Disclaimer: Los personajes no son míos, la historia claramente sí.

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Merida.

—Bueno —inició Valka—, ha llegado el momento de preparar todo.

Se encontraban en la sala de reuniones del castillo, un día después de la fiesta de compromiso, los reyes de aquel reino hospedaron a sus visitantes vikingos en éste.

—Me parece perfecto —comentó Elinor.

A Merida le parecía que a su madre le encantaba cada vez más la idea de que se casara.

Ambas mujeres posaron sus ojos en sus respectivos hijos, quienes estaban sentados lado a lado, sin hablarse ni mirarse. Al notar que ninguno de los dos jóvenes cedería a hablar, Valka volvió a tomar la palabra.

—Hay que establecer el lugar donde se llevará a cabo la boda. Si me permites, me gustaría que fuese una boda al estilo de nuestro pueblo.

—¿Cómo?

—Digo, la fiesta para formalizar el compromiso fue fantástica y muy del estilo escoces… no me malinterpreten, sus costumbres me gustan mucho, pero creo que es el turno de la boda para ser vikinga.

—Tienes razón, aunque sigo insistiendo en que los novios deben dar sus puntos de vista— se volvió hacia su hija—. Merida, corazón ¿Te gustaría que tu boda fuese celebrada al estilo del pueblo de tu prometido?

—Sí, como sea —fue la escueta respuesta de la princesa.

—Y tú, Hiccup —el rey dragón miró a su madre, aburrido—. ¿Está bien si la boda es vikinga?

—Seguro —respondió distraídamente.

—Pues ya está —sonrió la vikinga—. Celebraremos la boda en Berk, en un valle cerca del castillo.

—¿En un valle?

—Sí, nuestras tradiciones dicen que es mejor casarse en la naturaleza.

—Oh, en ese caso está bien.

Ambas miraron de nuevo a sus hijos, ellos le regresaron la mirada. Todo estaba claro, no pensaban meterse.

—Vamos a hacer esto —se pronunció el rey Fergus—: Valka —la aludida le prestó atención—, apuesto que puedes montar una excelente boda vikinga en poco tiempo —ella asintió—. Elinor y yo nos encargaremos de preparar a Merida, está más que claro que ellos dos —señaló con la cabeza a los novios— no están interesados en organizar una fiesta.

—Supongo que sí —cedió la reina Elinor.

—Pues ya está.

—El vestido será vikingo ¿No?

—Desde luego, te daré los detalles —al ver que ya había confianza entre su madre y su futura suegra, Merida se puso de pie.

—Con permiso, he de ocuparme de algo.

Ambas mujeres le sonrieron, se encaminó a la puerta y cuando estaba cerrándola, se topó con la mirada escrutadora de Hiccup.

Agh, como lo detestaba.


Hiccup.

—Discúlpenme a mí también —se puso de pie—. Olvidé algo.

Salió apresurado de aquella habitación, si se quedaba un segundo más, estaba seguro que iba a asfixiarse.

—Hiccup… —Fishlegs se acercó a él.

—Ahora no —masculló.

Encontró a Chimuelo fuera de los muros, se trepó en su lomo y lo hizo volar en dirección del bosque; para cuando volvió, todos ya habían cenado y no le quedó más que encerrarse en la habitación que le cedieron para quedarse.

Estaba por irse a dormir cuando alguien tocó la puerta, soltó un resoplido, se levantó y se puso una camiseta encima.

—¿Sí? —abrió la puerta y deseó no haberlo hecho al ver de quien se trataba.

—Con permiso —el tono de Valka fue brusco, entró a la habitación con una charola en mano—. Te traje algo para que cenes.

—No te hubieras molestado, no estoy hambriento —su madre le pasó un cubierto y él comenzó a comer.

Sí que sabía cómo funcionaban las cosas.

—¿Dónde estuviste todo el día?

—Bosque.

Bebió un sorbo de vino.

—Hubo otra reunión y no estuviste ahí.

—¿Para tratar otro tema de la boda? No me interesa, pueden hacer lo que quieran.

—Merida tampoco estuvo ahí.

—¿No? bueno, si ella tampoco estuvo presente, no sé por qué estás aquí apunto de decirme algo desagradable.

Valka le lanzó una mirada molesta.

