Disclaimer: Los personajes no son míos, la historia sí.

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Hiccup.

Su madre le entregó una hoja de papel.

—¿Qué es esto?

—Es la lista de las cosas que tienes que organizar, supuse que no sabrías por dónde empezar y decidí darte un empujón.

Y tenía razón.

—Gracias —contestó en tanto leía la lista—. Espera, dijiste que me ayudarías.

Valka negó con la cabeza.

—Dije que te daría mi opinión, no que te ayudaría.

Hiccup maldijo mentalmente.

—Ya, pues por lo menos acompáñame para que puedas darme tu opinión.

Se encaminó hacia Chimuelo mientras Valka sonreía con sorna.


Vestimenta.

Lo primero en la lista era mandar a hacer el traje que usaría el día de su boda. Montado en su dragón junto a su madre y Gobber, tomó rumbo hacia una de las Ciudades Libres* en busca de la modista que Valka recomendó.

—Bienvenidos a la tienda de Madame Juliette —una joven morena ataviada en un vestido largo y visiblemente costoso los recibió—. ¿En qué podemos ayudarlos?

Hiccup estaba por hablar, pero su madre se le adelantó.

—El rey está por casarse y queremos un traje de bodas.

Los ojos de la chica se iluminaron al escuchar la palabra rey.

—¡Oh! Discúlpenme un segundo, llamaré a Madame Juliette —hizo una reverencia torpe y se alejó por la puerta tras el mostrador; segundos después, una mujer mayor y rubicunda apareció por la misma.

—Buenos días, soy Madame Juliette —se presentó—. Disculpen a mi hija, pero yo me encargo de este tipo de pedidos.

Valka asintió.

—¿Tiene algún diseño pensado, su majestad? —hizo una reverencia pequeña hacia Hiccup.

—No, la verdad no.

Madame Juliette asintió y de debajo del mostrador sacó un pesado libro, lo abrió por la mitad revelando varios diseños de trajes.

—Puede elegir el que guste —Hiccup tomó el libro, pero Valka lo cerró de golpe.

—La boda será vikinga, ninguno de estos trajes servirá. Necesitamos que diseñe uno… a menos que no pueda, por supuesto.

La mujer negó rápidamente con la cabeza.

—Nada de eso, he diseñado toda mi vida —tomó un papel de pergamino limpio y un lápiz—. Comencemos.

Las siguientes dos horas Valka habló y Madame Juliette diseñó un boceto, incluso Hiccup participó activamente en cuanto a cómo sería su traje.

—Muy bien —asintió la diseñadora, dejó el lápiz y el papel, y salió de detrás del mostrador—. Es tiempo de elegir qué tipo de tela es la que quiere— tomó otro libro increíblemente grueso de un estante repleto de ejemplares similares y volvió tras el mostrador, lo abrió dejando ver pequeños y perfectos cuadrados de tela—. Quizá le guste la seda o tal vez prefiere la cachemira…

Valka volvió a intervenir.

—Lana. Necesitamos lana, Madame.

—Por supuesto, claro —ojeó el libro hasta encontrar la sección de la lana—. Elija la que guste.

Valka miró a su hijo e Hiccup supo que tendría que ser él quien hiciera la elección.

Carajo.

Leyó el tipo de lana debajo de los pequeños recortes cuadrados: oveja, alpaca, conejo, cabra… ¿Cuál era la maldita diferencia? Todas lucían iguales a la vista…

"Pero quizá no al tacto" pensó. Tocó cada uno de los cuadrados.

—El de oveja será —decidió y miró a su madre en busca de aprobación, ella asintió ligeramente.

—¡Fantástico! ahora suba ahí, por favor —señaló una pequeña tarima, tomó una cinta métrica y otro papel limpio—; tengo que sacarle las medidas.

Se quitó la capa de encima, la funda con la espada y su cinturón para dárselos a Gobber, y obedeció a la mujer con un poco de indecisión.

—Levante los brazos.

El joven rey lo hizo y ella anotó en el papel después de medir, repitieron el mismo procedimiento hasta que terminaron.

—Lo único que falta es fijar el precio y la fecha de entrega.

—La boda será dentro de cuatro semanas, una semana antes estará bien —contestó el novio—. En cuanto al pago…

—Disculpe que lo interrumpa, alteza, pero mi trabajo se paga completo al momento del encargo; mi negocio es serio y le aseguro que su traje estará más que listo el día que venga por él.

Después de que la mujer le dijera el precio— un poco ridículo si se lo preguntaban—, el rey de Berk pensó que si él usaría un traje nuevo el día que se casara, su madre por igual.

