Disclaimer: Los personajes no son míos. La historia claramente sí.
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Golpeó con fuerza el martillo contra el hacha, el fuego chisporroteaba detrás de él y sus amigos— que se encontraban en la herrería— lo miraban atentos sin que él lo notara.
Gobber el Rudo* se decidió a hablar.
—Creo que esa pobre hacha ya aprendió la lección.
Hiccup se detuvo y le sonrió un poco.
—Espero que se sí.
Levantó la mirada y rápidamente todos los demás volvieron a hacer lo que quiera que estuvieran haciendo ahí.
—Se está haciendo tarde ¿Por qué no te vas a casa, tomas un baño y te duermes? Mañana es un gran día.
"No me hables como si fuese un niño pequeño y estúpido" quiso decirle, pero se mordió la lengua. No tenía ganas de pelear con Gobber, por algo lo llamaban así.
—Es cierto, Hiccup —se metió Brutacio—. Mañana vamos a conocer a tu prometida.
—Pero ¿Qué dices, tarado? —el tono burlón de Brutilda era más que evidente—. Si nuestro Hiccup también la va a conocer mañana.
Snotlout* y Fishlegs* se unieron a las risas de los gemelos.
Valka entró a la herrería e Hiccup buscó de inmediato alguna cosa que lo hiciese salir de ahí, tampoco quería hablar con su madre en ese momento. Los demás guardaron silencio ante la presencia de la reina.
—Muchachos —los amigos de Hiccup la miraron— ¿Es posible que tenga un momento a solas con nuestro rey?
Los cinco contando a Astrid— quién había estado sentada y muy callada en la esquina afilando su espada— salieron de la herrería; Snotlout y Fishlegs pronunciaron frases atropellas como: Sí, sí ¿Cómo no? y Lo que usted diga, mi señora mientras salían.
—Tu quédate, Gobber —el herrero, quien hacía amago de marcharse también, se detuvo.
Hiccup suspiró.
—No quiero ser grosero, mamá, pero estoy cansado…
—¿Sí? pues no te veo muy decidido a irte a acostar, mañana tenemos que salir temprano para llegar a DunBroch para la…
—La fiesta de compromiso, ya lo sé —cortó a su madre con insolencia—. Todo el mundo se ha encargado de recordármelo durante las últimas tres semanas, ten por seguro que lo sé.
Valka lo miró duramente.
—¿Acaso estás haciendo un berrinche? ¿Es posible que a tus veintidós años estés protagonizando una rabieta propia de un niño pequeño? —miró a Gobber con fingido asombro—. ¿Es verdad lo que veo? ¿El rey de Berk comportándose como un crío?
Gobber se encogió de hombros.
—Me parece que sí, quién lo diría ¿eh?
—Bueno ya —los cortó el de cabello castaño—. Basta, ya entendí.
—Ese es el problema, que dices que entiendes y no das señales de hacerlo.
—Tu madre tiene razón, chico…
—No me digas así, soy el rey ahora.
—¡Entonces empieza a comportarte como tal! —el grito de Gobber resonó en la herrería—. Puede que seas el rey ahora, pero para mí siempre vas a ser aquel chiquillo escuálido habido de aprender —lo apuntó con su mano buena—. Que no se te olvide que fui uno de los pocos… que pocos, el único que creyó en ti desde el principio.
Hiccup apretó los dientes.
—¿Acaso crees que eres el único que sufre con lo que pasó? Entérate de una vez que no es así. Tu padre era el mejor hombre que conocí nunca, era un excelente rey, un excelente padre —miró a Valka— y un excelente esposo. Tu padre era el mejor de los amigos.
—Lo perdí por veinte años Hiccup y cuando por fin lo recupero, un imbécil con aires de superioridad me lo arrebata.
Hiccup sabía que nada tenía que ver el rey de DunBroch, pero aun así hizo su comentario inapropiado.
—Y ustedes deciden casarme con su hija.
—Sabes que no fue culpa del rey Fergus, tu padre siempre demostró que estaba dispuesto a sacrificarse por los que amaba, y él fue un gran amigo suyo.
—Me cuesta creer que estés actuando como un crío malcriado solo porque te vas a casar con una princesa ¡Una princesa!
—Perdóname si no estoy saltando de la emoción ¡Es una perfecta desconocida! En mi vida la eh visto, lo único que sé es que tiene afición por mandar a sus pretendientes por el caño.
—Y tú te vas a casar con ella ¡Tú!
—Otra vez, enserio —puso los ojos en blanco—; perdóname por no arrodillarme y agradecer a los dioses por la oportunidad.
—Basta ya —Valka lo tomó de los hombros—. Esto no estaría pasando si hubieras aceptado la propuesta que tu padre te hizo hace un par de años.
Hiccup recordaba muy bien la dichosa propuesta.
—Es que no estas escuchando —fue su turno de tomar a su madre de los hombros—. No estoy interesado en el matrimonio, no quise casarme con Astrid en ese entonces y no quiero casarme con la princesa ahora. No quiero casarme y punto.
