51. Itachi Uchiha.
Ciertamente Sakura esperó que al momento en que llegara, sus nervios no la delataran por completo; sin embargo, lo primero que hizo al verlo, fue tomar una posición de defensa provocando que Lee alertará a sus cinco sentidos también, que Itachi suspirara y que el recién llegado se riera a tres largas y estruendosas carcajadas.
—Sin rencores, ¿eh? —preguntó a Sakura, queriendo revolver sus cabellos. Sakura se apartó de inmediato, sin despegar la mirada de él, queriendo casi traspasarlo con ella.
—El sujeto que peleó con Guy-sensei…, sin embargo, Sakura parece conocerlo bastante. —pensó Lee, precavido.
—Parece que tu cuerpo aún no olvida las palizas que te he dado, ¿verdad? —sonrió Kisame, en un modo que le erizó todo el cuerpo a Sakura. A pesar de que Itachi estaba ahí, al igual que Lee, seguía sintiendo tanto miedo de él como todas las veces que lo vio.
¿Por qué tenía que lucir débil delante de ese sujeto? Había enfrentado a Orochimaru, a Kabuto, a Sasori. Y ahora un hombre con la cara de pez lograba hacerla agachar la cabeza.
—Córtalo, Kisame. —pidió Itachi, intercediendo. —Ahora Sakura es una aliada de Akatsuki.
—Humm… de todas maneras no me interesa mucho el chico-chica. —se sinceró Kisame, encogiéndose de hombros. —A decir verdad, —y su cabeza giró a Lee que contrajo los labios. —este chico me recuerda mucho al sujeto con el que me acabo de enfrentar. ¿A él puedo matarlo?
—¿Qué clase de pregunta es esa? —reprochó Lee, confundido.
—Mira estás cejas, no son normales. —dijo Kisame, picándole estás mismas a Lee que sintió un ojo crisparle por ser tocado de esa forma.
—Déjalos en paz. —suspiró Itachi.
—Seguro te verías muy divertido con estas cejas, Itachi. —sonrió el exninja de la niebla. Al ver la mueca que hizo su compañero, Kisame dejó a Lee en paz y silbó, caminando hacía el sendero que debían seguir.
Sakura esperó a que Itachi avanzara para poder seguirlo, detrás de él, junto a Lee y con Masamune en su cabeza, dormitando. No le daba confianza, por más cómodo que Itachi se viera con él, aunque le dijeran que estaría segura, no podía sentir que todo su cuerpo se tensaba al momento en que Kisame le daba una sola mirada.
— ¿Sakura? —llamó Itachi.
La noche ya había caído sobre ellos, y según lo que decía el Uchiha, faltaba cada vez menos para llegar a donde los Akatsuki. Alrededor de tres días. Sakura miró detrás de ella, se había alejado un poco del grupo para contemplar las estrellas como cada noche; detrás de Itachi, Kisame tenía a Lee tomado por los hombros y picaba su frente insistentemente, pidiéndole que peleara con él.
—Itachi-san. Siéntate a mi lado. —pidió ella, golpeando con suavidad la tierra.
—No estás cómoda con Kisame, ¿cierto?
—Eso es bastante obvio, Itachi-san. —contestó Sakura, haciendo un mohín. —Por más que lo intente, mi cuerpo recuerda todas las veces que me sometió. Y, además, sé que podría volver a hacerlo si se lo propusiera, no soy más fuerte que él.
—A Kisame solo le interesa pelear con las personas que él reconoce, así que no tienes nada de que preocuparte, y aunque lo hubiera, yo estoy aquí para protegerte, Sakura.
—Lo sé. —dijo Sakura, recargando la cabeza en su hombro. —Es genial poder estar contigo al fin, Itachi-san. Pesé a todo lo que dejé atrás, siempre pensé que cuando te viera en persona al fin la parte que me faltaba sería completada.
— ¿A que te refieres?
—Naruto y Sasuke, tienes objetivos en su vida. —comenzó Sakura, observando a las mismas estrellas de siempre. —Naruto quiere ser Hokage, Sasuke… bueno, el quiere eliminarte.
—No te mortifiques al decirlo, yo fui quien se lo pidió en primer lugar.
—Entonces, cuando ellos se marcharon para volverse más fuertes, pensé que protegerlos no era lo único que deseaba hacer. —Itachi observó el brillo en los ojos de Sakura, quería devorarse el mundo. —Después de todo, a pesar de que Naruto y Sasuke tienen el objetivo de proteger al equipo siete, cada uno tiene sueños individuales.
