Disclaimer: Los personajes no son míos, la historia sí.

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Merida.

Tomó una bocanada de aire y se enderezó. Su mano encarcelaba el brazo de su padre cuando ambos comenzaron a caminar en dirección del novio. Admitía que todo estaba magníficamente decorado: la boda estaba siendo celebrada en un enorme prado con un fino manto de nieve cubriendo el suelo, su vestido y capa respectivos arrastraban por esta.

Merida levantó la barbilla para darse un porte regio, entonces vio al hombre que se convertiría en su marido y ¿por qué no aceptarlo? se veía bastante bien con el traje de novio.

"No pienses en eso".

Trató de fingir que no había querido soltarse del brazo de su padre cuando llegaron junto a Hiccup y ambos tenían que entrar dentro del "anillo de juramentos compuesto por piedras con runas"— cómo dijo la Anciana—. Un pequeño coro comenzó a cantar y Fergus le sonrió antes de alejarse junto a su madre, dejándolos ahí parados delante de una enorme estatua de piedra con forma del difunto rey Estoico el Vasto.

El tipo rubicundo— Fishlegs— y el bajito— Snotlout— se acercaron al rey de Berk con una caja de madera cuyo contenido era una espada que lucía antigua; sus hermanitos— Hamish y Hubert— hicieron lo mismo, solo que la espada de su caja era totalmente nueva.

—Como futura madre de sus hijos te hace entrega de esta espada, que ha pertenecido a los antepasados de su familia por generaciones— recitó la Anciana con su vocecita, Hiccup tomó la espada─. Como futuro esposo, protector y padre de sus hijos, te hace entrega de una espada nueva, símbolo de protección y de una nueva tradición familiar.

Merida tomó la espada y ambos intercambiaron armas con miradas solemnes, los votos comenzaron a pronunciarse colocando los anillos sobre sus manos, que se apoyaban sobre la punta de la espada nueva y vieja.

—Yo, Hiccup Horrendous Haddock lll, jefe de este clan y rey de las tierras de Berk, te tomo a ti Merida, princesa de DunBroch como mi legítima esposa, para amarte y respetarte todos los días de mi vida —recitó el muchacho, mecánicamente.

—Yo, Merida, princesa primogénita de DunBroch, te tomo a ti Hiccup Horrendous Haddock lll, jefe de este clan y rey de las tierras de Berk como mi legítimo esposo, para amarte y respetarte todos los días de mi vida —contestó de inmediato, recordando lo que su madre le había hecho ensayar.

—Una cabra para Thor, una cerda para Frigga y un jabalí para Freyr —narró la Anciana después que la joven terminó de hablar mientras dos vikingos se acercaron.

Tras de ellos procedieron a sacrificar los animales, la sangre se escurría rodeando el anillo de piedras con runas.

—Que la sangre de estos sacrificios selle la unión de la nueva pareja.

No perdió tiempo y procedió a cubrir sus manos unidas con una especie de banda adornada con hilo de oro, tomó su bastón e hizo una especie de señal con él, retrocedió unos pasos hacia atrás y tanto ella como Hiccup interpretaron que el momento había llegado, y haciendo gala de una reticencia bien disimulada, se besaron.

—¡Por el jefe y la jefa! —gritó el pueblo vikingo.

—Por la reina y el rey— gritó el pueblo escoces.

Las gaitas y los vítores no se hicieron esperar, los dragones escupieron fuego— dando un espectáculo digno de un gran día— cuando la nueva pareja de casados se separó, pudieron apreciar a sus respectivas madres con lágrimas en los ojos… ¡Hasta los amigos de su marido lloraban!

—¡Ven! —Brutacio haló a Snotlout hacia sí—, llora en mi tupida y gruesa barba.

—¡Ay mis vidos! —lloriqueó Fishlegs.

—¡Asco! —se quejó Brutilda, pero no dudó en recibir a Fishlegs, quien se había abalanzado hacia ella—. Bien, tú ganas… los hombres sensibles me gustan.

Sus padres y Valka se acercaron a felicitarlos y Merida se pegó una sonrisa en el rostro.


Hiccup.

Cuando la ceremonia terminó y aunque solo había durado una hora, el rey ya estaba agotado, pero aún así se obligó a sonreír y a agradecer los buenos deseos que le daban todos aquellos que se acercaban a felicitarlos. Su pueblo parecía estar contento con su esposa e Hiccup no sabía cómo manejar aquello.

La única felicitación que le importaba llegó cuando Chimuelo se acercó a ellos, con la lengua de fuera y una pose relajada.

—Vaya, vaya —dijo su madre con burla—. Parece que tendrás que compartir a tu humano, Chimuelo.

El dragón soltó un bufido y se acercó a su esposa— quien se quedó muy quieta—; el rey soltó un jadeo de sorpresa cuando el Furia Nocturna lamió a Merida y ésta soltó una risita nada propia de la chica seria que conocía.

Así que le agradaba a Chimuelo. Debía admitir que no lo esperaba.

Ambos se acercaron a la mesa de honor e iniciaron el banquete: sirvieron la comida e Hiccup se sentía satisfecho al ver a su gente y a la de Merida disfrutar de la fiesta.

