60. Si te extrañé un día, no quiero imaginar cómo será una vida.
Sakura sintió ardor en los ojos por la cantidad de lágrimas que había derramado, Naruto y Sasuke estaban detrás de Neji, el primero ayudando al segundo a mantener la marca de Orochimaru bajo control. Ninguno volteó a mirarla, incapaces de quitar el dolor de su mirada. No llovía, no era un día triste, pero, en el corazón de todos los presentes lo era. Sin embargo, la vida seguía avanzando y ellos tenían que hacerlo también.
Dio un suspiró quedó, observando a los dos chicos que tanto amaba soportando el dolor mutuamente; estarían bien, Sakura Haruno nunca fue indispensable dentro del equipo siete. Naruto, Sasuke y Kakashi, podrían vivir felices nuevamente, lo único que lamentaba era no poder despertar con ellos cada mañana, saludarlos, pelear y caminar a su lado. Quería una vez más reclamar a Kakashi de sus retrasos injustificados, comer una vez mas un tazón de ramen con Naruto y llamar a Sasuke príncipe idiota una última vez.
Nunca se dio cuenta que extrañaría eso todos los días de su vida.
Sakura ahogó un gemido de dolor, los ojos ya le ardían por tantas lágrimas derramas y lo único que podía hacer era esconderse en la espalda de Lee para evitar provocar lastima. No obstante, logró girarse un poco hacía la chica que estaba a un costado suyo, justo donde Naruto estuvo tirado hace poco.
"Cumple tu promesa."
Hinata tembló al leer los labios de la chica y dejó que unas lágrimas le escurrieran por las mejillas. ¿Cuánto no estaba sufriendo Sakura en esos momentos? Esos chicos, que le estaban dando la espalda, eran lo único que amaba y ahora les tenía que decir adiós.
Seguramente no habría nada que no haría por ellos.
Y entonces lo entendió.
— ¡Sakura, espera! —gritó Hinata, buscando correr a ella.
Sakura golpeó el suelo con toda la fuerza que pudo, partiendo lo poco que quedaba del valle en miles de pedazos. Lee actuó tan rápido como ella y la tomó entre sus brazos, cargándola; entonces la chica llevó una de sus manos a su boca, silbando hacía Masamune que no tardó en emprender vuelo, directo a ellos. Lee fue corriendo entre las rocas que influenciadas por la gravedad caían cada vez más rápido, hasta que sintió lo suave de las alas del cuervo.
Ahora estaban en un sitio seguro.
— ¡SAKURA! —el grito de Sasuke llamándola era desgarrador.
Yamato no tardó nada en reaccionar y disparó maderas desde el suelo en su dirección, siendo Masamune quién tuvo el problema en evadirlas. Pero al fin y al cabo logró escapar de todas.
El puente se derrumbó por completo, dejándolos de un lado donde sería difícil seguir avanzando. No obstante, el primero en moverse, con todo y marca maldita, fue Sasuke, persiguiendo esa enorme ave que cada vez se alejaba más, con la persona que amaba sobre su lomo. Naruto no tardó en seguirlo, pero resbaló entre las rocas, rodando y golpeándose con fuerza la espalda; aún se encontraba demasiado débil.
—Aún no puedes moverte. —dijo Hinata, corriendo a socorrerlo. —Sasuke se está marchando demasiado rápido, debemos seguirlo, es peligroso que esté con Orochimaru.
—Iré tras él. —murmuró Neji. Hinata volteó a él, se veía tan afectado como lo estaban Naruto y Sasuke.
—Yo también…—jadeó Naruto, queriendo moverse.
—Hinata, síguenos con Naruto. Vayan a su paso, necesito alcanzar a Sasuke por lo que no podemos detenernos. Además... Sai, parece que nos ha traicionado. —bufó Yamato, emprendiendo marcha junto con Neji.
Hinata incorporó lentamente a Naruto, el chico tenía los rastros de lágrimas sobre sus mejillas, limpiándole en dos líneas, la suciedad que dejó la antigua pelea con Orochimaru. Naruto aparte de no tener fuerza física para moverse, tampoco se sentía con voluntad para hacerlo.
Quizás debería dejarse llevar como Sasuke a la oscuridad de ese inmenso mar.
—Naruto…
—Hinata, ¿es correcto que siga a Sakura? —preguntó Naruto, con la mirada perdida en algún punto.
—Estoy segura de que si Sasuke se hubiera ido con Orochimaru no habrías parado hasta encontrarle y regresarlo. —masculló ella, agachando la mirada. Había algo que comenzó a incomodarle y se estaba volviendo cada vez más fuerte, producto de las palabras de Sakura antes de marcharse. — ¿Por qué con Sakura es diferente?
