73. No hay estrellas que mirar.
Hubo un instante, donde Sakura y Sasuke pudieron unir sus miradas como antes, admirando la valentía del otro. Y, por breves segundos, sintieron que los músculos de su rostro se alzaban, queriendo forzar la sonrisa reprimida que guardaban. Sasuke se sentía tan aliviado de verla a salvo todavía, parecía un poco sucia y su cabello seguía igual de descuidado que siempre, con las ramillas que Masamune solía poner sobre este. El cuerpo entero del Uchiha por inercia dio un paso a ella, queriendo alcanzarla.
Su cuerpo y mente apenas eran consientes de lo mucho que la extrañó, no solo en ese corto periodo de tiempo desde que ambos partieron de la aldea para nunca volver. Apenas la pudo ver desde que volvió de ese largo viaje de tres años, apenas la pudo tocar, apenas la pudo sentir a su lado antes de perderla por completo. Por Itachi. Por el bastardo que solía arrebatarle todo lo que amaba. No solo quería llevarse a Naruto, también cumplió la promesa de venir por la persona que logró enamorarlo.
—Sasuke. —Sakura dio un paso atrás, notando sus oportunidades de huida. No podía permanecer ahí por más que quisiera, Itachi estaba cerca y eso solo podía significar que Sasuke y este acabarían enfrentándose.
Sasuke quería correr a ella, abrazarla y murmurarle un "te tengo…". Sin embargo, al ver las acciones de Sakura, que sus ojos buscaban la forma más rápida de escapar y que sus pies se moverían lo más rápido que pudieran, detuvo esos pensamientos, entendiendo el mensaje. Comprendía a Sakura, sus acciones y sus motivaciones, pero… ¿en realidad se tenía que alejar tanto?
—Tengo que irme. —dijo ella, volviendo la mirada a él. Sasuke parecía no tener intención de detenerla. —Lo siento.
— ¿Serás feliz si no odio a Itachi? —preguntó Sasuke antes de que ella pudiera marcharse, deteniendo sus movimientos por completo. — ¿Te sentirás feliz si no llevo a cabo mi venganza?
Sakura lo contempló con expresión confundida y preocupada.
— ¿Te sentirás feliz si Itachi se vuelve un buen tipo de pronto, aún cuando sus manos están manchadas de la sangre de todo un clan? —siguió Sasuke, sin darle un descanso a los pensamientos de Sakura. — ¿Alcanzarás la felicidad cuando Naruto se convierta en Hokage? ¿Cuándo mates a todos los Akatsuki excepto a Itachi? ¿Cuándo acaben las guerras?
—Sasuke…
—No, Sakura. —él negó con la cabeza, dando un largo suspiro. —Esas solo son cosas que tú finges que te van a hacer feliz, son cosas con las que mantienes tu mente ocupada, esperando que eso llene el vacío de tú corazón. Te digo un secreto, no lo hará.
La kunoichi apretó los labios, frunciendo las cejas. ¿A qué venía todo eso? ¡Sólo intentaba proteger lo que amaba!
— ¿Por qué me estás diciendo todo esto, Sasuke?
—Porque soy quién mejor te entiende, al igual que Naruto. —cortó Sasuke, sintiendo su enojo. —Yo intenté lo mismo, llené mi cabeza de sentimientos vengativos, no me acerque a nadie, dejé que el odio y la tristeza me consumieran. Sentí que eso podía llenar mi corazón. Luego los conocí a ustedes e intenté llenar ese vacío con su cariño, con nuestra amistad, tampoco funcionó.
Sakura alzó la mirada a él, asombrada de sus palabras. ¿No lo habían llenado…? ¿El cariño que le tenían Naruto y ella a Sasuke, no funcionó para nada?
— ¿De qué hablas? —sentenció Sakura, seria. — ¡Dijiste que no irías con Orochimaru! ¡Qué estabas bien con nosotros!
