71. Ino Yamanaka.

Ino tenía los ojos bien abiertos, aunque luego esa sorpresa fue cambiada por enojo, al ver que comenzaba a fruncir las cejas y boca, Sakura pasó saliva, queriendo dar un paso atrás. Ino pronto se acercó a ella, con puño cerrado y todo el enojo que acumuló, le dio un porrazo a Sakura en la cabeza, casi estrellándola contra el suelo.

— ¡Ino!

— ¿¡Cómo se te ocurre presentarte ante mí, tarada!? —reprochó Ino, sintiendo que las lágrimas volvían a acumularse en sus ojos. — ¿¡Cómo se te ocurre pedirme ayuda, tarada?!

— ¿Cuántas veces me vas a decir tarada? —protestó Sakura, con lagrimitas en los ojos.

La rubia apretó los labios con fuerza, conteniendo las lágrimas y pegándole una bofetada a Sakura, que solo cerró los ojos, aceptándola. Ino puso una mano sobre su cara, la misma con la que golpeó a Sakura. El sollozo volvió a ella, sorprendiendo a Sakura.

— ¿Eh…? ¿Ino? ¿Estás bien? —preguntó, sin saber que hacer. Ino estaba de rodillas al suelo, llorando amargamente. —Oye, … ¡Ino…!

No era justo. Sakura era la última persona que hubiera querido que la viera así, tan destrozada, tan infeliz. Desde aquella vez donde la encontró media muerta, se prometió que sería la fuerza de Sakura, que siempre mantendría una sonrisa para ella porque de esa manera Sakura no cargaría más peso sobre sus hombros. Pero ahora, verla parada delante, con esa confianza en los ojos, diciéndole que la necesitaba, le partía el corazón.

Porqué esa capa de nubes rojas le recordaba al bastardo que mató a su maestro.

Sakura dio un suspiró, no tenían mucho tiempo que perder, necesitaban salir de Konoha porque seguro Danzo ya había dado el aviso. Ahora mismo se encontraban escondidos entre la fortaleza del clan Haruno, las demás entradas estaban bloqueadas y ella se las había arreglado para que no la detectaran, pero no duraría mucho.

—Ino.

— ¡No te acerques! —escupió ella, aún en el suelo, había una mancha de humedad justo por donde estaba la cara de Ino. — ¡No te acerques, Sakura!

— ¿Por qué…? —murmuró Sakura, sintiendo que la tristeza comenzaba a invadirla. — ¿Por qué traicione a la hoja…?

— ¡Porque no pensaste en mí mientras lo hacías! —reprochó Ino, alzándole la mirada. Sakura se quedó quieta en su lugar, mirándola con sorpresa. — ¡Porque eres una insensible pensando que tú lugar solo está con Naruto y Sasuke! ¿Dónde quedó Tsunade-sama? ¿Dónde quedó Kakashi-sensei? —se dio una pausa para respirar, y su tono se volvió más quedo. — ¿Dónde… quedé yo?

Sakura apretó los labios, pese a los reproches de Ino se puso frente a ella, en posición de cuclillas.

—Con esa cara fea ningún chico en la aldea se va a enamorar de ti. —comentó Sakura, dándole dos toquecitos en su frente para que alzara la cara.

Ino le desvió la mirada, provocando que Sakura tuviera que tomarla del mentón para que la mirara.

—No hay nada de lo que quiera disculparme en este momento. —dijo Sakura, soltando el rostro de Ino con delicadeza. —Cada decisión que he tomado desde que volví a la aldea con Tsunade-sama, no me arrepiento de ninguna.

— ¿Hablas enserio?

—Si te hubiera dicho lo que planeaba, entonces me habrías incitado a no hacerlo. —siguió Sakura, sin levantarse y sosteniéndole la mirada en todo momento. —Me planteé muchos escenarios posibles. Al final, este fue el mejor de todos. En el que puedo ayudar a Naruto y Sasuke.

— ¿Y yo dónde estoy en todo esto? —reprochó Ino. — ¿No somos mejores amigas, Sakura?

—Lo somos. —sonrió ella. —Pero al final del día, incluso las mejores amigas tienen caminos distintos que recorrer.

—Sakura…

—Por supuesto, mi hogar son todos los lazos que tengo en Konoha. No hay otro lugar donde quiera estar que no sea con ustedes. —Sakura no parecía estar observando a Ino, más bien, recordaba el pasado. — Sin embargo, no puedo permitir que un montón de idiotas con capas de nubes rojas vengan y tomen lo que quieran. Jamás les dejaría tocar ni un solo cabello de Naruto. Tampoco puedo permitir que dos hermanos se maten solo por el odio y miedo de las demás personas.

— ¿A qué…? —antes de que Ino pudiera terminar con su pregunta, Sakura se puso de pie.