—Sasuke… él quería marchase por su venganza. —dijo Naruto. Hinata entendió que la única razón por la que él le estaba diciendo eso, era por todas las emociones aglomeradas que tenía dentro de él.—Si se hubiera marchado, entre Sakura, Kakashi y yo, estoy seguro que podríamos arreglar su corazón.
—Con Sakura…
—No lo entiendes, Hinata. —interrumpió él, rasgando la tierra entre sus manos, crispando una ceja y arrojando el puño de tierra que junto a un lado. — ¿Cómo puedo arreglar el corazón de Sakura si no hay nada que arreglar? Ella no lo está haciendo por venganza, y aunque diga que lo hizo por su libertad, yo no me lo creo. Era una mentira bastante tonta, ¿por qué dejaría a las personas que la aman por irse con el bastardo de Itachi? ¿por qué dejaría que el cejotas la siguiera y nosotros no?
Hinata se puso de pie sin emitir ninguna palabra, observando el frondoso bosque del otro lado, Yamato había dejado un rastro para que pudieran seguirlo.
— ¿Cómo sabes que no hay nada que arreglar? —preguntó Hinata, recordando cada una de las lágrimas derramadas por Sakura. — ¿Quién te ha dado el derecho de decir que Sakura está bien?
— ¿Hinata? —Naruto la observó casi con sorpresa. Era la primera vez que escuchaba la voz de Hinata tan opaca, decepcionada y amarga.
—Quieres decir que el corazón de Sasuke necesitaba salvarse porque mataron a su clan y busca venganza contra su hermano, pero… ¿el corazón de Sakura está bien por qué lo único que le pasó fue que estuvo ocultando su verdadero ser toda su vida? —preguntó con voz temblorosa. Las piernas le estaban fallando, no era buena para controlar el enojo debido a que su corazón era débil y siempre terminaba echa un mar de lágrimas. — ¿Sasuke es el único que ha sufrido?
—Yo… no quise decir eso, Hinata.
—Kiba me dijo lo de Sakura. —comentó ella. Naruto abrió la boca para reprochar, pero ella volvió a callársela. —Y porque me lo ha dicho mi querido amigo que ahora está en casi al borde de la muerte, vine aquí para advertirte que no confiaras en Sakura, sin embargo, al verla intentando salvarte, rogando para que entendieran las razones y circunstancias, pidiéndome que cumpliera esa promesa de hace tiempo, lo entendí.
— ¿De qué hablas, Hinata?
—Piensa un poco Naruto. —pidió Hinata, casi implorando que pusiera a trabajar su cerebro. — ¿Por qué Sakura se uniría a la organización más peligrosa del mundo shinobi? ¿Por qué iría con Itachi Uchiha si poco o nada tiene que ver con ella?
Naruto frunció las cejas, pensando las preguntas de la chica, tardó un momento y comprendió, aterrado logró ponerse de pie y traspilló varias veces antes de comenzar a correr. Sintió que las lágrimas le volvían a bajar por las mejillas y que el agua nublaba su vista, pero no le importó caerse entre tropezones, emprendió marcha a pesar de que su cuerpo le pedía a gritos descansar un poco más. Con Hinata pisándole los talones, cuidándolo desde la espalda, siguió avanzando sin preocuparse por nada que no fuera la chica a la que estúpidamente dejó ir.
Sakura tomó la decisión de dejarlos, y en vez de persuadirla, habían hecho que viviera aferrándose a ello.
Tonto y mil veces tonto, Naruto. Pensó mientras iba de árbol en árbol, repitiéndose mentalmente todos los insultos que conocía.
¿Cómo no pudo verlo? ¿Cómo Sasuke tampoco pudo entenderlo al momento en que vieron sus primeras lágrimas?
La única razón por la que Sakura estaba con Itachi era porque quería salvar a Sasuke de convertirse en un asesino, ella no deseaba verlo con las manos manchadas de sangre y menos de su propia familia. Y el que se encontrara en Akatsuki formaba parte de ello, sin embargo, no era todo. Porque Hinata tenía razón, ¿qué otra razón haría a Sakura dejar aquellos lazos tan fuertes que formaron cuando niños?
Por él.
Porque quería detener la captura del kyubi de nueve colas.
—Sakura…—Naruto observó el cielo, esperando ver el enorme pájaro que ya desde hace mucho había desaparecido. —No quiero extrañarte toda una vida.