— ¿Y cuál es tu sueño, Sakura? ¿Lo has pensado? —preguntó Itachi, acariciándole con cariño la cabeza. — ¿Ser libre?
—Desde que me fui contigo, lo soy. —respondió ella. —A pesar de que me una a Akatsuki, esa organización terminará algún día y seguiré siendo libre.
— ¿Entonces…?
—Quiero salvarte, Itachi-san. —dijo con una sonrisa; la mano de Itachi dejó de tocar a Sakura en automático. —Y a Sasuke también.
— ¿Qué?
—A pesar de que eres el asesino de los Uchiha, eres solo alguien que usaron para contener a un clan que no podían manejar. —siguió Sakura. Itachi se quedó en silencio, rasguñando con su otra mano una parte de la tierra, apretándola en su puño. —Tomaste tú decisión, pero Sasuke no sabe eso, estoy segura que al momento en que se entere, desistirá.
Hubo silencio entre ellos, de fondo solo se escuchaban las llamas moviéndose con el viento y los quejidos de Lee al estar Kisame arrancándole las cejas.
—La razón por la que te traje conmigo… —murmuró Itachi, atrayendo la atención de Sakura. Su voz era áspera, seria, casi rozando a lo fría. —Fue para que Sasuke viniera a mí, pues parecía que se estaba olvidando de su objetivo. Quizás no lo recuerdas, pero la primera vez que te encontré fue en la tierra de las olas, mi misión ahí era capturar a Naruto y pude haberlo hecho, sin embargo, quise indagar un poco más en Sasuke, así que te seguí hasta que llegaste con él y tomaste tu mano; cuando vi su rostro, sin apartarte de él, supe que al igual que Naruto, su lazo se haría mucho más fuerte. Y no me equivoque.
—Itachi-san.
—Por eso, cuando caíste en el gejutsu, era solo para confirmar si mis sospechas eran verdaderas. No quería ser tu amigo, ni tu compañero, Sakura. Todo este tiempo te he usado para un solo propósito…
—Lo sé, Itachi-san. —interrumpió Sakura, dejándose caer en las piernas de este y acomodándose en ellas para verlo fijamente al rostro. El Uchiha parecía sorprendido, no solo por sus palabras, también por su acción. —Cada una de las palabras que me has dicho, y las que no, las tengo claras en mi mente.
— ¿Eh?
—Es porque soy muy inteligente. —sonrió tocándose la frente. —Era obvio que tus intenciones no eran ser mi amigo, Itachi-san. Cuando eres de un clan como el Haruno, las personas no están muy interesadas en ser tus amigos, eres excluido por no ser de un clan de al menos una habilidad especial, como el Yamanaka, el Nara o Inuzuka. Obviamente en sueños esperas que te elijan sobre un clan de renombre como el Hyuga o el Uchiha.
—Sakura.
—Así que desde antes de que me contaras la historia del cuervo que miraba las estrellas, supe que querías algo de mi equipo. A decir verdad, pensé que se trataba de Kakashi-sensei. Luego, escuché la historia y entendí que se trataba de Sasuke.
—Entonces, ¿por qué no huiste al desbloquear las memorias del genjutsu? —preguntó Itachi. Sakura extendió una mano a su rostro, incluso cuando Itachi pareció querer apartarla, al ver que Sakura mantenía su mano ahí, dejo reposar su mejilla con suavidad.
—Por la misma razón que Lee no me abandonó.
— ¿Estás preocupada por mí?
—En parte sí, pero… si pudieras ver tu mirada Itachi-san, también buscarías salvar a la persona que estás observando. —sonrió Sakura, dejando que las yemas de sus dedos acariciaran el rostro contrario. —Cuando volteé a verte al terminar la historia, tenías unos ojos tan tristes y cansados que no pude evitar querer abrazarte, decirte que todo estaría bien y que serías perdonado.
—Sakura…
—Puedo abrazarte ahora, Itachi-san, decirte que todo estará bien. —comentó Sakura, retirando la mano del rostro de Itachi. —Aunque no puedo prometerte que serás perdonado.
—No espero ser perdonado.
—Pero podemos intentarlo. —sonrió, cerrando su puño y haciendo un suave movimiento en señal de ánimos. —Sé que probablemente Naruto y Sasuke no querrán saber de mí cuando se enteren de lo que hice, sin embargo, ellos se tienen el uno al otro.
—No me digas que… la razón por la que viniste conmigo, fue por esto, Sakura.