—No había modo de que pudiera contártelo. —murmuró Sakura, con la mirada oculta entre las sombras de su cabello. —Te habrías decepcionado de mí.

Ino entonces le lanzo un puño de tierra que tomó al arañar esta misma. Sakura se limpió la cara, tallándose los ojos con fuerza.

— ¡No has cambiado en nada! —reprochó Ino, queriendo golpearla. Sakura se apresuró a tomar sus manos, deteniendo sus golpes. — ¡Sigues siendo la misma Sakura que me encontré aquel día en el parque!

— ¿Qué dices?

— ¿¡Para qué crees que estoy yo!? —gritó, soltándose de golpe. Sakura podía sentir el enojo emanando de ella. Ni siquiera en los exámenes chunnin, cuando se enfrentaron, la notó tan molesta. — ¡Los amigos están para esto, tarada!

— ¡Basta de llamarme tarada!

— ¡Si tienes un problema, si te sientes mal, si quieres llorar hasta reventar o si quieres reír hasta hacerte en los pantalones, yo haré todo eso contigo! —bramó, parándose recta, firme en sus palabras. Las lágrimas habían dejado un camino por sus mejillas. — ¡Ni Naruto ni Sasuke son tu fuerza! ¡Soy yo!

Sakura entreabrió los labios, sin saber que responder a eso.

—Deja de cargar con todo tú sola, tarada. Si no puedes contarle a esos dos idiotas, entonces…—reprochó Ino, apretando los puños a sus costados. —, recárgate en mí con tu nariz llena de mocos, arruga esa enorme frente y quéjate todo lo que puedas, justo como lo hacías antes. ¡No puedo apoyarte si no sé que es lo que te aflige!

—Ino…yo…

Ino se limpió con fuerza las lágrimas, ignorando por un momento a Sakura, dio un enorme respiro y mantuvo sus sentimientos al margen.

—Te diré algo, yo le prometí a Asuma-sensei que no perdería ante ti. —dijo, señalándola con un dedo. —Y pienso comenzar desde ahora.

— ¿Asuma-sensei? —Sakura alzó sin comprender nada, ¿por qué Asuma le había hecho prometer algo así a Ino? ¿la habría regañado?

—Tú serás la que siempre se apoye en mí. —declaró Ino. —De esta forma no perderé.

—No entiendo nada, Ino.

— ¿Cuál es el favor que querías? —cortó Ino. —Se ve que era algo importante.

—Espera un momento, estábamos hablando de…

—Ellos serán descubiertos si se quedan mas tiempo del esperado. —dijo Ino, callando a Sakura. —Si has venido por mí, significa que quieres que desactive la barrera. Pero incluso para mí, es difícil hacer eso, supongo que tienes un genjutsu sobre ti para que no te detecten.

—Eh… sí.

Sakura parpadeó un par de veces, ¿Ino era tan temperamental desde antes? ¿No estaban hablando de sus sentimientos hace poco? Bien, era cierto que debían enfocarse en sacarlos de ahí, pero la rubia apenas le dejó pronunciar palabra alguna.

—El jutsu de transferencia de mentes supongo que sería efectivo, saldremos por una entrada donde no haya tantas personas ni guardias. Por el bosque sería lo más lógico. Como yo estaré controlando su cuerpo, no los detectaran como tal.

—E-Estás explicando todo mi plan. —suspiró Sakura, con una gotita resbalándole por la frente.

— ¿A cuántos tengo que sacar?

—A tres, contándome.

—Pan comido. —dijo Ino, con un brazo bajo sus pechos y con el otro brazo recargado sobre este, agarrándose la barbilla con la mano.

Waaa…luce tan genial, pero si le digo seguro que no deja de alardear sobre eso. —pensó Sakura al verla. Pronto una sonrisa se formó en su rostro, atrayendo la atención de Ino.

— ¿Qué?

Definitivamente nunca se cansaría de admirarla. No importa cuanto tiempo pasara, cuantas peleas tuvieran, siempre mantendría en su corazón a aquella niña dulce que se acercó a hablarle con una gran sonrisa, sin prejuicios, sin malas intenciones.

— ¿Vamos? —preguntó Sakura tendiéndole la mano, Ino bajó sus brazos y dándole una sonrisa, la tomó.

Al llegar a la guarida de los Haruno, Ino recorrió con despreció a los miembros de Akatsuki. Sasori le dio una sonrisa divertida, mientras que Itachi se dedicó a ignorarla. Al topar miradas con Lee, Ino suspiró, ¿cómo un chico tan bueno había acabado involucrado en todo eso? Bueno, Sakura no era mala, pero sabía sus intenciones.

—Primero irán Itachi-san y Sasori. —dijo Sakura. —Después Lee y al último yo.

