58. Traición.

—Esto sí es una sorpresa. —sonrió Orochimaru, relamiéndose los labios. —Itachi Uchiha.

—Tenemos que irnos, Orochimaru-sama. —pidió Kabuto, ayudándolo a levantarse.

—Sasuke podrá entretenerlo un rato con su querido hermano. —dijo emprendiendo la huída.

Yamato rechistó por lo bajo, Naruto lejos de detener su ataque al ver a Itachi comenzó a perder cada vez más el control y lejos de que Sasuke mantuviera la calma como siempre, fue el primero en lanzarse a atacar al recién llegado. No obstante, fue detenido por el graznido de Masamune que lo mandó a estrellarse del otro lado del puente, justo en donde Naruto acababa de pasar, siguiendo a Orochimaru.

— ¿Por qué estás aquí? —bramó Sasuke, activando el chidori para volver a lanzarse sobre la proyección de su hermano.

Justo cuando el chidori de Sasuke iba atacar a Sakura, casi al compás del viento, el segundo sujeto encapuchado se movió a gran velocidad desviando la trayectoria del ataque y mandando a Sasuke a estrellarse contra las rocas, y aunque el impacto fue estruendoso, Sasuke pudo percibir que aquel sujeto lo hizo con un cuidado especial, evitando lastimarlo.

— ¿Por qué…?

La figura de Itachi se le quedó observando casi con tristeza, y aunque no podía ver la cara del otro sujeto, sentía que podía reconocer esos movimientos. ¿Por qué estaba sintiendo familiaridad hacía ellos? No tenía ningún sentido, era solo el sujeto que mató a toda su familia y el otro un completo extraño.

Nada los unía.

— ¡Liberación! —el gritó de Hinata y Neji al conjunto, provocó que Sasuke se girará a ellos.

Masamune tomó esa señal para poder elevarse en el aire, disminuyendo a un tamaño suficiente para que pudiera permanecer ahora encima de su lomo, recogiendo a las dos personas ocultas en el arbusto, emprendió vuelo a máxima velocidad.

Sasuke observó que su hermano era uno de los que estaban ocultos entre la fauna, sin embargo, algo dentro de él le pedía que ignorara aquellas mechas rosas que alcanzó a apreciar cuando el genjutsu fue liberado.

—Sasuke, ¿te encuentras bien? —preguntó Neji, preocupado. —Estabas atrapado en un genjutsu.

— ¿Y Naruto? —cuestionó Hinata, notando toda la destrucción. — ¿Y el resto del equipo?

—Naruto y Yamato se fueron por Orochimaru…—y Sasuke pareció salir de su trance, recordando el estado en el que se encontraba su amigo. Tocando su bolsillo se dio cuenta que los sellos cayeron al momento en que Sai lo arrojó del puente.

—Tenemos que encontrarles. —dijo Neji.

—Está sucumbiendo ante el poder del Kyubi. —Sasuke se apresuró a recomponerse, comenzando a correr junto con ellos para ir a donde Naruto, no sería difícil debido a todos los estruendos que se escuchaban dentro del bosque.

—Antes tenemos que decirte algo, Sasuke. —habló Neji, corriendo a su lado.

—No quiero escucharlo.

—Sakura, nos traicionó. —dijo Hinata, seria.

—.—.—.—.—

—Lo que acaban de hacer fue una estupidez. —reprendió Itachi, enojado. Sakura y Lee estaban sentados de rodillas con la cabeza agachada. —No solo le revelamos a Orochimaru que estamos detrás de él, también estuvieron a punto de mostrarse ante ninjas de Konoha.

—Y aún así los protegiste. —comentó Tobi, pataleando en el aire, sentado al ras del lomo de Masamune, casi por la cola del cuervo.

—No podía saber si Sasuke iba a invocar algo o no. —contestó Sakura. —Pudo haber muerto.

—Y lo haría por ser demasiado débil. —sentenció Itachi, haciendo enojar a Sakura.

— ¡Tú hermano pudo morir delante de ti y actúas como si nada! ¡Pero a mí me proteges de que me puedan descubrir!—reprochó Sakura, poniéndose de pie. — ¡Tus prioridades están equivocadas!

—No me sirve que te descubran todavía. —contestó Itachi, dando por terminada la conversación.

— ¡¿Y de qué te sirve que se muera Sasuke?!

—Deja de actuar como una niña caprichosa, Sakura. —ordenó Itachi, volviendo su voz fría. —Echaste a perder la oportunidad que te di, no una, sino dos veces.

