48. Probablemente.

La primera vez que tomó la mano de Sakura, estaba fría y temblando, producto de la noche y de la mala experiencia que había vivido aquella noche en la tierra de las olas. Sasuke pudo sentir una pequeña conexión entre ellos, casi nula, que luego intentó ser olvidada pero en vez de eso, creció mucho más, cada día a cada momento.

Hasta que fue incapaz de detenerlo.

Desde el principio, Sasuke no le tomó atención a Sakura, no era tan estruendoso como Naruto y solo escuchaba de ella gracias a que las chicas lo consideraban "el segundo mas guapo de la academia" y muchas de ellas hacían comparaciones entre ambos. También porque era bueno en las clases y en los entrenamientos de la academia, pero nada admirable.

Fue cuando comenzaron sus jugarretas con Naruto que volteó a verlo, enterándose un poco más de su existencia. Lo suficiente al menos para que supiera su nombre y al clan al que pertenecía.

Después fueron integrados al mismo equipo, y Sasuke en su afán de venganza, decidió que tanto Naruto como Sakura no le importaban, que no los necesitaba. Que gran idiota había sido. Porque justo ahora, Naruto y Sakura eran lo más importante en la vida del Uchiha, lo suficiente como para pensar dar la vida por ellos.

"¡Ya no estamos solos!"

El grito de Sakura resonaba una y otra vez en su mente cada que esta quería sumergirse en la tristeza y la desesperación. Si aquellos recuerdos de la matanza de su clan volvían a su mente, si soñaba con Itachi Uchiha o pensaba en la propuesta de Orochimaru, el recuerdo de Sakura toda maltrecha corriendo a él, buscando detenerlo de ser un asesino, pidiéndole que viera que ahora tenía a dos personas que lo amaban tal y como era, con sus defectos y virtudes, detenía todo a su alrededor.

Pensaba en Sakura y en automático una leve sonrisa se plantaba en su rostro. Pensaba en Naruto y las ganas de no quedarse detrás de él lo hacían ser mejor persona todavía. Tardó en darse cuenta que tenía una familia ahí, pero al final del día, lo hizo.

Y quiso quedarse con ellos, para protegerlos.

Porque pasaban sobre su cadáver antes de hacerle un daño a Naruto, de llevárselo y matarlo para extirparle el zorro de nueve colas.

Y si se atrevían a siquiera tocarle un cabello a Sakura, reviviría de la muerte para acabar con ellos…

Que infantiles pensamientos.

Tristes, estúpidos, sin sentido.

"Así que hasta que llegue ese día, me volveré mucho más fuerte. Hasta que sea capaz de protegerte."

—Al final, no fui capaz de cumplir esa promesa. —murmuró Sasuke, tomando con cuidado el cuerpo de Sakura que yacía en el suelo.

Neji a su lado hizo lo mismo con el de Rock Lee, con las manos temblándole y dejando que las primeras lágrimas se escurrieran de sus ojos. Ahí estaba su compañero, su amigo, su rival.

Sasuke se quedó mirando el cuerpo inerte de la chica; se veía tan pacifica, como si estuviera durmiendo, los cabellos le caían con gracia sobre su rostro pálido, sus parpados cerrados le indicaban que nunca más podría ver el verde de sus ojos y que no pudo verlos por ultima vez al momento en que se cerraron para siempre.

Supo al momento en que la dejó en la cueva que estaba cometiendo un terrible error, que debió quedarse con ella porque esa sensación en su pecho de nunca volver a verla se fue extendiendo más y más a medida que se alejaba. Sin embargo, las palabras de Sakura eran completamente ciertas.

"Naruto es nuestra luz, y sin esa luz, ni tu ni yo sabremos como brillar de nuevo."

—Lo protegeré. —prometió Sasuke, cerrando la mano en la de Sakura. Sólo dejó escapar una lágrima que quedó estampada en la cara de la chica.

A pesar de todo había una promesa que impedía que las sombras, que se encontraban acumulándose a su alrededor, se impregnaran por completo.

Porque aún tenía a Naruto, ¿cierto?

Al ver llegar a su mejor amigo y conectar con un simple vistazo con él, supo que Naruto se sumergió en el desastre total. Sasuke deseó que su marca también lo dominara, poderse olvidar de esos desastrosos sentimientos por un segundo, que lo quemaban por dentro, destruyendo cada parte de su alma. Tuvo que proteger el cuerpo de su Sakura aferrándose a ella al momento en que Naruto se transformó en el Kyubi.

Sasuke pronto se dio cuenta que no tenía fuerzas para detenerlo, como si le hubieran drenado la vida y solo quedará un saco de huesos.

Y de pronto, se dejó ir.

Se vio en el fondo de un océano, observando a Naruto, él parecía querer alcanzarlo a pesar de todo. Sasuke miró atrás de su espalda, un fondo negro lo esperaba para que se sumergiera en él, y sin importarle la mano extendida de su mejor amigo, no opuso resistencia para hundirse por completo.

En el fondo de ese oscuro mar, notó las siluetas de su familia siendo asesinada, de Itachi volteando atrás y decretando que debía vengarse, asesinarlo para poder ser feliz. Luego esas formas fueron transformadas en su equipo, en Kakashi y Naruto burlándose de él, en Sakura tomándole la mano, corriendo a él.

"Como ordene, Su Majestad."

