlo.

Naruto miró más allá de Sasuke, la silueta femenina de su primer amor se notó más al fondo dándole medio rostro con una sonrisa de que todo estaría bien.

—Ella no va a revivir incluso si destruyes al mundo.

—.—.—.—.—

— ¡NARUTO! —el rugido de Sasuke lo trajo de una arcada al mundo real, el Uchiha lo tenía en sus brazos, sosteniéndolo con fuerza después de agitarlo.

Naruto comenzó a hiperventilar, agarrándose el pecho, notó que su corazón latía como un loco y que el cuerpo le pesaba a montones. Era una emoción agobiante, que lo encapsulaba en su mente, en su dolor; no fue hasta que Sasuke le propinó una bofetada que volvió a traerlo a la realidad.

—Naruto, estoy aquí. —dijo poniéndose delante de él. Los ojos azules de Naruto comenzaron a enfocarse en las personas que lo tenían rodeado; Sasuke frente a él con el semblante más que preocupado, Kakashi ligeramente alejado para no cortar el aire que le llegaba y Gaara venía acercándose como si pensara que no podía hacerlo.

— ¿Sasuke?

Luego su mirar se enfocó en el alrededor, todo estaba destruido y ellos se encontraban en un enorme cráter. Naruto tomó la mano que le ofrecía Sasuke para sentarse, notó que esta tenía ligeros rasguños que comenzaban a sanar y Sasuke al igual que todos estaban agitados, como si hubieran hecho un enorme esfuerzo.

— ¿Sakura? —el nombre salió por inercia, ni siquiera razonó cuando lo hizo, solo era su mente exigiendo la respuesta.

—Naruto. —Kakashi se adelantó a Sasuke, poniéndole las manos en sus hombros. —Perdiste el control del kyubi.

— ¿Y Sakura?

—Naruto.

— ¿¡DÓNDE ESTÁ SAKURA!?

—Está muerta. —respondió Sasuke, frío.

El cielo azul chocó con la oscuridad de la noche, ambos observándose fijamente, inertes. Sin embargo, podían decirse tanto con esa mirada, los dos comprendían lo que sentía el otro, y Naruto se maldijo y se repudió por haber hecho que Sasuke respondiera a su pregunta.

Debía estar igual que él, sin saber que hacer, con la mente echa un lío y la sed de venganza recorriendo cada centímetro de su piel.

Naruto se soltó con delicadeza de Sasuke, poniéndole la cabeza en su pecho, dejó que las primeras lágrimas se le escurrieran por las mejillas, mojando la playera del Uchiha.

—Tenías razón, Sasuke.

Su corazón bombeó con fuerza mientras Sasuke detuvo sus manos para intentar confortarlo.

—Aunque intentamos protegerla una, dos, o mil veces, no hubo diferencia. Nos hicimos más fuertes, pero de nada sirvió. —continuó Naruto. —Sakura hubiera estado mejor de no habernos conocido, Sakura ahora estaría viva si no nos hubiera conocido. —jadeó, estallando segundos después en un llanto desgarrador.

La mente de Naruto volvió a abrumarse en recuerdos entre el llanto que abatía a cada uno de los presentes, desde el día en que la conoció, dándole su comida a pesar de las múltiples heridas que tenía producto de los golpes a los que fue sometida. Naruto se sintió tan feliz en ese momento, se sintió querido al fin por alguien de su edad, y desde ese momento se juró que Sakura estaría el día en que se convirtiera en Hokage.

Con el tiempo, luego de todas las aventuras compartidas, quiso que ella estuviera a su lado al recibir el título. Y quizás, solo quizás, la vida entera. Naruto por un momento se permitió ser feliz, palpar esa efusividad y marcarla como suya. Esa alegría fue puesta en la palma de su mano con mucha facilidad, así que nunca se permitió pensar en que algún día se le iría de las manos.

Sin embargo, la realidad lo golpeó de manera cruel y despiadada, recordándole que no tenía permitido ser feliz. Que pasara lo que pasara, la vida seguiría tratándolo como un saco de entrenamiento. Hasta el día en que se rompiera y ni siquiera para ser infeliz fuera útil.

Mientras avanzaban por el bosque, con los cuerpos de Sakura y Lee para ser llevados a Konoha, Naruto comenzó a pensar que si esa sensación de vacío que comenzaba a apoderarse de él, acabaría algún día.

Pero algo en su corazón le decía, que solo incrementaría.

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Por favor, lean mi notita de autor.

En el anterior capitulo pasaron muchas cosas y noté un poco de descontento en algunas y otras bastante emocionadas por el ItaSaku jajaja. Esto último créanme que a mí, en lo personal, no me molesta, debido a que yo shippeo a Sakura con medio Naruto, pero algunos comentarios como que empezaron a pensar que esto es un ItaSaku y pues, no. La historia como dije es una SasuSaku así que no se preocupen, tengo más menos resuelto como va a acabar en eso.

Lo otro que quiero aclarar es que no sé si les haya "molestado" o incomodado que Lee se haya ido con Sakura.

Tengo dos razones para haberlo metido y la principal de ellas es que Rock Lee es mi bebé precioso (es decir, mi personaje favorito) de todo Naruto y en cualquier fic que yo haga de Naruto, él va a estar presente y le voy a dar protagonizo jajaja (una disculpa si les molesta :c pero ya que Kishimoto se olvidó de él después de los arcos de Gaara, yo le haré justicia).

Y la segunda, es que desde que pensé en esta historia Lee tiene relevancia en la trama principal, incluso cuando no tenía decidido que Sasuke se quedaría en la aldea. Así que no está solo por ser mi personaje favorito sino porque influye bastante en la historia.

Así que no, no se va a regresar a Konoha, no lo van a meter en un genjutsu y les aseguró que no se van a decepcionar de que se quede al lado de Sakura. Tenganme compasión :c es mi personaje favorito.

En fin, gracias por leer, espero no les haya molestado o incomodado mis aclaraciones, lo hago porque me gusta responder a las incógnitas que veo que tienen.