—Necesito un vestido también —declaró y miró a Valka de forma significativa, puso otra bolsa llena de dinero sobre el mostrador—. Tome las medidas a mi madre y que elija el modelo que quiera.

Gobber soltó una carcajada ante la expresión de la madre del rey y antes que Valka pudiera decir nada, su hijo la besó en la mejilla y salió rápidamente de la tienda. No soportaba un minuto más ahí dentro.

Sentía que se asfixiaba.


Anillo.

—No entiendo por qué has puesto esto en la lista, eh mandado a hacer los anillos hace semanas…

—Sí, pero solo te entregaron el que le diste para comprometerte; aún falta que pasemos a recoger el que le darás en la boda.

Valka lucía un poco molesta por lo que había pasado con Madame Juliette el día anterior, pero aun así acompañó a su hijo a la dichosa tienda donde compraron los anillos.

—No entiendo cómo es que se necesitan dos malditos anillos.

—Cállate y date prisa, no tenemos mucho tiempo.

Estarían en la ciudad solo unos días para dejar listo las cosas que necesitaban comprar. Gobber le dio un golpe en la espalda.

—Mejor no empieces, chico, con lo de ayer fue suficiente.

Hiccup asintió, quizá la dueña lo vio como un gesto dulce de un hijo a su madre, pero el joven rey sabía perfectamente que Valka no gustaba mucho de los vestidos y sí, lo había hecho para molestar.

Tomaron rumbo a la joyería. El mismo hombre que los recibió la primera vez y cuando fue a recoger el anillo de compromiso, le sonrió al verlo.

—Buenos días, su majestad —hizo una pequeña reverencia—. Como no volvía por su encargo, estaba por enviárselo esta misma tarde.

Hiccup le sonrió.

—No hará falta —le tendió una pequeña bolsa repleta de monedas—. Aquí está la otra parte.

El hombre— que respondía al nombre de Jay— asintió y tomó el dinero.

—Muchas gracias.

Se limpió las manos con un trapo y procedió a acercarse a un escaparate donde yacían varias cajas con anillos dentro. Cuidadosamente, tomó una cajita de madera hermosamente tallada con figuras de osos y dragones.

—Aquí está.

Hiccup la abrió y tuvo que admitir que el anillo era hermoso.

—Oro blanco, tal y como lo pidió.

El rey asintió.

—Déjeme ponerlo en una bolsa para llevar, no queremos que se arruine.

Cuando Jay se alejó, Valka se acercó a él para susurrarle al oído.

—Debo admitir que ese día elegiste bien.

—Supongo que sí.

El hombre volvió y le entregó una bolsa de seda para llevar.

—Si necesita otra pieza, no olvide en volver.

Hiccup asintió. Esperaba no hacerlo de nuevo.


Zapatos.

—Pudimos hacer esto ayer ¿Sabes?

—Claro que no, tardamos demasiado con la modista.

Hiccup resopló y se probó la tercera bota que le pasó Gobber.

—Esa es la indicada, chico.

Se miró en el pequeño espejo y pensó que quizá estaba en lo cierto.

La bota era de piel y en color marrón oscuro; creía que jamás encontraría una tienda donde vendieran zapatos para personas que solo tuvieran un pie, pero estaba en una de las Ciudades Libres y ahí había de todo.

—¿Qué dices mamá?

—Tu elección.

Resopló y llamó a la encargada, ella se acercó de inmediato.

—¿Es todo, su majestad? Porque tenemos también una sección de prótesis para todo tipo de eventos.

—No, esto es suficiente.

La mujer asintió y se llevó la bota con su respectiva caja para envolverla.

—Tal vez debas ver esas prótesis, no tendrás tiempo de volver para comprar una después.

—Pero ¿Qué dices? —Gobber arqueó una ceja rubia—. El chico no necesita comprar una prótesis nueva, yo personalmente le estoy haciendo una como regalo.

—Muchas gracias, amigo.

Hiccup le palmeó la espalda y fue a por su bota. A ese ritmo dejaría todo su dinero en esa maldita ciudad.


Capas.

Al menos aún tenía tiempo ese día, podría ocuparse de dos cosas al mismo tiempo y así se iría un día antes de lo planeado.

—Creí que ella se ocuparía de comprar su capa.

—Tú serás su esposo, la capa debe comprarla el novio.

—¿Papá te compró la tuya? —Valka asintió—. Espero que a ella le guste por lo menos.

—¿Tanto te cuesta decir su nombre?

Hiccup la ignoró y se concentró en elegir la tonta capa.

—¿Necesita algo? —un hombre joven se acercó a ellos.

