Disclaimer: Los personajes no son míos. La historia claramente sí.

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Merida.

Aunque el agua estaba caliente y la chimenea se encontraba encendida, Merida sintió que se congelaba.

Maudie lavó su cabello con jabón y especias, le talló el cuerpo hasta dejárselo rojo y cuando finalmente terminó, la enredó en una bata de lana para cubrir su desnudes.

Le puso unas gotas de fragancia detrás de las orejas, en las muñecas, el cuello y bajo los senos; se sintió un poco incómoda. Nadie la había ayudado a bañarse desde la última vez que tuvo que arreglarse.

Sintió que el aire se le iba de los pulmones cuando su nana apretó el corsé.

—No te sentirías así si lo usaras más seguido —regañó la mujer y Merida quiso decirle que se callara.

La sentó en una de las sillas de su habitación y procedió a cepillarle el cabello. De alguna manera logró el mismo peinado que su madre le hizo la última vez.

—¿Dónde pusiste tu collar? el que te obsequió tu madre el día que iban a ganar tu mano.

"Se lo di como pago a una bruja para que la hechizara".

—Ni idea —dijo en su lugar.

Maudie rebuscó en su joyero— uno que Merida ni siquiera usaba— y encontró otro parecido.

—Este no es tan costoso, pero se mira como si lo fuera.

—¿A quién demonios le importa si es costoso?

—A los vikingos —le hizo saber—, les gustan las cosas brillantes.

Merida no creía eso.

—¿Cómo lo sabes?

Maudie se sonrojó.

—Lo escuché por ahí.

La princesa— nuevamente— no le creyó, pero lo dejó pasar.

—Ya estás lista —la llevó hasta el espejo—. Te ves preciosa.

Y lo estaba. Merida tuvo que reconocer que podía verse bonita incluso bien vestida; esta vez no llevaba tanta ropa encima, salvo por el velo blanco en su cabeza y la pequeña corona.

—Por lo menos puedo moverme con este vestido —dio una vuelta—. ¿Cómo es que hicieron otro igual?

Maudie le restó importancia con una mano.

—La modista de tu madre sabe lo que hace.

La reina Elinor entró y contempló a su hija.

—Ay cariño, estás divina.

Merida resopló.

—¿Se puede? —el rey tocó la puerta.

La reina lo hizo pasar. Fergus miró a la princesa y silbó.

—Sin duda, uno cambia cuando se baña.

—¡Papá!

—¡Fergus!

Merida y Elinor le dirigieron miradas molestas al rey, Maudie soltó una risita.

—Solo vine a recordarles que ya casi es hora.

La princesa fulminó a su padre con la mirada, lo último que quería era que fuese hora.


Hiccup.

—¡Está helada! —gritó cuando el agua le cayó encima.

Gobber se rio.

—Deja de quejarte, es para la buena suerte.

El rey se sintió tentado a debatir eso.

—Asegúrate de quitarte toda la tierra que traigas encima, chico, lo último que quieres es verte mal delante de tu prometida.

"Ni siquiera la conozco, mucho menos me importa lo que piense" se dijo.

—Tengo que dejarte, he de ir a ponerme presentable.

Hiccup— detrás de la cortina que separaba el baño de la habitación— escuchó como Gobber abría la puerta de esta.

—Date prisa, nos iremos pronto.

—¿Y Chimuelo?

—Lo están preparando, también le tocó bañarse hoy.

Con una carcajada burlona, Gobber finalmente se fue e Hiccup terminó de bañarse minutos después; se había tallado tan fuerte que la piel se le puso sonrosada— incluso usó ese jabón para el pelo y ese otro para el cuerpo que su madre encargó de algunos reinos vecinos—. Todo fuese para hacer feliz a Valka.

Snotlout, Brutacio y Fishlegs entraron de forma estrepitosa en su habitación. Gracias a los dioses que tenía los calzoncillos y el pantalón puestos.

—¿Qué carajos…?

—Calma, Hipi* —Brutacio le dio una palmada en la espalda un poco fuerte a su parecer—. Venimos a ayudarte a terminar de vestirte.

Hiccup los miró con horror.

—No es necesario, enserio.

—Claro que sí —Snotlout lo embutió en una camisa de lana con su brusquedad característica—. Somos los mejores amigos del rey y futuro novio, así que es nuestro deber asegurarnos que no nos avergüences en tierras ajenas.

El nuevo rey rodó los ojos.

Fishlegs le pasó el cinturón nuevo e Hiccup se lo puso con rapidez. Brutacio lo ayudó a ponerse la capa de piel— la misma que usó su padre cuando se comprometió con su madre— a la que le habían hecho unos arreglos dado que él no era tan alto como el difunto rey.