"Al menos ellos lo hacen" con ese pensamiento se bebió de golpe un cuerno de cerveza.

Los escoceses comenzaron a tocar las gaitas de nuevo y las mujeres que venían del reino de DunBroch se dispusieron a bailar, algunas vikingas se unieron; fue hasta más tarde cuando vikingos y escoceses luchaban en un torneo amistoso que el rey cayó en cuenta que— definitivamente— los dos pueblos ya eran uno solo.

Tampoco pasó por alto que desde que la ceremonia terminó, no había soltado la mano de su esposa.

Dejó de cavilar en eso en cuanto vio a Astrid entre la multitud, charlando con uno de los hijos de los Lores, era alto y con el largo cabello negro.

No tuvo tiempo de ponerse celoso porque notó que sus suegros se acercaban a ellos.


Merida.

—¿Cómo la están pasando? —preguntó Elinor y Merida estuvo tentada de arrancarle el cuerno a su marido y lanzárselo a su madre para que se callara.

Había deseado arrojarle muchas cosas desde que supo que tendría que casarse con Hiccup.

—Todo es bastante agradable —contestó Hiccup, educadamente.

—¿Sí? pues que gusto —dijo Fergus y después su tono se volvió amenazante—. Mira, chico, puede que tu padre fuera un gran amigo mío, pero si te pasas de listo…

—¡Fergus!

—¡Papá!

Lo que le faltaba, que su padre se pusiera a amenazar a Hiccup cuando ya no le veía el caso. Después de todo, ya la había entregado a él. El joven sonrió incómodamente.

—No se preocupe, su majestad, yo…

Dejó las palabras al aire porque la reina Elinor se llevó a Fergus lejos de ahí.

—Disculpa a mi padre —se obligó a decir—, suele ser imprudente a veces.

Hiccup parecía sorprendido de que le hablara y no lo culpaba, no le había dirigido la palabra desde los votos matrimoniales.

—No te preocupes, así son los todos —le dio otro sorbo al cuerno—. Permíteme decirte que luces magnifica.

Las mejillas se le calentaron.

—Gracias —contestó antes de atacar su platillo para no tener que decirle nada más.

Comieron y bebieron el resto de la velada, para cuando la fiesta terminó— faltando ya un par de horas para el amanecer— la pareja se preparó para marcharse.

Todo estaba perfecto hasta que recordó lo que había hablado con su madre.


Hiccup.

Subió a la espalda de Chimuelo y le ofreció la mano a Merida para ayudarla a hacer lo mismo; la bermeja la aceptó y a Hiccup le dio la impresión de que ella deseaba cualquier cosa menos irse de ahí.

Él se sentía igual.

El dragón parecía cómodo con el peso extra y la muchacha se sujetó fuertemente de él cuando Chimuelo comenzó a ir más rápido. Llegaron a la cabaña en cuestión de minutos.

Como si también hubiese ensayado, El Furia Nocturna se alejó del lugar, internándose en el bosque y dejándolos solos.

Bien.

—¿Por qué no entramos? hace frío aquí afuera —sugirió su esposa, apretándose en la capa y encaminándose hasta la cabaña.

—Espera —ella se detuvo y lo miró de una manera que tampoco supo interpretar—. Estamos casados ahora, así que si me permites…

Sin añadir más, la cogió en brazos y se dispuso a entrar.

—Déjame adivinar ¿Otra tradición? —Hiccup advirtió sus mejillas sonrosadas.

—Me temo que sí.

Entraron con paso seguro y solo la soltó cuando estuvieron en la habitación principal.


—REVIEWS—

Guest: Enserio logras asustarme, claro que seguiré actualizando solo ten paciencia; me enfermé y ya estoy de vuelta así que calma. Aquí está otro capítulo, espero lo disfrutes… sé que vamos a leernos. Saludos, Harry.

Pampam: ¿Qué ven mis ojos? ¡Ajá! un nuevo lector— o lectora— espero que disfrutes este nuevo cap. ¿Nos leemos de nuevo? Saludos, Harry.

Wand: Lo sé, pero estas tradiciones son necesarias para darle sabor a la historia y sip, yo también me sentí avergonzada haha, espero que nos leamos de nuevo y disfruta de esta actualización. Saludos, Harry.

A Frozen Fan: Jamás pensé que tendría un review tuyo porque te he leído desde las sombras, estoy enamorada de Bajo el Mismo Techo, he de decirte que te admiro y que una historia mía te guste es un gran honor. Sin duda alguna tus reviews son de esos que curan el alma, los apodos que usas me fascinan debo admitirlo y sip, estoy planeando algo de Helsa porque soy una gran fanática de esa parejita hohoho. Dime que vamos a leernos. Saludos, Harry.


ACLARACIONES.

Todos los detalles de la boda los saqué de Internet y de algunas cosas que leí sobre la cultura escandinava, así que no me culpen de algún detalle que no les haya gustado lol, traté de hacerlo más real para ustedes.

Traten de imaginar el vestuario de los novios tal y como aparece en HTTYD 3.


Lamento la tardanza, pero estaba muy enferma y aunque ahora volví, esta semana inician mis exámenes… trataré de actualizar, lo prometo.

Entonces qué… ¿Review? ¿No? Ok.

Harry.