— ¿Por qué? —preguntó Ino, frunciendo la boca. Era mejor que los dos primeros fueran al último por si los descubrían.

—De esa forma nos aseguramos de que no nos traiciones. —comentó Sasori. —Ah, aunque yo solo te haré compañía mientras transfieres a Itachi.

— ¿Eh?

—Sasori no tiene un cuerpo propio, así que realmente es bastante difícil que sea detectado. —anotó Sakura. —Por eso te dije que seríamos tres.

—Con las habilidades de este sujeto no sería difícil salir de la aldea. —comentó Ino, mirando a Itachi, haciendo la posición de manos.

— ¿No te sabes las claves de desbloqueo de la barrera? —preguntó Itachi. — ¿Siendo la hija del Yamanaka que está a cargo?

—No sé por qué, pero este sujeto está irritándome. —masculló Ino, con una ceja crispándole. —Perdón por no indagar en las cosas de mi padre. —pensó.

—Itachi-san, es mejor así. —dijo Sakura, interviniendo. —No quiero que Sasori las vea de todas maneras.

—Estoy de acuerdo con eso. —se metió Lee, alzando una mano.

— ¿A quién le interesa su mugrosa aldea? —comentó Sasori, irritado.

Una vez que comenzaron las transferencias todo fue más fácil. Debido a que se encontraban en el límite de estas y que Lee se había encargado de los dos guardias, realmente solo tenían que alejarse un poco antes de hacer el cambio de nuevo. Mientras Sakura esperaba a que Ino regresara por última vez por ella, miró el cuerpo de su amiga y con cuidado lo acomodó para poderse recargar en su hombro.

Ino sabía que significaba ayudarlos, si alguien la descubría la tacharían de traidora, además Naruto ni Sasuke la perdonarían. Odiaba tenerle que pedir eso a la persona que por tanto tiempo la protegió, pero era lo único que podía hacer.

—Me pregunto si Naruto y Sasuke estarán entrenando. —murmuró, pensando en ellos. —Seguro que sí, Naruto debe estar molestando a Sasuke…

—Eso no es del todo correcto. —dijo Ino, escuchando su último murmullo.

—Regresaste. —Sakura le dio una sonrisa, levantando su cabeza.

—Sasuke no regresó a Konoha después de esa misión. —declaró Ino, incorporándose con cansancio.

El mundo de Sakura pareció detenerse en ese momento, incluso Ino se sorprendió por el efecto de sus palabras en la contraria. Se quedó muda, con la boca entreabierta y sintió la oscuridad comenzar a absorberla poco a poco. El dolor de su pecho se fue expandiendo, hasta el punto que le comenzó a costar trabajo respirar. No entendía. Estaba confundida. Y odiaba estarlo.

— ¿Qué?

—Naruto dijo que los engañó con un clon y se fue. —siguió Ino, observándola con tristeza. Comprendía que Sakura estuviera al borde de la histeria, sin embargo, necesitaba saberlo. —No es difícil deducir que fue a buscarte y a convencerte de que regresaras a Konoha.

Estúpida. Mil veces estúpida.

¿Por qué no pudo predecir eso? ¿Por qué no predijo las acciones a futuro de Sasuke? Maldita sea. ¿Por qué Sasuke tuvo que ir a buscarla? Se estaba poniendo en peligro, en ese peligro del que ella intentaba salvarlo. No quería eso, él solo debió quedarse con Naruto, dejarse proteger.

Y como si una chispa se encendiera, su corazón comenzó a latir como loco.

—Naruto… ¡Naruto debe estar destrozado! —reclamó, pese a saber que Ino no tenía culpa alguna.

—No tienes tiempo de preocuparte por eso. —comentó Ino, cortándole el rollo, su mirada y postura eran serias. Sakura aspiró todo el aire que pudo, buscando tranquilizarse, la respiración se le agitó como si hubiera corrido largos kilómetros. —Dijiste que no te arrepentirías de las decisiones que has tomado, entonces mantenlo así.

— ¡Eso y esto son cosas diferentes! —gritó. Ino podía notar que estaba completamente asustada por Sasuke. — ¡Nunca fue mi intención que Sasuke abandonara la aldea! ¡Quería detener eso a toda costa!

—Parece que no lo entiendes. —suspiró Ino, bajando la mirada.

— ¿Eh?

—Sakura, nosotros también apostamos todo por ti. —dijo ella, abrazándose con suavidad. Necesitaba su propio conforte. —Así como tu has tomado decisiones que nos han herido pensando que son por nuestro propio bien, nosotros también pensamos lo mismo, no importa que tan abajo tengamos que ir, de ser necesario iríamos al mismo infierno por ti.

—Ino.