—Y lo estoy… o al menos lo estaba antes de que te marcharas. —completó Sasuke, indiferente al enojo de Sakura. —Pero, al final del día, el único que puede llenar ese vacío, soy yo.
— ¿Eh?
—Dime, Sakura, con todas las cosas que has hecho, ¿has podido llenar ese vacío que sientes? —preguntó de nuevo Sasuke, sin responderle. — ¿Has alcanzado un poco a eso que llamas libertad?
—E-Eso no importa. —la voz de Sakura titubeó, insegura. —Mientras pueda protegerlos.
—Deja de encadenarte a ti misma. —pidió Sasuke.
—No me estoy encadenando a nada, Sasuke. —reprochó Sakura, plantándole cara. —Cada una de mis acciones me pertenecen solamente a mí. Itachi-san no me ha obligado a nada, ni tampoco Masamune, mucho menos Lee.
Sasuke negó con la cabeza, seguía sin comprenderlo. —La única que se mantiene en una jaula de oro, eres tú, Sakura. Llevas peso sobre tus hombros que no eres capaz de cargar. Hablas y hablas sobre proteger lo que es importante para ti, pero no puedes protegerte a ti misma.
— ¡Ustedes son lo más importante para mí!
— ¡No es así! —contratacó Sasuke, molesto. — ¡Lo más importante para ti debes ser tú!
Sakura lo contempló como si aquello fuera una idea completamente descabellada. ¿Cómo podría ponerse ella primero antes que a su equipo o a las personas que amaba?
—Escucha… no pediré esto de nuevo. —dijo Sasuke, bajando por segundos la mirada; ya conocía la respuesta a su pregunta, aún así se animó a hacerla. — ¿Vendrás a Konoha conmigo?
— ¿Qué vas a hacer si digo que no? —preguntó Sakura, por inercia.
—Seguir mi propio camino. —respondió Sasuke. Su respiración era lenta, ni siquiera podía apreciarse del todo a menos que le prestaras mucha atención.
— ¿Cuál es ese camino? —y aunque no quiso demostrarlo, la voz de Sakura se quebró en la última palabra.
—Uno donde Sakura y Sasuke no vuelven a encontrarse.
Esa noche el cielo no tenía color, era una bruma grisea, ocultas entre las nubes, las estrellas buscaban resplandecer pero no podían. Tampoco la luna. Lo único que se vislumbraba entre toda esa tormenta de emociones, era el fuego que Suigetsu, Karin y Jugo dejaron encendido antes de marcharse un poco más lejos, dándoles privacidad a ambos. Sakura se apartó un mechón de cabello de la frente, rozando la banda que ahora tenia el logo de Konoha rayado. Sasuke la miraba, esperando su respuesta, mudo, con respiración entrecortada y los ojos negros sin alguna expresión, a Sakura nunca le parecieron tan profundos como esta noche.
No podía ver nada a través de ellos.
"¡Elígeme a mí!"
El aire que pasaba rozando de forma suave los cabellos de ambos era frío, incluso ante la intensidad de la situación, le causaba escalofríos a ambos. El viento arrullaba a las ramas de los árboles, provocando sonidos apenas perceptibles para sus oídos, moviendo el fuego que soltaba chispas y provocaba que el hervor de la comida que dejaron los demás comenzara a sonar.
De pronto la espantosa luna comenzó a brillar sobre ellos, trayendo consigo una respuesta que ninguno esperó.
El graznido de un cuervo que emprendió vuelo, con sus alas resonando entre la profundidad del bosque. Sasuke se quedó contemplando el movimiento apenas perceptible de Sakura, al igual que una gota de sangre bajando por su sien, y el sonido de su cuerpo cayendo, se abrumó en los oídos de Sasuke.
Sin despegar la mirada de aquella sombra, la luna poco a poco fue en declive, ocultándose entre las nubes, como si lo único que hubiera querido alumbrar fuera ese pequeño momento. Esa espada manchada de sangre y el cuerpo desfallecido del botón de cerezo que nunca había alcanzado a florecer.