—No nos salgas con que le temes al compromiso porque si por ti fuera, estarías con Chimuelo toda la vida.
Hiccup quiso decirle que eso era una cosa totalmente diferente.
—Si no quieres casarte, ¿Cómo planeas tener un heredero que te sustituya el día que mueras?
El castaño suspiró de nuevo.
—Tú le prometiste a tu padre antes de que muriera que lo harías, viste la alegría que tenía al saber que te casarías con alguien como esa muchacha. Él la conoció antes de la guerra y por eso estaba así de emocionado.
—Mira, Hiccup, no somos unos monstruos —Gobber le frotó el hombro—; entendemos que estas tres semanas no han sido las más fáciles: el funeral de tu padre el mismo día que volviste de la guerra, la ceremonia de coronación un par de días después y ahora esto, pero son cosas que se deben hacer y alguien tiene que hacerlas.
Su madre lo cogió de la barbilla.
—Por favor, hijo, no puedes faltar a la palabra de tu padre.
—De todo lo que tenía para ofrecerme como agradecimiento, fue a ofrecer a su hija —resopló—. Yo feliz de la vida le recibía un maldito caballo.
Su madre lo pellizcó.
—Si lo que te preocupa es que mañana no llegue a DunBroch para el compromiso, puedes parar de hacerlo ya… le prometí a mi padre moribundo que lo haría y eso es justo lo que voy a hacer.
Besó a su madre en la mejilla y salió de la herrería, se dijo que tomaría una ducha e iría directamente a la cama. Le esperaba un largo camino a DunBroch mañana…
—No puedo creer que de verdad te vayas a prestar para esto.
Hiccup se sobresaltó y vio a Astrid salir de las sombras.
—¿Qué haces aquí? creí que te habías ido a tu casa.
Astrid le hizo una seña para que guardara silencio, lo tomó del brazo y lo guio dentro del bosque.
—¿Qué estamos…?
Astrid lo calló con un beso profundo, se apretó contra él e Hiccup no tardó en corresponder; pero su cerebro se activó cuando Astrid trató de quitarle el cinturón. La detuvo y ella le dirigió una mirada molesta.
—Astrid, no podemos hacer esto. Voy a comprometerme mañana…
—No lo hagas, no te cases.
Hiccup la soltó.
—No puedo hacer eso, lo sabes bien, se lo prometí a mi padre.
Astrid miró con rabia cualquier cosa, menos a él. Hiccup la tomó de la barbilla, obligándola a mirarlo.
—Tuvimos siete años para hacer esto ¿y elijes una noche antes de mi fiesta de compromiso para decidir que era el momento?
La mirada de la chica era molesta.
—Aprovechamos cinco de esos años, no sé por qué te estas negando hoy.
—Porque ya no puedo.
—¿Qué no puedes? ¿Arriesgarte a engendrar un bastardo? —le propinó un golpe en el estómago, el castaño se recargó en una roca hasta que recobró el aliento—. Ay Hiccup, no soy el tipo de mujer que atrapa a un hombre con un niño.
—Ya sé que no y nunca pensé eso de ti, pero tienes que entender que debo hacer esto.
Astrid se acomodó la ropa y comenzó a alejarse de él, antes de perderse entre los árboles, se detuvo y escupió en su dirección.
—Debiste aceptar casarte conmigo cuando tu padre te lo propuso —el rey se puso rígido, no sabía que ella estaba al tanto de ese asunto—. ¿Acaso creíste que no me enteré?
Soltó una risa amarga y el joven tragó duro.
—¿Habrías dicho que sí?
Hiccup sabía la respuesta y Astrid también.
No.
—No, pero al menos sabría que estabas considerando una vida conmigo… yo habría sabido que pensabas vivir con alguien más que no fuese Chimuelo.
Se fue y minutos después Hiccup la imitó.
Esa noche, bien bañado y arrebujado en la enorme cama de su habitación, rogó a los dioses por valor para afrontar esa situación y no dejar varada a la princesita en una isla llena de dragones sin domar.
—REVIEW—
Magiz: Un gustazo saber que esto es de tu agrado, espero seguir leyéndote, sobre Valka y Estoico, pues… ya veremos hehe. Un placer saludarte, también espero que este te guste. Saludos.
ACLARACIONES:
Cambié los nombres de algunos personajes al inglés pues en español suenan un poco fuera de lugar hehe. Espero que no tengan problema con eso.
Aquí algunos de ellos:
Gobber el Rudo: Bocón.
Snotlout: Patán.
Fishlegs: Patapez.
Hola de nuevo, Harry aquí con un nuevo capítulo; esto apenas empieza sí que lean, disfruten y— si gustan— comenten, cada review es un perrito menos que muere en el mundo… ok no.
Enserio, amo leer sus comentarios.
Entonces qué… ¿Review? ¿No? Ok.
Harry.