Cuando su madre no habló, él lo hizo.

—Voy a casarme en tres semanas y media, estoy buscando una capa para mí y otra para mi novia.

—Contamos con varios modelos…

—Busco una capa real.

El joven entendió y los pasó a un lugar donde claramente las capas eran mucho más elegantes.

—¿De qué medida busca?

No supo que contestar y miró a su madre en busca de ayuda.

—De mi medida.

El chico parecía sorprendido, pero no hizo ningún comentario. El rey de Berk le agradeció eso. Les mostró un montón de capas, pero ninguna llamó su atención hasta que dio con una en color blanco.

—Déjame ver esa —le pasó la capa.

—Es de piel de oso blanco, de las tierras nórticas, alteza —explicó el encargado.

Hiccup asintió y se la probó a Valka. Le arrastraba un poco.

—Podemos hacerle ajustes.

—No, así está bien.

Le devolvió la capa y procedieron a buscar una para él. Se decidió por otra de piel de oso, pero en color marrón oscuro, ante la mirada aprobatoria de su madre por supuesto.

—¿Qué diseño quiere que lleven las sujetadoras?

Hiccup estaba preparado para eso, sacó de uno de sus bolsillos una hoja con los diseños: las de Merida serían con el emblema de su pueblo y las suyas con el emblema de Chimuelo.

—¿Las quiere de oro o de plata?

Él y Valka hablaron al mismo tiempo.

—Oro.

El encargado asintió; después de pagar por las capas y de pactar que llegarían tres días antes de la boda, por fin pudieron irse de la tienda.

—Díganme que es lo último que haremos hoy porque estoy muerto —se quejó Gobber.

Hiccup le dio la razón.


Banquete.

Por fin pudieron volver a Berk y el joven rey se sintió aliviado de ocuparse de las últimas partes de la maldita lista desde la comodidad de su pueblo.

Así que se encontraba en la enorme cocina del palacio en compañía de Valka.

—Los barriles de cerveza con cebada están listos —anunció la cocinera.

—Bien, deben sacarlos el día de la boda, usaremos cuernos en lugar de copas… a excepción de mi suegra, a ella sí sírvanle en las copas —ella asintió—. También saquen los barriles de whiskey y los del vino.

—No olvides el hidromiel —le recordó Valka.

—El hidromiel, claro —Hiccup chasqueó los dedos.

—¿Qué cocinaremos? —preguntó la mujer, después de anotar lo que el rey le decía.

—Carne desde luego, sacrifiquen ovejas, res y cerdos —ordenó—; asen y ahúmen los filetes, cocinen sopa de pescado con verduras —la mujer garabateaba rápidamente—, quiero que recolecten bayas y pongan tazones en todas las mesas, horneen pan también.

—¿Lo quiere con cebada, centeno, legumbres o trigo…?

—Con todo, no usamos mucho el trigo, pero creo que a mi prometida le gustará y pongan mantequilla para acompañarlo.

—¿El pastel de boda…?

—De panqué por supuesto.

La imagen de la sonrisa de Merida al comer el panqué que cocinaban en Berk se le vino a la mente.

—También recuerda dejar espacio para la comida que traerán de DunBroch.

—¿Sería todo?

No miró a su madre esa vez.

—Sí, eso sería todo.


Escoger el lugar de la boda.

Miró el prado que se extendía bajo sus pies: era enorme y estaba rodeado por árboles, una fina capa de nieve comenzaba a cubrir el suelo, para el día de la boda ésta lo cubriría por completo.

—Antes de acomodar todo, deben limpiar la nieve —comenzó a dar instrucciones—. El anillo de piedras y runas estará aquí —apuntó donde estaba parado—. Quiero mesas por todo el lugar, dejen algunas vacías para las cosas que traerán del reino de mi prometida —lo hombres delante de él asentían—. Cuiden que los dragones no hagan desastres.

—¿Otra cosa, jefe?

—Sí, limpien de inmediato el lugar donde se sacrifiquen los animales para la boda en cuanto la ceremonia termine.

Ellos asintieron, entonces Valka entró por uno de los extremos del prado.

—Algo me decía que viniera —comentó ante la mirada interrogante de su hijo—. Y así es, olvidaste las flores.

Las malditas flores.

—Las quiero por todas partes, también cuelguen adornos alrededor de los árboles y pongan manteles en las mesas.

—¿Quieres flores en las mesas? —se metió Snotlout, quien había estado sorprendentemente callado desde que llegaron al prado.

—En todas y que sean flores blancas, es una boda por los dioses.

Valka rio ante el desespero de su hijo.