—Creo que ya terminaron aquí, puedo ponerme la prótesis solo ¿O quieren hacerlo también? —se sentó en la cama y procedió a quitarse la prótesis que usaba para bañarse, tomó la que usaba a diario.

—Esa —Brutacio señaló la prótesis— es la razón por la que estamos aquí.

Hiccup le dedicó una mirada confundida.

—No vas a ponerte esa cosa gastada, no vamos a permitirlo —Fishlegs abrió el enorme armario y buscó hasta que encontró lo que buscaba—. Tienes que ponerte esta, la has usado dos veces.

—¿Cómo sabes que dos veces? —preguntó mientras se la ponía.

—Porque esa es la de las fiestas y solo hemos ido a dos fiestas el último año.

Hiccup recordó que Fishlegs le había mandado hacer esa prótesis.

—Olvidé que me la regalaste por mi cumpleaños, lo siento.

Fishlegs le quitó importancia.

—Todo está listo —Gobber apareció de nuevo, ahora con ropa limpia y sin agujeros—. Es hora de irnos.

Hiccup suspiró, lo último que quería era que fuese hora de irse.


Merida.

—Siéntate derecha, que se den cuenta que tu presencia impone —aconsejó su madre.

—Mi presencia impone, aunque no esté derecha —replicó la colorada, pero aun así se enderezó—. ¿Por qué tenemos que esperarlos aquí?

Habían montado una tarima con las sillas de la familia real en un prado grande y que estaba cerca del castillo.

Todo estaba debidamente arreglado: había cinco mesas largas y repletas de comida, otras dos con barriles llenos de vino e hidromiel y después estaban otras tantas alrededor del prado para los invitados; finalmente la mesa de honor donde se sentarían con la familia real de Berk y los Lores— quienes habían sido invitados— con sus hijos.

—Porque la reina Valka envió un mensaje diciendo que traerían los dragones —Merida notó que a su madre no le gustaban las bestias esas—. Mandé poner otras mesas, las que estas vacías porque tu futura suegra dijo que traerían algunas cosas.

—Quizá el muchacho quiere lucirse para impresionarte.

Su padre, al igual que ella, ignoró la última parte del comentario echo por su madre. Merida se lo agradeció.

Ya no pudo contestar nada más porque un rugido en el cielo la distrajo.

—Dioses —murmuró su padre, mirando también—. Dejas de verlos un tiempo y te vuelven a impresionar.


Hiccup.

Desde ahí vislumbraba donde se llevaría a cabo la fiesta.

Era un lugar amplio y por lo que se alcanzaba a ver, bien decorado. Su madre empezó a decir el orden en qué bajarían.

—Hiccup, tú eres el último.

El rey asintió, Chimuelo empezó a elevarse más.

—¡¿Dónde demonios vas?! —gritó Gobber.

—Déjalo, él tendrá que bajar. Es nuestro turno…

Hiccup dejó de escuchar la voz de su madre, estaba sobre las nubes.

—Podemos irnos, Chimuelo —el dragón soltó un bufido—. Pero no debemos.

El Furia Nocturna soltó un jadeo.

—Muy bien, amigo —acarició la cabeza del dragón—. Vamos a por esa princesa.

Chimuelo comenzó a bajar en picada.


Merida.

Los dragones que llevaban cajas y barriles colgados aterrizaron primero, después lo hicieron otros cuatro bastante peculiares y la reina Valka— acompañada de otro hombre— fue la siguiente.

No había rastro de quien sería su prometido; empezó a emocionarse, quizá había decidido rechazar la oferta de su padre y estaban ahí para comunicárselo, quizá sería libre después de todo…

Entonces lo vio.

Un enorme dragón de color negro aterrizó de forma brusca y al mismo tiempo elegante, soltó un rugido y de su espalda bajó el que debía ser el nuevo rey de Berk.

Les hicieron una pequeña reverencia.

—Levántate, cielo —murmuró su padre por lo bajo y con los dientes apretados.

"Aquí vamos" se dijo mientras se ponía de pie.


—REVIEW—

Magiz: Mira que lo eh pensado, pero tengo que hacerle algunos ajustes, jejej, me pone muy feliz que estés siguiendo la historia y que te tomes la molestia de comentar. Espero seguir leyéndote, un beso enorme y un abrazo psicológico del tamaño del mundo.


Bueno gente bonita, aquí un nuevo y sensual— ok no— capítulo, espero que lean, disfruten y dejen su hermosa opinión plasmada en un Review. Amo leerlos.

Entonces qué… ¿Review? ¿No? Ok.

Harry.