Una mirada brillosa se vio reflejada entre las sombras, de un color amarillento, como el brillo de una serpiente.
—Saku…
—Cuanto tiempo, Sasuke. —saludó Kabuto, dando una sonrisa que erizó cada centímetro de su piel. En su mano llevaba arrastrando el cuerpo de Sakura consigo, la chica parecía consiente pero inmóvil. —Me enteré que venías a matar a Orochimaru, pero es una lástima, él acaba de morir.
— ¡Sakura!
—Y sucederá lo mismo con ustedes dos. —Kabuto aventó el cuerpo de la chica al fuego, sabiendo que Sasuke iría por ella, aprovechó para lanzar una aguja a la pierna del chico, quién al buscar que no le diera a Sakura, dejó que le rozara la pierna.
— ¿Has…? —Sasuke se sintió tieso, por más que tratara de moverse, parecía que su sistema dejó de procesar las ordenes y cayó de rodillas al suelo, dejando que el cuerpo de Sakura se le escapara de las manos.
—Tranquilo, Sasuke. —sonrió Kabuto, tomando el cuerpo de Sakura entre sus brazos. —Aún no viene el espectáculo final.
El Uchiha seguía intentando con todas sus fuerzas moverse, podía observar a Sakura siendo llevada, siendo dejado en el suelo. ¿Dónde demonios estaban Suigetsu y los demás? ¡¿Por qué demonios se alejaron tanto?! Aunque era muy probable que estuvieran con ese sujeto, falsamente lo habían conducido a él. Maldición, debió hacer caso a sus instintos cuando pudo.
—Podrás moverte en cuestión de tiempo. —comentó Kabuto, rasgando un poco su mejilla con un kunai el cual Sasuke pudo notar que tenía una sustancia verdosa cristalina. Seguro era lo que los tenía inmovilizados a ambos. —Aunque dudo mucho que sea el suficiente para que puedas hacer algo.
— ¿Qué…? —su lengua también parecía entumecida pero al parecer Kabuto entendió la pregunta.
—Tu sabes, la información de los clanes vale mucho, me pregunto, ¿qué valdrá más que ver luchar a dos miembros de un clan extinto? —preguntó Kabuto.
Sakura en el suelo, más alejada, sintió el miedo correr dentro de ella. En solo esa oración entendió a la perfección lo que ese bastardo estaba planeando. Tenía que levantarse, ¡ya!
—Itachi y tú, Sasuke. —Kabuto le sonrió, un rayo de luna le dio en el rostro, iluminando su cara blanca, agrietada como la piel de una serpiente. —Incluso puede que te este haciendo un favor. ¿No querías matar a ese sujeto por sobre todas las cosas? Ahora es tu oportunidad.
Lo dijo en un tono cantarín, burlesco, causando el repudio en Sasuke. Al final del día, para el mundo ninja, la batalla que él tendría con Itachi no era más que puro espectáculo.
—Te debes estar preguntando por tu equipo, ¿no? —Sasuke lo miró con odio. —Los puse a dormir un poco, aunque es sorprendente que hayas conseguido dominar a ese chico Jugo, ¿no te ha causado problemas?
Kabuto se acercó a Sakura, ignorando un momento a Sasuke, se puso de cuclillas al cuerpo tirado de la chica. La observaba con curiosidad, casi fascinado de no ver que se mostrara agitada o sudorosa. Sasuke buscó moverse y aun con todo el esfuerzo que pudo, solo consiguió mover un dedo.
—La dominaste. —Kabuto sonrió con admiración. —Dominaste la enfermedad, Sakura.
—Mu… muérete. —jadeó Sakura, tenía varias venitas resaltando por sus manos, brazos y rostro, estaba poniendo todo su empeño en moverse.
—Después estudiaré tu sangre y cuerpo, Sakura. —comentó Kabuto, haciéndola tragarse toda la bilis cuando se atrevió a tocarla, para retirarle el cabello que le resbaló por la cara. —Por ahora, serás lo que necesito para que esos dos peleen.