Regalo.

Eso era lo último en la lista.

Hiccup sintió como su cuerpo se relajaba ante una sola cosa pendiente, esas semanas organizando la maldita boda habían sido agotadoras; preferiría enfrentarse a cualquier enemigo antes de ocuparse de otro evento similar.

Se tensó en cuanto se dio cuenta que no sabía que regalarle.

—Regálale una silla nueva para ese caballo que tiene —aconsejó Fishlegs.

—Claro que no ¿Cómo se te ocurre?

—Hiccup tiene razón —dijo Brutilda, después apretó al rey bruscamente—. Deja que yo te aconseje, soy una mujer después de todo.

—Yo no estoy muy seguro de eso —Brutacio se llevó un buen golpe por parte de su hermana ante su imprudencia.

—¿Qué tienes en mente?

Brutilda hizo una pausa dramática antes de hablar.

—Zapatos.

Los cuatro hombres en la habitación la miraron con extrañeza. El rey dragón arqueó una ceja.

—¿Zapatos?

—Unas botas, digo… es una princesa y debe tener una gran cantidad de zapatos, pero obviamente aquí en Berk no puede usarlos. Unas buenas botas servirán.

—No estoy seguro —dudó el joven rey.

—Piensa en algo que le guste— Astrid habló por primera vez.

Bien, cualquiera pensaría que era un poco enfermo que Astrid— precisamente ella— estuviera presente cuando Hiccup pidió ayuda a sus amigos con el tema del regalo para su futura mujer… y es que no era ningún secreto que entre el joven rey y la vikinga existía cierto tipo de relación que iba un poco más allá de la amistad que no sobrepasaba los límites de lo platónico.

Desde su vuelta a Berk de las Ciudades Libres, Hiccup había tratado de esconder todos los preparativos de ella; no sabía el por qué, solo quería ahorrarse el drama.

Aunque últimamente, nada salía como quería.

—Ella tiene razón, Hipi —concedió Brutacio—. Ya es la última cosa de la que debes ocuparte, échale cabeza. Total, has estado encargándote de todos los preparativos de tu boda.

Astrid lo miró de inmediato e Hiccup fingió que no se dio cuenta. De repente lo embargó la necesidad de querer asesinar lento y doloroso al gemelo, lo imaginó corriendo por el bosque tratando de huir de su ira, Hiccup tomaría una flecha y...

Entonces una idea llegó a él.

—Un arco.

Todos lo miraron raro.

—Le gusta la arquería, voy a darle un arco.

—No era tan difícil ¿o sí? —se jactó Snotlout.

Hiccup tomó un papel limpio e hizo el boceto del arco, implementó el diseño del mango, el del caraj y el de las flechas, después salió de ahí sin dar explicaciones con rumbo a su taller. Fabricaría él mismo el arco para Merida.


Un rugido rompió el silencio de las montañas, una ola de vítores le siguieron y los cuernos llenos de cerveza chocaron entre sí.

Desde su posición podían ver los barcos llegar, la noche había caído hacía un par de horas y extrañamente, Hiccup se sentía a gusto entre tanta gente. Su boda sería el día siguiente y su prometida estaba llegando en uno de esos barcos.

Obviamente no podía estar presente por esa tradición sajona de "el novio no debe ver a la novia antes del gran día". Tonterías.

Gobber había tenido la gran idea de celebrar una despedida de soltero, aunque su madre no estuvo muy de acuerdo, Hiccup aceptó ante la sorpresa de todos y antes que el sol se pusiera, tomó camino a las montañas en compañía de sus amigos más cercanos. Brutilda incluida… y Astrid.

La rubia le pasó otro cuerno con cerveza y se sentó a su lado, muy cerca para ser precisos.

"Mañana seré un hombre casado" se dijo, después miró a la chica y aunque tuvo el impulso de besarla, no lo hizo. El recuerdo de unos rizos de fuego y el de unos líquidos ojos azules se lo impidieron.


ACLARACIONES:

Solo tomé lo de Ciudades Libres de GOT para darle un toque más ¿diverso? al capítulo.

En cuanto a lo de las sujetadoras ¿ya vieron HTTYD 3? son las cosas que sujetan las capas a los ropajes de los novios.


Hola... sip, antes de que me abucheen, déjenme decirles que he estado realmente ocupada, después de dos meses de verano, la escuela me ha golpeado de una manera fuerte y me disculpo por eso.

Aquí está un nuevo capítulo, disfrútenlo si es que aún hay alguien interesado.


Sé que será descarado pero... Entonces... ¿Review? ¿No? Ok

Harry.