Sakura se quedó callada, volviendo a bajar la cabeza. —Conseguiremos el anillo, Itachi-san.

Un rugido provocó que prestaran atención a sus alrededores, Masamune aleteó con fuerza, intentando volar más alto, era como si algo lo estuviera absorbiendo. Sakura se asomó para ver que ocurría abajo, y sintió que se desvanecía ante lo que estaba viendo.

Naruto ya no era Naruto, era una especie de humanoide que intentaba tomar la forma de un kyubi. Y lo que estaba jalando a Masamune, era el chakra que Naruto estaba formando en su boca.

—No puedo abandonarlo, es mi amigo. —murmuró Sakura, sintiendo que las lágrimas comenzaban a escapar.

"¡Me gustas, realmente me gustas mucho! ¡Por eso… por ti y por Sasuke, voy a convertirme en un hombre mucho más fuerte!"

—Está perdiendo el control del Kyubi. —dijo Itachi, sin lograr escuchar lo último que Sakura murmuró. —A este paso se consumirá todo el cuerpo de Naruto.

— ¿Qué? —preguntó Lee, preocupado por su amigo. — ¿Y qué pasará con Naruto?

—Es muy probable de que muera.

"¡Tú eres mi persona favorita, Sakura!"

—No podemos hacer mucho para ayudarlo. —dijo Tobi, viendo la batalla. Masamune había conseguido estabilizarse en el aire. —Todo esto por Sakura-chan, es un poco patético como se dejó ganar solo por un poco de información acerca de tu paradero.

— ¡Tobi!

—Oh, llegó el espectador principal. —siguió el hombre de la máscara, notando a Sasuke, Hinata y Neji. La chica tenía una herida cerca del ojo que seguía sangrándole y parecía que se retorcía con dolor.

Sakura notó con horror que el sello de la marca de Sasuke estaba roto, y podía ver al Uchiha siendo consumido por este mismo.

—Hinata…

—Sasuke debió atacarla por decirle que estabas con nosotros. —Tobi se levantó, relamiéndose los labios dentro de la máscara, contempló a Sakura. —Todo esto es por tu culpa, Sakura-chan.

—Ya es suficiente. —detuvo Itachi, haciéndole frente. —Te he tolerado todo este tiempo porque nos servías, pero no aguantaré tus palabras por más tiempo.

—Ni siquiera Orochimaru es capaz de detenerle. —sollozó Sakura.

—Sakura. —llamó Lee, estaba parado encima de Masamune y pese a las ordenes de Itachi, Masamune estaba descendiendo. —Guy-sensei siempre me ha dicho que sea fiel a mi corazón, por eso te seguí, por eso juré protegerte con mi vida.

—Lee…

—Sin embargo, la Sakura que tanto adoro, ahora está dudando en salvar a las personas que más ama en el mundo. —Lee bajó de Masamune cuando estuvo en una distancia apropiada, observándola desde abajo, le sonrío. —Porque quiere salvarlos de cosas mucho más peligrosas. Pero… si Naruto muere, y Sasuke pierde de vista el camino que tanto trabajo le costó ver, ¿de qué servirá el sacrificio que estás haciendo ahora?

Sakura dejó que las lágrimas se le escurrieran por el rostro, apreciando cada palabra que Lee le estaba dando.

—Siempre habrá maneras de salvarlos en el futuro, por eso me tienes a mí y a Itachi-san. —con una seña, Masamune comenzó a alzarse de nuevo.

— ¡Lee!

—Pero si no ayudo a Naruto y a Sasuke ahora, no podré considerarme un hombre ni un ninja verdadero. —sentenció.

Tobi se quedó en silencio apretando los puños detrás de su espalda, observando al chico debajo de ellos con cierto recelo. Aunque el verdadero enojo comenzó a crecer, cuando Masamune desapareció en una nube de humo, haciendo que tuviera que bajar con Sakura e Itachi.

—Lo siento, Tobi. —comentó Sakura, dándole una divertida mirada. —Si esto es mi culpa, entonces tengo que cargar con la responsabilidad, ¿no es así?

—Sakura. —llamó y esta vez no se notaba el tono juguetón en su voz. — ¿Qué haces? Ya te dije que…

Sakura chocó su puño contra su palma, haciendo un golpe seco que calló al contrario.

—Aquellos que rompen las reglas son escoria. —Sakura se volteó a Tobi, dándole una maravillosa sonrisa que removió el corazón contrario, impidiéndole decir otra palabra al traerle un grato recuerdo de aquella persona importante. —Pero aquellos que abandonan a sus amigos, son peor que escoria. ¿No?