Besándolo…

Pronto dejó de sentirse ahogado, consiguió llegar al fondo de la oscuridad y no había nada. Ni ruido, ni siluetas, ni recuerdos. Caminó en silencio, volteando a todos lados, asustándose de estar solo en esa infinita penumbra, ni siquiera era capaz de ver sus propias manos, era como si solo supiera que estaba ahí.

Echó a correr, se sentía jadear pero su respiración agitada no llegaba a sus oídos, ni los pasos apresurados. No tenía rumbo ni dirección, buscaba mover sus manos entre la negrura pero ni siquiera podía saber si lo estaba haciendo en realidad.

No supo cuanto tiempo pasó.

En algún punto dejó de correr, si es que en verdad alguna vez lo hizo y dejó que su cabeza tocara la falsa ilusión de un suelo. Lo único que le quedaba era remordimiento, nostalgia y la vaga sensación de que eso nunca terminaría, de que lloraría sobre una herida que jamás sanaría.

—Sasuke.

De pronto la oscuridad se iluminó suavemente, haciendo que prestara atención; ahora podía ver sus propias manos, no obstante, fue lo último de lo que se percató Sasuke.

Sabía que era una mentira, quizás un genjutsu, pero… ¿importaba? Incluso si era una ilusión, quería platicar con ella una vez más, acariciarle la cara y abrazarla con fuerza.

—Sakura.

Su silueta era la del pequeño Sakura, solo que con la banda en la frente, sin nada que lo atara al pasado. Era el Sakura que quería salir adelante con el equipo siete, el Sakura del que se enamoró. Sasuke extendió una mano a ella, buscando palparlo, pero la silueta se distorsionó, afirmando que no era real.

—Soy de lo peor. —dijo Sasuke, sentándose lo más cercano que pudo a Sakura. Ella recargó suavemente la cabeza en el Uchiha. —No cumplí la promesa que te hice.

—Está bien, Sasuke.

—Si no puedo proteger ni a la mujer que amo, ¿cómo podré proteger algo más? —sollozó, cubriéndose con una mano el rostro. —No puedo, Sakura…

—Tienes que proteger a Naruto y a Kakashi-sensei.

—Estoy cansado. —murmuró Sasuke, observándola. Ella frunció la boca, sin lograr entenderlo. —Yo… ya no puedo, no quiero seguir perdiendo personas importantes en mi vida, es muy doloroso.

— ¡Entonces yo los protegeré! —afirmó el pequeño Sakura, poniéndose de pie, alzando los puños. Luego volteó a Sasuke, dándole una sonrisa animada, con las mejillas en un rebosante color rojo y los ojos brillando tan llenos de vida. —Te dije que te protegería Sasuke, así que puedes descansar, me haré cargo de ahora en adelante.

— ¿Podrías perdonarme?

—Siempre he sabido que necesitabas al magnifico Sakura Haruno en tu vida. —dijo, fingiendo arrogancia, señalándose con el pulgar. — ¡Así que no temas más, príncipe idiota! ¡Yo, Sakura, cuidaré a Su Majestad como el asombroso ninja que soy!

Sasuke volvió a extender las manos a ella, poniéndose de pie en un saltó, corrió y la embulló en sus brazos. Sólo para darse cuenta que la silueta de Sakura desapareció y él fue de nuevo enterrado en la completa oscuridad.

El rugido de un monstruo atrajo su atención después de un rato, debido a que era el único sonido que se escuchaba no fue difícil saber de donde provenía, así que camino hacia él, lento, casi perezoso, como si no quisiera volver. Y realmente, no quería.

—Sasuke, ¿te encuentras bien? —preguntó Kakashi, debido al agotamiento del mangekyo sharingan, apenas podía mantenerse en pie. De hecho, fue Guy quien los puso en un lugar seguro.

Sasuke se dio cuenta entonces que aún mantenía abrazado el cuerpo de Sakura.

— ¿Qué…?

—Naruto perdió el control. —dijo Kakashi. Debido a todo el tiempo que pasaron juntos, Sasuke se dio cuenta que su sensei también estaba conteniendo las lágrimas. — ¿Puedes ayudarlos un poco con ello? No puedo moverme. Yo cuidaré de…Sakura.

—No irá a ninguna parte. —escupió Sasuke, frío.

Gracias a los sellos proporcionados por Jiraya no fue tan difícil contener de nuevo al kyubi. Lo verdaderamente difícil fue cuando tuvo que enfrentar a Naruto, observándole con escepticismo, pidiéndole, casi rogándole con la mirada para que le dijera que había visto mal, que su Sakura aún estaba viva.

—Está muerta.

Cuanto trabajo no le dio pronunciar esas palabras, convencerse de ellas mucho más. Dejó que su amigo derramara todas las lágrimas que pudiera, no obstante, él no se permitió derramar ninguna, no tenía derecho de llorar, ahora lo que le permitía moverse, lo que le permitía respirar era la asquerosa sed de venganza que se estaba formando dentro de su corazón, más potente que nunca.

"Gracias por existir, Sakura."

La noche era fría, le helaba los huesos a todos, sin embargo, Sasuke ni siquiera era capaz de sentir eso. Solo quería llegar a Konoha para volver a partir. No podía quedarse de brazos cruzados viendo por última vez a la persona que amaba siendo enterrada, terminaría de destruirlo por completo y por el momento, eso no estaba permitido.

Debía estar listo para vengar su muerte.