—Los lazos que hemos formado, los que has formado con Naruto, Sasuke y Lee no pueden ser borrados fácilmente. Mientras que Lee juró protegerte con su vida, y veo que lo hace; Naruto y Sasuke juraron estar contigo por siempre, ¿no? —preguntó Ino. —No hay manera, ni forma en que ellos aceptaran tu decisión. No porque creyeran que eres débil para protegerlos, sino porque lo que mas anhelan, es que los tres juntos puedan protegerse la espalda.

—Pero… ¿cómo puedes saber eso? —masculló Sakura, apretando los dientes.

—Porque yo también deseó protegerte, Sakura. —sonrió Ino, era una sonrisa cansada, melancólica. —Quiero pelear a tu lado.

—Yo… lo siento, Ino. —balbuceó Sakura, sus mejillas se pusieron rojas e Ino comprendió que había captado la indirecta. —No puedo llevarte conmigo. Tener a mi lado a Lee es una culpa que apenas soy capaz de cargar, si tu vinieras conmigo, sería como arrancarme el corazón y pisarlo.

—Lo sé. —suspiró Ino.

—No puedo prometerte que volveré. —dijo Sakura, tomando sus manos.

Ino atrajo a Sakura, dándole un cálido abrazo.

—Tú solo tienes que caminar hacía adelante, Sakura. —comentó Ino, sin separarse de ella. —Deja que yo lleve la carga del pasado.

—Ino…

—Es lo mínimo que puedo hacer por ti. —al alejarse un poco, Ino puso un suave beso en la frente de Sakura. —No importa que tan lejos estés, Ino Yamanaka siempre estará a tu lado.

Los ojos de Sakura se cristalizaron de inmediato, rápidamente sus labios comenzaron a temblar y cada parte de su cuerpo fue recorrido por una corriente eléctrica que le erizó cada vello de su piel. Esas palabras habían sido todo lo que necesitaba escuchar.

En cambio Ino, al ver semejante reacción solo pudo ver delante de ella al mismo niño torpe con lágrimas en los ojos, llorando porque nadie quería jugar con él.

Cuanto había crecido. Ahora era una flor que podía mantenerse por sí misma.

— ¿Lista?

Sakura asintió con la cabeza, incapaz de articular ninguna palabra.

Cuando terminó de sacarla de la aldea, Sakura sintió el chakra de Ino dejar su cuerpo. Itachi y Lee la recibieron con una sonrisa, mientras que Sasori, más adelante, solo se giró para poder apreciarla de reojo.

Quizás fuera la última vez que la viera, en ese grupo, podía perder la vida en cuestión de horas. Aún tenía muchas cosas que decirle, tanto que hablar con ella, amenazar a los pretendientes que seguro ya tenía y pelear a manera de juego. Quería divertirse un poco más con Ino, con sus amigos.

No obstante, ese futuro comenzaba a alejarse cada vez más.

Mientras avanzaban, Sakura pensó que jamás habló correctamente con ella. Nunca le dijo que aquella vez que le sonrió, le hizo la persona más feliz del mundo, porque incluso con Naruto guardó cautela al principio, pensando que la atacaría por la espalda; sin embargo, con Ino no fue así, se permitió abrirse a ella como si la hubiera conocido toda la vida. Sakura de niña pensaba que pasar todos los días al lado de Ino no sonaba tan mal, quería protegerla como Ino lo hacía con ella. Devolverle el favor y apoyarse mutuamente.

Aquella sonrisa que Ino le dio ese día, hizo que todo su mundo se volviera de colores.

—Ah.

El exhaló que dio Sakura no pasó desapercibido, Itachi supuso que sería por lo de su padre, Rock Lee en cambió dibujó una sonrisa en su rostro. Ino había vuelto a traer a la Sakura que tanto amaba.

Sakura supuso que jamás podría encontrar las palabras adecuadas para expresarle todo lo que sentía a esa chica. Seguro rompería en llanto e Ino acabaría burlándose de ella. Definitivamente Ino tenía razón, seguía siendo la misma niña llorona que encontró aquella vez en el parque.

Un gracias por hablarme.

Un gracias por sonreírme.

Un gracias por hacerme más fuerte.

Y un gracias por tratarme como un ser humano, nunca serían suficientes.

Sakura sintió su boca temblar nuevamente, entonces se tocó la frente, con un suave sonroso en sus mejillas al recordar la muestra de cariño. Ino siempre se estaba burlando de ella por la frente enorme que tenía, no obstante no mostró ninguna muestra de rechazo al besarla. Le ponía contenta.

— ¿Qué pasa, Sakura? —preguntó Lee, al ver su gesto.

—No pude decirle cerda por última vez.


Me acabo de enterar que mi cuarentena se extendió hasta el 1 de junio. RIP a mi semestre escolar.