—Humm… es muy tarde para regresarme, Itachi-san. —comentó Sakura, extendiendo ambos brazos al cielo. —Incluso si lo intentas, no regresaré.
—Sakura.
—Estoy aquí para salvarte, Itachi-san. —sonrió Sakura, dando un salto para ponerse de pie.
Justo cuando iba a dar la vuelta, Itachi la tomó del brazo sin demasiada fuerza, solo con la suficiente para que le prestara atención. Sakura abrió con suavidad sus ojos jade, parecía sorprendida pero sin ningún rastro de duda en sus ojos.
— ¿Por qué haces esto por una persona que solo te estuvo usando todo este tiempo?
— ¿Por qué dices? —ella pareció meditarlo un poco, y con suavidad se soltó de Itachi, aunque sin marcharse, volvió a girarse a las estrellas. —Hay muchas razones, Itachi-san. Supongo que podría resumirlas en tres si así lo quieres.
—Hazlo.
—La primera razón es porque sé lo que se siente estar enjaulada en una prisión de cristal. —comentó. —Vuelas, vuelas y vuelas buscando salir de ella y, cuando al fin sientes que estas escapando, chocas contra el vidrio y vuelves a caer. Por más que lo intentas, siempre pasa lo mismo.
—Yo no estoy atrapado, Sakura.
— ¿Entonces por qué le has pedido a Sasuke que te mate? —preguntó ella, mirándolo de reojo. —Itachi-san, seguro piensas que la muerte es la única forma de volar y dejar atrás todo el dolor que sientes.
— ¿Qué dices…?
—La segunda razón, y quizás por la que lo hice desde un principio, es que Sasuke no se merece esto. —Sakura apretó los puños con fuerza a su costado, frunciendo incluso el entrecejo. —Él merece saber la verdad, saber el porque su hermano, la persona que más amaba en el mundo, hizo lo que hizo. Al igual que tú, yo amo a Sasuke, Itachi-san, y permitir que viva en una mentira, no dejaré que crea eso, porque al final del día, si te mata y después se entera de la verdad, se culpará toda la vida.
— ¿Y la última? —logró preguntar Itachi, tenía los ojos cerrados y se imaginaba a su pequeño hermano, devastado por la culpa.
—Por mi egoísmo. —confesó Sakura, exhalando aire que no supo que estaba conteniendo.
— ¿Tú egoísmo?
—Bien o mal, llegue a la resolución que Itachi-san era quién me daría la libertad que tanto estaba buscando. —dijo Sakura, volteando a verlo. —Tú me usaste a mí para obtener información de Sasuke, mientras que yo te usé para obtener mi libertad, así que no tienes porqué sentirte mal de guiarme a Akatsuki. Esta fue la decisión que yo tomé, no tú.
—No sabes en que mundo te estás metiendo, Sakura.
—Puedo hacerme una idea y, si te soy sincera, temó caer en la depravación. —suspiró Sakura. —Cubrirme de oscuridad y no regresar jamás… aunque bueno, no es como si fuera a hacer de todas maneras.
— ¿Por eso aceptaste a Lee?
—Sí. —confesó, agarrándose el codo derecho con la mano izquierda. —Tener a Lee me hace sentir segura e innegablemente él se quedó conmigo por lo mismo.
—Sakura.
—Sé que está mal aprovecharme de ello, no obstante, en cuando sienta que Lee está en el peligro de perder todo lo que ama, no dudaré ni un instante en protegerlo, incluso si eso significa perder lo que yo amo.
—Lo que estás diciendo es una locura, Sakura. —suspiró Itachi. —Ese chico muere antes de dejar que hagas algo estúpido por él.
—Supongo que tienes razón.
—Igual que yo. —comentó Itachi, poniéndose de pie. Masamune se escuchaba de fondo, con los gritos incluidos de Kisame al recibir sus picotazos.
— ¿Qué?
—Moriría antes de dejar que hicieras algo estúpido por mí. —dijo, colocando una mano en la cabeza de Sakura, revolviendo sus cabellos y dándole una sonrisa agradecida antes de marcharse rumbo a los otros tres, quienes parecían tener una guerra de rocas.
Sakura sintió su cara arder y llevó sus manos a las mejillas, apachurrándolas con fuerza.
Estúpidos Uchihas de cara bonita.
Y antes de unirse a su nuevo equipo, miró una vez más las estrellas, sintiendo una suave ráfaga de viento acompañarla.
—Al final nuestros caminos se separaron, lo siento chicos. —murmuró al viento, esperando que sus palabras pudieran llegar a ellos.
Adiós.