Y sin más, Lee y Sakura se dirigieron a ellos, no sin antes pedirle a Itachi que no perdiera de vista a Orochimaru.

—Pareces afectado. —dijo Itachi, observando desde lejos a Sakura.

—Y tú parece que no puedes controlar a la mocosa que trajiste. —reprochó Tobi.

—Tiene la voluntad de fuego y un montón de idiotas que la apoyan, ¿cómo podría detenerla?

Ambos se miraron y después volvieron la vista a Sakura que acababa de llegar a donde los ninjas de Konoha.

—.—.—.—.—

— ¿Ese es Naruto? —preguntó Hinata, sorprendida. — ¿Qué le ha pasado?

Neji miró a Sasuke, de igual forma estaba intentando mantener las marcas de sus sellos al margen y ocultarlas. La mancha café en su piel se iba extendiendo poco a poco, hubiera agradecido que Hinata no dijera nada por el momento, era obvio que en semejante situación él se alteraría. Sin embargo, tampoco podía culparla, si Sakura aparecía en ese instante, Sasuke y Naruto no dudarían en ir a ella.

—Tenemos que sellar al kyubi de nuevo. —comentó Yamato. —Yo puedo hacerlo, pero necesito mantenerlo quieto.

— ¿El sello se salió de control? —preguntó Kabuto, divertido. —Si hubieras venido con Orochimaru-sama, entonces ya lo tendrías dominado, Sasuke.

—Cierra la boca. —bufó Sasuke.

—Todavía estás a tiempo de venir. —Kabuto intentó acercarse a Sasuke, sin embargo, tuvo que detenerse al ver a los dos Hyuga delante de él, buscando proteger a su compañero. —Neji, tú también servirías, lastima que Orochimaru-sama no pueda verlo. Es una pena desperdiciar tus habilidades.

—No tengo idea de lo que quieres decir, pero no te dejaremos acercarte más a Sasuke.

—Ninguno de ellos necesita el poder de ese sujeto. —se metió Hinata, con el Byakugan activado. —El único que los necesita aquí, es Orochimaru.

—Como digas. —se burló Kabuto, observando de reojo a la pareja que venía corriendo hacia ellos. —Veremos si Sasuke sigue pensando lo mismo después.

Y desapareció en una nube de humo.

—Estilo Hokage. ¡Técnica de obediencia: Santuario de manos enlazadas! —gritó Yamato, rodeando a Naruto con pilares de maderas llenos de picos, comenzando a sellar el poder dentro de él.

Sasuke por su lado comenzó a resistirse de nuevo a la propia marca, volviendo a almacenar ese poder dentro de él. Anko y Kakashi se habían enfocado mucho en esa parte del entrenamiento, para que en situaciones así no llegase a ser una complicación para las misiones. Además, Sasuke se había concentrado demasiado este último mes en no liberar el poder, controlando su chakra y sus emociones, siendo Naruto quien envió todo al carajo cuando perdió el control.

Su límite ya había sido alcanzado, Sasuke se sentía demasiado agotado mentalmente.

— ¡Naruto! —Hinata corrió a Naruto, siendo detenida por Yamato.

—Su cuerpo está en un estado muy grave, incluso la recuperación del kyubi va de una forma muy lenta, necesita un apoyo externo para curarse. —explicó Yamato. —Tú también, Hinata. No sé lo que ocurrió pero tus heridas parecen serias.

—Es lo último de lo que necesitamos preocuparnos. —reprochó ella.

—Dejemos que el kyubi se encargue de las heridas de Naruto, puedes quedarte con él, aún no conseguimos ninguna información de Orochimaru. Lo mejor será seguirlo, dada su pelea, dudo que esté en condiciones de seguir peleando. —siguió Yamato, observando al rubio. —Neji y Sasuke me acompañarán.

— ¿Por qué no salen de una vez? —preguntó Neji, con el Byakugan activado, observando en dirección a las rocas.

Sasuke fue cerrando el puño alrededor de la tierra que lo rodeaba cuando las dos siluetas comenzaron a salir de su escondite. La primera de ellas corriendo hacia su mejor amigo, siendo interceptada por Hinata que extendió sus manos, impidiéndole el paso. Las dos figuras con capas de nubes rojas, se quitaron los sombreros de paja, revelándose ante ellos.

Neji odió tener la razón. E incluso cuando se estuvo preparando mentalmente para ello, aún se sintió sorprendido y decepcionado de verlo ahí parado, con la mirada fija en él.

—Sakura. —murmuró Sasuke.