Kabuto esquivó de inmediato el fuego que iba en su dirección, siento este quién alumbró toda la oscuridad alrededor por ligeros segundos. Tiempo suficiente para ver al recién llegado, sus ojos rojos miraban hacía abajo a las tres personas delante de él, y el peligro que emanaba era palpable, el aire comenzaba a asfixiarlos. Sasuke se vio a sí mismo de pequeño, mirando a aquel sujeto ante la luz de la luna que ahora no se proyectaba.
—Cuanto tiempo, Itachi. —saludó Kabuto. Él lo contempló sin ninguna expresión en su rostro. —No te preocupes por Sakura, mientras tu ganes, ella volverá contigo en cuestión de nada.
Itachi miró por un segundo a Sakura, serio. Ahora que lo pensaba, ni Masamune, ni Lee o Sasori se encontraban con él. Había venido solo, por una sola razón, y no era por ella. Sakura sintió que algo se quebraba dentro de ella, a pesar de todo, Itachi seguía firme con el plan de que Sasuke acabara con él.
—Mátala. —ordenó Itachi, sin preocupación.
El eco de sus palabras resonaron en la penumbra. Kabuto se quedó sin palabras.
—Si no vas a matarla, no veo el sentido de que este contigo. —siguió él, observando a su hermano menor. Sasuke comenzaba a respirar con mayor libertad, el paralizador estaba perdiendo el efecto en él, pero no en Sakura. —De todas formas, era su uso.
Sakura notó como Sasuke comenzó a respirar con dificultad, luego su cuerpo cayó al suelo y con dificultad comenzó a querer levantarse. Ahogando pequeños gritos al no conseguirlo y seguir escuchando a su hermano mayor.
—Nunca le vi otra utilidad, solo que Sasuke recordara su venganza. —concluyó Itachi, volteándose por completo a su hermano menor. —Ella, ahora, es inútil para mí.
—Los años te han vuelto un mal mentiroso, Itachi. —murmuró Sasuke, tosiendo y escupiendo a un lado. — ¿será por qué te has vuelto más viejo?
"Esperen… Sasuke… Itachi-san…". Los pensamientos de Sakura eran un caos en ese instante, observando a los dos hermanos que perdieron todo por la ambición de las personas, observando al hermano que no sabía nada y al hermano que quería proteger al otro de todo, incluso de la verdad. Los dos eran unos idiotas.
—Es hora de destruir a ese pequeño niño que no pudo vengar a su clan. —dijo Itachi, mirando a Sasuke a través del fuego. Las llamas se movían violentamente, como si supieran que se avecinaba. —Verá de nuevo morir a las personas que ama, sin poder hacer nada.
"Por favor… Sakura… por favor… muévete." A pesar de que tenía tensos todos los músculos de su cuerpo, Sakura apenas era capaz de hacer nada.
—Ya no cometeré el mismo error del pasado, Sasuke. —Itachi se puso en posición de combate, sin despegar la mirada de su hermano. —Esta vez, te asesinaré.
"Por favor, por primera vez… sirve de algo."
Sasuke sonrió, preparando su espada. El brillo en sus ojos, indicaba que estaba preparado para todo. El reflejo en su espada proyectaba la luna.
—Entonces será una noche larga, Itachi.
"Te lo pido… por favor… sálvalos."
Sin embargo, lo único que obtuvo fue que el fuego se apagó al instante que los dos hermanos intercambiaron el primer golpe.
Estaba leyendo de nuevo mi fanfic, debido a que muchas chicas han comenzado a leerlo (lof por sus bonitos comentarios) y primero los comentarios eran "SasuSaku/NaruSaku", luego fueron "InoSaku" seguido del "LeeSaku", también por el "ItaSaku", incluso hubo un "KaKaSaku" y finalizamos con el "SasoSaku".
Ni siquiera me di cuenta en que punto mi historia se convirtió en un harem lol.