—No vine para eso —le quitó la copa que Hiccup estaba por llevarse a la boca—. Estoy aquí para decirte que nos cansamos. Elinor y yo estamos cansadas de la actitud infantil que Merida y tú están mostrando ante esta situación.

—¿Elinor? ¿Desde cuándo tú y la reina son tan cercanas?

—Vamos a ser familia y a diferencia de ustedes dos, entendemos que lo mejor es estar en la misma página en esto.

—Supongo que está bien —concedió Hiccup mientras se llevaba otra porción a la boca, ese guiso sí que estaba bueno.

—Y como ya nos cansamos de estar tratando de incluirlos, hemos desistido.

¿Desistido? Hiccup se permitió sentir esperanza por primera vez.

—No es nuestra boda, sino la suya, así que no nos meteremos más que en lo meramente necesario.

Un momento ¿Qué?

—¿De qué estás hablando?

—Vas a ser el responsable de elegir tu parte de los preparativos.

—¡¿Yo solo?!

—Sí —asintió—; yo voy a darte mi opinión cuando la necesites, pero ¿las elecciones? esas vas a hacerlas tú.

—No puedes hacerme esto, mamá. No sé nada de fiestas.

Valka rodó los ojos.

—Domas dragones, por los dioses; fuiste el primer vikingo en hacerlo, una boda no es nada.

Eso no podía estar pasándole.

—Iremos a varios lugares por las cosas, te acompañaré —se dispuso a salir.

—¿Y si hago algo mal?

—Si lo haces —Valka se detuvo en la puerta—, bueno, quiero que sepas que tu padre esperaría algo más del Señor de los dragones.

Cerró la puerta y se fue.

El rey tomó la copa, se bebió lo que quedaba del vino de un trago y la arrojó hacia la puerta.

¿Qué se suponía que haría?


Merida.

—Mamá, esto que haces es desconsiderado y cruel.

—Para nada —Elinor le quitó importancia con un gesto—. Es lo mejor que pudimos hacer. Estoy harta de perseguirte y obligarte a sentarte para hablar de esto, es tu responsabilidad ahora.

—¿En serio vas a dejar que monte una boda yo sola? —su madre asintió—. ¡Jamás he organizado una fiesta! ¡¿Cómo se supone que organice una boda?! ¡Dime!

—Voy a aconsejarte cuando lo necesites, pero tú vas a elegir todo.

—No puedo hacerlo —se aferró a la castaña y ella se la quitó de encima.

—¿No? ¿Dónde está la Merida que lucha contra osos y rompe encantamientos?

—Por favor.

—Lo siento mucho, es una decisión que tanto Valka como yo consideramos pertinente.

—¿Valka? ¿Desde cuándo tú y ella son así de cercanas?

—Vas a casarte con su hijo y será parte de tu familia, por lo tanto seremos familia también.

Merida apretó los dientes, no podía ser cierto. Elinor suspiró.

—Mira, mi vida, te irás a vivir con tu esposo en cuanto te cases; serás la reina de Berk y el trabajo de una reina es dirigir.

—No sé organizar una maldita fiesta y tu pretendes que dirija un reino.

—Ese es el punto, toma esta experiencia como un breve entrenamiento —la reina de DunBroch puso los brazos en jarras—. O ¿Qué pretendes? ¿Qué alguien más gobierne tus tierras?

Se negó a responder.

—Quiero descansar mamá, fue un día largo —había estado junto al lago todo el día en compañía de Angus, después de lo que su madre le dijo, no estaba de humor—. Hasta mañana.

—Ahora no puedes verlo, pero algún día vas a agradecer por esta boda —sin más que decir, se marchó.

Merida ahogó sus gritos en la almohada al mismo tiempo que la golpeaba.

¿Cómo demonios pretendían que precisamente ella planeara una boda?


¡Holaaaaa! ¿Acaso creyeron que no volvería con esta historia? pues aquí estoy de nuevo hehe. Lamento la tardanza, pero no sabía cómo continuar, las ideas no llegaban por más que trataba, voy a intentar actualizar con más frecuencia.

Espero que les guste, lean, disfruten y dejen sus sensuales Reviews.

Entonces qué… ¿Review? ¿No? Ok.

Harry.